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Asignatura: ARTE ANTIGUO, Profesor: , Carrera: Diseño de Productos, Universidad: arte-diseño
Tipo: Apuntes
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EL PRIMER ROMÁNICO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA: marco geográfico y cronología.- El primer románico catalán.- El nacimiento del románico en los reinos occidentales de la Península: Navarra y Aragón.- Los orígenes del románico en el reino leonés.
El término “románico”, acuñado por el arqueólogo normando Caumont , hace referencia a las manifestaciones artísticas surgidas en Europa a finales del siglo X, y que perduraría hasta el primer cuarto del siglo XIII. Se trata de un estilo artístico que responde a varias influencias: por una parte se asienta sobre un fuerte sustrato romano y, por otra parte, también muestra una fuerte influencia bizantina como consecuencia del conocimiento del mundo oriental tomado por los cruzados en sus viajes. Con todo ello se llega a la conclusión de que el Arte Románico se basa fundamentalmente en estructuras arquitectónicas latinas con una decoración bizantina creando, de este modo, el primer estilo paneuropeo, base del estilo gótico y origen, en muchas culturas, de las futuras posturas nacionalistas. En este sentido será Focillón quien afirme que “el Románico es la primera definición de Occidente”.
Para entender este arte también es preciso tener en cuenta la visión del mundo que tiene el hombre medieval. Estamos ante una sociedad estamental en la que cada ser tiene su sitio y sin posibilidad de promoción hasta la llegada, tiempo después, de la burguesía. Esta situación tiene su reflejo en el arte. La obra de arte para el hombre románico equivale a imitar la labor de Dios. Dios puso orden donde había caos y ellos debían hacer lo mismo con la Naturaleza. Mantener el orden se establecen dos estamentos privilegiados a los cuales se subordinaba el pueblo:
Aunque, lógicamente, para estudiar el arte medieval es preciso tener en cuenta el contexto general de la cristiandad occidental, también es cierto que hay territorios diferenciados, por constituir verdaderas encrucijadas culturales, en los que existen civilizaciones distintas, con diferentes tradiciones y culturas. Uno de esos ejemplos lo ofrece la Península Ibérica, que en este sentido, por estar ocupada por dos civilizaciones (cristiana e islámica) mantiene un paralelo bastante grande con otras zonas donde la diversidad cultural es mayor, como el Sur de Italia y Sicilia.
Hay unas tradiciones que se suman a la románica, ya que el Sur de Italia es de origen normanda. En esta zona nos encontramos con un Románico que tiene mucho que ver con el de Francia e Inglaterra, pero que es diferente, por la tradición bizantina e islámica, caso que tiene similitudes con el caso español. P. ej. la catedral de Siracusa, en Sicilia, es un templo románico que al exterior tiene un remate almenado de origen islámico
y una fachada barroca. Esta encrucijada de culturas va a dar origen a una creación artística diferenciada dentro del contexto artístico de occidente.
En cuanto a la periodización de nuestro Arte Románico, hay que decir que mantiene las tres fases existentes en el resto de Europa:
Los orígenes del Románico, en torno al año 1000, coinciden en nuestro territorio con una gran expansión del Islam, que ocupa la mayor parte de la superficie. Las fronteras de los reinos cristianos, muy al Norte, constituyen tres bloques políticos independientes, que son:
Estos bloques políticos a fines del s. X, en años anteriores a la cronología románica, se encontraban en un estado de verdadera postración en relación con los ataques de Almanzor. Con la muerte de este caudillo islámico, en el 1002, y con el fin de las campañas de su hijo Abd-al-Malik (1008), los reinos cristianos empiezan a sentir un respiro, favorecido además por la caída del califato y la aparición de los reinos taifas, con lo que la cultura islámica entra en regresión. Córdoba deja de ser aquel referente cultural, que incluso en época anterior seguían teniendo los reinos cristianos (capital cultural en la Península Ibérica).
Ahora, con esa caída del califato, Córdoba entra en decadencia y los reinos cristianos van a orientar, por primera vez en el medievo, su mirada al exterior, hacia Europa (a principios del s. XI), orientación europeísta que pudo haber existido excepcionalmente en el ámbito catalán o esporádicamente, en épocas anteriores, en los restantes núcleos de la Reconquista.
tanto la vinculación centroeuropea venía de siglos atrás. Esa vinculación va a tener consecuencias en la formulación del primer estilo artístico surgido en este año mil, y más concretamente en el Primer Románico Catalán.
Cataluña es un territorio todavía limitado en cuanto a extensión hacia el Sur. A comienzos del s. XI el condado se encuentra limitado y pegado al Pirineo, pero se expande hasta el Rosellón, zona que presenta un devenir artístico común al de Cataluña. Todo ello era un único bloque político. Fue un territorio que había asimilado todo tipo de culturas que llegaban a través del Mediterráneo. El peso cultural de esta zona en torno al año 1000 se caracteriza por tener un fuerte sustrato del arte antiguo, clasicismo que se refuerza al formar parte del Imperio Carolingio. Por tanto, es lógico que en Cataluña empiece a despegar rápidamente ese Arte Románico, que tiene su nombre en función del sustrato romano que tiene en sus fundamentos. A esa fuente tradicional romana hay que sumar la tradición autóctona, que en España es compleja, ya que, según avanza la Reconquista, se incorporan nuevos territorios con gran peso de la tradición islámica. Hay un sustrato local mozárabe de fuerte influjo islámico. Pero además a la tradición antigua, reforzada por lo carolingio, y a lo islámico, hay que sumar la llegada de nuevas corrientes extranjeras, concretamente lombardas, que son las únicas que en esta primera fase del Románico tienen una difusión bastante considerable en el ámbito europeo, fundamentalmente en torno al Mediterráneo.
El primer románico no presenta rasgos uniformes ya que será el estilo Románico Internacional el que proporcionará la unidad de criterios. Pero en un primer momento se parte de la tradición local por lo que existen características distintas en cada región. Sólo hay una zona de Europa, en torno a la cuenca del Mediterráneo, donde aparecen unos rasgos uniformes por la difusión de los talleres lombardos de formas constructivas sencillas, baratas y rápidas que se adaptan a cualquier zona geográfica. Son los llamados magistri comancini , maestros de la región lombarda del lago de Como, y continuadores de una vieja tradición de cantería que nunca había llegado a desaparecer en Italia.
Las soluciones empleadas se basan en una planta de esquema basilical de tres naves rematadas en tres ábsides circulares y, generalmente, escalonados (modelo lombardo). Son iglesias construidas con un aparejo bastante sencillo, con piedra partida a martillo y unido con fuerte argamasa. Donde escasea la piedra se aplica el ladrillo a la misma tipología de iglesia. Las cubiertas son de madera en las naves y de bóveda de horno en los ábsides, para posteriormente pasar a estar totalmente abovedada.
Lo más característico es la decoración en bandas o fajas formadas por las arcuaciones y leselas (pilastras muy planas) que de tramo en tramo les sirven de apoyo. Aparte de estos motivos también se utilizan frisos de dentículos (surgen al disponer el ladrillo en un ángulo de 45º con respecto a la horizontal). Los capiteles están derivados de corintio y son muy esquemáticos. Carece de escultura integrada ya que se decoraban con pinturas.
Estos rasgos se introducen en Cataluña a través de un personaje determinante, el Abad Oliva, personaje vinculado a la Casa Condal de Cataluña. Este hombre va a desempañar el papel más importante del primer cuarto del siglo XI dentro de la Península Ibérica. Pasa por varios centros como Ripoll, Cuixá o Vic, pero parece que también está presente en otro tipo de obras arquitectónicas o, al menos, consta en la documentación su asistencia a la consagración de Cardona, el ejemplo más significativo del primer románico
catalán. Después de un viaje a Italia emprende la reconstrucción de Ripoll basándose en el templo de San Pedro de Roma, de la cual toma la compleja cabecera en la que aparecen las decoraciones lombardas.
El primer románico catalán es una arquitectura monótona y bastante uniforma que tiene su valor por su conjunto. Tiene pocas variaciones locales (diferencias en el Valle de Boi y Andorra, en el Pirineo las edificaciones son aún más rústicas que las restantes). Esta arquitectura se va expandiendo del Norte a Sur a medida que avanza la Reconquista por lo que casi todos los edificios están ubicados en el Rosellón y Gerona. Luego en Cataluña actúan estas tres grandes bases artísticas: antigua, carolingia y autóctona (Islam y lombarda).
¿Cómo se formula el primer arte catalán?: Las características del primer arte catalán se adaptan a la tradición hispano-carolingia e islámica. Del arte lombardo nos vamos a encontrar con los rústicos aparejos, unos muros gruesos, compactos y cerrados, unas estructuras en las que los elementos sustentantes son fundamentalmente pilares en plantas basilicales de triple cabecera escalonada. Con este tipo de aparejo podemos decir que impera una estética del desnudo, de los paramentos lisos o sólo articulados por lesenas y arcuaciones (contrastes de luces y sombras). Esto se va a imponer como una constante de la arquitectura medieval catalana. En el románico pleno (1070), cuando la arquitectura cluniacense incide en toda Europa introduciendo una decoración de carácter monumental, en Cataluña esto no se da (salvo en Ripoll). Podríamos decir que incluso en el gótico de esta zona va a estar influido por la estética del desnudo.
La fachada actúa como el telón de cierre, no está organizada, lo que también ocurre en el arte lombardo. Otro elemento que nos remite a esta tradición son las torres - campanario de sección, generalmente, cuadrada, sencillas o dobles (con más de una banda lombarda de arcuaciones). Son torres que desempeñan un papel importante, símbolo de poder y símbolo espiritual, pero también presenta unas funciones prácticas: ordena la vida del campesino a través de las campanas (distribuye el tiempo en función de la oración) pero también desempeña una función importante como torre de vigilancia y de refugio. El precedente lo tenemos en Italia. Una de las primeras torres de Cataluña tomará el ejemplo de San Sátiro de Milán.
También existen rasgos propios como las cubiertas. Quizás por tadición romano- carolingia, las naves comienzan a cubrirse en fecha temprana por bóvedas (San Martín de Canigó a principios del siglo XI), quizás buscando un apuntalamiento de las bóvedas se disponen las cubiertas a la misma altura apoyándose en gruesos muros y pilares muy potentes. Con ello surge una tipología arquitectónica en la que se crea una espacialidad que tiende a la uniformidad. En el momento en el que los muros y soportes se aligeran tienden a la diafanidad, característica que vamos a encontrar claramente definida en el gótico catalán. Este tipo de cubiertas implica una iluminación característica y muy escasa. Son edificios que suelen carecer de claristorio por lo que presentan una iluminación indirecta y escasa.
Otro rasgo diferenciador aparece en las plantas. Aunque continúa el esquema basilical en algunos ejemplo más originales vemos como se empieza a utilizar la planta en tau (T), en la que se presenta una basílica con transepto bastante acusado en el que directamente se abren las capillas.
Un elemento importante de este templo monástico es la llamada Capilla de la Virgen del Pesebre #, cripta subterránea que adoptaba una tipología curiosa (que también aparecerá en Roda). Presenta una planta circular con cubierta abovedada, anular, que apoya sobre un muro perimetral circular y en un grueso pilar cilíndrico ubicado en el centro de la estancia. Esta capilla dispuesta en el extremo de una composición basilical deriva del Santo Sepulcro de Jerusalén. Esta cripta tiene la función de relicario. Es un templo que se adapta a un lugar desnivelado. (Evoca la rotonda carolingia de Fulda, Alemania, 822)
La torre está muy intervenida ya que se le añadió un muro bajo en talud para reforzar los muros al construir una bóveda para cubrir el primer piso. Se trata de una torre doble con la tradicional apertura de vanos. El templo, en el interior, presenta la estructura lombarda del siglo X, con arcos de herradura sobre gruesos pilares. La segunda consagración del edificio se llevó a cabo en 1035.
construcción hacia el año 1000. No se conocen precedentes sino que es un templo nuevo. Se proyecta con un abovedamiento total de los espacios. Se dan dos fechas de consagración, 1009 y 1026. Es un templo que se adapta a un fuerte desnivel de terreno y para salvarlo se dispone en dos pisos. En este caso se da una coincidencia exacta en las trazas de la planta de la cripta y la del templo. La cripta presenta, al igual que el templo, tres naves y cabecera triple escalonada, abovedada totalmente y con arcos formeros sobre columnas salvo a los pies, donde se apoya en un pilar cruciforme. El templo alto presente el cuerpo de naves más prolongado añadiendo otros tres tramos apoyados en columnas hacia los pies del edificio.
de las naves con arquería apoyada en gruesos pilares lo que indica que el templo estaba abovedado. Lo más original es la cabecera, triconque y de tradición tardoantigua. Además, la disposición triconque se repite en tres ocasiones: en primer lugar, es triconque todo el conjunto de la cabecera; en segundo lugar es triconque el ábside mayor ya que presenta tres pequeños absidiolos de los cuales, el absidiolo oriental está a su vez articulado en su interior con tres nichos. Se ha tratado de poner en relación con un sentido trinitario.
