









Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
1 / 16
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!










1.1. Dimensiones y características de la filosofía práctica. 1.2. La primacía de la filosofía práctica.
2.1. Moral y ética. 2.2. Moral como estructura y moral como contenido: la vida como proyecto moral. 2.3. La acción moral y sus elementos. 2.4. La conciencia moral 2.4.1. Funciones de la conciencia moral. 2.4.2. El desarrollo de la conciencia moral, según Kohlberg. Autonomía y heteronomía. 2.5. Valores y normas morales. 2.5.1. Origen y validez de los valores morales. 2.5.2. ¿Hay valores morales universales?
3.1. Ética y política. 3.2. Naturaleza y tareas de la filosofía política. 3.3. La concepción filosófica del Estado. 3.3.1. La Antigüedad: la concepción organicista. 3.3.2. La Modernidad: el contractualismo clásico. 3.3.3. El neocontractualismo del siglo XX.
La filosofía práctica, desde sus distintas dimensiones, trata de ofrecer orientaciones para la acción humana. Tales dimensiones son, esencialmente, las siguientes:
Estas cinco dimensiones tienen, al menos, cuatro elementos en común:
La filosofía práctica suscita en nuestros días un gran interés. Si para Aristóteles el saber más digno es el teórico, ya que se busca por sí mismo, un buen número de corrientes filosóficas actuales dan la primacía al saber práctico. Porque, a fin de cuentas, la contemplación es una actividad, la vida teorética es una forma de vida, y, además, podemos decir con Kant que, si nos interesa averiguar «qué podemos conocer», es porque nos importa descubrir «cómo debemos obrar» y «qué nos cabe esperar». La filosofía práctica ha cobrado tal protagonismo que uno de los campos de la filosofía de la ciencia se llama «Ciencia, tecnología y sociedad» y en él se consideran las consecuencias de la investigación científica y técnica para la acción personal y social. Es importante descubrir si es posible la clonación, por ejemplo, pero sobre todo averiguar qué consecuencias tiene para la vida de los seres humanos y desde dónde, es decir, desde qué criterios morales, debemos asumir ese incremento del poder científico para que eleve el nivel de humanidad de las personas y las sociedades. Es un ámbito que conecta directamente con las éticas aplicadas. De entre las dimensiones de la filosofía práctica vamos a profundizar en dos: la ética y la filosofía política.
Los seres humanos tenemos muchas maneras diferentes de vivir y esto ocurre porque no damos la misma importancia a las mismas cosas. Pero si hay tantas maneras de vivir, ¿da igual la forma como se vive? Todas las personas hemos experimentado que no da lo mismo. Hay maneras mejores y peores de vivir, tanto para nosotros mismos como para los demás. Cada uno tenemos que ir descubriendo cuál es la mejor forma de responder a los acontecimientos que nos afectan.
DIFERENCIAS ^ Comportamientos específicos que se dan en una sociedad o grupo Conjunto de normas o valores que sigue un grupo o rigen en una sociedad Históricamente es anterior: todo hombre se comporta moralmente General: estudio teórico de esos comportamientos y de los diversos códigos morales Teoría que estudia/explica la Moral Es posterior: la Ética ha surgido como reflexión sobre la Moral RELACIONES ^ Es el objeto de la Ética Influye en la Ética al proporcionar códigos y normas morales sobre los que reflexiona la Ética Reflexión teórica sobre la Moral. Influye en la Moral al señalar lo que está justificado o es válido
Cuando la ética aclara qué es la moral, distingue dos significados que nos ayudan a comprenderla: Moral como estructura. Todas las personas tenemos una estructura moral, porque a la hora de actuar hemos de elegir entre distintas posibilidades y justificar aquella que hemos elegido en relación con algún código moral, además de hacernos responsables de la elección. Moral como contenido. Las personas elegimos en relación con un conjunto de normas, valores y principios que orientan la conducta y configuran un modo de vivir. Como podemos encontrar diversas maneras de vivir, podemos hablar de distintas morales. Según este significado, la moral suele llevar «apellidos» como: occidental, cristiana, budista, esquimal, ecologista, etc. Los contenidos morales varían de una época a otra y de un grupo cultural a otro, pero eso no significa que todos los contenidos sean igualmente válidos: ya veremos cómo la ética nos ayuda a distinguirlos. Por otro lado, a la hora de elaborar su proyecto de vida, cada persona debe considerar aquellas cosas que se le imponen y que no son fruto de su elección: la vida misma (a nadie se le consulta si quiere nacer o no), sus condiciones biológicas, psicológicas y sociológicas (la época histórica, la cultura, el país, la sociedad, la familia, el sexo, el cuerpo que posee, etc.). Todas estas cosas no las eligen las personas, y sin embargo, influyen en su forma de ser. Ortega y Gasset denomina circunstancias al conjunto de elementos que se le imponen al ser humano, y afirma que esos elementos forman parte de su propio yo. Por eso recalca que «Yo soy yo y mis circunstancias». Ortega afirma que, dado que las circunstancias vienen impuestas, no somos libres para elegir lo que nos pasa, pero sí para responder a lo que nos pasa de una manera u otra, para vivir esa vida que nos ha sido dada de la forma que cada uno elija. Por este motivo, el ser humano necesita de la reflexión ética para responder, con fundamento racional, a preguntas como: ¿Cuál es la finalidad de mi vida?, ¿cómo debo ser?, ¿qué debo hacer para lograrlo?, etc.
