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La modificación de conducta no es más que la aplicación práctica de los conceptos y principios de la conducta, con la finalidad de predecir y cambiar el comportamiento de las personas en el ambiente natural. Se puede decir que la modificación de conducta es un enfoque de intervención psicológica y social que aplica sistemáticamente los métodos y principios de la psicología experimental, y en particular, de la investigación del aprendizaje, en la solución de problemas socialmente significativos,
Tipo: Apuntes
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Centro de Producción de Material didáctico para uso Documentos de la Universidad Particular exclusivo en clase de San Martín de Porres
Definición de la modificación de conducta.
Concepción conductual del comportamiento inadaptado. Objetivos de la modificación de conducta
Determinando las respuestas-blanco
Medición conductual: registros de conducta
UNIDAD II: PROCEDIMIENTOS OPERANTES BASICOS EN LA MODIFICACION DE LA CONDUCTA
Reforzamiento positivo: tipos, características y procedimientos de aplicación.
Reforzamiento negativo
Castigo positivo, castigo negativo y extinción: características y procedimiento de aplicación.
UNIDAD III: TECNICAS OPERANTES PARA DESARROLLAR Y MANTENER CONDUCTAS
Moldeamiento y desvanecimiento: características y procedimientos de aplicación.
Encadenamiento, principio de Premack y control de estimulo: características y procedimientos de aplicación.
UNIDAD IV: TECNICAS OPERANTES PARA REDUCIR Y ELIMINAR CONDUCTAS
Reforzamiento diferencial y coste de respuesta: características y procedimientos de aplicación.
Tiempo fuera, saciacion y sobrecorreccion: características y procedimientos de aplicación.
UNIDAD V: SISTEMA DE ORGANIZACIÓN DE CONTINGENCIAS EN LA MODIFICACION DE CONDUCTA
Economía de Fichas: características y procedimiento de aplicación.
Contratos de contingencias: características y procedimiento de aplicación.
El autocontrol
UNIDAD VI: ANALISIS Y DIAGNOSTICO FUNCIONAL EN LA EVALUACION CONDUCTUAL Y ESTRATEGIAS DE IMPLEMENTACION DE PROGRAMAS E INTERVENCION EN LA MODIFICACION CONDUCTUAL
Conceptualización del análisis funcional y el diagnostico conductual funcional del comportamiento inadaptado.
Etapas y estrategias de la planificación e implementación de programas de modificación conductual.
Evaluación del programa: I. Línea base conductual. Evaluación del programa: II. Diseño experimental conductual. Aplicación de un programa de intervención en trastornos de comportamientos inadaptados
BIBLIOGRAFÍA
condicionada). Por supuesto, si la proximidad del profesor hacia el niño causa ansiedad, esto puede disminuir las propiedades de reforzamiento del profesor.
CARACTERÍSTICAS DE LA MODIFICACIÓN DE CONDUCTA
Hemos señalado que la modificación de conducta es un enfoque de la psicología como área de aplicación, que se caracteriza porque utiliza las métodos y conceptos de la psicología experimental. Esta orientación, permite que la modificación de conducta se diferencie de otros enfoques de intervención psicológica en varios aspectos, que comentamos a continuación.
La evaluación de la conducta
En cuanto a la evaluación de la conducta, la modificación de conducta se distingue radicalmente de la evaluación diagnóstica tradicional (Fernández Ballesteros, 1994). El énfasis está en las conductas que se van a alterar, más que en la personalidad subyacente considerada como causa de la conducta. Aunque se puede describir un problema en términos vagos o generales (por ejemplo, hiperactividad), el modificador de conducta busca aclarar estos términos mediante la observación de la conducta que necesita cambio y los eventos que preceden y siguen a la conducta. Por ejemplo, si un educador alega que un niño interno retardado tiene “mal genio”, el modificador de conducta deseará medir las conductas que hicieron que el educador hiciera tal enunciado, la frecuencia de estas conductas y los eventos antecedentes y consecuentes que están asociados con cualquier rabieta. La evaluación de factores asociados a la conducta puede ser útil para alterar la conducta que requiere tratamiento. Las conductas observadas son de interés directo por su propio valor, más que como reflejos de problemas psicológicos subyacentes. La evaluación conductual tiene como objetivo el permitir llevar a cabo un cambio de conducta sirviendo, además, de garantía a la modificación de conducta. Es decir, la evaluación conductual, tiene la tarea fundamental de seleccionar y tomar mediciones de las conductas y de las estrategias de intervención que serán utilizadas dentro de un determinado diseño de tratamiento, así como la verificación de hasta qué punto las técnicas aplicadas han tenido los efectos deseados (tras el tratamiento y en el seguimiento). El objetivo de la medición conductual no es entonces solamente establecer las condiciones en que se encuentra el cliente al momento de iniciar la intervención, sino también determinar si las técnicas o procedimientos implementados para modificar una conducta-objetivo tienen o no efectos sobre dicha conducta. Por ello, la medición conductual se realiza antes, durante y después de la aplicación de la técnica respectiva. En suma, la evaluación conductual, a diferencia de la que está orientada psicométricamente, implica la medición directa de la conducta. Lo que interesa es establecer en forma específica, qué es lo que requiere tratamiento y en qué dirección se requiere (aumento, mantenimiento o disminución). Por consiguiente, en el modelo conductual, la evaluación no es un proceso que pueda hacerse independientemente de la intervención propiamente dicha, es parte de ella y es directamente relevante al tratamiento.
