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materiales de laboratorio ucv, Ejercicios de Matemáticas

espero les sirva de mucha ayuda gracias ...

Tipo: Ejercicios

2022/2023

Subido el 28/04/2023

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Laboratorio
farmacéutico.
Material y equipos
Con esta Unidad vas a aprender a:
Utilizar correctamente el material
y los equipos de laboratorio
manejados más frecuentemente.
Describir de manera básica el
funcionamiento de los equipos
de laboratorio más utilizados
en farmacopea.
Explicar el significado de los
términos más comúnmente usados
en el control y garantía de calidad
de materiales y equipos.
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Laboratorio

farmacéutico.

Material y equipos

Con esta Unidad vas a aprender a:

- Utilizar correctamente el material

y los equipos de laboratorio

manejados más frecuentemente.

- Describir de manera básica el

funcionamiento de los equipos

de laboratorio más utilizados

en farmacopea.

- Explicar el significado de los

términos más comúnmente usados

en el control y garantía de calidad

de materiales y equipos.

1. Laboratorio farmacéutico. Material y equipo 1.1. Conceptos generales

1.2 Material de uso frecuente

1.1 Conceptos generales

Suele distinguirse entre material, que habitualmente tiene cierta fragilidad y que una vez que se rompe no suele tener reparación (salvo excepciones), y equipos (expresión que se maneja como sinónimo de aparatos), que son objetos de alto precio y con posibilidad de reparación.

El equipamiento y el material de los laboratorios se uti- lizan para la elaboración de productos farmacéuticos a pequeña escala, es decir, no a escala industrial; para la investigación y el desarrollo de productos específi- cos de farmacia, y para el control de calidad de estos productos que realizan los departamentos específicos de las industrias farmacéuticas.

Se analizarán a continuación el material general y el material de uso más específico.

A Material general de laboratorio

Los materiales que se utilizan habitualmente en el laboratorio son de vidrio, plástico o porcelana.

Las principales ventajas que hacen que elijamos uno u otro de estos materiales son:

  • Vidrio. Su gran estabilidad y óptima resistencia térmica.
  • Plástico. Es económico, apropiado para contener soluciones alcalinas y sirve para fabricar materia- les desechables.
  • Porcelana. De gran utilidad cuando se requiere una gran resistencia térmica.

Existen diferentes tipos de vidrio, los cuales varían en su composición. En el laboratorio se manejan los vidrios de borosilicato (Pirex®, Kimax®, etc.) que resis- ten al calor, a los ataques de productos químicos y que no varían excesivamente de volumen con la tempera- tura, entre otras ventajas. Otra modalidad de vidrio, el de aluminosilicato (Corex®), es aún más resistente que los anteriores a la rotura y al rayado.

Los materiales de plástico presentan otras virtudes. Por ejemplo, las puntas de las pipetas mecánicas o auto- máticas son de plástico y desechables, por lo que no contaminan las disoluciones en las que las introduci- mos y no recogen agua por su parte externa, no siendo así necesaria su limpieza. Además, existen materiales

plásticos que pueden ser utilizados a temperaturas elevadas, aunque, habitualmente, no tanto como el vidrio, y que resisten métodos de esterilización agresivos como son el autoclavado y el calor seco.

Para su estudio se considerará, pri- mero, el material volumétrico y, pos- teriormente, el no volumétrico.

Material volumétrico

El material volumétrico es específico para medir, contener y transferir volúmenes.

Los instrumentos volumétricos están preparados para contener o para ver- ter determinados volúmenes. Así, un instrumento preparado para verter, por ejemplo, una pipeta de 1 ml, está calibrado para dispensar un volumen de 1 ml a una determinada temperatura, que vendrá marcada junto con su capacidad (1 ml) en la pipeta. Los fabri- cantes indican que sus instrumentos dispensan volú- menes concretos a una cierta temperatura, sin embargo, el vidrio dilata, aunque poco, con el aumento de la temperatura; y, no obstante, existen vidrios, resis- tentes al calor, que dilatan menos. En el caso del mate- rial para contener, por ejemplo, un matraz aforado de 250 ml, el instrumento vendrá calibrado para que con- serve un volumen específico de líquido a la tempera- tura establecida.

Tabla 1.1. Material general de laboratorio.

  • Tubos: de ensayo y de cen- trífuga.
  • Vasos de precipitados.
  • Matraces Erlenmeyer y Kita- sato.
  • Copas graduadas.
  • Pipetas Pasteur.
  • Portaobjetos y cubreobjetos.
  • Embudos.
  • Frascos lavadores.
  • Agitadores.
  • Gradillas.
  • Cubetas, etc.
  • Pipetas: no mecánicas y mecánicas.
  • Matraces aforados.
  • Probetas.
  • Buretas.
  • Dispensadores y diluidores.

Material no volumétrico

Material volumétrico

1.2. Material de uso frecuente

Procedimiento de pipeteo con pipetas manuales

  • Seleccionar una pipeta TD sin soplado que tenga una capacidad de medida total que coincida con la cantidad de líquido que se quiere medir.
  • No debe pipetearse aspirando con la boca. Hay que tener en cuenta que, en ocasiones, se trabaja con reactivos con características tóxi- cas o líquidos biológicos con capacidad infectiva. Se utilizarán los llamados «auxiliares de pipeteo» o «prepipeteros», consistentes en peras de goma o en sistemas de aspiración.
  • Aspirar siempre hasta que el nivel del líquido pase por encima de la línea superior de aforo. En este momento, pueden limpiarse con un papel apropiado las partes externa e inferior de la pipeta. Se deberá tener cuidado de que el papel no toque la punta de la pipeta, pues esto haría que se pierda líquido. - Dejar que el líquido descienda hasta que se coloque a la altura de la línea de aforo. Es importante que el área inferior del menisco, que forma el líquido, esté en línea con la línea de aforo. Y esto debe observarse, además, situando los ojos a la altura del menisco. Si los ojos no están en línea con este menisco, el volumen cargado no coincidirá con el deseado. - El líquido debe caer en posición vertical con la pipeta. Cuando el líquido ha drenado, se toca la pared del recipiente con la punta de la pipeta. Otros autores aconsejan que esta punta se encuentre en contacto con el recipiente durante el drenaje. Si, después de que salga el líquido, se sigue observando algo de éste dentro de la pipeta, no se forzará su evacuación. Si la pipeta está adecuadamente calibrada, el fabricante ha previsto el volumen residual.

Procedimiento de pipeteo con pipetas auto- máticas

  • Colocar una punta apropiada al volumen que quiere recogerse. Hay que estar seguros de que la punta ha entrado completamente en la pipeta y que se encuentra en la posición correcta.
  • Presionar el émbolo o pistón hasta la primera posi- ción, introduciéndose más tarde en el recipiente del que queremos extraer el líquido. Después, se va dis- minuyendo la presión lentamente, para que se aspire el volumen requerido, y, cuando éste se ha comple- tado, se retira la pipeta del recipiente.
  • Introducir la pipeta en el recipiente de destino, poniendo en contacto la punta con un lado de dicho recipiente. Se aprieta entonces hasta llegar a la pri- mera posición del émbolo y, después, hasta la segunda, de modo que el líquido se vierta completa- mente. Conviene destacar que las pipetas de plástico (polipropileno) no se limpian por fuera, ya que el plástico no recoge líquido como lo hace el vidrio.

Las pipetas pueden ser mecánicas o no mecánicas. En el caso de las pipetas no mecánicas, éstas se uti- lizan con un auxiliar de pipeteo y se clasifican en aforadas o graduadas. Por su parte, las pipetas mecánicas son de volumen único o variable. También existen pipetas mecánicas repetidoras y pipetas que recogen y dispensan simultáneamente el mismo volumen en varias ocasiones.

2. Matraces aforados

Los matraces aforados son recipientes con cuello estre- cho y cuerpo ancho. En el cuello está marcada una señal, línea de aforo, que es hasta donde debe llevarse la parte inferior del menisco que forma el líquido. En el matraz se indica el volumen que es capaz de conte- ner. Se usan habitualmente para preparar disoluciones y diluir líquidos. Es recomendable usarlos para conte- ner un líquido y no para medir un volumen que luego se quiere verter en otro lugar, ya que están calibrados específicamente para contener. Si la acción que se ha de realizar es la de verter, es mejor usar una pro- beta de las preparadas específicamente para ello.

Elaboración de una disolución con un matraz aforado

En las disoluciones en las que se indica la cantidad de soluto que necesitamos y el volumen total de la disolución, se procede de la siguiente forma:

  • Realizar la disolución del soluto en una porción del disolvente, usando, por ejem- plo, un vaso de precipitados.
  • Escoger un matraz cuya capacidad coincida con el volumen total de la disolución que queremos realizar.
  • Verter la disolución que se ha efectuado en el vaso, dentro del matraz aforado, con ayuda de un embudo.
  • Completar con disolvente hasta llegar a la línea de aforo. Cuando el líquido está ascendiendo por el cuello del matraz, éste debe terminar de llenarse con una pipeta, para controlar que la parte inferior del menisco queda sobre la línea de aforo.
  • Al final de la operación, tapar el matraz y agitar vigorosamente varias veces, invir- tiéndolo, para homogeneizar su contenido. Rotular indicando la fecha y la disolu- ción preparada.

1.2. Material de uso frecuente

3. Probetas

Las probetas se definen como recipientes tubulares graduados, utilizados para medir un volumen y cali- brados para dispensarlo después a otro recipiente. Tie- nen una base, para poder apoyarlos, y un pico en el extremo superior que facilita el vertido. Existen pro- betas con tapón que se utilizan habitualmente para contener.

