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Asignatura: accio col·lectiva, Profesor: Jaume Vives, Carrera: Psicologia, Universidad: UOC
Tipo: Apuntes
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La tradición filosófica remonta a estos autores los mayores logros de la filosofía presocrática. Parménides aparece entonces como el filósofo del ser, mientras que Heráclito es el filósofo del devenir. Concepciones aparentemente contrapuestas que, con los siglos, influirán en muchos pensadores.
1-. HERÁCLITO DE ÉFESO (544-484 A.C.)
Nació en el seno de una familia noble. Posiblemente hubiera llegado a ser rey, pero renunció al trono en favor de unos de sus hermanos. Fue un misántropo, de carácter agrio y melancólico. Escribió una obra titulada sobre la naturaleza de la cual conservamos cerca de 100 fragmentos. Revela en ella un pensamiento original, escrito en forma aforística, con sentencias breves, siguiendo la tradición del oráculo y de los profetas. En su época recibió el calificativo de skoteinós , (oscuro), debido al estilo indirecto y ambiguo de sus sentencias.
Por lugar de nacimiento, Heráclito pertenece a la escuela jónica. Pero él mismo no se consideraba en deuda con ninguna escuela, y decía deber su saber a sí mismo , por una suerte de autoanálisis o introspección.
La idea central de su cosmología es que todo cambia (panta rei), nada permanece estable, fijo, igual siempre a sí mismo, inmutable. Esto significa que toda la realidad está sometida a un proceso de cambio incesante, que se llama devenir. Todo fluye, todo deviene. Es una idea que ya se encontraba entre sus predecesores y algo que nuestros propios sentidos no dejan de señalarnos. Todo fluye como un río en el que no pudiera uno sumergirse por dos veces, tanto porque el caudal del río ha cambiado sus aguas, como porque el propio hombre ha ido cambiando y ya no es la misma persona.
Pero, si observamos bien este cambio, veremos -dice Heráclito- que hay algo que permanece bajo la mutación. Porque, si no hubiera algo permanente, el hombre estaría imposibilitado para conocer la realidad, y todo sería pura irracionalidad.
-Si no hay algo que permanezca, no habrá ciencia, porque el objeto sobre el que ésta versará se difuminará en el cambio continuo de la realidad. Para Heráclito, el devenir no es irracional , porque se realiza según medida , es decir, de acuerdo a una ley. Esa ley que gobierna el cosmos y su continuo devenir es el logos.
El logos es lo que hace que los cambios que se producen en el universo sean según una medida, y no puro azar. El logos es, pues, la razón del universo , algo divino de lo cual el hombre también participa.
De todas formas, el concepto de logos no es en Heráclito un concepto claramente definido y unívoco. De hecho, el logos es: aquello que permite que el cosmos se genere aquello que mantiene al cosmos en su ser bajo el cambio continuo de la realidad el discurso con el que conocemos y hablamos de la realidad (la realidad “habla” un lenguaje racional) la divinidad, dado que el logos lo gobierna todo y muestra en todas partes su poder.
Pero, ¿es el logos el arkhé, para Heráclito? Depende de los intérpretes de este autor. Como filósofo de la tradición jónica, Heráclito habló también de un principio primero y material del cosmos.
En el fragmento 70 nos dice que todo el universo es fuego. ¿Por qué dice que el universo es fuego? Porque, para él, el fuego es el más incorpóreo de todos los elementos , y posee la cualidad del mundo, a saber, está en continuo movimiento perpetuo. Por eso habla de fuego-siempre-vivo : cambia continuamente de forma, pero no deja de ser fuego.
Es, también, la fuente de la vida, del calor, de la luz. Y su naturaleza ígnea surge de lo que quema con su calor. De manera que el fuego siempre vivo es una metáfora o buena imagen para describir al cosmos; una buena metáfora del principio primero, logos o divinidad.
En el universo, el devenir continuo es semejante a un fuego que vive de consumirse. En la naturaleza, todo lo que existe es fruto de una tensión entre lo que se produce y lo que se destruye. De ese equilibrio inestable surge el cosmos. o mejor dicho, ese equilibrio inestable es el cosmos.
misma ley del devenir que el cosmos. Es más, el hombre posee una parte de ese logos que es la razón de todo cuanto existe ( el hombre participa - comparte- del logos)
No sólo en lo físico el hombre participa del logos cósmico. También sus acciones morales o políticas están gobernadas por la ley del devenir. Si el hombre comparte el logos divino, es evidente que todos los hombres forman una suerte de comunidad en la razón. y, de quererlo, todos podrían alcanzar las mismas verdades.
No hay ninguna razón en la constitución de los hombres que haga a unos mejor dotados para alcanzar el conocimiento que a otros. Es sólo la pereza o el abandono lo que a muchos le aleja de la verdad.
Como hemos dicho, también la política está gobernada por la ley del devenir. El legislador que haga las leyes debe estar en condiciones de conocer la ley universal y no ignorarla. Por tanto, no debe creer en una armonía ausente de tensiones. Si el orden del universo deriva de la guerra, del conflicto, también el orden social será fruto de un universo de discordias.
Heráclito no era un demócrata, sino que su concepción política podría clasificarse de aristocrática. Los hombres están en perpetuo conflicto, en lucha de todos contra todos. El sabio legislador sabe que ese es el verdadero orden social. y la ley que sepa reflejar este principio de armonía entendida como lucha será una buena ley.
En cuanto al individuo concreto, Heráclito piensa que no debe comportarse ni como los héroes épicos de homero, ni como el grupo gregario de las tragedias. El individuo debe seguir el consejo délfico de nada en exceso , y comportarse según medida. Cada uno es responsable de sus propios actos, y no hay por qué refugiarse en los dioses o el destino como excusa.
Nace en la ciudad de Elea, a fines del siglo vi a.C. De esta ciudad surge el adjetivo de la escuela eleática, de la que este autor es el máximo representante. Provenía de familia noble. La leyenda cuenta que él instituyó las leyes de su ciudad y que fue venerado como un hombre sabio y prudente. Filosóficamente, parece haber sido discípulo de un pitagórico.
Parménides dejó escrita una sola obra, de cierta longitud, de la que se nos han conservado 154 versos. La obra era un largo poema filosófico , titulado sobre la naturaleza. E ste poema está dividido en tres partes:
A-. EL POEMA DE PARMÉNIDES
a.1. Proemio
Se trata de una introducción al contenido filosófico del poema. Se conserva íntegro. Y cumple una función metodológica , ya que en él el autor nos informa sobre las intenciones del escrito que vendrá a continuación.
Narra, en forma de invocación religiosa , el viaje iniciático con que la diosa le favoreció siendo Parménides aún joven. En este viaje, la diosa le permitió captar la verdadera realidad. El viaje es, pues, la narración del paso del error a la verdad. Narración hecha con un tono épico y de revelación religiosa. Este tono parece indicar que los mortales deben escuchar esta revelación con fervor y veneración. Tal vez Parménides lo utilizó para proteger sus ideas de la crítica de otros filósofos , especialmente de los pitagóricos.
Parménides narra cómo fue arrebatado por la diosa y llevado en un carro hasta una región apartada. Allí, la diosa le exhorta para que aprenda la
Moverse, en el fondo, es dejar de ser lo que se era y pasar a ser otra cosa, que antes no se era. Para Parménides, esto es imposible porque es ilógico y no puede ser pensado.
Cuando no podemos pensar algo racionalmente, no existe. S ólo existe lo que se piensa: posición racionalista e idealista extrema. Parménides identifica absolutamente pensar y ser.
El problema de Parménides estribaba en el verbo griego einai. (ser), dado que en esa lengua no se distinguen dos usos de tal verbo que ser tiene en español y otras lenguas románicas.
1-. Uso predicativo (ser o estar) 2-. Uso existencial (existir o haber -hay)
De manera que, para los griegos, lo que es tiene forzosamente que existir, y lo que no es nunca llegará a existir o ser.
