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46 LAS PRIMERAS MANIFESTACIONES DR 1.4 INTELIGENCIA simples; casos análogos se encuentran en los estados de demencia profunda. En cuanto el niño ha pasado los primeros días, o semanas, de vida exirauterina sus actos toman ordina- riamente formas más complicadas y en la descripción psicológica debemos colocarlos en un estadio superior. Lo más frecuente es que el cambio se haga mediante el fenómeno denominado “toma de conciencia”; Opera- ción que consiste en la adición de un acto superior al que ya era ejecutado bajo una forma inferior. Hemos observado, sin embarga, que no todas las reacciones del estadio inferior se transforman en actos superio- res; una parie más o menos considerable de aquéllas continúa guardando su forma inferior. Es lo que da origen a los actos que han provocado sinnúmero de controversias con el nombre de subconsciente. Sabe- mos que el hombre trata de transformar todas sus ac- ciones en lenguaje, pero un cierto número de ellas que- dan sin expcesión verbal e incluso sin que puedan serlo en algunos casos, como se ve al estudiar lo que se de- nomina lo inefable. Un acto subconsciente no es otra cosa que una acción que ha conservado forma inferior en medio de otras acciones de un nivel más elevado: treencias de forma elzmental que en otras ocasiones he- mos denominado aseritivas en un espíritu capaz de re- flexión, suelen con frecuencia presentarse como subcons- cientes. De tado ello resulta que en el hombre adulto y nor- mal muchas reacciones pueden mantenerse al estado de reflejos, algunos sencillos (como los de la rótula y pu- pila), pero, en general, su estudio exige precauciones Porque es necesario desconfiar de la intervención siem- pre posible de los fenómenos de un orden superior que vienen a complicar los reflejos. Lo que nos interesa par- LAS PRIMERAS MANIFESTACIONES DE LA INTELIGENCIA 47 tícularmente es que bajo diferentes influencias la ten- sión psicológica y el grado de elevación media de las conductas de un individuo puede sufrir una depresión; entonces el sujeto retrograda, le vemos volver a fot- mas de conducta más sencilla, más primitivas, que ha- bía ya sobrepasado; puede incluso, siguiera sea mo- mentáneamente, volver a-las simples acciones reflejas, como ocurre en los graves accesos épilépticos. Estos estudios nos condujeron en otra ocasión a considerar las convulsiones como las formas más sencillas de la actividad psicológica reducida a la forma refleja. Tal regresión al reflejo, en lugar de ser general y presentarse para todos los actos del individuo, Puede muy bien, y así ocurre con frecuencia, no ser más que parcial y afectar Únicamente a tal o cual acción particu- lar. La mayor parte de los aclos. que 2n un principio han tomado forma superior al constituirse por prime- ra vez, tienden a degradarse por la repetición habi- tual. Gran número de muestras acciones” cotidianas, cuando la atención no se fija en ellas, se confunden a la larga con los actos reflejos. Ena resumen: el acto reflejo, bajo su forma más sen- cilla, es el funcionamiento de un órgano ya constituido por la vida y apareciendo plenamente formado al na- cer. Los primeros reflejos son las reacciones de los ór- ganos ya en función y los reflejos adquiridos ¿orres- ponden, probablemente, a los nuevos órganos en for- mación. Los actos de alimentación, deglución, respi- ración, micción, defecación, etc., se han constituido al propio tiempo que los órganos mismos; su origen se confunde con el del ser vivo que lo posee. Un pequeño número de reflejos son adquiridos, y resultan de la actividad del ser cuando toma al comienzo una forma 48 PIERRE JANET LAS PRIMERAS MANIFESTACIONES DE LA INTELIGENCIA 49 superior y cuando crea a su alrededor disposiciones Of- gánicas que se conservan bajo una forma primitiva. 3. Los ACTOS PERCEPTIVOS. En el nivel inmediatamente superior a los reflejos se presentan, en el grupo muy confuso de los actos instintivos, aquellos que podemos denominar actos perceplivos. - Los reflejos estaban determinados por un estímulo sobre los tegumentos y-no tenían otro efecto que la modificación de este estímulo, Una irritación dema- siado viva tiene lugar sobre la piel, el miembro se sepa- ra y la irritación cesa o, por lo menos, disminuye; una laz muy intensa llega a la retina y entonces la pupila, al cerrarse, disminuye la cantidad de rayos luminosos que entra en el ojo. Las acciones que Mamamos percep- tivas parecen determinadas por la intervención de ob- jetos exteriores y no simplemente por estímulos su- perficiales; tratan de modificar dichos objetos en vez de separar sencillamente tales estímulos. de la superfi- cie del cuerpo. Un pájaro ve a cierra distancia granos en el suelo, se aproxima, los coge con el pico y los come; un zorro oye el ruido que hace una gallina o percibe el olor de un conejo y corre tras ellos, los al- canza, mata y alimenta com su carnes un conejo per- seguido por un carnívoro huye del mismo, lega a la “madriguera y se esconde. En todos eslos actos el punto de partida está determinado por un objeto complejo, Ta presa alimenticia o el refugio, y el acto termina con la utilización de este objeto y su transformación: hay adaptación a los objetos y no simplemente a los esti- mulos superficiales. Es cierto. que este objeto determina también estímu- los en la superficie del cuerpo: en el punto de partida de los actos precedentes hay la vista del grano, el olor de la presa, la visión de la madriguera, que son estímu- los de este género a los que acompañan sus reflejos pri- mitivos. Pero tales objetos no determinan un solo es- tímulo al cual el animal se limite a adaptarse, sino que provocan gran número de ellos: el conejo perseguido por el zorro no tiene únicamente olor, sino también aspecto visual y. sobre todo, sabor cuando se le come. El acto provocado por el estímulo inicial no se adapta únicamente a él, sino también a otros estímulos que el objero provocará sucesivamente, que no existen to- davía, pero que aparecerán más tarde gracias al propio acto. Esta adaptación a un conjunto de estímulos fu- turos y simplemente posibles es lo que caracteriza las conductas perceptivas, Para mostrar claramente este carácter del acto per- ceptivo y el papel del objeto, es útil volver un momen- ta al acto reflejo y fijarnos en que resulta insuficiente para asegurar la adaptación vital. Las acciones reflejas son pequeñas, de poca extensión en el tiempo y en el espacio; 10 pueden Protegernos más que contra peli- gros inmediatos. Separamos el brazo cuando se nos pellizca, pero solamente cuando el pellizco está ya en nuestra piel; la mano que avanza para pellizcarnos no provoca tadavía el acto reflejo de separación. Protec- ciones de este tipo Megan con frecnencia tarde y no pre- servan de la herida. Para defenderse mejor del peligro sería preciso separar el brazo antes del pellizco, tener una reacción preventiva, y esto es incapaz de hacerlo el reflejo. Una vez provocado no pued? ya el reflejo detenerse ni modificarse en su dirección, ni adaptarse a los.mo- PIERRE JANTT obtenía más que mediante la serie sucesiva de estimu- los, Puede representarse con la figura 2 esta conducta de conjunto que reempla- za a la serie de reflejos. Podemos, con Revault d'Allonnes, dar el nombre de conducta esquemática o de esquema perceptivo a esta actuación de conjunto que conduce más o menos completamente o en resu- men a esta serie de actos reflejos. Si dejamos a un lado los animales sociales, en los cuales estas conductas perceptivas son un poco dife- rentes, puede decirse que la mayor parte de los instintos animales están constituídos por conductas esquemáti- cas de este tipo, más o menos complicadas; y es pro- bable que en el niño pequeño reemplacen pronto éstas a los reflejos primitivos. Al principio realiza los movi- mientos de mamar cuando el pezón roza sus lahios; más tarde el acto se complica: contiene movimientos de cabeza y brazos, y será provocado por la simple vis- ta de la madre o por un ruido especial que anuncie el momento de mamar. El esquema perceptivo se origina gracias a uno de los estímulos que desempeñan papel en el acto total. Puede comprenderse esta forma de actividad esque» mática observando los errores tan característicos que suelen producirse en su activación: hemos. estudiado frecuentemente estas alteraciones de las conductas per- ceptivas con el nombre de trompe-l'oeif (1) ; es intere- Fig. 2 (1) Consideramos beneficioso dejar la expresión en su idioma nativo; se tefiere o dibujos o imágenes que engeñan la vista; no LAS PRIMSRAS MANIFESTACIONES DE LA INTELIGENCIA 53 sante referir aquí este fenómeno, porque tendremos ocasión de relacionarlo más tarde con la conducta del retralo. El esquema perceptivo, tan preciso y sistematizado, está provocado por ua estímulo cualquiera, que al prin- cipio es muy Vago y que puede formar parte de varios objetos diferentes. El animal comienza el acto de per- seguir una presa determinada con motivo de una som- bra que pasa por su retina; ello será, a veces, uy acer- tado y conducir al éxito en gran número de ocasio- nes, pero la sombra puede tratarse también de un ene- migo del que habrá que huir, o de una roca que tendrá que evitar, y el animal comienza de todas maneras una persecución que quizá le conduzca a su pérdida. Este trompe-l'cell es tan frecuente e importante, que el hombre ha llegado más tarde a utilizarlo. Ha obser- vado que ciertos estímulos particulares producen en él una conducta perceptiva en relación con el alejamiento del objeto; cuando dos líneas rectas, al principio pa- ralelas, parecen converger después hacia un punto, eim- pezamos a hacer actos de persecución a gran distancia. El artista que pinta tua paisaje nos presentará caminos cuyos bordes no son paralelos, sino que convergen ha- cia un punto del cuadro; tendremos la ilusión de pro- fundidad y distancia, y el artista habrá utilizado pata procurarnos esta ilusión las leyes del trompe-Mceíf, Este pequeño fenómeno pone bien en evidencia la naturaleza del acto. perceptivo, que consiste en provocar un acto esquemático completo mediante un estímulo parcial. Se puede decir que la vida psicológica de muchos animales está compuesta de un número considerable de hemos encontrado en castellano uu vocablo similar.—(Nota del traductor.) 54 PIBRRE JANET esquemas perceptivos que constituyen parte esencial de los instintos. Indudablemente pueden conducirnos a un cúmulo de errores que han sido señalados por cuantos han hecho experiencias sobre el particular y que cabe provocar determinando en el animal uno de estos estímulos que, de ordinario, dependen de un objeto determinado, pero que en estos casos no es así. Claro que tales conductas esquemáticas, convertidas en ins- tintivas, están lejos de téner la eficiencia que encontra- mos en las intelectuales más elevadas; pero no por ello dejan de ser muy superiores a los simples reflejos. Per- miten conductas más complicadas, con efectos más le- janos; procuran una adaptación permanente y hacen posible, por lo menos en algunos casos, cierta regula- ción en los actos, muy superior a la explosión caracte- rística de los reflejos. 4. CARACTERES DE LOS ACTOS SUSPENSIVOS. Quizá sea posible que precisemos un poco más los caracteres de uncacto perceplivo así constituido, Se en- _£ueníra en estas conduclas la regularidad y el determi- mismo que caracterizan el acto reflejo. La acción está estereotipada porque el animal persigue una víctima o construye la madriguera siempre del mismo módo. Tal acción puede ser bastante larga: un carnívoro persigue su presa durante varias horas: un pájaro, invierte días enteros en hacer su nido; se trata de una serie de movi- mientós mucho más complejos que los de la melodía kinética de los actos reflejos, si bien la sucesión de mo- vimientos es siempre la misma y está provocada regu- larmente por tal o cual estímulo determinado y, en ge- neral, poco variable. Este riguroso determinismo del acto instintivo es precisamente el punto de partída de LAS PRIMERAS MANIFESTACIONES DE LA INTELIGENCIA. 55 los trompe-1'ceil, de todos los errores que pueden ob- sarvarse en los actos instíntivos o modificando los es- tímúlos de la acción, No es menos cierto que hay en estas conductas per- ceptivas elementos de variabilidad, y casi de libertad, mucho mayores que en los reflejos. Estas conductas son más largas, y mientras se realizan el animal puede reci- bir otros estímulos que cambien la acción en curso. Mientras que el reflejo depende de un solo estímulo, el acto perceptivo implica por lo menos dos: el primero, es en cierto modo preparatorio, porque despierta y prepara el acto esquemático, lo lanza en una dirección; el segundo, es ejecutivo, porque determina el paso a la consumación final, El olor del conejo provoca su per- secución y el esquema total de comerlo, pero es preciso el contacto del hocico con la presa para llegar a la rea- lización del acto de devorar el conejo. Otros estímu- los pueden desempeñar un papel en el intervalo entre aquéllos, modificando más o menos la activación del esquema: el olor del conejo ha provocado la persecu- ción, pero la vista de uno u otro lado cambia en cada momento la dirección de la persecución; aquí intervie- ne el papel del obstáculo que puede dar origen a otros actos esquemáticos que inbiben total o parcialmente al primero. Es el punto de partida del rodeo: acto intelec- tual, del que pronto nos ocuparemos. Se ven claras estas complicaciones en actos que en otras ocasiones hemos estudiado detenidamente y que denominábamos conductas perceptivas de situación. Su- pongamos que un zorro quiere atrapar una gallina, la vigila y ansía arrojarse sobre ella; percepción simple. Pero, al propio tiempo, ve al guardián que le amenaza con la escopeta én la mano; hay ahí un estímulo que desempeña el papel de obstáculo y que le orienta en AAA ATA 58 PIERRE JANET bien, :el intervalo entre ambos estimulos se llena con un acto particular, el de la espera, que es la transforma- ción especial de la fase «le erección. No podemos estudiar aquí con amplitud la espera acerca de la cual hemos insistido detalladamente en nuestro curso sobre la memoria, hecho en 1928. El animal que está al acecho no posee todavía la memoria propiamente dicha, peto comienza a saber esperar, a realizar acciones retardadas, que son, como hemos vis- to, el principio de la memoria. Cuando esperamos la visita de un- amigo no adoptamos inmediatamente la conducta que consiste en recibirle y hablarle, salvo cuando hay errores y precipitaciones en la difícil con- ducta de la espera; pero tamporo estamos totalmente inactivos ni-dejamos en latencia la actitud de recepción del amigo, sino que interrumpimos otras ocupaciones, se adopta una actitud especial. Conservamos los actos de la recepción de una manera particular y realizamos especialmente el de la espera, que es todavía una forma de la erección. La espera se complica gracias a la busca: ésta impli- ca saber lo que se busca, es decir, tener ya en erección la conducta que se desea mantener frente al objeto bus- cado. Pero, sin embargo, no se realiza esta acción com- pletamente, puesto que no se tiene el objeto a mano. No se víste uno completamente sí está buscando algus na de las prendas. Este acto vís a vis del objeto busca- do está todavía mantenido en la fase de erección como en una especie de espera; pero no se queda uno inmó- vil, como en la verdadera espera; no se aguarda a que el vestido aparezca por sí solo ante nosotros: es nece- sario, siempre manteniendo el acto en erección para no olvidar lo que se busca, hacer otra cosa; interviene una especie de agitación para favorecer la aparición del ob- LAS PRIMERAS MANIFESTACIONES DE LA INTELIGENCIA jeto. La busca es una complicación de la espera me- diante movimientos más o menos hábiles para favore- cer la aparición del objeto que permitirá consumar el acto mantenido en erección, “Vemos con estos pocos ejemplos cómo la fase de erec- ción, característica de las tendencias perceptivas, des- empeña un gran papel en los actos instintivos y tam- bién en otros más elevados. Para poner en evidencia la importancia de la erección en los actos perceptivos es por lo que hemos designado 2 éstos, con alguna fre- cuencia, con el nombre de tendencias suspensivas, Se trata, en efecto, de tendencias que pueden detenerse en distintos momentos de su activación, manteniéndose durante algún tiempo en suspenso sin llegar inmediata- mente a la consumación completa. El aspecto más común de nuestras percepciones se debe a esta forma de la acción detenida en la fase de erección. Cuando percibimos un objeto, un sillón, por ejemplo, decimos que viéndole sabemos lo que es, que le reconocemos; pero creemos no realizar ninguna ac- ción en este momento porque nos mantenemos de pie, inmóviles, percibiendo el sillón, Se trata de una ilu- sióri, pues en realidad existe ya en nosotros el acto ca- racterístico del sillón, lo que hemos denominado es- quema perceptivo: en este éaso, el acto de sentarnos de una manera peculiar en dicho sillón. Todos los estu- dios sobre la agrosía muestran claramente que este sín- toma. está siempre asociado con alguna forma de la apraxia (1). Li enfermo que no sabe en modo alguno (1) Un estudio somero, pero claro, de la agnosía y la apre- xía, puede haltaños el lector en.el vobumen de Monakow y Mour- gue: Introduction biologígue ú Vétude de la Neurologio et de la 1) PIERRE JANET LAS PRIMERAS MANIFESTACIONES DE LA INTELIGENCIA. 61 sentarse en el sillón, es que no reconoce dicho objeto como tal; no hay en él el despertar del acto caracteris- tico del sillón que no reconoce. Para que éste sea-2n efecto un sillón y no un libro, es preciso que un detalle del mismo despierte la tendencia a sentarse de una ma- nera partícular. Pero lo importante es que este acto así despertado no se activa completamente y que de hecho no realizamos el acto de sentarnos, del mismo modo que no come- ios todos los alimentos que percibimos como comes» tíbles. El acto característico, esquemático, queda en esta fase especial que hemos llamado de erección; lo que denominamos objetos, desde el punto de vista psicoló- gico, son estos esquemas perceptivos despertados en la fase de erección, “Es nuestro acto—decía Bergson— quien recorta en la continuidad del mundo los objetos que utilizamos.” El esquema perceptivo despertado y mantenido en la fase de erección contiene, primeramente, los actos caracteristicos del objeto: sentarse en el sillón, beber en el vasa, comer con la cuchara. Pero está modificado a cada instante por caracteres variables de los estímulos que llegan a nosotros; a los movimientos característicos del uso se añaden los de desplazamiento del cuerpo ne- cesarios para alcanzar el objeto, es decir, para poder llegar hasta la consumación del esquema perceptivo. “Tales desplazamientos son variables en su amplitud y dirección; forman parte esencial de la conducta del propio objeto, vienen sólo a modificarlo, añadiendo a los caracteres fundamentales del mismo un detalle im- portante; su distancia. Estos movimientos accesorios Psychopathologie, 1928, págs. 179 4 200.—(Nota del Tra- ductor.) de desplazamiento no son los mismos para' todos los objetos: si quiero tocar esta lámpara, debo hacer un movimiento a la izquierda; mientras que si deseo al- canzar el pedazo de tiza, habré de realizar un movi- miento a la derecha. No buscamos por el momento la significación de estas palabras “derecha” e “izquierda”; nos limitamos a constatar que ambos movimientos son diferentes, contribuyendo a separar las cosas unas de Otras. Entre los objetos que así son separados hay uno que desempeña papel especial, y es el llamado nuestro cuerpo, el propio cuerpo. Desde muchos puntos de vis- ta se asemeja a otros objetos, pero tiene también ca- racteres distintivos muy importantes. Nuestro propio cuerpo está determinado, como los otros, por las con- ductas perceptivas; ienemos respecto a él actuaciones particulares que no son las mismas que para los demás. Se ha observado la existencia de una sensación táctil doble, pero tenemos en relación con nuestro cuerpo conductas mucho más sencillas: la primera de todas es que no lo comemos ni le herimos, guardando para con él ciertos miramientos; son: una serie de actuaciones conservadoras distintas de las que pueden tenerse para los cuerpos de los demás. Si consideramos las cónduc- tas de desplazamiento que separan los objetos, obser- varemos que son necesarias para todos los demás ob- jetos y que sólo es excepción el propio cuerpo, ya que podemos alcanzatle en todo momento sín efectuar nin- gún desplazamiento. Este objeto particular, el propio cuerpo, nos sirve de punto de partida para apreciar la distancia a que se ha- llan los demás objetos. Utilizo aquí. estas palabras, “punto de partida”, relacionadas con conductas inte- lectualas que vamos a estudiar en breve, potque, como