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Orientación Universidad
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Literatura cepreunsa, Apuntes de Literatura

Algunos apuntes de literatura de la ceprunsa.

Tipo: Apuntes

2024/2025

Subido el 25/03/2026

arlet-flor-florez-jimenez
arlet-flor-florez-jimenez 🇵🇪

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AUTORIDADES

Dr. ROHEL SÁNCHEZ SÁNCHEZ

Rector de la Universidad Nacional de San Agustín

Dra. ANA MARÍA GUTIÉRREZ VALDIVIA

Vicerrectora Académica

Dr. HORACIO BARREDA TAMAYO

Vicerrector de Investigación

Mag. JOSÉ PAZ MACHUCA

Director CEPRUNSA

Dra. ROXANA ALEMÁN DELGADO

Coordinadora Administrativa

Lic. EMILIO GUERRA CÁCERES

Coordinadora Académico

Dra. MERCEDES NÚÑEZ ZEVALLOS

COMITE DE APOYO CEPRUNSA

Mag. FRESIA MANRIQUE TOVAR

Lic. RONALD CUBA CARPIO

Al vivirlas por propia cuenta el lector, se despiertan en su interior las intuiciones fundamentales que impulsaron la génesis de la obra. La interpretación de una obra literaria explica la connotación que tiene la misma y ayuda a un análisis pertinente. Hay que tener en cuenta que las distintas interpretaciones tienen que ver con el contexto histórico de una obra y que reflejan una manera de ver el mundo. Para realizar un correcto análisis literario, se deben seguir unas pautas, generalmente las mismas, y se analiza el texto con el máximo detalle posible. El primer paso es la lectura de la obra y el reconocimiento de su contexto histórico y social. A partir de entonces, hay que determinar el tema, la estructura y la forma del texto y caracterizar a los personajes y el ambiente. Tendremos que determinar el género y subgénero al que pertenece la obra. Una vez establecida la época en que la obra fue realizada y para qué tipo de personas estaba dirigida, trataremos de conocer la intención del autor, así como el tipo de lenguaje literario que usa, las expresiones más utilizadas, las metáforas o las figuras literarias que utiliza. El argumento de la obra se puede considerar como un resumen que deja claras las principales ideas del autor y relata en pequeños rasgos la forma y la esencia de la obra. Se deben enumerar los principales personajes de la obra y resaltar las características que los diferencian a unos de los otros. El propósito de un análisis literario es dejar plasmado todas las características de una obra analizada desde todos los puntos de vista posibles, de este modo cualquier persona puede llegar a entender la obra aunque su cultura o su época sea diferente a las del autor. Si queremos, podemos añadir a nuestro análisis nuestra propia opinión. Plasmar nuestras propias ideas dejando clara nuestra postura respecto a la obra.

4. LOS GÉNEROS LITERARIOS. Los géneros literarios son las más amplias formas orgánicas o modelos de realización de las obras literarias. Se pueden dividir en tres categorías genéricas: la lírica, la épica o narrativa y la dramática.

A. LA LÍRICA

Los textos líricos se caracterizan por presentar la realidad desde el punto de vista del sujeto. Muestran la visión íntima y personal del ser humano. En ellos el poeta habitualmente expresa sus sentimientos, pensamientos, estados de ánimo o vivencias, aunque también las puede atribuir a otro sujeto diferente. Predomina el empleo de la primera persona y la actitud subjetiva del narrador. En la lírica la modalidad de expresión por excelencia es el verso.

B. LA ÉPICA O NARRATIVA

El texto narrativo es el relato de acontecimientos de diversos personajes, reales o imaginarios, desarrollados en un lugar y a lo largo de un tiempo. El texto narrativo está presente en las clases desde Nivel Inicial y en las clases de Lengua durante todo el ciclo Primario y Secundario: tareas de comprensión de narraciones literarias (cuentos maravillosos, fantásticos, policiales, novelas) y de producción de narraciones de contenido de ficción o de experiencias personales del alumno. ESTRUCTURA DE UN TEXTO NARRATIVO Cada autor tiene un estilo particular en su narración. No obstante, hay reglas generales que se cumplen en la mayoría de los textos, como la estructura:  Introducción : Aquí se plantea la situación inicial.  Nudo : En esta etapa aparece el conflicto. Este problema será el tema principal del texto e intentará ser resuelto.  Desenlace : Finalmente, el conflicto encuentra solución.  A su vez, podemos distinguir una estructura externa y una interna:  Externa : Divide el contenido en capítulos, cantos, partes, tratados, secuencias, etc.  Interna : Son los elementos que conforman la narración.

C. DRAMÁTICA

En las obras dramáticas se presentan uno o varios conflictos generado por unas interrelaciones de unos personajes que, sin que el autor los presente ni describa y sin que diga qué hacen o sienten, dialogan entre sí y actúan durante ciertos momentos o unidades de tiempo en uno o varios lugares. Las obras dramáticas son creadas para ser representadas por unas personas - actores - que prestan su cuerpo, su gesto y su voz a los personajes y que actúan en un espacio escénico - escenario - durante un tiempo convencionalmente prefijado - la sesión. Las principales formas de la dramática son: la tragedia, la comedia y el drama. La tragedia: Que es una forma dramática que tuvo su origen en la antigüedad. Habitualmente el conflicto trágico es producto de la ruptura del orden del mundo, evento que enfrenta a los personajes con un destino inexorable. El gran modelo de la tragedia como forma dramática lo encontramos en las obras de los clásicos griegos.

La comedia: Es una forma en la que la acción dramática discurre de manera opuesta a la tragedia. Si en la tragedia los personajes cambian de un estado favorable a uno desfavorable, en la comedia se da un ascenso en el estado de los personajes. El drama: A diferencia de las formas anteriores, el drama no tiene un carácter definido, sino que en él se combinan indistintamente aspectos trágicos y cómicos. Esto se debe a que el drama pretende representar la vida tal cual es, razón por la cual, tiende a tratar los asuntos de forma menos rígida que la tragedia y la comedia.