La conclusión lógica es irrebatible: lo real o existente no puede devenir, ni llegar a ser, ni cambiar, nacer o perecer. Siempre ES
Volviendo, pues, a la primera premisa del pensamiento de Parménides (que el ser es), veamos ahora la deducción que hace el filósofo de este enunciado. Tenemos así todos los atributos o propiedades del ser
1-. Intemporalidad del ser : el ser carece de un antes y un después, porque pensar así introduciría la idea de un antes en que no era o un después en que no será. El ser es plenamente actual , un perpetuo “hay” que niega todo movimiento.
Como no carece de nada, nada tiene que ir a buscar fuera de sí. Él es el ser por todas partes.
Esto es todo lo que se puede decir racionalmente del ser. Con tales premisas, Parménides anula de golpe todas las cosmologías anteriores, que se basan en la idea del movimiento.
Estamos ante una deducción racional y lógica. Parménides enuncia todo lo que se puede pensar del ser sin recurrir a los sentidos. Esta es la vía de la razón.
a.3. La vía de la opinión.
Existe una segunda vía que el filósofo debe también conocer, aunque sea una vía que conduce al error. Es la vía por donde transitan los mortales y que es mezcla del ser y del no-ser, producto de la fe que ponemos en lo que nos muestran los sentidos.
La vía de la opinión (doxa) habla del mundo de las apariencias , el mundo del devenir, que no es real. Parménides rechaza tanto los sistemas monistas como los dualistas de las cosmologías anteriores, ya que todos se basan en la idea del movimiento, en la lucha o armonía de los elementos del cosmos. El rechazo parmenídeo es un rechazo desde sus supuestos racionales. La razón muestra la imposibilidad de mantener tal tesis, dado que si algo es, su contrario no será, y viceversa.
Parménides denuncia no tanto que el mundo sensible no existe , cuanto que la razón, al aplicarse a pensarlo, no puede hacerlo y lo dará por inexistente. De manera que lo se que se diga sobre el mundo sensible no será nunca verdadero. Será sólo una mera opinión.
La verdad sensible será sólo opinión. Y trata sobre un mundo de apariencia que, aunque no es negado, no tiene la fuerza del mundo que se alcanza a través de la razón.
En la vía de la opinión, Parménides hará explícita una cosmología sobre el mundo sensible , como ya habían hecho sus predecesores. Sólo que en su caso, él es consciente de que no trata de hacer razonable un error. Sabe
La investigación cosmológica siguió adelante, pero resultaba evidente que, tras Parménides, las cosas no podían seguir como antes. Antes de Parménides, la cosmología era monista o dualista. Tras él, toda la cosmología será pluralista.
Los nuevos filósofos pensarán, con en eléata, que toda cosmología que acepte el monismo está condenada a no poder explicar el universo. El monismo impide explicar el movimiento y el cambio del mundo sensible.
Los cosmólogos tomarán como punto de partida las conclusiones de Parménides: 1-. No se debe permitir que el ser nazca del no-ser (lo cual implica la eternidad de la realidad, su existencia eterna)
2-. El vacío, por carecer de existencia, no deberá introducirse en ninguna cosmología. (esto quedará muy matizado en el atomismo de Demócrito)
3-. La pluralidad no puede proceder de ninguna unidad original.
2. EMPÉDOCLES DE AGRIGENTO (O ACRAGAS)
Nació en la ciudad siciliana de Agrigento, durante la primera década del siglo v a.C. Demócrata convencido, participó en la política de su ciudad. Fue mago y taumaturgo. Gracias a su influjo, la medicina progresó mucho en aquel tiempo. Aristóteles lo considera el fundador de la retórica.
Conservamos algunos fragmentos de sus obras, escritas en forma de poema: Sobre la naturaleza (poema cosmológico) y Las purificaciones (sobre el alma.) Se suicidó arrojándose al Etna.
En su cosmología, aceptó la tesis parmenídea de que el ser es. Se trata, dice Empédocles, de un ser material e indestructible. Aunque no se puede negar que el cambio existe. Por tanto, hay que conciliar la idea del cambio o movimiento, con la idea del ser.
Para él, cada cosa del cosmos es un compuesto de cuatro elementos o raíces , que son eternamente inmutables. Estos elementos (terminología platónica) o raíces (terminología de Empédocles) son: el aire, el fuego, el agua y la tierra.
Todo lo que existe en la naturaleza es el resultado de la combinación en diverso grado de estos cuatro elementos. Las cosas existen cuando al menos dos de estos elementos se unen, y desaparecen cuando se rompe la unión.
Esta es la forma como Empédocles acepta los presupuestos parmenídeos: Los elementos equivalen al ser de Parménides: son inmutables, eternos, etc. Las cosas formadas por estos, en cambio, están sujetas al devenir.
Ahora bien, si los elementos permanecen siempre en su ser, ¿qué les impulsa a unirse entre sí? Empédocles necesita recurrir a dos fuerzas activas , que hacen que los elementos se unan y disocien. Estas fuerzas son el amor y el odio (la armonía y la discordia -eros y eris).
El mundo se construye por esta lucha entre el amor y el odio (influencia de la idea de pólemos de Heráclito). Hay un proceso circular y la naturaleza se mueve en ciclos cósmicos. Al comienzo, todas las cosas están mezcladas porque el principio que actúa es el amor. Pero la fuerza disgregadora del odio interviene pronto, dando comienzo al proceso de separación.
Se parece mucho al esquema de las cuatro edades de Hesíodo (en los trabajos y los días). Es un proceso sin principio ni final. Eterno.
Empédocles es importante también por tener una verdadera teoría sobre el conocimiento. Siguiendo a Heráclito, Empédocles piensa que sólo lo semejante conoce a lo semejante. De manera que, según esta idea, para conocer la tierra hay que ser tierra; para conocer el agua, hay que ser agua.... y el hombre, dado que es el ser que tiene la facultad de conocer, debe de tener en sí mismo esos elementos de los cuales está compuesto todo lo que existe.
¿Cómo conoce el hombre?
esta unidad compacta? Empédocles había dicho que empezó debido a dos fuerzas antagónicas, que eran fuerzas físicas. Anaxágoras va a decir que el movimiento lo produjo una sola fuerza, el Nous, la mente.
El Nous es un concepto difícil de definir. Anaxágoras se refiere a él como la inteligencia , una suerte de causa externa al cosmos que puso en marcha todo el universo. Por eso hubo autores, como Sócrates, que creyeron que Anaxágoras hablaba de la divinidad , de una suerte de dios rector del cosmos. Esta idea, con variantes, fue posteriormente defendida por Platón y Aristóteles.
Anaxágoras dirá que el Nous es algo material, pero también dirá que es la más tenue de todas las cosas materiales. Como materia que es, ocupa un lugar en el espacio. No es inmaterial e incorpóreo.
Sea lo que sea el Nous se puede interpretar de dos formas diferentes, dando origen a dos visiones del cosmos completamente distintas:
1-. Como una fuerza espiritual o dios (daría origen a una filosofía finalista) 2-. Como un motor cósmico mecánico (daría origen a una filosofía mecanicista)
Anaxágoras parece que osciló entre estos dos extremos.
Se considera a Leucipo de Mileto y Demócrito de Abdera los principales autores atomistas de la antigüedad griega.
Partiendo de la idea de Parménides de que sólo el ser es , Leucipo considera que hay una multiplicidad de entes que son, llamados átomos. Los átomos son:
Todo esto también se aplica a las almas humanas y a los dioses, formadas por los átomos más sutiles, más esféricos. Los átomos no pueden ser observados por los sentidos , aunque sí deducidos por la razón
Demócrito , además, nos ha dejado algunos fragmentos de sus escritos éticos, aunque firmados con el seudónimo de Demócrates, lo que hace dudar de su autenticidad. Para él, el fin de la vida humana es la armonía interior, el equilibrio interno, la serenidad, la alegría, estar libre del miedo y de otras emociones. Se trata de evitar las grandes oscilaciones de los átomos del alma, porque las almas que sufren grandes oscilaciones no son felices ni están alegres. El hombre que actúa mal sobre todo se avergüenza ante sí mismo: el hombre es moralmente autónomo
Demócrito también creía que la democracia es la mejor forma de gobierno entre los hombres, porque salvaguarda la libertad. Hay que respetar la ley porque nos ayuda a que hagamos el bien.