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Asignatura: Neuropsicologia, Profesor: isabel perez, Carrera: Psicologia, Universidad: UdG
Tipo: Apuntes
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Elisardo Becoña Iglesias Maite Cortés Tomás [Coordinadores ]
Francisco Arias Horcajadas Cesáreo Barreiro Sorribas José Berdullas Barreiro Ioseba Iraurgui Castillo Juan Miguel Llorente del Pozo Ana López Durán Agustín Madoz Gúrpide José Miguel Martínez González Enriqueta Ochoa Mangado Carmina Palau Muñoz Ángel Palomares Martínez Víctor José Villanueva Blasco
EDITADO POR:
FINANCIADO POR:
Elisardo Becoña Iglesias Maite Cortés Tomás [Coordinadores]
Francisco Arias Horcajadas Cesáreo Barreiro Sorribas José Berdullas Barreiro Ioseba Iraurgui Castillo Juan Miguel Llorente del Pozo Ana López Durán Agustín Madoz Gúrpide José Miguel Martínez González Enriqueta Ochoa Mangado Carmina Palau Muñoz Ángel Palomares Martínez Víctor José Villanueva Blasco
El presente Manual de adicciones para psicólogos especialistas en psicología clínica en formación ha sido financiado por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad) con cargo a la Orden SAS/2293/2010 de 19 de agosto.
Elisardo Becoña Iglesias. Doctor en Psicología. Psicólogo especialista en Psicología Clínica. Catedrático de Psicología Clínica. Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología, Facultad de Psicología, Universidad de Santiago de Compostela.
Maite Cortés Tomás. Doctora en Psicología. Profesora Titular de Psicología Básica. Departamento de Psicología Básica, Facultad de Psicología, Universidad de Valencia.
Francisco Arias Horcajadas. Doctor en Medicina y Cirugía. Médico Psiquiatra. Servicio de Psiquiatría. Fundación Hospital Alcorcón, Madrid.
Cesáreo Barreiro Sorrivas. Psicólogo especialista en Psicología Clínica. Centro de Especialidades de Coia. Complejo Hospitalario Universitario de Vigo.
José Berdullas Barreiro. Psicólogo especialista en Psicología Clínica. Coordinador de la Unidad de Salud Mental de Telde, Las Palmas.
Ioseba Iraurgui Castillo. Doctor en Psicología. Psicólogo especialista en Psicología Clínica. Máster en Salud Pública. Director de DeustoSalud. I+D+i en Psicología Clínica y de la Salud. Universidad de Deusto, Bilbao.
autores
Juan Miguel Llorente del Pozo. Doctor en Psicología. Psicólogo especialista en Psicología Clínica. Servicio de Toxicomanías de Álava. Hospital de Día. Vitoria, Álava.
Ana López Durán. Doctora en Psicología. Máster en Drogodependencias. Profesora Ayudante Doctor. Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología, Facultad de Psicología, Universidad de Santiago de Compostela.
Agustín Madoz Gúrpide. Doctor en Medicina y Cirugía. Médico Psiquiatra. Centro de Salud Mental de San Blas, Madrid.
José Miguel Martínez González. Doctor en Psicología. Psicólogo especialista en Psicología Clínica. Máster en Drogodependencias. Centro Provincial de Drogodependencias de Granada.
Enriqueta Ochoa Mangado. Doctora en Medicina y Cirugía. Médica Psiquiatra. Unidad de Toxicomanías. Servicio de Psiquiatría. Hospital Universitario Ramón y Cajal, Madrid.
Carmina Palau Muñoz. Doctora en Psicología. Psicóloga especialista en Psicología Clínica. Máster en Prevención de las Drogodependencias. Unidad de Conductas Adictivas de La Coma-Paterna, Valencia. Departamento de Salud 06, Consejería de Sanidad. Valencia.
Ángel Palomares Martínez. Doctor en Psicología. Psicólogo especialista en Psicología Clínica. Máster en Salud Pública. Centro de Atención Integral a la Drogodependencia (CAID) de Vallecas, Agencia Antidroga. Madrid.
