Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Lectura sueños lúcidos, Apuntes de Psicología Fisiológica

Asignatura: psicologia fisiologica, Profesor: MJ Ramos, Carrera: Psicología, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 14/06/2015

carrrmencita
carrrmencita 🇪🇸

3.7

(121)

20 documentos

1 / 5

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
36 MENTE Y CE REBRO 62 - 2013
SUEÑO
Un trompo de acero gira sin parar
sobre la pulida superficie de una
mesa. Pero, de repente, entra en
barrena. ¿O quizá no? Antes de
conocerse la respuesta, la panta-
lla se oscurece; comienzan a desfi lar los créditos.
Con este enigmático final despide la película Ori-
gen, de Christopher Nolan, al espectador. El fil-
me narra, a lo largo de 14 8 mi nutos de du ración,
cómo un grupo de expertos en la consciencia
humana manipulan los sueños de otras perso -
nas. El trompo sirve al protagonista Dom Cobb
(Leonardo DiCaprio) de «test de la realidad». Si el
peón no cesa de girar, se encuentra en un sueño;
si vuelca, la situación es real.
Algunos indiv iduos se formula n mientras duer-
men una pregunta similar a l a del personaje prin-
cipal de Origen («¿Estoy soñando?») . Si reconocen
que lo vivido no es real, ya que los acontecimien-
tos de sus ensoñaciones resultan demasiado es-
trafalarios y no poseen sentido alguno, se habla
de que han experimentado un sueño lúcido. Estos
sujetos son conscientes de que sueñan; incluso
pueden influir activamente en los sucesos ficti-
cios, sin por ello despertarse.
«Cuando me extrañé por la estrambótica con-
versación que mantenía con una compañera de
universidad, a la que no conozco demasiado, supe
que estaba soñando. De súbito, me encontré en
otra escena, como sacada de un álbum de fotos
familiar. Moví los ojos y me di cuenta de que me
hallaba en la cama y dormía. Cuando vi desdibu-
jarse el bonito paisaje pensé: esta es mi fantasía
y debe permanecer. La escena volvió. Pensé que
sería bonito galopar por ese paisaje. Puse un caba -
llo en el sueño, aunque solo conseguí sentarme en
su lomo. El cuello y la cabeza del animal par ecían
bastante irreales. No obstante, pude sentir como
cabalgaba y al mismo tiempo estaba tumbada
en la cama», describía una voluntaria en nuestro
laboratorio del sueño de la Universidad de Bonn.
A merced de mundos fantásticos
Por lo general, los sueños nos conducen a un mun-
do paralelo con un fuerte componente emocio-
nal. Si tenemos suerte, predominan imágenes y
emociones agradables en ellos. En el peor de los
casos, experimentamos una pesadilla de la que
despertamos de un sobresalto, bañados en sudor
y confundidos. El contenido de las ensoñaciones
es con frecuencia extravagante y enrevesado. Y a
pesar de que cada persona tiene sus propios sue-
ños, algunos guardan cierta similitud: todos he-
mos soñado alguna vez que volábamos, caíamos
o teníamos urgencia por ir al baño. Los sueños
escapan a nuestra voluntad: estamos a merced
de las fantasías nocturnas.
En las oníricas no existe ni pasado ni futuro;
simplemente, estamos allí. Aunque de vez en
cuando anticipamos acontecimientos inminen-
tes (por ejemplo, cuando nos ataca alguien), no
reflexionamos sobre lo que pasará a continuación
o nuestra contribución al daño o a la alegría de
otros. El sueño acontece sin consciencia.
Otra caracter ística es su mudez. Durante la fase
REM (del inglés rapid eye movement), en la que se
producen la mayoría de escenas oníricas, vemos
una sucesión de imágenes en movimiento. A me-
nudo creemos oír sonidos, voces o a nosotros mis-
mos hablando. Sin embargo, como hemos mos-
EN SÍNTESIS
Ensoñaciones
conscientes
1Alrededor de 8 de cada
10 personas han teni do
al menos una vez sueños
lúcidos, es decir, fueron
conscientes de sus sueños.
2Este estado corresponde
a un nivel de consciencia
entre el sueño y la vigilia.
3Los registros de elec-
troencefalografía
descubren que di versas
áreas cerebrales cooperan
con más fuerza durante los
sueños lúcidos que en otras
fases del sueño.
Sueños lúcidos
A veces, el durmiente se sabe soñando. Incluso puede influir en los sucesos de sus
fantasías nocturnas. El estudio de la actividad eléctrica cerebral revela los procesos
neuronales que se esconden tras este estado entre el sueño y la vigilia
URSULA VOSS
CONSCIENCIA AL CUADRADO
Las personas que se perciben
a sí mismas mientras duer-
men pueden tejer los sueños
de manera arbitraria.
pf3
pf4
pf5

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Lectura sueños lúcidos y más Apuntes en PDF de Psicología Fisiológica solo en Docsity!

SUEÑO

U

n trompo de acero gira sin parar sobre la pulida superficie de una

mesa. Pero, de repente, entra en barrena. ¿O quizá no? Antes de

conocerse la respuesta, la panta- lla se oscurece; comienzan a desfilar los créditos.

Con este enigmático final despide la película Ori- gen , de Christopher Nolan, al espectador. El fil-

me narra, a lo largo de 148 minutos de duración, cómo un grupo de expertos en la consciencia

humana manipulan los sueños de otras perso- nas. El trompo sirve al protagonista Dom Cobb

(Leonardo DiCaprio) de «test de la realidad». Si el peón no cesa de girar, se encuentra en un sueño;

si vuelca, la situación es real. Algunos individuos se formulan mientras duer-

men una pregunta similar a la del personaje prin- cipal de Origen («¿Estoy soñando?»). Si reconocen

que lo vivido no es real, ya que los acontecimien- tos de sus ensoñaciones resultan demasiado es-

trafalarios y no poseen sentido alguno, se habla de que han experimentado un sueño lúcido. Estos

sujetos son conscientes de que sueñan; incluso pueden influir activamente en los sucesos ficti-

cios, sin por ello despertarse. «Cuando me extrañé por la estrambótica con-

versación que mantenía con una compañera de universidad, a la que no conozco demasiado, supe

que estaba soñando. De súbito, me encontré en otra escena, como sacada de un álbum de fotos

familiar. Moví los ojos y me di cuenta de que me hallaba en la cama y dormía. Cuando vi desdibu-

jarse el bonito paisaje pensé: esta es mi fantasía y debe permanecer. La escena volvió. Pensé que

sería bonito galopar por ese paisaje. Puse un caba-

llo en el sueño, aunque solo conseguí sentarme en su lomo. El cuello y la cabeza del animal parecían

bastante irreales. No obstante, pude sentir como cabalgaba y al mismo tiempo estaba tumbada

en la cama», describía una voluntaria en nuestro laboratorio del sueño de la Universidad de Bonn.

A merced de mundos fantásticos

Por lo general, los sueños nos conducen a un mun- do paralelo con un fuerte componente emocio-

nal. Si tenemos suerte, predominan imágenes y emociones agradables en ellos. En el peor de los

casos, experimentamos una pesadilla de la que despertamos de un sobresalto, bañados en sudor

y confundidos. El contenido de las ensoñaciones es con frecuencia extravagante y enrevesado. Y a

pesar de que cada persona tiene sus propios sue- ños, algunos guardan cierta similitud: todos he-

mos soñado alguna vez que volábamos, caíamos o teníamos urgencia por ir al baño. Los sueños

escapan a nuestra voluntad: estamos a merced de las fantasías nocturnas.

En las oníricas no existe ni pasado ni futuro; simplemente, estamos allí. Aunque de vez en

cuando anticipamos acontecimientos inminen- tes (por ejemplo, cuando nos ataca alguien), no

reflexionamos sobre lo que pasará a continuación o nuestra contribución al daño o a la alegría de

otros. El sueño acontece sin consciencia. Otra característica es su mudez. Durante la fase

REM (del inglés rapid eye movement ), en la que se producen la mayoría de escenas oníricas, vemos

una sucesión de imágenes en movimiento. A me- nudo creemos oír sonidos, voces o a nosotros mis-

mos hablando. Sin embargo, como hemos mos-

EN SÍNTESIS

Ensoñaciones

conscientes

1

Alrededor de 8 de cada 10 personas han tenido al menos una vez sueños lúcidos, es decir, fueron conscientes de sus sueños.

2

Este estado corresponde a un nivel de consciencia entre el sueño y la vigilia.

3

Los registros de elec- troencefalografía descubren que diversas áreas cerebrales cooperan con más fuerza durante los sueños lúcidos que en otras fases del sueño.

Sueños lúcidos

A veces, el durmiente se sabe soñando. Incluso puede influir en los sucesos de sus

fantasías nocturnas. El estudio de la actividad eléctrica cerebral revela los procesos

neuronales que se esconden tras este estado entre el sueño y la vigilia

URSUL A VOSS

CONSCIENCIA AL CUADRADO

Las personas que se perciben a sí mismas mientras duer- men pueden tejer los sueños de manera arbitraria.

GEHIRN UND GEIST

/ ANDREAS RZADKOWSKY

zar, solo disponemos de la visión interior mental

(introspección) de los sujetos. Una vez despiertos,

a través de su narración podemos estimar si se

trataba de un sueño lúcido o no.

Empero pueden producirse distorsiones al re-

cordar la experiencia. Algunas personas confun-

den el sueño lúcido con alucinaciones que surgen

en el momento del despertar. Con el fin de evitar

interpretaciones erróneas y determinar con la ma-

yor exactitud posible el sueño lúcido, familiari-

zamos a nuestros probandos con determinadoss

movimientos oculares. Así, tan pronto el sujeto

notaba que se hallaba en una escena onírica, debía

girar los ojos dos veces de izquierda a derecha y

repetir esta maniobra a intervalos varias veces du-

rante el transcurso del sueño lúcido. Estas señales

se diferencian bien de los rápidos movimientos

sacádicos que aparecen de forma no sistemática

durante el sueño REM.

Los sueños lúcidos no pueden generarse ni

mantenerse a voluntad, antes bien resultan es-

casos y a menudo perturbadores. Según observa-

mos, los adultos jóvenes entrenados experimen-

taban como máximo de uno a dos sueños lúcidos

por semana. Por esa razón, sus ensoñaciones de-

bían evaluarse de media a lo largo de una semana

en el laboratorio, hasta que llegaba el momento.

En 2004 , Michael Schredl y Daniel Erlacher exa-

minaron en el Instituto Central de Salud Mental

en Mannheim si ciertas personas soñaban lúci-

damente más a menudo que otras. A través de

cuestionarios analizaron la vida onírica de más

de 400 sujetos. También determinaron su perso-

nalidad a partir de pruebas específicas. Según los

resultados, el 82 por ciento de los participantes

soñaron «conscientes» al menos en una ocasión, y

más de un tercio manifestaba esta experiencia, al

menos una vez al mes, incluso de manera regular.

Sin embargo, no pudo establecerse una corre-

lación clara entre estas ensoñaciones y determi-

nados rasgos. Solo las personas con una elevada

apertura a nuevas experiencias (una de las cinco

grandes dimensiones de personalidad) y frecuen-

tes pesadillas resultaban de media más propensas

a los sueños lúcidos.

Frecuencias de vigilia en el sueño lúcido

Con métodos de neuroimagen pueden localizar-

se aquellas áreas cerebrales cuya actividad se in-

crementa durante la reflexión consciente del que

sueña. En este sentido, la electroencefalografía

(EEG) sirve a los investigadores, por ejemplo, para registrar la actividad neuronal de los durmien-

tes, a los que colocan finos electrodos en el cuero cabelludo. Durante el sueño lúcido, los patrones

de corriente cerebral revelan un incremento en aquellas frecuencias características del estado de

consciencia durante la vigilia: las ondas beta y gamma.

En 2006 , Brigitte Holzinger, de la Universidad de Viena, y su grupo descubrieron que el cerebro

de los sujetos que informaban de sueños lúcidos mostraba un incremento en las frecuencias de

entre 13 y 19 hercios en las correspondientes fases del sueño. (Dichas oscilaciones pertenecen a la

banda de frecuencias beta y se incrementan tanto durante la vigilia como durante la fase REM, rica

en ensoñaciones.) Por nuestra parte, en 2009 hallamos que los su-

jetos que soñaban lúcidamente presentaban en esas circunstancias un aumento de la actividad

en el segmento de 40 hercios (banda gamma), so- bre todo en la parte frontal del cerebro. Estas on-

das de alta frecuencia acompañan por lo general a la concentración consciente sobre un asunto. Por

lo tanto, mientras que el lóbulo frontal trabajaba

Uso práctico de los sueños lúcidos

Hasta el momento, los psicólogos han empleado el entrenamiento específico en

los sueños lúcidos para la terapia de las pesadillas. Ejercicios de autosugestión antes de dormirse, en los que la persona se pregunta a sí misma algo como si

aún se está despierto o ya se encuentra dormido, elevan la probabilidad de fases conscientes en los sueños lúcidos.

Con este método, los sujetos con frecuentes y abrumadoras pesadillas pueden distanciarse emocionalmente de los que sueñan con mayor facilidad. Algunos

incluso consiguen apartarse durante el sueño de los fantasiosos peligros. Pos- teriores estudios deberán mostrar si los sueños lúcidos también pueden ayu-

dar a atenuar una ansiedad generalizada elevada o la reacción a determinados estímulos fóbicos en la vida cotidiana.

Además, los sueños lúcidos posiblemente pueden facilitar el aprendizaje de com- plejas secuencias de movimientos. Todos nosotros somos capaces en los sueños

de cosas extraordinarias: podemos volar, traspasar paredes o hacer desaparecer objetos. Según los resultados de Daniel Erlacher, de la Universidad de Heidelberg,

los deportistas con un entrenamiento específico en sueño lúcido pueden interiorizar con mayor rapidez complejos motores (el salto de altura, por ejemplo).

Este método emplea la hipnosis o las técnicas de imaginación en el tránsito de sueño a vigilia. Con ello la persona conserva el mando al completo, a dife-

rencia que en el sueño, y se representa ciertas secuencias de movimientos en un profundo estado de relajación.

Próximos pasos

En el futuro, la investigación de los sueños lúcidos aborda- rá, entre otras, las siguientes cuestiones: ¿Bajo qué condi- ciones aparecen con mayor frecuencia y cómo pueden provocarse? ¿Experimentan todos los niños sueños lúci- dos? ¿De qué modo se pueden utilizar en terapia para fomen- tar el equilibrio emocional de los pacientes?

SUEÑO

al parecer de forma similar a como lo hace en es- tado de vigilia, otras zonas, entre ellas, los lóbulos

parietal y temporal, mostraban un patrón más bien típico del sueño REM.

Otra peculiaridad se relacionaba con la cohe- rencia (medida bruta para la actividad coordinada

de diversas áreas cerebrales). En la fase REM, esta se halla por lo general ligeramente mermada,

mientras que, por el contrario, en los sueños lú- cidos crece el grado de encadenamiento. Para ha-

cerse una idea, imagínese el lector una fiesta en la que una multitud de invitados hablan a la vez sin

orden ni control. Esta situación se correspondería con el sueño REM. Pero si los invitados mantie-

nen conversaciones unos con otros, el ruido de fondo en su conjunto disminuye; sería como en

los sueños lúcidos. Este fenómeno afecta a la experiencia sub-

jetiva del propio durmiente. En el sueño REM se abren camino más fácilmente asociaciones

inverosímiles; en cambio, el sueño lúcido se asemeja más a un estado de vigilia focalizado.

De hecho, en la fase de sueño REM se observan a menudo oscilaciones cíclicas de la actividad

cerebral frontal. Es probable que el área frontal del cerebro, que

participa en la orientación propositiva de nues- tra atención, entre otras funciones, desempeñe

una tarea importante en los sueños lúcidos. Ello explicaría por qué los niños son conscientes con

mayor frecuencia que los adultos de las propias ensoñaciones mientras duermen. A edades tem-

pranas, las regiones del lóbulo frontal, las cuales maduran bien entrada la adolescencia, aún no

se hallan conectadas con otras áreas cerebrales (como la sensorial). De esta manera, esa comuni-

cación neuronal resulta inestable. En resumen, la capacidad de experimentar sue-

ños lúcidos se reduciría con el desarrollo progresi- vo del cerebro, puesto que las regiones anteriores

de la corteza cerebral mejoran su interconexión con las otras áreas. Si realmente es este el motivo,

lo demostrarán futuras investigaciones.

EN BREVE

«Los cinco grandes»

de la personalidad

Los psicólogos se basan en cinco factores esenciales de la personalidad humana: extra- versión (sociabilidad), neuroti- cismo (estabilidad emocional), apertura (a la experiencia), afabilidad y responsabilidad.

La fase REM del sueño

(del inglés rapid eye move- ment , «movimientos ocula- res rápidos») se identifica a menudo con la fase del sueño con experiencia onírica, en la que el cerebro aumenta su actividad y al mismo tiempo desconecta el aparato motor (excepto la musculatura de los ojos).

Para saber más

Lucid dreaming and persona lity. M. Schredl y D. Erlacher en Personality and Individual Differences , vol. 37 , págs. 1463 - 1473 ; 2004. Psychophysiological correlates of lucid dreaming. B. Holzinger et al. en Dreaming , vol. 12 , págs. 88 - 95 ; 2006. Lucid dreaming: A state of consciousness with features of both waking and non lucid dreaming. U. Voss et al. en Sleep , vol. 32 , págs. 1191 - 1200 ;

A mind to go out of: Reflec tions on primary and secon dary consciousness. J. A. Hob- son y U. Voss en Consciousness and Cognition , 10. 1016 /j.con- cog. 2010. 09. 018 ; 2010. Waking and dreaming: Related but structurally independent. Dream reports of congenitally paraplegic and deaf mute persons. U. Voss et al. en Consciousness and Cognition , 10. 1016 / j.concog. 2010. 10. 020 , 2010.

Ursula Voss es profesora de psicología en la Universidad Johann Wolfgang Goethe en Fráncfort del Meno.

ha publicado sobre el tema, entre otros, los siguientes artículos:

Cerebros en minatura,

por W. G. Eberhand y W. T. Wcislo

Diciembre 2012

Autismo y mente técnica,

por Simon Baron-Cohen

Enero 2013

Terapia de la depresión,

por Robin Marantz Henig

Febrero 2013

Dependencia y cooperación

entre los sentidos,

por Lawrence D. Rosenblum

Marzo 2013

El archivo de la memoria,

por R. Q. Quiroga, I. Fried y C. Koch

Abril 2013

La sabiduría de los psicópatas,

por Kevin Dutton

Abril 2013

Los orígenes de la creatividad,

por Heather Pringle

Mayo 2013

Gérmenes de la demencia,

por Lary C. Walker y Mathias Jucker

Julio 2013

Romper la barrera cerebral,

por Jeneen Interlandi

Agosto 2013

PSICOLOGÍA

Y

NEUROCIENCIAS