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Práctica 1- Infantil, Apuntes de Psicopatología

Práctica 1 de Psicopatología y evaluación en la infancia y la adolescencia

Tipo: Apuntes

2018/2019

Subido el 15/11/2019

npanchuelo
npanchuelo 🇪🇸

4 documentos

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PSICOPATOLOGÍA Y EVALUACIÓN EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA
PRIMERA PRÁCTICA
Componentes del grupo (6 personas)
Grupo B2
………Elena Martín López………… ………Antía Rodríguez Molinero………
……Natalia Panchuelo González… ………Elena Rodríguez Sánchez………
………Inés Pérez Sánchez............. ………………………………………………
CASO PRÁCTICO
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¡Descarga Práctica 1- Infantil y más Apuntes en PDF de Psicopatología solo en Docsity!

PSICOPATOLOGÍA Y EVALUACIÓN EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA

PRIMERA PRÁCTICA

Componentes del grupo (6 personas) Grupo B ………Elena Martín López………… ………Antía Rodríguez Molinero……… ……Natalia Panchuelo González… ………Elena Rodríguez Sánchez……… ………Inés Pérez Sánchez............. ………………………………………………

CASO PRÁCTICO

Adaptado de: Serrano, I. (2006). Un caso de comportamiento agresivo. En: F. X. Méndez, J. P. Espada y M. Orgilés (Coords.) Intervención psicológica y educativa con niños y adolescentes. Estudio de casos escolares. Madrid: Pirámide.

Carlos es un niño de 10 años de edad. Es hijo único de una familia de clase social media baja. Asiste desde los tres años a un colegio público de un barrio de Salamanca. En el momento en que acude a consulta cursa 5º Curso de primaria. Aconsejados por el maestro, que viene quejándose reiteradamente durante todo el curso académico de los problemas de comportamiento de Carlos en la escuela, los padres solicitan ayuda psicológica. Según palabras textuales de la madre, quieren ayuda para que su hijo no siga dando problemas ni en casa ni en el colegio, pues se trata de un niño caprichoso, que se porta mal si no consigue lo que quiere y piensan que si sigue así nunca tendrá amigos y no le irá bien en la vida.

**TAREA 1: Describe el proceso de primera recogida de información que te permita:

  1. Identificar el / los problemas
  2. Descartar otros posibles problemas
  3. Elaborar hipótesis iniciales diagnósticas y sobre factores potencialmente relacionados con la aparición y mantenimiento**

Para identificar el problema de Carlos, se emplearán una serie de técnicas evaluativas para conseguir la información necesaria y cubrir una serie de objetivos específicos propuestos a continuación:

  1. Identificar cuáles son las conductas problemáticas que se describen en la primera consulta. En este caso se busca, conocer ejemplos de comportamientos caprichosos (qué pide, cómo lo pide, qué hace para manifestarlo), qué tipo de reforzadores obtiene el niño y cuáles son los que se le aportan.
  2. Detectar el origen del problema: saber cuándo ha empezado.
  3. Conocer si existen límites y normas bien definidas dentro del entorno familiar. ¿Consistencia o inconsistencia en la educación? ¿Estructura de la familia?
  4. Conocer hábitos del niño y de la familia.
  5. Recabar información sobre el entorno familiar y escolar del niño (cómo son los padres, la relación entre ellos, como es la relación con los niños y profesores, etc.).

El primer objetivo se cubrirá de forma específica a partir de la observación. Esta se operativizará a través de la hoja de registro proporcionada a los padres y profesores. El

  1. ¿Se da alguna situación conflictiva (desacuerdos, discusiones) en la que el niño no reaccione agresivamente?
  2. ¿Existe algún desencadenante claro de las conductas agresivas de su hijo?
  3. ¿Cuál es la estructura familiar? ¿Viven ustedes juntos?
  4. ¿Cómo es el clima familiar en casa? ¿Se dan discusiones? De ser así, ¿cuál es su intensidad y con qué frecuencia se dan?
  5. ¿Hay alguna otra persona que se ocupe del niño? ¿Le ha comentado la existencia de algún tipo de problema de las mismas características?
  6. ¿Considera que el desarrollo del niño ha sido normal?
  7. ¿Ha tenido o tiene alguna enfermedad?

