




























































































Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: Radio, Profesor: Manuel Chaparro Escudero, Carrera: Periodismo, Universidad: UMA
Tipo: Ejercicios
1 / 480
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!





























































































Manuel Chaparro Escudero (ed.)
Medios de proximidad:
participación social
y políticas públicas
lucesde:gálibo
© 2014, las autoras y los autores © 2014, Luces de Gálibo (Gorbs Edicions ), Girona / Málaga © 2014, iMedea (Investigación de Medios, Desarrollo de Estrategias y Análisis) © 2014, andalucía (Laboratorio de Comunicación y Cultura, Universidad de Málaga)
Edición: Elena Campos Valladares y Ferran Fernández Maquetación: Zaranda & Jo
: 978-84-617-3274- Depósito legal: ¡-2228-
Imprime: Imagraf Impreso en España / Printed in Spain
Motivo de la portada (fotografía Manuel Chaparro): Tela artística del pueblo Shipibo Konibo o conibo de la Amazonía. El pueblo Shipibo es resultado de la fusión cultural de varias etnias. El kené o kewe son dibujos representativos en los que las líneas shipibas representan un entra - mado de ideas, de conectividades comunicativas ecosistémicas y sensoriales, la representación/ composición visual de su cosmovisión como resultado de la contemplación y la vivencia en la naturaleza como un ser más. Esta conexión de consciencia con el entorno y la espiritualidad queda representada en el cruce de líneas y en los nodos de las que parten, una comunicación integral.
Edición incluida en el proyecto 2011-29195 financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Dirección General de Investigación y Gestión del Plan Nacional I + D + i.
[email protected] http://com-andalucia.org www.lucesdegalibo.com
Fomento de la cohesión social: el papel de los medios comunitarios
Peter Lewis y Caroline Mitchell El nuevo rumbo de las políticas audiovisuales. Las demandas ciudadanas y el ejercicio del derecho a la comunicación > Miriam Meda y Javier Díaz Muriana La radio libre y comunitaria en España: un modelo social de comunicación alternativa > Carmen Peñafiel Saiz Vigencia del modelo asociativo de la radio y la televisión en Francia > Jean-Jacques Cheval Las radios comunitarias andaluzas, una herramienta para la democratización de la comunicación Amal El Mohammadiane Tarbift y Lucía Muñoz Lucena INDICADORES SOCIALES Los indicadores de calidad en periodismo Josep Lluís Gómez Mompart Irscom: la responsabilidad social de los medios y la construcción de indicadores democráticos Silvia Olmedo Salar Evaluación e indicadores de eficacia cultural. Un análisis crítico desde los criterios de éxito de la comunicación actual de los movimientos sociales en España: la resonancia cultural en el caso de la ÁÂÃ > Eloísa Nos Aldás, Amador Iranzo Montés y Salvador Seguí-Cosme Infoparticip@: herramientas para la participación de la ciudadanía plural en la evaluación de la acción de los gobiernos locales > Amparo Moreno Sardá Capturar la diversidad de/en las industrias culturales: una revisión del concepto y sus formas de medición Luis A. Albornoz y Patricia Marenghi Sobre los autores y las autoras
A todos los que no quieren werte
Manuel Chaparro Escudero
Existe una conciencia generalizada en nuestra sociedad de que los medios de información no cumplen el papel que la democracia les asigna: ser garantes de la verdad y trabajar pensando en el bien común. No es extraña esta percepción en una ciudadanía que echa en falta medios comprometidos, capaces de aportar una visión más realista y constructiva, o, al menos, no vinculada al descrédito político y la estafa cotidiana en medio del desahucio social y el empobreci- miento de millones de familias. En una escala de valores democrá- ticos imprescindibles para construir sociedad, los medios ocupan un puesto tan relevante como la sanidad, la educación y la justicia. Los medios son el espejo en el que nos miramos y el reflejo de lo que somos como sociedad, una responsabilidad que recae directa- mente tanto en sus dueños como en quienes tienen la obligación de diseñar políticas eficaces para aprovechar los importantes recursos que las tecnologías de la comunicación y la información ponen al servicio de la sociedad. El deterioro de los medios, y con ellos de la profesión periodística, es consecuencia de la profunda crisis ética de la clase política, el sistema económico y sus promotores. Los medios viven de forma casi mayoritaria entre la gubernamentali- zación y la corporativización de las agendas informativas, a lo que se añade la banalidad de sus contenidos acríticos, construidos con el objetivo de sumar audiencias pasivas. La calidad de nuestros medios mide la calidad de nuestra demo- cracia. El hecho de que a finales de 2014 se haya producido una mayor actividad mediática reflejando la escandalosa corrupción de la que ha sido actora y cómplice una clase política instalada en el poder se ha debido, en general, a la reacción de hartazgo ciudadano más que a la voluntad de los propios medios. Muchos de los nuevos programas de información no son sino escaparates para opinadores profesionales,
los opinatodo: demagogos especialistas del morbo, indocumentados e interesados en hacer valer más su opinión que la verdad. En la construcción de esta opinocracia mediática hay casos excep- cionales protagonizados por algunos periodistas que han sorteado los límites de la censura empresarial o construido espacios y medios de nueva generación, demostrando que los compromisos éticos de la profesión encuentran también profesionales insobornables. Algunos de los programas que han cobrado protagonismo se han insertado dentro de programaciones banales, donde el entretener se convierte en un distraer inmoral, y sirven a las empresas para justificar sus compro- misos de utilidad pública. Los efectos positivos de algunos contenidos emitidos, que podemos encontrar en espacios contados, no son sino consecuencias colaterales de un conjunto de programaciones llenas de despropósitos, destinadas principalmente a servir de anzuelo para captar audiencias y atraer a la publicidad. No podemos sentir sino indignación ante las debilidades de un sistema y una profesión cuyo deterioro genera desconfianza y sospechas en la ciudadanía. En muchas ocasiones se ha denunciado la ausencia de políticas públicas en comunicación como causa derivada de esta situación. La realidad es que más que una ausencia lo preocupante es la debilidad, el servilismo y los intereses con que se han proyectado, a lo que se añade la falta de consenso no solo político, sino con la ciudadanía y sus redes, con los movimientos asociativos y profesionales que han venido trabajando por una mayor democratización del sector. Tanto la prensa como la radio y la televisión, como medios tra- dicionales, están en el punto de mira de un sistema informativo cargado de intereses económicos-especulativos y políticos, pero son los medios audiovisuales los especialmente observados en esta obra colectiva y, sobre todo, los medios locales como constructores de ciudadanía y de estrategias de dinamización social. A lo largo de cuatro ejes se analiza la situación del audiovisual desde una óptica local, señalando déficits, éxitos y retos pendientes, para concluir proponiendo, a partir del diseño de indicadores mediáticos de res- ponsabilidad y transparencia, la reivindicación de nuevas políticas públicas de consenso. Los medios audiovisuales deberían responder a criterios de servicio público al ocupar un espacio propiedad del conjunto de la
Los medios públicos locales por su proximidad se han convertido en muchos casos en canalizadores de la participación ciudadana y muestran su éxito en la medida en que sus contenidos se desguber- namentalizan, siendo parte del Primer y el Tercer Sector. Este éxito relativo contrasta con una insuficiente cultura democrática y el des- conocimiento de la capacidad transformadora de la comunicación como herramienta generadora de progreso social por parte de una clase política temerosa siempre de traducir el diálogo en una debilidad o una pérdida de tiempo. Los medios de proximidad deben reforzar en su conjunto su papel de altavoces de la ciudadanía y el político ha de entender que su primera misión debe ser la de escuchar, para poder debatir y actuar en consecuencia. Solo el trabajo en red de estos medios, fundamentalmente en Andalucía, donde se integran medios comunitarios y públicos locales, está consiguiendo mejoras sustanciales en los servicios que prestan y su aceptación social. El anteproyecto de Ley de Audiovisual en el que trabaja el gobierno andaluz pretende reequilibrar la balanza otorgando al Tercer Sec- tor el mismo espacio que a los medios comerciales en las futuras concesiones de licencias. Está por ver que estas y otras voluntades ampliamente consensuadas a lo largo de un año de trabajo, con más de medio centenar de entidades representativas del sector, rompan el corsé impuesto por la ÆÂ y superen tanto los trámites parlamen- tarios como los recursos que se adivinan por supuestos conflictos de competencias con el gobierno central. El inútil esfuerzo de negación de la voluntad participativa por parte de nuestra democracia ha tenido reflejo en la explosión de medios y nuevos modelos de comunicación surgidos al amparo de las nuevas tecnologías. La ciudadanía innova, aprende y conquista nuevos espacios imprevistos por el poder. Los movimientos sociales utilizan las redes online para defender sus intereses y trasladar sus propuestas, ampliamente replicadas a través de los nuevos medios. Este es un nuevo marco de análisis y estudio para entender la dimen- sión que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación están alcanzando y el papel que en el futuro pueden desempeñar. La apropiación tecnológica necesita, sin embargo, de la convergencia multimedia y sus nuevos lenguajes, por ello es esencial no empezar a desconsiderar, antes de tiempo, la necesidad de democratizar el
espacio radioeléctrico dando cobertura legal y opciones reales de visibilidad a los medios del Tercer Sector, al tiempo que descorpora- tivizar el sector privado y desgubernamentalizar los públicos. Sobre las políticas públicas llamamos la atención cómo, frente a la propuesta privatizadora del dominio público y de desregulación impuesta por la ÆÂ, han surgido en algunos países latinoamericanos marcos legislativos, que aun cuestionados desde intereses espurios principalmente empresariales, han venido a proponer regulaciones de más calado, precisamente para resolver problemas derivados de una debilidad democrática o de democracias secuestradas que favorecían el control oligopolístico y la injerencia chantajista en asuntos de Estado. Estas propuestas merecen una especial atención por la valentía de sus planteamientos, que lógicamente es necesario adaptar a cada realidad. Las nuevas legislaciones han incidido en dos direcciones: redistribución del espacio radioeléctrico para impedir posiciones dominantes y al mismo tiempo la potenciación de los medios ciudadanos. El panorama de berlusconización del audiovi- sual en Europa empieza a exigir intervenciones de similar calado, contra la concentración y en defensa de la pluralidad, pero también para procurar contenidos con valores en los llamados programas de «entretenimiento», respetando nuestra condición de seres inteli- gentes, las conquistas relacionadas con el derecho a la intimidad y la dignidad, la consideración de lo que verdaderamente implica la cultura y la satisfacción de sus derechos. El audiovisual amparado en el concepto de ser una industria que mueve capital y provee de puestos de trabajo (cada vez más precarios) parece gozar de la paten- te para disponer de las tecnologías y el espacio radioeléctrico en su exclusivo beneficio. No es tan solo un problema de democratización del espectro radioeléctrico, las políticas públicas deben profundizar en la regulación de contenidos estableciendo estándares de calidad de manera que las tecnologías de la comunicación y la información sean puestas al servicio de la creación de contenidos de utilidad y valores que incidan en la generación de una capacidad crítica constructiva. No estamos solo ante un problema de desvirtuamiento de la legi- timidad desde marcos legales, se asume sin más el incumplimiento mismo de la ley cuando se impide la puesta en marcha del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales como entidad independiente de re-
La Comisión Europea ha encargado al Centro para el Pluralismo y la Libertad de Medios, dependiente del Instituto Universitario Europeo de Florencia, un monitoreo sobre la pluralidad mediática e informativa basada en 34 indicadores. No basta, por tanto, con describir y radiografiar la realidad para validarla o cuestionarla, es necesario un esfuerzo por construir herramientas objetivas que nos permitan medir el funcionamiento, los efectos y los límites de tole- rancia desde parámetros éticos. Aunque se lleguen a usar fórmulas de cálculo matemáticas no estamos ante una ciencia exacta, de ahí la necesidad de buscar amplios consensos para la definición del marco conceptual, que atañe a muchos y variados aspectos –servicio público, capital, gestión, transparencia, participación, pluralidad, retribución, responsabilidad social…– y deben ser definidos acorde a criterios éticos universales, pero aplicables a las diferentes realidades. A estos esfuerzos dedicamos una parte del libro haciendo un aná- lisis de los caminos trazados hasta la fecha y mostrando un modelo práctico elaborado por el Laboratorio de Comunicación y Cultura andalucía de la Universidad de Málaga, que ha conseguido un importante respaldo tanto de los actores sometidos al indicador como de los gestores públicos a la hora de introducir medidas correctoras de mejoras en forma de incentivos. Similares experiencias se desa- rrollan en otros contextos en colaboración con la iniciativa andaluza, en algunos casos con la participación de la Unesco. Todos estos aspectos son tratados con la voluntad de provocar el debate en esta obra colectiva. Agradecemos a todos y cada uno de los autores participantes, que han deseado compartir sus conocimientos y experiencias desde el compromiso de la universidad pública por incidir en la realidad desde la investigación como contribución a la solución de problemas. Aunque no corran buenos tiempos y haya quienes apuesten por situarnos en el furgón de cola de la investi- gación, el resultado de este libro demuestra la voluntad de aplicar esfuerzo, ilusión y creatividad por mejorar nuestra sociedad por encima de los exiguos esfuerzos inversores.
Enrique Bustamante
Las elecciones europeas de mayo de 2014 han mostrado en España programas electorales partidistas en los que la comunicación social y la cultura brillaban por su ausencia o eran tratados con notable frivolidad, tanto en España como en el plano europeo; una ausencia de debate sobre campos vitales de nuestra democracia –y nuestra economía– que parecían saludar al mejor de los mundos posibles. En contraste con estas apariencias, ambos terrenos de nuestra esfera pública, estrecha- mente interrelacionados, sufren una situación dramática, que se puede calificar de auténtica emergencia democrática; y cuya solución para un próximo futuro solo puede pasar, por tanto, por la movilización de la sociedad civil, con reivindicaciones y exigencias muy perentorias.
Introducción. Desierto comunicativo y cultural en los programas electorales
La cultura y la comunicación suelen ser un buen terreno de observación para aquilatar la sensibilidad democrática de los partidos políticos en sus análisis y promesas electorales, más allá de lo que estos presumen como necesidades y deseos inmediatos de los electores a quienes de- sean movilizar y/o convencer. Pero si eso es así en el terreno simbólico y en el campo de las libertades ciudadanas, los programas electorales oficialmente presentados para las elecciones europeas del 25 de mayo de 2014, especialmente los de los grandes partidos políticos, evidencian tales omisiones e incluso frivolidades, que denuncian su ignorancia o su inconsciencia ante factores que, más allá de la crisis económica y de sus consecuencias, pueden estar influyendo poderosamente en la desafección ciudadana hacia la política tradicional. Además, estos silencios o simplificaciones llaman la atención en medio de las quejas