5. LAS FIGURAS LITERARIAS  Las figuras literarias son construcciones gramaticales que se apartan de la sintaxis habitual para aumentar o matizar la expresividad. Se denomina figuras literarias a ciertas formas de utilizar las palabras en el sentido de que aunque son empleadas con sus acepciones habituales (aspecto que las diferencia de los tropos), son acompañadas de algunas particularidades fónicas, gramaticales o  semánticas, que las alejan de un uso normal de las mismas, por lo que terminan por resultar especialmente expresivas. Debido a esto, su uso es característico, aunque en modo alguno exclusivo, de las obras literarias. De forma coloquial, reciben también el nombre de recursos literarios, recursos estilísticos, recursos retóricos, figuras retóricas, etc. Son características de la función poética del lenguaje y propios de los textos literarios tanto en prosa como en verso, más abundantes en la poesía. Pueden aparecer también en otro tipo de textos como en el lenguaje publicitario, en ciertos textos periodísticos y en la lengua coloquial. De su estudio se ha encargado tradicionalmente la Retórica o "arte del bien decir, de embellecer la expresión de los conceptos, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia para deleitar, persuadir o conmover" (R.A.E.) De modo general, podemos decir que la retórica tradicional llama figuras literarias a «cierta forma de hablar con la cual la oración se hace más agradable y persuasiva, sin respeto alguno por las reglas de la gramática». La figura es un adorno del estilo, un resultado de una voluntad de forma por parte del escritor. El adorno puede afectar a las palabras con que se reviste el pensamiento, y se constituyen así las figuras de palabras (o tropos) y las figuras de construcción (asíndeton, polisíndeton, pleonasmo, anáfora, epanalepsis, etc.); o bien al pensamiento mismo, dando lugar a las figuras de pensamiento (deprecación, apóstrofe, interrogación retórica, etc.). Se habla también de figuras de dicción o fonológicas o metaplasmos : aliteración, onomatopeya, paranomasia, etc. Las figuras literarias que estudiaremos son:  Comparación o símil  Personificación  Hipérbaton  Hipérbole  Metáfora  Anáfora  Onomatopeya  Aliteración  Antítesis  Epíteto  Ironía  Perífrasis  Pleonasmo  Sinestesia  Sinécdoque Comparación o símil Esta figura consiste en un símil entre dos elementos que tienen algo en común. Presenta una relación se semejanza directa. Tiene los siguientes conectores: como, tal como, igual que, etc. Ejemplos: - "Tus ojos son como dos luceros" - "Hay algunos que son como los olivos, que sólo a palos dan fruto". - "Tenía el cuello largo como un avestruz"  Personificación Consiste en atribuir una cualidad humana a un objetivo inanimado. Ejemplo: Lloran las rosas porque no estás aquí.  Hipérbaton Figura que consiste en la alteración del orden lógico de la oración. Ejemplo: Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar.

AUTORES LÍRICOS

Arequipa, 10 de agosto de 1790 - † Humachiri - Puno el 12 de marzo de 1815. Poeta y revolucionario independentista peruano. Para muchos, iniciador del Romanticismo en esta parte del mundo. En Melgar, el romanticismo no es imitación de lo que ya se hacía en la Península Ibérica o en Francia, sino un sentimiento profundo y propio, no olvidemos que fue un joven y precoz poeta que no alcanzó a madurar porque la muerte lo sorprendió buscando la patria libre. Mariano Melgar expresa un sentimiento andino/mestizo, que nadie se había atrevido a exponer hasta ese entonces en una sociedad tan prejuiciosa y españolizada que se agravaba por el centralismo limeño. Visto desde este ángulo, Melgar es el iniciador de la poesía verdaderamente peruana, sin acudir a los estilos europeos para pretender que lo consideren poeta. Participó en la guerra por la independencia del Perú frente a España. Melgar es uno de los primeros románticos del Perú en el siglo XIX, más conocido por incluir en su creación el sentimiento del harawi precolombino (cantos sentimentales principalmente de la zona sur andina). Estudia tempranamente en el convento de San Francisco. Antes de los ocho años el ilustrado y digno obispo Pedro José Chaves de la Rosa, le confirió la prima tonsura y le vistió el hábito clerical. Se debe mencionar que era el padre del poeta, Juan de Dios Melgar, quien estaba interesado en que Mariano obtuviese dicha capellanía, y que sus planes se vieron afectados ante la decisión del joven Melgar de abandonar los hábitos, estando en San Jerónimo. Es durante esta etapa de su vida que Melgar tuvo acceso a una nutrida biblioteca en el Seminario Conciliar de San Jerónimo, que en aquel entonces había alcanzado renombre bajo la dirección del obispo Pedro José Chaves de la Rosa, quien a su vez había siempre mostrado especial interés en los nuevos conceptos y teorías traídas del viejo mundo; por ello, la biblioteca del Seminario de San Jerónimo era conocida como una de las más completas de la ciudad, además de poseer entre sus volúmenes muchos de aquellos conceptos y teorías que fueron prohibidos en el virreinato por su carácter revolucionario. Fue maestro de latinidad y retórica, filosofía y posteriormente profesor de física y matemática. Es poco después de haber recibido las órdenes menores en el Seminario San Jerónimo y por "Melissa" (Manuelita Paredes Guillén) que Melgar decide abandonar los hábitos teniendo veinte años. Se aboca hacia la literatura en donde destaca su poesía. Después de su primera decepción (que se hace notar en su "Soneto a la Mujer") se enamoró de María Santos Corrales, musa conocida como Silvia, a quien él mencionaría románticamente en sus elegías y sus famosas canciones (conocidas más adelante como yaravíes: forma poética lírica en la que el gran vate arequipeño expresa su amargura y su tristeza). Todo su drama amoroso y biografía puede considerarse verosímil siendo tomada de su conocida "Carta a Silvia", en la que el poeta expresa en 522 versos cómo conoció el amor y el dolor, hasta la aparición y pérdida de su amada musa. Fuera del tema amoroso, Melgar también había empezado a mostrar interés en los temas políticos, es así que, impulsado por sus ideales, Mariano persuade a sus padres para ir a estudiar leyes a Lima en la Universidad de San Marcos. El deseo de independencia en Lima fue tan alto como los campos de historia, geografía, filosofía y matemática. Tiempo después, decidió regresar a Arequipa, con el anhelo de encontrar a Silvia, quien había sido persuadida por su padre de abandonar cualquier idea de unirse con Melgar. Si bien la leyenda lo convirtió en el eterno amante de "Silvia", es en realidad tanto su amor como su sentimiento patriótico lo que le impulsaría a ser un precursor del romanticismo y de la independencia del Perú ("Por Silvia amo a mi Patria con esmero, y por mi patria amada a Silvia quiero").La familia Corrales vivía en una sencilla casa situada al extremo occidental de la ciudad, al otro lado del río Chili. Como la calle donde vivían los Melgar era la puerta de entrada y de salida de quienes llegaban de la sierra o partían hacia ella, el lugar donde habitaban los Corrales era en cambio la iniciación del camino a la costa. Por allí pasaron Bolívar y Sucre en los días intensos y entusiasmados de la Emancipación, y por esa calle, llamada del Beaterio, entraban los comerciantes y viajeros que traían, en su corazón y en sus pupilas el ambiente del mar. Es luego del rechazo sufrido por parte de María Santos Corrales, que Melgar decide mudarse al valle de Majes. Y en noviembre de 1814 decide enrolarse en el ejército de Pumacahua y viaja hacia Chuquibamba dejando su retiro en Majes; es nombrado auditor de guerra. Luego de una intensa lucha, Melgar muere fusilado en Umachiri, el 12 de marzo de 1815.

CONTEXTO HISTÓRICO LITERARIO

Melgar cultivó los géneros poéticos clásicos (elegías, sonetos, odas, décimas, etc.), pero su mayor fama radica en haber adoptado la lírica precolombina o nativa, representada por el harawi o canción de tema amoroso, dando como resultado una auténtica poesía mestiza, cuyos versos se llamarían posteriormente “yaravíes”. Melgar cultivó el yaraví mestizo, cantado en español. Con el poeta mártir, este tipo de yaraví se cristalizó a comienzos del siglo XIX en que se declara solo romántico, ligado a las nostalgias del amor distante, imposible o perdido, característica relevante de los cantos galantes de amor fino o cortés de la cultura occidental trovadoresca (la poesía trovadoresca proviene de los trovadores o juglares de la Edad Media). Así, tal vez sin presentirlo, comenzó a liberar la poesía peruana del tutelaje del canon poético occidental, dando pase a una literatura auténticamente nacional. Ni el sacerdocio frustrado, ni el Derecho, ni la brillante carrera docente en el Seminario de Arequipa, ni la encendida pasión amorosa por absorbente que ella pareciera, eran los únicos motivos que impulsaban la animación de Melgar en esa época. Soterrado tal vez al principio, vacilante en los años juveniles, pero cada vez más preciso e intenso conforme alcanzaba madurez, crecía en él su interés por los problemas cívicos y se iba perfilando su conciencia de patria. La leyenda creada sobre la base de su amor a "Silvia", y robustecida en el siglo XIX por los arrebatos sentimentales del romanticismo, ha hecho creer algunas veces que su vocación política, si no secundaria, fue tardía y que en gran parte su decisión de incorporarse a la lucha por la independencia se debió al abatimiento o a la desesperación que le produjo su amor contrariado. Si se analiza bien en cuanto a la cronología, puede pensarse tal vez lo contrario. O, al menos, que el interés político y patriótico de Melgar no fue tardío, sino surgió en él, por temperamento y por ambiente, simultáneamente con el surgimiento de su ardor amoroso. A los veinte años, con una sensibilidad indudablemente fácil de encenderse y en un momento en que en las colonias españolas de América se afianzaba el deseo de libertad y despertaba la conciencia de la singularidad americana, los diversos sentimientos que entusiasmaban a Melgar no se puede decir que se suceden, sino que se entrecruzan. "Esclavos oprimidos" del cielo y de la tierra sin consuelo, cautivos habéis sido en vuestro suelo, … Como contraposición a ese cuadro dramático, las Cortes de Cádiz, o "el Congreso", abren un nuevo cauce a la reforma feliz y al optimismo. La india llorosa, el sabio despreciado, el orbe entero, saben que expiró el mal, y que hemos dado el primer paso al bien tan suspirado, … Canta Melgar con cierta emoción premonitoria. Para ello hay la ventaja de que se puede ya hablar con libertad: Por fin libre y seguro puedo cantar. Rompióse el duro freno, descubriré mi seno, y con lenguaje puro mostrará la verdad que en él se anida mi libertad civil bien entendida. BIBLIOGRAFÍA: ELEGÍAS

    • Elegía I (¿Por qué a verte volví, Silvia querida?)
    • Elegía II (¡Oh dolor! ¿Cómo, cómo tan distante)
    • Elegía III (¿Por qué se aflige, si la noche llega...)
    • Elegía IV (Mustio ciprés que viste)
    • Elegía V (Cuando recuerdo los penosos días)
    • Sepa la cruel Melisa
    • Dejad amigos… ¿Injusticia tanta…? ODAS
    • Ilustre americano (Al Conde de Vista Florida)
    • A la libertad
    • A la soledad
    • Al autor del mar
    • Al sueño
    • Marcha patriótica
    • En una noche oscura y pavorosa
    • Cumplido está en su todo el vaticinio
    • Cuando un héroe empieza a celebrarse
    • Se dice que Venus

Y que salen los efectos Mayores que los proyectos Que el Patriotismo formó. No se encuentra un hombre solo Que no empuñe aguda espada, Y arroje a su negra nada Al tiránico español Pues las heridas gloriosas Que en el campo se reciban Harán que sus nombres vivan Muerto el Déspota escuadrón. Suene en fin en todas partes Con las voces y los hechos, Que no vivan nuestros pechos, Si no logran este honor: Viva, viva eternamente, El Patriotismo Peruano, Viva el suelo Americano, Viva su libertador. El poeta mártir escribió Marcha Patriótica, en ocasión de la presencia de las fuerzas revolucionarias de Pumacahua y los Angulo, en la ciudad de Arequipa en noviembre de 1814 “Arequipa feliz», «se disipa el despotismo», «gritar que la Patria viva», «Triunfo de nuestra Nación», «Perú siempre oprimido», «el cielo nos protege», son versos bastantes ilustrativos del estado de fervor patriótico que embargaba al autor en ese momento o que captó de la colectividad que lo rodeaba. El original de este manuscrito de Melgar se encuentra en la Biblioteca Lilly de la Universidad de Indiana en los Estados Unidos.

LAS ABEJAS

Días ha que leyendo un libro viejo Escrito por un hombre de consejo, Hallé un rasgo de historia Digno de encomendarse á la memoria. El suceso, no hay duda, es muy extraño: Pero es preciso que se cuente este año. Dicen que las abejas ab initio No supieron portarse con el juicio Y buen arreglo de hoy, ni lo pensaron; Pero aquellas catorce que lograron En tiempo del diluvio entrar al arca, Curiosas observaron que el Patriarca Dispuso en ella todo cuanto había Con arte y simetría. Aquí lobos voraces, allí ovejas: Más allá perros, gatos, comadrejas, Elefantes, ratones y mosquitos..., En otra parte lindos pajaritos, Jilgueros, gallos, garzas, grullas, gansos; En otra división trigo y garbanzos, Maíz, arroz, cebada.... ¡Qué cosa tan bien puesta y ordenada! A todas agradó su providencia. Juntáronse por fin en conferencia. Dijo la más antigua: « Compañeras, Confieso la partida: muy groseras En gobierno y costumbres hemos sido Nunca en comunidad hemos vivido: Nadie pensó sino en pasar el día. Tal vez no faltaría Quien desease el orden; pero en vano: Cobijada en la rama de un manzano, O metida en las pajas de algún techo,

Jamás hacía cosas de provecho, Ni era dable que a todas persuadiese. Más hoy que este embarazo no se ofrece, Y hemos de ser raíz de toda abeja, Yo como la más vieja Soy de sentir que luego que salgamos Una sola familia compongamos: Una sola casa: las menores, Como que tienen fuerzas superiores, Miel y cera de flores exquisitas Cojan, en tanto que las viejecitas Ordenamos las cosas de gobierno, Y para que este entable sea eterno Pondremos una maestra de novicias. » « ¡Gran cosa! ¡Bueno! ¡Albricias! » Gritan todas; y el plan verificaron. Más vieron fenecer sus alegrías, Porque dijo de agravio en pocos días La incauta juventud: « El remo todo Se nos carga, de modo Que ya nuestro vigor se debilita: Más de una hora de sueño se nos quita. Como ellas tienen seca la cabeza, Nos despiertan temprano ». « ¡Que simpleza De muchacha!» dijo una mamantona : « Lo de hoy mira y pregona, No hagas cuenta de ayer ni de mañana, Mañana mandará la que hoy se afana, Y mil males de ayer hoy no subsisten, Y por fin, males hay irremediables Que por un bien mayor son tolerables.» En reclamar no insisten: A todas las convence con tal ciencia, Tanto acierto, energía y elocuencia, Que su error las menores conocieron Y sin más regañar se sometieron. Ciudadanos: Dios solo Puede mandar del uno al otro polo Sin defecto ninguno; Y así aquel importuno Que se lo quiera todo muy cumplido En el nuevo gobierno establecido, O algún descuido entre hombres no perdona, Relea el texto de la mamantona. APRECIACION CRÍTICA Las odas y los sonetos laudatorios, no podían librarse del tono convencional y la retórica de las poesías de circunstancias. Para expresar su pensamiento en forma más directa, Melgar encontró otro camino en el que, junto con la observación psicológica precisa, podía utilizar el sentido irónico de que ya había dado muestras en la Tertulia Literaria: las fábulas. Las fábulas de Melgar, estaban intencionadamente dirigidas a su tiempo. Antonio Cornejo Polar, ha observado con razón que son las fábulas "las que permiten calibrar mejor el grado de compromiso de Melgar con el proceso histórico" que él vivía. En 1813, el periódico El Investigador de Lima (Nº 32), publicó la fábula "El ruiseñor y el calesero" donde Melgar critica el sometimiento de los gustos del pueblo a los caprichos advenedizos de la élite. Aunque sus fábulas políticas no fueron publicadas en vida, en el mismo año en que se publicó por primera vez Carta a Silvia , en 1827, en El Republicano de Arequipa aparecieron cinco fábulas de Melgar, escogidas precisamente por "fábulas políticas". La moraleja que se desprende de cada una es ostensible. "Los gatos", 16 de junio de 1827 ("uno blanco, uno negro, otro manchado"), que se arañan y gritan entre ellos hasta que un perro se los come, la consecuencia es obvia. "El murciélago", 16 de junio de 1827, la crítica es contra los acomodaticios y engañadores que "juegan a dos ases". "El cantero y el asno", 23 de junio de 1827, tal vez la más representativa por su emoción indigenista, un hombre carga al asno, no le da de comer y luego se queja porque es lento, a lo que el borrico martagón le increpa justamente. "Las abejas", 30 de junio de 1827, escrita según se cree a raíz de la elección del Ayuntamiento de Arequipa, la conclusión es que hay que ser comprensivo y no exigente con los posibles defectos del gobierno.

Nació en Arequipa el 23 de mayo de 1897, Manuel Alberto Santiago Luis Hidalgo Lobato tuvo una niñez marcada por la tristeza y la amargura. Sus padres murieron envenenados, casi simultáneamente, cuando tenía apenas cuatros años de edad, quedándose en el más pleno desamparo, junto a sus hermanas Carmen y Mercedes, y su hermano menor, Eduardo Rafael. Por ello, en algunos escritos, recordará con sinceridad y pesadumbre que en su infancia: el afecto, la casa y los parientes le fueron postizos. En 1914 ingresa en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, para hacerse de una profesión, pero no bien asiste a las primeras clases, renuncia ante el fuerte llamado de la poesía. Ese mismo año dará las primeras muestras de su auténtica vocación, al publicar, con su propio peculio y el aliento de César A. Rodríguez, la revista Anunciación, donde aparecen sus primeros poemas. Consecuente con su pose ególatra y advirtiendo que su Arequipa de la década de 1910, rumorosa, aldeana y con sedimentos de sillar en el alma donde “la ternura es lo primero que muere”, le quedaba muy chica, en 1919, a los veinte años, Alberto Hidalgo se fue a Buenos Aires. Ya José Carlos Mariátegui había Señalado en sus Siete Ensayos lo siguiente: “Hidalgo —escribió— llevó la megalomanía, la egolatría, la beligerancia del gesto ‘Colónida’ a sus más extremas consecuencias. Los bacilos de esta fiebre, sin la cual no habría sido posible tal vez elevar la temperatura de nuestras letras, alcanzaron en Hidalgo, todavía provinciano de Panoplia Lírica, su máximo grado de virulencia. Con el periodismo y la poesía se convirtió en el vanguardista más osado. Juzgó a todos y todos lo juzgaron a él. Alberto Hidalgo falleció el 12 de noviembre de 1967. En 1973 sus restos fueron repatriados a Arequipa. Reposan en el cementerio La Apacheta, en un mausoleo construido por sus hermanas Carmen y Mercedes. CONTEXTO HISTÓRICO LITERARIO En 1918, en Arequipa comienza a escribir algunos textos periodísticos en una publicación llamada La Semana, que codirigía con Miguel Ángel Urquieta y donde hace famoso el seudónimo de El Divino Quechua. Ese mismo año lanzará un libro de poemas: Las Voces de Colores y otro en prosa: Hombres y Bestias, ambos impresos en Arequipa. Este último ya da a conocer su vena libelista y panfletaria (seguidora de M. González Prada y en parte de Federico More), como el reconocido panfleto dirigido a Sánchez Cerro, con una calidad literaria que mereció el elogio de propios y ajenos, y que, desde luego, le regaló muchos enemigos. En 1919 retorna a Lima, dispuesto a establecerse y abandonar esa provincia menor, llamada Arequipa, que lo marcó con su espíritu provinciano, hecho de altura y profundidad. A fines de 1919 decide abandonar también el Perú y parte con destino a Buenos Aires, en ese entonces la ciudad más europeizante de Sudamérica y muy afamada porque Argentina en las dos primeras décadas del siglo fue considerada como potencia mundial. Buenos Aires habría de ser la ciudad que lo cobijaría desde 1919 hasta su muerte, y de algún modo la ciudad que conquistó porque nadie es profeta en su tierra. Desde Buenos Aires empezará a adquirir una dimensión continental como poeta y escritor. En la década del veinte va a asumir por completo el espíritu vanguardista - creativo hasta los "ismos"- y desarrollará su técnica poética simplista, adhiriéndose a la modernidad, desde que se consideraba un poeta que usaba máquina de escribir. Al momento de su arribo - en 1919 - publica Joyería y al año siguiente trabaja en la administración de correos y como colaborador periodístico en revistas y diarios platenses. Entre 1920 y 1928 aparecen varios libros de poesía, crítica y uno de cuentos. Son los años más especulativos y delirantes del poeta, el período de la búsqueda, el experimento, la instalación de su imperio estético en la página en blanco. De ellos son testigos: Química del Espíritu (1923), Simplismo (1925) y Descripción del Cielo (1928). Estos conforman su etapa exclusivamente vanguardista. El silencio editorial entre 1928-1932 se suspende con la aparición en 1933 de Actitud de los Años , uno de sus libros más intensos, lleno de amor y poesía, provocada por la prolongada agonía y posterior muerte de su joven esposa, Elvira Martínez de Hidalgo. Su viudez la sentiría hondamente, pues desde aquel 6 de junio tenía una marca profunda de tristeza y angustia. Han de pasar cuatro años para que vuelva a aparecer otro libro de Alberto Hidalgo. Y no será de poemas sino una especie de carné cotidiano e íntimo, Diario de mi Sentimiento que testimonia muchos hechos de su vida, anécdotas de otros escritores con los que tuvo amistad, apreciaciones literarias y preocupaciones intelectuales. En los años cuarenta es un ciudadano bonaerense a carta cabal y unescritor que despliega su madurez vital y literaria en sus artículos y publicaciones.

Tratado de Poética (1944) y El Universo está Cerca (1945) son dos textos que reúnen, en tono de ensayo, sus preocupaciones científicas, filosóficas y poéticas. Pero el libro que sobresale es Edad del Corazón (1940) que abre la década y que con su formato - como el de un periódico doble tabloide- muestra un alto lirismo, propio de sus mejores momentos poéticos. En 1947, cuando cumple cincuenta años, realiza una visita relámpago al Perú, invitado por sus compañeros apristas, quienes lo reciben enfervorizados, en momentos que emerge el odriísmo. Hidalgo retornará rápidamente a su labor literaria en su departamento de la calle Corrientes en Buenos Aires. Al año siguiente publica uno de sus mejores libros, Poesía de Cámara. La década del cincuenta servirá para deparamos otra sorpresa. Hidalgo iniciará una temática nunca vista en su obra, donde nuestra patria, el Perú, será el personaje. Es el momento de su filiación americanista y su sentimiento de patria, que le llegaban por todas partes hasta emocionarlo. En 1957 publica la novela Aquí está el Anticristo , que confirma sus no muy buenas dotes como narrador, pero que reafirma su gran facilidad para el panfleto. La aparición del libro le trajo muchos problemas con la Iglesia Católica de Argentina, que lo excomulga, a través de una declaración pública del Obispado de Buenos Aires. Entrado ya en la tercera edad, suma a su copiosa bibliografía dos nuevos libros: Espaciotiempo (1956) y Biografía de Yomismo (1959). En este último, publicado en Lima por la librería editorial Juan Mejía Baca, anuncia que el poeta debe saber callar a tiempo, salvo razón poderosa. La década del sesenta va estar marcada por una fuerte participación en la vida del Perú, ya que retornará a realizar una campaña política como integrante del Frente de Liberación Nacional, que lo tienen en su lista de diputados por Arequipa. De 1959 data su Manifiesto al Pueblo Peruano en el que llama a sus compatriotas a unirse contra el régimen de la convivencia (apristas y pradistas) y los insta a participar de las luchas por la liberación nacional. De regreso a la Argentina, continuará su labor de escribano infinito, pero con su última derrota política en las venas. Aparecerá Persona Adentro (1965) que sería su último libro de poemas. Bordeaba ya los 70 años, cuando empieza a adquirir una idea de la muerte y a sentir sus zarpazos. Pero esto no impide que se dedique con mucho entusiasmo al único género literario que no había cultivado: el teatro. Serán los últimos tres años de su vida, entregados al género de las tablas, compartidos con los achaques de la vejez y su valiente enfrentamiento con la muerte: morir es cosa de hombres. Ese mismo año es propuesto por segunda vez como candidato al Nobel de Literatura, que ganaría el escritor guatemalteco Miguel Angel Asturias. Pero a Hidalgo más le emocionaría el homenaje que le tributaron en su ciudad natal, un grupo de coterráneos que en sesión del 2 de marzo de 1967, lo reconocieron públicamente como genio universal de la poesía, gran poeta y escritor arequipeño de La Apacheta. También llegaron los libros de su biblioteca personal y algunos retratos que le hicieron amigos pintores. SU SIMPLISMO Y ALGO MÁS Hidalgo inventa —o, mejor dicho, cree inventar— un nuevo “ísmo”. "Simplismo" está fechado en 1925. En este libro postula la supremacía de la metáfora como un factor esencial de la producción poética y la exclusión de cualquier mensaje moral. Estos postulados del poeta arequipeño no tenían nada de novedoso, al menos en Buenos Aires. Ya Borges y Guillermo de Torre habían aplicado estos procedimientos. El libro pretende ser un manifiesto ilustrado con los poemas de Hidalgo. BIBLIOGRAFÍA

  • Arenga lírica al emperador de Alemania. (Arequipa: Tip. Quiroz Hnos. 1916).
    • Panoplia lírica. (con un estudio crítico de Abraham Valdelomar) (Lima 1917).
    • Cromos cerranos. (Santiago: s/e. 1918).
    • Hombres y bestias. (Arequipa: Edición del autor. 1928).
    • Las voces de colores. (Arequipa: s/e. 1918).
    • Jardín zoológico. (Arequipa: Tip. Quiroz Perea. 1919).
    • Joyería: poemas escogidos. (Buenos Aires: Virus. 1919).
    • Muertos, heridos y contusos. (Buenos Aires: Imp. Mercatali. 1920).
    • España no existe. (Buenos Aires: Edición del autor. 1921).
    • Química del espíritu. (Buenos Aires: Imp. Mercatali. 1923).
    • Simplismo: poemas inventados. (Buenos Aires: El Inca. 1925).
    • Índice de la nueva poesía americana. (Buenos Aires: El Inca. 1926).
    • Ubicación de Lenin: poemas de varios lados. (Buenos Aires: El Inca. 1926).
    • Los sapos y otras personas. (Buenos Aires: El Inca. 1927).
    • Descripción del cielo, poemas de varios lados. (Buenos Aires: El Inca. 1928).
    • Actitud de los años. (Buenos Aires: M. Gleizer. 1933).

tomates; hacen alusión a una diversidad nacional,sin dejar de añorar la nostalgia pura por esa Arequipa que lo vio nacer, se puede afirmar entonces que “El peruano del cogollo” posee un sentimientnacional como bien lo dice en su último verso / la patria es el alimento que prefiero / dando cuenta de lo nacional, como un sentimiento puro que le provoca una clara nostalgia por su terruño. PERUANO DEL COGOLLO Mi padre fue un camote mi madre una guayaba soy hermano de leche de las paltas, las yucas los tomates Brotan vicuñas de mis manos mis ojos dan palomas su suavidad despierta al día, la noche admite sus arrullos Tengo color de vuelo peso de claridad por el sistema de las nubes la maquinaria de los Andes Mi vida un rito de la papa mi muerte habrá de ser de chirimoya Intervenciones del maíz dan sentido a mi ser Mi pulsación madura como nieve respiro a cuadros la campiña, en los vientos me lavo, el río es el rezongo que acostumbro la patria el alimento que prefiero. Referencia bibliográfica: Tito Cáceres Cuadros: Literatura Arequipeña. Álvaro Sarco: “El genio del desprecio”

AUTORES NARRATIVOS

José Manuel de los Reyes González de Prada y Álvarez de Ulloa, destacado pensador y escritor, nace en Lima el 5 de enero de 1844, en el seno de una tradicional familia católica. La alusión aristocrática de su apellido no le gustaba, por ello firmaba, como Manuel Gonzales Prada. Tercer hijo de Francisco Gonzales de Prada y doña Josefa Álvarez de Ulloa. Su padre llego a ser Vicepresidente de la República por el partido conservador durante el gobierno del General Echenique. Realiza estudios en un colegio inglés, en Valparaíso, al ser desterrado su padre. Abandona sus estudios en el Seminario de Santo Toribio y más tarde sus estudios de derecho en el Convictorio de San Carlos por enseñarse el derecho romano en latín, lengua de la iglesia, que González Prada rechazaba por ser parte esencial del clero. Se recluyó en el campo, en su hacienda de Mala, donde se dedicó a la química y a la experimentación agrícola^1. Casado con Adriana de Verneuil, dama de origen francés, tuvo tres hijos, de los cuales solo sobrevivió el menor, Alfredo González Prada, diplomático y escritor que reunió celosamente las obras póstumas de su padre, labor que continuó Luis Alberto Sánchez. Durante la guerra con Chile (1879-1883) promocionó la organización del Ejército de Reserva para defender Lima del ataque chileno^2 quedando totalmente decepcionado de la cobardía y oportunismo de los grupos de poder enquistados en el Perú, cuando siendo designado segundo jefe del batallón de Reserva durante la defensa de Lima recibió la orden expresa del Presidente de no disparar. Esta (^1) “Algo sobre el almidón y sus derivados”. En El Tonel de Diógenes. Nota: Todas las citas de las obras de González Prada se refieren a “Manuel González Prada. Obras” en 5 Volúmenes. Lima, Ed. COPE, 1985 (con prólogo de Luis Alberto Sánchez). amarga experiencia lleva a González Prada a encerrarse en su casa por dos años y marcará todo su trabajo posterior. En 1886 es proclamado Presidente del “Círculo Literario”, el cual según él debía convertirse en un “Partido Radical de la Literatura”. En 1888 da su famoso Discurso del Politeama en el que en nombre de la ciencia y la libertad denuncia a los militares, al clero y al hispanismo como causantes de nuestra situación de opresión e ignorancia y de la consecuente derrota en la guerra. Esto le causaría la posterior censura de todas sus apariciones públicas y de sus publicaciones. En 1891 González Prada funda el partido “Unión Radical” levantando las banderas del descentralismo, laicismo, el indigenismo y un peruanismo radicalizado que se opone al conservadurismo del pasado y a la mentalidad colonial. Ese mismo año viaja a Francia donde permanece hasta 1898. También viaja a España donde se relacionó con el anarquismo, que marcaría su pensamiento por el resto de sus días. A su regreso al Perú es silenciado por el gobierno por propagar ideas anarquistas, cerrando todo periódico donde apareciera alguna huella de González Prada y encarcelando a sus colaboradores. Al final de su vida recibe el reconocimiento del Estado que lo nombra director de la Biblioteca Nacional de Lima cargo que mantuvo hasta el final de sus días, salvo durante el breve percance de un golpe de Estado de 1914 a 1915 en el que él mismo renuncia en protesta. Fallece en 1918. CONTEXTO HISTORICO - LITERARIO Porras sitúa a González Prada en un determinado contexto histórico. Afirma que la guerra con Chile en 1879 “abre un paréntesis sombrío en la historia del Perú”. Cuando como consecuencia del desastre que significo la perdida de la guerra con Chile, el país se hallaba postrado moral e intelectualmente. Pero entre los escombros brotarán voces renovadoras. La más ilustre fue la de González Prada. Él dirigía sus consignas a la juventud. Famoso en su discurso en el Politeama en 1888. La ignorancia, según él, alimentaba la ceguera de los gobernantes. Y el pueblo se hallaba sumido en la servidumbre. Fustigando los defectos nacionales, combatiendo la apatía y el conformismo que parecían inherentes a la nacionalidad, Gonzales Prada fue el iniciador de una nueva postura en el hombre peruano, que daría sus frutos en los movimientos reinvindicacionistas y populares del siglo XX, a cuyo espíritu hay que vincular a (^2) “Impresiones de un Reservista”. En El Tonel de Diógenes.

cobardía y oportunismo de los grupos de poder enquistados en el Perú frente a la propia población peruana, pasa a una etapa anarquista de reflexión más profunda. La condición humana, según González Prada, depende únicamente de los propios hombres: “Lo que fuimos, lo que somos, nos lo debemos a nosotros mismos”^3 Esto debe entenderse por una parte, como respuesta teórica al determinismo religioso que sugiere que hay un Dios que determina nuestros destinos, y por otra parte, como arenga para la acción consciente y revolucionaria, contra la cobardía frente al ultraje y la humillación , disfrazada de tolerancia, por parte de la mayoría de los intelectuales peruanos de la época. Estos dos aspectos fueron gravitantes a lo largo de toda su obra y motivadores de su pensamiento. En el aspecto de la argumentación teórica, tenemos que, a pesar de ser profundamente humanista, González Prada^4 rechaza el antropocentrismo pues considera que los animales y las plantas poseen iguales derechos a la existencia en la tierra que nosotros y que “la Naturaleza no ajusta sus leyes a nuestras concepciones cerebrales, (porque) el Universo no fue creado para la Tierra ni la Tierra para el hombre, la Humanidad y el planeta desaparecerán un día sin que el Universo se resienta de la desaparición”^5. Con ello responde a las acusaciones que la iglesia hace a los ateos, en el sentido de que éstos creerían que el ser humano es todopoderoso e infalible y que pretendería reemplazar o superar la supuesta autoridad divina. Más bien, González Prada destaca la necesidad de tomar conciencia de los límites de las certezas del ser humano y el absurdo de las posiciones dogmáticas e intolerantes, sin olvidar, sin embargo, que “el no declararnos infalibles, el no imponer nuestras convicciones, implica el no someternos a las ajenas, ni reconocer derechos de autoridades individuales o colectivas. Lo que otorgamos a los demás, lo reclamamos para nosotros”, punto en el que opta por una alternativa más creativa y dignificante que la de los pseudoescépticos postmodernos contemporáneos que bajo la excusa de no poseer una verdad única, se someten y propagandizan asolapadamente el sometimiento de los intelectuales a los intereses de los grupos dominantes. Así el aspecto teórico de su pensamiento cimienta el otro aspecto de su pensamiento: el práctico. Basándose entonces en el principio de que no hay nada natural o esencial en la naturaleza en general, ni en la naturaleza del hombre, González Prada afirma que, la libertad no nos es natural y que tenemos que luchar por ella, venciendo a “la ignorancia de los gobernantes y la servidumbre de los gobernados” a través de la ciencia^6 , pues, “los pueblos no cuentan con más (^3) “La muerte y la vida”. En Páginas libres, p. 287. (^4) “Perú y Chile”. En Páginas libres, p. 101. (^5) “¿Qué hacer?”. En Nuevas páginas libres, p. 354. (^6) “Discurso en el Politeama”. En Páginas libres, p. 89. (^7) “Librepensamiento de acción”. En Horas de lucha, p. 49. derechos que los defendidos o conquistados con el hierro; y la libertad nace en las barricadas o campos de batalla”. En cuanto al aspecto de la educación y la moral, González Prada consideraba que, si bien los hombres individualmente podían perfeccionarse, “la elevación moral no parece un rasgo característico de la especie, sino más bien el don excepcional de unos cuantos individuos”. Este supuesto, resultado de la observación de la corrupción en todos los niveles de la vida institucional peruana, sin embargo, no lo lleva a deducir que la educación debiera ser elitista, sino que más bien promueve la educación pública laica y científica para todos. Pues el origen de la ignorancia y la vileza en América Latina se debía, según González Prada, sobre todo, a la educación religiosa y a la influencia del clero en general. “ Erradiquemos de nuestras entrañas los prejuicios tradicionales, cerremos nuestros oídos a la voz de los miedos atávicos, rechacemos la imposición de toda autoridad humana o divina, en pocas frases creémonos un ambiente laico donde no lleguen las nebulosidades religiosas, donde sólo reinen los esplendores de la razón y de la Ciencia. Procediendo así, viviremos tranquilos, orgullosos, respetados por nosotros mismos ”^7. Porque, destaca González Prada “la moralidad requiere más elevación del alma que la religiosidad, así, mientras en los hombres de gran cultura florece una moral sin religión, en las mujeres y los hombres incultos abunda la religión sin moral.”^8 Cabe recordar que para González Prada “La verdadera moral no veda sacar a la vida todo el placer y toda la felicidad posibles: tenemos derecho de chupar la fruta para extraerle el jugo, de respirar la flor para sentir toda su fragancia”^9 y en ese sentido es una moral racional, con un toque de naturalismo nietzscheano, esto es, una moral que saluda a la vida y opuesta a la de la iglesia que profesa una moral basada en el sufrimiento autoimpartido, que para él sería una perversión moral. No basta pues estudiar, para instruirse intelectual y moralmente, enfatiza González Prada, es necesario adquirir el modo de pensar científico, pues la educación religiosa, si bien puede instruir al hombre, lo mantiene “en la bajeza y la servidumbre”^10 , en vez de formar personas rebeldes y con firmeza de voluntad, que es lo que realmente libera al hombre. Esta libertad, que para González Prada sólo se consigue con la ayuda de la ciencia, es fundamental en su pensamiento. Se refiere a ella no como la libertad de unos cuantos criollos y extranjeros, que era la libertad defendida y aceptada por gran (^8) “Nuestros Conservadores”. En El Tonel de Diógenes. (^9) “Memoranda”, af. 179. En El Tonel de Diógenes. (^10) “Nuestros indios”. En Horas de lucha, p. 208.

parte de la intelectualidad dominante, sino a “la libertad para todos, sobre todo para los más desvalidos”. En este mismo sentido en su publicación “Nuestros indios” afirma: “Nuestra forma de gobierno se reduce a una gran mentira, porque no merece llamarse república democrática un estado en que dos o tres millones de individuos viven fuera de la ley”^11. En este sentido no cree que la opresión del indio pueda combatirse con leyes, pues “mensajes, leyes, decretos, notas y delegaciones se reducen a jeremiadas hipócritas, a palabras sin eco, a expedientes manoseados. Las autoridades que desde Lima imparten órdenes conminatorias a los departamentos, saben que no serán obedecidas; los prefectos que reciben las conminaciones de la Capital saben también que ningún mal les resulta de no cumplirlas.”^12 Aclara que la cuestión del indio “que más que pedagógica es económica”^13 sólo puede resolverse de dos maneras: “o el corazón de los opresores se conduele al extremo de reconocer el derecho de los oprimidos, o el ánimo de los oprimidos adquiere la virilidad suficiente para escarmentar a los opresores.”^14 Como la primera opción es refutada de plano por toda la experiencia histórica González Prada propone que es necesario que el indio responda a la violencia con la violencia “escarmentando al patrón que le arrebata las lanas, al soldado que le recluta en nombre del Gobierno, al montonero que le roba ganado y bestias de carga”, pues “el indio se redimirá merced a su esfuerzo propio, no por la humanización de sus opresores”^15. Por todo ello añade “al indio no se le predique humildad y resignación sino orgullo y rebeldía.” Influenciado por la idea comteana de un progreso científico, González Prada divide la historia en cuatro períodos: “Período natural o primitivo: arreligiosidad absoluta; período medio: superstición pura; período actual: mezcla de superstición y ciencia; período futuro: exclusión de la superstición por la ciencia”^16 , siendo este cuarto período la etapa más elevada del progreso humano y de su libertad. Avanzando hacia esta cuarta etapa viviremos una vida más consciente y vislumbraremos “la organización científica de las sociedades”^17 necesaria para llegar a “la etapa lógica de la evolución humana^18 , que es como el denomina la organización racional de la sociedad que se debe dar en una sociedad anarquista. Para aproximarnos a este ideal alienta a acudir a la Ciencia “ese redentor que nos enseña a suavizar la tiranía de la naturaleza” como un método de explicar la realidad libre de dogmatismos de todo tipo. Especifica que con “ciencia” no se (^11) Ob. cit. p. 204. (^12) Ob. cit. p. 202. (^13) Ob. cit. p. 209. (^14) Loc. cit. (^15) Ob. cit. p. 210. (^16) “Memoranda”, aforismo 243”. En El Tonel de Diógenes. (^17) “La anarquía”, p. 414, Prosa menuda. refiere a “la ciencia momificada que va reduciéndose a polvo en nuestras universidades retrógradas: hablo de la Ciencia robustecida con la sangre del siglo, de la Ciencia con ideas de radio gigantesco, [...] de la Ciencia positiva que en sólo un siglo de aplicaciones industriales produjo más bienes a la Humanidad que milenios de Teología y Metafísica”^19. Cabe notar que para González Prada, la ciencia es un modo de vida, una actividad práctica, por lo que algún momento entre 1871 y 1879 se retiró de la ciudad para dedicarse a la química y a la agricultura, experimentando con una nueva clase de almidón de yuca, sobre lo cual escribió un artículo publicado en “El Tonel de Diógenes”. Estas posiciones defensoras de la ciencia, siempre son criticadas por los representantes de la iglesia con el argumento de que la ciencia y, más aún los científicos, son falibles y que en última instancia la ciencia se basa en supuestos no probados, de modo que preferir a la ciencia humana, en vez de la fe religiosa, no sería más que una vana y absurda pretensión del ser humano de superar el conocimiento y poder de un supuesto dios. González Prada responde a esta tergiversación de lo que es ciencia, afirmando que sólo en las matemáticas hay certezas absolutas y que todas las demás ciencias son “una serie de conceptos aproximativos” por lo que debiéramos “considerar nuestras convicciones como un simple vestido que hoy usamos y mañana podemos cambiar”^20 pues “los mismos sabios la miran (a la ciencia) como un cúmulo de verdades provisionales, no como un edificio inamovible y definitivo. Ellos no la juzgan infalible ni destinada a origen y fin de las cosas, sino a estudiar y explicarnos el cómo de los fenómenos ocurridos a nuestro alcance: listos siempre a cambiar de hipótesis cuando la antigua no satisface.”^21 Además, consecuente con su espíritu científico González Prada reconoce que en última instancia nuestra percepción es relativa a nuestros órganos sensoriales cambiantes y que en última instancia no se puede hablar de una “verdad” absoluta^22. Por ello aconseja que “para evitar el engaño, nada más cuerdo que mantener el juicio en suspenso. Donde faltan las pruebas irrefragables, la prudencia estriba en dudar: la duda representa la situación más luminosa del alma; el estado en que de todos lados recibe diferentes luces, no dejándose deslumbrar por ninguna…”^23. Este escepticismo responde a una clara influencia nietzscheana en la obra de González Prada que se refleja no sólo en su crítica a la religión, al clero, a la ciencia mal entendida y en su propuesta moral y apuesta por la vida, sino también en su (^18) “La anarquía”, p. 413, Prosa menuda. (^19) “Discurso en el Politeama”. En Páginas libres , p. 89. (^20) Nuevas páginas libres. (^21) Nuevas páginas libres. (^22) “Un rato de Filosofía”. En Nuevas páginas libres. (^23) Nuevas páginas libres