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Asignatura: Trabajo Social con Comunidades, Profesor: maribel nebreda, Carrera: Trabajo Social, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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En la actualidad emerge una progresiva demanda por conciliar/compatibilizar la democracia representativa (en crisis, según muchos autores) con la democracia participativa/directa en la gestión de las políticas públicas. De esta forma, la participación adquiere un valor transversal y central en el debate político, social y académico, con un significado sustantivo para políticos, organizaciones, instituciones, gestores y profesionales vinculados (directa o indirectamente) con las políticas públicas, en general, y sociales, en particular.
La complejidad e interdependencia de los fenómenos y hechos sociales, así como las situaciones de dificultad que atraviesan personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades requieren de compromisos, competencias e interacciones de los diferentes actores sociales (públicos y cívicos), y en este nuevo contexto pluralista y relacional, la participación se convierte en un elemento sustancial.
La ciudadanía ‘reclama’ una nueva ‘forma’ de gobernar y de relación e influencia recíproca y continua entre administración local y ciudadanía. Una progresiva y evidente renovación y adaptación de las estructuras democráticas que por medio de la participación e implicación más directa de la ciudadanía pretende mejorar la transparencia, legitimidad, eficacia, eficiencia e influencia en las decisiones públicas; optimizar el rendimiento institucional y formar a mejores ciudadanos y políticos.
Las novedades y debates en torno al municipalismo se concretan en el tránsito desde el tradicional gobierno local hasta la actual governance local (gobierno en red o gobierno/administración/municipio relacional).
Un gobierno local caracterizado y legitimado por lo relacional, por la capacidad de crear e impulsar redes, por estimular la participación de la sociedad civil y ejercer su liderazgo gubernamental (representatividad) desde un nuevo modelo de gestión municipal más relacional y abierto, y, por tanto, basado en la profundización democrática en clave más ciudadana y participativa. Este modelo de ‘hacer política y ciudades’ y de gestionar los asuntos públicos desde la proximidad local favorece la construcción de identidades/pertenencias comunitarias.
La participación ciudadana puede contener diferentes significaciones, debido a múltiples objetivos, entre los que destacan dos: el papel otorgado a la ciudadanía (instrumentos participativos, la consulta, la opinión, capacidad para tomar decisiones a la sociedad civil) y los resultados que los gobernantes/
responsables esperan obtener (legitimidad, mejora de las decisiones, disponer de colaboradores y generar capital social).
En el ámbito supranacional, las reflexiones, recomendaciones y declaraciones en torno a la participación de los ciudadanos en la vida de sus entidades locales tienen como referente importante las propuestas realizadas por la Unión Europea y la OCDE.
Ambos organismos promueven acciones orientadas a fomentar la participación ciudadana en el ámbito local, compartiendo el mismo diagnóstico: la falta de interés por la política y las dificultades de implicar al ciudadano en lo público a través de los mecanismos tradicionales de participación.
Las líneas directrices de la Unión Europea marcaron profundamente el marco estratégico de la participación en la vida local, entre otros aspectos, en la necesidad de: intensificar la comunicación entre ciudadanía y representantes; mejorar las posibilidades de participación –especialmente de ciudadanos con mayores dificultades en participar activamente– y de incrementar la influencia de la ciudadanía en la planificación municipal, en las decisiones estratégicas para la entidad local y en sus condiciones de vida y de favorecer la participación de los residentes extranjeros.
Por otra parte, la OCDE plantea, además, la preocupación por la capacidad de las entidades locales para asumir el papel que se les asigna en el contexto de la sociedad global. Plantea tres niveles de implicación de los ciudadanos en la política local: la información, la consulta y la participación activa. Según esta institución, los tres niveles se configuran como pilares de todo buen gobierno, al permitir a los poderes públicos obtener nuevas fuentes de información y recursos para la toma de decisiones, y contribuyen a desarrollar la confianza del público en la Administración, lo que incrementa la calidad de la democracia y fortalece el civismo.
El conjunto de leyes autonómicas de servicios sociales contempla, aunque en diferentes ámbitos, el principio de participación ciudadana o cívica, mediante la creación de los cauces y las condiciones para impulsar la participación de la ciudadanía en la gestión del sistema público de servicios sociales, así como en la planificación, seguimiento, control y evaluación de los centros, planes y programas sociales.
Contemplan la creación de mecanismos que canalicen los derechos y deberes de las personas usuarias de centros, servicios y programas, bien directamente de manera individual, o a través de entidades sociales representativas (no lucrativas, iniciativa social y voluntariado).