4. Buretas

Las buretas son unos recipientes alargados, tubulares y graduados que disponen de una llave de paso en su extremo inferior para regular el líquido que dejan salir. Se utilizan mucho en las volumetrías, que se realizan para valorar disoluciones de carácter ácido o básico. La bureta permite saber, con gran exactitud, la cantidad de base que se ha necesitado para neutralizar un ácido, lo que permite calcular la concentración del mismo. La operación contraria, neutralizar y valorar una base con un ácido, también es posible.

5. Dispensadores y diluidores

Los dispensadores son aquellos dispositivos que, aco- plados a un recipiente, se pueden graduar para que, mediante un émbolo, dispensen un volumen definido de líquido. Los diluidores aspiran un volumen de una sustancia líquida y otro volumen determinado de disol- vente, con lo que se posibilita el dispensar diluciones de la citada sustancia.

Material no volumétrico

Es el que se utiliza con propósito distinto al de medir volúmenes. Los más comunes son los siguientes:

1. Tubos de ensayo y de centrífuga

Los hay de distintos tamaños, de vidrio o de plástico, de fondo cónico o cilíndrico, graduados, con varias calida- des y grosores, etc. Se usan para que se produzca en su interior una reacción química o también para su utiliza- ción en las centrífugas (aparatos que se explicarán con mayor detenimiento en esta unidad). Estos últimos deben ser lo suficientemente resistentes para ello.

Tapón esmerilado

Señal de aforo

Fondo plano

Fig. 1.2. Material volumétrico.

Matraz aforado Pipeta Bureta Probeta graduada

Procedimiento de uso de las buretas

  • Colocar la bureta en el soporte y sujetar con la pinza.
  • Llenar la bureta con la disolución valorante (la que nos servirá para neutralizar y valorar nuestra disolu- ción problema), y desechar las primeras gotas, abriendo la llave de paso para purgar el aire del inte- rior.
  • En la base del soporte, poner papel de filtro.
  • Colocar debajo de la bureta, y encima del soporte con el papel de filtro, el Erlenmeyer o vaso de precipita- dos con la disolución problema o líquido a valorar que contendrá el indicador.
  • Con la mano derecha (para los diestros), abrir la llave de paso suavemente hasta que empiece a descender el líquido que contiene la bureta.
  • La mano izquierda (ídem) se utiliza para mover el recipiente que contiene la sustancia a valorar mediante gestos suaves, con el fin de homogeneizar su contenido y poder detectar el momento en el que se produce un cambio de color, el cual nos indicará que la reacción ha finalizado.
  • Después, realizar los cálculos y obtener el resultado, interpretándolo e informando del mismo.

El material volumétrico, aquel que sirve para medir volúmenes, puede ser: pipetas, matraces aforados, probetas, buretas, dispensadores y diluidores.

1.2. Material de uso frecuente

B

Material específico de laboratorio

Además del material que hemos visto hasta ahora, en el laboratorio de farmacia se utilizan envases especí- ficos para contener, fundamentalmente, las formula- ciones elaboradas. Este tipo de material será estudiado

Fig. 1.3. Material no volumétrico.

Matraz Erlenmeyer

Agitador

Cristalizador (^) Desecador Vidrio de reloj^ Placa de Petri

Vaso de precipitados

Matraz Embudo

Embudo de decantación

Tubo de ensayo

Cuentagotas

El material no volumétrico estudiado en la unidad es: tubos, vasos de preci- pitados, matraces Erlenmeyer y Kitasato, copas graduadas, pipetas Pasteur, portaobjetos y cubreobjetos, prepipeteros o auxiliares de pipeteo, cubetas, embudos, morteros, cristalizadores, frascos lavadores, desecadores, humidifi- cadores, frascos, cuentagotas, vidrios de reloj, soportes, pinzas, gradillas, espá- tulas, cápsulas y crisoles.

Soportes, pinzas, gradillas y espátulas. Los primeros se usan para sostener, por ejemplo, buretas; las segun- das, para sujetar crisoles en el horno o tubos expuestos al calor o al fuego. Las gradillas permiten sostener varios tubos a la vez mediante un enrejado, mientras que las espátulas sirven para separar fracciones de sólidos.

Cápsulas y crisoles. Recipientes de vidrio, cuarzo o porcelana. Pueden aplicarse para mezclar e introducir sustancias en los hornos. Un tipo de cápsula son las placas de Petri, que se utilizan para hacer cultivos de bacterias en los medios de cultivo apropiados.

en sus unidades correspondientes, pero, en esta sec- ción, mencionaremos los siguientes:

Duquesas. Son recipientes, generalmente de plástico, con tapa, de pequeño tamaño y boca ancha, que con- tienen cremas, pastas, etc.

Ampollas. Compuestas de vidrio, pueden ser transpa- rentes o de color ámbar, con objeto de preservar su contenido de la luz, y las hay de diferentes tamaños y formas.

Frascos. De vidrio o plástico de diversas medidas y coloración, generalmente ámbar. Específicos para albergar en su interior soluciones o suspensiones.

Tubos. De estaño o plástico, contienen pomadas.

Tapones de caucho. Principalmente mantienen cerra- dos los recipientes.

Viales. Son frascos de vidrio, de capacidad variable (2, 5, 10 o 20 ml). Están destinados a conservar un medicamento inyectable.

Moldes de supositorios. Pueden ser de metal o plás- tico, de diferentes formas y tamaños. Se utilizan para la elaboración de supositorios y se producen lisos o con ranura, lo que permite la dosificación de la forma far- macéutica elaborada.

Cápsulas de aluminio para viales. Es decir, aquellas que mantienen cerrado el vial y rodean el tapón de caucho.

Envases utilizados en el reenvasado. Bolsas, sobres o papelillos para polvos, blisters unitarios para grageas, comprimidos o cápsulas y viales, vasitos y jeringas de plástico o vidrio para líquidos. Los medicamentos tópi- cos se reenvasan en duquesas, frascos de vidrio de boca ancha o jeringas especiales con tubo adaptador (para aplicaciones vaginales).

  • Se conoce con el nombre de duquesas a los reci- pientes, generalmente de plástico, con tapa y boca ancha.
  • También se consideran material específico del laboratorio farmacéutico los siguientes: viales, cápsulas de aluminio para viales, envases de reen- vasado, moldes de supositorios, etc.

pletina (que lleva debajo el condensador con el dia- fragma ) donde se coloca la preparación y se desplaza, para modificar el campo de observación por medio de los tornillos de desplazamiento.

Al igual que con el material, estudiaremos por separado los equipos de uso general y los de uso específico.

A

Equipos de laboratorio de carácter general

Entre los numerosos aparatos que pueden utilizarse en los laboratorios farmacéuticos, desarrollaremos los siguientes:

Microscopio óptico

Es el instrumento óptico capaz de ampliar la imagen de los objetos de tamaño reducido. En un microscopio óptico típico podemos distinguir una parte mecánica y otra óptica. La parte mecánica está constituida por el soporte, la pletina y el tubo. Y la parte óptica la com- ponen un sistema de amplificación y un sistema de ilu- minación. Por su parte, el sistema amplificador se encuentra formado por los objetivos y oculares, mien- tras que el de iluminación lo constituyen el foco de luz, el espejo, el condensador y el diafragma.

En el microscopio se distingue entre base y columna. La columna tiene, en su parte inferior, los controles micrométrico y macrométrico e incorpora, en la supe- rior, el cabezal de los oculares (con las lentes introdu- cidas en el tubo ), el revólver portaobjetivos (con los correspondientes objetivos secos y de inmersión ), y la

1.3 Equipos de laboratorio utilizados

Fig. 1.4. Partes del microscopio óptico.

1. Laboratorio farmacéutico. Material y equipo 1.3. Equipos de laboratorio utilizados

Ocular

Mando de movimiento de la platina

Portaobjetivos

Polarizador

Lámpara halógena

Objetivos

Condensador con diafragma Mandos de enfoque

Base

Pletina

1.3. Equipos de laboratorio utilizados

  • Balanzas mecánicas analíticas: son las que per- miten averiguar la masa con mayor precisión y sensibilidad. El modelo más conocido es la balanza de sustitución de platillo único. En el lado del pla- tillo existe una serie de pesas contrabalanceadas al otro lado por un peso único. Cuando en el pla- tillo no existe nada, los pesos a ambos lados son iguales y la balanza se encuentra en el punto cero. Pero, cuando se pone algo en el platillo, se pro- duce un desequilibrio que termina cuando son reti- radas las pesas apropiadas del lado del platillo, mediante un sistema mecánico. La masa de las pesas retiradas es ofrecida por el aparato como la masa del objeto que estamos pesando. Caracterís- ticamente, estas balanzas se encuentran dentro de una cámara en forma de vitrina y deben estar en un lugar del laboratorio sin vibraciones ni corrien- tes de aire y sobre un soporte muy estable. 2. Balanzas electrónicas. Se consideran las más difundidas en la actualidad. Disponen de un plato en el que se coloca el objeto cuya masa se quiere saber. El peso se mide mediante un mecanismo electrónico.

(a) (b)

Fig. 1.5. (a) Balanza mecánica analítica y (b) Balanza electrónica.

  • Las balanzas mecánicas pueden ser: granatario, de platillo único y mecánicas analíticas.
  • Las balanzas electrónicas indican la masa de los objetos mediante un sistema que posee una bobina, por la cual pasa una corriente proporcio- nal a la masa del objeto.

Técnica en la medida de masas

Primero, debe comprobarse que la balanza está limpia; en caso contrario, ha de pro- cederse a su limpieza. Las balanzas se colocarán en lugares libres de corrientes de aire y lejos de fuentes de vibración.

Granatario

  • El fiel debe estar a cero, lo que se consigue ajustando los tornillos que se encuen- tran en los extremos de los brazos.
  • Debe definirse primero el peso del recipiente que contiene lo que se quiere pesar (esta operación es la denominada «tara»).
  • Siempre que se añaden pesas u objetos, la cruz debe descansar sobre su soporte. La liberación de la cruz del soporte debe hacerse con lentitud.
  • El objeto se coloca sobre un platillo y las pesas se van situando en el otro, empe- zando por las mayores, hasta que se alcance el equilibrio. Estas pesas deben manejarse con pinzas, sobre todo, las de menor tamaño.

Mecánica analítica. Lo que se va a pesar se colocará con la balanza bloqueada. Asi- mismo, el peso debe obtenerse con las puertas cerradas.

Electrónica. Se sitúa lo que se quiere pesar en el plato de la báscula, sobre un reci- piente adecuado y, después, el peso aparecerá en la pantalla de la balanza. Previa- mente hay que tarar el recipiente utilizado, lo cual se realiza pulsando la tecla de tara con el recipiente sobre la báscula, con lo que la pantalla marcará cero.

  • Sensibilidad. Capacidad para distinguir dos medidas cercanas. Por ejemplo, es más sen- sible la balanza que distingue 1 g de 1,5 g, que la que es capaz de distinguir 1 g de 2 g. La primera tiene una sensibilidad de 0,5 g y la segunda de 1 g.
  • Precisión. Capacidad de ofrecer medidas iguales del mismo objeto. La precisión de una balanza puede definirse midiendo una pesa de referencia varias veces y anotando cada vez la masa que nos ofrece el aparato. Cuanto menos varíe la medida de una a otra pesada, mejor será la precisión del instrumento.
  • Pesa de referencia. Esta expresión se aplica a aquellos materiales acerca de los cuales una casa comercial o un organismo compe- tente ha asegurado cuál es su valor real.

1.3. Equipos de laboratorio utilizados

Los termómetros deben utilizarse en posición vertical. Si después de un uso se van a volver a utilizar para temperaturas inferiores a la ante- rior, deben dejarse enfriar previamente, a tem- peratura ambiente, en posición vertical.

Termómetros

Son los instrumentos que nos permiten la medida de la temperatura de aguas, disoluciones, etc., y pueden ser de varios tipos:

  • Termómetros de líquido. La sustancia que más se utiliza en ellos es el mercurio, porque tiene la pro- piedad de dilatarse con el calor. El mercurio se encierra en un tubo estrecho y graduado, denomi- nado «capilar», en cuyo extremo inferior hay un depósito, llamado «bulbo». El mercurio, al calen- tarse, asciende por el tubo indicando la tempera- tura existente.
  • Otros. Termómetros de gas y relacionados con fenómenos eléctricos.

Destiladores y desionizadores

Ambos aparatos son frecuentes en los laboratorios para producir agua purificada. Los destiladores evaporan el agua, libre de componentes no deseados, como, por ejemplo, la materia orgánica, y la vuelven a convertir en líquido mediante un refrigerante. Los desionizado- res, por su parte, mediante resinas de intercambio iónico o sustancias denominadas «permutitas», sepa- ran los cationes y/o aniones del agua.

Todo ello se trata con mayor profundidad en las Uni- dades 3 y 7. En esta unidad sólo adelantamos que exis- ten otros tipos de destilación para separación de líqui- dos o extracción de sustancias, que también se estudian en la Unidad 7.

pHmetro

Es el aparato que mide la concentración de hidroge- niones que tiene una solución. Así, podemos caracte- rizar la solución respecto a su grado de acidez-alcali- nidad.

Existen otras formas de estimar el pH de una solución, siendo las más conocidas las de carácter cualitativo o semicuantitativo, mediante reacciones químicas que se producen entre unos reactivos impregnados en una superficie de papel y la solución cuyo pH queremos medir. Esto es, se introduce el papel en la solución y se compara el color producido en el papel con una carta de colores que facilita la misma casa comercial distribuidora del papel indicador. En ocasiones, el papel viene en forma de tiras, y en otras ocasiones, es un rollo de papel.

Baños

Las reacciones químicas se producen o facilitan a determinadas temperaturas que se alcanzan mediante la utilización de baños. Los hay de diversos tipos:

  • Baños de agua. En ellos, una resistencia eléctrica calienta el agua hasta una temperatura prefijada por medio de un termostato. Para que el agua se caliente homogéneamente, se dispone de algún mecanismo que la remueva.
  • Baños de arena. En los que el medio transmisor del calor es la arena. También existen baños de aceite.
  • Baños de limpieza por ultrasonidos. Los ultra- sonidos pueden generar en el agua burbujas que eliminan contaminantes y suciedad. Hay sistemas especiales para limpieza de pipetas.

Los hidrogeniones son iones de hidrógeno, es decir, átomos de hidrógeno con carga positiva. Cuantos más hidrogeniones libres hay en una disolución, más ácida es.

La diferencia de potencial que mide un pHmetro es sólo la debida a la presencia de iones hidrógeno. Esto es así porque entre la solución que queremos medir y la solución de referencia se interpone un vidrio que capta a los citados hidrogeniones de una manera selectiva.

1.3. Equipos de laboratorio utilizados

Rotavaporadores

Se utilizan para evaporar disoluciones. En el rotavapo- rador un matraz gira para que su interior sea calentado de manera homogénea. La finalidad última puede ser la destilación de una mezcla de líquidos, el secado de polvos y granulados, la condensación de suspensiones, etc. Estos aparatos se explican con más detalle en la Unidad 8.

Fotómetros y espectrofotómetros:

ultravioleta, visible e infrarrojo

Los fotómetros y espectrofotómetros son aparatos des- tinados, fundamentalmente, a la identificación de sus- tancias o a la determinación de la concentración de una sustancia en una disolución. Realizan la identifi- cación o la medición cuantitativa en virtud de las interacciones que se producen entre la radiación elec- tromagnética y la materia.

En el laboratorio farmacéutico, los fotómetros y espec- trofotómetros más comunes estudian cómo moléculas presentes en disoluciones absorben radiaciones elec- tromagnéticas (de los tipos ultravioleta, visible o infra- rrojo).

En ocasiones sólo interesa saber si una molécula deter- minada está presente en una solución y, en otras oca- siones, se necesita saber cuál es la concentración de la sustancia en la disolución. Ambas determinaciones, cualitativas y cuantitativas, pueden hacerse mediante fotometría.

Los equipos más comunes realizan:

  • Espectrofotometría de absorción molecular en el espectro ultravioleta-visible. Existen muchos fotó- metros que trabajan sólo en el visible. También los hay sólo para el ultravioleta.
  • Espectrofotometría de absorción molecular en el espectro infrarrojo.

Los dos tipos de equipos pueden usarse para cuantifi- car concentraciones e identificar sustancias, es decir, para afirmar que cierta sustancia está en una disolu- ción. No obstante, los equipos de ultravioleta-visible se utilizan, sobre todo, para cuantificar, y los equipos de infrarrojo son habituales en la identificación de sus- tancias.

Ambos tipos de equipos llevan una serie de compo- nentes:

  • Fuente de radiación electromagnética. Lámpa- ras de diversos tipos.
  • Selectores de longitud de onda. Los fotómetros usan filtros y sólo trabajan para una determinada radiación, mientras que los espectrofotómetros lle- van monocromadores (selectores de una determi- nada radiación) y pueden trabajar en todo su espectro.
  • Cubetas para la muestra. De cristal o plástico para el visible, de cuarzo para el ultravioleta y de vidrio de silicato para el infrarrojo.
  • Detectores de la radiación electromagnética. Reciben la radiación y la convierten en una corriente eléctrica o temperatura.
  • Elementos para el análisis y el registro de datos. La corriente eléctrica o el dato térmico debe convertirse en una cifra que nos indique la presencia y/ o cantidad de la sustancia que que- remos analizar.

Fig. 1.7. Rotoevaporador

1 namómetro (nm) = 10-9^ metros Tabla 1.3. Radiaciones electromagnéticas más utilizadas.

180- 340- 750-25 000

Ultravioleta Visible Infrarrojo

Longitud de onda Espectro (en nanómetros)

1.3. Equipos de laboratorio utilizados

  • Los espectrofotómetros más comunes efectúan medidas de la absorción de radiaciones electromag- néticas de los tipos ultravioleta, visible e infrarrojo.
  • Los componentes más habituales de los espectro- fotómetros son: fuente de luz, monocromadores, portacubetas y cubetas, detectores y sistemas de registro y lectura.

Técnica y método. Aunque en muchas ocasio- nes se utilizan como sinónimos, el término téc- nica suele tener un carácter más amplio que el de método, siendo éste una aplicación del pri- mero. Por ejemplo, la técnica de espectrofoto- metría de absorción molecular puede ejecutarse, para determinación de proteínas en suero, por el método del Biuret.

Estufas y hornos

Estos equipos pueden mantener temperaturas más o menos elevadas durante el tiempo que se necesite (Figura 1.6). Se clasifican en:

  • Estufas bacteriológicas o de cultivo. Pueden alcanzar temperaturas de hasta 60 °C y suelen lle- var puertas dobles. Un uso habitual es la incuba- ción de cultivos microbiológicos.
  • Hornos para desecar y esterilizar. Trabajan a temperaturas entre 50 y 300 °C. A esta categoría pertenecen los denominados hornos Poupinel (la fuente de calor es eléctrica) o Pasteur (funcionan con gas). Se utilizan frecuentemente para secar y esterilizar material de vidrio.
  • Hornos de mufla. Trabajan incluso a temperatu- ras superiores a los 1 000 ºC.

Hay que tener en cuenta al trabajar con este tipo de equipos que el material que se quiere esterilizar en un horno debe estar limpio y seco.

Autoclaves

Se usan para esterilizar mediante calor húmedo (Fig. 1.6). En ellos se produce la esterilización porque el autoclave genera vapor a alta presión que se difunde a través de las membranas de bacterias y esporas, des- truyéndolas.

En la parte externa del autoclave se localiza un manó- metro, que mide la presión del interior del autoclave, una válvula de seguridad que se abre cuando la presión es peligrosa y una llave de purga, que permite extraer el aire. Además, existe un termómetro, indicador de la temperatura del interior, y unos pilotos que se encien- den y apagan durante el proceso de esterilización, indi- cando lo que ocurre en su interior.

En la zona interna hay una rejilla sobre la que se dis- pone el material a esterilizar en el interior de unas bol- sas especiales.

Para comprobar que se ha producido la esterilización se colocan, en el interior del autoclave, controles quími- cos o biológicos. Los primeros indican, por un cambio de color, si se ha alcanzado la esterilización. Por su parte, los controles biológicos son esporas de bacterias que se someten al proceso de esterilización. Si éste se ha generado correctamente, las esporas, después de sembradas en un medio de cultivo, no crecerán.

Neveras y congeladores

Se utilizan para conservar mediante frío o congelación y funcionan con un sistema de evaporación, compre- sión y condensación. Estos equipos comunican el calor existente en una cámara a un líquido refrigerante, que, a medida que va calentándose, se transforma en vapor. Posteriormente, el vapor se comprime y se convierte en líquido, y éste, otra vez frío, vuelve a circular para enfriar de nuevo la cámara.

Los frigoríficos se utilizan para conservar reactivos y muestras, ya que el frío permite conservar los reacti- vos durante más tiempo y detiene los procesos de cre- cimiento bacteriano que deterioran las muestras.

La esterilización ha de realizarse:

  • En autoclave: a una presión de 1 atmósfera, a 120 °C, durante 20 minutos.
  • En hornos: a una temperatura de 180 °C, durante 1 hora.

Los frigoríficos y hornos realizan mejor su fun- ción si se encuentran limpios, alejados de fuen- tes de calor, con las puertas cerradas el mayor tiempo posible y siguiendo las instrucciones del fabricante en cuanto a limpieza y mantenimiento.

1.4. Control de calidad de material y equipos

primero, se efectúa el proceso o se elabora el pro- ducto y, después, se somete a control su calidad. Lógicamente, si no se ha alcanzado el nivel de calidad exigido, el producto no debería ponerse a disposición de los usuarios. Las empresas que fabrican medicamentos tienen, dentro de su estructura, departamentos de control de calidad encargados de verificar que la fabrica- ción del medicamento y sus características se ajustan a lo establecido. Estos departamentos trabajan con un sistema de documentos, en los que se consignan las especi- ficaciones, es decir, las características que deben reunir los productos terminados, las materias pri- mas, el material de acondicionamiento y los pro- ductos a granel e intermedios. Asimismo, deben especificar cómo hacer los muestreos, es decir, la obtención de una muestra de producto terminado, a granel, etc., y cómo se realizarán los ensayos, o sea, la prueba que verifica que el producto o material se ajusta a lo que determinan las especi- ficaciones. En ocasiones, los documentos se denominan pro- tocolos, ya que indican exactamente todos los pasos que deben seguirse para llevar a cabo un determinado procedimiento.

  • Certificación y acreditación. En la certificación, un organismo competente afirma que un proceso, producto o servicio se realiza cumpliendo todos los requisitos que se exigen. También pueden apli- carse a organizaciones. En la acreditación, el orga- nismo competente afirma que una organización puede realizar correctamente un proceso mediante determinados procedimientos.
  • Mantenimiento. Acciones que se efectúan para conseguir que un equipo se encuentre en adecua- das condiciones de uso para producir óptimos resultados.
  • Calibración. Procedimiento por el que se esta- blece la relación entre una magnitud, en un mate- rial de referencia, y la señal que el material pro- duce en un equipo. Por ejemplo, un pHmetro se calibra introduciendo el electrodo en una solución que, según garantiza una casa comercial o un organismo oficial, posee un valor de pH determinado. El aparato relaciona la señal que encuentra (el voltaje detectado) con el pH que debe tener la solución. Normalmente, en un pHmetro, esto se hace con dos soluciones de distintos pH. Después, y según la señal que se haya encontrado en las soluciones de referencia,

El Diccionario de la Real Academia Española define calidad como: «Propiedad o conjunto de propiedades inherentes a una cosa, que permi- ten apreciarla como igual, mejor o peor que las restantes de su especie».

el pHmetro asigna valores de voltaje a las distin- tas muestras que analizamos a continuación.

  • Documentación. Los planes de garantía de cali- dad, los controles de calidad, los protocolos de mantenimiento o de calibración, etc., deben estar recogidos en documentos, que forman en su con- junto un Manual de calidad de la organización.
  • Material de referencia. Material que se utiliza en la calibración y para el cual un organismo, o una casa comercial, ha asegurado que mantiene una determinada concentración de uno o más componentes.

B

Control de calidad: mantenimiento y calibración de equipos de laboratorio

Tras haber analizado los términos anteriores, vamos a describir algunos procedimientos de control de calidad de los equipos fundamentales en el laboratorio.