Víctor José Villanueva Blasco. Psicólogo. Máster en Psicología Clínica. Máster en Investigación en Psicología Clínica y Psicobiología. Fundación Érguete-Integración. Vigo, Pontevedra. Profesor Asociado. Departamento de Psicología y Sociología, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Teruel, Universidad de Zaragoza.
Índice
Manual de adicciones para psicólogos especialistas en psicologÍa clÍnica en forMación
Índice
Índice
APÉNDICE 1. CONCEPTOS BÁSICOS EN ADICCIONES .........................................
APÉNDICE 2. RESUMEN DE EVIDENCIAS DE LA EFICACIA DE LOS TRATAMIENTOS PSICOLÓGICOS SEGÚN LA GUÍA CLÍNICA DE INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA EN ADICCIONES .............................................
Es para mi una enorme satisfacción, como presidente de Socidrogalcohol, presentar este Manual de Adicciones para Psicólogos Internos Residentes. Socidrogalcohol es una sociedad científica de casi 40 años de existencia que tiene como uno de sus pilares fundamentales la formación y desarrollo continuados de sus profesionales en busca de la excelencia. Un buen ejemplo de ello son las distintas monografías y guías clínicas que hemos elaborado, las actividades formativas para los profesionales que realizamos anualmente en la Escuela de Otoño de Socidrogalcohol y la puesta al día de la investigación más puntera nacional e internacional en adicciones que realizamos anualmente en nuestras Jornadas Nacionales.
Este manual es el segundo que elaboramos dirigido a profesionales sanitarios en formación. El primero fue el Manual de Adicciones para Médicos Especialistas en Formación , el cual ha tenido una aceptación excelente. El presente manual, se dirige a otro importante colectivo profesional como son los psicólogos clínicos en formación, los pires, los cuales realizan una parte de su rotación en las denominadas Unidades de Conductas Adictivas, Alcoholismo o Drogodependencias.
De pilotar este proyecto se han encargado desde Socidrogalcohol Elisardo Becoña, Catedrático de Psicología Clínica de la Universidad de Santiago de Compostela, y Maite Cortés, Profesora Titular de Psicología Básica de la Universidad de Valencia. Ellos han reunido a un grupo de profesionales de alta capacitación, profesionalidad y conocimientos para el mismo, incluyendo tanto psicólogos clínicos para las temáticas psicológicas como psiquiatras para las temáticas médicas y farmacológicas, todos los cuales tienen su lugar de trabajo en Centros de Salud Mental, Centros de Drogodependencias o Conductas Adictivas, Programas de Reinserción o Servicios de Psiquiatría. El resultado final del manual que ahora prologo es
La historia de las adicciones va unida a la historia del hombre. Fumar cigarrillos, beber alcohol, mascar hojas de coca, esnifar preparados psicoactivos, beber pócimas, fumar marihuana, utilizar el opio para el dolor, etc., son ejemplos bien conocidos de algunas de las sustancias que el hombre ha utilizado a lo largo de la historia o sigue utilizando. Más actualmente, junto a las anteriores y sus derivados industriales o químicos, destacan las nuevas adicciones. Unas están derivadas de sustancias, como es el caso de la heroína, la cocaína, las drogas de diseño, el LSD, entre las más importantes, y otras son adicciones comportamentales, sin sustancia, como resultado de nuestra sociedad tecnológica, como la adicción a Internet, al juego de azar, al teléfono móvil, a los teléfonos eróticos, al sexo, a las compras, y a un amplio etcétera de conductas que pueden llegar a ser adictivas.
Por ello, en los últimos años se incluyen distintas conductas bajo la denominación gené- rica de adicciones o conductas adictivas. Basadas inicialmente en el concepto de dependencia (física y psíquica), y evolucionando a partir del mismo, se aplicaban inicialmente a sustancias psicoactivas que, ingeridas por un individuo, tenían la potencialidad de producir dependencia. Con el transcurrir de los años se observó que también existían conductas, que sin haber sustan- cia de por medio, tenían la capacidad de producir dependencia y el resto de las características que tenían las dependencias a las sustancias psicoactivas.
Una característica común y central a las conductas adictivas, es la pérdida de control. La persona con una conducta adictiva no tiene control sobre esa conducta, además de que la misma le produce dependencia, tolerancia, síndrome de abstinencia y una incidencia negativa muy importante en su vida, que va a ser en muchos casos la causa de que acuda en busca de
tratamiento o le fuercen a buscarlo. Gossop (1989) definió como elementos característicos de una adicción: 1) un fuerte deseo o un sentimiento de compulsión para llevar a cabo la conducta particular (especialmente cuando la oportunidad de llevar a cabo tal conducta no está disponible); 2) la capacidad deteriorada para controlar la conducta (especialmente, en términos de controlar su comienzo, mantenimiento o nivel en el que ocurre); 3) malestar y estado de ánimo alterado cuando la conducta es impedida o la deja de hacer; y 4) persistir en la conducta a pesar de la clara evidencia de que le está produciendo graves consecuencias al individuo.
El mayor problema que tienen las adicciones no son sólo los efectos que producen a corto plazo. El problema está en los efectos que producen a medio y a largo plazo. Así, muchos fuma- dores de cigarrillos morirán años después de fumar ininterrumpidamente de cáncer de pulmón o de enfermedades cardiovasculares; muchos bebedores excesivos de alcohol o personas con dependencia del alcohol morirán de enfermedades hepáticas o de accidentes; muchas perso- nas dependientes de la heroína o de la cocaína morirán de enfermedades causadas por ellas, como ha ocurrido y está ocurriendo con el SIDA, la hepatitis, infecciones, etc., aparte de los problemas sociales que causan en forma de robo, extorsión, problemas legales, familiares, etc. Lo mismo podemos decir de las otras adicciones, donde en muchos casos la ruina económica es un paso previo al resto de los problemas legales, familiares, físicos, etc.
A pesar de que hay criterios específicos para distintos trastornos, como la dependencia de sustancias psicoactivas o el juego patológico, cuando hablamos de adicción partimos siempre de los criterios de dependencia de sustancias psicoactivas, dado que además en las adicciones, sean con o sin sustancia, se dan los fenómenos de tolerancia, síndrome de abstinencia, etc.
Para el DSM-IV-TR (American Psychiatric Association, 2000) la dependencia de una sustancia se caracteriza por un patrón desadaptativo de consumo de la sustancia que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por tres o más de los síntomas, como indicamos en la Tabla 1.1, y durante un período continuado de 12 meses.
El DSM-IV-TR también considera el abuso de sustancias, el cual define como un patrón desadaptativo de consumo de sustancias que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por uno (o más) de los síntomas que indicamos en la Tabla 1.2. Nótese que el juego patológico está incluido en el DSM-IV-TR en el apartado de trastorno de control de los impulsos no clasificados en otros apartados (ver Tabla 1.4).
En lo anterior, cuando hablamos de las adicciones comportamentales, con sustituir “sustancia” por “conducta” tendremos un cuadro bastante claro de qué es una conducta adictiva, aunque sí es cierto que hay variaciones de unas a otras.
Tabla 1.2. Criterios para el abuso de sustancias, según el DSM-IV-TR A. Un patrón desadaptativo de consumo de sustancias que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por uno (o más) de los ítems siguientes durante un período de 12 meses:
El segundo aspecto son los síntomas de abstinencia que produce la no realización de la conducta adictiva voluntariamente o porque le impiden hacerla al individuo. Por síndrome de abstinencia se entiende (Becoña, 2008), referido a las sustancias psicoactivas, que es un estado clínico (conjunto de signos y síntomas) que se manifiesta por la aparición de trastornos físicos y psicológicos de intensidad diversa (según diferentes modos y niveles de gravedad), cuando se interrumpe la administración de la droga o se influye en su acción a través de la administración de un antagonista específico, denominándose en este caso al síndrome de abstinencia con el apelativo de síndrome de abstinencia precipitado. Lo mismo es aplicable a todas las conductas adictivas sin base química, como así se ha encontrado en distintos estudios sobre ellas (Echeburúa, 1999).
El tercer aspecto es el de tolerancia. Consiste en el proceso por el que la persona que consume una sustancia tiene la necesidad de incrementar la ingestión de la sustancia para conseguir el mismo efecto que tenía al principio. En las conductas adictivas se aprecia que, conforme la persona lleva a cabo esa conducta, precisa incrementar la cantidad de tiempo y esfuerzo dedicado a la misma para poder conseguir el mismo efecto.
Junto a la tolerancia farmacológica es importante considerar la tolerancia conductual y la tolerancia cruzada. La tolerancia conductual (o condicionada) se refiere al efecto que tiene la sustancia en el individuo como consecuencia del aprendizaje o de los estímulos ambientales que están presentes en el momento de la autoadministración de la droga. En ello influyen además las expectativas o el estado de ánimo, que pueden cambiar la intensidad de los efectos. La tolerancia cruzada atañe a la disminución del efecto de una determinada dosis de sustancia
Manual de adicciones para psicólogos especialistas en psicologÍa clÍnica en forMación
psicoactiva como consecuencia del consumo continuado de otra sustancia (ej., alcohol y barbitúricos).
Junto al concepto de tolerancia suele hablarse de neuroadaptación, entendiendo por tal el proceso por el que la acción repetida de una sustancia psicoactiva sobre las células neuronales provoca en éstas una serie de cambios destinados a recuperar el nivel de funcionamiento previo cuando no había la sustancia. Funcionaría como un mecanismo homeostático; de ahí que cuando se deja de consumir la sustancia se produce el síndrome de abstinencia (Pereiro, 2005).
El cuarto aspecto es el de intoxicación, que se produce en todas las sustancias químicas, o la cuasi-disociación, estado este último que se encuentra tanto en las sustancias químicas como en las conductas que producen adicción. En este estado la persona parece que se encuentra fuera de si, como si fuese otra (Jacobs, 1989).
El quinto aspecto que consideramos significativo, se refiere a que el individuo con una adicción padece graves problemas en la esfera física y/o sanitaria, en la esfera personal, familiar, laboral y social. Estos problemas, en mayor o menor grado, están presentes en todas las conductas adictivas.
Junto a lo anterior no debemos dejar de apuntar otros dos hechos. El primero, que habitualmente no va sola una conducta adictiva, sino que suelen estar presentes varias al mismo tiempo en un mismo individuo. El fenómeno de la politoxicomanía, tan frecuente en drogodependencias (también conocido como polidependencia o poliadicción), indica que no se da una sola conducta adictiva sino varias al mismo tiempo.
También, fruto de lo anterior, o en interacción con las conductas adictivas, suele en- contrarse frecuentemente, al menos en las personas dependientes, la presencia de patología orgánica, psicológica y psiquiátrica. Conocerlo es importante tanto para saber la causa del problema, como su evolución y su posible tratamiento o recuperación.
El consumo de drogas legales (alcohol y tabaco) como de algunas ilegales (ej., cannabis, cocaína, drogas de síntesis, etc.) se ha extendido en nuestra sociedad de modo amplio en las últimas décadas. Ningún país desarrollado ha quedado atrás en el surgimiento de estos problemas, tal como lo reflejan distintos estudios, encuestas y la propia realidad clínica de las personas que acuden en busca de ayuda cuando el problema les ha desbordado o les está produciendo graves consecuencias en su salud física, en su salud mental, en su trabajo, en la vida familiar, en su economía, etc. (Kendler et al., 2000).
Para ejemplificar lo anterior veamos lo que ha ocurrido en los últimos años con el consumo de alcohol. En España, y en los países del entorno, el consumo clásico de las personas ha sido