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la industria aseguradora, Monografías, Ensayos de Finanzas Empresariales

las empresas de seguros en España

Tipo: Monografías, Ensayos

2018/2019

Subido el 10/03/2019

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CURSO DE MEDIADORES DE SEGUROS
TEMA 2: LA INDUSTRIA ASEGURADORA
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CURSO DE MEDIADORES DE SEGUROS

Material Registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual Madrid Nº de Expediente: 09-RTPI-07844.2/ Referencia documental: 09/086873.4/ Fecha de Registro: 26/10/

Esta obra científica ha sido creada por los autores con carácter docente y su contenido ha sido inscrito y registrado en el Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de Madrid con Nº de Solicitud y con Nº de Referencia arriba indicados, otorgando al presente documento y a su autor los derechos recogidos en Ley de Propiedad Intelectual (Texto Refundido aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril)

A tal efecto, queda prohibido el plagio o copia del mismo según la Ley de propiedad intelectual y artística vigente. Asimismo queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de cualquiera de sus apartados en cualquier soporte mecánico o digital sin el consentimiento por escrito del propietario y sin hacer mención a la fuente y al autor.

En caso contrario, se incurrirá en un delito tipificado en los Artículos 270, 271 y 272 del Código Penal (Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal - Última modificación del 28 de abril de

  1. sobre los Delitos relativos a la Propiedad Intelectual e Industrial, al Mercado y a los Consumidores y podrá por tanto ser perseguido por ello.

CURSO DE MEDIADORES DE SEGUROS

  • TEMA 2: LA INDUSTRIA ASEGURADORA ÍNDICE DE CONTENIDOS
    • 2.1. LOS PRINCIPIOS BÁSICOS DEL SEGURO
    • 2.2. EL SEGURO EN LA ECONOMÍA
      • 2.2.1. EL SEGURO Y LOS IMPUESTOS
      • 2.2.2. EL SEGURO Y EL EMPLEO
      • 2.2.3. EL SEGURO COMO INVERSOR
    • 2.3. EL SEGURO EN LAS FAMILIAS
    • 2.4. LAS FUNCIONES DEL SEGURO

TEMA 2: LA INDUSTRIA ASEGURADORA

2.1. LOS PRINCIPIOS BÁSICOS DEL SEGURO

Los Principios básicos del Seguro son los fundamentos doctrinarios en los que se basa el Seguro Privado. Se considera que son los siguientes:

1) Principio de Mutualidad o de “Solidaridad”

Para entender la importancia de la industria aseguradora, hay que partir de la base de que es una actividad que se sustenta en el principio de solidaridad. El rol de una empresa aseguradora es administrar los fondos que compensarán a los perjudicados por un siniestro, así podemos afirmar que se trata de un sistema de base solidario porque las primas que abonan todos los asegurados que no sufrieron una pérdida contribuyen a resarcir el daño a los afectados que sí las sufrieron.

El desafío que tenemos los aseguradores es continuar fortaleciendo la importancia de la actividad ante la sociedad. Debemos redoblar los esfuerzos en el objetivo de brindar a los asegurados información clara y diseñar productos accesibles para todos. De esa forma, contribuiremos a la generación de confianza, el pilar fundamental en el que se sustenta nuestra actividad.

d) Tergiversación no fraudulenta, declaración inexacta referente a hechos sustanciales, que quien la realiza considera veraz.

3) Principio de Indemnización:

Resumido en la frase "el seguro no es para ganar, el seguro es para no perder" trata de evitar un afán de lucro por parte del asegurado, en vez de tener un seguir para garantizarle solamente una protección que le libere de una pérdida o daño.

El Seguro “no puede suponer un enriquecimiento injusto” al tomador ni al asegurado Según el contrato de seguro una pérdida o daño que ocurra, obliga al asegurador a resarcirlo o indemnizarlo a fin de poner el bien en las mismas condiciones en que se encontraba inmediatamente antes del siniestro.

Si la reparación beneficia al asegurado va contra este principio, pues el seguro no puede ser objeto de lucro. Lo que debe esperar el asegurado es no perder.