La obra es muy sobria. En su interior lo pilares se adecuan para enlazar con los arcos fajones de refuerzo de la bóveda. En uno de los brazos del transepto se encontraron estucos en relieve de carácter figurativo. No se sabe si son una excepción o si estamos ante el único vestigio de decoración conservada.
se construye tras reconquistar a los musulmanes el terreno de Barcelona a mediados del siglo X. Es un castillo situado en un promontorio que defiende una gran llanura y una montaña de sal. Fortaleza vinculada a la Casa Condal que debió tener en el siglo X un templo elemental que, según la documentación, se recoge la necesidad de realizar un nuevo templo más duradero. En 1040 se consagra con la presencia de Oliva.
Desde el punto de vista estructural, se trata de un templo complejo. Es un edificio de tres naves, la central mucho más amplia que las laterales, y de transepto acusado en planta, con triple capilla abierta al transepto (planta en T). La capilla central introduce la novedad de estar precedida por un profundo tramo recto. Al existir una cripta debajo de esta capilla central, el presbiterio se eleva siguiendo un modelo muy habitual en lombardía. A los pies del edificio existe un porche. Estos elementos son novedosos.
El porche presenta dos torres, como en Ripoll, y nos remite a soluciones carolingias aportadas a través de las soluciones cluniacenses, la llamada galilea cluniacense del arte borgoñés (tomado del westwerk carolingio).
La zona de la cabecera es novedosa en cuanto al tratamiento plástico, con la presencia de nichos rehundidos que producen un mayor efecto claroscurista. Existen otros elementos novedosos referidos a la estructura. Este templo comienza a diferenciar ya partes activas y partes pasivas de la estructura. Esta diferenciación es un rasgo propio del románico pleno. Esta diferenciación determina la existencia concatenada de pilares cruciformes, articulados así para enlazar con los arcos fajones y formeros que en el románico pleno suelen tener dos roscas. Al diferenciar partes activas y pasivas todo el recinto se puede cubrir con bóveda, bóveda que está apuntalada por las bóvedas de arista, casi planas, de las naves laterales, y que se adaptan, en número de tres, a los tramos de las naves leterales. El resto del edificio también está abovedado (cañón y horno). Finalmente, el cuadro del crucero presenta otro elemento novedoso: una torre cimborrio con cúpula sobre trompas. Se trata de uno de los ejemplos más antiguos de cimborrio románico. Sólo existen dos anteriores a él:
Es el ejemplo más complejo desde el punto de vista estructural, por cuanto aplica soluciones que se desarrollan en el Románico pleno: diferenciación perfecta entre partes activas y pasivas (concatenación de las partes estructurales ya vista en el Arte Ramirense). Presenta una planta con pilares muy complejos, articulados en cruz para enlazar con fajones y formeros. Las naves laterales no tienen una función práctica, sino estructural. La cabecera compleja y la tribuna están en relación Cluny y con modelos seguidos de la arquitectura carolingia y derivada posteriormente en la otoniana
Otra innovación es el cimborrio con cúpula en el crucero. Es uno de los primeros que conocemos de la arquitectura occidental y carece de precedentes ya que no hay tradición de cimborrio delante del presbiterio en el Arte Paleocristiano. En el occidente alto medieval, en el Imperio Carolingio sí hay cimborrios, pero formulados de manera distinta: son unas torres de cierta esbeltez que descansan sobre cuatro enormes arcos torales, que se abren hacia la cabecera, nave y brazos, pero esos cimborrios carolingios tienen cubierta de madera por lo que no nos sirven de precedente. En la arquitectura hispánica alto medieval, en lo visigodo, sí hay algunos cimborrios de cubierta pétrea (San Pedro de la Nave), pero son de pequeñas proporciones por lo que nos sirven. De ahí lo novedoso de este ejemplo y otros del primer románico, porque por una parte asimilan la tradición carolingia de arcos torales, pero aplican unas cubiertas cupuliformes que miran hacia la arquitectura cristiana
Cripta. Es precisamente en la zona de las criptas donde en el Románico se conserva la columna como elemento constructivo. En el Románico pleno la columna, cuando aparecen es subordinada (adosada), salvo en las criptas, que normalmente se cubren con bóveda de arista y también desempeñan función constructiva las columnas en las crujías de los claustros. Fue restaurado hace 15-20 años.
