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Platón: Ontología, Realidad Inteligible y Realidad Sensible, Resúmenes de Historia de la Filosofía

Platón distingue entre dos formas de realidad: la inteligible y la sensible. La realidad inteligible, eterna y inmutable, está compuesta por las ideas, principios unificadores de la multiplicidad de cosas sensibles. La realidad sensible, en cambio, es cambiante y imperfecta. Platón considera que el conocimiento verdadero se obtiene solo de la realidad inteligible.

Tipo: Resúmenes

2023/2024

Subido el 08/02/2024

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Platón
TEORÍA DE LAS IDEAS
Platón defiende la posibilidad de alcanzar verdades objetivas, universales y absolutas acerca de la realidad.
¿Qué es esta realidad? Pues bien, Platón afirma que es imposible obtener un conocimiento verdadero,
objetivo y universal sobre las realidades del mundo visible y material. Esto se debería a que los objetos del
mundo físico y material están sometidos a cambios continuos y por esta razón nunca podríamos tener un
conocimiento verdadero sobre estos, pues cuando creamos haberlos conocido, para entonces ya habrán
cambiado y con esta también cambiaria lo que es la verdad. (Pensamiento aceptado de Heráclito)
Por otra parte, el conocimiento que nos aporta los sentidos solo nos muestra la apariencia de las cosas y no
la autentica realidad, la cual solo es accesible a la lógica de la razón. Además sabemos que platón afirma que
solo hay conocimiento verdadero de las cosas que no cambian, de lo que permanece estable. Pero, como
antes hemos dicho, todos los objetos que conocemos están en constante cambio por tanto no existiría
ningún conocimiento verdadero; a lo que Platón dice que realmente sí que deben existir realidades que no
estén sometidas al cambio y por las cuales se alcanzaría un conocimiento científico, objetivo y verdadero.
Ahora bien, estas realidades no existen en el mundo visible y material dominado por el cambio y, por tanto,
se han de hallar “más allá” de él. Serán por tanto realidades no materiales, eternas e inmutables, las cuales
construirán el objeto del verdadero conocimiento. A estas Platón les dará el nombre de Ideas o Formas.
IDEAS O FORMAS
Para definir este concepto vamos utilizar la idea de belleza. Si preguntamos a alguien que es la belleza, es
muy probable que no sepa responder rápidamente a esta pregunta y nos exponga ejemplos visibles y
materiales de cosas bellas. Platón opina por tanto, que solo con la inteligencia y esfuerzo podremos llegar a
conocer cuál es la cualidad común la cual participa en todas las cosas que llamamos bellas. Además una vez
alcanzado el conocimiento de belleza en sí, nos resultara más sencillo distinguir cuando una cosa es
realmente bella y cuando no. A esta noción única, eterna e inalterable es a lo que se llama Idea, en este caso
Idea de belleza.
¿Qué es más real, la Belleza en sí, o una pintura bella? Es posible que la respuesta más “popular” sea la
pintura bella, ya que la idea de belleza es algo intangible, abstracto e inmaterial. Sin embargo platón opina
todo lo contrario, pues la belleza en si para Platón es más real que la pintura bella. Pero, ¿Por qué las ideas
generales son más reales que las cosas materiales o sensibles?
1. Es la causa de las cosas bellas, el modelo ideal que ellas imitan o copian, su esencia.
2. Es eterna, existe desde siempre y existirá siempre, a diferencia de las perecederas cosas sensibles
bellas.
3. Es inmutable, no cambia. Para Platón “real” equivale a “eterno e inmutable”; de ahí que la autentica
realidad, haya de ser eterna e inmutable y por eso las idea son la autentica realidad
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Platón