4) Principio de Interés Asegurable:

Vinculado con el anterior, hace que el seguro proteja el valor económico de un bien hasta una suma máxima de pérdida, pero sin exceder el valor real total de dicho bien. Sería absurdo e injusto, por ejemplo, que un determinado asegurado tuviera un interés asegurable de 100 por un bien que sólo vale 50.

Debe concurrir en quien desee la cobertura de determinado riesgo, reflejado en su deseo sincero de que el siniestro no se produzca, ya que a consecuencia de él se originaría un perjuicio para su patrimonio.

Este principio se entenderá más fácilmente si se tiene en cuenta que lo que se asegura es decir el objeto del contrato nos es la cosa amenazada por un peligro fortuito, sino el interés del asegurado en que el daño no se produzca.

El interés asegurable no es sólo un requisito que imponen los aseguradores, sino una necesidad para velar por la naturaleza de la institución aseguradora, sin la cual sería imposible cumplir su función protectora en la sociedad.

 Desde un punto de vista técnico, la existencia de contratos sin interés asegurable produciría necesariamente un aumento de la siniestralidad.

 Desde un punto de vista económico, ha de pensarse que un aumento de la siniestralidad motivaría una elevación de las primas y el asegurado habría que pagar un precio superior al que realmente correspondería a su riesgo, perjudicándose así no sólo él, sino también la economía del país, que habría de soportar una carga económica superior a la debida.

5) Principio de Subrogación:

Consecuencia del principio de indemnización, que faculta al asegurador (una vez que ha indemnizado una pérdida) a recuperar de terceras personas responsables, en caso de haberlas.

Por éstas y más razones, podremos coincidir en que el seguro tiene un rol muy importante para contribuir a la calidad de vida de la gente y el crecimiento constante de la economía. Cuanto mayor es la participación del seguro como un insumo básico de la economía, mayor es la evolución de un país.

Desde sus orígenes el hombre ha buscado la seguridad, preocupado por advertir los peligros y aminorar sus consecuencias. En Babilonia, en Egipto, en Grecia y Roma, hubo ejemplos de asociaciones que se podrían considerar como antecedentes de lo que hoy conocemos como seguros.

Dependiendo del tipo de sociedad, en algunos casos asumían las pérdidas por robo de ganado, resarcimientos por fallecimientos (como ocurría con los constructores de templos y pirámides en el antiguo Egipto) o inclusive cubrían la navegación. Sin ir más lejos, la palabra "póliza", que no es otra cosa que el contrato de seguro, tiene su origen en el latín y significa "promesa o compromiso".

Y es ese compromiso de asegurar un bien o la vida de una persona lo que ha permanecido en el tiempo y ha convertido a la actividad aseguradora en uno de los componentes fundamentales para dar previsibilidad económica a una sociedad.

En los países desarrollados, la participación de la actividad aseguradora supera de media el 10 por ciento de su Producto Bruto Interno (PBI) lo que viene a reflejar que el seguro tiene un alto índice de penetración en la economía de cada país a nivel mundial.

El seguro desempeña un papel fundamental en la economía general de un país; favorece el desarrollo económico y éste crea nuevas exigencias al seguro. Incluso el seguro viene a ser una de las expresiones más ponderadas de la evolución macroeconómica, utilizándose con frecuencia la recaudación de primas como un indicador económico. Las formas en que el seguro aporta sus servicios al desarrollo económico y social e incrementa la renta nacional son muy variadas:

a) Fomenta la propensión a la inversión productiva de fondos ajenos; las nuevas empresas e inversiones no se producirían sin la garantía de reposición de la inversión en caso de siniestro.

b) El propio coste del seguro se capitaliza e invierte, a su vez, en la economía nacional, tratándose, además, en su mayor parte de inversiones a largo plazo. Es un poderoso instrumento de fomento y captación de ahorro.

c) El seguro juega un importante papel en materia crediticia: refuerza la posición del acreedor hipotecario quién se beneficia, en caso de siniestro, con el importe de la indemnización. Otro tanto ocurre con la venta a plazos, con la compra de viviendas antes de estar concluidas.

dictámenes, consultorías, etc., el seguro genera un gran flujo de impuestos a través del IVA que resulta muy complejo de evaluar.

Además de esto, hay que tener en cuenta el papel del seguro como propietario de inmuebles, y aún habría que sumar, en la cuenta de los impuestos, si no pagados por el seguro, sí generados por éste, los impuestos directos abonados por Beneficiarios de prestaciones de seguro, tales como las indemnizaciones por fallecimiento o invalidez.

El total de la transferencia de recursos a las arcas públicas es, por lo tanto, de difícil apreciación. Como mero acercamiento, aquí nos vamos a referir a los dos impuestos de inferencia más directa, que son el Impuesto sobre las Primas de Seguros, y el Impuesto sobre Sociedades.

El Impuesto sobre las Primas de Seguros grava las primas de la práctica totalidad de los seguros distintos del de vida y se conforma, por lo tanto, como un impuesto indirecto, esto es de la familia del IVA o los impuestos especiales. Dos tramos pequeños de la recaudación forman parte de la cesión de ingresos a las autonomías y ayuntamientos, más en el segundo de los casos que en el primero.

Los impuestos que pagan las entidades aseguradoras

Las aseguradoras, personas jurídicas, son contribuyentes de la Hacienda Pública española. Por lo tanto, el primer elemento de análisis importante debe referirse a este componente, esto es aquéllos impuestos que las aseguradoras pagan por mor de su propia actividad.

La carga de impuestos que soportan las entidades aseguradoras como contribuyentes está formada por una decena de figuras fiscales, pero en las cuales hay dos grandes elementos importantes.

En primer lugar está el Impuesto de Sociedades soportado, esto es el gravamen que se produce sobre la producción de beneficios por parte de las empresas aseguradoras. (En 2013, por ejemplo, los pagos por Impuesto Sociedades, incluyendo aquellas retenciones soportadas por los propios aseguradores, alcanzaron ese año 1.508 millones de euros, lo cual supone 48 de cada 100 euros pagados en concepto de impuestos por el sector).

El segundo gran componente, por valor de algo más de 1.000 millones de euros (un tercio de los impuestos soportados), se corresponde con el IVA soportado y no deducido. El Impuesto del Valor Añadido es un impuesto en cascada, lo cual significa que cada uno de los escalones de la creación de valor tributa por el valor creado en cada paso.

Para que esto sea así, normalmente el contribuyente de IVA hace, a la hora de pagar, una cuenta consistente en tomar el IVA que ha cobrado del siguiente escalón (por ejemplo, los consumidores) y deducirle los IVA que ha soportado previamente (por ejemplo, porque se los han cargado a él sus proveedores).

Sin embargo, la normativa del impuesto establece que hay algunos productos y servicios, como el seguro, que no pueden repercutir el IVA. Esto quiere decir que la aseguradora no le cobra IVA a su cliente por la prima de seguro; pero, consiguientemente, no puede hacer la cuenta de deducir los IVA que ha soportado de sus proveedores El sector

Los impuestos recaudados

Además de pagar lo que le corresponde por razón de su actividad y del valor o beneficio que crea en la misma, el sector asegurador es también recaudador o intermediario de impuestos que otros pagan a través de él y, por lo tanto, ejerce una labor importante a la hora de facilitar el flujo de ingresos de las finanzas del país.

De hecho, como ya hemos visto, el sector asegurador recauda o intermedia más impuestos que los que paga por sí mismo (4.046 millones en el 2013). Dicho de otra forma, por cada euro que las aseguradoras pagan por razón de sus beneficios (Impuesto de Sociedades) recaudan 3 más correspondientes a impuestos pagados por otros actores de la relación aseguradora.

La mayor labor que realiza el sector asegurador como recaudador es la que se refiere a una figura fiscal específica de algunos seguros, el Impuesto sobre las Primas de Seguros, y los recargos que se destinan a financiar el Consorcio de Compensación de Seguros, es decir el ente público que ejerce diversas funciones, como son la atención de siniestros del automóvil causados por vehículos sin seguro, los siniestros catastróficos, o la liquidación de entidades aseguradoras. En este punto, se recauda una cifra de unos 2.000 millones de euros.

