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libro para aprender hacer magia en matemáticas
Tipo: Monografías, Ensayos
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¡No te pierdas las partes importantes!





























































































Dedico este libro a las Liberal Stitches, que luchan por defender y proteger lo que es justo. Gracias por ser tan extraordinarias y por estar siempre ahí para apoyarme y animarme cuando lo necesito. Aunque el aquelarre de: «A ver si quedamos un día» se extiende por varios continentes, siempre os tengo muy cerca del corazón.
A SEA QUE QUIERAS PROTEGER tu bienestar emocional, reforzar la confianza en ti mismo o encontrar paz en este mundo estresante, los hechizos de protección te resultarán de gran ayuda. La sensación de inseguridad pone a prueba tu estado emocional y te roba energía; los conjuros de este libro fortalecerán tu bienestar y seguridad, y sanarán tu cuerpo y mente. La hechicería te ayuda a sentirte más seguro, proteger tu energía positiva y gozar de la serenidad que te permite relajarte y vivir la vida al máximo. Asimismo, te ofrece la posibilidad de extender estos beneficios a tu familia, amigos y posesiones. Si estás dispuesto a protegerte a ti mismo, tanto a nivel energético como físico, en la hechicería encontrarás un aliado. No te preocupes si no has hecho nunca un conjuro, porque con Hechizos de protección aprenderás la teoría y la práctica para realizarlos. En muchos casos, solo necesitas ser tú mismo y practicar un poco de visualización creativa. ¡Para utilizar este libro no hace falta tener experiencia con la magia! Los hechizos son fáciles, y esta obra está diseñada para brindarte el conocimiento y las herramientas que necesitas para realizarlos tú mismo. Su estructura es la siguiente:
PRIMERA PARTE.
LA HECHICERÍA
CAPÍTULO 1:
UNA INTRODUCCIÓN
A LA HECHICERÍA
¿UÉ ES LA HECHICERÍA? Es el arte de utilizar la energía para que te ayude a controlar tu mundo, a conectar con las energías que te rodean y trabajar con ellas para obtener buenos resultados. Es importante precisar que los hechizos no tienen un carácter religioso. Son, más bien, una forma de utilizar la energía para propiciar algún tipo de cambio. La utilización de conjuros para proteger y defenderte a ti y a tus seres queridos en diversas áreas, contribuye a una vida saludable. La magia protectora sirve para disminuir el estrés con el que tienes que lidiar a diario; el mantenimiento mágico de tu energía favorece tu bienestar emocional y físico. Con la ayuda de la hechicería lograrás esto y mucho más.
Un hechizo es una acción realizada con intención y consciencia para generar un cambio a un nivel determinado; funciona según el principio de que todo está conectado mediante la energía. Los conjuros se realizan en el mundo físico a través de una secuencia de acciones simbólicas para activar el cambio en un nivel diferente. Busca influir en una situación introduciendo un nuevo tipo de energía o redirigiendo la que está presente. Cuando haces un conjuro, funcionas como un agente de cambio: utilizas activamente los recursos para obtener y dirigir la energía. Al hacerlo reconoces que tus acciones son las responsables de crear el cambio. Tu intención es iniciarlo, y cualquier consecuencia que surja es también responsabilidad tuya. (En las secciones sobre ética profundizaremos en este tema.)
que, de repente, un día te encuentres con algo distinto, sin estar seguro de cuándo comenzó la transformación; a partir de ahora esto será normal. Los cambios rara vez se producen de una forma notable y drástica.
En la actualidad, tras aproximadamente una década de silencio, se observa un resurgimiento del interés por lo metafísico. La gente, cada vez más estresada por incesantes aluviones de noticias e información, busca formas para tranquilizar su mente y siente que está en sus manos defender y proteger lo que considera bueno y noble en el mundo.
En general, las personas buscamos ayuda para librarnos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos de todos los peligros que nos amenazan. A los activistas sociales, que se encargan de la protección de los grupos desfavorecidos o de abordar los problemas ambientales, también podría interesarles trabajar con magia protectora y defensiva.
Aunque la idea de defenderse de monstruos y magia negra suene tan espectacular, en realidad, no te vas a encontrar con nada de eso en la vida cotidiana. Es extremadamente raro que alguien use a propósito la magia contra ti o que realice un ataque psíquico intencionado. Sin embargo, en el mundo existe una enorme cantidad de energía negativa. El odio, el miedo, la ira... son ineludibles. Y si eres sensible a ella, corres el riesgo de que te afecte seriamente. Incluso podría perjudicar tu salud física y provocarte una enfermedad. Aunque no seas sensible a la energía, podría influir y provocarte cansancio, agotamiento y, en general, debilidad sin una razón clara. La protección tiene varios aspectos. Se puede proteger algo de la negatividad general. A algo o a alguien de un peligro específico. También es posible defenderse de un ataque deliberado o de tipo ambiental. O proteger a alguna persona u objeto determinado, creando a su alrededor un campo de
energía positiva. Y quizá lo más importante: es posible mantener un nivel de defensa en todo momento, porque prevenir es mejor que curar.
A cualquiera le vendría bien más protección; la seguridad es fundamental. Hay momentos en los que te sientes especialmente vulnerable y quizá quieras aumentar tus defensas. ¿Tienes la impresión de estar pasando por una mala racha? ¿Te sientes abrumado por sensaciones o molestias que no logras identificar con claridad o tienes sueños particularmente vívidos o perturbadores? Todo esto podría ser signo de que hay una negatividad que está contaminando tu energía personal o el espacio en el que te desenvuelves. Tampoco tiene nada de raro que, al empezar a trabajar con los hechizos, te vuelvas más consciente de las diferentes energías. Después de todo, el trabajo de hechicería consiste en utilizar la energía, y cuanto más lo hagas, mejor la percibirás, leerás y dirigirás. Es posible que con tu nueva sensibilidad tengas la impresión de que tus sentidos están aguzados al máximo, y te abrumes. No creas que eres víctima de algún tipo de ataque; solo estás clasificando la nueva información que percibes. Aquí tienes algunas técnicas para favorecer tu adaptación a esta nueva sensibilidad:
La magia afecta a quien la hace, al igual que al sujeto u objeto al que va
ética: en concreto aquella en la que se centra tu magia. En general, a quien tiene que afectar es a ti. Eres la persona sobre la que tienes más control. También eres quien se ha concedido permiso para hacer magia. Al hacer un trabajo de hechicería para mejorar una situación que concierne a un individuo con problemas, te enfocas en cambiar la situación , no a la persona. ¿Qué ocurre cuando, por ejemplo, empleas la hechicería para proteger a tu pareja que tiene un trabajo peligroso? De nuevo, podrías centrarte en mejorar la situación, pero ¿y si quieres proteger específicamente a la persona? No puedes hacerle magia a nadie sin su permiso. ¡Pregúntale! Se trata simplemente de una cuestión de respeto. No te acercarías a alguien para colocarle encima una armadura de metal o un equipo de hockey sin pedirle permiso antes, ¿verdad? Pues lo mismo ocurre con la hechicería. Si te sientes intranquilo, basta que le digas: «Oye, estoy preocupado por ti en [una situación específica]. ¿Te importaría si hago algo a nivel espiritual para mantenerte a salvo?». Si está de acuerdo, podrías incluso proponerle un método. Por ejemplo, preguntarle si querría llevar encima una piedra cargada de energía. ¿Qué haces si se niega? Trata de explicarte mejor; es posible que para que entienda lo que propones tengas que hablar con mayor claridad. Si sigue rechazando tu ayuda, debes tomar una decisión muy difícil. O bien cumples sus deseos... o bien sigues adelante con tu magia. Este es un asunto muy importante, no una decisión que pueda tomarse a la ligera. Si optas por hacer magia para alguien que no la quiere, aceptas la responsabilidad, no solo del resultado de tus acciones, cualquiera que sea, sino también de tu decisión de trabajar en contra de los deseos de esa persona. Se trata de una carga kármica pesada. Debes sopesar la situación muy cuidadosamente. ¿Temes por su vida? ¿La situación es lo suficientemente seria como para merecer que sigas adelante? Si no es así, probablemente no tengas por qué hacerlo.