Dependiendo de las respuestas que dé a estas cuestiones, cada uno elabora su «proyecto de vida moral» con el fin de llegar al «ideal ético» (modelo de lo que debe ser) que libremente se ha propuesto realizar. Pero actuar correctamente es, a veces, muy difícil. Aristóteles lo explica con la metáfora del arquero (nosotros) y la diana (la vida): en el camino de la flecha hacia la diana solo hay un punto para acertar y muchos para equivocarse.
De lo anterior se deduce que, para hablar de ética, tenemos que suponer la existencia de la libertad. Los animales, a la hora de actuar, siguen ciegamente sus instintos naturales, que son pautas de acción establecidas en sus características genéticas. Estos instintos determinan de tal modo su comportamiento, que excluyen toda posibilidad de libre elección de su conducta. En el caso del ser humano, por el contrario, la conducta instintiva y prefijada no tiene tanto peso, lo que le permite decidir con libertad cómo va a comportarse en cada momento de su vida. Esta libertad, en cualquier caso, presenta dos caras: por una parte, hace que el ser humano tenga la posibilidad de elegir su «modo de comportarse» (lo que le convierte en dueño y señor de sus actos); pero, por otra, le pone en una situación de fragilidad e inseguridad, ya que carece de una guía que lo impulse hacia un modo específico y seguro de acción. Además, la libertad le hace responsable de sus actos. La libre elección de cada acto permite que el ser humano modele poco a poco su modo ser y de comportarse. Con la repetición de dichos actos adquiere hábitos, o actitudes permanentes de conducta, que le predisponen a obrar de una determinada manera. Así, los individuos van conformando su carácter moral y se convierten en buenas o malas personas, justas o injustas, etc., en función de los hábitos adquiridos (si miento una vez, esto no me convierte en mentiroso; pero si tengo el hábito de mentir, entonces sí). Elegir, por tanto, no es fácil. Para hacerlo correctamente, el individuo debe analizar los siguientes elementos de la acción moral: Los motivos Aquello que me impulsa a actuar de un modo u otro. ¿Por qué hago esto? Los fines Aquello que se quiere conseguir y que mueve mi voluntad para lograrlo. ¿Para qué hago esto? Una acción moral, a diferencia de otras, implica ser consciente del objetivo que se pretende conseguir Los medios Aquello que se va a utilizar para la consecución del fin. ¿Cómo conseguirlo, qué pretendo? Conviene tener en cuenta que el fin no justifica los medios: un fin noble no justifica unos medios inmorales El resultado El logro del fin perseguido. ¿He conseguido mi objetivo?
Las investigaciones psicológicas, realizadas por Piaget y Kohlberg, entre otros, consideran que la conciencia moral es una capacidad que se desarrolla en el hombre a lo largo de su vida. En este desarrollo intervienen dos factores: La madurez psicológica de cada persona, es decir, su desarrollo intelectual y afectivo. La influencia del medio en el que vive: la familia, los amigos, la educación, la situación económica, los medios de comunicación, los conflictos sociales, etc. Este proceso de desarrollo es universal, común a todas las personas, con independencia de la cultura a la que pertenezcan o de la época en la que vivan. Kohlberg señaló la existencia de tres niveles en el proceso de desarrollo de la conciencia moral, con dos etapas en cada nivel.
Se tiene una actitud individualista ya que lo justo es aquello que satisface los intereses del sujeto en cada situación. La moral es heterónoma, es decir, impuesta por algo externo y distinto de la conciencia. La conciencia individual no fundamenta sus juicios en principios morales libremente aceptados, sino que parte de los impulsos egocéntricos que controlan y dominan su comportamiento. El niño obedece porque quiere evitar el castigo que pueda recibir al no cumplir las normas. “Si no, me castigan” La persona desea obtener aquello que le interesa y, a cambio, decide respetar las normas impuestas. Es consciente de que hay otros sujetos, pero solo los contempla como instrumentos para obtener aquello que quiere. «Es lo que más me conviene». «Me va bien así»
Se adopta el punto de vista colectivo, porque lo justo es aquello que asegura la supervivencia del grupo. El sujeto reconoce la existencia de «otros» que son iguales y con los cuales tiene intereses comunes. Lo importante es ser útil para la supervivencia de la comunidad. 1ª ETAPA 2 ª ETAPA
capaz de controlar sus impulsos egocéntricos, se somete a las normas «de otro», en este caso del grupo social del que forma parte, sin llevar a cabo un juicio crítico ni una aceptación libre y consciente de dichas normas. La persona tiene la necesidad de ser aceptado y valorado por los miembros del grupo. Lo importante es ser considerado como un buen chico, actuar conforme a lo que los demás esperan de él. “No quiero defraudarles” Es un deber del sujeto respetar el orden social establecido, de lo contrario, la vida en sociedad se convertiría en un caos “Yo cumplo con mi deber”
La conciencia personal se rige por una «moral autónoma», es decir, libre-mente aceptada y reconocida, cuyas normas, basadas en principios racionales y universales, se auto impone. Dichos principios universales son analizados críticamente por la razón y considerados valiosos en sí mismos, independientemente de los intereses particulares o sociales a los que afecta su realización. Las normas han sido aceptadas libremente por la mayoría, mediante un consenso o acuerdo general en el que se establece lo que es justo. “Hay que respetar los derechos de los demás” La persona reconoce la validez universal de ciertos principios morales y acepta que respetar estos valores es su deber. En esto consiste actuar de manera justa. “Lo exige la dignidad del hombre” La libertad convierte al hombre en un ser moral por naturaleza. Si el ser humano no fuera libre, si su conducta estuviera programada, sería absurdo hablar de normas morales. Las normas están presentes en todos los individuos. En un principio, el niño se somete a las normas que le impone la sociedad (heteronomía). Pero, poco a poco, la conciencia tiende a elaborar sus propias normas y a dirigir su conducta de forma autónoma. En este proceso de interiorización y elaboración de las normas, estas son sometidas a un análisis crítico racional con el fin de encontrar su justificación o legitimación. Cuando la conciencia llega al nivel de la 3 ª ETAPA 4 ª ETAPA 5 ª ETAPA 6 ª ETAPA
La mayoría de los filósofos sostienen la necesidad de reconocer la validez y de establecer unos mínimos éticos universales. Para ello, hay que tener en cuenta varios puntos: Las valoraciones morales las efectúan personas que están condicionadas por las circunstancias concretas en las que viven. Por este motivo, hoy no se tiene tanto aprecio a los valores que se consideraban incuestionables en otra época. Por ejemplo, la virtud en la Grecia antigua o el honor en el siglo XIX. Se trata de llegar, racionalmente y a través del diálogo, a un acuerdo sobre cuáles deben ser esos mínimos objetivos y universales, que no dependan de intereses arbitrarios, egoístas y particulares.
Es fundamental respetar las diferencias que puedan surgir como consecuencia de los distintos contextos culturales, religiosos, etc., en los que viven los seres humanos. Debe entenderse que solo son matices de una única y misma humanidad. El filósofo alemán Habermas, muy condicionado por el papel que jugó su país en la Segunda Guerra Mundial, presenta su teoría del consenso , con la que pretende dar respuesta a esta demanda de una ética de mínimos. Algunos de sus puntos clave son: Es necesario lograr un acuerdo de mínimos morales universales sobre los intereses, fines y necesidades que benefician a todos. El medio para lograr dicho acuerdo es el diálogo racional, es decir, la comunicación entre todos los miembros de la sociedad. Este diálogo debe confrontar los distintos argumentos racionales, con el fin de decidir qué es lo justo, lo correcto, etc., y los motivos racionales por lo que se debe hacer o no hacer algo. Solo pueden ser válidos los valores y normas que tengan el asentimiento de todos los participantes en el diálogo. Así se cumple el requisito de universalidad moral y se respeta el pluralismo histórico, cultural y biológico (por eso se habla de ética de mínimos). Estos mínimos quedan señalados por el respeto a la dignidad de las personas y a los derechos humanos. Solamente puede realizarse tal diálogo y lograrse un acuerdo en una sociedad compuesta por personas libres, racionales e imparciales.