No obstante, en modo alguno hay que olvidar los más de 1.300 millones de euros que el sector asegurador recauda como consecuencia del empleo directo e indirecto que sostiene con su operativa. Entre retenciones en la nómina y seguridad social asumida por el empleado, el seguro español ejerce de recaudador para la Hacienda Pública por un valor de unos 600 millones de euros al año.

Por su parte, los pagos relacionados con los esquemas de previsión social existentes a favor de los trabajadores presentes y pasados de diversas empresas y sectores suponen un flujo de unos 520 millones de euros.

Por último, hay que sumar más de 300 millones de euros que son recaudados, y abonados al Erario, en concepto de retenciones por actividades económicas, normalmente por servicios rendidos por profesionales liberales y de reparación.

Los datos aquí manejados, por ejemplo, suponen un ratio de contribución fiscal del 39%. Esto quiere decir que el total de impuestos pagados por las entidades aseguradoras por sí mismas (no los recaudados) supone 4 de cada 10 euros que obtienen de beneficios.

El ratio, sumando en este caso los impuestos recaudados, sobre el volumen de primas, resulta ser del 13% que, de esta manera, se puede identificar como la carga fiscal total que soporta la existencia de la actividad aseguradora.

Cabe hacer notar que, por cada 100 euros de primas que cobra el sector, genera un pago a la Hacienda Pública en concepto de impuestos soportados de 5,66 euros, a los que hay que sumar 7,25 euros correspondientes a los impuestos intermediados o recaudados.

Algunos datos interesantes (Según la Memoria Social del Seguro de UNESPA de 2013):

2.2.2. EL SEGURO Y EL EMPLEO

Las cifras de la EPA, realizadas con otra metodología, adjudican al sector asegurador una cifra de empleados de unos 120.000; los datos históricos de la encuesta confirman dos realidades:

  1. La tendencia estable del empleo en el sector asegurador: el seguro no provee de incrementos muy significativos en el nivel de empleo pero, a cambio, ofrece niveles de estabilidad del mismo notablemente superiores a los observados en la economía en general.
  2. La estabilidad y capacidad de creación de empleo en el seguro beneficia, fundamentalmente, a las mujeres.

Otra característica de la actividad aseguradora como mercado laboral es que parece ser un sector que tiende a comunicar casi automáticamente al empleo sus ganancias de productividad.

Aunque la medida de la productividad en seguros es un problema bastante complejo, a efectos macroeconómicos utilizamos aquí una ratio básica, que es la de primas de seguros por ocupado EPA. Este ratio ha experimentado crecimientos significativos en los últimos años pasando, en la serie de disponible, de unos 155.000 euros en 1987 a casi 440.000 a finales del 2011.

Esta mejora de la ratio básica, en todo caso, se ha visto acompañada por la del empleo EPA, reflejando el efecto antes señalado de transmisión inmediata al volumen de ocupaciones de las mejoras obtenidas por el sector en su producción.

De hecho, en el entorno de los últimos 21 años, la ratio de primas por ocupado ha crecido a una tasa media anual del 3,6%, mientras que el empleo ha crecido a una tasa del 5,1%, lo que sugiere que ha habido una sobre-comunicación al empleo de las ganancias obtenidas en este terreno.

Por lo que se refiere al segundo elemento comentado, es decir el beneficio que esta evolución laboral ha supuesto para las mujeres, se basa en el mayor dinamismo del empleo femenino en seguros, tanto respecto del masculino en el mismo sector como respecto del femenino en el conjunto de la economía.

Para el periodo histórico considerado, que abarca los últimos 25 años, el empleo de hombres en sector seguros prácticamente se ha doblado, frente a un incremento de apenas el 15% en el conjunto de la economía.

El empleo de las mujeres en seguros, sin embargo, se ha multiplicado casi por cuatro, tasa que no sólo está muy por encima de la de los hombres, sino del empleo femenino en general, que en el periodo considerado se ha multiplicado por 2,2. Como consecuencia de todo lo dicho, el indicador básico de igualdad por razón de sexo, que es el porcentaje de mujeres que forman parte de la fuerza laboral de un sector, permanece históricamente ligeramente por encima de la situación observada en el conjunto de la economía.