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Un estudio sobre el aprendizaje de preferencias gustativas en ratas, donde se prueba la hipótesis de que este proceso se rige por mecanismos de condicionamiento clásico, independientemente de la presencia de consecuencias nutritivas. El documento incluye dos experimentos donde se utiliza una técnica de reevaluación para determinar si las preferencias se debieron a la formación de asociaciones entre sabores. El estudio puede tener relevancia para la comprensión de cómo se desarrollan las preferencias alimenticias en humanos.
Tipo: Apuntes
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Psicológica (2004), 25, 135-146.
Díaz, E.^1 , De la Casa, L.G., Ruiz, G.* y Baeyens, F.**
136 E. Díaz et al. alimentación (Rozin y Schulkin, 1998). En dichos estudios se ha propuesto que este tipo de aprendizaje podría regirse por mecanismos de condicionamiento clásico. Estos mecanismos se basan en la transferencia del valor hedónico de un sabor por el que se posee una preferencia innata, es decir, un Estímulo Incondicionado (EI), hacia otro sabor inicialmente neutro, que se convierte en Estímulo Condicionado (EC). La mayoría de las investigaciones sobre preferencias por los sabores, que han mostrado resultados consistentes con la hipótesis del condicionamiento clásico como mecanismo de aprendizaje, se han desarrollado en el ámbito del estudio de la conducta en animales no humanos y han utilizado como EI sustancias saboreadas que poseían un alto valor calórico, como etanol (Fedorchak y Bolles, 1987), sacarosa (Boakes y Lubart, 1988; Capaldi, Hunter y Lyn, 1997; Capaldi, Owens y Palmer, 1994; Capaldi, Myers, Campbell y Sheffer, 1983) o chocolate (Owens, Capaldi y Sheffe, 1993). A partir de estas investigaciones se ha propuesto que sería la consecuencia nutritiva post-ingesta la determinante del poder hedónico (biológico) de dicho estímulo. Sin embargo, han sido muy escasos los estudios en los que se han utilizado como EEII sustancias saboreadas cuyo valor reforzante residiese exclusivamente en el sabor y, además, los resultados sobre los mecanismos implicados no han sido muy concluyentes (Fedorchak, 1997). Así, algunos estudios han aportado evidencia de que un sabor emparejado con sacarina, puede llegar a ser más preferido que un sabor que no ha sido emparejado con sacarina (Holman, 1980), o que un sabor que ha sido emparejado con una concentración menor de sacarina (Holman, 1975). Otras investigaciones como la realizada por Boakes y Lubart (1988) mostraron que la preferencia por sabores asociados con sacarina se producía exclusivamente si la sacarina se presentaba tras la ingesta de otra sustancia de alto valor calórico como la glucosa, y solamente si el intervalo temporal entre la ingesta de esta sustancia y la sacarina no era lo suficientemente largo como para que los efectos post-ingesta de la glucosa desapareciesen previamente a la ingesta de sacarina. Asimismo, Capaldi, Hunter y Lyn (1997, Experimento 2), obtuvieron efectos de preferencia hacia sabores que habían sido emparejados con sacarosa, pero dicho efecto no fue observado cuando se utilizó sacarina como reforzador. Aunque usualmente se ha propuesto que el condicionamiento clásico es el mecanismo que rige la adquisición de preferencias en el paradigma sabor- sabor (eg. Capaldi, 1996; Rozin, y Shulkin, 1998), esta afirmación se ha visto comprometida tanto por la dificultad para obtener preferencias cuando se utilizan sustancias saboreadas que no poseen consecuencias post-ingesta altamente reforzantes, como por la superioridad de las sustancias con alto poder calórico para establecer preferencias hacia sabores inicialmente neutros. Estos resultados han llevado a sugerir que, frente a las preferencias gustativas que utilizan sustancias calóricas que implicarían el desarrollo de una asociación entre un EC -sabor- y un EI compuesto -sabor + consecuencias post-ingesta-, las preferencias gustativas desarrolladas a partir de sustancias saboreadas como la sacarina podrían interpretarse bien como el desarrollo de una asociación entre un EC -sabor neutro- y uno de los componentes del EI -
138 E. Díaz et al. Otra diferencia con relación a los experimentos citados fue la utilización de un programa de privación de agua en lugar de privación de comida. Dado que el poder reforzante de la sacarina no reside en su valor calórico o nutricional, y que los sabores fueron presentados diluidos en agua, consideramos que sería adecuado inducir un estado motivacional más relacionado con el tipo de respuesta que íbamos a utilizar para medir el desarrollo de la preferencia (beber). MÉTODO Sujetos y aparatos. Los sujetos fueron 20 ratas machos adultas, de raza Wistar con un peso medio de 250 gramos y experimentalmente ingenuas al comienzo del experimento. Los animales fueron asignados aleatoriamente a cada uno de los grupos (n=10). Cuatro días antes del comienzo de las sesiones experimentales se instauró un programa de privación por el que se permitía a los animales 30 minutos diarios de acceso al agua. Este programa se mantuvo durante todo el experimento. El acceso a la comida fue libre durante todo el experimento. Los estímulos utilizados en este experimento fueron soluciones obtenidas al diluir ácido cítrico (0.04%) y/o sacarina sódica (0.04%) en agua. Los sabores fueron presentados en botellas graduadas de plástico de 150-ml con boquillas de aluminio y sistema antigoteo. Todas las sesiones experimentales se llevaron a cabo en las cajas hogar de cada animal. Cada caja medía 30 x 18 x 18 cm. El suelo y las paredes de las cajas eran de plexiglás transparente y el techo estaba compuesto por rejillas de aluminio. El suelo de todas las cajas fue cubierto de serrín. Procedimiento. El experimento constó de dos fases. Durante la primera fase el ácido cítrico y la sacarina se presentaron para el grupo de Condicionamiento emparejados en forma de compuesto durante 6 días consecutivos. En el grupo de Exposición cada uno de estos sabores se presentó por separado en seis ocasiones en días alternos (6 ensayos de ácido cítrico y 6 ensayos de sacarina). El orden de presentación de los sabores fue contrabalanceado en este grupo, de manera que la mitad de los sujetos experimentales recibieron en los días impares el ácido cítrico y en los días pares la sacarina. Para el resto de los animales el orden de presentación de los sabores se invirtió. La posición de la botella también fue contrabalanceada, de forma que los días pares ésta fue colocada en la parte izquierda de la rejilla, y los días impares en la parte derecha. Con el objetivo de igualar el consumo de los sabores entre los grupos durante los ensayos de condicionamiento, para el grupo de Condicionamiento se presentó agua en las botellas experimentales los seis primeros días, mientras que los últimos seis días recibieron el compuesto de ácido cítrico y sacarina. Además en cada ensayo, los animales tuvieron un acceso restringido a la solución saboreada. Concretamente se permitió el acceso a 10 ml del sabor correspondiente durante 30 min.
Aprendizaje sabor-sabor 139 La segunda fase del experimento fue idéntica para los dos grupos y consistió en una prueba de elección de dos botellas. Este tipo de prueba consiste en presentar, para cada animal, dos botellas de forma simultánea. Una de las botellas contenía 100 ml. de ácido cítrico y la otra igual cantidad de agua. Durante 30 minutos, los sujetos experimentales podían consumir uno u otro sabor. La posición de los dos sabores fue contrabalanceada de tal manera que para la mitad de los sujetos de cada grupo la botella que contenía el ácido cítrico fue colocada a la izquierda y la botella con agua a la derecha. Para el resto de los animales, se invirtió la posición de las botellas. Esta prueba nos permitía determinar si los animales habían desarrollado una preferencia por el ácido cítrico frente a otro sabor neutro como el agua. El consumo de cada uno de estos sabores se calculaba restando al peso inicial de las botellas –antes de la presentación- el peso final de las mismas una vez transcurridos los 30 minutos de la prueba. Una vez determinado el consumo de cada uno de los sabores se calculaba el porcentaje de preferencia por el ácido cítrico dividiendo el consumo de ácido cítrico entre el consumo total de los dos sabores (ácido cítrico y agua) y multiplicándolo por 100. RESULTADOS Y DISCUSIÓN Durante la primera fase del experimento, todos los animales consumieron completamente los 10 ml. de la solución correspondiente. Los resultados de la prueba de preferencia para los dos grupos se muestran en la Figura 1. Como se puede observar en dicha Figura, se produjo una mayor preferencia por el ácido cítrico en el grupo de Condicionamiento, en el que dicho sabor se había emparejado con la sacarina, comparado con el grupo de Exposición, en el que el ácido cítrico nunca fue emparejado con la sacarina. La comparación entre el consumo en ambos grupos (Condicionamiento y Exposición) realizado con un ANOVA, confirmó esta impresión, F(1,18)= 5.60, p<.05. El principal resultado de este experimento es la confirmación de que con los parámetros y el tipo de estímulos utilizados se produce una preferencia aprendida hacia un sabor inicialmente no preferido. La utilización de un sabor con un valor inicialmente negativo como EC podría plantearnos dudas acerca de la validez del procedimiento empleado, puesto que por definición, el estímulo antecedente en una situación típica de condicionamiento pavloviano suele ser un estímulo inicialmente neutro. Sin embargo, tal y como señalan Gunther, Miller y Matute (1997), la diferenciación entre ECs y EIs es relativa, puesto que depende tanto de la intensidad como de la definición que de los mismos se haga en el experimento. Por lo tanto, el hecho de que el ácido cítrico no sea un sabor inicialmente neutro sino que parece poseer un cierto valor negativo inherente (por ej. Capaldi y Hunter, 1994), da mayor consistencia al efecto de preferencia observado.
Aprendizaje sabor-sabor 141 valor reforzante del EI utilizado, una vez que se ha establecido el condicionamiento. El resultado de este procedimiento se traduciría en un cambio de la respuesta de preferencia ante el ácido cítrico (EC) como consecuencia de la integración de las asociaciones ácido cítrico-sacarina y sacarina-malestar gástrico (por ej., Baeyens, Eelen, Van den Bergh, y Crombez, 1992). Resulta de especial interés en este contexto el experimento realizado por Fedorchak y Bolles (1987). En el mismo, tras el establecimiento de un condicionamiento de preferencias gustativas en el que se utilizó como EEII sacarina, sacarosa y etanol, modificaron el nivel de privación de comida de los animales, con el objetivo de que se produjera una reevaluación de los EEII. Sin embargo, la reevaluación solo afectó a las preferencias que se habían condicionado con los EEII con consecuencias calóricas, probablemente porque el valor reforzante de la sacarina no se vio afectado por las modificaciones en el nivel de privación de comida. Nuestra hipótesis de partida es que si las preferencias aprendidas se rigen por las leyes del condicionamiento clásico tradicional, y el sabor de la sacarina actúa como un verdadero EI, la preferencia hacia el ácido cítrico desaparecerá si, tras el establecimiento de la preferencia, modificamos el valor reforzante de la sacarina. Para ello, tras establecer el condicionamiento de preferencias, emparejamos la sacarina con la administración de Cloruro de Litio (ClLi), una sustancia que produce malestar gástrico y que favorece el desarrollo de una aversión hacia el sabor con el que se ha emparejado (ver, para una revisión, Klosterhalfen y Klosterhalfen, 1985). La utilización de este procedimiento nos permitirá modificar el valor reforzante de la sacarina – que se convertirá en un sabor con valor negativo- y comprobar si esta modificación produce algún efecto en la preferencia hacia el ácido cítrico establecido con anterioridad por el emparejamiento con la sacarina. Sin embargo, si la sacarina actuase como un EI incompleto o como un EC, el procedimiento de reevaluación podría no tener ningún efecto sobre el aprendizaje previo (eg. Holland, 1981; Holland y Rescorla, 1975; Holloway & Domjan, 1993; Colwill y Rescorla, 1985; Smith y Duffy, 1957) MÉTODO Sujetos y aparatos. En este experimento participaron 30 ratas macho adultas de raza Wistar, con un peso medio de 328 gramos y experimentalmente ingenuas al inicio del experimento. Las condiciones de alojamiento y mantenimiento de los animales fueron similares a las descritas en el Experimento Con el objetivo de modificar el valor reforzante de la sacarina, los animales fueron inyectados intraperitonealmente con una solución de Cloruro de Litio (0.4M, 0.5% del peso corporal). El resto de los estímulos y aparatos fueron idénticos a los del experimento anterior.
142 E. Díaz et al. Procedimiento. Los animales fueron asignados aleatoriamente a cada uno de los tres grupos utilizados en este experimento: Condicionamiento, Reevaluación y Exposición. El experimento constó de 4 fases. Los grupos de Condicionamiento y de Reevaluación recibieron un tratamiento similar al de la primera fase del grupo de Condicionamiento del Experimento 1. En esta ocasión se redujo a cuatro el número de ensayos en los que se presentaba simultáneamente el ácido cítrico y la sacarina. El objetivo de esta disminución del número de presentaciones de los sabores fue el de tratar de eliminar la interferencia en nuestros resultados de un posible efecto techo. Una habituación prolongada podría generar un alto consumo de los sabores y producir un enmascaramiento de los efectos del condicionamiento. El tratamiento del grupo de Exposición en esta fase fue similar al del experimento anterior excepto porque recibió 4 exposiciones de cada uno de los dos sabores (ácido cítrico y sacarina). En la segunda fase, todos los grupos recibieron una prueba de elección de dos botellas idéntica a la descrita en el Experimento 1 cuyo objetivo era verificar si se había establecido el condicionamiento de la preferencia en los grupos correspondientes. Durante la tercera fase, los grupos de Reevaluación y de Exposición tuvieron acceso a 10 ml de sacarina e inmediatamente después se les administró intraperitonealmente el ClLi. Al día siguiente recibieron 10 ml de agua en las botellas experimentales. En el grupo de Condicionamiento no se estableció esta asociación. El ClLi fue administrado tras el consumo de 10 ml de agua, el primer día. El segundo día, los animales tuvieron acceso a 10 ml de sacarina para igualar la experiencia con la sacarina en todos los animales. La cuarta fase consistió en una nueva prueba de elección de dos botellas cuya intención era verificar si el tratamiento de reevaluación había sido efectivo. RESULTADOS Y DISCUSIÓN Todos los animales consumieron los 10 ml del sabor correspondiente durante los ensayos de condicionamiento y durante los ensayos correspondientes a la fase de reevaluación. Los resultados de la primera y la segunda fase de prueba se muestran en la Figura 2. Se puede observar que los grupos que recibieron el emparejamiento del ácido cítrico y la sacarina (grupos de Reevaluación y de Condicionamiento) mostraron una mayor preferencia por el ácido cítrico que el grupo para el que dichos sabores no habían sido emparejados (grupo de Exposición). En la segunda prueba de preferencia se observa cómo en el grupo de Reevaluación, para el que se indujo el cambio del valor reforzante de la sacarina, se produjo una disminución de la preferencia por el ácido cítrico. Dicho cambio no afectó al grupo de Exposición en el que la sacarina nunca fue emparejada con el ácido cítrico. La preferencia por el ácido cítrico en el
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Los resultados de los Experimentos 1 y 2 confirmaron la posibilidad de obtener preferencias condicionadas mediante la asociación de un sabor no preferido con otro sabor de valor hedónico positivo. Asimismo, estas preferencias aprendidas se vieron afectadas por el cambio del valor reforzante (reevaluación) del sabor utilizado como EI durante la fase de condicionamiento. Este procedimiento afectó exclusivamente al grupo que recibió emparejamientos del ácido cítrico y la sacarina, y no al grupo que recibió presentaciones no emparejadas de los dos sabores. Un resultado especialmente relevante es la obtención del condicionamiento de preferencia con la utilización de un grupo control de mera exposición. Como hemos comentado anteriormente, este grupo control nos permitió determinar en que medida contribuyó al efecto de preferencia por el cítrico la mera exposición al mismo, también denominado “aprendizaje de seguridad”, que establece una reducción de la neofobia y un incremento del consumo del sabor expuesto (Domjan, 1976). En el procedimiento habitualmente empleado para establecer preferencias condicionadas hacia los sabores se utiliza un paradigma de aprendizaje discriminativo, en el que un sabor es emparejado con la sustancia saboreada por la que se posee una preferencia innata y otro sabor es expuesto sin consecuencia alguna (eg. Boakes y Lubart; 1988; Gibson y Booth, 1989; Owens, Capaldi y Sheffer, 1993;). Aunque la utilización del contrabalanceo de los sabores que son utilizados como EC+ y EC- permite controlar el efecto de la mera exposición, no permite, sin embargo, diferenciar la contribución de los efectos no asociativos