En lugar de hacerle un conjuro a una persona determinada, usa un hechizo que no se centre en alguien en particular, sino que proteja a todos tus amigos y familiares. O trabaja en ti: haz un sortilegio que te ayude a ser el mejor amigo posible para apoyar a quien lo necesite.
¿Qué pasa si se lo haces a un espacio, como una habitación? La magia de área puede ser un ámbito éticamente dudoso. Si se trata de tu habitación, está bien. Quienquiera que entre allí interactuará a nivel personal, pero como el hechizo no está dirigido específicamente a una persona en concreto, no habrá ningún problema. ¿Qué pasa si necesitas o quieres hacer magia en un área común, como una sala de conferencias en tu trabajo? Antes que nada, examina cuidadosamente tu motivación. No es ético hacer conjuros que influyan en la gente para que te apoye. En lugar de eso, carga energéticamente una piedra y llévala contigo para aumentar tu simpatía, mejorar tus habilidades de comunicación y exponer tus argumentos con claridad. De esa manera, trabajarás en ti mismo; serás el objetivo o sujeto de la magia. Por otro lado, podrías hacer un hechizo de área para fomentar la positividad y la eficiencia con el fin de que la reunión se desarrolle sin problemas y de forma bien enfocada. Una vez más, no estás haciendo magia en los individuos sin su permiso, sino invitando a que una energía de apoyo y beneficio universal entre en ese espacio común.
Hay excepciones a esta regla ética: tus hijos y mascotas. Y aun así, sigue habiendo aspectos éticos que tendrás que considerar. Como padre, eres el tutor legal responsable de tus hijos. Tomas las decisiones sobre cómo cuidarlos y mantenerlos seguros. Dicho esto, si tienen la edad suficiente, deberías pedirles permiso por una cuestión de educación y respeto. O mejor aún, ¡haced magia protectora juntos!
Crear nuevos hechizos con los niños es fantástico porque establecen paralelismos y conexiones fascinantes que funcionan muy bien para ellos. Gran parte de los hechizos de este libro se puede adaptar a los menores. La clave es simplificar. Para los hechizos enfocados específicamente en los niños, consulta el capítulo 4.
¿Y las mascotas? Como en el caso de los hijos, tú eres la persona legalmente responsable de tus animales, y tomas decisiones sobre su seguridad y cuidado. Sin embargo, son seres sensibles y podrías preguntarles
Un círculo básico también es un escudo protector para uno mismo o para un objeto o espacio. En la segunda parte del libro veremos los hechizos que aplican este concepto.
Quizá te ayude trazar un círculo físico con una cuerda larga alrededor del espacio elegido o crear una línea con objetos como conchas o rocas a tu alrededor. Cada uno tiene sus preferencias con respecto al tamaño de los círculos; si estás solo y no vas a moverte mucho, te bastará con uno de unos dos metros de diámetro. Abre los brazos hacia los lados con los dedos extendidos, para hacerte una idea de la anchura que necesita tener tu círculo básico. Para mayor comodidad sitúa la barrera energética un poco más allá de tu alcance. Si piensas moverte por la habitación, procura que el círculo llegue hasta las paredes. Este círculo se construye empleando las energías de los cuatro puntos cardinales y sus elementos asociados. Imagina los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. Aunque, si lo deseas, también puedes incluir sus representaciones físicas en forma de una piedra, un plato con agua, una pluma o incienso y una pequeña vela encendida. Pon cada objeto en el punto cardinal asociado —la piedra en el Norte, la pluma o el incienso en el Este, la vela (fuego) en el Sur, el agua en el Oeste— o júntalos en tu espacio de trabajo.
Si quieres representar los cuatro elementos en tu círculo con la menor cantidad posible de objetos, pon una pizca de sal en un platito con agua para la tierra y el agua, y utiliza una varilla o cono de incienso encendidos para representar el aire y el fuego.
Antes de empezar, usa una brújula o una aplicación de tu móvil que realice la misma función, para determinar en qué dirección está el Norte.
luz y del aire agitador, os invoco para que me ayudéis a crear mi círculo de protección».
Si no te es posible encender una llama en tu espacio de trabajo, utiliza algún objeto que represente el fuego, como una foto, un dibujo o una pequeña vela LED.
Si por algún motivo debes atravesar el círculo durante el hechizo, imagínate un arco que surge del muro energético, a través del cual puedes pasar un momento. Cuando regreses, imagina como el arco se encoge hasta que solo
lo que funciona contigo.
Al realizar un conjuro ten en cuenta siempre las siguientes cuestiones:
En este libro encontrarás diversos tipos de conjuros. Aquí tienes un breve resumen de los diferentes métodos que veremos, para que te familiarices con ellos.
Un amuleto es un objeto inerte que llevas o usas y que extiende su poder para protegerte. Si te sientes «desnudo» o vulnerable cuando sales a la calle sin tu pulsera, collar, colgante o anillo favorito, esa pieza de joyería ya es un amuleto para ti: define parte de tu energía, y la asocias con tu identidad. El ejemplo que acabamos de ver es el de un objeto que se ha transformado en amuleto solo por el hecho de que lo llevas o usas a menudo y se ha vuelto parte de ti. Para crearlo conscientemente, puedes elegirlo basándote en el símbolo del objeto o en sus asociaciones tradicionales, las tuyas, la forma y el
color, y el material del que está hecho.
Son pequeños sacos de tela que guardan objetos o ingredientes cargados energéticamente para alcanzar un propósito. Además de la denominación saquitos de amuletos tienen muchas otras, entre ellas: bolsas de hechizos, saco de talismanes, saco gris-gris y bolsas de mojo. Los saquitos de los indios estadounidenses cumplen un propósito parecido y contienen diversos objetos que representan la medicina o energía personal del individuo. También se emplean para corregir cualquier desequilibrio o debilidad que tengas en tu campo energético actual. Un saco de hechizos puede tener una finalidad general, puede estar diseñado para sustentar toda tu energía o bien para centrarse en un uso específico, como el mantenimiento de la salud, la defensa contra la mala suerte, etc. A diferencia de un amuleto, cuya función es proteger, los saquitos para amuletos y talismanes atraen directamente beneficios hacia ti.
Antiguamente, los marineros llevaban unas cuerdas anudadas que hacían las brujas. Cuando necesitaban invocar al viento, desataban un nudo, liberando la magia que este contenía. Se trata de una excelente forma de magia preventiva y que está lista para liberarla cuando sea necesario. Los nudos también pueden atar algo, evitando que se suelte y dañe a otros. Lo ideal es utilizar fibras naturales como el algodón, la seda, la lana y el lino. Procura evitar materiales sintéticos como el nailon y el acrílico. El material que utilices no tiene por qué ser una cuerda, por supuesto; es posible hacer hechizos de nudos con seda, hilo de bordar, cintas; prueba a hacerlos con lana y tiras de diferentes materiales. Cualquier tipo de artesanía con hilo puede considerarse magia de cordel, así que si haces punto, ganchillo, bordado o crochet, tendrás la oportunidad de aplicar esa habilidad a este tipo de magia.
Una de las formas más populares de hechicería que existe es la magia con velas. Y no es de extrañar, porque se hace con objetos fáciles de conseguir y