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Orientación Universidad
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Macionis Plummer, Apuntes de Sociología

Asignatura: Sociología, Profesor: , Carrera: Periodismo, Universidad: UMA

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 10/03/2015

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Macionis, J. J. y Plummer, K. (1999). Sociología. Madrid,
España: Perentice Hall. P.p. 71 y 74-79.
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Macionis, J. J. y Plummer, K. (1999). Sociología. Madrid,

España: Perentice Hall. P.p. 71 y 74-79.

j Datos de catalogación bibliográfica

JOHN J. MA C I ON IS, KEN PL UMMER Sociología PRENTICE HALL. Madrid. 19 99

ISBN: 84-8322-152- Materia: Sociologfa

Formato 195 x 250

3 16

Páginas 728

JOHN J. MACIONIS, KEN PLUMMER

Sociología

No está permitida la reproducción total o parcial de esta obra ni su tratamiento o transmisión por cualqui er medio o método sin autorización escrita de la Editorial.

DERECHOS RESERVADOS © 1999 respecto a la primera ed ición en español por: PRENTICE HALL Iberia, S.R.L. C/ Núñez de Balboa, 120 28006 Madrid

ISBN: 84-8322-152-

Depó sito Legal: M-32.577- 1 999

Traducido de: Sociology, a g lobal intro du ction Copyright © 1998 by Prentice Hall Europe ISBN: 0- 13-664533-X

Edición en español Editora: Isabel Cape ll a Diseño de cubierta: Herreros y Asociados Co mposición: Ángel Ga ll ardo Impreso por:

IMPRESO EN ESPAÑA - PRINTED IN SPAIN

Este libro ha sido impreso con papel y ti ntas ecológicos

Contenido

Recuadros x

Sobre los au tores xii

Prefa cio xiii

Parte Primera

18 • Religión 483

Re li gión: conceptos básicos 484 Análisis teó ri cos de la re li g ión 48S Tip os de organizaciones religiosas 487 Re li giones co mparadas 489 Reli giones mundiales 490 Re lli gión en Europa 49S

Reli gión y cambio soc ial 496

El ca mbio en las religiones en la aldea g loba l 497 Mirando al futuro: la re lig ión e n e l siglo XX I SOl

19 • Educación sos La educación: un pan ora ma globa l S Di stintos enfoques para el es tud io de los siste mas edu ca ti vos SU Mérit o o priv il egio: la ramificación de los siste ma s educa ti vos S La burocratización del sistema educati vo S Lo s de bat es edu ca ti vo s actua les Sl Las perspec ti vas de futuro: la educació n en e l siglo xxt S

20 • Salud y sanidad s

¿Q ué es la sa lu d? S La salud: una introducció n ge ne ra l S Las causas socia les de la e nfermedad: las desigualdades de sa lu d S Lo s sistemas sanitarios y la profes ión méd ica S

Lo s enfoques teó ri cos de la salud y la sanidad S

Las per spec ti vas de futuro: la sa lu d en e l siglo XX I SSO

21 • Los medios de comunicación ss

Los medios de co muni cación y e l cambio soc ial SS

Las teorías sobre los medi os de co muni cac ión SS

teorí as funcionalistas de los med ios de comu nicación SS Las teorías sobre e l conflicto soc ial y los m ed ios de comunkac ión SS

Las tres preguntas de l análisis de los medios de

comunkac ión S

Contenido e ix

El co nte nido de los med ios S6S Lo s efectos de los me dio s y sus audienc ias S6S La globalización de los medios de comunicación S

Parte Quinta

Cambio social s

22 • Población y urbanización S

La demografía: e l estudio de la pob lac ión S Historia y teoría de l crecimiento de la población S La urbanización: el crecimiento de las c iudades S La urbanización co mo un modo de vida S9S La ur banización en las socie dade pobres 600

Miran do al futuro: población y urban ización en e l

sig lo XX I 604

23 • El medio ambiente y la sociedad del riesgo 609

La eco log ía: e l estudi o de l medio ambie nte natura l 610 Las c uestiones m ed ioambientales 619 Soc iedad y medio ambi e nte: análisis teó ri cos 628 Mirando a l futuro: hac ia una soc iedad y un mundo sostenibles 63 1