Los valores y las normas morales no existen al margen de los individuos y de las sociedades históricas. Por ello, tampoco están separadas de la organización política de dichas sociedades. Efectivamente, los
¿Cuál es el origen del poder político? ¿Cuál debe ser su objetivo o finalidad? ¿Qué condiciones debe reunir un Estado para que pueda considerarse legítimo, es decir, justo? ¿Cuál es el fundamento racional de la legitimidad o justicia del Estado? ¿Debe existir alguna relación entre la ética y la política?
En general, se admite que el Estado, como forma de organización social, ha existido desde los tiempos más remotos. Solo sociedades muy pequeñas podrían subsistir sin una organización estatal. Sin embargo, a lo largo de la historia del pensamiento político han surgido teorías que defienden la desaparición del Estado. Estas teorías afirman que el Estado es un instrumento de opresión al servicio de una clase social que pretende dominar a los ciudadanos. Por eso debe desaparecer. Así, por ejemplo: Las teorías anarquistas (Proudhon, Stirner, Bakunin). Son partidarias de suprimir el Estado y sustituirlo por una asociación libre de individuos, a la que se puede pertenecer o no. Su postura se fundamenta en la defensa de una libertad radical del individuo. El marxismo (Marx, Engels). Defiende más bien una extinción del Estado. Cuando la sociedad llegue al comunismo, ya no habrá necesidad de reprimir a una clase social, porque existirá la igualdad entre todos los individuos. Entonces, el gobierno de las personas será sustituido por la administración de las cosas y la dirección de los procesos de producción. El Estado no es abolido, sino que se extingue o desaparece.
En la Antigüedad y en la Edad Media se mantiene una concepción organicista del Estado. Así, el Estado se entiende como algo más importante que el individuo. Estas son sus tesis fundamentales: El hombre es un ser social por naturaleza. Tiene necesariamente que vivir con otros para poder sobrevivir y desarrollar sus capacidades.
La ética conduce a la política. El hombre sólo puede alcanzar la felicidad (ética), y por tanto el desarrollo de sus capacidades, con la ayuda de la sociedad (política). El Estado tiene un carácter ético. Su objetivo es lograr el bien de la comunidad: la felicidad de los ciudadanos. Este bien común es superior a los intereses egoístas de los individuos. El Estado es anterior y superior al individuo. Cada persona se debe someter al Estado y cumplir las funciones que le corresponden. El objetivo es lograr la perfecta organización del todo. El Estado es un todo orgánico y los individuos son sus partes (se recurre a la imagen del cuerpo de un ser vivo, en el que cada órgano debe realizar su función para que el organismo viva).
A partir del siglo XVII, el contexto histórico cambia: El papel de la razón es cada vez más destacado. El pluralismo religioso se ha consolidado. La separación entre la Iglesia y el Estado es cada vez más importante. El período que se abre recibe el nombre de Modernidad. Sus circunstancias conducen a que la filosofía política busque nuevos fundamentos racionales para explicar el origen del Estado y su finalidad, y para establecer unas nuevas relaciones entre el Estado y el individuo. Las ideas principales que defienden los filósofos modernos son las siguientes: Se parte de una nueva concepción del hombre, en la que se afirma que este es un ser social por convención, no por naturaleza. Se destaca la importancia de la libertad intelectual y moral del individuo, que determina sus propias normas morales y la forma de conseguir la felicidad. Se distingue entre la ética, que rige el comportamiento de los individuos según las normas de su conciencia, y el Derecho, que regula el comportamiento externo de las personas según unas normas impuestas por una autoridad externa a él. Se mantiene una concepción individualista del Estado, ya que los intereses del individuo están por encima de los intereses colectivos.
Kohlberg - cuya teoría del desarrollo moral acabamos de ver- propuso un procedimiento para determinar el estadio moral en que uno pueda encontrarse: los dilemas morales. He aquí uno de los dilemas propuestos por el mismo Kohlberg y el más conocido: En Europa hay una mujer que padece un tipo especial de cáncer y va a morir pronto. Hay un medicamento que los médicos piensan que la puede salvar. Es una forma de radio que un farmacéutico de la misma ciudad acaba de descubrir. La droga es cara, pero el farmacéutico está cobrando diez veces lo que le ha costado a él hacerla. Él pagó $ 200 por el radio y está cobrando $ 2.000 por una pequeña dosis del medicamento. El esposo de la mujer enferma, Heinz, acude a todo el mundo que conoce para pedir prestado el dinero, pero sólo puede reunir unos $ 1.000, que es la mitad de lo que cuesta. Le dice al farmacéutico que su esposa se está muriendo y le pide que le venda el medicamento más barato o le deje pagar más tarde. El farmacéutico dice: "No; yo lo descubrí y voy a sacar dinero de él". Heinz está desesperado y piensa en atracar el establecimiento para robar la medicina para su mujer.