TEORÍA DE LAS IDEAS

Platón defiende la posibilidad de alcanzar verdades objetivas, universales y absolutas acerca de la realidad. ¿Qué es esta realidad? Pues bien, Platón afirma que es imposible obtener un conocimiento verdadero, objetivo y universal sobre las realidades del mundo visible y material. Esto se debería a que los objetos del mundo físico y material están sometidos a cambios continuos y por esta razón nunca podríamos tener un conocimiento verdadero sobre estos, pues cuando creamos haberlos conocido, para entonces ya habrán cambiado y con esta también cambiaria lo que es la verdad. (Pensamiento aceptado de Heráclito) Por otra parte, el conocimiento que nos aporta los sentidos solo nos muestra la apariencia de las cosas y no la autentica realidad, la cual solo es accesible a la lógica de la razón. Además sabemos que platón afirma que solo hay conocimiento verdadero de las cosas que no cambian, de lo que permanece estable. Pero, como antes hemos dicho, todos los objetos que conocemos están en constante cambio por tanto no existiría ningún conocimiento verdadero; a lo que Platón dice que realmente sí que deben existir realidades que no estén sometidas al cambio y por las cuales se alcanzaría un conocimiento científico, objetivo y verdadero. Ahora bien, estas realidades no existen en el mundo visible y material dominado por el cambio y, por tanto, se han de hallar “más allá” de él. Serán por tanto realidades no materiales, eternas e inmutables, las cuales construirán el objeto del verdadero conocimiento. A estas Platón les dará el nombre de Ideas o Formas. IDEAS O FORMAS Para definir este concepto vamos utilizar la idea de belleza. Si preguntamos a alguien que es la belleza, es muy probable que no sepa responder rápidamente a esta pregunta y nos exponga ejemplos visibles y materiales de cosas bellas. Platón opina por tanto, que solo con la inteligencia y esfuerzo podremos llegar a conocer cuál es la cualidad común la cual participa en todas las cosas que llamamos bellas. Además una vez alcanzado el conocimiento de belleza en sí, nos resultara más sencillo distinguir cuando una cosa es realmente bella y cuando no. A esta noción única, eterna e inalterable es a lo que se llama Idea , en este caso Idea de belleza. ¿Qué es más real, la Belleza en sí, o una pintura bella? Es posible que la respuesta más “popular” sea la pintura bella, ya que la idea de belleza es algo intangible, abstracto e inmaterial. Sin embargo platón opina todo lo contrario, pues la belleza en si para Platón es más real que la pintura bella. Pero, ¿Por qué las ideas generales son más reales que las cosas materiales o sensibles?

  1. Es la causa de las cosas bellas, el modelo ideal que ellas imitan o copian, su esencia.
  2. Es eterna, existe desde siempre y existirá siempre, a diferencia de las perecederas cosas sensibles bellas.
  3. Es inmutable, no cambia. Para Platón “real” equivale a “eterno e inmutable”; de ahí que la autentica realidad, haya de ser eterna e inmutable y por eso las idea son la autentica realidad

Tomemos ahora el ejemplo de justicia: Platón está firmemente convencido de que en cada lugar época y lugar de la historia se ha tenido una idea de justicia diferente, aparte de las variadas opiniones que cada persona o comunidad humana podía tener sobre qué es justo, además de la gran variedad de ejemplos de acciones justas que podemos observar. Existe la Justicia en sí, es decir la Idea única, eterna, inmutable y universal de Justicia. Ningún ejemplo de cosa justa representa para Platón la justicia en sí; todos ellos son copias de ella, es decir su esencia común y única. Ejemplo: una ley justa será aquella que, aun sin imitarla a la perfección, copia mejor que ninguna otra la Justicia en sí, es decir, se aproxima más a ella. El término “Idea”, se trata de realidades inmateriales y eternas, que existen por sí mismas (son subsistentes), al margen de que una mente las piense o no, e incluso al margen de que existan los seres humanos o no. Las ideas son, pues, realidades: son las únicas realidades en sentido pleno, que son las esencias que las cosas sensibles copian o imitan. ¿DE QUÉ COSAS HAY IDEAS? Aparte de haber ideas de valores éticos y estéticos (belleza en sí, justicia, bien, etc.) también hay ideas de magnitudes y de todos los objetos de los que se ocupa la matemática (grandeza en sí, pequeñez, triangularidad, etc.). Igualmente existen ideas de todos los seres naturales que habitan el mundo físico y de sus atributos (ser humano, árbol, caballo, etc.). Platón incluso acepta la existencia de Ideas de cosas artificiales y fabricadas, como por ejemplo la mesa en sí. Pero entonces, ¿de que no hay ideas? No hay ideas de cosas imperfectas o bajas, como la injusticia, enemistad, fealdad, suciedad, etc. Pues las ideas son modelos perfectos e ideales que las cosas del mundo físico copian y se interpretan estas cosas imperfectas como carencia de realidad: una acción injusta es realmente una acción que carece de justicia o una copia deformada y muy imperfecta de la justicia en sí. Tampoco existe la idea de Verdad, ya que esta consiste en tener una visión correcta de la realidad, y la realidad son las Ideas. Cuando Platón habla de “la verdad en sí”, no se refiere por tanto a ninguna supuesta Idea de verdad, sino a la visión de las ideas. LAS IDEAS SON LAS ESENCIAS DE LAS COSAS SENSIBLES En primer lugar hay que aclarar qué entendemos por "esencia". La esencia de una cosa es aquello que hace que una cosa sea lo que es y que se halla presente en todos los individuos de su misma clase o género. Así, la esencia de un ser humano es aquello que comparte con todos los demás seres humanos y que además hace que ese ser humano sea precisamente lo que es, es decir, un ser humano (y no un perro o una planta). Platón diría que la Idea de Ser Humano o de Humanidad, al ser imitada por cada persona concreta, hace ser a cada individuo lo que es (humano) y no otra cosa. Por tanto, la Idea de Humanidad es la esencia de cada individuo humano concreto. Pero sigamos con los ejemplos: lo que tienen de bellas todas las cosas bellas se debe a que participan de la Idea de Belleza o la imitan; lo que tienen de grandes todas las cosas grandes se debe a que participan de la Idea de Grandeza, etc. Una persona justa, por ejemplo, participa a la vez de la Idea de Humanidad y de la Idea de Justicia. Podemos decir, por lo tanto, que esa persona justa depende ontológicamente de la Idea de Humanidad -pues es un ser humano-, y de la de Justicia -pues es justo-; si no existieran tales Ideas, no existiría tampoco él como ser humano justo, etc.

imperfectamente el cosmos inteligible y perfecto. Para Platón la causa de esta imperfección ha de residir en la materia, pues la intención del Demiurgo era hacer lo mejor y lo más bello, y el modelo -el mundo de las Ideas- era perfecto; sólo resta, pues, la materia como causa de la imperfección. Por esta razón el orden, la armonía y la belleza que hallamos en el mundo sensible son sólo aproximativos, pero apuntan a un orden, una armonía y una belleza perfectos y trascendentes, que nunca llega a cumplir. El mundo inteligible constituye, por así decir, la estructura profunda del mundo sensible. Gracias a que el mundo visible imita el mundo inteligible, la realidad sensible tiene una cierta consistencia ontológica, una cierta armo nía y orden imperfectos que lo hacen parcialmente cognoscible. Si no fuera porque la realidad sensible participa aunque sea imperfectamente- de la realidad inteligible, sería absolutamente caótica y absolutamente incognoscible para los seres humanos. La meta de la filosofía será precisamente descubrir cuál es esa estructura profunda, el orden trascendente perfecto al que apunta el mundo sensible, es decir, conocer las Ideas y sus relaciones. EPISTEMOLOGÍA O TEORÍA DEL CONOCIMIENTO ¿Puede el ser humano alcanzar un conocimiento verdadero sobre lo real? Cuando hablamos de lo real hemos de tener en cuenta que, como acabamos de ver, Platón distingue dos grados o esferas de la realidad (la realidad inteligible y la sensible. Por eso, con esos dos grados de realidad, distingue dos niveles o grados de saber uno más claro y otro más oscuro: a) El conocimiento propiamente dicho, o conocimiento científico (la episteme) b) La opinión (la doxa). Podemos decir que Platón defiende también un dualismo epistemológico: a) El conocimiento científico o la episteme. Es el nivel superior del conocimiento; el saber acerca de la realidad inteligible. Es claro, verdadero, objetivo y no relativo, y su fuente es la inteligencia. Para Platón es el auténtico saber acerca de lo real, es decir lo inteligible, el conocimiento es siempre saber sobre la realidad inteligible, nunca sobre la realidad visible o sensible. Para alcanzar el conocimiento de lo auténticamente real habrá que dirigir nuestra alma hacia la esfera de lo inmaterial y abstracto, es decir, hacia la contemplación de las Ideas eternas, apartándonos de los sentidos engañosos y de las cambiantes cosas del mundo sensible. Alcanzar esta clase de conocimiento es la meta que persigue la filosofía. b) La opinión o doxa. Es un grado de saber inferior al conocimiento (la episteme); el saber acerca de la realidad sensible y material. Es un saber oscuro, confuso, poco fiable, relativo y cambiante, y su fuente son los sentidos. Como ya se ha explicado. Platón considera que de las cambiantes cosas del mundo sensible jamás puede obtenerse conocimiento en sentido estricto (episteme), tan sólo simples opiniones. Platón estaría de acuerdo con los sofistas en que toda opinión es un saber relativo. Pero a diferencia de los sofistas, para Platón no todo saber es opinión; él distingue entre opinión y conocimiento. Si usamos los sentidos para indagar sobre la realidad sensible y cambiante sólo obtendremos opinión, pero si usamos la inteligencia para investigar sobre la realidad inteligible e inmutable, alcanzaremos conocimiento. Por otra parte, la opinión, aun cuando no constituye verdadero conocimiento, no deja de ser para Platón una cierta clase de saber, aunque oscuro y de nivel inferior al conocimiento científico. Pues el mundo sensible copia el mundo inteligible y, en esa medida, la opinión (siempre y cuando sea opinión verdadera) nos aproxima al menos un poco a las realidades inteligibles, que constituyen el modelo y la esencia de lo sensible. EJEMPLOS: Si tras una vida dedicada al estudio y a la reflexión filosófica, familiarizándome con el razonamiento abstracto y conceptual, mi mente llega a captar la esencia eterna e inmutable de lo justo y a

darse cuenta de que, en realidad, la multiplicidad de cosas que llamamos justas no son sino un reflejo o una copia de esa Idea, entonces habré alcanzado conocimiento, no simple opinión. Pero, además, ya en el terreno del mundo sensible y de los asuntos humanos, al discurrir sobre si una ley o acción es justa, el conocimiento sobre lo justo en sí me dará una ventaja sobre los demás individuos, pues yo, no sólo conozco las cosas a las que los seres humanos acostumbran a llamar justas, sino que conozco la esencia misma de lo justo, el modelo que ellas copian. Conozco, pues, el modelo y las copias, y con ello, mi opinión sobre esas cosas, aún siendo sólo opinión, será más autorizada y valiosa que la del resto. Por otra parte, según Platón, sólo alcanzamos conocimiento de lo absolutamente real, y lo absolutamente real es el ser (las Ideas); del no ser (de la nada) el conocimiento es imposible, y sólo cabe la ignorancia; por último, del devenir, que es la realidad intermedia entre el ser y el no ser, poseemos la opinión, que es también un grado de saber intermedio entre el conocimiento y la ignorancia. TEORÍA DE LA REMINISCENCIA El verdadero conocimiento (la episteme) sólo lo halaremos investigando acerca de las realidades inteligibles. Ahora, si las ideas están fuera del mundo sensible y visible ¿Cómo puede el alma humana conocerlas? Platón resuelve este problema mediante la teoría de la reminiscencia o anamnesis. Según Platón, el alma, antes de encarnarse en un cuerpo, ha preexistido en el mundo de las Ideas y ha contemplado allí las ideas ya que esta es la actividad propia del alma. Al entrar en el mundo sensible y encarnarse en un cuerpo, el alma olvida las ideas y solo queda una huella borrosa, confusa y olvidada de las mismas. De acuerdo con la teoría de la reminiscencia, aprender o conocer no es otra cosa que recordar. Hay que interpretar que Platón está defendiendo con esta teoría cierto innatismo del conocimiento : en el alma de cada ser humano existen, desde el momento del nacimiento, ciertos conocimientos y nociones innatas sobre las Ideas, pero son conocimientos borrosos y confusos que solo pueden cobrar calidad mediante una educación adecuada que nos encamine a la contemplación directa de las Ideas. Platón intenta probar esta teoría en un dialogo llamado Menón. En este un joven esclavo, que jamás recibió ninguna educación matemática, guiado mediante preguntas adecuadas del maestro llega a formular por si mismo verdades matemáticas (teorema de Pitágoras). La explicación que encuentra el filosofo es que estas verdades ya estaban en su alma, eran en cierto sentido innatas, y gracias a las preguntas del maestro ha conseguido recordarlas.

ANTROPOLOGÍA, PSICOLOGÍA Y ETICA

  • Por un lado, la existencia de conflictos internos en el ser humano, es decir, la lucha interior entre la razón, las pasiones y los deseos materiales, que hace del ser humano un ser en permanente conflicto interior. Nuestra alma es como un campo de fuerzas inestables: la razón, las pasiones y los deseos materiales. Estas tres fuerzas chocan fácilmente unas con otras. Mediante esta división en tres partes, Platón nos presenta el alma como el escenario y el campo de batalla en el que a veces se enfrentan estas tres fuerzas.
  • Por otro lado, esta división tripartita del alma sirve a Platón para explicar la existencia de diferentes naturalezas o tipos psicológicos. Aun cuando hallamos en el alma de todo ser humano estas tres partes, en unos existe una tendencia natural a que la razón (la parte racional) domine sobre las pasiones y apetitos; otros se dejan dominar por sus pasiones y emociones (la parte irascible); y en otros individuos, dominan los deseos y apetitos materiales (la parte apetitiva) sobre la razón y las pasiones. Así, la preponderancia de una parte del alma sobre las otras dos da lugar a tres tipos diferentes de individuos con características psicológicas específicas. LAS VIRTUDES DEL ALMA La virtud principal del alma es la justicia. ¿En qué consiste la virtud de la justicia? ¿Qué es un alma justa? Como hemos visto, con frecuencia, en el alma humana chocan entre sí la razón, las pasiones y los deseos. Pero existe un orden o jerarquía natural en el alma según el cual la parte racional debe dirigir y gobernar la parte irascible y la parte apetitiva. La justicia en el alma consiste entonces en respetar esta jerarquía natural: que la razón gobierne o rija las pasiones fogosas de la parte irascible y las utilice además para gobernar los deseos y apetitos de la parte apetitiva; es entonces cuando hay concordia y armonía en el alma. Cuando se da esta concordia y armonía en el alma decimos que hay justicia, y además cada una de las partes del alma habrá desarrollado la virtud que le es propia, pues hay una virtud propia para cada parte del alma. La virtud propia de la parte racional es la sabiduría o prudencia ; la de la parte irascible es la valentía ; y la de la apetitiva, la templanza o moderación. De la ruptura del orden natural entre las partes del alma es de donde surge la injusticia en el individuo: cuando las pasiones o los apetitos desbocados se erigen en dueños del alma y la razón es acallada y sometida a ellos, invirtiendo el orden natural de las cosas, entonces aparece la injusticia, que no es más que la desarmonía o el desorden de las pasiones y apetitos del alma. Por otra parte, para alcanzar la justicia y la perfecta armonía entre las tres partes del alma, el único camino es el conocimiento de la armonía que reina en la esfera del cosmos inteligible. En otras palabras, sólo el hombre sabio, que ha alcanzado el conocimiento del Supremo Orden y de la Suprema Armonía que reinan en el mundo de las Ideas podrá imponer orden y armonía en su mundo interior, gobernar su alma con justicia y conducirse rectamente en la vida. El alma justa es entonces para Platón aquella que refleja el orden ontológico, la justicia o armonía cósmica que gobierna en el orden del ser. En la forma de entender la justicia como armonía y en la idea de que el conocimiento de la armonía del cosmos ayuda a introducir armonía en la propia alma reconocemos la influencia de los pitagóricos sobre Platón.

LA POLÍTICA

RECHAZO DE LA DEMOCRACIA

La filosofía de Platón arranca con la situación política de su época, en concreto con el régimen de gobierno en el que creció y vivió: la democracia ateniense. La democracia es la forma de gobierno en la que el pueblo asume la dirección de los asuntos públicos. Las objeciones que formulo contra la democracia de su tiempo fueron las siguientes: a. Platón rechaza el principio fundamental de la democracia ateniense, según el cual cualquier ciudadano es competente para desempeñar funciones públicas en el ejército, los tribunales, la asamblea y el gobierno, sin necesidad alguna de preparación y sin tener en cuenta ni sus conocimientos ni su virtud. Conforme a este principio, los magistrados eran elegidos por sorteo y cualquier ciudadano tenía derecho de voz y voto en la asamblea y podía presentarse a la elección de cargos públicos. Este aspecto de la democracia le parece a Platón tremendamente peligroso para la armonía y el buen gobierno de la comunidad. Para Platón nadie es competente por naturaleza en materia política; se requiere poseer o aprender el "arte" de la justicia y son pocas las personas capacitadas para aprender este arte. Platón ilustra el absurdo que supone la democracia ateniense mediante el símil del navío : del mismo modo que no aceptaríamos viajar en un navío en el que una tripulación inexperta se ha amotinado contra su capitán y, sin tener ni idea del arte de la navegación, bebiendo y entregándose a la juerga, dirige el timón del barco, así tampoco deberíamos aceptar un régimen político como la democracia, en el que el "timón" del Estado está en manos de la masa ignorante y manipulada, o de dirigentes inexpertos o ambiciosos elegidos por el pueblo ignorante o por sorteo. b. Platón veía a los dirigentes de la democracia ateniense como auténticos demagogos ambiciosos de honores y poder, formados y educados por los sofistas para alcanzar el poder mediante el halago y el engaño, y manipulando los sentimientos de las masas populares por medio del arte de la palabra. Para Platón la verdadera competencia política no llega con el aprendizaje de habilidades como la retórica o la oratoria, sino mediante la adquisición del arte de la justicia y del bien, que es el verdadero arte de la política. c. Por último, la decepción de Platón frente a la democracia fue ya definitiva cuando, bajo este sistema político, se cometió la extrema injusticia de juzgar y ejecutar al más justo de los hombres, a su maestro Sócrates, lo cual demostraba que la democracia no era garantía de justicia. PROPUESTA POLÍTICA SOFO-GOBERNANTE Como alternativa a estas formas de gobierno y como remedio a los males políticos de su tiempo, Platón propone un gobierno de filósofos. En síntesis, la teoría platónica del filósofo gobernante afirma que los males de la humanidad sólo tendrán remedio cuando el gobierno esté en manos de personas que, gracias a la filosofía, han alcanzado la sabiduría y la virtud. Pero, ¿por qué un gobierno de filósofos? Para gobernar es necesario aprender el "arte de la justicia" y este arte sólo puede aprenderse mediante la filosofía. Tras su experiencia con la democracia ateniense, Platón llegó al convencimiento de que la toma de decisiones sobre el bien común no debía reservarse a la mayoría, sino a los más competentes en el conocimiento de la justicia y del bien, y éstos son los verdaderos filósofos.

la función militar; y los terceros están especialmente capacitados por naturaleza para aprender, gobernar y dirigir el Estado. En un Estado justo, cada uno de estas tres clases sociales naturales ocupará el lugar y la función natural que le corresponde, aquella para la cual está mejor preparado por naturaleza. Así se logrará el perfecto funcionamiento de la maquinaria social y la comunidad en su conjunto se beneficiará al máximo del trabajo y de la aportación de todos y cada uno. Estas tres clases sociales serán las siguientes:

  1. La clase de los productores: esta clase está compuesta por artesanos, campesinos, comerciantes, obreros asalariados, artistas, etc. Su función será producir todo aquello que la comunidad necesita para sobrevivir e incluso vivir con un cierto lujo. En la naturaleza de los individuos de esta clase predomina la parte más baja del alma, a saber, la parte apetitiva. A diferencia de las otras dos clases, conservará la propiedad privada y la familia, y tendrá acceso a las riquezas y al dinero. En un Estado Ideal, la virtud propia de los productores será la templanza o moderación.
  2. La clase de los guardianes: la función de esta clase será la defensa de la ciudad, para lo cual recibirán una educación especial basada en la gimnástica y la música. En los individuos de esta clase predomina la parte irascible del alma sobre las otras dos. En el Estado Ideal, la virtud propia de los guardianes será la valentía. Además, con el fin de evitar la ambición -que tanto podría amenazar la unidad y cohesión del Estado-, el oro, la plata y la propiedad privada estarán fuera de su alcance. Y para conseguir una mayor eficacia en el desempeño de su función, Platón propone abolir la familia, sustituyéndola por la comunidad de mujeres e hijos. A pesar del sacrifico que entraña este tipo de vida en favor de la comunidad, ser guardián será considerado un honor.
  3. La clase de los gobernantes-filósofos: es la clase superior, que tienen como función el gobierno de la ciudad, inspirándose para ello en la contemplación del orden y la armonía del mundo de las Ideas etemas (Justicia, Bien, Belleza, etc.). En estos individuos predominará la pare racional del alma sobre las otras dos, lo que les hace especialmente capacitados para aprender la ciencia de la justicia y del bien a través de la filosofía; su virtud propia será la sabiduría o prudencia. Serán seleccionados de entre los mejores guardianes para recibir posteriormente una educación especial, destacando el aprendizaje de las matemáticas y de la filosofía (la dialéctica). El Estado justo sería un Estado perfectamente organizado de acuerdo con los principios de cooperación y de la división del trabajo según las capacidades de cada cual. La justicia del Estado consistirá en la armonía entre las tres clases sociales que lo componen, de manera que hay justicia en el Estado si hay armonía y unión y se da una perfecta cooperación entre las tres clases naturales que lo forman, de modo que cada una de ellas cumpla bien su función; eso significa que desarrolle la virtud que le corresponde: que los gobernantes desarrollen la virtud de la sabiduría, los guardianes la valentía, y los productores la moderación de sus apetitos y deseos. Además, lo mismo que ocurría en el alma, en donde la armonía se conseguía respetando la jerarquía natural entre sus partes, para que haya armonía y justicia en el Estado tiene que respetarse la jerarquía natural entre las clases que lo componen. Ahora bien, el orden natural en general consiste en la sumisión de lo inferior a lo superior, de modo que habrá orden y justicia en el Estado cuando la clase inferior, la de los productores, se someta a la de los guardianes, y ambas a la de los gobernantes, que representa la racionalidad y el conocimiento. Todos los males políticos y morales, de los que Platón fue testigo en su época (ver la "Carta VII*), tienen como causa la ruptura de este orden natural: que los que tienen naturaleza de productor o de guardián luchen entre sí por ocupar el mando y la dirección del Estado, ocupando el lugar de quienes poseen la sabiduría, el conocimiento y la disposición adecuada del alma.

última instancia, el mito de la caverna plantea cuestionamientos profundos sobre la naturaleza de la realidad y la importancia del conocimiento en la formación de una sociedad justa y sabia.

DEFINICIONES

DOXA. Véase OPINIÓN. PENSAMIENTO (en griego dianoia). En el "Libro (VII) VI° Platón da el nombre de pensamiento o pensamiento deductivo a un determinado grado de saber o de claridad, intermedio entre la opinión y la intelección (noesis) de las Ideas. Es el estado mental en que se encuentra el matemático cuando dirige sus investigaciones al estudio de los objetos matemáticos, que son también inteligibles, pero constituyen tan sólo una copia de las Ideas. IDEA DE BIEN : Es la Idea suprema, representa la máxima perfección y, por tanto, lo máximamente real. Es también la expresión del orden y de la unidad del Mundo de las Ideas. Todas las demás Ideas participan de ella. Es causa de su realidad y de su cognoscibilidad. Su conocimiento es el objetivo último de la educación filosófica del gobernante, pues se requiere para poner orden tanto en la propia alma como en la sociedad. EPISTEMOLOGÍA. En general, Teoría del Conocimiento. Se considera a la epistemología como la rama de la filosofía que se ocupa de problemas relacionados con el conocimiento, problemas tales como los siguientes: ¿Cómo es posible conocer la verdad? ¿Acaso es posible el conocimiento de la verdad? ¿Es toda verdad siempre relativa?, etc. Lo fundamental de la epistemología platónica es la defensa de la existencia en el alma de ciertos conocimientos innatos (Teoría de la reminiscencia), así como la distinción entre dos niveles o grados de saber (conocimiento y opinión, dualismo epistemológico), y la posibilidad de conocer verdades eternas, universales y objetivas. ÉTICA. En la Antigua Grecia la Ética era considerada como un saber o rama de la filosofía que tenía como objetivo orientar al hombre en la búsqueda de la virtud y de la felicidad. Véase VIRTUD. DIALÉCTICA (del griego dialogos, "a través del logos, a través de la razón y el discurso"). 1- Ciencia suprema acerca de las Ideas y sus relaciones, en especial de las relaciones de todas las Ideas con la Idea suprema de Bien. Es la única capaz de ofrecernos verdadero conocimiento, y la última y principal enseñanza de la educación del filósofo gobernante. 2-Platón da también el nombre de dialéctica o arte dialéctico al método dialéctico propiamente dicho, es decir, al método del cual se sirve la ciencia dialéctica para el conocimiento de las Ideas y muy especialmente de la Idea de Bien. FILÓSOFO GOBERNANTE. Propuesta política de Platón, según la cual los males de la humanidad no cesarán hasta que los filósofos asuman la dirección de los asuntos del Estado o los gobernantes se conviertan a la filosofía. A la base de esta propuesta se encuentra la influencia del intelectualismo moral socrático. IDEAS O FORMAS (idos, en griego). Según Platón las Ideas son realidades inmateriales, conceptuales, eternas, inmutables, trascendentes, sólo accesibles a la inteligencia, que constituyen las esencias de las cosas sensibles y los modelos perfectos e ideales que éstas imitan o copian de forma imperfecta. Las Ideas son por tanto la causa del ser de las cosas sensibles y existen con independencia de los hombres y de las opiniones humanas. JUSTICIA. Platón utiliza esta expresión en varios sentidos diferentes: 1- Influenciado por los pitagóricos, identifica la justicia en general con la armonía o el equilibrio. En este sentido hay que distinguir a su vez entre: a) La justicia como virtud individual, que consiste en la armonía entre las tres partes del alma, y b) La justicia del Estado, que consiste en la armonía entre las tres clases que lo componen. 2- En segundo lugar, con la expresión "justicia en si* Platón se refiere a la Idea de Justicia, eterna, atemporal, inmaterial, e independiente de las opiniones humanas. Tanto la justicia del individuo como la del Estado

participan de esta Idea de Justicia. ONTOLOGÍA. En general, se llama ontología a la Teoría de la realidad, parte de la filosofía que se ocupa de investigar la esencia de lo real. La ontología platónica establece la existencia de dos clases o niveles de realidad (dualismo ontológico): la realidad sensible y la realidad inteligible.