El tratamiento conductual
Los modificadores de conducta ponen gran énfasis en los eventos del medio ambiente que pueden usarse para alterar la conducta. El énfasis en las conductas abiertas y en los determinantes situacionales externos, permite al modificador conductual alterar fácilmente determinantes específicos que influyen en las conductas. Las conductas mostradas por un número de individuos en tratamiento, rehabilitación y en contextos educacionales, pueden resultar de factores internos como deficiencias psicológicas o anomalías anatómicas. No obstante, las conductas adaptativas pueden aprenderse y se puede minimizar las limitaciones impuestas por los defectos físicos existentes. Aun si se cree que la conducta de una persona tiene base orgánica, los principios del aprendizaje pueden lograr cambios dramáticos en la conducta, como sea demostrado con pacientes psicóticos, mentalmente retrasados y niños autistas o hiperactivos con problemas orgánicos conocidos. La mayoría de las conductas para las que se busca tratamiento y rehabilitación pueden ser alteradas mediante la manipulación directa de los eventos ambientales. Los modificadores de conducta están interesados en aislar los eventos que mantienen las conductas “anormales” o que sirven para desarrollar conductas adaptativas donde hay deficiencias. Hasta este punto, el enfoque conductual se interesa en aquellos eventos que determinan o causan la conducta. Sin embargo, los determinantes buscados no son factores intrapsíquicos o motivos subyacentes. Además, en vez de considerar los eventos de la temprana infancia como responsables de
la conducta actual, los modificadores conductuales se enfocan en los eventos ambientales ordinarios que afectan y mantienen la conducta. Los modificadores de conducta no se apegan a la noción de sustitución de síntomas, para la cual hay escaso apoyo empírico. No consideran a las conductas como síntomas de varios problemas sino como el problema mismo. De esta forma, no se considera probable que la alteración de una conducta problemática resulte en la sustitución de otra conducta problema, básicamente porque los conductistas no consideran que tal conducta esté reflejando supuestos impulsos internos que busquen expresión. De hecho, los conductistas predicen que una vez que una conducta problema particular sea alterada para un individuo, otros aspectos de su vida y conducta también pueden mejorar. Los efectos benéficos del tratamiento de una conducta pueden extenderse o generalizarse hacia otras conductas. Por ejemplo, si se altera la conducta de un niño “hiperactivo”, de manera que pueda estar sentado en clase y prestar atención a las lecciones, es probable que otras conductas (tales como cumplimiento académico) puedan mejorarse, ya que ahora el niño puede aprender sus lecciones. Además, la conducta socialmente deseable en un estudiante descarriado aumenta la probabilidad de que sus compañeros desarrollen un interés mayor en él y así promover la convivencia social. De igual manera, si se enseña a un tartamudo a hablar fluidamente, se espera que resulten cambios positivos adicionales. El o ella puede volverse más “seguro(a)”, “extravertido(a)” y menos “tímido(a)” en su vida cotidiana. El cambio de un problema puede iniciar una serie de cambios en la vida personal. Por supuesto, es posible que una persona a la que se le ha alterado una conducta siga teniendo problemas adicionales. Sin embargo, esto no es evidencia de sustitución sintomática, sino más bien, de un tratamiento incompleto. En efecto, es posible que una vez que se ha reducido una conducta desadaptativa, la persona no tenga ninguna respuesta socialmente apropiada en su repertorio para que tome su lugar. No obstante, se puede mitigar este déficit mediante el desarrollo de conductas apropiadas mientras que se eliminan las inapropiadas. Un aspecto importante de la modificación de conducta es que generalmente, el tratamiento se lleva a cabo en las situaciones donde es evidente la conducta que requiere cambio, tales como el hogar y en la escuela. Esto se distingue del tratamiento tradicional en el cual al paciente internado o al de consulta externa se les proporciona servicios semejantes. Resultan numerosas ventajas del tratamiento de los problemas en las situaciones donde aparecen. Primero, puesto que la conducta es específica de la situación, al aislar al individuo de la situación en que surgió el problema se puede ocultar la conducta que se necesita cambiar. Por ejemplo, si se da a un niño “hiperactivo” orientación individual, no es probable que las conductas que son problema en el hogar o en la escuela sean palpables en la situación de orientación, son las conductas del hogar y la escuela las que requieren cambio y no las conductas en la situación de orientación (los modernos enfoques “ecológicos” del tratamiento de personas con graves deficiencias resaltan este aspecto, ver por ejemplo, Shea y Bauer, 1997). Segundo, la alteración de una conducta en una situación fuera del “mundo real” puede no cambiar la conducta en la situación en la que la conducta fue un problema originalmente. Aun si se llega a alterar la conducta mediante la situación de orientación, no es probable que se generalice a otras situaciones. Una tercera ventaja al alterar la conducta en el ambiente natural en lugar de aislar al individuo de los demás, es que los efectos nocivos de la institucionalización no se sumarán a los problemas del paciente.
Transferencia de la tecnología conductual al usuario
La modificación de conducta necesita del uso de agentes naturales que están normalmente en contacto con los pacientes en la vida diaria. Individuos que tienen el mayor contacto con el paciente incluyen profesores, parientes, cónyuges, compañeros, supervisores y colegas. Estos individuos tienen un papel importante en la alteración de la conducta, ya que tienen gran oportunidad de regular las consecuencias que controlan la conducta. Además, los individuos en contacto directo con el paciente observan las conductas en las situaciones reales donde se llevan a cabo y por lo tanto, están en la mejor posición para centrarse en la conducta como está ocurriendo en la actualidad. La utilización de los individuos que están en contacto con el paciente es de especial importancia puesto que, con frecuencia, ellos contribuyen a la conducta inadaptada. De hecho, el personal, profesores y padres de familia a manudo contribuyen o apoyan esas conductas que ellos mismos quisieran eliminar. Para alterar la conducta del paciente se requiere que se altere primero la conducta del agente responsable. De esta forma, trabajar con los no profesionales es con frecuencia la mejor manera de garantizar el cambio en los pacientes. Los profesionales desempeñan el papel de entrenar y asesorar a los individuos no profesionales entrenados, para llevar a cabo los procedimientos que tienen una probabilidad mayor de alterar la
Encontramos en la modificación de conducta ampliamente utilizada en la rehabilitación y reeducación de individuos autistas; con retardo mental o con otros déficits severos de conducta; en el tratamiento de la agresión; delincuencia, consumo de drogas y alcoholismo. La modificación de conducta se aplica a la administración de recursos, ahorro de energía, administración y capacitación de personal. Algunas de las aplicaciones más llamativas de la modificación de conducta se hallan en la medicina conductual y la psicología de la salud, es decir, aquellas disciplinas dedicadas, desde el punto de vista psicológico, a la prevención, tratamiento o rehabilitación de enfermedades físicas. Así, según Godoy (1991), las aplicaciones conductuales a la salud se ocupan de la promoción y mantenimiento de la salud y prevención de la enfermedad, a través de la generación de estilos de vida saludables; cambios en los estilos de vida para eliminar factores de riesgo y la detección e intervención precoz. También colabora en la potenciación de la acción de otros profesionales de la salud por medio de la mejora de las relaciones profesional-paciente; la preparación de los pacientes para los tratamientos médicos y el aumento en la adherencia a los tratamientos. Finalmente, la modificación de conducta cubre un amplio rango de aplicaciones en la evaluación y tratamiento de trastornos específicos. En las siguientes áreas, la modificación de conducta se ha empleado en uno o más trastornos específicos: problemas cardiovasculares; trastornos del sistema nervioso central; trastornos neuromusculares; trastornos gastrointestinales; trastornos excretores; trastornos respiratorios; disfunciones y desviaciones sexuales; trastornos dermatológicos; problemas oftalmológicos y visuales; trastornos del oído; cefaleas tensionales; control del dolor crónico; artritis; alergias; obesidad; diabetes, cáncer y SIDA. La modificación de conducta constituye un área activa de constante investigación. Debido a su enfoque objetivo, basado en la medición de la conducta y en su apego a procedimientos y teorías de la psicología experimental, la modificación de conducta ha sido capaz de extender rápidamente sus ámbitos de aplicación y en la actualidad la investigación en modificación de conducta tiene tanto el objetivo de seguir ampliando sus áreas de aplicación, como perfeccionar continuamente sus técnicas de evaluación e intervención.
CONCEPCIÓN CONDUCTUAL DEL COMPORTAMIENTO INADAPTADO
En esta sección nos ocuparemos exclusivamente de problemas frecuentemente debatidos en el campo de la psicología clínica, referidos a la evaluación e intervención en aquellos individuos cuyo comportamiento es considerado “anormal”. Si bien hay muchas excepciones a esta regla, por lo general, el modificador de conducta evita las concepciones patologistas. El modificador de conducta no considera a la conducta anormal como esencialmente distinta de la conducta normal. La conducta anormal no representa una disfunción o proceso de enfermedad que ha rebasado el desarrollo de una personalidad normal. Más bien, considera que ciertas experiencias del aprendizaje o el fracaso para recibir o sacar provecho de varias experiencias de aprendizaje pueden explicar la conducta. Los principios del aprendizaje explican la forma en que se desarrolla la conducta, independientemente de si se le clasifica o no como anormal. La clasificación de la conducta como anormal se basa en juicios subjetivos más que en criterios objetivos. Diferentes personas pueden considerar una misma conducta dada como normal o anormal. Por ejemplo, los compañeros y los padres de familia pueden juzgar las peleas entre los niños como una expresión de masculinidad, mientras que los profesores y los consejeros escolares pueden verlas como un signo de perturbación emocional. El individuo que evalúa la conducta juega un papel importante para decidir si es normal o aberrante. También es importante el contexto social para determinar si la conducta dada se considera como aberrante. Por ejemplo, el tener la mirada fija en el espacio se acepta cuando uno va en autobús o cuando se está mirando a través de una ventana, pero no cuando se está parado en la esquina de una calle, esta última situación puede considerarse como una conducta anormal. Conductas que parecen semejantes pueden ser interpretadas diferentemente según el contexto social. Se deduce la conducta anormal a partir del grado en que se desvía la conducta de las normas sociales. Puesto que las normas sociales varían según las culturas y grupos dentro de una cultura dada, es difícil definir objetivamente los criterios de normalidad. Por ejemplo, las conductas agresivas clasificadas como antisociales reflejan patrones de conducta que están socialmente condenados y fuertemente apoyados por muchos grupos de gente, que aceptan comúnmente las peleas callejeras y el crimen. La clasificación de la conducta como antisocial e indicativa de perturbaciones psicológicas se basa en juicios de valor más que en pruebas de procesos de “enfermedad” psicológica. Las diferencias en la conducta entre los individuos refleja diferencias en un continuo más que diferencias de enfermedad y salud.
Desde luego que donde hay una base objetiva para hacer un diagnóstico, tales como casos de daño encefálico, psicosis orgánica y otras anormalidades fisiológicas, puede haber bases claras y cualitativas para distinguir entre individuos normales y anormales. Pero aun cuando los individuos tienen deterioro orgánico, el problema está en la conducta aberrante más que en el deterioro. Por ejemplo, los niños “retrasados”, no son retrasados, únicamente su conducta en el medio ambiente promedio a veces es retardada. Hace muchos años, Lindsley (1964) comentó que es más bien la habilidad de la ciencia moderna que crea ambientes convenientes para estos niños, la que está retrasada. Actualmente, mucho ha avanzado la modificación de conducta para ayudar a los niños catalogados como “retrasados”, incluyendo la sustitución de tan peyorativo calificativo. Con el cuidadoso diseño del medio ambiente, se puede enseñar a estos niños a ajustarse a una variedad de respuestas (Lovaas, 1990). Los individuos considerados como “anormales” son solamente quienes realizan acciones que los distinguen de sus semejantes. Sin embargo, las diferencias están en la conducta más que en una enfermedad o en un defecto psicológico. Un objetivo de la modificación de conducta es proporcionar experiencias de aprendizaje que promuevan en el individuo conductas adaptables y prosociales. El modificador de conducta utiliza a veces el término “comportamiento inadaptado”, para referirse a aquella pauta de comportamiento que puede requerir atención. Se puede llamar “comportamiento inadaptado” al hecho de que un individuo presenta una o más de las siguientes condiciones: a. déficits en conductas deseables (las conductas deseables no existen). b. debilitamientos en conductas deseables (las conductas deseables ocurren con menor frecuencia de lo aceptable) c. excesos en conductas indeseables (las conductas indeseables ocurren con más frecuencia de lo aceptable). Conductas indeseables que pueden ocurrir en exceso configurando pautas de comportamiento inadaptados pueden ser: 1. conductas que impiden o dificultan la adquisición de respuestas socialmente deseables; 2. conductas que impiden o dificultan la emisión de conductas socialmente deseables y 3. conductas que implican un peligro de daño físico o psicológico, tanto para el mismo individuo, como para otros.
En cualquiera de estos casos, el desempeño del individuo no satisface los criterios de eficiencia en el desempeño social valorado en una cultura determinada, para su nivel de desarrollo. Por ejemplo, cuando el comportamiento del individuo le impide obtener un empleo o mantenerse en él, o dificultan el que consiga una pareja, etc. En estos casos, el individuo no puede ajustarse a lo que es esperado o requerido de él.
OBJETIVOS DE LA MODIFICACIÓN DE CONDUCTA
En la mayoría de los escenarios donde se conduce la modificación de conducta, se tiene por meta hacer cambios de larga duración en la conducta de las personas, el objetivo no es un cambio transitorio. La meta final es que las variables naturales que se encuentran en el ambiente social, tomen el control de la conducta. Sólo de este modo es posible asegurarse de que los cambios conductuales logrados serán permanentes. Sin embargo, en algunas circunstancias las técnicas usadas pueden requerir, temporalmente, de un arreglo artificial de la situación para lograr que la conducta cambie sistemáticamente. Por ejemplo, se puede reforzar a un adulto retardado, que llega tarde a su trabajo en un taller, con privilegios y dinero para que sea puntual. Se podría pensar que el individuo se hiciera dependiente de los reforzadores, sin embargo, esta preocupación es apresurada. El objetivo inicial es desarrollar la conducta para que se efectúe consistentemente, y una vez que ya está bien establecida, hace falta hacer uso de los procedimientos para asegurar su conservación. En la etapa inicial del programa es probable que la ejecución dependa de la entrega del reforzamiento o del castigo. Si el adulto que llegaba tarde al trabajo no recibe ya reforzamiento por su conducta, pronto se extinguiría la puntualidad. No obstante, los objetivos de la modificación conductual son cambiar la conducta y sostener ese cambio después de que se ha terminado el programa, es decir, eliminar la dependencia de las contingencias que existía durante el programa. Las metas generales de larga duración de la modificación conductual requieren de una ejecución prolongada de las conductas socialmente aceptadas. A la larga, ya no se deben necesitar las contingencias “artificiales” del programa, y las contingencias naturales del ambiente social deben ser suficientes para mantener la conducta. Entonces, los logros del programa serán duraderos. Para cualquier individuo que participe en un medio terapéutico, un objetivo principal es conseguir el máximo de reforzamiento (el elogio, el logro, la estimación de los demás, la autoestima, la convivencia social) y el mínimo de castigo (el estigma, la censura social, el desprecio propio, los fracasos repetidos) en su vida. Para que el reforzamiento sea máximo y mínimo el castigo en un medio social, se necesita
Topografía de las respuestas-blanco
El primer aspecto que debe resolverse en la descripción objetiva de la respuesta-blanco es determinar su topografía , es decir, su forma física. Reglas:
De los tres ejemplos, el C es el más detallado. Sin embargo, una descripción como la del ejemplo B tal vez sea suficientemente útil en muchos casos. En cambio, la descripción del ejemplo A es algo imprecisa, pues plantearía el problema de determinar a qué se llama “rabieta”.
La fuerza de la respuesta-blanco
El segundo aspecto que debe tenerse en cuenta en la descripción objetiva de las respuestas- blanco consiste en presentarlas de una manera cuantitativa. De manera general, se puede usar el concepto de fuerza de la respuesta , para referirse a la “cantidad” en que se presenta la respuesta- blanco. La fuerza se mide a través de diferentes indicadores, conocidos como medidas de respuesta. El modificador de conducta debe elegir la o las medidas que permitan cuantificar la respuesta-blanco, es decir, medir su fuerza. Las principales medidas de respuesta son las siguientes: a. La tasa de respuesta, o cantidad de veces que se repite la respuesta en una unidad de tiempo. Se usa cuando la respuesta se emite espontáneamente, ya sea a un estímulo específico o no. Ejemplo: “Carlos guiñó el ojo derecho tres veces por minuto”. b. El porcentaje, o razón de respuesta, se utiliza cuando la respuesta depende de una condición específica, y se define como la cantidad de veces que se repite la respuesta dada dicha condición. Ejemplo: “Verónica obedeció tres de las diez órdenes que se le dio”. c. La latencia de la respuesta, utilizada cuando la respuesta se da a un estímulo específico y se define como el tiempo que transcurre entre el estímulo y la respuesta. Ejemplo: “Raúl cogió sus juguetes 20 segundos después de que se le ordenara hacerlo”. d. La duración de la respuesta, que es una medida útil cuando la respuesta es una actividad continua y se define como el tiempo total abarcado por dicha conducta. “Pablo tomó una ducha durante 120 minutos”. e. La magnitud de la respuesta. Término genérico que hace referencia a diferentes dimensiones, que tienen en común implicar la fuerza, energía o potencia física implicada en la realización de la respuesta- blanco. Por ejemplo, qué tan alto habla una persona o qué tan fuerte es un golpe propinado por un individuo agresivo.
Un programa de modificación de conducta es un conjunto ordenado de pasos destinado a producir un cambio en una respuesta-blanco particular. Todo programa posee un objetivo, que es hacia donde apunta el cambio deseado. Por tanto, el objetivo general de un programa de modificación conductual corresponderá a alguno de los siguientes resultados: a. Un incremento o disminución en la fuerza de la respuesta-blanco. b. El mantenimiento de la respuesta-blanco, pero modificando su patrón de ocurrencia, por ejemplo, cambiando las condiciones o situaciones en las que ocurre. c. El perfeccionamiento de la conducta, como sucede cuando se desarrollan destrezas especiales.
De acuerdo con estas indicaciones, una respuesta-blanco puede ser una que ocurre en exceso, es decir, con más frecuencia o fuerza que lo deseable. Ejemplo: “Patricia se arroja al suelo y grita”. O bien, puede ser alguna que nunca ocurre (déficit conductual) y que, por tanto, deseamos incrementar. Ejemplo: “Cuando llega del trabajo a su casa, Alfredo da un beso en la mejilla a su esposa”. En este caso, lo que en realidad está sucediendo es que Alfredo, al llegar a su casa, nunca besa a su esposa. El objetivo de un programa de modificación conductual se enuncia indicando los siguientes elementos:
Uno de los aspectos en que la modificación de conducta se distingue característicamente de otros enfoques de intervención psicológica es el hecho de que practica una medición continua de la conducta. El modificador de conducta se interesa por el estado de fuerza de la respuesta-blanco antes, durante y después de aplicarse alguna técnica de modificación conductual. Como veremos luego, la medición precisa permite al modificador de conducta determinar si ha logrado alcanzar el objetivo de su programa. Existen diferentes métodos de medición conductual, pero en esta oportunidad nos ocuparemos de un conjunto de técnicas destinadas a medir la fuerza de respuestas-blanco específicas, tal como las hemos definido anteriormente. Estas técnicas se conocen como registros de conducta. Un registro de conducta es cualquier procedimiento que permite recolectar datos acerca de la ocurrencia de una respuesta-blanco, a través de la observación directa de dicha respuesta, o de sus efectos inmediatos. Los registros de conducta se utilizan frecuentemente en la medición de respuesta- blanco específica, cuya topografía ha sido precisada. Los datos que pueden obtenerse de los registros de conducta se expresan como medidas de respuesta, así pues, un registro conductual puede proporcionar datos acerca de la tasa, duración o porcentajes de respuesta. Los registros de conducta pueden ser automáticos y observacionales. Prescindiremos de una descripción del registro automático, puesto que sólo puede emplearse en el laboratorio. En el ambiente aplicado son extensamente utilizados los registros observacionales. En estos casos, un observador humano observa la conducta y hace un registro de dicha conducta a medida que va ocurriendo. Se pueden implementar muchos registros observacionales en los ambientes aplicados como el hogar, el salón de clases o el pabellón hospitalario. Estos registros son sencillos y pueden ser manejados por el profesional, o por el profesor, padre de familia e incluso un ayudante o estudiante. A continuación se describen algunos de los más empleados tipos de registros observacionales.
Registro continuo
Se conoce también como registro anecdótico. En este tipo de registro, el observador escribe todo lo que ocurre con respecto al ambiente y la conducta del sujeto. Se registran todas las conductas
Nombre: Francisco Observador: Conducta: Hablar solo Fecha: 05- 05 - 01 Situación: Paseo en el patio Hora de inicio: 13: Hora de término: 13: N° de sesión (o día) Duración Total 1 2
1. Reforzamiento Positivo
Un reforzador positivo es un evento que, cuando se presenta inmediatamente después de una conducta, provoca que aumente la frecuencia de dicha conducta. El término reforzador positivo es sinónimo de recompensa. Una vez que se determina que un evento funciona como reforzador positivo de un individuo particular en una situación específica, ese evento se puede utilizar para fortalecer otras conductas de ese individuo en otras situaciones.
Tipos de reforzadores
Definición y ejemplos de los tipos de reforzadores según distintos criterios
TIPOS DE REFORZADORES Según el origen de su valor reforzante Tipos Definición Ejemplos Primarios Son incondicionados: su valor reforzante no es el resultado de un aprendizaje previo (estímulos que satisfacen necesidades biológicas o contribuyen al bienestar). No poseen valor reforzante para todas las ocasiones.
Comida, bebida, sexo, etc.
Secundarios o Condicionados
Adquieren su valor reforzante al asociarse con reforzadores primarios u otros previamente condicionados.
Cualquier evento (objetos, actividades, elogios, etc.): dependen de la historia individual de reforzamiento del sujeto. Generalizados Reforzadores condicionados que permiten el acceso a otros reforzadores.
Dinero, fichas, puntos, etc.
Según su naturaleza Tipos Definición Ejemplos Materiales o Tangibles Tienen una entidad física. Pueden ser comestibles o manipulables.
Chicles, caramelos, bebidas, balones, bicicletas, etc.
De actividad Actividad placentera para el sujeto. Se basa en el principio de Premack.
Hablar por teléfono, ir de compras, ir al cines, etc.
Sociales Expresiones verbales, faciales, contactos físicos u otras respuestas motoras realizadas por otros individuos.
Alabanzas de elogios, caricias, sonrisa, palmadas en la espalda, etc.
Según el proceso de reforzamiento Tipos Definición Ejemplos Extrínsecos Proceso abierto, públicamente observable.
Un profesor elogia a un alumno.
Intrínsecos Proceso encubierto. Pensamientos, imágenes, etc. que provocan sentimientos positivos. Según el administrador del refuerzo Tipos Definición Ejemplos Externos Es aplicado por una persona distinta al que lo recibe.
Recibir palmada, un objeto, etc.
Autorreforzadores Es autoaplicado. Concederse ir a una película. Según el receptor del refuerzo Tipos Definición Ejemplos Directos El propio sujeto es el receptor. Cualquier evento reforzante que se le administre a la persona. Vicarios El sujeto no experimenta directamente el evento positivo, lo observa en otro que si es reforzado directamente.
Un niño observa como otro es reforzado por su maestro por intervenir en clase.
Según su programación Tipos Definición Ejemplos Naturales Muestran una elevada probabilidad de presentarse en el ambiente cuando se realiza una respuesta concreta.
Una buena calificación en un ambiente escolar.
Arbitrarios Se aplican bajo condiciones artificiales.
Las fichas o puntos.
Procedimiento
Diversos autores proponen las siguientes estrategias para implementar un programa de reforzamiento positivo y potenciar su eficacia (Gelfand y Hartmann, 1989; Kanfer y Goldstein, 1987; Kazdin, 1978, Labrador y Cruzado, 1993; Sulzer-Azaroff y Mayer, 1983.):
a) Especificar con precisión la conducta a modificar b) Identificar y seleccionar reforzadores eficaces c) Administrar inmediatamente los reforzadores d) Aplicar contingentemente los reforzadores, controlando posibles contingencias competidoras. e) Utilizar varios reforzadores de los que carezca el sujeto para evitar la saciedad.
Se llama reforzamiento negativo al incremento de la frecuencia de una respuesta por la terminación de un estímulo aversivo inmediatamente después de que se ejecuta la respuesta. Por ejemplo, el sujeto toma un fármaco que le alivia el dolor de cabeza o se pone un abrigo que le quita el frío (escape) o el sujeto paga sus impuestos en el plazo establecido para no tener que pagar un recargo o abre el paraguas antes de salir a la calle para no mojarse (evitación.) Del mismo modo, las conductas de evitación presentes en las fobias y los rituales característicos del trastorno obsesivo- compulsivo se mantiene por un proceso de reforzamiento negativo. Así, la evitación y la realización de rituales facilitan la desaparición de estímulos aversivos como son el miedo y la ansiedad.
El reforzamiento negativo es un procedimiento que se utiliza para mantener o incrementar conductas. A diferencia del reforzamiento positivo, en el reforzamiento negativo las conductas se mantiene o se incrementan si se posibilitan la desaparición de un estímulo aversivo. Así, para usar el reforzamiento negativo debe estar presente un estímulo aversivo. Puesto que el reforzamiento negativo implica la presentación o la posibilidad de aplicar estimulación aversiva, por razones éticas se utiliza mucho menos que el reforzamiento positivo en la práctica clínica.
Para realizar un uso efectivo del reforzamiento negativo se han de tener en cuenta las mismas consideraciones que para emplear el reforzamiento positivo. Los estímulos aversivos deberán eliminarse inmediatamente después de cada ocurrencia de la conducta. También hay que asegurarse de que el estímulo sea realmente aversivo para el individuo, ya que lo puede ser aversivo para un individuo pero puede ser reforzador para otro.
Sulzer- Azaroff y Mayer(1983) recogen un ejemplo de aplicación del procedimiento de reforzamiento negativo empleado por un profesor para aumentar la puntualidad de sus alumnos. Así, por cada semana que el estudiante llegara todos los días puntual a clases, el profesor eliminaba una falta anterior (cinco faltas significaban una expulsión.)
Liberman (1993) proporciona otro ejemplo del uso del reforzamiento negativo para promover el aumento del contacto social y las verbalizaciones en un esquizofrénico de veinte años. Se trataba de un paciente con una historia de continuos ingresos que mostraba reacciones negativistas y estallidos de agresividad al serle requerida su participación en cualquier actividad. Así, se acordó que podría escapar del contacto social (algo que le resultaba muy aversivo) con el personal de enfermería si previamente pronunciaba algunas sencillas verbalizaciones.
3. Castigo positivo
El castigo positivo es la representación de un estímulo aversivo de una respuesta que disminuye la frecuencia de esa respuesta. Con la utilización de este procedimiento se obtiene con gran rapidez el efecto de suspensión deseado. Sin embargo, es frecuente la aparición de efectos secundarios negativos como provocar daños físicos, facilitación de modelos agresivos, provocar reacciones negativas hacia la persona que los aplica.
El procedimiento de sobre corrección, que aparece descrito más adelante, podría considerarse como una especie de castigo leve.
4. Castigo negativo
El castigo negativo es la retirada de un estímulo reforzante subsiguiente a una respuesta el cual disminuye su frecuencia. Dentro de este aparato se podrían incluir las técnicas de tiempo fuera y el coste de respuesta que se revisan más adelante.
5. Extinción
El principio de extinción establece que si en una situación determinada alguien emite una respuesta reforzada previamente y la respuesta no se sigue de una consecuencia reforzante, entonces es menos
probable que esa persona emita la misma conducta de nuevo cuando se encuentre en una situación similar. La extinción produce dos efectos inmediatos importantes en el organismo. En primer lugar, es esperable que inmediatamente después de poner en marcha un programa de extinción se produzca un aumento de la frecuencia de la conducta que se pretende disminuir (estallido de extinción). En segundo lugar, al implantar la extinción es probable que se produzca reacciones emocionales (por ejemplo, frustración) y agresivas (agresión inducida por la extinción). Un ejemplo que muestra estos efectos inmediatos de la extinción e puede observar cuando un individuo introduce una moneda en una máquina de bebidas y ésta no funciona. En un primer momento se producirá un aumento de la respuesta (apretar repetidas veces el botón) y luego es probable que golpee la máquina (respuesta agresiva). Otro ejemplo de reacciones emocionales como consecuencia de la extinción sería el caso de la reiterada de atención a las quejas y miedos de un paciente hipocondríaco. Este paciente podrá reaccionar diciendo: “No te importo nada”, “Esta vez creo que es un dolor distinto y grave”, etc.
Características y efectos del procedimiento de extinción.
Procedimiento
Es importante tener en cuenta las siguientes consideraciones a la hora de aplicar la extinción:
a) Es necesario identificar todos los reforzadores que mantienen la conducta que se desea eliminar. Así, aunque la maestra ignore la payasada de un alumno puede no producirse la extinción si algunos compañeros le ríen la gracia.
b) Se debe aplicar la extinción durante un tiempo suficiente, ya que la conducta que se pretende extinguir puede inicialmente aumentar su frecuencia, intensidad y/o duración; por ejemplo, las pataletas pueden ser más violentas.
c) Conviene saber que una vez extinguida una conducta no deseada, ésta puede volver a presentarse a pesar de que no está siendo reforzada; si ocurre la recuperación espontánea se debe volver a aplicar la extinción.
d) Hay que tener en cuenta también que la extinción puede producir respuestas negativas como conducta agresiva, destructiva, etc.
e) Resulta muy adecuado combinar la extinción de la conducta inadecuada con el reforzamiento positivo de una conducta alternativa deseable, si es posible incompatible con la conducta extinguida.
f) La extinción no debe aplicarse cuando se desea una reducción inmediata de la conducta o si se trata de una conducta peligrosa para el individuo.
Conductas objetivos sobre las que se aplicaron distintas estrategias de extinción en un caso de esquizofrenia paranoide (Modificado de Cervantes, 1997)
Conductas objetivo Estrategias de extinción Verbalizaciones de contenido auto Ignorar completamente
3º Elección de los pasos del moldeado. Antes de hincar el programa hay que especificar cuáles son las aproximaciones o pasos sucesivos que van a conducir a la conducta final. Cuando el sujeto presente dificultades para realizar el paso correspondiente se le puede ayudar mediante el empleo de instigadores o inducciones. Los instigadores son estímulos que promueven el inicio de una respuesta y su uso está indicado cuando la instalación o el reestablecimiento de un repertorio conductual son muy complejos como sucede en el habla, ciertos aprendizajes en la escuela, determinadas pautas motoras, etcétera. O cuando los sujetos presentan serias limitaciones en sus capacidades cognitivas como autistas, deficientes mentales, psicóticos o niños muy pequeños. Existen distintas clases de instigadores o inducciones (véase cuadro 1). Continuando con el caso anterior el dirigirnos al sujeto diciendo “Mírame” sería un instigador o instrucción verbal. Con frecuencia se utilizan más de un instigador al mismo tiempo. Así, si se desea enseñar la respuesta a “Toca tu cabeza”, se podría empezar diciendo “Toca tu cabeza, sube la mano y ponla en tu cara así” es un instigador verbal, la acción de ponerse su mano en la cara es un instigador gestual.
