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Asignatura: biologia, Profesor: , Carrera: Ciencias Ambientales, Universidad: UDIMA
Tipo: Apuntes
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Son moléculas ajenas a un organismo que son reconocidas como tales, y desencadenan en él una respuesta inmunitaria. Son específicos en los distintos seres vivos, de modo que una molécula puede ser antígeno en unas especies y en otras no.
El conjunto de antígenos de un organismo determina su identidad frente a otros.
Se caracterizan por:
2. SISTEMA INMUNITARIO
Todos los organismos pluricelulares se han dotado de sistemas de defensa internos frente a microorganismos y desórdenes celulares (cáncer). Este sistema se encuentra perfectamente desarrollado en vertebrados, sobre todo en aves y mamíferos.
No hay un conjunto de órganos con continuidad anatómica como en otros aparatos, pero si una unidad de acción. La respuesta inmune es el conjunto de mecanismos que permiten al ser vivo reconocer sustancias como extrañas (antígenos) y montar una respuesta (celular o humoral) para conseguir su eliminación o neutralización.
Las células son fundamentalmente leucocitos , de los que existen varios tipos, todos ellos originados en la médula ósea roja y localizados en distintos lugares como la sangre, la linfa, los ganglios linfáticos y los espacios intercelulares de los tejidos.
Las moléculas con acción inmunitaria son proteínas específicas, los anticuerpos , sintetizadas contra los epítopos de los antígenos extraños.
La capacidad inmunógena de un antígeno es mayor si no entra directamente a la sangre, pues las defensas se van estableciendo de forma progresiva y más eficaz.
Los mecanismos inmunitarios han de:
Según los mecanismos sean específicos para un antígeno o generales para todos ellos, es decir inespecíficos, las respuestas inmunes se agrupan en dos tipos: inespecífica y específica.
Antes de que se pongan en marcha estos mecanismos defensivos, los seres vivos cuentan con una serie de barreras pasivas o defensas extern as muy eficaces, de las que existen cuatro tipos:
Únicamente cuando estas barreras fallan y el invasor entra en los tejidos se pone en marcha el sistema de defensas internas , que pueden ser inespecíficas o generales, y específicas.
que pueden detectar objetos nocivos, tales como bacterias, que no suelen encontrarse dentro del cuerpo. Las células dendríticas existen en cantidades reducidas en tejidos que están en contacto con el medio exterior, principalmente la piel (que cuenta con un tipo especializado de células dendríticas llamadas células de Langerhans, y el revestimiento interior de la nariz, los pulmones, el estómago y los intestinos.
Desde el punto de vista citológico la respuesta inflamatoria implica cuatro etapas:
Son un tipo de leucocitos que se dividen en los grupos, unos son la serie mieloide y otros de la serie linfoide.
Los monocitos no tienen gránulos ni núcleo polilobulado. Al salir de los capilares aumentan su tamaño y se transforman en macrófagos libres o en histiocitos, distribuidos en los tejidos, sobre todo en alvéolos, bazo, hígado y piel. Tienen capacidad de adherencia, quimiotaxis, fagocitosis, bacteriólisis, secretora y de interactuar con linfocitos. Los macrófagos pueden actuar como células presentadoras de antígeno, favoreciendo la respuesta inmune celular.
Las funciones de los fagocitos son:
Se conoce como complemento a un sistema de más de 30 componentes, en su mayoría proteínas plasmáticas del grupo de las globulinas, que están inactivas en el suero, pero que ante la presencia de varios factores desencadenantes, se activan de manera secuencial. Su respuesta es rápida y amplificada frente a los estímulos antigénicos, depositándose algunos de sus componentes en grandes cantidades sobre esos agentes.
Las funciones básicas del complemento son:
Las células infectadas por virus sintetizan y liberan unas proteínas conocidas como interferón, que inpiden que la infección se propague.
El interferón tiene varias funciones:
Con ingeniería genética se ha obtenido interferón humano útil contra herpes, algunas hepatitis crónicas y ciertas leucemias.
5. DEFENSAS ESPECÍFICAS
Se producen ante una sustancia que provoca su iniciación (antígeno) y en ella actúan los linfocitos y sus productos: los anticuerpos y las linfocinas. Al poseer memoria inmunológica , los linfocitos pueden originar dos tipos de respuesta específica :
El bazo es un gran órgano linfoide situado en la porción superior izquierda del abdomen. Sus funciones son parecidas a las de los ganglios linfáticos pero actúan sobre la sangre en vez de sobre la linfa.
La respuesta inmune específica es únicamente efectiva frente a los antígenos (Ag) que la han provocado. Implica un reconocimiento del Ag por las células presentadoras de Ag (APC) y una posterior activación de los linfocitos y los macrófagos.
Tiene como principales características:
La respuesta inmune específica agrupa dos tipos de respuestas, la humoral y la celular. Normalmente ambas ocurren al mismo tiempo.
Características de los tipos de respuesta inmune específica
A pesar de ser un proceso complejo, se desarrolla siempre a lo largo de tres fases:
o receptores de Ag en los T (TCR). Se produce un acoplamiento espacial Ag-TCR. Para ello normalmente intervienen las células presentadoras de Ag que fagocitan estas estructuras y, tras su digestión intracelular, ponen determinados fragmentos de los Ag en su membrana, a modo de presentación.
5.4 INMUNIDAD HUMORAL
Aquella en la que intervienen proteínas específicas fabricadas contra los Ag extraños. Son los Ac (anticuerpos) que se difunden por la linfa, sangre, líquidos intersticiales y secreciones, y son sintetizados por los linfocitos B.
LINFOCITOS B
Se forman y diferencian en la médula ósea, adquiriendo capacidad para la síntesis de Ac. Se los llama inmunocompetentes. Se generan millones de linfocitos B, genéticamente diferentes, cada uno especializado en un Ac. Esto se consigue mediante la fragmentación de parte del ADN que lleva información para la síntesis de Ac y el posterior reagrupamiento de los segmentos (reordenamiento génico). Estos fragmentos se localizan en los cromosomas 2, 14 y 22 en el ser humano. Así, a partir de unos pocos genes iniciales se obtiene una gran variedad de combinaciones y, por tanto de Ac, aproximadamente unos mil millones de Ac, uno por cada linfocito y su estirpe.
En el SI solo hay unos cuantos linfocitos B diferenciados e inactivos. Cuando entra el Ag, se une al Ac de la membrana de un determinado linfocito B, gracias a conformaciones moleculares complementarias lo que hace esta unión altamente específica. Si la unión es fuerte, la respuesta generada es más intensa.
Tras el reconocimiento los linfocitos B se activan, se dividen rápidamente dando un clon de células iguales que producen el mismo Ac. La aparición del Ag es así la causa de selección clonal. Esta teoría de la selección clonal propuesta por Burnet permite explicar por qué se producen grandes cantidades de Ac específicos ante un Ag.
La activación de los linfocitos B se intensifica mucho por las interleuquinas (IL), generadas por macrófagos y ciertos linfocitos T (Th o helpers -colaboradores).
Tras la activación, casi todos los linfocitos B se convierten en células plasmáticas , de gran tamaño y capacidad de producción de Ac de 10.000 moléculas/minuto/célula. Otros quedan como linfocitos B de memoria , como reserva inmunitaria para el futuro. Ambos tipos se acumulan en la zona cortical de los ganglios linfáticos, desde donde pasan a la linfa y después a la sangre.
Los linfocitos de memoria se activan rápidamente ante una nueva exposición al mismo Ag. Mientras la respuesta primaria tarda de una a dos semanas, las respuestas sucesivas (respuesta secundaria) aparecen muy poco después de entrar el Ag. Los Ac sintetizados, fundamentalmente IgG, tienen una mayor afinidad por el Ag y se producen en mayor cantidad que los de la respuesta primaria IgM, por lo que los procesos son más eficaces. A veces ni llegan a producirse síntomas, con lo que la inmunidad dura de por vida (sarampión, varicela o rubéola). En la vacunación se sintetizan linfocitos B de memoria mediante la inoculación de gérmenes no virulentos en un individuo sano para producir la síntesis de Ac.
