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Explicación y comentario sobre la ciudad de Plasencia
Tipo: Resúmenes
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Alcántara, 72-73 (2010): pp. 61-
El Mapa Topográfico Nacional es la representación cartográfica a una escala determinada (fundamentalmente 1:50.000) de la topografía de un territorio. En España se empezó a elaborar a mediados del siglo XIX y, desde entonces, dos organismos se han encargado de su realización: el Servicio Geográfico del Ejército y el Instituto Cartográfico Nacional. En la actualidad el organismo oficial civil es el Centro Nacional de Información Geográfica.
El Mapa Topográfico Nacional es una herramienta imprescindible en la formación del profesorado; además de constituir un material muy aconsejable en nuestras aulas, desde la Educación Infantil al Bachillerato. Y es que los métodos activos y el estudio del entorno son elementos con la máxima capacidad de motivación y fuente eficaz de aprendizaje, por lo que entendemos que cualquier renovación didáctica ha de contar con ellos.
La actividad que proponemos se apoya en los siguientes principios didác- ticos: a) La enseñanza activa basada en la observación y estudio del medio es un buen recurso didáctico para la enseñanza de la Geografía y se enmarca en la metodología postulada por Escuela Nueva y los Movimientos de Renovación Pedagógica por cuanto suponen una enseñanza participativa en la que el alumno se constituye en el verdadero protagonista de su propio aprendizaje; b) La en- señanza de la Geografía debe ser un instrumento para saber tomar decisiones a partir de dos realidades: adquiriendo conciencia de los problemas que el medio
le presenta, y el compromiso serio con la mejora del espacio y de las relaciones sociales en donde vive el alumno, lo que supone la implicación del mismo en la solución de esos eventuales problemas; c) El estudio de los hechos geográficos a diversas escalas permite una mejor comprensión de la realidad y favorece la op- ción personal del alumno puesto que hace posible interrelacionar fenómenos de ámbito regional, nacional, continental o global y ofrece múltiples posibilidades de despertar intereses de aprendizaje, concretos o amplios, en función de la psicolo- gía e intereses de los discentes.
La estructura del presente trabajo incluye las características de la comarca natural que aparece representada en la hoja; el análisis y comentario del plano, incidiendo en sus particularidades formales, la identificación de los aspectos fí- sicos del medio (relieve, hidrografía y vegetación), el medio humano (los secto- res primario, secundario y terciario de la economía, el poblamiento y los límites administrativos); la realización de un perfil topográfico y su comentario entre las localidades de Villar de Plasencia y Gargüera; y una bibliografía.
El núcleo urbano más importante de la hoja se inserta a la salida del Valle del Jerte, una comarca de la Provincia de Cáceres, situada en la Comunidad Autónoma de Extremadura. La capital administrativa de la citada comarca es precisamente
que se lixivian fácilmente); mientras que en el inferior se localizan suelos pardos francos profundos, siendo estos últimos más aptos para el uso agrícola.
La red hidrográfica se articula sin complejidad en torno al río Jerte, en un valle típico en forma de V, conformando una red fluvial de rápida evacuación. Sin embargo, parte de la comarca pertenece a la cuenca del Tiétar (Barrado y Piornal). El Jerte discurre a lo largo de 70 kilómetros y desemboca en el Alagón, tributario a su vez del Tajo. Nace cerca de Tornavacas, a unos 900 metros de altitud y a su paso por Plasencia lo hace a unos 345 metros, lo que refleja su accidentada cuenca.
El clima está determinado por diversos factores que matizan el carácter con- tinental que le corresponde. Los relieves montañosos actúan de barrera e impiden la penetración de corrientes de aire frío procedentes del Norte, favoreciendo la presencia de precipitaciones de carácter orográfico. El gradiente altitudinal motiva también contrastes térmicos y pluviométricos entre el fondo del valle y las cumbres, aumentando la lluvia al hacerlo también la cota. La orientación del valle permite la influencia atlántica con inviernos moderadamente fríos y vera- nos no demasiado calurosos. Las precipitaciones medias oscilan entre los 800 y los 1.500 mm (estación meteorológica de Barrado). Las temperaturas varían en función de la altitud, desde las mínimas de 1-3 ºC en Tornavacas hasta las 5- ºC de Plasencia. Del mismo modo lo hacen las máximas, desde los 15-20 ºC de Tornavacas a las 25-30 ºC de Plasencia.
En esta comarca pueden apreciarse cuatro pisos bioclimáticos. En el “Mesomediterráneo” (400-800 m) la formación más característica es el encinar, a base de formaciones adehesadas en las que aparecen numerosos cantuesos, torviscos, retamas, espinos albares y jaras como matorral predominante. En el “Supramediterráneo” (800-1.600 m) la especia dominante es el roble melojo, a base de grandes bosques que retienen y mejoran la capa edáfica. También se dan castaños, tejos, alisos, sauces, madroños, chopos y abedules en los cauces de algunas gargantas. El “Oromediterráneo” (1.600-2.200 m) tiene en el piorno serrano la especie más predominante, además de pastizales de gramíneas, utili- zados por el ganado trashumante como agostaderos. En el “Crioromediterráneo” (2.200-2.400 m) abundan los cervunales y las praderas alpinas. Y en los canchales y roquedos crece una reducida fauna rupículo, siendo habituales los líquenes, los musgos y algunos helechos de montaña.
Once municipios forman la comarca del Valle, agrupados en la Mancomunidad de Municipios, con un total de algo menos de trece mil habitantes (véase cuadro adjunto). Los pueblos más destacados son Cabezuela y Navaconcejo, que pasan de los dos mil vecinos; mientras que los más densamente poblados son Cabrero y Valdastillas, debido a su escasa superficie. El promedio de densidad en la
comarca es de casi 34 habitantes por kilómetro cuadrado, una cifra superior a la de la comunidad extremeña (26,3). En los últimos siglos han desaparecido otros núcleos, como Asperilla, Oxalvo, Peñahorcada, Vadillo y Tabares. A la salida de la comarca está la ciudad de Plasencia que aunque no forma parte de la misma, está considerada tradicionalmente como su cabeza, y mantiene un importante peso específico en cuanto a servicios y nudo de comunicaciones.
La principal actividad jerteña es la agricultura, con una especial relevan- cia en el cultivo de la cereza, así como de su comercialización en diferentes mercados nacionales e internacionales. La elevada producción, y la excelente calidad de estos frutos (especialmente de la popularmente conocida como “Picota”), ha generado una importante fuente de ingresos, además de una interesante industria de destilados de donde surgen licores y mermeladas de diferente calidad.
CABEZUELA DEL VALLE 2.148 515 57 37, CABRERO 367 739 7 52, CASAS DEL CASTAÑAR 637 675 25 25, EL TORNO 977 769 22 44, JERTE 1.333 604 59 22, NAVACONCEJO 2.083 458 51,4 40, PIORNAL 1.548 1.175 36 43, REBOLLAR 223 622 11,6 19, TORNAVACAS 1.214 871 76,6 15, VALDASTILLAS 376 639 8,1 46, TOTALES 11.388 372,7 33,
Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Cifras de Población referidas al 1 de enero de 2008.
La industria, por su parte, presenta una menor aportación, y está condi- cionada en buena medida por la agricultura, pues mayoritariamente se trata de industrias transformadoras de los productos agrícolas. En este sentido merece destacar la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte, que reúne a las cooperativas agrarias de los once pueblos del valle, así como algunas de la vecina comarca de La Vera. Gracias a esta iniciativa ha sido posible poner en marcha la denominación de origen “Cereza del Jerte”. Otras actividades menores están representadas por las fábricas de alabastros del pueblo de Jerte. Entre las actividades del sector terciario sobresale en los últimos años la del turismo. Y como exponente de la buena calidad de que goza este subsector está el hecho de que todos los pueblos cuentan con diferentes alojamientos rurales.
La hoja de Plasencia presenta dos claras alineaciones montañosas orienta- das del Nordeste al Suroeste. La septentrional recibe el nombre de “Tras la Sierra”; y la meridional “Sierra de Tormantos”. Ambas forman parte de las estribaciones del Sistema Central, y actúan como apéndices de la Sierra de Béjar y de Gredos, respectivamente.
“Tras la Sierra” se compone de una serie de sierras y cerros , entre las que destaca la de Cabezabellosa, donde se ubican las mayores altitudes, con “Los Canchales del Fraile” (1.491 metros), “La Cabeza del Santo” (1.484 metros), “El Pitolero” (1.352 metros), “La Calamocha” (1.290 metros), “Las Tejoneras” (1. metros), y, a mayor distancia, “El Cerro del Búho” (874 metros). Otra formación de menor entidad es la compuesta por la Sierra del Gordo y la de la Oliva, ya que sus cotas se mueven entre los 700 y los 1.000 metros de altitud, como “El Gordo” (998 metros), o “Los Cotos de Miranda” (726 metros). Por último, y a bastante distancia, aparece la Sierra del Puerto y la del Merengue, cuyas altitudes oscilan entre los 500 y los 650 metros.
La alineación montañosa conocida como “Tormantos” presenta una mayor irregularidad en el trazado, una distribución menos lineal que la anterior, y más heterogénea. En la hoja aparecen las formaciones de la Sierra del Piornal, con su máxima elevación en el “Cerro de las Tres Porteras” (1.133 metros), el “Cerro Bullón” (1.116 metros) y “Los Cerecillos” (1.100 metros). En un nivel inferior, y ya en la Sierra de San Bernabé, aparece el pico del mismo nombre (943 metros), seguido por el de “Villavieja” (910 metros), el cerro del “Alcornoque” (838 metros), y el “Cancho Pinote” (800 metros). Las estribaciones de esta alineación meridional están representadas por la Sierra de Santa Bárbara, que domina la ciudad de Pla- sencia por el sur, con sus 655 metros.
Los principales escarpes y crestas (entendiendo por tal una bajada en cues- ta, un talud, un declive o una fuerte inclinación) están relacionados con las zonas donde las curvas de nivel aparecen muy próximas, y están situadas en torno a la Sierra de Cabezabellosa, especialmente en la zona sur; así como en las sierras del Gordo y de la Oliva. Pero donde se produce un mayor desnivel y la cresta más sobresaliente es en la ladera norte de “Villavieja”, lugar donde se localizó un castro protohistórico. Asimismo son destacables las fuertes pendientes de la Sierra de Piornal y Tormantos.
La zona montañosa de la hoja estudiada se corresponde con la zona oeste, delimitada por una línea que une Villar de Plasencia, Oliva de Plasencia y la pro- pia Plasencia y la Sierra del Merengue. Es decir, con el eje que marca la propia carretera Nacional– 630 (tramo, en este caso, ya convertido en Autovía). El resto, a excepción del Valle, pertenece al ámbito de las llanuras. Se trata de un terreno cuya altitud oscila entre los 300 y 440 metros, una zona de paso entre los valles
del Jerte y del Alagón, y que forma parte de la penillanura extremeña, asentada en el zócalo paleozoico, soporte de todo el relieve que conforma una topografía llana, suavemente ondulada.
La zona de valles , por su parte, se corresponde con el cauce de los ríos Jerte y Alagón. Geológicamente el valle del Jerte se gestó a finales del Paleozoico, en el período Herciniano, y posteriormente se produjo el estrechamiento y profun- dización de la fosa, en el Cenozoico, así como el juego de fracturas con diferen- tes orientaciones. En realidad el valle forma parte de una extensísima falla, que se extiende a lo largo de 500 kilómetros, desde las orillas del Duero al Alentejo portugués. Es conocida como “Falla de Plasencia”, por ser el Valle uno de los tra- mos mejor subrayados en la misma. El largo y complejo proceso geomorfológico cristalizó en un relieve abrupto, donde alternan fuertes depresiones con promi- nencias montañosas, contrastadas en la relativa pequeñez de la comarca, rodeada de montañas.
liso del cuadrante del noroeste de la hoja. O, en la misma zona, el embalse de Valdeobispo, cerca del Valle del Alagón. También destacan las numerosas deno- minaciones de “Cancho” (Pinote, Umbría, Fraile, Truena, Paloma, etc.), conectado con el predominio del granito. Especial interés tiene la palabra “Jerte”, procedente del árabe “Xerit”, de donde procede el nombre del Valle, y el de una localidad de la comarca; y lo mismo se puede decir de otros pueblos, como Cabezuela del Valle. Con respecto a las localidades que pertenecen a la comarca de La Vera, el caso de Tejeda del Tiétar, está relacionado con la presencia del citado curso fluvial en la zona.
Así pues, como resumen del relieve , se puede decir que la hoja del mapa topográfico estudiada presenta un acusado contraste morfológico, pues presenta cuatro formas claramente detectables: las dos alineaciones montañosas paralelas que siguen la dirección Nordeste– Sudoeste, denominadas “Tras la Sierra” y “Sie- rra de Tormantos”; el Valle del Jerte que define la comarca del mismo nombre; la zona de llanura que queda en el cuadrante noroeste; y el importante núcleo de población urbana representado por la ciudad de Plasencia, con su embalse que represa las aguas para consumo propio.
El agua constituye una auténtica seña de identidad en la hoja. Un agua de gargantas, arroyos y manantiales que dibuja multitud y variados paisajes a lo largo de las laderas montañosas y que finalmente va a parar al río Jerte, la principal cuenca representada. Estas aguas desembocan en el Alagón, que a su vez es afluente del Tajo por su margen derecha. El río Jerte, nexo de unión de toda la zona, alimenta su cauce con las aguas de múltiples gargantas y arroyos. El paso del tiempo ha destinado para cada uno de ellos un entorno natural diferente, donde se mezclan abruptas cascadas, y remansos horadados en la roca con retira- dos y sorprendentes parajes.
El carácter montañoso del territorio de estudio, con una orografía de fuertes pen- dientes y altitudes elevadas en la zona oriental, condicionan una red hidrográfica constitui- da por numerosos arroyos y re- gatos de corto recorrido y gran pendiente longitudinal, provo- cando llamativos saltos y cas- cadas que aumentan la belleza del lugar que, posteriormen- te, desembocan en gargantas de mayor entidad.
El río Jerte nace cerca de Tornavacas y discurre a lo largo de unos 70 km aproximadamente hasta desembocar en el Alagón. Surge a unos 1.800 metros de altura, y a su paso por Plasencia lo hace a unos 345 metros, lo que ofrece una idea de su accidentada cuenca en este tramo de apenas unos 50 km. En el caso del mapa que nos ocupa, el río parte de unos 440 metros de altitud, y al llegar a la ciudad del Jerte ha cubierto una pendiente de una centena de metros, lo que demuestra un curso más lento. Desde su aparición en la hoja topográfica, va reco- giendo las corrientes que le aportan gargantas como Parias, Noblillo, y Zahurdón; y los arroyos de San Pedro y Collado, por la margen derecha. Y las gargantas de Bonal y de María; y el arroyo de Bajarones, por la margen izquierda. A su llegada a Plasencia, el río ejecuta un meandro y cambia de dirección, hacia el Norte-Nor- deste, recibiendo el arroyo de la Fábrica, de las Alturas, de la Chorrera y del Pozo, y la garganta de Señorere, de las Perdices y de la Oliva. El minúsculo tramo del río Alagón que aparece en la Hoja, acoge al riachuelo Cáparra y al arroyo de Charcos Blancos. Por último, a la cuenca del Tiétar (río que se ubica en la comarca de La Vera, vierten las gargantas de Tejeda, Pasarón y Obispo; y los arroyos de San Pa- blo y Cargolezía. También existen algunos arroyos que alimentan embalses, como Pilones, Dehesa y Plasencia, que van a parar a los de Malpartida; el de Ratanilla, al de las Navas; y el de la Dehesilla, al del Jerte.
La mayor densidad hidrológica del mapa se localiza en la zona centro, en correspondencia con la mayor anchura del valle, poco antes de llegar las aguas del río a Plasencia, coincidiendo con el embalse a dos kilómetros de la ciudad (Vega de Plasencia). Otra zona densa se detecta en la proximidad del río Alagón (Vega del Alagón). Y en tercer lugar, en la parte inferior de la hoja, coincidiendo con los tres embalses de Malpartida. Por el contrario, las zonas con menor den- sidad hidrológica se corresponden con las ya citadas alineaciones montañosas de las Sierras de “Tormantos” y “Tras la Sierra”. La media densidad se da en la llanura situada al oeste de la Nacional-630 (“Ruta de la Plata”).
No existen acumulaciones hídricas en la hoja topográfica que merezcan catalogarse como Lagos. Ni tampoco zonas pantanosas y terrenos encharca- dos. Pero sí existen numerosas lagunas de tamaño modesto en los Llanos de Jarilla y áreas colindantes: Pozo de las mozas, Valle del Lomo, Cerro Puchero, Estanco, Casa, Carrones y Tejar. Esta localización está relacionada con la presen- cia de una estratigrafía impermeable, un relieve estable y una economía pecuaria determinada.
Apenas se detectan en la Hoja manantiales y fuentes , como la situada en el Valle de Navarredonda, al norte de la Hoja, la fuente de los Carrones; y en la Sierra del Puerto (donde se ubica la ermita de la patrona de Plasencia, la Virgen del Puerto) está la fuente de la Morilla. Pero el hecho de que no se recojan en este mapa no significa que no existan más. De hecho hay varias que existen, siguen y en activo pero no se cartografían.
Los embalses destacan por su importancia, y aparecen ligados a dos ámbi- tos. Por una parte, cerca de los núcleos de población, para el abastecimiento de
habría que poner en relación con la explotación ganadera de tipo extensivo. La presencia de un río principal que ocupa toda la Hoja y que desemboca en otro mayor que apenas aflora en el mapa. A ellos van a parar diferentes cursos meno- res e irregulares de agua como arroyos y gargantas. La presencia de diferentes embalses es aprovechada, además de para la regulación de los cursos fluviales, para la obtención de energía eléctrica y para surtir de agua a los distintos núcleos existentes en la Hoja.
Hay dos zonas claramente diferenciadas en la Hoja objeto de estudio. Por una parte la occidental, donde predomina el monte bajo, y la zona de llanura, que constituye el tránsito desde el final del valle y la ciudad de Plasencia, hasta la siguiente comarca, representada por Las Vegas del Coria y su río el Alagón. El paisaje mayoritario es el del bosque mediterráneo modificado por el hombre, que ha dado lugar a la dehesa, un tipo de organización del monte donde se integran los aprovechamientos agrícolas, ganaderos y forestales. Este sistema tradicional de aprovechamiento de los recursos naturales permite también la conservación de numerosas especies vegetales y animales silvestres.
En esta zona el monte arbolado es de tipo “claro”, es decir, los ejemplares están bastante separados, correspondiendo básicamente a Encina, alcornoques y olivos. El hecho de que este tipo de paisaje tenga otras utilidades (pasto, ramoneo y montanera) hace difícil ofrecer un porcentaje real en relación al área forestal total. De hecho, en la Hoja estudiada puede verse la dificultad de cuantificar este extremo. Tan sólo podemos aportar unos datos relacionados con el Censo Agrario de mediados de los años noventa, y que podría ser una aproximación. En torno al 14% de la superficie occidental estaban dedicadas a tierras labradas. Otro 83% se dedicaban a pastos permanentes, lo que avala la importancia de la explotación pecuaria de tipo extensivo. Sólo un 1% era ocupado por las especies arbóreas forestales; mientras que el 2% restante era catalogado con el nombre genérico de “Otras tierras”.
Ejemplos de monte bajo vendrían dados por la Dehesa del Berrocalillo, la Dehesa del Manco, la Sierra del Merengue, Santa Bárbara, la Sierra de Villar de Plasencia y Sierra Grande. Todas presentan una altura que oscila entre los 400 y los 600 metros.
Por su parte, en el aprovechamiento de las tierras labradas el cultivo de los herbáceos ocupaba las dos terceras partes; seguido del olivar, con algo menos de la tercera parte. Y a gran distancia, se colocaba el viñedo y los frutales, con el dos y el uno por ciento, respectivamente. Los olivos aparecen bastante representados en la Hoja; en la zona del pantano de Valdeobispo, en la Sierra del Merengue, en la Dehesa del Berrocalillo, en buena parte de las Sierras de San Bernabé y Santa Bárbara, y en, cómo no, el pueblo Oliva de Plasencia. El viñedo, por su parte, se localiza en pequeñas manchas en torno al Villar de Plasencia y Santa Bárbara, donde se ha comenzado a comercializar hace pocos años una marca de cierto pres- tigio, cuyo nombre se corresponde con el rey fundador de la ciudad placentina. Por último, algunos frutales se localizan en las riveras del Jerte y del río Alagón.
En la parte oriental de la Hoja, en cotas comprendidas entre 800 y 1600 metros, predomina el monte arbolado de roble melojo y castaños. Teniendo en cuenta el color verde intenso que aparece en el mapa (bosque abierto o cerrado), podemos concluir que en torno a la cuarta parte de ese terreno puede ser catalo- gado como “ Monte arbolado ”. Mientras que la categoría de “ Monte bajo ” (400- 800 metros), podría alcanzar en torno al 45%. En este caso las especies dominantes estarían representadas por la encina y el alcornoque, formando parte del paisaje de la Dehesa, con abundantes retamas, jaras, cantuesos y torviscos; además de la presencia de pastizal en los suelos arenosos. Los pastos y las llanuras cerealísti- cas están poco representados en el mapa topográfico. Hay predominio de monte arbolado en la solana de las dos sierras principales, mientras que sus respectivas umbrías se reparten el monte bajo. La presencia de olivares y viñedo en la zona oriental se detecta en la Sierra de Bernabé, en Tejeda del Tiétar en Arroyomolinos de la Vera, en Casas del Castañar y en Valdastillas. Con frecuencia ambos cultivos se dan conjuntamente, como puede observarse en el mapa.
llón de ejemplares pueblan las laderas del Valle, con una pro- ducción cercana a los ocho mi- llones y medio de kilos. Bajo el sello de la Denominación de Origen ‘Cereza del Jerte’ se certifican exclusivamente cinco variedades de cereza, cuatro de las cuales se conocen y co- mercializan con el nombre “Pi- cota del Jerte”. Por su parte, la viña, tan abundante en el pasa- do, sólo aparece en pequeñas plantaciones para producción familiar. Otros cultivos de secano que también se dan en la zona, aunque menos abundantes, son el ciruelo y el castaño. El fruto del olivo se explota para consumo doméstico en forma de aceituna y aceite. Y el de la viña, en forma de uva y como vino, sin comercialización, a excepción, como ya quedó dicho, del vino embotellado que se produce en la falda de la Sierra de Santa Bárbara.
En el subapartado de los elementos de uso ganadero , merece destacarse la presencia de ganado vacuno, básicamente en la zona occidental de la Hoja. Se trata de pequeñas cabañas ganaderas, ubicadas en la zona de los Llanos, y en torno a Oliva y Villar de Plasencia, con una explotación de tipo extensivo (tradicional o convencional), caracterizada por la escasa inversión y floja pro- ductividad. También la dehesa, como paisaje agrario, presenta, además de un aprovechamiento agroforestal, otro pecuario, pues en ella pastan cerdos de raza ibérica, vacas y oveja. Merece destacarse el modelo de alimentación de los cer- dos, a base de montanera y rastrojos, que dan lugar a los conocidos jamones de “pata negra”, y con denominación de origen. También existe cierta explotación caprina, en los montes medio-altos del Valle, si bien la rentabilidad de la misma es bastante baja.
Algunos topónimos relacionados con las actividades del sector prima- rio , son los pueblos de Oliva de Plasencia y Cabrero; los cerros del Montón de Trigo, del Alcornoque y del Robledo, la Majada de los Machos, y las dehesas del Cerezo de la Vega, Valdeoliva y El Almendral.
En resumen, los usos del suelo para el sector primario se caracterizan por mostrar la Dehesa como representante de buena parte de la hoja topográfica, destacando no sólo como paisaje agrario, sino como unidad de explotación agro- pecuaria de carácter extensivo. Por el aprovechamiento forestal de las encinas y alcornoques y sus frutos que, junto con los pastizales, sirven para el mante- nimiento de una cabaña ganadera variopinta: porcina, vacuna y ovina. Por otra parte, la presencia en la zona en las laderas de las sierras orientales del masivo cultivo del cerezo, enriquece la economía del sector primario, completado por el binomio olivo-viñedo.
Desde el punto de vista de las Fuentes de Energía , no existen centrales tér- micas, nucleares (la más cercana está localizada en Almaraz, en la vecina comarca de Campo Arañuelo), eólicas ni solares. Sí hay, sin embargo, pequeñas instalacio- nes de placas solares que algunos vecinos construyen para uso doméstico, pero no para uso industrial. Por el contrario existen diferentes embalses de los que se puede obtener energía eléctrica, como el de Valdeobispo y el Jerte-Plasencia. En el caso de éste último, existe una minicentral de donde se obtiene energía para abastecer pequeñas urbanizaciones de la ciudad, como la denominada “Valle del Jerte” a dos kilómetros del núcleo urbano.
El tendido eléctrico presenta una doble línea procedente del sur (posible- mente de la Central Nuclear de Almaraz). Uno entra en Plasencia y, tras pasar por una subestación eléctrica, se bifurca tomando una línea de 135 Kvs. la direc- ción Noroeste hacia Carcaboso, Montehermoso y Pozuelo de Zarzón; y la otra, con dirección Norte, con la misma intensidad, hacia Oliva y Villar de Plasencia y Aldenanueva del Camino. El otro tendido entra por el Sureste de la Hoja, con 220 Kv, y pasa por Tejeda de Tiétar, encaminándose posteriormente hacia el Norte, en dirección al Pantano de Gabriel y Galán.
También existe un gaseoducto que, procedente del Suroeste, atraviesa la Hoja hasta el centro, y desde la Sierra del Puerto va en paralelo con la carretera Nacional 630 en dirección norte hacia Oliva de Plasencia. No existe minería en la zona, aunque sí hay una pequeña cantera de granito en La Oliva; y un centro de tratamiento del alabastro en Navaconcejo, cuya producción está destinada a la ornamentación.
Las áreas industriales de la Hoja son escasas y se limitan a la ciudad de Plasencia y su polígono industrial, localizado en la Avenida de Martín Palomino, en la salida en dirección hacia Cáceres, como puede apreciarse en la parte inferior del mapa. En este dilatado espacio tienen cabida algunas industrias alimenticias (panificadora INPANSA), oleícolas, para el envasado del aceite y las aceitunas (CEXAC), del automóvil (mecánica y repa- ración), hidromecánica (HIMEXSA), Forjados de hierro (FOREXSA), maderera (Gustavo Girón, S. A.), y cárnicas.
Fuera de este núcleo urbano, sobresale la industria localizada en Valdastillas, junto a la carretera Nacional-110. Y es que durante los años 80 la Agrupación de Cooperativas decidió desarrollar una línea de productos transformados, combinando, por una parte, su artesanía y toda una tradición de cultivo, y por otra, las últimas tecnologías que han hecho de los aguardientes y licores un pro- ducto líder en calidad. El primer producto
ciudad con la comarca de La Vera; y la EX370 que se dirige hacia Carcaboso, Montehermoso y Pozuelo. Y por último, las locales, como la que une los dife- rentes pueblos del Valle del Jerte, a partir de la N-110; o las que se dirigen hacia Ahigal, por una parte, y las que van hacia Mohedas de Granadilla y el Pantano de Gabriel y Galán, por otra.
La densidad de vías de comunicación no es muy alta en la Hoja anali- zada, pero existe una evidente desproporción en cuanto a su trazado. Y es que prácticamente todas las que se han citado toman como punto de referencia a la ciudad del Jerte. De esta forma, el núcleo urbano aparece como un importante nudo de comunicaciones viarias. El trazado , por su parte, está relacionado con las antiguas sendas históricas y protohistóricas (como el caso de la Vía de la Plata, y los antiguos caminos de la Mesta, Norte-Sur). Y lo mismo puede decirse de la carretera N-110 pues transcurre paralela al río Jerte remontando el valle hasta el Puerto de Tornavacas (antiguos caminos de trashumancia). Y lo mismo puede decirse en mayor o menor medida con el resto de las vías. En cuanto a pistas forestales y caminos rurales , lo cierto es que en el mapa se detectan muy pocos, concretamente, al Noroeste, la antigua “Calzada Romana Vía de la Plata”, y la “Cañada Real Soriana Occidental”; y en dirección Norte– Sur, la Cañada Real Soriana de Vizana”.
En cuanto al Ferrocarril, hay que decir que a pesar de continuar tendidas las vías, lo cierto es que desde 1984 se anuló la comunicación de Plasencia con el norte (Béjar, Salamanca, Zamora, Benavente…). Y desde entonces sólo existe tráfico de pasajeros con Cáceres y con Madrid a partir del enlace de la estación Monfragüe– Palazuelo. Está previsto la puesta en funcionamiento del AVE en dos años, pero lo cierto es que los trabajos, al menos en la zona placentina, no se han iniciado todavía, y ni siquiera se ha determinado el lugar que ocupará la estación.
Antes de comentar los usos turísticos y recreativos , conviene mencionar la importancia de otras activi- dades terciarias centradas en torno a Plasencia, como la comercial, la bancaria, la edu- cativa y la sanitaria, pues la ciudad se articula básicamente como un núcleo de servicios. Pero tal vez uno de los más destacados sea el Turismo.
Dos zonas de la hoja cons- tituyen importantes núcleos de atención turística. Por una parte, en la zona oriental, los pueblos del Valle del Jerte que entran en la Hoja; El Torno, El
Rebollar y Casas del Castañar, pues los paisajes naturales que desde sus respectivas atalayas se contem- plan constituyen un atractivo de primer orden, especialmente en la primavera, cuando se inicia la floración del cerezo. Por otra, por el tipismo de sus construcciones de madera, con una tipología muy específica de la zona. Sin olvidar las fiestas específicas de cada loca- lidad. El segundo núcleo viene dado por la ciudad de Plasencia, pues su parte antigua constituye, después de Cáceres, uno de los conjuntos históricos-artísticos de mayor valía en la provincia de Cáceres y en Extremadura, destacando por su monumentalidad (hasta el punto de que en varias ocasiones ha intentado alcanzar la categoría de “Patrimonio de la Humanidad”). Los restos románicos, góticos, renacentistas, barrocos y modernistas son numerosos en las variadas construcciones que se levantan en la localidad. La presencia de diferentes museos (catedralicio, etnográ- fico, de caza, de la Semana Santa, de pintura, etc.) y parques, constituyen un ali- ciente más para atraer la curiosidad de foráneos. Además, la buena infraestructura hotelera y de restauración, la convierte en estación base del turista para abordar otras visitas a las comarcas cercanas (El Valle, Monfragüe, La Vera, las Hurdes, Sierra de Gata…). Tampoco podemos olvidar las ruinas de Cáparra que se hallan