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ES UN LIRO PARA APRENDER ACERCA DE LA ECONOMIA
Tipo: Monografías, Ensayos
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¡No te pierdas las partes importantes!





























































































Título original: Eat that frog! 21 Great Ways to Stop Procrastinating and Get More Done in Less Time
- Third Edition Updated with Two New Chapters Editor original: Berret-Koehler Publishers, Inc. Traducción de la edición original (2003): Óscar L. Molina S. Traducción de los dos capítulos nuevos de la edición ampliada y revisada (2017): Sergio Bulat Barreiro
A mi admirable hija Catherine, una chica sorprendente con una mente maravillosa y un futuro increíble ante ella.
17. Centre su atención 18. Divida la tarea 19. Cree lapsos amplios de tiempo 20. Desarrolle un sentido de urgencia 21. Concéntrese resueltamente en lo que está haciendo
Conclusión: Atando cabos
Acerca del autor
Gracias por elegir este libro. Espero que las ideas aquí expuestas le ayudarán tanto como me han ayudado a mí y a miles de personas. En realidad, espero que este libro le cambie la vida para siempre. Uno nunca dispone de tiempo suficiente para hacer todo lo que tiene que hacer. Estamos literalmente ahogados por el trabajo, las responsabilidades personales, los proyectos y las pilas de revistas y de libros que queremos leer apenas nos hayamos puesto al día. Pero el hecho es que nunca va a estar al día. Nunca va a culminar todas sus tareas. Nunca adelantará bastante como para destinar el tiempo que sueña a todos esos libros, revistas y ratos de ocio. Y olvídese: no resolverá sus problemas de administración del tiempo siendo más productivo. Independientemente de cuántas técnicas de productividad personal domine, siempre habrá más que hacer y que terminar en el tiempo que tiene disponible por mucho que este sea. Sólo puede controlar su tiempo y su vida si cambia su modo de pensar, de trabajar y de encarar el río interminable de responsabilidades que le desborda cada día. Sólo puede tomar el control de sus tareas y actividades en la medida en que deje de hacer algunas cosas y empiece a ocupar más tiempo en las pocas cosas que verdaderamente le pueden cambiar la vida. Llevo más de treinta años estudiando la administración del tiempo. Me he sumergido en las obras de Peter Drucker, Alex MacKenzie, Alan Lakein, Stephen Covey y de muchos otros. He leído centenares de libros y miles de artículos acerca de eficacia y eficiencia personales. Este libro es el resultado. Cada vez que doy con una buena idea, la pongo a prueba en mi trabajo y vida personal. Si funciona, la incorporo a mis tareas y seminarios y la enseño.
Dicho con sencillez, a algunas personas las cosas les van mejor porque hacen las cosas de un modo diferente y hacen correctamente las cosas adecuadas. Sobre todo, utilizan su tiempo mucho mejor que la persona promedio. Como provenía de un mundo no exitoso, había desarrolla- do sentimientos de inferioridad y de ineptitud. Había caído en la trampa mental de suponer que la gente a quien le iba mejor que a mí era verdaderamente mejor que yo. Aprendí que eso no era necesariamente cierto. Sólo hacían las cosas de otro modo, y yo también podía aprender, dentro de lo razonable, lo que ellos habían aprendido. Esto fue toda una revelación para mí. El descubrimiento me asombró y entusiasmó. Caí en la cuenta de que podía cambiar mi vida y lograr casi cualquier objetivo que me propusiera si sólo averiguaba lo que otros estaban haciendo en un área de- terminada y entonces lo ponía en práctica yo mismo hasta obtener los mismos resultados que ellos estaban consiguiendo. Al cabo de un año de empezar en ventas, era el mejor vendedor. Un año después de ser gerente ya era vicepresidente a cargo de una fuerza de venta de noventa y cinco personas en seis países. Tenía veinticinco años. En el transcurso de los años he trabajado en veintidós oficios diferentes, he fundado varias empresas y he obtenido un título en administración en una prestigiosa universidad. También aprendí a hablar francés, alemán y español y he sido conferenciante, entrenador o consultor en más de quinientas empresas. En la actualidad doy charlas y seminarios a más de 300. personas al año y, a veces, el público que asiste supera las 20.000 personas.
He descubierto una sencilla verdad en el transcurso de mi carrera. La capacidad para concentrarse resueltamente en la tarea más importante, hacerla bien y terminarla es la clave del gran éxito, del logro, el respeto, el
estatus y la felicidad en la vida. Mientras más rápido lo aprenda y aplique, con mayor prontitud avanzará en su carrera. Se lo garantizo. No habrá límites en lo que pueda lograr una vez que haya aprendido a «tragarse ese sapo».
Brian Tracy Solana Beach, California Enero, 2017
Durante muchos años se ha dicho que si lo primero que hace cada mañana es tragarse un sapo vivo, podrá continuar el día con la satisfacción de saber que lo peor que podía haberle sucedido probablemente ya ha pasado. Su «sapo» es su tarea mayor y más importante, la que probablemente postergue si no hace inmediatamente algo al respecto. También es precisamente la tarea que puede tener el mayor impacto positivo en su vida en este momento.
Primera regla del tragamiento de sapos: «Si tiene que tragarse dos sapos, tráguese primero el más feo».
Este es otro modo de decir que si tiene delante dos tareas importantes, empiece por la mayor, la más dura y la más importante. Disciplínese para empezar inmediatamente y luego perseverar hasta que haya completado la tarea antes de pasar a otra cosa. Plantéeselo como un «test». Considérelo un desafío personal. Resista la tentación de empezar por la tarea más fácil. Recuerde continuamente que una de las decisiones más importantes que tiene que tomar cada día es la elección de lo que hará inmediatamente, y de lo que hará después, si además hace otra cosa.
Segunda regla del tragamiento de sapos: «Si tiene que tragarse un sapo vivo, de muy poco sirve sentarse y contemplarlo mucho rato».
La clave para alcanzar altos niveles de rendimiento y productividad es desarrollar el hábito perdurable de encarar su tarea principal como primera cosa cada mañana. Tiene que desarrollar la rutina de «tragarse ese sapo» antes de hacer cualquier otra cosa y sin ocupar demasiado tiempo en pensarlo.
Diversos estudios de hombres y mujeres que consiguen mejores remuneraciones y son promovidos con mayor rapidez demuestran que la cualidad de la «orientación a la acción» se destaca como la conducta más visible y coherente en todo lo que hacen. La gente exitosa y eficaz es la que se concentra directamente en sus tareas principales y luego se disciplina para trabajar resuelta y continuamente hasta que completa esas tareas. En nuestro mundo, y especialmente en el mundo de los negocios, a uno le pagan y promueven por lograr resultados específicos y mensurables, por hacer una contribución valiosa y, sobre todo, por aportar aquello que de uno se espera. El «fracaso en la ejecución» es uno de los mayores problemas en las organizaciones de hoy. Mucha gente confunde actividad con logro. Hablan continuamente, mantienen reuniones interminables y hacen planes maravillosos, pero en último instancia ninguno hace el trabajo ni obtiene los resultados requeridos.
El éxito en la vida y en el trabajo está determinado por la clase de hábitos que desarrolla con el tiempo. El hábito de establecer prioridades, superar las indecisiones y encarar su tarea más importante es una habilidad mental y física. Como tal, este hábito se puede aprender mediante la práctica y la repetición reiteradas hasta que se aloja en su subconsciente y se convierte en rasgo permanente de su conducta. Una vez que es un hábito se convierte en automático y es fácil ponerlo en práctica. Estamos diseñados mental y emocionalmente de tal modo que el cumplimiento de las tareas nos proporciona una sensación positiva. Nos hace felices. Hace que nos sintamos ganadores. Cada vez que completa una tarea de cualquier dimensión o importancia experimenta un brote de energía, entusiasmo y autoestima. Mientras más importancia tenga la tarea terminada, más feliz, más confiado y más poderoso
Necesita tres cualidades claves para desarrollar los hábitos de la focalización y de la concentración, cualidades que se pueden aprender. Son: decisión, disciplina y determinación. Primero, adopte la decisión de desarrollar el hábito de completar las tareas. En segundo lugar, disciplínese para practicar los principios que va a aprender hasta que los domine. Y finalmente, respalde todo lo que hace con determinación hasta que el hábito se afirme y se convierta en parte permanente de su personalidad.
Hay una manera especial de acelerar su progreso para convertirse en la persona altamente productiva, eficaz y eficiente que quiere ser. Consiste en que piense continuamente en las recompensas y beneficios de estar orientado a la acción, de moverse rápido y mantenerse focalizado. Considérese a sí mismo como la clase de persona que consigue realizar con rapidez y bien los trabajos importantes. El cuadro mental que se haga de sí mismo ejerce un efecto poderoso en su conducta. Visualícese como la clase de persona que quiere ser en el futuro. Su imagen de sí mismo, la manera como se ve interiormente, determina en gran medida su rendimiento exterior. Usted posee una capacidad virtualmente ilimitada para aprender y desarrollar nuevas habilidades, hábitos y capacidades. Si se entrena, mediante la repetición y la práctica, para superar la postergación de las decisiones y consigue hacer sin pérdida de tiempo las tareas más importantes, su vida y su carrera discurrirán por el carril rápido y podrá pisar el acelerador a fondo. ¡Tráguese ese sapo!
Hay una cualidad que uno debe poseer para ganar, y es determinación de propósito, el conocimiento de lo que uno quiere y un deseo ardiente de lograrlo. NAPOLEON HILL
Antes de que pueda determinar cuál es su «sapo» y tragárselo, tiene que decidir exactamente qué quiere lograr en cada faceta de su vida. La claridad es el concepto más importante en productividad personal. La razón número uno por la cual algunas personas consiguen hacer más trabajo más rápido es porque tienen absoluta claridad sobre sus objetivos y no se desvían de ellos. Cuanto más claro tenga lo que quiere y lo que tiene que hacer para lograrlo, más fácil le será superar la postergación de las decisiones, tragarse ese sapo y no parar hasta completar la tarea. Una de las razones principales de la postergación de las de- cisiones y la falta de motivación es la vaguedad, la confusión acerca de lo que se supone que tiene que hacer y en qué orden y por qué razón. Tiene que evitar esta situación habitual y luchar por la mayor claridad posible en todo lo que haga.
Una gran regla para el éxito: piense sobre papel.
Sólo un tres por ciento de los adultos tiene objetivos claros escritos. Esas personas consiguen cinco o diez veces más que gente de igual o mejor
lo que va a tener que hacer para lograr el objetivo. A medida que piensa en nuevas actividades, agréguelas a su lista. Siga construyendo la lista hasta que esté completa. Una lista le proporciona un cuadro visual de la tarea mayor o meta. Le proporciona una pista. Aumenta drásticamente la posibilidad de que alcance el objetivo tal cual lo ha definido y en el tiempo previsto. Paso número cinco: Organice la lista como un plan. Organice su lista según prioridades y conforme a una secuencia. Con- cédase unos minutos y decida qué necesita hacer en primer lugar y qué más tarde. Decida qué se debe hacer antes de otra cosa y qué se necesita hacer después. Mejor todavía: establezca un plan visual bajo la forma de una serie de círculos y casilleros en una hoja de papel. Le sorprenderá la facilidad con que podrá lograr su objetivo cuando lo divide en tareas parciales. Si cuenta con un objetivo escrito y con un plan de acción organizado, será mucho más productivo y eficaz que alguien que lleva sus objetivos sólo en la mente. Paso número seis: Actúe inmediatamente conforme al plan. Haga algo. Cualquier cosa. Un plan normal y vigorosamente ejecutado es mucho mejor que otro brillante y con el cual no se hace nada. La ejecución es todo si quiere obtener cualquier clase de éxito. Paso número siete: Decida hacer cada día algo que le acerque a su objetivo principal. Introduzca esa actividad en su programa diario. Lea una cantidad determinada de páginas sobre un tema clave. Llame por teléfono a un número específico de clientes potenciales. Dedique un tiempo específico a hacer ejercicio físico. Aprenda cierta cantidad de palabras nuevas de una lengua extranjera. Nunca deje pasar un día sin hacerlo. Avance sin prisas pero sin pausas. Una vez que se ponga en movimiento continúe haciéndolo. No se detenga. Su decisión y disciplina le pueden convertir en una de las personas más pro- ductivas y exitosas de su generación y mejorar su productividad.
Los objetivos escritos con claridad tienen un efecto maravilloso en su pensamiento. Le motivan y afirman para la acción. Estimulan su creatividad, liberan su energía y le ayudan a superar la postergación de las decisiones tanto como cualquier otro factor. Los objetivos son el combustible del crisol del logro. Mientras mayores y más claros sean sus objetivos, más entusiasmo tendrá para cumplirlos. Mientras más piense en sus objetivos, mayor será su impulso interior y su deseo de cumplirlos. Piense en sus objetivos y revíselos cotidianamente. Cada mañana, emprenda una acción relacionada con la tarea más importante que puede realizar para conseguir el objetivo más importante en ese momento.
¡Tráguese ese sapo!