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Críticas a la Racionalidad Económica: Racionalidad Limitada y Motivaciones - Prof. 2722, Apuntes de Contabilidad Financiera

Este documento analiza las críticas al supuesto de racionalidad económica, tanto desde dentro como desde fuera de la economía. Se discute cómo el supuesto de racionalidad limitada ofrece una alternativa más realista y cómo las motivaciones no monetarias no están consideradas en el supuesto de racionalidad económica. Además, se presentan los tipos de motivaciones según maslow y cómo pueden influir en la conducta de los agentes económicos.

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 03/11/2015

jaimeeeag
jaimeeeag 🇪🇸

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2.3.-COMPORTAMIENTO SOCIAL
2.3.1.-CRÍTICAS A LA RACIONALIDAD ECONÓMICA
El supuesto de racionalidad económica supone reconocer que existe coherencia entre preferencias y
conducta, es decir, que de entre un conjunto de alternativas, los agentes económicos son capaces de escoger
aquella que les proporciona mayor utilidad (aquella que satisface mejor sus preferencias).
A lo largo de este capítulo nos hemos apoyado en este supuesto al considerar que, de entre un conjunto de
alternativas E1, ..., Ek; con unas consecuencias monetarias b1, ..., bk; y ante unas preferencias que quedan
reflejadas en la función de utilidad U(b); los agentes económicos son capaces de ordenar las alternativas y
escoger la que proporciona mayor utilidad.
Sin embargo, el supuesto de que los agentes económicos se comportan de forma racional ha recibido
críticas tanto desde dentro como desde fuera de la economía.
Críticas desde dentro de la economía:
Las críticas indican que estamos suponiendo una capacidad de cálculo y previsión en los agentes
económicos muy superior a la que realmente poseen, puesto que, de hecho, los individuos encuentran
dificultades para:
- Identificar todas las alternativas relevantes, E1, ..., Ek, que en ocasiones pueden ser infinitas.
- Identificar las posibles consecuencias monetarias de cada una de las alternativas, b1, ..., bk, en
ocasiones sometidas a situaciones de riesgo e incertidumbre.
- Traducir los estados de información a priori en distribuciones de probabilidad informativas: Pt.
- Traducir las preferencias en funciones de utilidad.
- Calcular máximos y mínimos con el fin de detectar las alternativas óptimas en términos de
beneficio o de coste.
Es por esto por lo que, desde dentro de la economía, el supuesto de racionalidad económica ha sido
relajado para aceptar un supuesto mucho más realista: el supuesto de racionalidad limitada. Según el
supuesto de racionalidad limitada, que fue propuesto por el economista Simon, los individuos intentan ser
racionales, pero a la hora de encontrar soluciones óptimas en la elección entre alternativas, encuentran
restricciones debido a su limitada capacidad de cálculo y previsión. Por tanto, las conductas de los agentes
económicos no permiten encontrar soluciones óptimas, como pretende el supuesto de racionalidad
económica, sino que simplemente permiten encontrar soluciones satisfactorias, y ello gracias a que las
limitaciones de cálculo y previsión pueden ser superadas en parte a través de la utilización de información
adicional que proporcionan las consultorías, asesorías, servicios de abogacía, etc., así como de las nuevas
tecnologías de información y sistemas de inteligencia artificial.
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2.3.-COMPORTAMIENTO SOCIAL

2.3.1.-CRÍTICAS A LA RACIONALIDAD ECONÓMICA

El supuesto de racionalidad económica supone reconocer que existe coherencia entre preferencias y conducta, es decir, que de entre un conjunto de alternativas, los agentes económicos son capaces de escoger aquella que les proporciona mayor utilidad (aquella que satisface mejor sus preferencias).

A lo largo de este capítulo nos hemos apoyado en este supuesto al considerar que, de entre un conjunto de alternativas E 1 , ..., Ek; con unas consecuencias monetarias b 1 , ..., bk; y ante unas preferencias que quedan reflejadas en la función de utilidad U(b); los agentes económicos son capaces de ordenar las alternativas y escoger la que proporciona mayor utilidad.

Sin embargo, el supuesto de que los agentes económicos se comportan de forma racional ha recibido críticas tanto desde dentro como desde fuera de la economía.

Críticas desde dentro de la economía : Las críticas indican que estamos suponiendo una capacidad de cálculo y previsión en los agentes económicos muy superior a la que realmente poseen, puesto que, de hecho, los individuos encuentran dificultades para:

  • Identificar todas las alternativas relevantes, E 1 , ..., Ek, que en ocasiones pueden ser infinitas.
  • Identificar las posibles consecuencias monetarias de cada una de las alternativas, b 1 , ..., bk, en ocasiones sometidas a situaciones de riesgo e incertidumbre.
  • Traducir los estados de información a priori en distribuciones de probabilidad informativas: Pt.
  • Traducir las preferencias en funciones de utilidad.
  • Calcular máximos y mínimos con el fin de detectar las alternativas óptimas en términos de beneficio o de coste. Es por esto por lo que, desde dentro de la economía, el supuesto de racionalidad económica ha sido relajado para aceptar un supuesto mucho más realista: el supuesto de racionalidad limitada. Según el supuesto de racionalidad limitada, que fue propuesto por el economista Simon, los individuos intentan ser racionales, pero a la hora de encontrar soluciones óptimas en la elección entre alternativas, encuentran restricciones debido a su limitada capacidad de cálculo y previsión. Por tanto, las conductas de los agentes económicos no permiten encontrar soluciones óptimas, como pretende el supuesto de racionalidad económica, sino que simplemente permiten encontrar soluciones satisfactorias, y ello gracias a que las limitaciones de cálculo y previsión pueden ser superadas en parte a través de la utilización de información adicional que proporcionan las consultorías, asesorías, servicios de abogacía, etc., así como de las nuevas tecnologías de información y sistemas de inteligencia artificial.

Críticas desde fuera de la economía : El supuesto de racionalidad económica ha recibido también críticas desde otras ciencias sociales como la psicología y la sociología. Los psicólogos y sociólogos argumentan que el comportamiento humano es mucho más complejo de explicar de lo que propone la racionalidad económica.

El supuesto de racionalidad económica simplifica demasiado las preferencias de los agentes económicos y, por tanto, sus conductas, en el sentido de que supone que dichas conductas están exclusivamente motivadas por incentivos de tipo monetario. Es por esto por lo que bajo el supuesto de racionalidad económica no es posible explicar determinados comportamientos que, en ocasiones, se observan en los propietarios de los recursos que constituyen las organizaciones. Por ejemplo:

  • El supuesto de racionalidad económica no permite explicar comportamientos altruistas y de solidaridad entre los propietarios de recursos. En efecto, cuando en una organización existe conflicto entre los intereses individuales y los colectivos, el supuesto de racionalidad económica nos lleva siempre a pensar que los agentes económicos apostarán por los intereses individuales con el fin de maximizar su propia utilidad. Sin embargo, la realidad nos permite apreciar que es posible que un determinado propietario del recurso trabajo (un trabajador), aporte más recurso (se esfuerce más) para favorecer los intereses del resto de propietarios de recursos y no los intereses individuales.
  • El supuesto de racionalidad económica no permite tampoco explicar que los incentivos de los agentes económicos sean diferentes a los monetarios. Sin embargo, la realidad nos permite apreciar que determinados propietarios de recurso se esfuerzan más (aportan más trabajo, por ejemplo) como respuesta a estímulos internos y externos, diferentes de los monetarios, como son la satisfacción personal por el trabajo bien hecho, la satisfacción por el prestigio profesional, el reconocimiento por parte de los compañeros, etc. En definitiva, desde el punto de vista de la psicología y la sociología, el principal inconveniente del supuesto de racionalidad económica radica en el hecho de que no considera el estudio de las relaciones personales dentro de la organizaciones de las que forman parte los agentes económicos.

En los últimos años, sin embargo, la economía, a través de la Economía de las Organizaciones, ha intentado superar este tipo de críticas y ha comenzado a considerar la influencia de las relaciones personales en las preferencias de los individuos, así como a diseñar funciones de utilidad que permitan representar dicha influencia.

2.3.2.-PREFERENCIAS DERIVADAS DEL COMPORTAMIENTO SOCIAL

La Economía de las Organizaciones, para el estudio de las relaciones personales dentro de la organización, establece una distinción entre las motivaciones y los incentivos.

Las motivaciones pueden ser definidas como los impulsos o necesidades internas que desencadenan una determinada conducta en las personas.

¾ Tipos de Incentivos:

Los incentivos pueden ser clasificados desde el punto de vista de dos criterios alternativos. Según un primer criterio de clasificación distinguimos entre:

  • Incentivos monetarios : Aquellos que podemos traducir a unidades monetarias (el salario, una vivienda, un coche, ...)
  • Incentivos no monetarios : Aquellas contrapartidas que no podemos traducir a unidades monetarias (contrapartidas afectivas o morales tales como recibir reconocimiento por el trabajo bien hecho, poder participar en la toma de decisiones, ...) Según un segundo criterio distinguimos entre:
  • Incentivos intrínsecos : Se trata de estímulos que, aunque no son inherentes a la persona, sino que proceden de su entorno, se los aplica la propia persona. Por ejemplo, los sentimientos de satisfacción o de culpabilidad.
  • Incentivos extrínsecos : Se trata de estímulos que proceden del entorno de las personas y que son aplicados por los demás, provocando así una conducta. Por ejemplo, una compensación económica, la aceptación dentro de un grupo, el reconocimiento del trabajo realizado por parte de los superiores, la penalización por los errores, ... En síntesis, la conducta observada en los propietarios de recursos que constituyen una organización puede venir determinada por:

A) La expectativa de obtener una recompensa extrínseca (incentivo) que permita satisfacer las necesidades (motivaciones):

  • Monetaria: por ejemplo un salario para satisfacer las necesidades fisiológicas y de seguridad consideradas por Maslow.
  • Afectiva: por ejemplo adquirir buena reputación entre los compañeros para satisfacer las necesidades sociales y de estimación consideradas por Maslow. B) La expectativa de obtener una recompensa intrínseca (incentivo) que permita satisfacer las necesidades (motivaciones):
  • Satisfacción personal por el trabajo bien hecho con el fin de alcanzar la autorealización considerada por Maslow.
  • Evitar culpabilidad por el trabajo mal hecho con el fin de alcanzar la autorealización considerada por Maslow. En definitiva, según los sociólogos y psicólogos, la conducta que observamos en los agentes económicos es mucho más compleja de lo que proponen los economistas, ya que no son capaces de tratar adecuadamente todas aquellas motivaciones e incentivos que no pueden traducirse a unidades monetarias.

Los intentos de la Economía de las Organizaciones por incorporar las motivaciones e incentivos derivados del comportamiento social se han traducido en la utilización de funciones de utilidad como las que se proponen a continuación:

ƒ Función de utilidad que considera la posibilidad de comportamientos altruistas :

Ui Ui λ ∑ j ≠ iUj ; donde U i considera tanto la utilidad propia del individuo, , como la

utilidad de todos los demás participantes en la organización, , siendo y las funciones de utilidad

que hemos venido considerando a lo largo del capítulo.

U i

U j U i Uj

El coeficiente λ es un índice que considera el grado de solidaridad del propietario i, de forma que: Si λ = 0, el propietarios i solamente considera su propia utilidad: comportamiento egoista. Si λ = 1, el propietario i concede la misma relevancia a la utilidad de sus compañeros que a la suya propia: comportamiento perfectamente solidario o altruista.

Si 0 < λ < 1, el propietario i considera la utilidad de sus compañeros, aunque les concede menos relevancia que a la suya propia: comportamiento solidario imperfecto.

Si λ < 0, el propietario i siente una pérdida de utilidad cuando los demás mejoran la suya: comportamiento envidioso.

ƒ Función de utilidad que considera normas o valores sociales y éticos :

U i = Ui − p ( aR − ai ) ; donde es la utilidad individual, es la cantidad de recurso aportada

a la organización (por ejemplo trabajo), y es la cantidad de recurso aceptable desde el punto moral y

ético.

U i ai

a R

Por tanto, U i considera la posibilidad de que la utilidad inicialmente asociada a la aportación de recurso

, quede reducida como consecuencia de una penalización moral, p, que se aplica sobre las desviaciones de

la norma de referencia y que viene motivada por sentimientos de culpabilidad o, en su caso, por el

rechazo de los demás. De la misma forma, si la cantidad de recurso aportada (trabajo), , es mayor incluso

de la que sería aceptable moralmente, , entonces la utilidad , se vería incrementada como

consecuencia de la satisfacción personal o, en su caso, el reconocimiento de los demás.

a i

a R

a i

a R Ui