Se denominan también inmunoglobulinas, gammaglobulinas o Ig. Son glucoproteínas presentes en el suero, fluidos tisulares, secreciones –saliva, mucus, leche- y superficie de algunas células.
Los anticuerpos, cuando se encuentran con los antígenos que provocaron su aparición, reaccionan con ellos produciéndose la reacción antígeno-anticuerpo, mediante esta reacción el anticuerpo se une al antígeno y se forma el complejo antígeno-anticuerpo, está reacción tiene por finalidad destruir de una u otra forma a los antígenos.
Esta unión se establece entre los determinantes antigénicos (epítopos) y los parátopos del anticuerpo
Las reacciones pueden ser de distintos tipos:
Grupo O: este grupo no tiene aglutinógenos pero si 2 aglutininas, alfa y beta. Grupo A: este grupo tiene aglutinógeno A y aglutininas beta. Grupo B: este grupo tiene aglutinógeno B y aglutininas alfa. Grupo AB: este grupo tiene ambos aglutinógenos y ninguna aglutinina.
En los hematíes humanos existe un aglutinógeno denominado factor Rh; su existencia se puso de manifiesto por la aglutinación producida en presencia de aglutininas obtenidas al inyectar a conejos o cobayos con hematíes de una variedad de mono Rhesus (Macaca Mulatta). La aglutinación se produce en el 85 % de los hematíes humanos constituye el grupo de los denominados Rh positivos. El 15% restante, que no posee ese aglutinógeno, no produce aglutinación y conforma el grupo de los Rh negativos.
Cuando se transfunde sangre Rh positiva a individuos Rh negativos se originan Anticuerpos antiRh y nuevas transfusiones de sangre que contienen el aglutinógeno (factor) Rh pueden originar reacciones hemolíticas.
En el 90% de los casos de eritroblastosis fetal se comprueba que la madre es Rh negativa y el feto Rh positivo. Los aglutinógenos del feto pasarían a la circulación materna provocando la aparición de aglutininas antiRh en el suero sanguíneo de la madre; éstos al actuar sobre los hematíes del feto producen aglutinación y hemólisis.
Aunque es cierto que debe esperarse una frecuencia mayor en las secundíparas y en las multíparas también puede ocurrir que el primer hijo sea afectado, si se practicó una transfusión previa de sangre que inició la sensibilización, El factor Rh se transmite como un gen dominante simple y de acuerdo a la característica
se activa y prolifera, produciendo interleucina-2 que activa a los macrófagos y a los linfocitos T citotóxicos. Esta activación se ve potenciada por la interleucina-1 que liberan los macrófagos.
Los linfocitos T citotóxicos reconocen las moléculas MHC tipo 1 que están presentes en la superficie de las células del propio organismo. Aquel cuyos receptores sean complementarios con el péptido antigénico que va unido a estas moléculas se une a ellas. Una vez producido el reconocimiento, el linfocito citotóxico se activa y prolifera por acción de la interleucina-2 que segregan los linfocitos auxiliares denominados Th1.
Los linfocitos T citotóxicos activados se adhieren a la célula diana (infectada, tumoral, extraña) y provocan su destrucción.
Este proceso ocurre, porque la unión con la célula diana estimula al linfocito T citotóxico a liberar unas proteínas llamadas perforinas , que forman poros que perforan la membrana de la célula diana produciendo la lisis de dicha célula. Posteriormente los macrófagos ingieren los restos de estas células.
Además de la citotoxicidad, los linfocitos T llevan a cabo la regulación de la respuesta.
Linfocitos no-B no –T
Son minoritarias (menos del 3 % del total), poseen gránulos citoplasmáticos, no son específicos en su respuesta, mantienen su número constante tras la estimulación y no originan anticuerpos ni memoria inmunológica. Son de dos tipos:
Los linfocitos T citotóxicos eliminan células tumorales, infectadas por virus o aloantigénicas por medio de un mecanismo lítico, que implica la secreción de unos gránulos citoplásmicos que contienen proteínas citotóxicas, la perforina y las granzimas, de las cuales las dos más importantes son la granzima A y la granzima B. La perforina interacciona con las membranas celulares y permite el acceso de las granzimas al interior de la célula diana, que inducen muerte celular por apoptosis.
Capacidad de reconocer lo propio y lo extraño, imprescindible para evitar la autodestrucción del organismo.
La teoría de la selección clonal explica esto en base a dos procesos de selección consecutivos en el timo, uno positivo, basado en la interacción de las células T inmaduras con los autoantígenos MHC de las células propias del organismo, y otra selección negativa, en la que se eliminan las células autorreactivas que pueden unirse a autoantígenos del MHC acoplados con otros antígenos propios provocando una respuesta inmune.
Lo mismo ocurriría para que los linfocitos B no produzcan anticuerpos frente a los autoantígenos, llevándose a cabo este proceso de maduración en la médula ósea en mamíferos y en la bolsa de Fabricio en las aves.
7. TIPOS DE INMUNIDAD
La inmunidad se puede desarrollar con mecanismos naturales o mediante técnicas artificiales, distinguiéndose la inmunidad natural y la artificial. En ambos tipos puede ser pasiva, si se reciben Ac específicos fabricados por otro organismo (madre-feto, a través de la placenta o la leche, o sueros vía parenteral), o activa, si es el propio organismo quien los sintetiza tras la introducción del Ag y la superación de una enfermedad infecciosa.
Proteínas antigénicas generadas por ingeniería genética, por ejemplo la de la hepatitis B y la meningitis meningocócica, de modo que se eliminan componentes microbianos no necesarios. También la vacuna del virus del papiloma humano se ha obtenido al producir la proteína mayoritaria de la cápsida del virus y ensamblarla, de modo que al no tener genoma vírico es inocua.
También hay vacunas antiidiotípicas. Consisten en conseguir anticuerpos contra anticuerpos generados frente a un Ag, usando para ello otro animal. Son útiles frente a células tumorales.
Las vacunas pueden causar problemas de reacción alérgica. En cualquier caso para que sea eficaz debe tener capacidad inmunógena (acercándose al 100 % de protección en los vacunados) y ser segura y sin efectos secundarios.
Anticuerpos monoclonales
Anticuerpos específicos frente a un agente patógeno (o no patógeno pero de interés biológico o económico).
Se pueden clonar Ig G humanas. No se desarrolla inmunidad frente a ellas. Se clonan en bacterias.
8. ALTERACIONES DEL SISTEMA INMUNITARIO
El sistema inmunitario puede ser muy peligroso para el propio organismo. Está muy regulado pero pueden producirse fallos como:
8.1. RESPUESTA EXCESIVA
Algunos antígenos muy potentes como endotoxinas bacterianas desencadenan respuestas muy intensas.
Esta reacción ha sido seleccionada porque la presencia de endotoxinas bacterianas supone una presencia muy importante de estos microorganismos, lo que fuerza al límite el sistema inmunitario; es una reacción a vida o muerte que puede causar daños.
Remedio: Aplicar medicamentos que inhiban temporalmente el sistema inmune.
8.2. AUTOINMUNIDAD
Respuesta inmune a sustancias propias.
Algunas enfermedades autoinmunes son:
Tratamiento:
8.3. ALERGIAS
Respuesta frente a antígenos no patógenos. Las sustancias más antigénicas son:
Estos antígenos se llaman alérgenos y a la enfermedad hipersensibilidad o alergia.
La afección es variable en el modo de adquisición y en la intensidad de la respuesta.
No se conoce el mecanismo por el que un individuo se vuelve alérgico pero se observa que la alergia es mucho más corriente en las sociedades industrializadas actuales. Entre el 15 y 20% de los humanos están afectados y las cifras van en aumento.
Existen varias modalidades en el síndrome alérgico: