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Asignatura: Desenvolupament psicosocial de la persona, Profesor: , Carrera: Infermeria, Universidad: UPF
Tipo: Apuntes
Subido el 02/03/2017
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Los posibles riesgos más comunes que comporta son las siguientes: alteración del ritmo cardíaco, incremento de la presión arterial, pérdida de reservas energéticas provocando la fatiga generalizada, temblor en las extremidades, incremento del dolor muscular y articular, disminución del apetito, trastornos del sueño y disminución del apetito sexual.[4] Años atrás la vigorexia no era un trastorno muy conocido ni extendido, pero actualmente, ha hecho un gran avance y mucha gente sin ni siquiera saberlo la padece. En un mundo donde cada vez la importancia por la apariencia física es más destacable y donde nos impone que sentirnos bien con nuestra figura equivale a sentirse bien por dentro es un factor incontrolable que nos ha impuesto no solo una sociedad que se mueve por el dinero y las apariencias erróneas, sino también los medios de comunicación, las influencias, la cultura, etc. Al no ser un trastorno conocido por la mayoría de la población, incrementa la ignorancia acerca de esta, haciendo imposible su prevención y presentando una gran dificultad a la hora del tratamiento. Los objetivos de nuestro trabajo se han centrado por una parte, en saber cuánta conciencia tienen las personas sobre este trastorno (si saben que es, sus riesgos, cómo detectarla…) y por otra parte informar a aquellos que no sabían sobre su existencia. En caso de conocerla, informarse detenidamente de qué es y sobre todo cómo prevenirlo. Por lo tanto, nuestra finalidad era poder concienciar y notificar a la gente sobre qué es la vigorexia, ya que es un trastorno igual de grave que la anorexia y la bulimia y que por lo tanto, se debería informar a la población acerca de su existencia.
2. Método Para la elaboración de este trabajo hemos creado una encuesta de nueve preguntas y un tríptico informativo que ha sido enseñado el día 1 de febrero de 2017 a los alumnos de diferentes carreras universitarias de la Universidad Tecnocampus. El propósito principal de la encuesta era conocer hábitos alimenticios, horas que dedican a la actividad física, qué tipo de dietas seguían y/o el posible consumo de suplementos extras, como pueden ser la consumición de batidos proteicos, pastillas u otras sustancias relacionadas al incremento de la masa muscular y por último si sabían que era la vigorexia. A continuación, explicaremos el porqué del planteamiento de las preguntas integradas en la encuesta. La vigorexia es un trastorno no estrictamente alimentario, pero que sí comparte la patología de la preocupación obsesiva por la figura y la distorsión del esquema corporal. Este trastorno es más habitual en hombres de entre 18 a 35 años. Por consiguiente, nos planteamos realizar la encuesta a estudiantes, tanto hombres como mujeres con una edad mínima de 18 años porque, a pesar de que es más frecuente en el género masculino, también afecta al sector femenino. Por otra parte, hemos querido indagar sobre las horas que suelen dedicar los estudiantes que acuden al gimnasio y el tipo de alimentación que llevan en su vida diaria, ya que en el caso de las personas vigoréxicas, estas suelen practicar largas horas de levantamiento de pesas junto a una excesiva atención a la dieta, abandonando frecuentemente importantes actividades sociales, ocupacionales o recreacionales por la necesidad compulsiva de mantener su horario de entrenamiento y dieta. En referencia al tipo de alimentación que consume el encuestado, la respuesta a elegir está dividida en tres tipos de comida. La primera opción que hemos dado a elegir es la dieta equilibrada. La segunda opción presenta una imagen de comida proteica que en lo habitual es consumida por personas que realizan mucho ejercicio físico como pueden ser las personas vigoréxicas. Y por último, la tercera opción a elegir es la comida rápida, esta ha sido elegida porque normalmente es consumida por las personas que no disponen de demasiado tiempo.
3. Resultados y discusión: obtenidos a partir de la acción preventiva. El resultado de la encuesta realizada a los alumnos del Tecnocampus ha sido variada e incluso algunos aspectos nos ha sorprendido, los conocimientos que tiene la gente sobre esta patología es muy escasa y en ocasiones es equivocada. Una de las preguntas planteadas en la cual se define todo nuestro trabajo, es el conocimiento de la vigorexia, en qué influye y cómo se desarrolla. Hemos analizado de 50 personas que han hecho nuestra encuesta, que la mayoría decía que sabía lo que era este trastorno, pero a la hora de describirla y definirla, estaban equivocados respecto a ella. Los resultados a partir de la encuesta que hemos obtenido son los siguientes[7]: Analizando los resultados obtenidos, vemos que la mayoría de los entrevistados han sido mujeres, es decir, un 66% mientras que un 34% se compone por hombres. Por un lado, un 46% de ellos tenían la edad de entre 21 a 25 años y por otro lado un 44% eran personas entre 18 y 20 años. Un 10% estaba formado por personas mayores de 25. Al haber realizado la encuesta en un horario donde la mayoría de los estudiantes se encontraban en clase, solo los universitarios de enfermería y audiovisuales, un 24% en ambos grados, tuvieron la oportunidad de tomar parte en nuestro proyecto mientras que un 10% de los encuestados pertenecían al grado de diseño. Otros grados como ingeniería, administración de empresas, turismo y gestión entre otros solo participaron como máximo 2 personas de cada estudio, es decir, en ingeniería solo tomó parte en nuestro proyecto una persona, igual que en el caso de administración de empresa, en la doble titulación de diseño y producción de videojuegos, en business innovation management y logística y negocios marítimos.
Los integrantes de este grupo teníamos pensado entrevistar a estudiantes de CAFE y fisioterapia sobre todo porque estos se dedican a la rama de la salud, pero la hora en que realizamos el proyecto, era horario de clase. Cuando se les preguntó cuántas horas semanales pasaban en el gimnasio, un 48% respondió que ninguna. Un 4% pasa una hora o cinco horas semanales, un 16% pasa dos horas; un 6% pasa tres, cuatro o seis horas por semana. Pero solo ha habido un 2% que contestó pasar de nueve a diez horas semanales. En el apartado de consumición de suplementos alimentarios, un 90% contestó que no, mientras que un 10% lo afirmaba. Dentro de este porcentaje la mayoría ingería batidos proteicos en vez del apartado otros, como pastillas o inyecciones, por ejemplo. En la siguiente pregunta, se mostraban dos imágenes y se preguntaba cuál de ellos sufría vigorexia. Un 96% contestaron correctamente, opción 1 y un 4% escogió erróneamente la opción 2. La pregunta que más peso tiene en nuestro proyecto es sobre el conocimiento de la vigorexia. Un 66% afirma conocer este trastorno alimentario pero un 33% lo desconocía. Sin embargo, en la siguiente cuestión, definir brevemente qué era la vigorexia, muchos de los estudiantes que anteriormente habían afirmado conocer la vigorexia habían contestado erróneamente. Muchos de ellos sabían que se trataba de un trastorno que afectaba la percepción del cuerpo y que era una obsesión por obtener una musculatura adecuada. Aunque muchos de ellos relacionaban este trastorno como una obsesión para estar “cachas” y tomar suplementos (ya que estos dos aspectos son los que siempre se veían mencionados en las respuestas), no tenían conocimiento que la vigorexia implica: una obsesión por una dieta proteica, un distanciamiento social, dependencia a ir al gimnasio, pesarse varias veces al día, etc. Las respuestas no iban mal encaminadas ya que los encuestados tenían una idea no tan lejana de lo que es la vigorexia. Así que un 40% mencionaba que era un trastorno, otro 40% mencionaba una obsesión por el cuerpo y un 20% comentaba que era algo relacionado con estar cachas. Por último, en la que se preguntaba sobre el tipo de dieta que normalmente consumían, un 58% respondió seguir una dieta equilibrada. Un 14% contestaron seguir una dieta mayormente compuesta por comida rápida ( pizza , helado, hamburguesa...) y un 28% respondió tomar una dieta proteica.
5. Implicaciones en la práctica profesional La vigorexia es un trastorno caracterizado por una excesiva preocupación por el propio cuerpo, pero este hecho no implica que no exista una solución. Primeramente es necesario ser diagnosticado para seguir un tratamiento con ayuda profesional para vivir una vida saludable. Hace falta remarcar que para tratar estos trastornos es imprescindible un abordaje interdisciplinario, es decir, que colaboren diferentes profesionales de la salud así como psicólogos, nutricionistas, médicos, etc. Si nos centramos en los profesionales de enfermería, hay diversas guías en referencia a los trastornos de la conducta alimentaria y de la imagen. Esta creciente obsesión por conseguir un cuerpo perfecto supone una necesidad en que los enfermeros tengan conocimientos sobre este trastorno para actuar de una forma dinámica y eficaz para llevar a cabo una buena educación sanitaria. Por lo tanto, estos conocimientos permitirán realizar una prevención adecuada para impedir que más gente llegue a padecerla y para intervenir en los que la sufren.[8] 5.1 Prevención y promoción de la salud Un hecho muy importante es reducir la incidencia del trastorno y prevenir la aparición de nuevos. En el caso de la prevención tendremos que intervenir desde el inicio del posible problema. En este caso, la población diana en que debemos movernos es desde la adolescencia tardía a la edad adulta. La comunicación con el paciente es clave para poder desarrollar esta tarea ya que de lo contrario, no podremos realizarla de manera eficaz y el mensaje que queremos transmitirle no le llegará. Asimismo, en caso de que el paciente presente este trastorno recomendarle que consulte a otros profesionales. Algunos de los puntos más significados sobre la prevención son como mantener una dieta equilibrada, prevenir el consumo excesivo de suplementos (batidos, píldoras, etc.) el ejercicio moderado (saber detenerlo en el momento en el que se presente fatiga, cansancio o dolor muscular excesivos), entre otros. Es importante no obsesionarse por el aspecto físico ni compararse con los demás. Algunos de los objetivos dirigidos a personas de riesgo establecidos por el ministerio de sanidad y consumo son:
● Conocer los problemas de trastornos de la conducta alimentaria. ● Asumir silueta corporal propia y adecuación de los cambios físicos, hormonales de crecimiento. ● Potenciar la autoestima. ● Integrar hábitos de dieta saludable. ● Integrar hábitos ejercicio saludable. ● Evitar la discriminación y actitudes peyorativas entre compañeros. ● Desarrollar y ensayar pautas de comportamiento ante situaciones concretas. ● Desarrollar habilidades de resolución de problemas. ● Desarrollar habilidades de comunicación con la familia y amigos. Incluso, se explican los posibles riesgos y consecuencias para tomar conciencia de lo que puede causar esta enfermedad. Los más destacados son: problemas cardíacos, incremento de la presión arterial, fatiga, temblores corporales, trastornos del sueño, osteoporosis, irregularidad del ciclo menstrual, acné, etc. 5.2 Tratamiento Por otro lado, aquellas personas que ya la padecen, intervendrán en aquellos aspectos los profesionales de enfermería. Asimismo se le reforzarán los conceptos de una buena nutrición con el fin de tener una dieta equilibrada. Se fomentara el autocontrol, ya sea con ejercicio moderado, alimentación adecuada, etc. Es primordial la potenciación de la autoestima, qué concepto tiene de sí mismo y de su autoestima; y la potenciación de la imagen corporal. Por ello, se le proporcionará apoyo a medida que vaya evolucionando, con las nuevas incorporaciones alimenticias, la concepción de su cuerpo o su estilo de vida.[9,10]
ANEXO II: Imagen comparativa entre personas vigorexicas y no vigorexicas Ilustración 2 .Cuerpos vigorexicos Ilustración 3. Cuerpos no vigorexicos
ANEXO III: Tríptico informativo Ilustración 4. Tríptico de la Vigorexia