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Orientación Universidad
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PABLO NERUDA, Apuntes de Filología Inglesa

Asignatura: critica literaria, Profesor: Salazar Lacayo, Carrera: Filología Inglesa, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 16/01/2015

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TEMA X

PABLO NERUDA

PABLO NERUDA

Se trata de un escritor con una obra poética amplísima. Fue además un personaje público, como diplomático que participó en política.

El profesor recomienda para su estudio el libro Poesía y Estilo de Pablo Neruda de Amado Alonso, un libro puramente poético, que abarca la obra de Neruda hasta la tercera “Residencia”. Junto a este autor también recomienda para entender a Neruda desde una panorámica más amplia, la obra de Emir Rodríguez Monegal, El viajero inmóvil. Otro libro muy recomendable, que recoge las diferentes versiones que han ido apareciendo de la obra de Neruda, es el libro de Hernán Loyola, Neruda, la biografía literaria. Por último, hay un libro con una interpretación algo simpática que hizo Skármeta, en Ardiente paciencia , llevada al cine como El cartero y Pablo Neruda. Hay intuiciones muy acertadas como aquella frase que afirma que “Neruda no es chileno, sino que Chile es Nerudiano”. Estos escritores despliegan diversas imágenes de Pablo Neruda, pero ninguna tan entrañable para el profesor como la realizada por Jorge Edwards en Adiós poeta (1990), una biografía muy personal de Pablo Neruda. Es muy recomendable el capítulo titulado “El largo día jueves”, sacado de un poema de Neruda.

Es difícil establecer las diversas etapas que podemos encontrar en Neruda. De una manera sucinta, podríamos diferenciar las siguientes:

4.- Desde entonces al final, años 1960, comienza a editar una larguísima obra memorialística, no lo resume todo, pero si gran parte de sus últimos años.

En el conjunto de todas las tendencias hay que advertir, en contraste con Vicente Huidobro, un escritor con el que tuvo varios enfrentamientos, las fuentes poéticas de cada autor. En el caso de Huidobro, este considerable imprescindible someter al lenguaje a su destrucción, para recrear un lenguaje original y someterlo a una especie de purificación y de catarsis. En Altazor vemos esa doble vertiente entre la consecución del lenguaje pleno, y el origen anterior a la existencia del lenguaje. Neruda nunca dudó del poder de la palabra para transmitir aquello que quería. Para el profesor uno de sus textos preferidos y que mejor lo definen es el titulado La palabra , dentro de su libro Confieso que he vivido :

Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que

le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras”.

Es un canto absoluto a la expresión, al verbo. Neruda es capaz de decirlo todo con el idioma. Nunca duda a propósito del lenguaje, tiene una fe absoluta en la palabra. Por otra parte en la exaltación que él hace de la palabra hay un tono distinto a lo que podemos encontrar en poetas intelectualizados como es el caso de Octavio Paz. Paz utiliza la palabra como signo, la palabra con su valor semántico, en su valor conceptual, muchos de sus poemas abordan disquisiciones y reflexiones que de alguna manera funden lo lingüístico con el metalenguaje y lo poético. Él titula toda su obra Libertad bajo palabra. Hay una suerte de reflexión abstracta, una reflexión aprovechando un metalenguaje que nos lleve a explorar su semántica. No el interesan las palabras como signos sino como cosas.

La poesía de Neruda, tal y como afirma Jorge Edwards, es una poesía que se resistía a expresarse sobre libros, sobre el

autobiográficos que fueron en realidad consecuencia de experiencias distintas. El libo tiene algo de clásico, presentado a la manera de los Cancioneros poéticos, que desarrolla una concepción del amor y de la mujer. Los poemas de amor tienen a este como central. El sentimiento amoroso se presenta desde lo abstracto a lo ideal, metafísico. En el poema hay cierto atrevimiento al representar los aspectos físicos del cuerpo, los besos las caricias, con una visualidad indisimulada y hay otro plano en el que ese aspecto corporal se va a configurar como una redacción telúrica, con la naturaleza y la tierra, a través del impulso erótico el amante entronca con la vida, con la tierra. De hecho ahí se descubre uno de los rasgos de los poemas de Neruda: la importancia que tiene todos esos elementos de la naturaleza que van a emerger como verdadera simbología en su poética, el mar, el viento, la niebla, el mar especialmente.

Hay una representación del amor como camino de salvación del desarraigo existencial, salvación del angustia, camino que ya había expresado en El hondero entusiasta y que entronca con la imagen del hondero en este libro. El poema habla de sed y ansias sin límites y camino indeciso, y en la canción final: “sacié mi hambre y tu fuiste la fruta”. Los poemas van sugiriendo una suerte de historia casi al modo del Cancionero de Petrarca. Al comienzo el narra una historia de amor y de desamor, nos habla del amor recién descubierto, y gracias a él parece salir al fin de la noche, de la oscuridad. Luego nos muestra los momentos de gozo y de angustia que van jalonando ese sentimiento amoroso. El libro nos muestra

que se trata más bien de un espejismo. Desde el poema XV el distanciamiento como tema empieza a ser más frecuente. El poemario nos lleva a ese desenlace del poema XX y de la canción desesperada. Han sido juzgados como los mejores poemas del libro en los que se resume el naufragio del amor, la noche, la angustia, y esos dos versos: “ Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo, y en el cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio ”.

Esta concepción amorosa se corresponde con la concepción que de la mujer que va apareciendo en el libro, en el que destaca sobre todo a pesar de la juventud del autor entonces, las imágenes. Neruda aparece ya como un poeta capaz de plasmar imágenes enormemente originales: “ Sobre mi corazón llueven frías corolas. Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos ”. Es un poeta en el que enseguida sobresale la extraordinaria capacidad de sugerir imágenes. Todavía tiene reminiscencias modernistas, por ejemplo desde el punto de vista métrico.

El giro radical lo va a dar Neruda en su siguiente libro. Para el profesor las Residencias son tres libros excelsos, cimeros de la historia de la poesía y no sólo en nuestra lengua. Octavio Paz llegó a afirmar que Neruda había sido el mejor poeta de América del siglo XX, y eso que la poética de Paz no es muy afín a la del chileno. Amado Alonso diferencia dos etapas, antes y después de las Residencias e incluso hasta antes de la tercera

profesiones que se ejercen dentro y fuera de la ley. Una poesía impura como traje, como un cuerpo, con manchas de nutrición, y actitudes vergonzosas, con arrugas, observaciones, sueños, vigilia, profecías, declaraciones de amor y de odio, bestias, sacudidas, idilios, creencias políticas, negaciones, dudas, afirmaciones, impuestos. La sagrada ley del madrigal y los decretos del tacto, olfato, gusto, vista, oído, el deseo de justicia, el deseo sexual, el ruido del océano, sin excluir deliberadamente nada, sin aceptar deliberadamente nada, la entrada en la profundidad de las cosas en un acto de arrebatado amor, y el producto poesía manchado de palomas digitales, con huellas de dientes y hielo, roído tal vez levemente por el sudor y el uso. Hasta alcanzar esa dulce superficie del instrumento tocado sin descanso, esa suavidad durísima de la madera manejada, del orgulloso hierro. La flor, el trigo, el agua tienen también esa consistencia especial, ese recurso de un magnífico acto. Y no olvidemos nunca la melancolía, el gastado sentimentalismo, perfectos frutos impuros de maravillosa calidad olvidada, dejados atrás por el frenético libresco: la luz de la luna, el cisne en el anochecer, “corazón mío” son sin duda lo poético elemental e imprescindible. Quien huye del mal gusto cae en el hielo”.

Estamos ante un poeta que incluye en la concepción de su poesía lo anti poético que tiene mucho de nocturnal, una poesía que busca la entraña de las cosas, como hace Cortazar u Onetti en sus obras. Hay ese mismo rechazo en Neruda.

La poesía de Neruda es tumultuosa , es romántica en su forma de brotar, por lo desbocado de su fantasía. Se caracteriza igualmente por el apocalipsis perpetuo; la visión del poeta no es la de universo armónico, el poeta lucha contra ese universo que él percibe como una suerte de caos. En Neruda se produce una evolución hacia el ensimismamiento, una interiorización, y en esa evolución en la técnica va extremando los procedimientos oscuros. Subraya en esa evolución que se ha producido en él un cambio en el temperamento poético que le ha hecho ir desde la melancolía a la angustia. Contempla el

universo poético con cierta bella nostalgia, o bella tristeza. Lo que sobrecoge de la lectura del libro es la visión tan desolada y tan nítida que transmite el poemario. El poeta contempla la realidad como un párpado levantado a la fuerza.

Según Amado Alonso, "Los ojos del poeta, incesantemente abiertos, como si carecieran del descanso de los párpados ("Como un párpado atrozmente levantado a la fuerza"), ven la lenta descomposición de todo lo existente en la rapidez de un gesto instantáneo, como las máquinas cinematográficas que nos describen en pocos segundos el lento desarrollo de las plantas”. Todo aparece en derrumbe, desvencijado, ruinoso.

En el poema Alianza, (Sonata), uno de los poemas del tomo I de Residencia nos dice de una manera emblemática, el poeta nos dice:

De miradas polvorientas caídas al suelo …De podridas maderas y hierros averiados …[allí] están golpeando las olas, destruyéndose de muerte... …Olas del mar, derrumbes, arrolladas corrientes de animales deshechos... ...estoy solo entre materias desvencijadas...... …caballeros deshechos por las lentas medusas... …el día se cae con las plumas deshechas…. …triste voz podrida por el tiempo... …ola de olores muriendo… envueltos en otoño… …Paredes mordidas por los días de invierno… …El aire muerde rostros y se caen sus plumas de amaranto.

Rey Midas al revés, a Pablo Neruda cada cosa que toca se le descascarilla, se le deshace en polvo, porque la toca en su incesante raíz de destrucción. Cenizas y polvo, polvoriento y ceniciento son palabras de insistencia en esta poesía: "y respiro en el aire la ceniza ti lo destruido". Hay miradas polvorientas, corazones polvorientos, sueños polvorientos, sombras polvorientas, hay polvo podrido y muros y copas de ceniza.

Esta visión, onírica y apocalíptica de la realidad, es al mismo tiempo una visión desintegrada. Con Neruda no tenemos una imagen armónica de las cosas sino más bien la descomposición misma de las cosas, es una visión de la realidad en su desmoronamiento. En el libro Amado Alonso cree ver dos épocas. El tomo I contiene poesías de 1925 a 1931; el tomo II contiene poesías de 1931 a 1935.

Para Yola, Residencia en la tierra uno, se compone de cuatro secciones. En la primera sección se recogen algunos de los poemas más importantes del poemario, como Galope muerto, Arte poética, etc. escritos antes de su viaje a Oriente. En la sección II hay temas predominantes la soledad y la extrañeza del destierro (El Deshabitado) hay una tercera sección que habla de la desolación melódica (Tango del viudo). En la sección IV se habla de la melancolía y concluye del libro. Todo el tomo primero de Residencia en la tierra está lleno de poemas imprescindibles.

Residencia dos , se compone de otras seis secciones. La primera nos remite a poemas escritos en Chile en 1933. Comienza con la Barcarola. La sección dos habla de la relación deteriorada con su familia. La sección tercera trata el tema del erotismo, Oda como un lamento, Agua sexual; la sección cuatro, destacar Entrada a la madera; en la sección cinco dedica las poesías a diversos poetas, a Lorca o el Conde de Villamediana y la sección seis que cierra la obra en clave privada y secreta, la recuperación de la memoria íntima al confrontarse con e corazón y con el sexo. Por ejemplo No hay olvido (Sonata).

Para Amado Alonso en la primera época todavía hay un buen número de poemas de tema amoroso, donde la visión del mundo no es de desintegración ni la disposición psíquica es propiamente de angustia, y si hay desintegración, esta es el escenario, el aire y el campo por entre cuyos lentos escombros renace a cada instante el espíritu indestructible. Esos temas para salvarse de la caducidad, serían el amor, la poesía y la fantasía.

El instinto amoroso y el poetizar son dos formas de manifestarse el ansia de perpetuidad entre lo caduco. (Significa sombras)

Ay, que lo que yo soy siga existiendo y cesando de existir, y que mi obediencia se ordene con tales condiciones de hierro que el temblor de las muertes y de los nacimientos no conmueva el profundo sitio que quiero reservar para mí eternamente.

He aquí violetas, golondrinas, todo cuanto nos gusta y aparece en las dulces tarjetas de larga cola por donde se pasean el tiempo y la dulzura. Pero no penetremos más allá de esos dientes, no mordamos las cáscaras que el silencio acumula, porque no sé qué contestar: hay tantos muertos, y tantos malecones que el sol rojo partía, y tantas cabezas que golpean los buques, y tantas manos que han encerrado besos, y tantas cosas que quiero olvidar.

La desintegración y su dolor se han convertido en tema central: tiene que hablar del río que durando se destruye, de lo perdido, de lo abandonado, del llanto, de cosas rotas, de bestias podridas, de lo que se desploma de las hojas; tiene que hablar de todas esas muertes, y, sobre todo, de su acongojado corazón. Amargo y acre es ya el sabor de boca, dolor que ya no se resuelve en melancolía con complacencia estética, sino en angustia; caras con lágrimas y dedos en la garganta. Angustia de contemplar concretísimamente la perpetua desintegración de todo ser, del propio ser, éste es ahora el tema medular de la poesía de Pablo Neruda.

Atendiendo al modo de expresarse de Neruda subraya que el trata de expresar la existencia a través de la intuición y del sentimiento. El poema a veces cae en un tono antipoético o anticlimático como si apenas hubiera alcanzado a decir una parte de lo que pretendía. La poesía se vuelve algo

aproximativa, a va acercándose a lo que quiere decir mediante ese encadenar ese borbotoneo de imágenes.

El reloj caído en el mar Hay tanta luz sombría en el espacio y tantas dimensiones de súbito amarillas, porque no cae el viento ni respiran las hojas. Es un día domingo detenido en el mar, un día como un buque sumergido, una gota de tiempo que asaltan las escamas ferozmente vestidas de humedad transparente. Hay meses seriamente acumulados en una vestidura que queremos oler llorando con los ojos cerrados, y hay años en un solo ciego signo del agua depositada y verde, hay la edad que los dedos ni la luz apresaron, mucho más estimable que un abanico roto, mucho más silenciosa que un pie desenterrado, hay la nupcial edad de los días disueltos en una triste tumba que los peces recorren. Los pétalos del tiempo caen inmensamente como vagos paraguas parecidos al cielo, creciendo en torno, es apenas una campana nunca vista, una rosa inundada, una medusa, un largo latido quebrantado: pero no es eso, es algo que toca y gasta apenas, una confusa huella sin sonido ni pájaros, un desvanecimiento de perfumes y razas. El reloj que en el campo se tendió sobre el musgo y golpeó una cadera con su eléctrica forma corre desvencijado y herido bajo el agua temible que ondula palpitando de corrientes centrales.

que el contenido nos lo da como en estado embrionario, como si fueran larvas de significado, el contenido es entonces algo a medio hacer, que no se desarrolla según una explicación lógica; es una representación intuitiva del mundo, de sus sentimientos, en lo que diríamos la vida interior del poeta, del universo nerudiano.

Es también una representación acumulativa, pues Neruda es un poeta que no tiende a la contención, aunque sabemos que es tan virtuoso como para componer los sonetos más perfectos del siglo XX cuando se lo propone, pero en este poemario, todo tiende a dilatarse, huyendo de la contención. La consecuencia, afirma Amado Alonso, es que a veces al transcribir cómo es el significado de los poemas que leemos, en esa paráfrasis que hacemos del texto para darle coherencia y significado, perdemos gran parte de la esencia poética.

Sin embargo, el poema sortea las dificultades de la incomprensión o del irracionalismo y nos permite comprenderlo intuitivamente al dejarnos llevar por el impulso de las imágenes que brotan de esa manera aluvionada, dejándonos llevar por ese impulso percibiendo el contenido del poema en el plano intuitivo.

La primera esencia irracional del poema es la fluencia de imágenes inconexas. Por ejemplo, en Galope muerto o Barcarola , o Débil del alma. ¿Qué es lo que coaligan esas imágenes? Esas imágenes nos van a ofrecer poco a poco

asideros para ir leyendo, para ir saltando como si lo hiciéramos sobre las piedras de un río. Hay algo fundamental para ello y es el ritmo. Guillermo Sucre también lo consideraba fundamental en Rubén Darío y el Modernismo. Es cierto que en Neruda sobresale la naturaleza de las imágenes que emplea de manera tan vertiginosa y extraordinaria en cuanto a su originalidad, pero sin duda lo fundamental para que podamos coaligar esas imágenes es el ritmo.

Frecuentemente nos encontramos largas enumeraciones que ocupan un verso, frecuentemente Neruda jugará también con los encabalgamientos para dar ese movimiento rítmico del poema que no quiere caer en la letanía. Suele decirse que el verso libre que predomina en la poesía de Neruda no tiene ese fundamento de la repetición de los acentos o de la rima, y para ello recurre a otros procedimientos, como enumeraciones que se acortan y se alargan y que irán acompasando lo que el poema quiere expresar.

Uno de los textos claves del poemario como el más revelador de la poética de Neruda es Arte Poética , pero también lo es el titulado Colección Nocturna , que representa la caída del yo poético en el sueño, en ese irracionalismo que hemos ido subrayando, justo en ese momento en el que vamos perdiendo la consciencia, y ese sentimiento no es de descanso o de paz, sino que él percibe en ese paso de la vigilia al sueño como una lucha como una extraordinaria agonía. El primer verso dice así: