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Orientación Universidad
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pautas comentario de texto, Apuntes de Periodismo

Asignatura: Historia del Mundo Actual, Profesor: Pedro Novo, Carrera: Periodismo, Universidad: UPV-EHU

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 04/10/2017

lara_ballesteros
lara_ballesteros 🇪🇸

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El Oficio de hisioriador es una guía didáctica destinada a los estudiantes que emprenden sus estudios universitarios en ciplinas nistóricas. Pretende servir como manual r para introducirse en el conocimiento y comprensión de los conceptos básicos de las ciencias históricas y en los étodos de enseñanza y aprendizaje que son habituales en ámbito educativo de la Universidad. Las dos primeras partes de la obra ofrecen Una presentación de los rasgos característicos de la historia como ciencia humana y de la evolución de la historiografía desde su origen en la Antigúedad y hasta el presente. Las dos últimos apartados orientan a los estudiantes sobre los mados de estudio propios de la educación universitaria y tratan de ayudarles en la realización práctica de los ejercicios y trabajos de curso correspondientes. Enrique Moradiellos García (Oviedo, 1961) es en la actualidad profesor de historia contemporánea en la Universidad de Extremadura y anteriormente lo fue en Universidad de Londres y en la Universidad Complutense de Madrid. Entre su producción histórica destacan los siguientes libros: E! Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias, 1910-1930 (1986); Neutralidad Benévola: el gobierno británico y la insurrección militar española de 1936 (1990); y Las caras de Clío. Introducción a la Historia y a la Historiografía (1992). riador histo: o de El ofici ririque Moradiellos qe ñ 100 Enrique Moradieltos las citas exactas de los mismos, para comprobar si se ajustar a la in- erpretación de uno u otro autor, o si podemos apreciar algana cone xión no rellejeda en la bibliografía utilizada. Por ejemplo, para seguir con el tema del milenarismo, podríamos acudir al capitulo del Libro del Apocalipsis del Nuevo Testamento. Véase a contim ón la ficha de documento de esta fiente origina!. MILZNARISMO Sagrada Biblia, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1972, 132 ed. Versión directa de las lenguas originales por E. Nácar Fuster y A. Colunga Cueto APOCALIPSIS de San Juan, capítulo xx. versículos 1-6: «Vi un ángel que descendía del cic:o, trayendo la llave del abismo y una gran cadena en su mano. Tomó al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo, Satanás, y le encadenó por mil años. Le arrojó al abismo y cerró, y encima de él puso un selio para que no extraviase más a las naciones hasta terminados los mil años, después de los cuates será soltado por poco tiem» po. Y! tronos, y sentárorise en ellos, y fueles dado el poter de juzgar, y vi las almas de los que habían sido degollados par e! testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, y cuantos no habían adorado a la bestia ni a su imagen y no habían recibido la marca sobre su trante y sobre su mano; y viveron y reinaron con Cristo mil años Los restames rauertos no vivieron hasta termi- nados los mil años. Ésta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección: sobre ellos no tendrá soder la segunda muerle, sino que serán sacerdotes de Dios y de Crislo y reinarán con Él por mil año: Ñ El conjunto de las fichas eleboradas con las lecturas diversas se- tán el material fundamental para rezlizar posteriormente el estudio del tema y para iniciar la confección del trebajo de curso planteado. Por supuesto, para sacar el mayor partido de las mismas, cabe utilizar rotuladores de colores para subrayar las partes més importentes del texto, los conceptos, las deliniciones, erc. Se trata de hacer más útiles estos instrumentos de trabajo y estadio, y para ello habré aque volver más de una vez sobre el texto, singularizario y asimilarlo conteptual- mente. Introducción a las técnicas de trabajo universitario 101 HE PAUTAS BÁSICAS DE COMENTARIO DE TEXTOS HISTÓRICOS El comentario de textos históricos es uno de los instrumentos indis- pensables para el análisis y comprensión de los fenómenos históricos. Bajo la orientación del profesor, puede ser también une de las vías esenciales de aprendizaje activo y participativo de los alumnos. No en vano, a través del comentario, es posible desarrollar el razon: miento crítico y reflexionar atentamente sobre las cuestiones suscira- das por cualquier texto histórico, Pero ello a condición de evitar dos riesgos que siempre pueden acecher en roda tentativa de comentario: hacer una paráfresis del rexto o utilizarlo como mero pretexto. Un co- mentario no es ni puede ser una repetición parafraseada de lo que dice el texto. Tampoco puede derivar en un ejercicio donde se usa cl texto como pretexto para explicar un tema general que guarde algu- na relación directa o indirecta con el texto. Dentro de estos márge- nes extremos, el comentario debe consistir en el intento de compren- der el sentido histórico del texto y en el esfuerzo por establecer en forma narrativa su hi elación y vinculación con el contexto histórico en el que se generó, al que se refiere y sobre el que actuó. En otras pala- bras: el comentario de un texto histórico siempre remite y exige tra- tar del contexto histórico donde se fraguó y donde adquiere e senti- do y significado pertinente. Precisamente, el enorme valor educativo de los comentarios resi- de en su virrealidad hermenéntica, en la oportunidad que ofrecen para introducir al alumno en las labores de interpretación inferencial, de exégesis sazonada y documentada, que definen y caracterizan e medida todo el trabajo de investigación y narración historiográ- El modelo de comentario que se ofece a continuación es un mé todo, unas pautas de procedimiento, para ayudar a extraer del texto la mayor información posible que haga fectibíe su conzexcualización, explicación y comprensión histórica. El carás meramente referencial del mismo no necesita subrayarse. Tempoco parece necesario insistir en un hecho evidente: ningún modelo de co- mentario es útil alzan los conocimientos históricos mínimos y ade- cuados para comprender el asunto reflejado en el zexto escrito. Sin esos conocimientos, ningún método o pauta de lectura e interpreta- ción podría rendir frutos válidos y carecería de todo sentido su apli- cación. Por supuesto, los sucesivos pasos gue apunzamos en el mode- 10% Enrique Mosadiellos Ia. Explicación del contenido y significado del texto Posterior a la fase de análisis, a veces también en paralelo y combina- da con la misma, debe tener jugar el proceso de explicación de los contenidos y del ificado del texto documental «Explicar», en este ámbito, significa «dar cuenta y razán» de lo que dice el texto es- crito: progresar desde unos datos empíricos (los que da el texto) has- ta las configuraciones externas, en este caso históricas, que los en- vuelven y en las cuales cristalizan y adquieren todo su sentido literal. Esta labor imverpretativa es propiamente el comentario del texto: reex- poner y glosar el contenido o contenidos del texto comentado en vir tud de sus conexiones con, y referencias a, la situación histórica en la que se fraguó, de la que informa y en la que alcanza la plenitud de su significación precisa. Esta determinación y glosa de las relaciones y vinculaciones que ligan texto lo partes del texto) y contexto (a con- textos) implica necesariamente referirse y aludir a coyunturas, perso- najes, instituciones, procesos, tradiciones o fenómenos históricos coe- táneos al documento y enlazados por razones esenciales con el mismo. Naturalmente, la capacidad del comentarista para señalar usas relaciones y vinculaciones entre texto y contexto será directa. mente proporciona! a su formación y conocimientos sobre el asunto, a su grado de preparación y comprensión de la materia histórica exa- minada. m5 Conclusión Al término de un comentario, puede ser conveniente realizar un bar lance y reflezión global sobre el interés e importancia del texto en sí. No se trata de una valoración subjeriva del tipo «a mí me parece» o «en mi opinión», Se trataría de efectuar una especie de síntesis final interpretativa del texto. En ella podría recogerse su sentido global, sus antecedentes próximos o remotos, $us consecuencias directas O indirectas, su grado de transcendencia histórica, y su simifitud con fe. nómenos, paralelos o semejantes que hubieran tenido lugar en la bis- toria antes y después. Para ello, necesariamente, habría que remitirse a las valoraciones y evaluaciones hechas por la historiografía especia. lizada dedicada al tema y a las interpretaciones disponibles en la lite- ratura bibliográfica pertinente. Introducción e las técuricas de trabajo universitario 105 EJEMPLO DE COMENTARIO DE TEXTO HISTÓRICO Declaración de derechos del hombre y del ciudadano (1789). (Los sub- rayados en el texto han sido hechos por nosotros durante la segunoa lec- tura) Los representantes del pueblo irancés, constituidos en Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre son tas únicas causas de las desgra- cias públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer, en una declaración solemne, los derechos naturales, ¡na- fienables y sagrados del hombre, para que esta declaración, cons- tantemente presente a todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes; para que los ac- tos del poder legislativo y los del poder ejecutivo, pudiendo en ca- da instante ser comparados con el objeta de toda institución po- fica, sean más respetados; para que las reclamaciones de los ciudadanos, fundadas desde ahora sobre principios ples e in- contestables, redunden siempre en el mantenimiento de ta Cons- titución y en la felicidad de todos. En consecuencia, la Asamblea Nacional reconoce y declara, en presencia y bajo los auspicios del Ser Supremo, los siguientes derechos del hambre y del ciuda- dano. asticuLo 1. Las hombres nacen y permanecen líbres e iguales en derechos. Las distinciones sociales ra pueden fundarse más que sobre la ulilidad común. ASTÍCULO 2. El objeto de toda asociación. política es la conser- vación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre, Estos derechos son ja fíbertad, la propiedad, la seguridad y la re- sisiencia a la opresión. asticuo 3. El principio de toda soberanía reside esencialmente en ta Nación. Ningún cuerpo ni que no emane expresamente de ENCUADRAMIENTO. El texto que vamos a comentar recoge la parte ini- cial de un documento jurídico clave para la historia de la Revolución tran- cesa que comienza en 1789. Se trata de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobada en Versalles por la Asamblea Nacio- nal el 26 de agosto de ese mismo año. Estaba destinada a la divulgación 106 Enrigue Moradiellos ica entre la población irancesa y pretendía dar a conocer la filosofía básica del nuevo sistema político y social que trataba de implantarse en Francia como sustituto de la monarquía absoluta y de la saciedad estar mental propias del Antiguo Régimen, ANÁLISIS. Dicho fragmento de la dectaración de derechos consta de dos partes dien dl Ónciadas en su aspecto formal: por un lado, contiene un preámbuio introduetorio y expositivo de las razones por las que se elabo- ra y aprueba solemnemente la declaración: tras éste, se recoge un apar- tado dispositivo, en forma de articulado, donde se codifican los derechos enunciados. En el plano temático, el texto tiene como eje clave la afirmación de que todos los hombres gozan de unos «derechos naturales, inalienables» por el mero hecho de nacer y existir. Ene ellos se citan y codifican el derecho a a iguaidad jurídica, el derecho a la libertad, el derecho a la pro: piedad, y los derechos a la seguridad y a la resistencia a la opresión. De este postulado primero sobre ta existencia de un conjunto de derechos «sagrados» e «imprescriptibles» de todos los hombres, se extrae una con- secuencia política y juridica crucial: los horabres, constituidos en nacio- nes, son los Únicos depositarios de toda «soberanía» y la fuente primaria del poder público legítimo encarnado en el Estado. Fundándose en ese principio general, la Asamblea Nacional, formada por los «representantes del pueblo francés», elabora declaración para que los derechos de los franceses no puedan ser vulnerados por sus gobernantes ni por el Estado. Éste queda configurado meciante dos poderes divididos y equili- brados, a fin de evitar que ninguno de elles pueda imponerse al otro y canculcar les derechos cívicos o la soberanía nacional. Como se apunta en el preámbulo, la «Constitución» será el instrumento jurídico que dará cuerpo a esa división de poderes del Estado y que hará asi viable y obli- gáde e: respeto de ias autoridades a la soberanía racional y a los dere- chos ciudadanos. EXPLICACIÓN. La declaración aprobada por la Asamblea Nacional refleja Trancés iniciado en 1785. El origen inmediato de este proceso ra- dicaba en ía honda crisis que padecía el Antiguo Régimen en Francia, Esta crisis se manifestaba en el plano económico (con los proble:me producción agraria y la bancarrota de la hacienda real), en el plano social (con las tensiones entre el estamento aristocrático y las burguesias y el campesinado que componían el Tercer Estado), y en el piano política (con la lucha entre la Corona y el 's grupos sociales por la goberná- ción cel Estado). Para solucionar la crisis, el rey Luis XVI presidió la reu- nión en mayo de 1789 de los Estados Generales, dende estaban repre Introducción a las técnicas de trabajo wortversterio 107 sentados por separado los tres estamentos sociales del reino (el clero, la nobleza y el Tercer Estado). La parálisis de este organismo a la hora de resolver la crisis abrió el camino propiamente a la Revolución. Ej primer paso en el proceso revolucionario la dieron los representan tes de: Tercer Estado el 16 de junio, al constituirse unilateralmente en Asamblea Nacional Constituyente y declarar a ésta como única deposita a de la soberanía nacional. Así comenzaba ía primera fase de la Revolu- ción francesa, caracterizada por la labor de destrucción de las estructuras del Antiguo Régimen y por la implantación de las bases institucionales de una nueva sociedad liberal y de clases. El acto legal revolucionario E Go a cabo por la Asamblea en Versalles fue respaldado por ia moviliza- ción popular urbana (Asalto a la Bastila en París el 14 de julia) y por la in- Miedo ce principios de agosto). De este modo, la es de junio de 1788 desembocó en una victoria de la alianza antiaristocrática que figaba a las durguesias enriquecicas durante la expansión económica del siglo xw y a las masas de la ciudad y del campo empobrecidas durante la crisis so- ioeconómica reciente. En ese contexto, la declaración de derechos del hombre aprobada por ia Asambiea Naciona! se manifiesta claramente como una medida re- volucionaria destinada a reemplazar las estructuras legales, sociates y po- icás que conformaban el Antiguo Régimen. En primer lugar, el propio concepto de «derechos naturales e inalienables» de los hombres suponía anutación de las bases doctrinales vigentes hasta aquel momento. Por ejemplo, la igualdad jurídica de todos los hombres implicaba la destrucción de la organización estamental de la sociedad, de la existencia nobleza y del clero como órdenes separados y privilegiados dentro del reino. Esa igualdad, en consanancia con la ideología e intereses de ias clases burguesas que dirigían la revolución, no se equiparaba con la iguatación social o política de todos los individuos. Por el contrario, se cir- cunscribía a la igueldad ante la ley y en el ejercicio de los derechos y ceberes cívicos, dejando que las «distinciones sociales» sólo pudieran fundarse sobre la «ul », el trabajo, los méritos, la competencia y el esfuerzo personal de cada individuo. En este sentico, la igualdad jurí- Cica no implicaba la democracia. De hecho, la Constitución revo! naria ce 1791 implantó el sufragio censitario, donde sólo los ciudadanos «acti- vos» (que pagaban unos determinados impuestos) gozaban de derecho de voto político, en contraste con los ciudadanos «pasivos», que sólo dis- utaban de sus derechos civiles. Del mismo moco, ía libertad recogida en la declaración significaba an- todo la anulación; del sistema político de la monarquía absoluta, donde rey era ía tuente de todo el poder por derecho divino y no debía rendir cuentas de sus actos ante ninguna institución ni ante sus súbditos o sus representantes. También significaba tibertad de trabajo y de contratación 118 Enrique Moradiellos con ei estallido de la guerra mundial y termina después de que la victoria aliada ponga fin a esas circunstancias excepcionales del mercado mun- dial tán favorables para ta economía española. En 1920, cuando los paí: ses ex beligerantes ya han restablecido sus economías y sus empresas vuelven a competir en el mercado internacional, los indicadores económi cos españoles reflejan un fuerte retroceso en todos los órdenes. La in- dustria española es incapaz de mantener tas conquistas logradas durante la excepcional coyuntura bélica y se ve inmersa en una fuerte crisis y re- cesión económica, con su secuela de pérdida de beneficios, caída de la inversión y freno en la creación de empresas y sociedades. Todos estos fenómenos quedan bien patentes en el gráfico. La salvación y el alivio se buscará entonces en la intensificación de la política de proteccionismo arancelario, renunciando la industria española a la competencia por los mercados exteriores y conformándose con mantener su posición hege- mónica en el mercado interior español. CONCLUSIÓN. La evolución de los valores expresados en el gráfico ineal es, por consiguiente, un fiel reflejo de las vicisitudes de la economí: española durante ta primera guerra mundial y on la inmediata posguerra, con sus fases de ajuste, expansión vertiginosa y honda recesión. Adernés, permite apreciar no sólo el perfil de esa evo! n sino también su intima dependencia de las circunstancias internacionales que posibilitan primero su auge y condicionan después su crisis, Y. PAUTAS BÁSICAS PARA EL COMENTARIO DE MAPAS HISTÓRICOS Dado que la historia estudia los procesos evolutivos de las formas de sociedad humana, no cabe olvidar que el espacio, al lado del tiempo, es una de las dimensiones constitutivas de la misma. Por ello, es in- concchible estudiar historia sin hacer uso regular y constante de los mapas y planos históricos, en los que se refleja la realidad espacial, geográfica, de los distintos fenómenos históricos. Al igual que los documentos estadísticos, los documentos carto- gráficos o mapas son casi siempre una elaboración hecha por un pro- fesional, el cartógrafo o historiador-cartógrafo, sobre los datos históri- cos primarios, Tales documentos cartográficos constituyen el reflejo de una situación histórica en su vertiente espacial y geográfica. Introducción a las técnicas de irabajo eniversitario 119 Dichos mapas históricos en los que se refleja una situación preté- rita se elaboran siguiendo todas o algunas de las convenciones opera- tivas de la cartografía: escala, tipología cartográfica (topográfica, geo- lógica, etc, proyección utilizada, coordenadas geográficas (longitu latitud), curvas de nivel, cotas, red hidrográfica, etc. Ahora bien, si es que aparecen en el mapa histórico, esos elementos no son importan 1es ni pertinentes a la hora de realizar ei comentario histórico sobre el mismo. Hemos de dar por supuesta su correcta realización carto- gráfica. El esquema de comentario de un documento cartográfico históri- co necesariamente debe prescindir de muchos aspectos presentes en otro tipo de comentarios de textos. Por ejemplo, no resulta pertinen- tc interrogarse sobre el autor, el destinatario o la intencionalidad del documenta (salvo que sea un mapa original de propaganda política). Par otra parte, el mapa histórico es un instrumento educativo cuya interpretación, comprensión y comentario acertado presupone mu- cha más información y conocimientos previos ez el alumno que cual- quier otro documento, La razón es clara: en fos mapas no se hala más información que la espacial (distribución geográfica de un fenó- meno histórico) y la temporal (el momento de tal distribución o, sí en el mapa se refleja, los cambios o mutaciones producidas en varias fe- chas). Teniendo en cuenta las dificultades impuestas poz esa sobriedad informativa, el comentario de un mapa histórico podría seguir las siguientes pautas: va. Observación y lectura atenta del mapa Hay que proceder a examinar con atención el mapa y leer detenida. mente el título, las claves y los símbolos que puedan ofrecerse en su encabezamiento y en el cuadroeyenda que a veces se adjunta, para poder interprezar correctamente el contenido del mapa y sus infor maciones. Esta lectura reflexiva equivale a un proceso de descifra- miento del propio mapa: entender los límites geográficos presentes, apreciar las fronteras definidas, reconocer los nombres de ciudades, regiones, ríos, montañas o accidentes naturales impresos, aislar las pistas cronológicas sembradas, comprender los símbolos gráficos que indican fenómenos particulares, ercétera. 120 Enrique Moradiellos vaz Deternzinación de la naturaleza tipológica del mapa Los documentos cartográficos históricos pueden ser de distinto tipo según reflejen diversos contenidos temáricos. A saber: 1. mapas políti- cos (mostrando las fronteras entre Estados, su evolución, extensión de imperios, guerras, etc). 2, mapas político-sociales (revelando la exren- sión de una revolución, las zonas de voto electoral a un partido, de implantación de un sindicato, etc). 3. mapas económicos (situando el área de industrialización en un país, las vías de comunicación, las ru- tas comerciales.... 4. mapas demográficos (donde se recogen los movi- mientos migratorios, la densidad de población, etc. 5. mapas cultura- les (rraduciendo la distribución geográfica de un movimiento artístico, la extensión de una lengua...) Hay que determinar claramente esta na- turaleza antes de proceder al análisis del documento cartográfico. V5 Análisis del mapa Después de haber examinado con la debida atención el mapa y haber entendido siquiera sumariamente la situación histórica que refleja espa- cialmente, procede iniciar el anáfisis propiemente dicho, En principio, cabe hacer una disección y descomposición que distinga las zonas re- Hejadas en el plano, señalando las áreas centrales y poritéricas, los focos de actividad destacados, el contorno y, en su caso, evolución espacial de los fenómenos tratados, asi como también las mutaciones y cambios experimentados en los lindes y límites. Se trataria de realizar una espe- cie de reconocimiento cartográfico para apreciar subunidades y térmi- nos aíslables que pudiera haber en el conjunto espacial eflejado. va Explicación del mapa Seguidamente, tras haber asimilado toda la información reflejada en el mapa, debe cmprenderse la explicación de esos fenómenos regis: trados y apuntados; es decir: hay que dar cuenta de la situación histó- rica que traduce el mapa y de las razones para su cristalización y su transíormación. Necesariamente, esta labor exigirá referirse a sucesos, personajes, procesos e instituciones que no aparecen en el mapa pero que, sin embargo, fueron las fuerzas configuradoras de esa realidad espacial tal y como aparece en el mapa. Así pues, la información car- Introducción u las técnicas de trabajo untoersitario tográfica exige desbordar y salir fuera de ella misma para realizar una todo su sentido y signicado. Por supuesto, dicha exposición e inter pretación debe ser sintética y ajustada, sin incurrir en una narración que utilice el documento cartográfico como mero pretexto para desa- rrollar un tema relacionado sólo de algún modo indirecto con él EJEMPLO DE COMENTARIO DE MAPA HISTÓRICO Mapa de! reparto colonial de África hesta 1914 Recagido en la obra de María Luisa Alonso y otros, Historia contemporánea. Orientaciones, tex- tos, mapas y documentos, Madrid, Everest, 1986, p. 385. MAR MEDITERRÁNEO Fernando NEAR Foo de Rio Munj ÁFRICA EN 1914 COLONIAS Mozambique MR Españolas CO Francesas ( A ociánicas Aemanas FM Pestuguesss pena EEE ncepancienes a / OCÉANO ÍNDICO 124 Esriquee Moradiellos Una vez que los medios estuvieron disponibles, la conquista y coloni- zación pudo desarrollarse con enorme rapidez e intensidac, Para imponer cierto orden er. el reparto, las potencias europeas se reunieron en la Con- ferencia de Beríín de 1384-1885, en la que se decidió que sólo la ocupa- n efectiva del terri ricano podía dar título de legitimidad a la colo- nización por parte de un país, A partir de enlorices, se desarrolló una súbita carrerra de las potencias imperiaiistas para repartirse el Contineme según líneas de expansión acordes con sus intereses. Así per ejemplo, Gran Bretaña intentó dominar las áreas próximas a las rutas marítimas que comunicaban la metrópoli con su gran colonia de la india y sus dominios de Australia y Nueva Zelanda. Por eso implantó su proteciorado en Egipto, para dominar el vital Canal de Suez, e intentó constituir una columna continua de colonias que comunicase El Cairo con Ciudad dei Cabo. La pretensión británica chocó con la intención francesa de censtituir un cinturón de colonias africanas desde el Atlántico hasta el mar Rojo, peniendo en contacto terrestre Senegal y la Somalia francesa. El conflicto alcanzó su punto álgido en 1898 durante ¡a crisis de Fashoda (Sucán), que se saldó con la retirada francesa y el reconocimiento de la hegernonía británica en ei Sudán. De todos modos, la pretensión británica de formar una columna continua no pudo materializarse por la interven= ción de Alemania en la zona de los grandes lagos de Tar:ganica. De he- cho, Alemania, que llegaba tarde el reparto imperialista, no sólo pretendió conjurar los planes británicos sino también crear un cinturón cofonial que uniese su África oriental con África del sudoeste y el Camerún alemanes. La negativa británica y Irancesa a esc proyecto permitió la instalación y supervivencia en la zona de colonias de potencias europeas menores: el Congo belga y las colonias portuguesas de Angola y Mozambique. De igual modo, la rivaidad anglo-francesa posibilitó la expansión colonial de Italia y España, corno Estados amortiguadores y «colchón» de seguridad entre esas grandes potencias: el Marruecos español evitó que Francia tu- viera acceso al otro lado del Estrecho de Gibraltar dominado por los britá- nicos, en tanto que Libia separaba el Túnez francés def Egipto dritánico. En resolución, el mapa de África en 1914 refleja fielmente ese proce- so de cxpansión imperialista europeo que se prolonga durante la segun- ca mitad del siglo xx y alcanza su máximo apogeo en vísperas de la pri- mera guerra mundial, No cats olvidar que la rivalidad imperialista en 3, sobre todo e: contencioso franco-alemán en Marruecos en 1905 y 1911, será uno de los catalizadores de la política de alianzas que condu- Cirá finalmente al conflicto armado de 1914-1918. Introducción a las técnicas de trabajo universitario 125 VI ESQUEMA BÁSICO PARA LA RESEÑA DE LIBROS DE HISTC El estudio de historia en el nivel universitario requiere como e plemento indispensable al uso de manuales generales la utilización de libros de historia monográficos que sirvan para profundizar en el conocimiento sobre una etapa o fenómeno histórico. La realización de reseñas de libros recomendados es un recurso pedagógico esen- cial, puesto que obliga a una lectura acensa de los textos, ensancha os horizontes culturales del alumno, promueve sus hábitos de medi- zación y sistematización, y estimula su capacidad crítica y sus faculta- des de redacción literaria. El modelo de esquema de reseña que figura 2 continuación es meramente tentativo, Como bien aprenderá el estudiante en la prácti- ca, el formato de toda reseña es muy variable en función de verios factores, entre owos: la importancia intrínseca del libro reseñado; el autor o autores; la fecha de publicación; el tema abordado; el contex- to histórico-cultural de aparición, etc. Cabe advertir, también, que una reseña constituye siempre un examen crítico breve, oscilando en- we las tres y las diez páginas de extensión, donde se sintecizan las ideas básicas del libro examinado sin recurrir a la paráfrasis abusiva e inarticulada. A modo de horizonte técnico regulativo, cuya función desaparecería en la propia ejecución práctica, se ofrece el siguiente esquema de pautas regladas para la realización de uma reseña de li- bros sobre historia. vis. Lectura del libro 8) Información básica. Ante todo, es necesario informarse del autor o autores del libro, su grado de autoridad en la materia, su especializa- ción, trayectoria profesional, etc. De igual mado, resulta conveniente observar la fecha, lugar y editorial en la que se haya publicado, a fin de apreciar el cuntexto e intencionalidad de la obra; esto es: si se tra- ta de un manual de divulgación o una monografía académica especia lizada; sí está patrocinado por una escuela historiográfica determina- da; si he sido editado en circunstancias coyunturales especiales y con propósitos polémicos; etcétera. bj Reconocimiento general Como regla habitual, primeramente debe leerse y observarse con atención el título y subiítulo, cl índice