Por la extensión y propósito de este texto, no se des- criben procedimientos concretos, sino sólo algunos principios generales en los que se basan procedimien- tos frecuentemente utilizados.

Antes de comenzar señalaremos que la limpieza externa de la mayor parte de los aparatos que vamos a ver requiere agua y un detergente suave.

  • Cubetas. Debe adecuarse el material del que están construidas a la radiación electromagnética que va a usarse. Además, han de limpiarse en profundi- dad, utilizarse secas, y tener mucho cuidado de no dejar en ellas huellas dactilares (esto último se

Con la expresión control de calidad se conoce el con- junto de procedimientos dirigidos a decidir si un pro- ducto o un proceso tiene un determinado nivel de calidad.

1.4. Control de calidad de material y equipos

evita si se trabaja con guantes que, por otra parte, serán imprescin- dibles, ya que se esta- rán manejando sustan- cias que no pueden ponerse en contacto con la piel).

  • Termómetros. De los termómetros de mercu- rio, que miden adecua- damente entre algunos grados centígrados bajo cero y más de 300º C, se prefieren aquellos cuyo capilar no sea muy fino y con un bulbo no excesivamente grueso. Los termómetros de uso en los laboratorios pueden calibrarse, dos veces por año, median- te termómetros de re- ferencia que empresas u organismos oficiales recomienden por su exactitud.
  • Desionizadores. Las resinas de intercambio tie- nen una capacidad de intercambio limitada. Pue- den regenerarse tratándolas con ácidos o bases.
  • Neveras y congeladores. Si se debe controlar la temperatura de las neveras y congeladores, se tomará nota de ello diariamente. Es recomendable poner cerca de la puerta aquellos elementos que más se utilizan, al objeto de que el frigorífico esté abierto el menor tiempo posible. Asimismo, debe seguirse el mantenimiento, programa de descon- gelaciones y demás instrucciones que recomiende el fabricante.
  • Baños de agua. La temperatura del baño, como en el caso de neveras y congeladores, se anotará a diario, en caso de control estricto. Los baños se llenan con agua destilada, siendo conveniente marcar el nivel al que se quieren llenar.
  • Centrífugas. La velocidad de las centrífugas se mide mediante unos aparatos que se denominan estroboscopios y tacómetros; ambos nos permiten

comprobar si la velocidad, en revoluciones por minuto, que la centrífuga indica es verdadera. La velocidad de las centrífugas puede verificarse cada cierto tiempo. También puede controlarse la indicación de la velocidad que alcanza, en caso de que tenga un tacómetro interno, con un estro- boscopio o un tacómetro externo, y el funciona- miento del reloj de la centrífuga, mediante un cro- nómetro de calidad apropiada.

  • Balanzas. Ciertos organismos independientes y casas comerciales establecen las respuestas que deben dar las distintas balanzas. Ha de controlarse frecuentemente el nivel, que establece, si la balanza está nivelada, es decir, que indique cero cuando no tiene nada encima, y la exactitud, pesando una pesa de referencia (la balanza debe marcar la masa de la pesa). Con menor frecuencia puede controlarse la sensi- bilidad de la pesada, para lo que se pesan suce- sivamente varias pesas de referencia con distintas masas. La balanza debe ofrecer las masas de las pesas con un porcentaje de error tolerable, variando la tolerancia del error según el tipo de balanza. Al mismo tiempo que la sensibilidad, puede con- trolarse también la precisión. Por ello, se pesa una pesa de referencia varias veces anotando la masa. Con todas las masas obtenidas se hace la media, se halla la desviación típica y el coefi- ciente de variación. Esto debe efectuarse con dos o tres masas distintas porque la precisión puede variar con la masa medida. El coeficiente de varia- ción obtenido ha de estar dentro de unos márge- nes que vendrán marcados por la calidad del apa- rato.
  • pHmetros. Se han de calibrar con la periodicidad que indique la casa comercial o siguiendo otros protocolos, con soluciones estándar. Frecuente- mente, se usan soluciones de pH 7 y de pH 4, aun- que esto puede variar. La parte inferior del electrodo del pHmetro no debe quedar seca, por lo que estará siempre sumergida en una solución, que suele ser de clo- ruro potásico.
  • Estufas y hornos. Ambos pueden ser controlados mediante termómetros de referencia.

Tabla 1.4. Documento para mantenimiento de equipos.

  • Nombre
  • Fecha de compra
  • Clase
  • Fabricante
  • Contrato de mantenimiento: si o no
  • Empresa, dirección, teléfono, responsable
  • Reparación y comprobación: empresa, dirección, teléfono, responsable
  • Periodicidad:
    • A diario
    • Semanal
    • Mensual
  • Descripción de las operaciones de mantenimiento
  • Descripción de las operaciones de limpieza
  • Registro cronológico

Características generales

Mantenimiento

Limpieza

Averías

Longitud de onda Espectro (en nanómetros)