En segundo lugar, se realizará una entrevista al profesor, al que se le preguntará sobre el comportamiento de Carlos en clase, la relación con sus iguales (si manifiesta conductas agresivas hacia ellos, si los niños le aceptan para jugar con ellos…), o sobre situaciones conflictivas vividas.

  1. ¿Qué problema considera que tiene Carlos en estos momentos?
  2. Dígame cómo manifiesta su agresividad el niño de manera habitual. ¿Se emite hacia objetos y/o hacia el profesorado o resto de alumnos? De ser así, ¿ocurre de manera física, verbal o ambas?
  3. ¿Podría describir el último incidente agresivo del niño?
  4. ¿Desde cuándo considera que el niño emite conductas agresivas? Desde que está en su colegio, ¿ha aumentado la frecuencia e intensidad de sus conductas?
  5. ¿Qué ocurre ante la emisión de dicha conducta? ¿Cómo reacciona el profesorado y el resto del alumnado?
  6. ¿Se da alguna situación conflictiva en la que el niño no reaccione agresivamente?
  7. ¿Existe algún desencadenante claro de las conductas agresivas de Carlos? Por ejemplo, cuando se le ordena que realice alguna actividad.

Por último, se llevará a cabo una entrevista personal con Carlos. Lo primero que se haría, sería intentar establecer un ambiente agradable y de confianza para poder mantener una conversación natural en la que los temas surgieran y no se despertara la desconfianza del niño. Se intentarían seguir unas líneas, preguntándole por ejemplo cómo le ha ido el día, que describa un día normal de colegio, cómo se lleva con sus compañeros, cómo se siente después de tener algún conflicto o ante demandas y tareas que no le gustan. Además, se le preguntaría acerca de la relación con sus padres. Las posibles preguntas podrían ser:

  1. Describe un día normal en casa. ¿Cómo dirías que es el ambiente familiar en tu casa?
  2. Si tuvieras un problema, ¿a quién acudirías para pedir ayuda?
  3. ¿Con quién pasas más tiempo de tu familia?
  4. ¿Cómo te gusta pasar tu tiempo libre? ¿Cuáles son tus aficiones?
  5. Describe un día en el colegio ¿cómo es el ambiente en clase?
  6. ¿Cómo te sientes en el colegio? ¿Tienes buena relación con tus compañeros? ¿Y con tus profesores? (Dependiendo de la respuesta que dé, se podría preguntar: ¿consideras que te tratan de forma injusta, es decir, te tratan peor de lo que los tratas tú a ellos?)

Cabe aclarar, que las cuestiones que se plantean en todas las entrevistas no son rígidas, es decir, se trata de un guion con los principales asuntos que se quieren tratar, pero se harán preguntas acordes a las respuestas de los entrevistados. No sería lógico despreciar un tópico interesante que ha surgido de forma natural por una de las preguntas fijadas con antelación. De esta forma no solo evitaríamos perder el tiempo (y el dinero) sino que también se promovería un ambiente de confianza y se evitaría el tono inquisitivo que muchas veces la gente espera de los psicólogos.

Hoja de registro para padres y profesores (obtenida a partir de la observación natural) En ella los padres deberán registrar de qué forma se manifiesta la conducta caprichosa (si llora, grita, insulta, golpea…). También deberán anotar el momento del día en el que el comportamiento se manifiesta (por si el factor temporal puede explicar la conducta) y en qué contexto se produce (en la escuela o en casa, o en ambos lugares).

Además, se tomará nota sobre cuál es su reacción cuando el niño realiza la conducta que está causando problemas. Esto serviría para conocer qué reforzadores están influyendo en la aparición y mantenimiento de la misma.

Conducta “caprichosa”

¿Dónde ocurre?

Personas presentes en el momento en que ocurre

¿En qué momento del día?

¿Qué se dijo o hizo para que se produjera tal conducta?

¿Cuánto dura la conducta?

¿Con qué intensidad se produce?

El hecho de que alcance su meta tras rabietas de gran intensidad refuerza su conducta agresiva positivamente, por lo cual, resulta instrumental para él. Además, las discusiones familiares diarias pueden servir como modelo para saber cómo interactuar con otros. Por otro lado, la baja tolerancia a la frustración que parece que presenta, provoca una interrupción en el desarrollo normativo del niño, ya que tiene pocas relaciones interpersonales (entre iguales, ambiente familiar…) y afecta a su vez, en el rendimiento escolar. Todo esto constituye los factores situacionales que potencian y facilitan la conducta agresiva.

En base a estos factores se plantean las siguientes hipótesis iniciales :

  1. Carlos podrá presentar problemas de agresividad como consecuencia de los refuerzos positivos que le otorgan sus padres, por el modelado que provocan estos o por una falta de habilidades sociales.
  2. Sus problemas conductuales pueden ser debidos a la depresión, ya que es la forma más común en que se manifiesta esta enfermedad en la infancia.
  3. Puede presentar incapacidad a la hora de manejar y exteriorizar sus emociones (baja tolerancia a la frustración), lo que compensará con conductas agresivas que le permiten expresar de alguna forma lo que siente en ese momento (disgusto, sentimientos de falta de validez, etc).

Para poder comprobar estas hipótesis iniciales planteadas a través de los datos recogidos mediante las entrevistas y la observación, procederemos a la aplicación del cuestionario Basc a padres, profesores y al niño. Además, se utilizará el cuestionario Eyberg.

TAREA 3: a. Elabora un perfil de las puntuaciones T del Cuestionario del profesor de modo que sea más fácil y visual su análisis. b. Analiza todos los perfiles y las puntuaciones T, interpreta y describe de forma resumida la conducta de Carlos en cada una de las escalas y dimensiones. c. Indica cuál sería el diagnóstico y qué diagnósticos podrían descartarse, sabiendo que se aplicó además el Inventario de Eyberg de conducta en niños (Eyberg y Ross, 1978), en el que la puntuación obtenida fue de 110. d. Para esta tercera tarea utiliza la documentación adjunta entregada para la práctica.

a)

b) Perf il del prof esor Den tro de la esc alas clínicas evaluadas del cuestionario BASC aplicado al profesor, destacan por encima de la media, es decir, son clínicamente significativas, las dimensiones de:

  • Agresividad (T=72), presentando una tendencia a hacer daño físico o emocional a otros, tanto física como verbalmente.

Por otro lado, de riesgo presenta:

  • Problemas de conducta (T=68), por lo que puede llevar a cabo una serie de conductas socialmente desviadas de la media.
  • Problemas de atención (T=64), presentando cierta incapacidad para mantener la atención y distraerse con facilidad.

En riesgo medio, se puede observar:

  • Interiorizar problemas (T=52), por lo que no existe un riesgo muy elevado de que trate de controlar de manera excesiva su conducta.

En riesgo bajo:

  • Habilidades adaptativas (T=40), englobando liderazgo, adaptabilidad y habilidades sociales, lo cual confirma las puntuaciones obtenidas de forma individual en estas dimensiones, mostrando dificultades en estas dimensiones.

Por último, mencionar que ha obtenido una puntuación de T=40 en ISC o Índice de Síntomas Comportamentales, el cual refleja de manera global la conducta problema. Por tanto, el riesgo del nivel global de conducta problema es medio. Sin embargo, y aunque se muestre un riesgo no muy elevado, deben considerarse las dimensiones de forma individual y en comparación con el perfil de los padres, así como del resto de métodos de recogida de información.

Perfil de los padres Respecto a las dimensiones de Escalas clínicas se han obtenido los siguientes resultados:

  • Agresividad (T=62), y al estar en el rango de 60-69, se trata de un nivel alto de agresividad, lo que implica un riesgo de que se presenten en el niño tendencias a hacer daño físico o emocional a otros (físico o verbal) y que estas conductas problemáticas se cronifiquen a lo largo del tiempo.
  • Hiperactividad: la puntuación T es de 55 y esta se sitúa en el rango de 41-59, cuyo significado es un riesgo medio de que el niño habitualmente presente conductas de hiperactividad e impulsividad como pueden ser actuar sin pensar o impaciencia y estas se cronifiquen en el tiempo.
  • Problemas de conducta: la puntuación obtenida es 60 y se sitúa en un rango de 60-69, por lo que el riesgo de que en un futuro derive a conductas socialmente desviadas, antisociales o delincuencia es elevado.
  • Problemas de atención: su puntuación T es de 65 por lo que esta se sitúa en el rango 60-69. Esto implica que el niño presenta un riesgo de que se cronifique las conductas en las que no es capaz de mantener la atención o distraerse fácilmente.
  • Atipicidad: la puntuación obtenida es 55 (rango 41-59), lo que refleja un riesgo medio de que el niño presente conductas raras.
  • Depresión: la puntuación T es 54 y se encuentra en el rango 41-59, por lo que en esta dimensión hay un riesgo medio de que puedan llegar a agravarse síntomas depresivos como el estado de ánimo disfórico, cogniciones negativas sobre sí mismo, el mundo y el futuro, etc.
  • Ansiedad: la puntuación T es de 52, esta se sitúa en el rango de 41-59. Esto implica que el niño presenta un riesgo medio de que se cronifiquen preocupaciones excesivas, miedos, fobias y nerviosismo.
  • Retraimiento. la puntuación T es de 42, esta se sitúa en el rango de 41-59. Esto implica que existe un riesgo medio de que se cronifiquen conductas en las que el niño eluda a los iguales y evite el contacto social.
  • Somatización: la puntuación T es de 53 y se encuentra en el rango 41-59, esto indica que el niño presenta un riesgo medio de tener una elevada tendencia a tener excesivas quejas somáticas.

