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Trabajo sobre la inteligencia artificial.
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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inteligencia artificial se aplica cuando una máquina imita las funciones «cognitivas» que los humanos asocian con otras mentes humanas, como, por ejemplo: "aprender" y "resolver problemas". A medida que las máquinas se vuelven cada vez más capaces, tecnología que alguna vez se pensó que requería de inteligencia se elimina de la definición. Según Tayekas (2007) la IA es una rama de las ciencias computacionales encargada de estudiar modelos de cómputo capaces de realizar actividades propias de los seres humanos en base a dos de sus características primordiales: el razonamiento y la conducta. En 1956, John McCarthy acuñó la expresión «inteligencia artificial», y la definió como: "...la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cómputo inteligentes”.
La IA se divide en dos escuelas de pensamiento: La inteligencia artificial convencional La inteligencia computacional Inteligencia artificial convencional: Se conoce también como IA simbólico-deductiva. Está basada en el análisis formal y estadístico del comportamiento humano ante diferentes problemas: Razonamiento basado en casos: Ayuda a tomar decisiones mientras se resuelven ciertos problemas concretos y aparte de que son muy importantes requieren de un buen funcionamiento. Sistemas expertos: Infieren una solución a través del conocimiento previo del contexto en que se aplica y ocupa de ciertas reglas o relaciones. Redes bayesianas: Propone soluciones mediante inferencia probabilística. Inteligencia artificial basada en comportamientos: que tienen autonomía y pueden auto-regularse y controlarse para mejorar. Smart process management: facilita la toma de decisiones complejas, proponiendo una solución a un determinado problema al igual que lo haría un especialista en la actividad. Inteligencia artificial computacional:
físico para implementar cualquier cómputo formalmente definido. En 1943 Warren McCulloch y Walter Pitts presentaron su modelo de neuronas artificiales, el cual se considera el primer trabajo del campo, aun cuando todavía no existía el término. Los primeros avances importantes comenzaron a principios del año 1950 con el trabajo de Alan Turing, a partir de lo cual la ciencia ha pasado por diversas situaciones. En 1955 Herbert Simon, Allen Newell y J. C. Shaw, desarrollan el primer lenguaje de programación orientado a la resolución de problemas, el IPL-11. Un año más tarde desarrollan el LogicTheorist, el cual era capaz de demostrar teoremas matemáticos. En 1956 fue inventado el término inteligencia artificial por John McCarthy, Marvin Minsky y Claude Shannon en la Conferencia de Dartmouth, un congreso en el que se hicieron previsiones triunfalistas a diez años que jamás se cumplieron, lo que provocó el abandono casi total de las investigaciones durante quince años. En 1957 Newell y Simon continúan su trabajo con el desarrollo del General Problem Solver (GPS). GPS era un sistema orientado a la resolución de problemas. En 1958 John McCarthy desarrolla en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) el LISP. Su nombre se deriva de LISt Processor. LISP fue el primer lenguaje para procesamiento simbólico. En 1959 Rosenblatt introduce el Perceptrón. A finales de la década de 1950 y comienzos de la de 1960 Robert K. Lindsay desarrolla «Sad Sam», un programa para la lectura de oraciones en inglés y la inferencia de conclusiones a partir de su interpretación.
En 1963 Quillian desarrolla las redes semánticas como modelo de representación del conocimiento. En 1964 Bertrand Raphael construye el sistema SIR (Semantic Information Retrieval) el cual era capaz de inferir conocimiento basado en información que se le suministra. Bobrow desarrolla STUDENT. A mediados de los años 60 , aparecen los sistemas expertos, que predicen la probabilidad de una solución bajo un set de condiciones. Posteriormente entre los años 1968-1970 Terry Winograd desarrolló el sistema SHRDLU, que permitía interrogar y dar órdenes a un robot que se movía dentro de un mundo de bloques. En 1968 Marvin Minsky publica Semantic Information Processing. En 1968 Seymour Papert, Danny Bobrow y Wally Feurzeig desarrollan el lenguaje de programación LOGO. En 1969 Alan Kay desarrolla el lenguaje Smalltalk en Xerox PARC y se publica en 1980. En 1973 Alain Colmenauer y su equipo de investigación en la Universidad de Aix-Marseille crean PROLOG (del francés PROgrammation en LOGique) un lenguaje de programación ampliamente utilizado en IA. En 1973 Shank y Abelson desarrollan los guiones, o scripts, pilares de muchas técnicas actuales en Inteligencia Artificial y la informática en general. En 1974 Edward Shortliffe escribe su tesis con MYCIN, uno de los Sistemas Expertos más conocidos, que asistió a médicos en el diagnóstico y tratamiento de infecciones en la sangre. En las décadas de 1970 y 1980 , creció el uso de sistemas expertos, como MYCIN: R1/XCON, ABRL, PIP, PUFF, CASNET, INTERNIST/CADUCEUS, etc. Algunos permanecen hasta hoy (Shells) como EMYCIN, EXPERT, OPSS.
El concepto de IA es aún demasiado difuso. Contextualizando, y teniendo en cuenta un punto de vista científico, podríamos englobar a esta ciencia como la encargada de imitar una persona, y no su cuerpo, sino imitar al cerebro, en todas sus funciones, existentes en el humano o inventadas sobre el desarrollo de una máquina inteligente. A veces, aplicando la definición de Inteligencia Artificial, se piensa en máquinas inteligentes y/o no conscientes de sí misma, pero sin sentimientos; que «obstaculizan» encontrar la mejor solución a un problema dado. Sin embargo, muchos igualmente pensamos en dispositivos artificiales capaces de concluir miles de premisas a partir de otras premisas dadas, sin que ningún tipo de emoción ni conciencia tenga la opción de obstaculizar dicha labor. En esta línea, hay que saber que ya existen sistemas inteligentes. Capaces de tomar decisiones «acertadas». Aunque, por el momento, la mayoría de los investigadores en el ámbito de la Inteligencia Artificial se centran sólo en el aspecto racional, muchos de ellos consideran seriamente la posibilidad de incorporar componentes «emotivos» como indicadores de estado, a fin de aumentar la eficacia de los sistemas inteligentes. Particularmente para los robots móviles, es necesario que cuenten con algo similar a las emociones con el objeto de
saber –en cada instante y como mínimo– qué hacer a continuación.
Con la inteligencia artificial, las posibilidades de error son casi nulas y se obtiene mayor precisión. La inteligencia artificial encuentra aplicaciones en la exploración espacial. Los robots inteligentes pueden utilizarse para explorar el espacio. Son máquinas y por lo tanto tienen la capacidad de soportar el ambiente hostil del espacio interplanetario. Pueden adaptarse de tal manera que las atmósferas planetarias no afecten su estado físico y su funcionamiento. Los robots inteligentes pueden ser programados para alcanzar los nadires de la tierra. Pueden ser utilizados para cavar para combustibles. Pueden ser utilizados para fines de minería. La inteligencia de las máquinas puede ser aprovechada para explorar las profundidades de los océanos. Estas máquinas pueden ser útiles para superar las limitaciones que los humanos tienen. Las máquinas inteligentes pueden reemplazar a los seres humanos en muchas áreas de trabajo. Los robots pueden hacer ciertas tareas laboriosas. Las actividades minuciosas, que han sido llevadas a cabo por los seres humanos pueden ser asumidas por los robots. Debido a la inteligencia programada en ellos,
La inteligencia artificial puede ser utilizada en la realización de tareas repetitivas y que requieren mucho tiempo de manera eficiente. Las máquinas inteligentes pueden emplearse para realizar ciertas tareas peligrosas. Pueden ajustar sus parámetros, tales como su velocidad y tiempo, y ser hechos para actuar rápidamente, no afectados por factores que afectan a los seres humanos. Cuando jugamos un juego de computadora o manejamos un bot controlado por computadora, de hecho, estamos interactuando con la inteligencia artificial. En un juego donde la computadora juega como nuestro oponente, es con la ayuda de AI que la máquina planea el juego se mueve en respuesta a la nuestra. Por lo tanto, el juego está entre los ejemplos más comunes de las ventajas de la inteligencia artificial. AI también está trabajando en el campo de la medicina. Los algoritmos pueden ayudar a los médicos a evaluar a los pacientes y sus riesgos para la salud. Puede ayudarles a conocer los efectos secundarios que pueden tener varios medicamentos. Los simuladores de la cirugía utilizan la inteligencia de la máquina en la formación de profesionales médicos. La IA puede utilizarse para simular el funcionamiento cerebral y, por lo tanto, resulta útil en el diagnóstico y tratamiento de problemas neurológicos. Como en el caso de cualquier otro campo, las tareas repetitivas o que consumen mucho tiempo pueden ser manejadas a través de la aplicación de la inteligencia artificial. Las mascotas robóticas pueden ayudar a los pacientes con depresión y también mantenerlos activos. La radiocirugía robótica ayuda a conseguir la precisión en la radiación dada a los tumores, reduciendo así el daño a los tejidos circundantes.
La mayor ventaja de la inteligencia artificial es que las máquinas no requieren dormir o se rompe, y son capaces de funcionar sin parar. Pueden realizar continuamente la misma tarea sin aburrirse o cansarse. Cuando se emplean para llevar a cabo tareas peligrosas, se reduce el riesgo para la salud y la seguridad humanas.
Una preocupación importante con respecto a la aplicación de la inteligencia artificial es la ética y los valores morales. ¿Es éticamente correcto crear réplicas de seres humanos? ¿Nuestros valores morales nos permiten recrear la inteligencia? La inteligencia es un regalo de la naturaleza. Las máquinas pueden almacenar enormes cantidades de datos, pero el almacenamiento, acceso y recuperación no es tan efectivo como en el caso del cerebro humano. Pueden realizar tareas repetitivas durante mucho tiempo, pero no mejoran con la experiencia, como hacen los humanos. No son capaces de actuar de manera diferente a lo que están programados para hacer. Las máquinas pueden no ser tan eficientes como los humanos para alterar sus respuestas dependiendo de las situaciones cambiantes. La idea de que las máquinas reemplacen a los seres humanos suena maravillosa. Parece que nos salvará de todo el dolor. ¿Pero es realmente emocionante? Ideas como trabajar sinceramente, con un sentido de
pueden ser programados para hacer las cosas mal, o para la destrucción masiva. Aparte de todas estas desventajas de la IA, existe el temor de que los robots reemplacen a los humanos. Idealmente, los seres humanos deben seguir siendo los dueños de las máquinas. Sin embargo, si las cosas giran al revés, el mundo se convertirá en caos. Las máquinas inteligentes pueden ser más inteligentes que nosotros, podrían esclavizarnos y comenzar a gobernar el mundo.
Controlador aéreo de drones, conductor de nanorobots, ingeniero de una fábrica inteligente… La inteligencia artificial (IA) comienza a revolucionar el mercado laboral. “Y tú, ¿qué vas a ser de mayor?”. Según datos del Observatorio para el Empleo en la Era Digital, el 80% de los españoles de entre 20 y 30 años ejercerá a lo largo de su carrera profesiones recién nacidas o aún en gestación. La IA es un cóctel de disciplinas y aplicaciones. La demanda de profesionales es tan novedosa que una sólida
combinación de conocimientos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), actualizados casi en tiempo real, pueden ayudar a hacerse un espacio en estas recién nacidas posiciones. Las personas con formación en ramas de ciencias con buena base en matemáticas o personas con titulación en ingenierías técnicas lo tienen más fácil para orientar su formación. La mejor apuesta, hoy por hoy, la ofrecen los países que han introducido la materia de pensamiento computacional en la educación primaria y secundaria. “Los estudiantes del futuro necesitan conocer este idioma, incluso si finalmente estudian cualquier otra rama científica como la medicina, la biología, la arquitectura o la economía…”, recomienda Andrés Pedreño, el rector que convirtió a la Universidad de Alicante (UA) en un referente tecnológico en el mundo académico, además de uno de los mayores expertos españoles en economía digital. “Es importante completar la información con conocimientos de informática a nivel de programación y diseño”, concuerda Manuel Martín Molina, catedrático del Departamento de Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Madrid. Para el ex rector de la Universidad de Alicante y en la actualidad presidente del laboratorio de ideas It&Is Siglo XXI, “el tema es de la mayor urgencia y relevancia”, ya que, a su juicio, “no hay posicionamiento futuro para nuestro país, ni formación de capital humano sin una buena base educativa en pensamiento computacional”. Para Martín Molina es importante también romper con algunos estereotipos asociados con la informática. Ciertas imágenes de informáticos –“por ejemplo, como personas frikis”, apunta– son dañinas para generalizar esta profesión, suelen orientar más hacia un sector masculino y pueden impedir la participación de personas con gran talento potencial para la inteligencia artificial. La Universidad toma la delantera
principio del fin del mercado de trabajo como lo conocemos. La IA no es solo el futuro, es el presente más inmediato.
En primer lugar, decir que hemos escogido el tema de “la inteligencia artificial” porque lo desconocíamos y queríamos informarnos más acerca de todo lo que conlleva. Nosotros creemos que puede afectar al futuro en: El terreno de los ordenadores personales, la velocidad será enorme y no podremos agotar su memoria. Quizás ya no sean necesarios los monitores; unos telescopios inalámbricos de realidad virtual nos mostrarán cómo va quedando nuestro texto. Los teclados también tenderán a desaparecer, en vez de teclear podremos crear palabras en la memoria del ordenador con sólo imaginarlas. La red Internet, que llegará a nuestra casa a través del cableado óptico, transportará inmensas cantidades de información que serán cargadas en nuestro ordenador en décimas de segundo. En cuanto a los robots comenzarán a desplazar al personal que nos atiende en los comercios. Una máquina podrá atendernos de manera satisfactoria. Los edificios “inteligentes” serán comunes. Al llegar a casa la puerta se abrirá con el sonido de nuestra voz. Es muy probable que, en pocos años, robots cirujanos realicen complejas intervenciones utilizando el instrumental quirúrgico con la precisión de una impresora.
Hemos observado que como el cerebro de un humano no hay ninguno, que nuestras características son esenciales. Con respecto a los robots inteligentes pueden llegar a ser una buena sustitución, pero solo en algunos factores. Los tres ya tenemos más conocimiento en cuanto a la inteligencia artificial y computacional.