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Asignatura: Psicopatología, Profesor: Roa Roa, Carrera: Psicología, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Alba Zamorano Lidó Psicopatología, E 05438921L
Práctica 2. La lobotomía como eje de reflexión sobre la locura
El vídeo Monos como Becky se centra en la figura de Egas Moniz, el neurólogo portugués que realizó las primeras operaciones de leucotomía en seres humanos, junto con el cirujano Almeida Lima. Además de hablar sobre la figura de este hombre, ganador del premio Nobel en 1949, y sus procedimientos, en este video se entremezclan escenas de un centro terapéutico en Cataluña, en el que se llevó a cabo una representación teatral sobre Egas Moniz. Es, por tanto, una mezcla de documental, en la que tenemos acceso a las ideas y opiniones de las propias personas que se encuentran en ese centro, así como de la preparación y el proceso alrededor de la obra que están realizando sobre el neurólogo portugués.
Egas Moniz realizó su primera leucotomía en 1936. Se trataba de una técnica que permite la separación de la corteza prefrontal con el resto del cerebro, colocando un aparato giratorio en un agujero hecho en el cráneo. Este aparato permitía destruir literalmente un área o núcleo del cerebro. El neurólogo sacó su idea en un congreso sobre Neurología, en el que se presentó un estudio experimental en el cual a una chimpancé llamada Becky (de aquí el nombre de la película) le habían extirpado gran parte del lóbulo frontal, y se vio que tras esta operación ya no tuvo más ataques de cólera. Moniz decidió realizar esta misma operación en seres humanos, junto con el cirujano Almeida. Los resultados de la operación a los 20 primeros pacientes fueron contradictorios, y escasamente descritos por Moniz, que insistía en el término clínicamente curados.
También se comenta brevemente la figura de Walter Freeman, un caso rozando lo surrealista. Más o menos durante la misma época, se dedicó a realizar lobotomías por todos los Estados Unidos a miles y miles de enfermos, desplazándose en lo que él llamo el “lobotomobile”. Empleaba en cada una de ellas unos 5 minutos, poniendo a los enfermos en fila y haciendo una operación tras otra. Esto ahora mismo nos parece una aberración, y, al menos en mi caso, me produce sorpresa el hecho de que, no solo no le impidieran realizar este tipo de intervenciones ni le inhabilitaran para el ejercicio de la medicina, si no que al principio le consideraran un héroe, una especie de salvador que daba a estas personas paz y las liberaba de su sufrimiento. Como vimos en el documental proyectado en clase, recibía cientos de cartas de familiares agradeciendo al doctor su labor y comentándole lo beneficiosa que había sido su intervención.
Sin embargo, ¿beneficiosa para quién? ¿se pensaba realmente en el enfermo o más bien en sus familiares y personas de su alrededor?. Es cierto que los ataques violentos y otros episodios cesaban, al igual que ocurría con la chimpancé Becky. Pero el precio a pagar era, en muchos casos, una persona en un estado casi cercano al vegetativo, y, en todos ellos, la desaparición casi total de sus rasgos de personalidad, de sus intereses, de sus capacidades. Durante esos años este tipo de intervención se aplicaba indiscriminadamente en multitud de trastornos mentales. ¿Es este estado mejor para el enfermo que el anterior? ¿Se puede considerar vida?
Como opinión personal, independientemente de la propia cirugía, me parece increíble la poca profesionalidad y seriedad con la que se realizaba una intervención tan delicada, ya que estamos hablando del cerebro. Se buscó en este tipo de operaciones una “curación universal” a cualquier trastorno mental, aunque esto no es del todo distinto a lo que hoy día ocurre con los psicofármacos. Me gustaría destacar lo que dice uno de los internos en el centro, al final del vídeo de Monos como Becky, sobre la importancia que tiene para estos problemas realizar una terapia combinada. Por supuesto, es innegable el efecto de los fármacos cuando se realiza un buen uso de ellos, pero creo que un tratamiento exclusivamente farmacológico es insuficiente. El chico de la cinta destaca lo necesario que es para él poder hablar, poder expresarse con libertad, que les estimulen para que puedan desarrollar plenamente sus capacidades. En este centro vemos que iniciativas como la de la realización de una obra de teatro es muy beneficiosa para las personas que viven en él, podemos escuchar sus propios testimonios acerca de qué ha supuesto para ellos la realización de la obra de teatro y la participación en el documental que estaba siendo filmado. Consideran el teatro y las películas como actividades plenamente terapéuticas.