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Lecturas etología, Apuntes de Etología

Asignatura: etologia y neuropsicologia, Profesor: Susana Sánchez, Carrera: Psicología, Universidad: UAM

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 31/05/2017

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PRÁCTICAS Y LECTURAS
PRÁCTICA: Metodología observacional
La observación puede suponer una herramienta útil para explicar los procesos psicológicos, y en el caso
de animales no humanos, es la única opción.
La Etología considera que el comportamiento de cualquier especie se puede describir en términos de una
serie de categorías que, potencialmente, recojan toda la variedad de repertorios que pueden aparecer en
cualquier contexto. El comportamiento, como muchos otros rasgos fenotípicos, se puede entender como
el producto de una historia evolutiva única y el comportamiento de cualquier especie es peculiar.
En una primera fase hay que describir las categorías de comportamiento (pautas conductuales) que
pueden aparecer en cualquier contexto natural, sin intervención del observador. Se suelen usar registros
narrativos, orientados a formular hipótesis y conocer las posibles categorías. Finalmente se construye un
etograma.
Para hacer el contraste de la hipótesis y la cuantificación del comportamiento se requiere un código de
registro, un conjunto limitado y exhaustivo de categorías.
Dos estrategias para los métodos observacionales:
Métodos cualitativos: no científicos.
De lo general a lo particular.
Descripción poco sistemática. Se describe todo lo que se da tal cual sucede.
Sin hipótesis predeterminadas.
Sin planificación en el registro de los datos.
Descripción de todo lo que se da en el ambiente tal cual sucede.
Observación poco rigurosa, con escasa fiabilidad y validez.
Métodos cuantitativos: científicos. Sistematizamos la observación con un catálogo que
previamente hemos diseñado.
1. SELECCIÓN DE VARIABLES
1.1. Segmentación del comportamiento
Hay conductas muy claras en su aparición y desaparición, pautas estereotipadas, que aparecen
segmentadas de forma natural, claramente distinguibles. Pero en otras ocasiones tenemos que segmentar
el comportamiento y generar catálogos conductuales para describirla.
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PRÁCTICAS Y LECTURAS

PRÁCTICA: Metodología observacional

La observación puede suponer una herramienta útil para explicar los procesos psicológicos, y en el caso de animales no humanos, es la única opción.

La Etología considera que el comportamiento de cualquier especie se puede describir en términos de una serie de categorías que, potencialmente, recojan toda la variedad de repertorios que pueden aparecer en cualquier contexto. El comportamiento, como muchos otros rasgos fenotípicos, se puede entender como el producto de una historia evolutiva única y el comportamiento de cualquier especie es peculiar.

En una primera fase hay que describir las categorías de comportamiento ( pautas conductuales ) que pueden aparecer en cualquier contexto natural, sin intervención del observador. Se suelen usar registros narrativos, orientados a formular hipótesis y conocer las posibles categorías. Finalmente se construye un etograma.

Para hacer el contraste de la hipótesis y la cuantificación del comportamiento se requiere un código de registro, un conjunto limitado y exhaustivo de categorías.

Dos estrategias para los métodos observacionales:

  • Métodos cualitativos : no científicos.
    • (^) De lo general a lo particular.
    • Descripción poco sistemática. Se describe todo lo que se da tal cual sucede.
    • Sin hipótesis predeterminadas.
    • Sin planificación en el registro de los datos.
    • Descripción de todo lo que se da en el ambiente tal cual sucede.
    • (^) Observación poco rigurosa, con escasa fiabilidad y validez.
  • Métodos cuantitativos : científicos. Sistematizamos la observación con un catálogo que previamente hemos diseñado.

1. SELECCIÓN DE VARIABLES

1.1. Segmentación del comportamiento

Hay conductas muy claras en su aparición y desaparición, pautas estereotipadas , que aparecen segmentadas de forma natural, claramente distinguibles. Pero en otras ocasiones tenemos que segmentar el comportamiento y generar catálogos conductuales para describirla.

Un comportamiento (continuo) se segmenta “aislando” las pautas conductuales. Las pautas que describan la conducta deben ser adecuadas al estudio, tener valor predictivo y ser cuantificables. Para segmentar la conducta que aparee como un continuo, podemos utilizar elementos como cambios en la intensidad motriz, en la orientación del cuerpo, el tipo de actividad, el objeto usado, etc.

Nivel de detalle de las definiciones del comportamiento (continuo):

  • Moleculares : acciones motrices específicas, posturas, gestos, expresiones faciales…
  • Molares : acciones, direcciones y objeto de la conducta.

Duración temporal del comportamiento (continuo):

  • Estado : segmentos con duración apreciable.
  • Evento : segmentos transitorios (cambios conductuales rápidos).

Criterios:

  • Morfológico : términos referidos a movimientos, intensidad, fuerza, dirección, estructura temporal… Por ejemplo, deslizar la lengua por el rostro de la cría.
  • Funcional : términos referidos a los efectos del comportamiento del sujeto sobre el medio, sobre otros individuos o sobre sí mismo. Por ejemplo, lavar a la cría.

1.2. Construcción del etograma

Etograma : conjunto de todos los tipos de conductas de una especie en su entorno natural. Características:

  • Coherencia: consistencia teórica.
  • Exhaustivo: contener todas las conductas posibles, pese a que luego seleccionaremos las más relevantes. Tiene que haber un número suficiente de categorías.
  • Exclusividad mutua: un segmento conductual se clasifica solo en una de las unidades.
  • Discretas e independientes entre sí.
  • Descripción detallada de cada categoría, en términos funcionales (andar), estructurales (arquear ceja) o de relación espacial con el ambiente o con otros individuos (alejarse).
  • (^) Homogéneas.
  • NOTA: es útil incluir una categoría genérica como OTRO o NADA.

2. ELECCIÓN DEL SISTEMA DE MUESTREO Y REGISTRO

1.3. Sesiones de observación

  • (^) Criterio aleatorio: sin sistematización. Primera observación de los fenómenos.
  • Criterio temporal: se fija el momento de inicio de la observación, su duración y su final.
    • 24 h: sesión continua o varias sesiones. Los más habituales.
    • Diferentes momentos del día: cada parte del día se encuentra representada en total por un valor promedio obtenido a lo largo del estudio.
    • Cada día a la misma hora: momento en que es más probable que ocurra la conducta.

1.4. Elección de técnicas de muestreo

  • Ventaja del coeficiente Kappa respectos a interobservador: corrige los acuerdos al azar, por lo que es más restrictivo. Sale más bajo. Normalmente, en torno al 90% aceptaríamos el catálogo.

Índices o técnicas para medir la fiabilidad :

  • Otro índice para el registro continuo: coeficiente de correlación intraclase (CCC o CCI).
  • Para el instantáneo: porcentaje de acuerdos, Kappa.

METODOLOGÍA OBSERVACIONAL

  • Modelos cualitativos: ad libitum : no científico, no da lugar a información objetiva ni registrada de forma sistemática. Es información totalmente subjetiva. Sirve para plantear hipótesis o familiarizarnos con lo que queremos estudiar, o para trabajar en la construcción de un catálogo.
  • Métodos cuantitativos, científicos: a partir de construir y consensuar el catálogo. Decidir a quién vamos a observar y cómo vamos a sistematizarlo en el tiempo. Intentar que la conducta que depende de nuestra observación no sea lo que a cada uno le parece y toda persona lo haga del mismo modo.

Pregunta B: hipótesis de la observación de la niña: puede haber problema de interacción social que sea muestra de un problema más profundo, como trastorno de autismo.

Plantear hipótesis, predicciones con variables conductuales que vamos a seleccionar.

ARTÍCULO: El gran cerebro de los primates se debe más a la dieta que a su sociabilidad

(Bloque III)

Hasta ahora, la hipótesis más extendida era la que consideraba la sociabilidad como la principal impulsora de la complejidad cognitiva, es decir, del tamaño cerebral. Sin embargo, un trabajo la contradice y considera que la evolución del cerebro en primates está impulsada por las diferencias en la alimentación más que en la socialización.

Es probable que las complejas estrategias de forrajeo, las estructuras sociales y las habilidades cognitivas hayan avanzado conjuntamente a lo largo de la evolución en primates, pero sugiere que el elemento más importante es la dieta.

Se tuvieron en cuenta las diferencias en el consumo de alimentos (omnívoros, folívoros, frugívoros o frugívoros y folívoros) y medidas de sociabilidad (tamaño del grupo, sistema social, sistema de apareamiento).

Los resultados indican que la dieta determina más el tamaño cerebral que la sociabilidad. Se halló que los primates que comen frutas tienen alrededor de un 25% más de tejido cerebral que las que comen plantas. Los frugívoros y frugívoros-folívoros presentan cerebros significativamente mayores que folívoros, y los omnívoros muestran, en menor medida, cerebros más grandes que folívoros.

Esto puede deberse a una combinación entre la demanda cognitiva que supone recordar la ubicación de la fruta y la extracción manual que requiere su consumo, además de que la ingesta de fruta es más rica en energía.

Sin embargo, estos resultados no indican una asociación entre tamaño cerebral y consumo de frutas o proteínas, más bien evidencian demandas cognitivas distintas según la especie para conseguir ciertos alimentos.

VIDEO: Nuestro cerebro altruista (Bloque III)

Los cimientos de las virtudes, como la empatía, no solo están en los humanos. La empatía y la simpatía son capacidades clave para el éxito en la vida social. Por tanto, la diferencia entre animales y humanos, basada en que ellos no tienen alma y nosotros sí, no tiene ningún sentido.

Desde el punto de vista neurológico, la diferencia entre el cerebro de un chimpancé y de un humano. Ambos tienen el mismo diseño, las mismas partes, pero el tamaño del humano es mayor. Para buscar una diferencia hay que ir a un proceso cognitivo muy sofisticado, como la conciencia, pero no la empatía.

Un estudio con ratones se vio que, al sacar los ratones de una caja, el último en salir era más sensible que el primero. Se llegó a la conclusión de que, si un ratón ve a otro ratón que sufre dolor, se vuelve más sensible al dolor, pero es necesario que conozca al otro ratón, no puede ser un desconocido. En cuanto a las emociones, la diferencia entre humanos y el resto de animales no es tan grande.

En cuanto al instinto de formar parte de un grupo, tiene relación con la sincronía (tanto humanos como otros animales), se ve en los bancos de peces, bandadas de pájaros o si vas andando con alguien te acomodas a su ritmo. La sincronía es una importante parte de nuestra vida y está relacionada con la empatía porque el motivo por el que empatizamos es, en parte, porque imitamos, sincronizamos, el movimiento (p.e. bostezo, que se ha visto que se contagia en todos los animales).

Importancia de la sincronización en las especies nómadas: si nos desplazamos, hay que comer al mismo tiempo, andar al mismo tiempo… Aunque esto se duda que sirva para peces y reptiles, por lo que no se tiene una explicación concreta.

Experimento: elefante que se ve en un espejo y reacciona de forma distinta. Se sabe que se reconoce porque se toca la marca que le han puesto sus cuidadores en la cabeza. Solo un fuerte sentido de la existencia de uno mismo permite tener esta conducta tan sofisticada. Primates superiores, elefantes y delfines han pasado el test de la marca, y constituyen la élite cognitiva animal (un grupo al que pertenecen los SH).

La vida en grupo permitió el desarrollo habilidades más sofisticadas. En un entorno de cooperación es importante que todos sean capaces de coordinar sus acciones (lloramos cuando otros lloran, bostezamos cuando otros bostezan…). De esta forma los animales sociales sufren de contagio emocional, lo que se denomina empatía, proceso que necesitó de una especialización cerebral: la corteza que permite un comportamiento más inteligente y sofisticado. Las especies que agrupan animales superiores no solo comparten emociones, sino que también muestran compasión y se ayudan entre sí.

Diferencia empatía y simpatía.

  • (^) Empatía: capacidad neutral, significa que estoy conectado con tus sentimientos y te entiendo hasta cierto punto. Puede ser tanto positiva como negativa (si te torturo, tengo que saber que lo pasas mal).
  • Simpatía: tiene más que ver con la acción. Soy sensible a tu situación y quiero mejorarla. Suele ser positiva.

¿Los chimpancés juegan? Tienen juegos, pero sin normas (a excepción de que un chimpancé grande tiene que tener cuidado con uno pequeño para no hacerle daño). Su juego es muy físico (saltar, correr).

Incluso los elefantes, se preocupan cuando una cría de elefante tiene problemas. Este es el mecanismo básico de la empatía: si estás afligido, yo también, y cuanto más cercano a mí seas, mucho más. Este comportamiento de consuelo no se da en los monos, pero sí en grandes simios. En los monos no porque posiblemente no toman perspectiva de los demás. Simios, elefantes y SH son más sensibles a las situaciones de los demás.

El mecanismo básico de la empatía es un mecanismo presente en todos los mamíferos, y si se le añade inteligencia puede ser más complejo, como tomar perspectiva.

Para Frans de Waals, la única diferencia de simios y humanos es el lenguaje. Social y emocionalmente, un chimpancé y un SH son muy similares, la diferencia es que nosotros hemos añadido el lenguaje, que afecta a todas las demás capacidades. Considera que otros animales tienen comunicación, pero no simbólica.

LECTURA: Hacia una nueva visión del lenguaje (Bloque IV)

La teoría de Chomsky sobre que el cerebro nace equipado con una plantilla predefinida para adquirir la gramática está siendo abandonada por investigaciones que no la apoyan.

La adquisición del lenguaje no depende de un módulo gramatical innato, sino de varios recursos cognitivos que podrían no estar relacionados en absoluto con el lenguaje (como capacidad de ordenar categorías o discernir relaciones entre cosas).

de partículas interrogativas y verbos auxiliares (irregularidades que apenas aparecen en lenguas romances).

A ello, los defensores de Chomsky argumentan que se tiene una competencia gramatical, pero el rendimiento está afectado por varios factores (memoria, atención, facultades sociales inmaduras), que ocultarían la verdadera naturaleza de su gramática y se interpondrían en el estudio de la gramática “pura” por Chomsky.

Sin embargo, puede que esos factores no enmascaren el estatus de la gramática infantil, sino que constituyan partes integrales del desarrollo del lenguaje. Para conjugar adecuadamente un verbo irregular se necesita una facultad, ajena a la gramática, de inhibir respuestas tentadoras pero incorrectas. En vez de entorpecer la gramática pura, estos factores permiten explicar por qué los niños adquieren el lenguaje de una manera determinada.

El problema del enlace habla de las dificultades de concebir que todos los bebés comienzan con el mismo conjunto de reglas gramaticales y después descifran la manera en que una lengua concreta conecta con ese esquema. Este problema nunca ha sido resuelto.

UNA VISIÓN ALTERNATIVA

A pesar de todos estos datos, los defensores de la gramática universal no la abandonan hasta que no haya una alternativa razonable. Esta alternativa es la lingüística basada en el uso , que sostiene que la estructura gramatical no es innata, sino producto de la historia y de la psicología humana. También propone que el lenguaje emplea recursos cerebrales que no evolucionaron específicamente para cumplir esa función, lo cual contrasta con la idea de Chomsky de una mutación genética que dio lugar a la recursividad. Según el enfoque basado en el uso, los niños heredan un conjunto de herramientas genéricas mediante las cuales construyen categorías y reglas gramaticales a partir del idioma de su entorno. Esto explica la adquisición del lenguaje sin recurrir a los fenómenos recurridos por la gramática universal:

  • Existencia de reglas algebraicas para combinar símbolos. Gramática preprogramada.
  • Léxico, lista de excepciones que cubre todos los modismos e idiosincrasias de las lenguas naturales y que hay que aprender.

Además, en contra de la gramática universal, hay construcciones que parcialmente están basadas en reglas y parcialmente no (Y tú… ¿Qué te parece? – En lugar de a ti). La duda está si forman parte de la gramática nuclear o son excepciones y, por tanto, tendrían que aprenderse de una en una. Otro argumento en su contra es que somos capaces de descifrar las intenciones comunicativas. La restricción de la gramática universal no permitiría estas acciones.

Chomsky acabó incluyendo en su teoría a la pragmática, aunque en segundo lugar tras la gramática. El enfoque del uso ha dado la vuelta al debate, orientándolo a cuánto puede hacer la pragmática por el lenguaje antes de que los hablantes tengan que recurrir a las reglas de la sintaxis.

Los niños parecen sensibles al hecho de que su comunidad lingüística se atiene a unas normas y solo comunica una idea dada de ciertas maneras. El lenguaje infantil es al mismo tiempo creativo y respetuoso con las reglas gramaticales.

UNA MIRADA HACIA DELANTE

En su momento, el paradigma de Chomsky dirigió la atención hacia las complejidades cognitivas que intervienen en el desarrollo del lenguaje. Sin embargo, se cegó en ciertos aspectos. El cambio de paradigma aún no se ha completado, aún faltan muchas cosas por saber. La gramática universal parece haber llegado a su fin y la lingüística basada en el uso promete un nuevo camino en la investigación del lenguaje.

LECTURA: La pequeña gran diferencia (Bloque IV)

Chimpancés y niños puntúan casi por igual en las pruebas destinadas a evaluar sus facultades generales de razonamiento. Sin embargo, los chimpancés no colaboran en grandes grupos, requisito imprescindible para desarrollar las sociedades complejas que nos caracterizan como especie.

Durante años ha prevalecido la tesis de que la diferencia entre humanos y chimpancés se debe a nuestra capacidad de fabricar y usar herramientas, así como a la de razonar mediante números y otros símbolos. Sin embargo, a medida que ha aumentado nuestro conocimiento sobre otros primates, esa idea ha ido descartándose. Un chimpancé que disponga de un instructor adecuado puede aprender a sumar, manejar un ordenador y encender un cigarrillo.

Hoy por hoy, la cuestión de por qué y en qué medida el comportamiento humano difiere del de los grandes simios sigue siendo objeto de debate. Unos investigadores han identificado la que tal vez constituya la faceta distintiva del aparato cognitivo humano, la cual pasa inadvertida con facilidad.

Según la “revolución de los nueve meses”, los niños comienzan a mostrar una aguda conciencia sobre lo que ocurre en la cabeza de sus padres, siguiendo su mirada o dirigiendo la vista hacia donde señalan. Hasta cierto punto, también los chimpancés pueden imaginar qué sucede en la mente de un congénere, pero los humanos llevamos esta facultad más allá. Se cree que esa capacidad para unir mentes pudo acabar determinando la evolución de nuestra especie. El talento de los pequeños grupos de cazadores- recolectores a la hora de trabajar juntos habría desencadenado una serie de cambios cognitivos que dieron lugar al desarrollo del lenguaje y a la propagación de las diferentes culturas por todo el mundo.

Esta manera de ver la evolución psicológica humana, inferida a partir de estudios con niños y chimpancés, es especulativa y tiene sus detractores.

EL EFECTO TRINQUETE

Para tratar con los estudios de primates, se contrató a Tomasello quien trató la adquisición del lenguaje en los niños. La irrupción de las primeras protopalabras revelaba la inclinación natural de la niña a embarcarse en pruebas de ensayo y error, lo cual acabaría permitiéndole desarrollar estructuras gramaticales y sintácticas (en oposición a Chomsky). Sus estudios sobre el lenguaje le condujeron a considerar la relación entre cultura y evolución.

Al estudiar el proceso de aprendizaje en chimpancés, observó que no se imitaban unos a otros del mismo modo que hacemos los humanos. Un chimpancé puede emular a otro y usar un palo para extraer hormigas del suelo. Pero por más que un chimpancé esté facultado para entender esa manera de usar un palo, no mostrará ningún interés en remedar otras técnicas para cazar insectos. Es más, no intentará ir más allá de lo básico ni perfeccionará el instrumento.

Al contrario, la innovación sí constituye un rasgo característico de las sociedades humanas. En nuestra especie se observa el “ efecto trinquete ”: modificamos nuestras herramientas, las mejoramos y transmitimos ese conocimiento a la siguiente generación, que a su vez hará lo propio. Esto explica el éxito de los humanos como especie. Pero, ¿qué procesos mentales toman parte en esa transmisión de conocimientos? Para responder hay que especular sobre los posibles cambios que operaron en la fisiología y comportamiento de los homínidos. La hipótesis del cerebro social sostiene que las dimensiones del grupo y, por tanto, la complejidad cultural, aumentan a medida que lo hace el tamaño del cerebro.

Los primeros homínidos con mayor cerebro fueron desarrollando mejores estrategias para rastrear y engañar a sus presas de caza. Las circunstancias ejercieron una fuerte presión selectiva hacia la cooperación: si un miembro no colaboraba, se vería excluido. Para Tomasello, lo que separó humanos del resto de homínidos fue una adaptación evolutiva hacia la “ hipersociabilidad ”.

Al comparar niños con chimpancés, los investigadores trataban de determinar si el hecho de contar con un cerebro más voluminoso, implicaba una mayor inteligencia por parte de los niños y, de ser el caso, precisar el significado de “inteligencia” en este contexto. En pruebas de razonamiento espacial, capacidad de discriminar cantidades y comprender relaciones causa-efecto, tuvieron resultados casi idénticos. Pero en las capacidades sociales, no hubo punto de comparación, siendo los niños superiores en todo. Esto no dice que los niños nazcan con un mayor CI, pero sí poseen todo un abanico de facultades que, más tarde, les permitirán aprender de otras personas, la “ inteligencia cultural ”.