San Pedro de Roda. Es un monasterio situado muy al Norte de Gerona (cerca del Rosellón), que tiene su origen en el s. X (documentado en el 945) y que se consagra en el 1002, pero se consagra, casi con seguridad, sin estar terminado, puesto que todavía perviven las obras a lo largo del s. XI, e incluso una torre se termina en el s. XII.
La parte más antigua es la iglesia, que es una iglesia compleja totalmente diferente de las anteriores, que tiene la planta característica en T, de tres naves, transepto desarrollado y cabecera triple, pero el ábside central no es circular sino de disposición parabólica, que adquiere en esta zona central un desarrollo considerable, originando un deambulatorio. Bajo esta zona existe una cripta, que sigue la misma disposición de la de San Miguel de Cuixá (modelo derivado del Santo Sepulcro, que une una estructura circular a otra basilical).
La organización y la estructura de las naves junto a la decoración, son los elementos más novedosos de este edificio. Aquí vemos como se conjugan dos corrientes distintas, que vienen a ser algo consustancial a ese arte medieval hispánico por la presencia de civilizaciones distintas en el territorio peninsular. Los pilares sobre los que apoyan los formeros tienen forma de “T” y, a partir de cierta altura, sobre el quebramiento que mira a la nave central se dispone una columna con capitel y cimacio, que a su vez sirve de apoyo a otro piso de columnas: clara influencia del legado romano. Hay un claro recuerdo del legado antiguo, aunque no hay superposición de órdenes en realidad, porque son capiteles vegetales, pero sí un recuerdo. (Relacionada con la Abadía de Corvey, Alemania, 867).
Curiosamente en esos capiteles, y sobre todo en los cimacios, nos encontramos con motivos que nada tienen que ver con lo clásico, sino con la tradición hispánica, con lacerías y con motivos vegetales de tradición islámica, como inscripciones pseudocúficas (usan la caligrafía pero sin significado). Las columnas también se adosan en los lados laterales para servir de apoyo a los formeros y, las columnas del piso alto flanquean también el pilar dispuesto entre las naves de la tribuna. La girola al nivel de la tribuna se sigue desarrollando en el piso alto. Los capiteles son de talla bastante dura, con uso del trépano, lo que proporciona fuertes contrastes lumínicos.
A la tradición hispánica e islámica se suma la lombarda en la torre que se termina en el s. XII, en una perfecta simbiosis.
REINO DE NAVARRA: En el resto de los reinos peninsulares aparecen también las primeras manifestaciones románicas, como en el Reino de Navarra. En esta unidad política la aplicación de las primeras fórmulas románicas tiene lugar sobre un fuerte sustrato prerrománico, en el que vemos pervivir soluciones mozárabes, que se aprecian sobre todo en el empleo del arco de herradura, y más hacia la zona castellano-leonesa, una impronta importante del arte asturiano. Por tanto, hay una tradición propia sobre la que se formula el nuevo estilo, que coincide con el reinado de Sancho el Mayor de Navarra (1000-1035), monarca que supone en estos reinos cristianos occidentales la primera mirada hacia Europa por varias razones:
Esta reforma supone cambios trascendentales en la cultura y en el arte de la religión. Con ella el rito litúrgico Alto Medieval Hispánico se sustituye en los centros reformados por el rito gregoriano. La letra visigótica que se utiliza en los códices es sustituida por la francesa y, a nivel arquitectónico, la concepción espacial tradicional va a desaparecer para buscar espacios más unificados en función del rito romano, que tiende a una liturgia más colectivista, menos individualista, que la Alto Medieval hispánica.
Pero además, la orden de cluiacense determina el devenir artístico del occidente medieval a lo largo de los siglos, sobre todo en el s. XI y principios del s. XII. Con el imperio monástico que ha creado, participa en todas las cuestiones históricas de importancia, incluso interviene en cuestiones relacionadas con el Papado y sobre todo interviene en algo fundamental, que es predicar el culto a las reliquias y la peregrinación como camino de salvación. A partir del año 1000 en el occidente cristiano hay un verdadero hambre de reliquias y se pretende salir del oscurantismo anterior. Se produce un intercambio cultural y económico entre los pueblos de occidente: la peregrinación interviene como agente de intercambio económico y artístico, ya que se difunde modelos, técnicas, estilos...
El templo se adapta a un desnivel de terreno y bajo esta zona más antigua existe una cripta que tiene exactamente las mismas trazas: tres naves y tres ábsides escalonados, pero ya que esta zona es apoyo de la parte alto y no es subterránea, para poder soportar el peso de toda la iglesia, lo que se hace es multiplicar los sistemas de apoyo, de modo que, en lugar de existir solamente los gruesos pilares cruciformes, lo que se hace es subdividir los espacios por medio de columnas de fuste muy corto, capiteles cúbicos enormemente desarrollados y arcos sobre ellos de gran peralte. Esas columnas se disponen tanto entre los arcos formeros como dividiendo en dos toda la nave central, creando nuevos arcos formeros, de modo que se crea un espacio reticulado característico de las criptas. Es precisamente aquí donde vamos a encontrar los elementos ornamentales integrados de mayor interés, que responden al Románico primitivo, emparentado con ejemplos franceses y con el caso asturiano de San Pedro de Teverga.
El aparejo en este edificio es de bloques de piedra enormes, aunque no regulares. Exterior. Carácter primitivo y sobriedad del muro. La parte bajo se corresponde con la cripta. A pesar de que existen dos pisos que se acusan en el gran desarrollo vertical de los ábsides, no obstante no aparecen manifestados al exterior salvo por las ventanas (no impostas). Los muros son lisos y sin articulación, algo característico de esta primera fase (ningún tipo de articulación).
Los vanos, además, son de medio punto, construidos con dovelas bien trabajados, pero son también arcos totalmente austeros sin ningún tipo de ornamentación. Únicamente bajo los aleros vemos aparecer algunos canecillos esculpidos. El carácter primitivo también se aprecia en la torre, luego recrecida, con una ventana trífora que recuerda los ejemplos lombardos por relación de Sancho con el monje Oliva.
Al interior vemos el pilar compuesto con columnas adosadas en los frentes, con algunos capiteles que recuerdan soluciones asturianas (San Pedro de Teverga). No es que haya relación, sino que son soluciones incipientes de los primeros pasos del románico. Cripta: columnillas de fuste bajo con capiteles troncopiramidales de relieve vegetal, incluso con alguna solución figurativa. El detallismo y la talla rudimentaria se reflejan en los motivos un tanto inventivos, que recuerdan cierto origen vegetal.
Castillo de Loarre. En relación con Sancho el Mayor se pone también el primer recinto de este castillo. Emplazamiento impreciso. Es una fortaleza que surge con una función concreta en relación con la reconquista, en una de las últimas zonas rocosas de Huesca, sobre una llanura, para defender la zona pirenaica frente al Islam. Además surge cercano a otro de origen islámico: el castillo de Bolea.
Parece que los trabajos debieron iniciarse en una época avanzada de su reinado. Surge como lugar defensivo y como residencia, pero en seguida pasa a adoptar la función de monasterio. De hecho, cuando se construye la iglesia el castillo es ya un monasterio benedictino.
En relación con esta primera fase se ponen las dos torres: una llamada de la Reina, que presenta un recuerdo lombardo en las ventanitas geminadas de la parte alta.
En relación con el reino de Navarra, por iniciativa de Sancho el Mayor, se construye la primitiva Catedral de Palencia. Tiene una parte visigoda del s. VII. La parte románica es una sala rectangular de considerable desarrollo, que nos muestra una clarísima influencia del arte asturiano (cripta de Santa Leocadia y piso bajo de Santa María del Naranco), puesto que presenta un abovedamiento que arranca de un pequeño podio y recorre la nave, sobre el que se disponen los fajones que dividen el espacio. Podemos ver un aparejo grande, aunque no regular. Es probable que esta cripta tuviese dos niveles y se relaciona con un martirium.
ARAGÓN: Al margen de la actividad regia, en los valles pirenaicos de Aragón encontramos una serie de iglesias que presentan bien un recuerdo más vivo de la tradición islámica o un contacto más directo con las soluciones lombardas. Un grupo de rasgos bien definidos y diferenciados del resto se localiza en el Valle del Serrablo, en el que se han logrado recuperar varias iglesias. Son iglesias generalmente de una nave, que se cubre con madera, con un ábside semicircular en la cabecera, enorme sobriedad en general, torre campanario que en ocasiones presenta arcos de herradura (lo mismo que pueden aparecer también en la iglesia, como recuerdo de la tradición mozárabe), portada única abierta generalmente en el lado meridional y como única decoración la que presenta la cabecera, a base de arcos ciegos recorriendo el muro y un friso de gruesos baquetones en la zona baja de la cornisa.
El ejemplo más importante es # San Pedro de Lárrede , pero existen otros muchos con características bastante próximas, que por la formulación de la cabecera se pueden identificar como templos del s. XI del Valle de Serrablo. El aparejo sigue siendo mayor que el lombardo, incluso en estas iglesias rústicas. (Cuando hablemos de estas iglesias debemos definirlas como templo románico del siglo XI perteneciente al Valle del Serrablo...)
Hay otro grupo dentro de las iglesias del Pirineo aragonés que manifiestan mayor influencia de las fórmulas lombardas. P. ej., # la iglesia de San Caprasio de Santa Cruz de la Serós , cerca de San Juan de la Peña, de una sola nave con un pequeño ábside semicircular, torre campanario anterior a la cabecera, con relación con lo lombardo, con ventanitas y por esas arcuaciones o fajas lombardas. Fachada sencilla y rústica con portada descentrada.
# Santa María de Obona , de tres naves con escasa diferencia de altura, todas ellas recorridas por arcuaciones y lexenas, también con tres ábsides semicirculares poco desarrollados. En la zona alta se aplica una versión diferente a los nichos de San Vicente de Cardona, con arcos ahuecados.
reformar el porche panteón inicial, se hace un proyecto que luego se engrandece y queda sobrepasado y luego se inicia la construcción de una nueva iglesia, que ya entra en las soluciones del románico internacional. La primera fase de Alfonso V es de principios del s. XI. Con Fernando y Sancha se reconstruye el templo y seguramente se realiza la reconstrucción del porche, que va más allá y se termina quizá después del reinado de estos monarcas. Por su gran desarrollo arquitectónico se sustituye el templo por el actual San Isidoro. Según la reforma de Fernando y Sancha se consagra en 1063, unos años antes de la fecha que se da para San Pedro de Teverga.
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PORTUGAL: El influjo compostelano.
Se desarrolla a partir del último tercio del s. XI. Ese románico pleno se viene fechando entre 1070-1150. El Primer Románico, en términos generales, es una fase de expansión, de búsquedas, que se formula de diferente manera en cada zona, dependiendo de la tradición local. Las estructuras van evolucionando hacia el abovedamiento total de los edificios (en Europa no hay abovedamientos en fase temprana), el aparejo tampoco es regular...
Rasgos que diferencian la arquitectura del Románico Pleno:
Lógicamente, estas características requerirán matizaciones según los casos. P. ej. en Asturias no hay abovedamiento total de los edificios. En zonas también donde escasea la piedra se recurre a la madera, o también por falta de medios económicos. También hay zonas donde se utiliza el ladrillo (zonas de Castilla y, en Italia, el valle del Po).
“ El románico pleno se caracteriza por el deseo de cuidar los espacios internos y valorar plástica y articuladamente los externos. Los esfuerzos se concentran en los ábsides y en las fachadas. La iglesia se explica como la imagen de la Jerusalén Celeste y el ábside
Eunate, hasta llegar a Puente de la Reina, donde el Camino se unía al que entraba por Roncesvalles, pasando antes por Pamplona.
Desde Puente de la Reina enclaves fundamentales los tenemos en Estella, Logroño, Nájera, Burgos, Castrojeriz, Puente de Hitero, Frómista, Carrión de los Condes, Sahagún, León, Astorga, puerto de Foncebadón, Ponferrada, Villafranca del Bierzo, Triacastela, Portomarín, Mellide y Compostela. Todos estos enclaves conservan algún vestigio de época románica.
Sabemos que la peregrinación está constatada ya en el s. X, y que el primer de un peregrino respondía al nombre de Gotescalco, de origen francés. A los franceses se suman en el s. XI peregrinos ingleses, germanos, normandos, incluso de origen armenio. Las causas que mueven a estas gentes son diversas:
A lo largo del siglo XII estas herencias se generalizan y aparece la figura del “peregrino alquilado”. Este personaje tenía por función realizar la peregrinación heredada por una familia a cambio de dinero. El peregrino debía llegar a Santiago y realizar las súplicas y entregar ofrendas por la familia a la cual representaba. [J.M. LACARRA: Las peregrinaciones a Santiago de Compostela.]
Estos peregrinos que iban a Santiago tenían como atributo la concha venera (para Roma la palma), la espartilla (un pequeño saco de piel de animal es que se coloca en bandolera) y el bordón (palo con una o dos bolas). Según la época el traje cambia: capa y capucha en un primer momento, luego túnica corta y sombrero... Más o menos siguen siendo los mismos elementos.
Ese movimiento de gentes impulsa la creación de centros asistenciales tanto de tipo espiritual como material: aparecen numerosos monasterios y templos y también infraestructuras de puentes, caminos, hospitales y hospederías así como malaterías para peregrinos leprosos. Hospitales importantes los encontramos en Roncesvalles (Navarra), Santo Domingo de la Calzada, en Sahagún...
Otro acontecimiento importante es el impulso que se da a la creación de un códice , que en su libro V se convierte en una guía para los peregrinos, y que resulta imprescindible, que es el Codex Calixtinus.
Este movimiento tuvo que tener consecuencias trascendentales desde el punto de vistaeconómico (surgen numerosos barrios comerciales), cultural y artístico. Esa
importancia del Camino de Santiago fue destacada ya por los historiadores desde hace tiempo. Uno de los que más ahondó en ese aspecto fue Emile Mâle , que destaca la difusión a lo largo de la ruta del modelo de templo de peregrinación, cuyo origen se situaría en Francia y más concretamente en los templos de San Martín de Tours, Limoges, Conques, San Saturnino de Tolousse y, por último, pasaría a España observándose en el propio Santiago de Compostela. Según Mâle en contrapartida, España, influye en Francia con motivos islámicos tales como lacerías, modillones lóbulos, arcos polilobulados, etc.
Otros autores como Kingsler Porter , en su estudio sobre la escultura románica en la ruta de peregrinación (1920), consideran que en España se formulan los modelos y desde España se expanden al resto de zonas. Esta postura es revisada por otros autores como Guillard y Lambert , que recuperan las teorías de Emile Mâle.
El primer ejemplo netamente románico es la Catedral de Jaca. Se trata de una arquitectura planteada dentro del contexto de intercambios entre Francia y España, en la que se aprecian las novedades arquitectónicas y escultóricas del suroeste francés y de la zona del Langue d´Oc, de finales del XI principios del XII. Este templo se va a constituir en un modelo, en la cabeza de serie del románico pleno español ya que hacia el oeste, se difunde una corriente artística que implantará en Castilla y León esas soluciones situadas a ambos lados de los Pirineos. Frómista, en Palencia, y San Isidoro, en León, presentan esta tipología. Se produce una difusión prácticamente coetánea. Estos tres ejemplos aportan las fórmulas que se aplicarán en el románico castellano hasta finales del siglo XII. Las soluciones se repiten con mayor o menor desarrollo en otros ejemplos monásticos o iglesias en los que tanto la arquitectura como la decoración tienden a simplificarse.
# Catedral de Jaca. “La ciudad de Jaca es una creación de Sancho Ramírez (1063-1094) para poder centralizar el comercio con el norte a través de los pasos pirenaicos, convirtiéndose poco después en sede episcopal. La privilegiada situación económica del lugar y el apoyo regio propiciaron una importante actividad constructiva durante el último tercio del siglo.
En cuanto a la Catedral, son numerosas las cronologías que se han barajado pero ninguna de ellas está documentada. Parece que en el 1072 parte del templo, probablemente la cabecera, ya habría sido levantado ya que en esta fecha el conde Sancho Galmídez realiza una obra en Iguácel sobre un templo heredado de su padre, en el que aparecen reflejos del arte de la catedral jaquesa. Otras construcciones iniciadas en 1080 y 1088 respectivamente, con influencia jaquesa son las iglesias monásticas de San Pedro de Arlanza y Santo Domingo de Silos.
El edificio que se proyectó en Jaca presenta una planta basilical, con tres ábsides semicirculares; el central ha sido sustituido por un presbiterio moderno. Las naves se