al efecto de preferencia obtenido. En segundo lugar, es de especial relevancia el efecto de reevaluación obtenido en el Experimento 2. Como hemos comentado en la introducción, existen numerosas dudas acerca la posibilidad de que un sabor en sí mismo pueda ser un estímulo con el suficiente valor reforzante para poder ser utilizado como EI (ver Ferdochak, 1997). Una de las evidencias empíricas sobre la que se asentaba este argumento era la falta de sensibilidad de las preferencias condicionadas con sacarina, frente a las condicionadas con etanol o sacarosa, a procedimientos de reevaluación en los que se manipulaba el nivel de privación de los animales para modificar el poder reforzante del EI (eg. Fedorchak y Bolles, 1987). Sin embargo, si consideramos que el poder reforzante o el valor hedónico de la sacarina no reside en las consecuencias post-ingesta calóricas como las de la sacarosa o el etanol, no debe resultar sorprendente que la manipulación de los niveles de privación no afectasen a las preferencias condicionadas con sacarina. Así, cuando en nuestro segundo experimento emparejamos la sacarina con una inyección de ClLi, manipulación que afectaba directamente al valor reforzante de la sacarina, el efecto de reevaluación fue obtenido. Para concluir y aunque somos conscientes de la necesidad de la realización de nuevos experimentos que profundicen en la naturaleza exacta de las preferencias gustativas condicionadas, podemos decir que los resultados de preferencia condicionada obtenidos en los Experimentos 1 y 2 así como del
Aprendizaje sabor-sabor 145 efecto de reevaluación en el Experimento 2 apoyan la consideración del aprendizaje de preferencias con relación a los sabores como un proceso de aprendizaje asociativo.
Taste-taste learning on the adquisition of the flavor preferences. Two experiments with rats were conducted to analyse those mechanisms involved in non-nutritive flavor preference learning (e.g. Fedorchak, 1997). The first experiment involved a between-subject design intended to investigate the development of a conditioned taste preference to a non-preferred taste (citric acid). Specifically, water-deprived rats had access to a compound of citric acid and a non-caloric liked taste (saccharin) diluted in tap water (Capaldi, Hunter y Lyn, 1997). A preference for the citric acid was developed as compared to a group that experienced citric acid and saccharine uncorrelated. Experiment 2 was designed to evaluate the possible role of associative mechanisms on this kind of learning. Thus, after the conditioning of a preference to the citric acid by pairing it with saccharine, it was given a revaluation treatment by pairing the saccharine with an i.p. administration of LiCl. The results of this experiment revealed that the conditioned preference to the citric acid was reduced after the revaluation treatment. These results point to the relevance of associative mechanisms on taste-taste learning.
Baeyens, F.; Crombez, G.; Hendrickx, H. & Eelen, P. (1995). Parameters of human evaluative flavor-flavor conditioning. Learning and Motivation , 26,141-160. Baeyens, F.; Eelen, P.; Van den Bergh, O. & Crombez, G. (1992). The content of learning in human evaluative conditioning: Acquired valence is sensitive to US-Revaluation. Learning and Motivation , 23, 200-224. Birch, L. L., Gunder, L., Grimm-Thomas, K., & Laing, D. G. (1998). Infants’ consumption of a new food enhances acceptance of similar foods. Appetite, 30(3), 283-295. Boakes, R. A., y Lubart, T. (1988). Enhanced preference for a flavour following reversed flavour-glucose pairing. The Quarterly Journal of Experimental Psychology , 40B, 49-62. Capaldi, E. D (1996). Conditioned food preferences. In E. D. Capaldi (Ed.), Why we eat what we eat: The psychology of eating , pp. 53-80. Washington, DC: American Psychological Association. Capaldi, E. D., y Hunter, M. J. (1994). Taste and odor in conditioning flavor preference learning_. Animal Learning and Behavior_ , 22, 355-365. Capaldi, E. D., Hunter, M. J., y Lyn, S. (1997). Conditioning with taste as the CS in conditioned flavor preference learning. Animal Learning & Behavior , 25, 427-436. Capaldi, E. D., Owens, J., & Palmer, K. A. (1994). Effects of food deprivation on learning and expression of flavor preferences conditioned by saccharin or sucrose. Animal Learning and Behavior , 22(2), 173-180. Capaldi, E. D., Myers, D. E., Campbell, D. H., y Sheffer, J. D. (1983). Conditioned flavor preferences based on hunger level during original flavor exposure. Animal Learning & Behavior , 11, 107-115.