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La imagen, Apuntes de Periodismo

Asignatura: Lenguaje Audiovisual, Profesor: flora marin, Carrera: Periodismo, Universidad: UPV-EHU

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 25/09/2015

rociio96lopez
rociio96lopez 🇪🇸

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La imagen visual: su lugar en la comunicación 139 al Fig. 126. Claude Mellam: Detalle de El paño de la Verónica. 1735. Grabado. Londres, The British Museum. mayor claridad, pero no es dificil introducir en el mapa otros tipos de característi- cas, tales como fronteras políticas, densidad de población o cualquier otra informa- ción que se desee. En tal caso, el único elemento de representación genuina (tam- bién llamada iconicidad) es la forma real de los accidentes geográficos, aunque éstos también se normalizan, de acuerdo con reglas dadas de transformación, para que una parte del globo pueda mostrarse en un mapa plano. De la abstracción del mapa a un gráfico o diagrama que muestre relaciones que originalmente no son visuales, sino temporales o lógicas, no hay más que un pequeño paso. Uno de los mapas relacionales más antiguos es el árbol genealógico. En los tratados medievales de derecho canónico aparecía con frecuencia la tabla de parentesco, porque la legitimidad del matrimonio y las leyes de herencia se basa- ban en parte en el grado de parentesco (fig. 127). Los genealogistas también hicieron suyo este cómodo medio de demostración visual. El árbol genealógico pone de manifiesto a la perfección las ventajas del diagrama visual. Una relación 140 La imagen y el ojo : Arbol de afinidades, 1473. Grabado de madera. Nueva York, The Pier- pont Morgan Library. que tardaríamos tanto en explicar con palabras que podríamos perder el hilo («Es la mujer de un primo segundo de mi madre adoptiva») puede verse de un vistazo en un árbol genealógico. Sea cual sea el tipo de conexión, tanto si es una cadena de mando como la organización de una gran empresa, un sistema de clasificación para una biblioteca o una red de dependencias lógicas, el diagrama siempre pondrá ante nuestros ojos lo que una descripción verbal sólo podría presentar con una cadena de afirmaciones. Además, los diagramas pueden fácilmente combinarse en gráficos con otros mecanismos pictóricos para mostrar imágenes de cosas en relaciones lógicas en lugar de espaciales. Se han hecho intentos de normalizar los códigos de tales gráficos con fines de educación visual (son particularmente notables los de Otto y Marie Neurath, de Viena, quienes trataron de dar vida a la estadística con un código visual de ese tipo) ?. Otra cuestión es la de si existe o no aún una teoría en consonancia con la práctica real de esos apoyos visuales. Según los comunicados de prensa, la National Aeronautics and Space Administration (NASA) equipó un vehículo enviado al espa- cio lejano con un mensaje gráfico «para el improbable caso de que en algún punto de su trayectoria sea interceptado por seres inteligentes científicamente cultivados» (fig. 128). No es probable que la NASA pensara que su esfuerzo se debía tomar muy en serio, pero veamos qué pasa si lo intentamos. Ante todo, esos seres ten- drían que estar equipados, entre sus órganos sensoriales, con «receptores» que respondieran a la misma banda electromagnética que nuestros ojos. Ni siquiera en ese improbable caso podrían seguramente captar el mensaje. Hemos visto que la 142 La imagen y el ojo cional; al parecer, los creadores del dibujo olvidaron que se trata de un símbolo convencional desconocido para una raza que nunca tuvo el equivalente de los arcos y las flechas. La flecha pertenece a un amplio grupo de símbolos gráficos que ocupa la zona situada entre la imagen visual y el signo escrito. En cualquier tira cómica hay ejemplos de estas convenciones, cuya historia aún está en gran medida sin estudiar. Esos símbolos van desde las líneas pseudo—naturalistas que indican velocidad a las líneas de puntos convencionales que indican la dirección de la mirada, y del revoltijo imaginario de estrellas ante los ojos tras recibir un golpe en la cabeza al «globo» que contiene una imagen de lo que piensa la persona, o quizás simple- mente un signo de interrogación que indica desconcierto. Esta transición de la imagen al símbolo nos recuerda que la propia escritura evolucionó a partir de la pictografía, si bien sólo llegó a ser escritura cuando se usó para transformar la fugaz palabra hablada en un registro permanente, Es sabido que algunos escribas antiguos aprovecharon para este fin tanto los recursos de la ilustración como el principio del jeroglífico: el uso de homófonos para representar palabras abstractas. En el antiguo Egipto y en China, esos méto- dos se combinaron inteligentemente para indicar sonidos y facilitar la lectura, clasificándolos con arreglo a categorías conceptuales. Así, el nombre del dios Osi- ris se escribía en jeroglíficos usando un acertijo con una imagen de un trono ('usr) y un dibujo de un ojo ('iri), a las que se añadía el dibujo de un cetro para indicar que era el nombre de un dios (fig. 129). Pero en todas las civilizaciones antiguas, la escritura no es sino una de varias formas de simbolismo convencional, cuyo significado hay que aprender para comprender el signo. No es que el aprendizaje tenga que ser necesariamente una tarea intelectual. Se nos puede condicionar fácilmente para que respondamos a signos igual que res- pondemos a cosas vistas. Los símbolos religiosos, como la cruz o el loto, los signos de buena suerte o de peligro, como la herradura o la calavera con los huesos cruzados, las banderas nacionales o los signos heráldicos, como las franjas y estre- llas y el águila, las insignias de partidos, como la bandera roja o la esvástica para despertar la lealtad o la hostilidad, todos estos ejemplos y otros muchos prueban que el signo convencional puede absorber el potencial de activación de la imagen visual. Podrá discutirse en qué medida el potencial de activación de los símbolos aprovecha el significado inconsciente de ciertas configuraciones que Freud exploró y después Jung relacionó con las tradiciones esotéricas del simbolismo en el misti- cismo y la alquimia. Pero lo que es susceptible de observación por parte del historiador es la forma en que el símbolo visual ha atraído con tanta frecuencia a los buscadores de revelaciones. Estos consideran que el símbolo transmite y oculta al mismo tiempo más que el medio del discurso racional, Una de las razones de esa persistente sensación fue sin duda el aspecto diagramático del símbolo, su capaci- dad para transmitir relaciones con más rapidez y eficacia que una cadena de pala- bras. El antiguo símbolo del yin y el yang ilustra esa capacidad, e indica también cómo un símbolo de este tipo puede llegar a servir de centro de meditación (fig. 130). Además, si «donde hay confianza, da asco», donde hay desconfianza o desconocimiento hay respeto. Un símbolo extraño sugiere un misterio oculto, y si se sabe que es antiguo, parece encarnar algún saber esotérico, demasiado sagrado como para ser revelado a las multitudes. El temor que inspiraban los antiguos La imagen visual: su lugar en la comunicación 143 Fig. 129. Osiris en los Fig. 130. Simbolo del yin y el yang. Fig. 131. Gran Sello de los jeroglíficos egipcios. Estados Unidos de América. eroglíficos egipcios en los siglos posteriores ejemplifica esta reacción 1. La mayo- de los significados de los jeroglíficos se habían olvidado, pero entonces se creía ¿que el método de escribir el nombre del dios Osiris tenía un significado más simbólico que fonético, y se interpretaba que el ojo y el cetro indicaban que el dios era una manifestación del Sol. Basta con mirar un billete de dólar de los Estados Unidos para ver cómo aprovecharon esta asociación los padres fundadores del país en el diseño del gran elo nacional (fig, 131). El diseño, que sigue el consejo del anticuario inglés sir John Prestwich, expresa con palabras e imágenes las esperanzas y aspiraciones del Nuevo Mundo en el amanecer de una nueva era. Novus ordo seclorum alude a la profecía de Virgilio del retorno de una Edad de Oro, así como la otra expresión latina, Annuit coeptis «[Dios] ayudó al comienzo». Pero la imagen de la pirámide inacabada que sube hacia el cielo y el antiguo simbolo del ojo, que indica el ojo de la Providencia, es lo que da al diseño general el carácter de un antiguo oráculo próximo a cumplirse. "Aunque para el historiador ha de ser interesante la continuidad de un símbolo como el del ojo excepcional. Es más frecuente que el pasado influya cn el simbolis- mo por medio de relatos y del saber del lenguaje. Los dardos de Cupido, los trabajos de Héxculos, la espada de Damocles y el talón de Aquiles nos llegan desde la Antigúedad clásica, el ramo de olivo y el óbolo de la viuda de la Biblia, las uvas verdes y la parte del león de las fábulas de Esopo, el tigre de papel del lejano oriente. Esas alusiones o clichés nos permiten abreviar, porque no tenemos que explicar el significado. Casi toda historia o acontecimiento que llega a ser propic- dad común de una comunidad enriquece el lenguaje con nuevas posibilidades de condenar una situación en una palabra, ya sca en el término político «Quisling» o So