Respecto a las dimensiones de Escalas adaptativas, los resultados obtenidos han sido:

  • Adaptabilidad: la puntuación T es de 39, esta se sitúa en el rango 31-40, esto indica que el niño presenta poca capacidad para adaptarse a los cambios de rutina y para compartir con otros y en riesgo de que este problema se cronifique.
  • (^) Habilidades sociales: la puntuación T obtenida ha sido de 41, situada en un rango de 41-59. Esta indica que el niño presenta una capacidad ligeramente inferior a la media para relacionarse con los demás de forma mutuamente satisfactoria.
  • Liderazgo: la puntuación T obtenida ha sido de 47 situada en un rango de 41-59. Dicha puntuación indica una capacidad ligeramente inferior con respecto a la media (puntuación 50) para resolver problemas, tomar decisiones, adaptarse a la comunidad, etc.

En cuanto a las dimensiones globales, los datos obtenidos son:

  • Exteriorizar problemas: la puntuación T es 61 (rango 60-69), por lo que los resultados indican que el niño presenta un nivel alto de conductas perturbadoras tales como la agresividad, la hiperactividad y otros problemas de conducta, alterando las actividades de los otros y creando problemas de relación.
  • Interiorizar problemas: la puntuación T es de 54 (rango 41-59). Esta puntuación indica que el riesgo de presentar en un futuro ansiedad, depresión o alguna somatización es medio, como resultado de un posible control excesivo de su conducta y dificultades para expresar su malestar o problemas personales y buscar apoyo.
  • Relaciones interpersonales:la puntuación T obtenida es 43 (rango 41-59). Estos resultados indican que el niño considera el éxito y satisfacción en sus relaciones con los demás de un nivel medio.
  • Relaciones con los padres: la puntuación T obtenida es 24 (rango 30 o menos). Se obtiene así una puntuación clínicamente significativa indicativa de problemas familiares severos que pueden relacionarse con problemas de comportamiento.
  • Autoestima: la puntuación T obtenida es 47 (rango 41-57). Este resultado indica una satisfacción media del niño consigo mismo.
  • Confianza en sí mismo: la puntuación obtenida es 44 (rango 41-57). Este resultado indica que el niño presenta una confianza media en su capacidad para resolver problemas y seguridad media para tomar decisiones.

En relación a las dimensiones globales los datos obtenidos han sido los siguientes:

  • Desajuste clínico: la puntuación T obtenida es 64 (rango 60-69). Este resultado indica que se encuentra una desviación típica por encima de la media, es decir, que presenta riesgo en esta dimensión.
  • Desajuste escolar: la puntuación obtenida es 67 (rango 60-69) indicando así un riesgo alto en el niño de problemas severos y posibilidad de abandono de estudios.
  • (^) Ajuste personal: la puntuación T obtenida es 36 (rango 31-40). Este resultado indica niveles negativos (más de una desviación típica) de ajuste en sus habilidades relacionales.
  • ISE: la puntuación T obtenida es 64 (rango 60-69) indicando este resultado que el niño presenta una alteración en lo que respecta a la interiorización de los problemas.

c) Una vez realizado el proceso de recogida de datos, se han analizado las puntuaciones obtenidas del cuestionario Eyberg y BASC para contrastar las hipótesis creadas a partir de las técnicas de medida anteriormente planteadas (entrevistas, observación, etc.)