4º Una vez seleccionados los pasos del moldeado hay que determinar el tamaño de cada paso y el tiempo que se ha de permanecer en cada uno de ellos hasta decidir pasar al siguiente. Sin embargo, no existen reglas específicas aplicables a todos los sujetos. Así, hay que observar a cada persona a nivel individual y decidir en consecuencia. Si realizan un progreso consistente y satisfactorio se puede suponer que el tamaño de cada paso y la cantidad de práctica se han seleccionado correctamente. Si, por el contrario, no se avanza en la adquisición habría que revisar los criterios previos.
Cuadro 1 Tipos de instigadores (o inductores)
Tipo Definición Ejemplo Verbales Ayudas, indicaciones e instrucciones verbales acerca de cómo realizar una conducta.
Decir: “coge la pelota”, “súbete los pantalones”, “mírame”, “toca tu cabeza”, etc.
Gestuales Movimientos que ayudan sin tocar al sujeto.
Mover los labios, dirigir la vista, tocar nuestra cabeza, etc. Ambientales Se altera el ambiente de modo que provoque la conducta deseada.
Colocar juguetes para posibilitar la conducta de aproximación de un niño, disponer el mobiliario de una sala de una residencia para fomentar el contacto social de los usuarios, etc. Físicos Guías físicas. Sostener la mano de un niño ayudándoles a llevarse la cuchara a la boca, guiar los brazos para ayudar a vestirse a un sujeto, etc.
1.2 Variantes El procedimiento de moldeamiento o aproximaciones sucesivas puede realizarse en grupo. En este caso hay que considerar en el momento de seleccionar los pasos del moldeamiento que han de ser apropiados para la mayoría. Para aquellos individuos que no precisen de tantos pasos hay que tener en cuenta la posibilidad de que dejen de prestar atención o se dediquen a otras actividades. Otra posibilidad de moldeamiento es el automoldeamiento, donde el propio individuo lleva el proceso de aproximaciones sucesivas por sí mismo. Este es el caso de las técnicas sexuales dirigidas al desarrollo de la erección masculina o de la capacidad orgásmica femenina (Pérez, 1993). El programa de masturbación para el desarrollo del orgasmo femenino es un tipo de automoldeamiento en el que la mujer se va aproximando a una conducta final (orgasmo). Hawton (1989) ha elaborado un programa de entrenamiento en masturbación que puede usarse con mujeres cuyo resumen recogemos en el siguiente cuadro 2.
Cuadro 2 Procedimiento de automoldeamiento dirigido al desarrollo de la capacidad orgásmica femenina (modificado de Hawton, 1989)
Programa de entrenamiento en masturbación
Autoexamen general. Este ejercicio de autoexploración puede ser especialmente útil si la mujer mantiene actitudes negativas hacia su cuerpo. Debería examinar su cuerpo e identificar tres aspectos de su cuerpo que le gusten y otros tres que le gusten menos. Autoexamen genital. Examen visual de sus genitales, usando un espejo, identificando varias áreas que previamente se le han indicado en un diagrama por el terapeuta, continuando con la exploración de los genitales manualmente. Ejercicios para el incremento del tono de la musculatura pélvica. Masturbación. Estimulación genital para producir activación sexual, con atención centrada en experiencias o sensaciones eróticas. Ayudas a la masturbación. Se pueden sugerir para facilitar la excitación sexual: literatura erótica, fantasías sexuales, empleo de vibrador.
1.3 Aplicaciones Además de en los campos relativos a los ejemplo que venimos utilizando, las aproximaciones sucesivas reutilizan profusamente en el ámbito de la educación especial, principalmente en el autismo y en la deficiencia mental. En estos campos el moldeamiento es la técnica de elección para el desarrollo del habla y de distintas pautas motoras.
En el cuadro 3, aparecen las principales características del moldeamiento Cuadro 3 Características del moldeamiento
Delimitación Se conoce como aproximaciones sucesivas o diferenciación de respuestas y se fundamentan en el uso programado del reforzamiento y la extinción (reforzamiento diferencial). Objetivo Adquirir nuevas respuestas o incrementar respuestas que se encuentran presentes de una forma muy elemental en el repertorio conductual del sujeto. Procedimiento Fraccionar una conducta terminal en pasos ordenados secuencialmente de acuerdo a un criterio temporal de ejecución. Se refuerzan consistentemente las respuestas más próximas a la conducta terminal y, al mismo tiempo, no se refuerzan otras (extinción). Duración de su efecto Larga. Aplicación Aprendizaje del habla, escritura, pautas motoras,…, en sujetos con un desarrollo cognitivo limitado bien por su edad, bien por otros motivos.
2. Desvanecimiento
El desvanecimiento es una técnica mediante la cual las conductas pueden mantenerse en ausencia de apoyo externo o instigadores. Para desvanecer una ayuda externa previamente ha tenido que haberse introducido. Así, un terapeuta que esté enseñando vocabulario a un deficiente le muestra un caramelo o un dibujo suyo y le pide que lo nombre. Si no se produce la respuesta verbal del niño puede ayudarle empezando la palabra “Ca…”, si continúa sin haber respuesta por parte del niño el terapeuta continúa “Ca-ra…” y así sucesivamente hasta que el niño diga la palabra. En este ejemplo las sílabas pronunciadas por el terapeuta son instigadores verbales. De la misma forma, si se pretende enseñar a un niño con retraso en el desarrollo a subir escaleras alternando los pies en cada escalón, el terapeuta puede coger con su mano el pie del niño e iniciar el movimiento correcto; progresivamente el terapeuta va aflojando la presión de su mano sobre el pie del niño y retira gradualmente su guía física.
2.1 Procedimiento El desvanecimiento tiene dos fases: