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El mundo contemporáneo: Historia y problemas - Arostegui, Apuntes de Estética

Este documento teoriza sobre la transición del mundo feudal al capitalista contemporáneo, desde la Edad Media hasta el siglo XXI. Se abordan temas como el feudalismo, el imperialismo, la industrialización y la aparición de nuevos Estados y sociedades. El texto explica cómo las revoluciones históricas han contribuido a la creación de una nueva forma de civilización occidental.

Tipo: Apuntes

2020/2021

Subido el 16/04/2021

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Teórico 2: Arostegui- El mundo contemporáneo: Historia y problemas
Edad media
Edad moderna
Edad contemporánea
Siglos V al XV
Siglo XV al XVIII
Siglo XVIII al XXI
Feudalismo
Capitalismo industrial
Teocentrismo.
Religioso
Antropocentrismo.
Racional
Mundo rural
Tierra
Urbanización
Artesanos
Aristocracia
Proletariado
Burguesía en ascenso
Renacimiento
Revolución burguesa
Revolución Industrial
Revolución Francesa (1789-
1799)
Procesos revolucionarios
Primera guerra mundial (1914)
Revolución Rusa 1917
Segunda Guerra Mundial: 1939- 1945
Revolución China 1949
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Teórico 2: Arostegui- El mundo contemporáneo: Historia y problemas

Edad media Edad moderna Edad contemporánea

Siglos V al XV Siglo XV al XVIII Siglo XVIII al XXI Feudalismo Capitalismo industrial Teocentrismo. Religioso Antropocentrismo. Racional Mundo rural Tierra Urbanización Artesanos Aristocracia Proletariado Burguesía en ascenso Renacimiento Revolución burguesa Revolución Industrial Revolución Francesa (1789-

Procesos revolucionarios Primera guerra mundial (1914) Revolución Rusa 1917 Segunda Guerra Mundial: 1939- 1945 Revolución China 1949

Introducción En la edad media se da un proceso de transición a la modernidad cuyo origen es el renacimiento. La modernidad es capitalista e industrial, es revolucionaria y en ella se dan cambios profundos. Se da un proceso complejo de cambio en el mundo que incluye modificaciones económicas , como la creación de un nuevo modelo economía mundo caracterizado por el industrialismo y capitalismo ; la aparición del imperialismo , cambios sociales como la creciente complejidad de las sociedades de clases , la reorganización política estratégica mediante la aparición de nuevas formas de Estados nacionales , además de cambios productivos y culturales que le dan al mundo actual el perfil que tiene. Si queremos caracterizar la Edad Contemporánea, nos encontramos ante la progresiva imposición de un proceso productivo basado en la confluencia del capital, de la fuerza de trabajo y de la explotación de los recursos naturales. Con la fuerza de producción de la ciencia y la tecnología. La modernidad ve al mundo de forma diferente a la del feudalismo, se da un proceso de transición del sistema feudal al capitalista. El mundo pasa de ser rural a urbano, de ser religioso a ser laico, a ser artesanal a ser más industrial, más aristocrático a ser más democrático. Además, deja de ser tan aristocrático, hay más acceso a la política y al poder (antes solo podía acceder la nobleza por decisión de Dios). Marcó cambios culturales, artísticos e ideológicos importantes que trajo distintos procesos como la Reforma Protestante , el nacimiento de los absolutismos, la mundialización, el cuestionar a la iglesia, etc. Pero todos estos cambios no son totales ya que el mundo actual no es completamente urbano, laico o industrial; fue un cambio paulatino. El mundo contemporáneo, desarrollado entre los siglos XVII y XIX, se caracteriza por ser una nueva forma de civilización, nacida en Occidente (Europa y América) y se fue extendiendo a todas las culturas. Es una etapa de grandes procesos revolucionarios y su desembocadura final apunta a la globalización presente hoy en día. En el siglo XIX, tras la extensión del industrialismo, surge el colonialismo , base y fundamento del imperialismo. Un fenómeno propio de la edad contemporánea es la aparición y expansión de las sociedades y estados socialistas, un proceso que se abre con la gran revolución rusa de 1917.

Nueva época histórica La era de las revoluciones finales del siglo XVIII y comienzos del XIX fue el momento que ha generado en la historia occidental, la más luminosa conciencia de lo que representa un cambio en el mundo. La contemporaneidad va ligada a la revolución, que es el gran hecho de la edad contemporánea y más aún en el siglo XIX. La compleja Europa del siglo XVIII es el núcleo de donde nacen las transformaciones que llevan al mundo contemporáneo. Las condiciones que fue creando la nueva economía mundial han conducido a Europa a ser el centro del mundo y a desarrollar bases de una transformación universal que desemboca en la Edad Contemporánea. En el primer tercio del siglo XIX a consecuencia de las grandes guerras de fines de XVIII, de las profundas convulsiones políticas y de las nuevas formas de pensamiento, se generalizo en Europa, la conciencia de haber entrado en un nuevo mundo histórico. El fenómeno fue potenciado al estar acompañado de una revolución económica y social de inmensa transcendencia: La Revolución Industrial. Además de profundos cambios en el sistema de propiedad y distribución de la riqueza que se fueron expandiendo, la separación de casi todo el mundo colonial americano de sus metrópolis europeas y la aparición de nuevos Estados. Con los respectivos procesos históricos que se dieron en los siglos XIX y XX se pretendió marcar los conceptos de alta y baja Edad Contemporánea. Distinguiendo los primeros procesos revolucionarios y sus consecuencias (liberalismo, industrialización, nacionalismo) y los desarrollos posteriores (imperialismo, enfrentamientos de potencias, fascismo y socialismo). Existen dos momentos diferenciados en la historia: El de la conformación del mundo contemporáneo que coincide en líneas generales con el siglo XIX hasta 1914, y el de la madurez del nuevo mundo que se consolida en el siglo XX. Se puede decir que la contemporaneidad representa un nuevo sistema mundial que es el que más rápidamente se ha impuesto a escala histórica desde el neolítico.

Nacimiento, contenido y difusión de la modernidad. La historia contemporánea es el momento de la civilización humana que se vive en los siglos XIX y XX. Su contenido histórico es más amplio en lo que se refiere a la creación de una nueva cultura, en lo material, intelectual e ideológico. En la modernidad, se da un cambio de mentalidad y de civilización que parte de la Ilustración o del pensamiento racionalista del siglo XVII y que en el siglo XIX consagra el pensamiento científico sobre cualquier otro. (La expresión contemporaneidad va ligada a la consolidación de los ideales racionalistas de la ilustración, el iluminismo, la filosofía de las Luces ). Se desarrolla un mundo que ha normalizado más el contacto entre culturas diversas. Antes el mundo era más aislado, ahora se abrió en un proceso en el que el colonialismo y el imperialismo europeo de los siglos XIX y XX han jugado un papel esencial. En la modernidad se da la aparición, el desarrollo, la expansión y transformación de un tipo nuevo de sociedades: aquellas entre cuyos rasgos esenciales figura el del crecimiento constante de su producto. La expresión producto significa el resultado tangible de las actividades económicas, sociales, políticas y culturales, el conocimiento científico y técnico. La economía contemporánea industrializada se caracteriza por un crecimiento autosostenido. La cultura de la modernidad además de la razón, tiene como exponente el énfasis en la igualdad entre todas las personas; trajo el concepto de la igualdad de la ley y sus tendencias se orientaron siempre en ese sentido. La influencia de este pensamiento ilustrado preparo a la revolución en Francia. La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual europeo (especialmente en Francia e Inglaterra) que se desarrolló desde finales del siglo XVII hasta el inicio de la Revolución francesa, aunque en algunos países se prolongó durante los primeros años del siglo XIX. Fue denominada así por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. El siglo XVIII es conocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces. Los pensadores de la Ilustración sostenían que el conocimiento humano podía combatir la ignorancia para construir un mundo mejor. Las nuevas ideas sobre el origen y ejercicio del poder están en la base de las instituciones políticas de la contemporaneidad. Hasta el siglo XX, principios importantes han seguido tomando protagonismo; como la división del poder, el pensamiento laico, la felicidad del hombre, la repugnancia a todo principio de autoridad teológica, el rechazo de principios oscurantistas frente a los dictados por la razón. Nace la principal doctrina política: El liberalismo. Las ideas en las que se basa el Estado liberal del siglo XIX habían ido siendo gestadas desde hacía más de dos siglos, y encontró su formulación definitiva en la teoría política inglesa, francesa de la ilustración y en España. El liberalismo político y económico desarrollado por Adam Smith es la principal derivación del pensamiento ilustrado, además del socialismo y posteriormente, el feminismo y sufragismo. La iglesia insiste durante la mayor parte del siglo en su oposición al liberalismo.

de un mercado donde convergen todos los sectores de la actividad y que se convierte en el regulador de la producción con las correcciones y cautelas que imponen los propios Estados. El mercado actúa como el gran determinante de la distribución de los recursos. Los mercados comenzaron siendo locales, como en la baja Edad Media. La expansión de todos los sectores de las sociedades desde el siglo XVI, han llevado a la plasmación de los mercados nacionales, uno de los grandes objeticos del Estado- Nación para hacerse mundiales. La sociedad industrial es un complejo sistema social, son aquellas que además de la industria, están formadas por otros sectores, como el primario de la agricultura, minería, pesca y otras actividades básicas; al terciario de los servicios, cuarto de la comunicación. Todo ello significa unas ciertas estructuras de clases. Como dice el Manifiesto comunista de 1848, la Revolución Industrial es una ruptura profunda en el desarrollo social, en las fuerzas y en las relaciones sociales de producción, con respecto a las formas previas del capitalismo comercial. Por eso se habla de una nueva forma del mercado, del crecimiento autosostenido del productivo, de la organización de la propiedad, del trabajo y reparto del excedente. La Revolución Industrial nació en Gran Bretaña a partir de 1730. El sistema capitalista global había comenzado su expansión con la economía- mundo centrada en Europa desde fines del siglo XV. Dos procesos revolucionarios clave han sido precisos después para la apertura de la nueva época, los que en la historiografía de la segunda mitad del siglo XX fueron llamados Revolución industrial y revolución burguesa. Los caminos de la integración económica progresiva en el mundo contemporáneo estaban marcados desde que la economía cambia de fase a fines del siglo XVIII. Sera a partir de 1815 cuando en el caso europeo, la interdependencia económica, bajo el influjo de Gran Bretaña, primer país industrial, se hace cada vez más patente en el terreno de los transportes, de las finanzas, de los movimientos de capitales, de los inventos e ideas. La emergencia y expansión de las sociedades de clases

El siglo XX desarrollará modelos de sociedades no conocidos antes y así nos encontramos frente al que se deriva del intento de construir el socialismo en una buena parte del mundo. Para resumir, diremos que la contemporaneidad ha hecho nacer las sociedades de clases y que en el siglo XX, se ensaya el nuevo modelo de las sociedades sin clases o sociedades socialistas. La sociedad de clases es el producto directo de la emergencia de una burguesía que promueve una revolución burguesa que destruyó las formas antiguas de las sociedades estamentales propias del feudalismo, las cuales, aun teniendo como base económico la agricultura, habían sufrido una notable evolución desde la aparición de la economía urbana y mercantil y del fortalecimiento de los Estados basados en la consolidación de la monarquía desde fines del siglo XV. La Revolución habría sido dirigida por la burguesía contra el predominio económico y el poder político de la nobleza. En ella los grupos inferiores como el campesinado, artesanado, plebe urbana, habrían jugado un papel de apoyo al cambio, de lo que resultaría una nueva sociedad dominada por burgueses. La nobleza perdió su identidad como estamento privilegiado, aparece como componente destacado de la nueva clase burguesa, al menos como poder económico, se hace capitalista y conserva su patrimonio intacto; como ocurre en Gran Bretaña, Prusia y España. La clase emergente burguesa es de origen mixto, noble y plebeyo; su actividad económica y profesional se desarrolla en campos diversos, el comercio y la industria, la abogacía, la profesión intelectual y la educación- y el mundo urbano y rural habrían quedado sometidos a sus intereses. La situación posrevolucionaria está sujeta a una continua evolución posterior de las estructuras sociales con la aparición de nuevos grupos organizados. Uno de ellos es el proletariado industrial , producto del sistema fabril y el capitalismo de mercado. El concepto de revolución burguesa se sustituyó por el de revolución liberal que encierra una conceptualización más amplia de transformaciones. A partir de 1789 se pusieron en marcha desenvolvimientos, como la Revolución Industrial, que tardaron mucho tiempo en operar un cambio total. La transición del feudalismo tardío al capitalismo en la coyuntura de paso del siglo XVIII al XIX es una cuestión que venía gestándose hace tiempo. En la situación capitalista, lo propio es la plena implantación del sistema de propiedad privada ligada al mercado y las formas políticas representativas. De forma que la transformación de las estructuras del Estado había comenzado muy anteriormente. Lo que la revolución francesa habría aportado seria, la colocación de las superestructuras ideológicas que rigen la transformación en el mismo plano que las fuerzas económicas. Las viejas clases dominantes fueron capaces de adaptarse e insertarse en las nuevas estructuras, como en el caso de España. La división importante entre dos mundos distintos se produjo tardíamente en el primer tercio del siglo XX, cuando la sociedad europea hereda las consecuencias del siglo anterior. La Gran Guerra fue una expresión de la decadencia de un antiguo orden que

súbditos en ciudadanos, la concepción del cuerpo político como nación, la aparición de la opinión pública y el constitucionalismo. El desmantelamiento de las monarquías absolutas es precoz en Gran Bretaña, antes que en el continente porque allí se concreta a fines del siglo XVII, se explica por la necesidad de hacer eficiente el sistema estatal. En el proceso estaba incluida la universal necesidad de la centralización del poder y del establecimiento de la dependencia administrativa de un aparato estatal mejor organizado. Todo este movimiento lleva de manera paralela la aparición de un nuevo Estado y su complemento, la nación. La transformación de las estructuras del Estado a fines del siglo XVIII tiene una estrecha relación con la crisis bélica internacional que acompaña a los movimientos revolucionarios. La implementación del sufragio como mecanismo de designación de los legisladores y los gobernantes, cambia enteramente la función política. Se establece la representación de los ciudadanos en el poder y se concreta mediante el voto. La forma de Estado Nacional es la respuesta a diversos estímulos : El cambio económico, la necesidad de ingresos y la coerción para conseguirlos, las presiones externas, las nuevas ideologías. La nación constituye una de las grandes aportaciones del mundo contemporáneo en las concepciones de la comunidad política. Los nacionalismos son una corriente típica del siglo XIX. La nación tiene una estrecha relación con el propio nacimiento de las clases. Clases, Estados y naciones son tres realidades esenciales en el tránsito del Antiguo Régimen al mundo contemporáneo. La nación representa la homogeneización de los miembros de la comunidad política representada en ese Estado. Los Estados quieren ser nacionales, basarse en la nación, y las naciones aspiran a poseer su propio Estado. El liberalismo como régimen político dominante, ha creado sistemas donde el poder procede de la representación de los ciudadanos en su conjunto, donde los gobernantes son revocables por la voluntad general y donde el sistema de las leyes garantiza en teoría igualdad de los derechos. Un sistema distinto del absolutismo monárquico.