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Asignatura: psicologia fisiologica, Profesor: MJ Ramos, Carrera: Psicología, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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n trompo de acero gira sin parar sobre la pulida superficie de una
mesa. Pero, de repente, entra en barrena. ¿O quizá no? Antes de
conocerse la respuesta, la panta- lla se oscurece; comienzan a desfilar los créditos.
Con este enigmático final despide la película Ori- gen , de Christopher Nolan, al espectador. El fil-
me narra, a lo largo de 148 minutos de duración, cómo un grupo de expertos en la consciencia
humana manipulan los sueños de otras perso- nas. El trompo sirve al protagonista Dom Cobb
(Leonardo DiCaprio) de «test de la realidad». Si el peón no cesa de girar, se encuentra en un sueño;
si vuelca, la situación es real. Algunos individuos se formulan mientras duer-
men una pregunta similar a la del personaje prin- cipal de Origen («¿Estoy soñando?»). Si reconocen
que lo vivido no es real, ya que los acontecimien- tos de sus ensoñaciones resultan demasiado es-
trafalarios y no poseen sentido alguno, se habla de que han experimentado un sueño lúcido. Estos
sujetos son conscientes de que sueñan; incluso pueden influir activamente en los sucesos ficti-
cios, sin por ello despertarse. «Cuando me extrañé por la estrambótica con-
versación que mantenía con una compañera de universidad, a la que no conozco demasiado, supe
que estaba soñando. De súbito, me encontré en otra escena, como sacada de un álbum de fotos
familiar. Moví los ojos y me di cuenta de que me hallaba en la cama y dormía. Cuando vi desdibu-
jarse el bonito paisaje pensé: esta es mi fantasía y debe permanecer. La escena volvió. Pensé que
sería bonito galopar por ese paisaje. Puse un caba-
llo en el sueño, aunque solo conseguí sentarme en su lomo. El cuello y la cabeza del animal parecían
bastante irreales. No obstante, pude sentir como cabalgaba y al mismo tiempo estaba tumbada
en la cama», describía una voluntaria en nuestro laboratorio del sueño de la Universidad de Bonn.
Por lo general, los sueños nos conducen a un mun- do paralelo con un fuerte componente emocio-
nal. Si tenemos suerte, predominan imágenes y emociones agradables en ellos. En el peor de los
casos, experimentamos una pesadilla de la que despertamos de un sobresalto, bañados en sudor
y confundidos. El contenido de las ensoñaciones es con frecuencia extravagante y enrevesado. Y a
pesar de que cada persona tiene sus propios sue- ños, algunos guardan cierta similitud: todos he-
mos soñado alguna vez que volábamos, caíamos o teníamos urgencia por ir al baño. Los sueños
escapan a nuestra voluntad: estamos a merced de las fantasías nocturnas.
En las oníricas no existe ni pasado ni futuro; simplemente, estamos allí. Aunque de vez en
cuando anticipamos acontecimientos inminen- tes (por ejemplo, cuando nos ataca alguien), no
reflexionamos sobre lo que pasará a continuación o nuestra contribución al daño o a la alegría de
otros. El sueño acontece sin consciencia. Otra característica es su mudez. Durante la fase
REM (del inglés rapid eye movement ), en la que se producen la mayoría de escenas oníricas, vemos
una sucesión de imágenes en movimiento. A me- nudo creemos oír sonidos, voces o a nosotros mis-
mos hablando. Sin embargo, como hemos mos-
EN SÍNTESIS
1
Alrededor de 8 de cada 10 personas han tenido al menos una vez sueños lúcidos, es decir, fueron conscientes de sus sueños.
2
Este estado corresponde a un nivel de consciencia entre el sueño y la vigilia.
3
Los registros de elec- troencefalografía descubren que diversas áreas cerebrales cooperan con más fuerza durante los sueños lúcidos que en otras fases del sueño.
A veces, el durmiente se sabe soñando. Incluso puede influir en los sucesos de sus
fantasías nocturnas. El estudio de la actividad eléctrica cerebral revela los procesos
neuronales que se esconden tras este estado entre el sueño y la vigilia
Las personas que se perciben a sí mismas mientras duer- men pueden tejer los sueños de manera arbitraria.
GEHIRN UND GEIST
/ ANDREAS RZADKOWSKY
zar, solo disponemos de la visión interior mental
(introspección) de los sujetos. Una vez despiertos,
a través de su narración podemos estimar si se
trataba de un sueño lúcido o no.
Empero pueden producirse distorsiones al re-
cordar la experiencia. Algunas personas confun-
den el sueño lúcido con alucinaciones que surgen
en el momento del despertar. Con el fin de evitar
interpretaciones erróneas y determinar con la ma-
yor exactitud posible el sueño lúcido, familiari-
zamos a nuestros probandos con determinadoss
movimientos oculares. Así, tan pronto el sujeto
notaba que se hallaba en una escena onírica, debía
girar los ojos dos veces de izquierda a derecha y
repetir esta maniobra a intervalos varias veces du-
rante el transcurso del sueño lúcido. Estas señales
se diferencian bien de los rápidos movimientos
sacádicos que aparecen de forma no sistemática
durante el sueño REM.
Los sueños lúcidos no pueden generarse ni
mantenerse a voluntad, antes bien resultan es-
casos y a menudo perturbadores. Según observa-
mos, los adultos jóvenes entrenados experimen-
taban como máximo de uno a dos sueños lúcidos
por semana. Por esa razón, sus ensoñaciones de-
bían evaluarse de media a lo largo de una semana
en el laboratorio, hasta que llegaba el momento.
En 2004 , Michael Schredl y Daniel Erlacher exa-
minaron en el Instituto Central de Salud Mental
en Mannheim si ciertas personas soñaban lúci-
damente más a menudo que otras. A través de
cuestionarios analizaron la vida onírica de más
de 400 sujetos. También determinaron su perso-
nalidad a partir de pruebas específicas. Según los
resultados, el 82 por ciento de los participantes
soñaron «conscientes» al menos en una ocasión, y
más de un tercio manifestaba esta experiencia, al
menos una vez al mes, incluso de manera regular.
Sin embargo, no pudo establecerse una corre-
lación clara entre estas ensoñaciones y determi-
nados rasgos. Solo las personas con una elevada
apertura a nuevas experiencias (una de las cinco
grandes dimensiones de personalidad) y frecuen-
tes pesadillas resultaban de media más propensas
a los sueños lúcidos.
Con métodos de neuroimagen pueden localizar-
se aquellas áreas cerebrales cuya actividad se in-
crementa durante la reflexión consciente del que
sueña. En este sentido, la electroencefalografía
(EEG) sirve a los investigadores, por ejemplo, para registrar la actividad neuronal de los durmien-
tes, a los que colocan finos electrodos en el cuero cabelludo. Durante el sueño lúcido, los patrones
de corriente cerebral revelan un incremento en aquellas frecuencias características del estado de
consciencia durante la vigilia: las ondas beta y gamma.
En 2006 , Brigitte Holzinger, de la Universidad de Viena, y su grupo descubrieron que el cerebro
de los sujetos que informaban de sueños lúcidos mostraba un incremento en las frecuencias de
entre 13 y 19 hercios en las correspondientes fases del sueño. (Dichas oscilaciones pertenecen a la
banda de frecuencias beta y se incrementan tanto durante la vigilia como durante la fase REM, rica
en ensoñaciones.) Por nuestra parte, en 2009 hallamos que los su-
jetos que soñaban lúcidamente presentaban en esas circunstancias un aumento de la actividad
en el segmento de 40 hercios (banda gamma), so- bre todo en la parte frontal del cerebro. Estas on-
das de alta frecuencia acompañan por lo general a la concentración consciente sobre un asunto. Por
lo tanto, mientras que el lóbulo frontal trabajaba
Uso práctico de los sueños lúcidos
Hasta el momento, los psicólogos han empleado el entrenamiento específico en
los sueños lúcidos para la terapia de las pesadillas. Ejercicios de autosugestión antes de dormirse, en los que la persona se pregunta a sí misma algo como si
aún se está despierto o ya se encuentra dormido, elevan la probabilidad de fases conscientes en los sueños lúcidos.
Con este método, los sujetos con frecuentes y abrumadoras pesadillas pueden distanciarse emocionalmente de los que sueñan con mayor facilidad. Algunos
incluso consiguen apartarse durante el sueño de los fantasiosos peligros. Pos- teriores estudios deberán mostrar si los sueños lúcidos también pueden ayu-
dar a atenuar una ansiedad generalizada elevada o la reacción a determinados estímulos fóbicos en la vida cotidiana.
Además, los sueños lúcidos posiblemente pueden facilitar el aprendizaje de com- plejas secuencias de movimientos. Todos nosotros somos capaces en los sueños
de cosas extraordinarias: podemos volar, traspasar paredes o hacer desaparecer objetos. Según los resultados de Daniel Erlacher, de la Universidad de Heidelberg,
los deportistas con un entrenamiento específico en sueño lúcido pueden interiorizar con mayor rapidez complejos motores (el salto de altura, por ejemplo).
Este método emplea la hipnosis o las técnicas de imaginación en el tránsito de sueño a vigilia. Con ello la persona conserva el mando al completo, a dife-
rencia que en el sueño, y se representa ciertas secuencias de movimientos en un profundo estado de relajación.
Próximos pasos
En el futuro, la investigación de los sueños lúcidos aborda- rá, entre otras, las siguientes cuestiones: ¿Bajo qué condi- ciones aparecen con mayor frecuencia y cómo pueden provocarse? ¿Experimentan todos los niños sueños lúci- dos? ¿De qué modo se pueden utilizar en terapia para fomen- tar el equilibrio emocional de los pacientes?
al parecer de forma similar a como lo hace en es- tado de vigilia, otras zonas, entre ellas, los lóbulos
parietal y temporal, mostraban un patrón más bien típico del sueño REM.
Otra peculiaridad se relacionaba con la cohe- rencia (medida bruta para la actividad coordinada
de diversas áreas cerebrales). En la fase REM, esta se halla por lo general ligeramente mermada,
mientras que, por el contrario, en los sueños lú- cidos crece el grado de encadenamiento. Para ha-
cerse una idea, imagínese el lector una fiesta en la que una multitud de invitados hablan a la vez sin
orden ni control. Esta situación se correspondería con el sueño REM. Pero si los invitados mantie-
nen conversaciones unos con otros, el ruido de fondo en su conjunto disminuye; sería como en
los sueños lúcidos. Este fenómeno afecta a la experiencia sub-
jetiva del propio durmiente. En el sueño REM se abren camino más fácilmente asociaciones
inverosímiles; en cambio, el sueño lúcido se asemeja más a un estado de vigilia focalizado.
De hecho, en la fase de sueño REM se observan a menudo oscilaciones cíclicas de la actividad
cerebral frontal. Es probable que el área frontal del cerebro, que
participa en la orientación propositiva de nues- tra atención, entre otras funciones, desempeñe
una tarea importante en los sueños lúcidos. Ello explicaría por qué los niños son conscientes con
mayor frecuencia que los adultos de las propias ensoñaciones mientras duermen. A edades tem-
pranas, las regiones del lóbulo frontal, las cuales maduran bien entrada la adolescencia, aún no
se hallan conectadas con otras áreas cerebrales (como la sensorial). De esta manera, esa comuni-
cación neuronal resulta inestable. En resumen, la capacidad de experimentar sue-
ños lúcidos se reduciría con el desarrollo progresi- vo del cerebro, puesto que las regiones anteriores
de la corteza cerebral mejoran su interconexión con las otras áreas. Si realmente es este el motivo,
lo demostrarán futuras investigaciones.
EN BREVE
Los psicólogos se basan en cinco factores esenciales de la personalidad humana: extra- versión (sociabilidad), neuroti- cismo (estabilidad emocional), apertura (a la experiencia), afabilidad y responsabilidad.
(del inglés rapid eye move- ment , «movimientos ocula- res rápidos») se identifica a menudo con la fase del sueño con experiencia onírica, en la que el cerebro aumenta su actividad y al mismo tiempo desconecta el aparato motor (excepto la musculatura de los ojos).
Lucid dreaming and persona lity. M. Schredl y D. Erlacher en Personality and Individual Differences , vol. 37 , págs. 1463 - 1473 ; 2004. Psychophysiological correlates of lucid dreaming. B. Holzinger et al. en Dreaming , vol. 12 , págs. 88 - 95 ; 2006. Lucid dreaming: A state of consciousness with features of both waking and non lucid dreaming. U. Voss et al. en Sleep , vol. 32 , págs. 1191 - 1200 ;
A mind to go out of: Reflec tions on primary and secon dary consciousness. J. A. Hob- son y U. Voss en Consciousness and Cognition , 10. 1016 /j.con- cog. 2010. 09. 018 ; 2010. Waking and dreaming: Related but structurally independent. Dream reports of congenitally paraplegic and deaf mute persons. U. Voss et al. en Consciousness and Cognition , 10. 1016 / j.concog. 2010. 10. 020 , 2010.
Ursula Voss es profesora de psicología en la Universidad Johann Wolfgang Goethe en Fráncfort del Meno.
ha publicado sobre el tema, entre otros, los siguientes artículos:
PSICOLOGÍA
Y
NEUROCIENCIAS