24 • Cambio social: sociedades tradicionales, modernas y posmodernas 639

¿ Qu é es e l camb io s oc ia l? 640 Las ca usas de l ca mbio soc ial 641 La m ode rnidad 642 Los aná lisis t eór icos de la modernidad 646 La pos m ode rnidad 6S Mirando hacia ade lante: la modern idad y e l futuro global 6S

Gl o sario 66 1 Bibliografía 669 Ín dice ana líti co 697

impl ica mejores) on soc iedades co n una población mu - cho müs numerosa, cu yos mie mbros so n también más diferentes o di stintos e ntre s í. En es tas sociedades viven pe rsonas que tienen profes iones u oc upac iones más espe- ciali zadas y, general me nte, perso nas que ti ene n distintas ICti tud es, creencias, oportunid ade s y estilos de vida. Cu anto mayor sea el ca pital tec nológ ico que ti e ne una sociedad. mayor se rá e l ritmo de l ca mbio soc ial. La s sociedad es tecnológica me nte simples cambian muy le n- tament e. De hecho, algunas prendas de vestir que ll evaba

el hombre de hielo de l que he mo s habl ado s on mu y pare-

cidas a las que ll evaban los pa s tores qu e vivían en esa misma zona a principios de es te siglo. Por e l co ntra ri o , las soci edade s tecnológic ame nte comp lejas ca mbian a un rit-

mo tan nipido qu e al final de su vida una per sona a pe nas

pued e imagin arse có mo era la s ociedad y sus pr op ias co n- dici ones de vida en e l mome nto e n qu e nació. Pi en se por

un instan te en algunos e lementos qu e s on ya parte de

auestra cultura que dejarían perp le jo , qui zá e ntusiasma- pero más probableme nte atemorizado a cua lquiera

que hubi era vivido tres o cuatro ge ne rac ione s anter iores a

la suya: los restaurantes de c omid a rápida, el fax, e l te lé-

móv il , el cibersexo, los cor azo nes arti fi c iales, la por láser, la reproducc ión in vitro, la ingeniería

  • JFJK: '" ~". l a realidad virtual c rea da por ordenador, la fibra lo s mi s il es inteligentes, la amenaza de l hol oca us- nucl ear, las estaciones es paciales, la c irugía transex uaJ, tran mis ión de imágenes vía sa télite, etc. La verdad es nos ha tocado vivir en un mund o bastante ex traño; extra ño in cl uso si lo co mp aramos co n e l mund o de
  • IUeStros ab uelos.

Amedida qu e una sociedad se va hac ie ndo tecnológi-

más avanzada, se gene ran ca mbios a un ritmo y un alcance cada vez mayor y qu e te rminan afec tando las esferas de la vida. Por eje mpl o, c uando nues tr os •JpaS21dos aprend ie ron a uti liz ar la fu erza de l vie nto, empezaron a construir barcos de ve la, mo linos de y, más adelante, los prime ros planeadores. Por un ejemplo más ac tual, pien se por un momento en cambio s qu e han producido en nues tro est il o de v id a ene rgía atómica o la info nn á ti ca. Si guiendo las in vestigaciones de Gerhard y J ean Lens- Ia tecnología co mo ra go distintivo, vamos a continuación cinco tip os de soc iedades, qu e ociedades de caza dore s y reco lec tores, las prime- ISSCICitll:lad,es agr fco las y de pastore s, las sociedad es pro- agrarias, las sociedades industriales y las soc ie- postindu striales.

El determ inismo tecnológico:

unas pa labras de cautela

Si bicnl'' cierto qu e difere nt es tipos de t ec nol og ía pueden cre ar Ja, co ndicion es es pecíficas para qu e se desarrollen

Sociedad e 71

distint os tipos de soc ieda d, no hay una re lac ión ca u sal estricta e ntre tecno log ía y sociedad. Y no la hay bá sica- mente por dos razones.

En primer lugar, la tecnología no determina la soc ie-

dad. No hay una re lac ión automática e ntre e l tipo de tec- nología de que di spone una sociedad y la forma de esa soc iedad. La s tecno logías se pueden u sar de d istinto modo y co n distintos propósitos, y so n los mie mbros de la soc iedad, a l dec id ir e l uso que van a dar a esas tecno log í- as, los que van a dete m1inar la forma de esa socied ad. En e l periodo n az i, por eje mp lo, Alemania e ra un país t ec no- lógicame nte mu y avanzado, como lo e ran tamb ié n Ingla- terra o Estados Uni do s. Pe ro la tecnología en Aleman ia se utilizó para ll evar ade lante los planes totalitarios de un d ictador y ex terminar sistemáti ca me nte a millone de pe r so nas. La s tec nologías de los incas y egipcios eran muy ade lantad as, pe ro también imp li c aban si stemas de dom in ac ión y esclavitud. No hay tec nología que se a ctive sola. Las tecnologías necesitan perso nas que las desarro- ll e n, ac ti ven y e mpl ee n, y éstas lo pueden hace r ig uie n- do uno u otro objet ivo. crea ndo asf un tipo u ot ro d e so - c iedad. Las t ec nologías no so n buenas o mal as. son neutrales. Son las perso nas las que les imprim e n un pro- pósito o una intenc ión. En segundo lug ar, no nos te nemos qu e dejar ll eva r por la te ntación de pensar que las soc ie dad es que vamos a describir a continuac ión se sucede n unas a otras de forma aut omát ica y siguie ndo un esq ue ma ev olutivo. De h ec ho , en e l siglo xx, no fa ltan ejemplos en que estos tipo s de soc ie dad coex iste n. Hay mu chas soc ie dade s que no son purame nte agr ar ias, o industriales, o de cazadores y reco - lectores. En una misma soci eda d podemo s encontrar a lg unas caracterís ti cas de las soc iedades agrarias junto a otras de las sociedades posin du stria les, por ejemplo. Pen- s ar en té1minos evo luti vos, de peor o má s s imp le, a mejor y más co mplejo. puede s er síntoma de e uroce ntrismo. Vol vere m os a to car este tema en e l ca pítulo sig ui en te, c uando hable mos de mult icultural i mo.

Sociedades de cazadores y r eco lectores

Son soc ieda des que di sponen de tecnologías simples que les sirven para cazar animales y recolectar alimentos. D esde e l o ri gen de la espec ie hum ana hasta h ace un os do ce mil años, todas las sociedades eran soc ie dade s de cazadores y reco lec tores. Hace pocos siglos es te tipo de soc ie dad e ra todavía re lativamente frecue nte en algunos territorios, pero hoy en día qu edan poca s soc iedades de es te tipo. Los aka y pi gmeos de Áfri ca ce ntra l, los bo s- qu imanos de África surocc idental, los aborígenes aus tra- li anos, los indios kaska de l Canadá noroccidenta l, y los batek y se mai de Malais ia son soc ie dad es de cazadores y

re co lectores (E ndi co tt , 1992; H ew lett, 1992).

agrícolas c omen zaron a crear asentamientos más o menos perman entes, que se abandonaban cuando los campos dej aban de rendir lo suficie nte. En estos asentamientos podían ll egar a vivir miles de per so nas. La posibilidad de producir alimentos (cultivando el campo o creando re baños) impli có la creación de un excede nt e mate rial , esto es, se obtenían más re curso s de los necesari os para la supe rvivencia diaria. Estos ex- cedentes permitieron que algunas pers ona s pudieran ded ic arse a otras actividad es di stintas de la produ cc ión de alim entos, co rno la fabri cac ión de herra mi entas, el co- merc io , la interpretaci ón de las señales divinas, etc. En comparación c on las sociedad es de caz ad ores y rec olec- toras, las sociedades agríco las y de pas toreo eran más compl ejas, pues ya empezaba a ma nifestarse una di visión o especialización del trabajo. Las creencias religio sas también sufrieron ciertos cambios. Mie ntras que los mie mbros de las sociedades de caz adores y r eco lec tor es solían pensar que el mundo esta- ba habitado por es píritus, l os de las sociedades agríco las prac ti caban el culto a los ante pa sados y solían pensar en la fig ura de Dios co rn o el creado r. Las sociedades de pa s- tores di eron un pas o más y pensaban que Di os intervenía direc tamente en el d estino de la comunidad. La metáfora de Dios c omo el «pastor» de la co munidad (que era su «rebaño») la co mparten el c ri stia ni smo, el jud aís mo y el islam, tres relig iones que nac ieron en Oriente Medio y a pa11ir de las cr ee ncias religiosas de las sociedades de pas- tores. Un mayor ni vel de especialización y de complejidad en la orga ni zació n social también pr odu ce un mayor ni ve l de des igualdad socia l. Sie mpre ha bía familias o clan es qu e podían producir más que otros, co n lo que obtenían más prestigio social y po de r o influencia s obr e el res to de la co munidad. Las a li anzas co n familias o cl anes de igual pres ti gio o pos ición soc ial servían para reforzar la pree- min encia social de esas familias y ga rantizar su transmi- sión a los herederos. Con e ll o emergieron los sistemas formales de d es igual da d socia l. Y así también sistemas po líti cos de dominación (o gobiernos, para entendernos; aunqu e go biernos muy rudime ntarios) qu e, r es paldados por una fuerza militar, tenían co rn o finalidad proteger la pos ición social y eco nómica de las familias o clanes más fav orecido s. En un principio eran go biernos que sólo podían tener autoridad sobre un territorio pequeño y un núm ero bastante limitado de per so na s. Los grandes impe- rio s nac erían m ás tarde, cuando ya se hizo posible des- plaza r la s fuerzas militares rápidamente y a distancias más lar gas. La domes ti cación de animales y el cultivo de la tierra tran sformaron las soc iedades. Estas aume ntaron sus rec ursos y se hicieron más co mplejas, pero, co mo a ca ba- mos de ver, también más desiguales. Hubo avances tec- noló gicos, ciertamente, pero es tos avan ces también die-

Sociedad e 75

ron pa so a instituciones c om o la esclavi tud o a situacio- nes de guen a cas i perm anente.

Sociedades agrarias

Hace alrededor de unos cin co m il años (en la é poca en q ue vivió nuestro hombre de hielo), se produjo en Orien- te Medio una nueva revolución tecnol ógi ca que transfor- mó la hi sto ri a de la humanidad. Se trata na da más y nada

men os que el descubrimiento de la agricultura a gran

esca la,facilitada por la invención del arado y el empleo

de animales de tiro. La imp or tancia de este avance tecno-

lóg ico, junto con la in vención de la rueda, de los sistemas de irrigación, la escritura, la numeración y el u so cada vez

Fuente: Woodtin Camp & Associates - Robert Frerck

De las 130 pirámides de Egipto , las más grandes son las tres pirám i- des de Giza. Tienen la altura de un edificio de unos cuarenta pisos y en cada una de ellas se emplearon unos tres mill ones de bloques de piedra. Hace unos 4.500 años decenas de miles de personas trabaja- ron en las pirámides a fin de que un só lo hombre , el faraón, pudiera descansar a su muerte. Las pirámides son un ejemplo palpable de la enorme desigualdad social que había en esa soc iedad agraria.

76 e Las bases de la sociedad

más extensivo de los metales marcan claramente un

periodo en la historia de la sociedad.

El uso del arado p ermitió el cultivo de extensiones de

tierra mucho más grandes que lo que permitía la azada u

otras herramientas semejantes. Con el arado, además, se

podía remov er y airear la tierra mucho mejor que con la

azada, con lo que, además de aumentar el rendimiento del

suelo, se consiguió prolon gar la f ertilidad del suelo. Esta

tecnología permitió a las sociedades agrarias cultivar las

mismas tierras durante varios d ecenios, y así, crear asen-

tamientos permanentes. Los excendentes alimentarios, y

la posibilidad de transporta rl os en ca rros tirados por ani-

males, supuso la creación de sociedades de grandes

dimensiones, en términos de población y territorio. Y

también, de grandes imperio s. Se ha calculado que, en su

periodo de esplendor, vivían en el Imperio Romano unos

setenta millones de personas, en una extensión de unos

cinco millones de kilómetros cuadrados (Stavrianos,

1983; Lenski, Nolan y Lenski, 1995).

Como ya había sucedido en la etapa anterior, un mayor

excedente de recursos produjo una mayor grado de com-

plejidad social. Algunas tareas que antes acaso todo el

mundo reali zaba (como abrir^ lo^ s campos o conservar o

custodiar los alimentos) se convirtieron en ocupaciones

especializadas. La especialización hizo obsoleto el viejo

sistema del trueque, y así no tardó en aparecer el dinero.

A su vez, la invención del dinero facilitó el comercio y,

consecuentemente, el desarro ll o de las ciudades, que eran

el centro de las transacciones comerciales.

Las sociedades agrarias eran también sociedades pro-

fundamente desiguales. En el extremo inferior estaban los

esclavos y los campesinos, la fuerza de trabajo de las e li -

tes. Libres del trabajo manual, la s élites de estas socieda-

des podían dedicarse a la filoso fí a y las artes; y, por

supuesto, al gobierno de la sociedad.

Si bien en las sociedades de cazadores y recolectores

y, has ta cierto punto, en la s agríco la s las mujeres tenían

un papel fundamental en la provisión de alimento s, con la

invención del arado las mujeres fueron relegadas a tareas

subs idi arias o secundarias. Según algunos autores, esto

produjo la subordinación de la mujer frente al hombre

(Boulding, 19 76; Fishe r, 1979). En el recuadro de abajo

se explica esto con un poco más de detalle.

La religión reforzó el poder de las elites. Las creencias

religiosas reforzaron la idea de que las personas estaban

ob ligadas moralmente a ejercer aquellos trabajos que les

correspondieran según su posición en la jerarquía soc ial.

Muchas de las maravillas del mundo antiguo, como la

muralla china o la s grandes pirámides de Egipto, fueron

posibles porque emperadores y faraones ejercían un

Tecnología y cambio de estatus de la mujer

E

n las sociedades tecnológica- mente simples del pasado las mujeres producían más alimen- tos que los hombres. En las socieda- des de cazadores y recolectores la carne se valoraba mucho, pero el resultado de la caza, a la que se dedi- caban los hombre s, nunca era segu- ro. Eso hacía que las frutas y vegeta- les, que recogían las mujeres, fueran la principal fuente de alimentación. También fueron las mujeres, que tenían la responsabilidad de obtener y preparar los alimentos, las que desarrollaron la técnica del cultivo a pequeña escala. Por su parte, los hombres se dedicaban al comercio o al cuidado del ganado. Sólo en la época de la cosecha los hombres ayudaban en las tareas del campo.

Hace alrededor de unos 5. años se descubrió el arte de los metales. Esta nueva tecnología se extendió rápidamente por un proceso de difusión cultural y, posiblemente, a través de las redes comerciales en las que participaban los hombres. Fue el hombre el que inventó el ara- do y, como ya era un experto en la domesticación de animales, segu- ramente no tardó mucho en ha- cer que un animal de carga tirara del arado. Esta innovación técnica marcó el inicio de la agricultura a gran escala, lo que también situó al hombre en una posición dominante en cuanto a la producción de alimentos. Elise Boulding explica cómo todas estas transformaciones implicaron, a su

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vez, un deterioro en la situación so - cial de la mujer: El cambio de estatus de la mujer en las primeras sociedades agrarias pudo haberse producido en un breve espacio de tiempo, una vez que los hombres monopolizaron dos nuevas ocupaciones: arar la tierra y cuidar de los rebaños. A partir de entonces, la mujer quedó relegada a tareas subsi- diarias, como limpiar los campos o transportar agua. Como la extensión de los cultivos aumentó, las mujeres tenían que trabajar tantas horas como antes, pero en tareas secun-

darias. Esto contribuiría a ún más al

deterioro del estatus social de la mujer. e

Fuentes: Boulding (1976) y Fisher (1979)

78 e Las bases de la sociedad

dencia de e nfermeda de s infecciosas. Aumentó así la es pe-

ranza de vida y, con ello, el tamaño de la población. La

industrialización produjo también fuertes movimientos

migratorios del campo a la ciudad, donde se concentraban

las fábricas. Así, mientras que en la s socieda de s agrarias

sólo una de cada diez personas vivía en la ciudad, en las

sociedades industriales tres de cada cuatro personas viven

en centros urbanos.

El nivel de es pec ialización ocupacional, que c omo

hemos visto ha id o aumentando gradualmente en el trans-

curso del ti empo, ha alcanzado su máximo ni vel en la

socied ad industria l. En las sociedades industriales, el

pres ti gio de una persona depende de su ocupación o pro-

fesión, y no de su pertenencia a un clan, una fam il ia o una

red clientelística, co mo ocurría en las sociedades agra-

rias. La movilidad ge ográfi ca y laboral genera a su vez

una mayor conciencia de indi vidualidad y, co n e ll o, una

mayor d iversidad cultural. Esto se muestra en la forma-

ción de una enorme variedad de culturas, subcu lt uras y

contracu lturas, sobre las que hablaremos en el Capítulo 4

(«Cultura»).

Tabla 3.1 • Resumen de la evolución sociocultural

La industri al ización ha transformado también la in sti-

tu ción fam iliar. El papel de la fa milia co mo agente de

socia li zación (esto es, como el lugar donde se transmüen

conocimientos, valores y creencias de generación a gene-

ración) se ha visto bastante erosionado. También, las fami-

li as han dejado de ser unidades de prod ucción para ser uni-

dades de consumo. Y tal co mo explicaremos en el

Capítulo 17 («Fami li as»), el ca mb io tecnológi co también

está produciendo la aparición de nuevos modelos de fami-

lias, di stintos de la fam il ia tradicional, como las fam il ias

monoparentales, las uniones de homosexuales, etc.

En los inicios de la industrialización sólo un reducido

número de personas pudo rentabilizar y beneficiarse de

los avances tecnológ ico s, viviendo la mayoría de la

población en condiciones de pobreza. Con el tiempo, s in

emba rgo, toda la población pudo beneficiarse del au men-

to de lo s recursos que produjo la revo lu ción industria l.

Ciertamente, la pobreza sigue s iendo un problema imp or -

tante en las sociedades indust ri ales, pero c omp arada la

situación actual co n la de hace un siglo las cosas han

mejorado notablemente: el ni vel de vida es c in co veces

Tipo de sociedad Periodo histórico (^) Tecnología productiva

Tamaño de las sociedades

Tipo de asentamiento

eazadores y recolectores

Único tipo de sociedad hasta hace unos 12. años. Todavía relativamente frecuente hace algunos siglos. Hoy amenazada por la extinción.

Armas primitivas De 25 a 40 personas Nómadas

Agrícolas y ganaderas

Sociedades agrarias

Sociedades industriales

Sociedades postindustriales

Desde hace alrededor de unos 12.000 años. Su número empezó a decrecer en el tercer milenio a.C.

Desde hace unos 5.000 años. So n muchas todavía hoy, pero su número va decreciendo.

Desde mediados del siglo xvm hasta el p re sente.

Emergen en las últimas décadas.

He rramientas manuales para cultivar la tierra. Técnicas de dom esticación de an imales.

Arado tirado por animales.

Fuentes avanzadas de energía; producción por máquina s.

Asentamientos de varios centenares de personas que, vinculadas entre sí por lazos comerciales, podían dar lugar a sociedades de varios miles de personas.

Millones de personas.

Millones de personas.

Tecnologías de la información, Millones de personas. sobre las que se basa la economía.

Los g ru pos dedicados al cultivo de la tierra formaban asentamie tem porales. Los dedicados al cuidado de los rebaños eran nómadas.

Empiezan a aparecer las ciudades, aunque la inmen sa mayoría la población sigue viviendo en el campo

Predominantemente urbano.

Sociedades urbanas.

Sociedad e 79

mejor que hace cien años, y la d es ig ualdad econó mi ca,

política y social se ha red uc id o notableme nte. Esto se

debe, en parte (tal co mo veremos en el Capítulo 9 «Estra-

tifi cación soc ial»), a que las sociedad es industriales nece-

sitan trabajadores m ás cualificados. Mientras que en las

soc iedades agrarias la mayoría de la población es analfa-

beta , las socieda d es industriales dedican una parte impo r-

tante de sus rec ursos a la educación de sus miembros, que

tie nen , además, una se ri e de derechos políticos inim ag i-

nab les ha ta entonces. De hecho, la industria li zación

ge nera de mandas y expectativas de democratización,

como se ha visto recientemente en Co rea del Sur , Taiwan,

República Popular China, la antigua Unión Sovié ti ca o en

Europa de l Este.

to de las nuevas tecnologías, que están o ri en tando la eco-

nomía a la producción y transmisión de información y

co nocimientos y, así, transformand o de nuevo las socie-

dades. Si las sociedades industriales se caracterizan por

sus fábricas y maqui na ri as, que sirven para la producción

de bienes a gran escala, las sociedade s po s industri ales

son sociedades caracterizadas por el uso extensivo de las

tecnologías que sirven para procesar, almacenar, trans-

mitir información y conocimientos. Si en las sociedades

industrial es muchas ocupaciones requ er ían dominar cie r-

tas h ab ilidades mecá ni cas, las personas que viven en

sociedades posindustriales ti enen que saber e mp lear las

nuevas tecnologías de la informació n y la comunicación.

Las nuevas tecnologías de la inform ac ión es tán ca m-

biando el tipo de cua li ficaciones que demanda el merca-

do de trabajo, lo que implica un cambio en la estructura

ocupacional de la sociedad. En el Capítulo 15 ( «Econo-

mía, co nsumo y empl eo »), ex pli ca re mo s es to con más

detalle. Vere mo s a ll í que en las socieda des postindustria-

les el co ntingente de trabajadores dedi cado s a la produc-

ción industrial es cada vez menor, al ti empo que e l núme-

Sociedades posindustriales

Mu cha sociedades industriales es tán entrando en una

nueva fase de desarrollo tecno lóg ico. Hace algunos años,

el soció logo n orteamerica no Danie l Be ll (1973) acuñó el

té rm ino «sociedad posindustrial» para referirse al impac-

rada en las familias. Especialización fimítada por razón de género y edad. de sigualdad social.

da en la familia. Los sistemas os empiezan a de sarrollarse. ialización moderada. desigualdad social.

ilia pierde importancia al r otras instituciones sociales · sas, económicas, políticas). especialización del traba jo igualdad social.

iones religiosas, políticas, micas, educ at ivas, etc.; fuerte · lización; persiste la d esi gualdad , aunque disminuye con el tiempo.

r a la de las sociedades industriales. s ocupaciones relacionadas con serv icios y la transmisión de la ación y el conocimiento.

Ejemplo

Pigmeos de África central. Bosquimanos de África sudoccidental. Aborígenes australianos. Semai de Ma laisia. Indios kaska de Canadá.

Sociedades del Medio Or iente del quinto milenio a.C. Ejemplos actuales en Nueva Guinea y o tras islas del Pacífico. También los yanomamo en Bra si l.

Egipto, du rante la época de las grandes pirámides. Europa medieval. Muchas sociedades preindustriales de hoy en día.

Las sociedades europeas, norteamericanas, Australia y Japón generan hoy en día gran parte de la producción industrial en el mundo.

Las sociedades industriales mencionadas antes son también las más próximas al modelo de la sociedad posindustrial.

ro de personas que está trabajando en oc u-

paciones en las que se procesa informa-

ción (trabajadores de oficina, científicos,

profesores, ejecuti vos, re laciones públi-

cas, etc.) está aumentando progresiva-

mente.

La revolución de la infonnación está

transformando más drásticamente a las

sociedades más ricas, pero esta es una

revo lu ción s in fronteras y su impa cto se

está h ac iendo notar a ni vel globa l. Como

veremos en el Capítulo 4 (« Cu ltur a»), la

rap idez con la que es posible transmitir

informac ión y conocimientos a un bajo

coste de una punta a otra del planeta está

hac iendo que el co ntacto entre las socie-

dades sea cada vez más estrecho y, así,

que es té apareciendo un a cultura global.

Las nuevas tecnologías es tán ace lerando

el proceso de globa li zación.

En la Tabla 3. 1 se expone de una forma

resumida có mo la tec nología ha co ntribui-

do a co nfigurar la socied ad en cad a una de

las etapas que hemos ido exp licando.

Los límites de la tecnología

Si bien la tec nología ha mejorado notable-

mente el nivel de vida de las personas

aumentando la producción de bienes y

servicios, eliminando e nfermedades o,

simplem en te , creando nu evas posibilida-

des de ocio, no puede producir mil ag ros