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Asignatura: ciencia politica, Profesor: , Carrera: Educación Infantil, Universidad: USPCEU
Tipo: Ejercicios
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Hay que tener aquí presente que la nación surge en la vida europea como una referencia ideológica que facilita la vida del Estado –que no es producto de una realidad nacional preexistente. La nación tiene, en consecuencia, una génesis política.
Sus orígenes son antiguos y complejos, remontándose al nacimiento mismo de un Estado moderno que surge con vocación de Estado- nación, por más que la nación sea una construcción ideológica inicialmente gratuita. Será el Estado liberal, desde su plasmación inicial norteamericana y francesa, quien descubra todas sus potencialidades de cara a la sustitución de los ídolos caídos –religión, tradición, costumbre. Este tipo de nación genera un nacionalismo liberal, a la medida del ciudadano y no del particularismo étnico.
Para los autores perennialistas contemporáneos, hay unidades culturales que atraviesan la historia y se constituyen en legítimas naciones potenciales: no son ‘naturales’, sino producto de la historia; pero tampoco son una ‘construcción’ en el sentido de ser el producto de un diseño. Desde este punto de vista, esas unidades étnicas no serían fácilmente solubles en los esfuerzos homogenizadores del Estado moderno. Y por eso mismo, si la movilización correspondiente así lo reclama, se convierten en titulares legítimos del Estado.
Grupos como los judíos y los armenios demuestran la capacidad de los grupos étnicos para sobrevivir históricamente, haciendo uso de mecanismos de diferenciación que incluyen códigos distintivos, mitos territoriales y de destino. Por eso conviene diferenciar comunidad étnica y nación moderna: Comunidad étnica : una determinada unidad de población con mitos ancestrales comunes y recuerdos históricos compartidos, elementos de una cultura compartida, el vínculo con un territorio histórico y cierto grado de solidaridad, al menos entre las élites. Nación moderna : una población que comparte un territorio histórico, mitos comunes y recuerdos históricos, una cultura pública de masas, una economía común y derechos y deberes jurídicos comunes para todos sus miembros. Se deduce de aquí una periodización según la cual la etnicidad domina el panorama histórico pre-moderno y las naciones el moderno. Sin embargo, ha habido un florecimiento de etnias en la modernidad; algunas naciones preceden a la modernidad; y también hay naciones premodernas (judíos y armenios).
(i) Los etno-simbolistas rechazan la noción de que las naciones sean formaciones políticas recientes que supongan una ruptura con comunidades étnicas previas, sino que están constituidas por mitos, recuerdos, símbolos y culturas étnicas (normalmente premodernos), de manera que la conformación nacional debe estudiarse en la larga duración histórica. (ii) Los modernistas difieren sobre si los factores cruciales son ideacionales, económicos o políticos. Suelen identificar la emergencia del Estado burocrático como contexto de emergencia de la propia nación. El modernismo emerge como reacción al primordialismo de las primeras generaciones de comentaristas; su creencia principal es que las naciones y el nacionalismo son fenómenos modernos (son, de hecho, una necesidad sociológica de la modernidad). Pero los modernistas son muy heterogéneos y surbayan distintos factores: transformación económica, política, rasgos socioculturales.
“Los símbolos son eficaces porque son imprecisos. (…) A mi juicio, la nación, al usar un conjunto particular de símbolos, encubre su diversidad interna, transforma la realidad de la diferencia en apariencia de similitud, y permite revestir a la ‘comunidad’ de una cierta integridad ideológica; esto explica la capacidad del nacionalismo para unir personas de niveles culturales y orígenes sociales dispares. Los símbolos encubren la diferencia y acentúan la comunalidad, creando un sentido de grupo” (M. Guibernau).
Ahora bien, ¿son los sentimientos nacionales, o regionales, una preferencia construida en el curso de un proceso político, o ese proceso no hace más que activar sentimientos preexistentes o latentes? ¿Qué determina, si no, la existencia de fuertes sentimientos de pertenencia regional que no evolucionan hacia reivindicaciones separatistas, como es el caso de Baviera? ¿Pueden construirse sentimientos nacionales en cualquier territorio, si se dispone de los medios adecuados para hacerlo?