En el inventario Eyberg ha obtenido una puntuación de 110, por tanto, aun encontrándose dentro de la media, se acerca a una desviación típica. Esto no significa que Carlos no tenga un problema, ya que al contrastarse con las puntuaciones obtenidas en el BASC, así como en las entrevistas realizadas a padres, profesores, y al niño, se puede ver que existe una desviación en las diferentes dimensiones evaluadas.

La puntuación media obtenida en el Eyberg puede explicarse debido a la variabilidad de las puntuaciones, existiendo varias muy elevadas en algunos ítems y muy bajas en otras, por lo

que se tiende a la media. Por tanto, es especialmente útil la contrastación entre las diferentes técnicas evaluativas.

El cuestionario BASC respalda los datos encontrados tanto en la observación como en las entrevistas. Por tanto, a partir de esta información podemos considerar que Carlos presenta un problema clínico de conducta, agresividad y depresión, sentido de incapacidad y estrés social. Los factores causales de estos problemas pueden ser la falta de adaptabilidad y habilidades sociales, las relaciones con los padres, así como la exteriorización de problemas el desajuste clínico, escolar y personal. Que destaque en estas últimas dimensiones globales, nos hace suponer que su problema es grave y que es necesaria una pronta intervención para evitar que estos problemas clínicos avancen o se instauren de forma permanente en el niño. Para poder realizar esta intervención y concluir el diagnóstico de Carlos necesitamos realizar cuestionarios específicos en estas dimensiones. De esta forma podremos por ejemplo dilucidar si presenta depresión como indican los datos del cuestionario al profesor y el autoinforme o si no lo hace como refleja el cuestionario de los padres. Es fundamental continuar con el diagnóstico, ya que estos cuestionarios nos han permitido identificar las dimensiones clínicas en las que destaca Carlos, pero no es específico para cada una de ellas.

Descartamos trastornos relacionados con hiperactividad, trastornos orgánicos, ansiedad y/o problemas de personalidad porque las múltiples técnicas dimensionales utilizadas no reflejan grandes desviaciones de la media que alerten de un problema en estas dimensiones. Aunque para poder concluir esto de forma total o en el caso de que la intervención en los problemas mencionados anteriormente no surtiera efecto, sería necesario aplicar cuestionarios específicos (como decíamos antes) para cada una de las dimensiones y corroborar así que no nos hemos equivocado en el diagnóstico.

TAREA 4: Elaborar algunas hipótesis funcionales sobre factores que influyen en la aparición y el mantenimiento de la conducta problemática. Indica qué más aspectos habría que evaluar objetivos de la intervención.

Análisis topográfico Carlos manifiesta gritos, insultos, patadas a objetos y personas, en particular, a su madre. Además presenta conductas problemáticas como agresiones físicas y verbales a sus compañeros y gestuales hacia los profesores.

  • Enseñar a los padres a que sigan un estilo educativo inductivo, es decir, que establezcan normas y límites claros y sean consistentes con ellas/os (esto favorecerá que desaparezcan las conductas derivadas del proceso coercitivo de bajo nivel que aplican los padres con Carlos) para evitar que se continúe el modelado y los refuerzos positivos. Además, este estilo promueve la comunicación, la reflexión, la negociación de normas, y un ambiente más cálido en el hogar. Sería conveniente realizar un entrenamiento en técnicas operantes y manejo de contingencias, en comunicación y negociación, es decir, dotarlos de herramientas de afrontamiento de la situación.
  • Promover y reforzar las conductas prosociales mediante la economía de fichas, por ejemplo.
  • Para eliminar uno de los factores causales de la agresividad se procederá al entrenamiento en habilidades sociales, enfatizando en la asertividad como respuesta alternativa.
  • Para trabajar el desajuste escolar y personal (contingentes con los problemas clínicos) se procederá a realizar una sesión con el profesor para que le enseñe estrategias alternativas de regulación emocional y social por ejemplo, mediante el role-playing. Además se promoverá que el profesor mantenga una conversación con él con el fin de que tome conciencia de las consecuencias de sus actos. Así como se recomienda aconsejar a los padres a seguir un modelo inductivo, el profesor debería llevar a cabo un tipo de enseñanza congruente con la de los padres para que el cambio de conducta no sea específico del contexto y, así, se generalice. Además de evitar castigos que incurren en la humillación más que en el control de la conducta.