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Práctica realizada para Historia Moderna de España II
Tipo: Ejercicios
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El proceso, según Earl J. Hamilton, historiador norte americano, hace referencia a la relación que se produce entre la llegada de metales preciosos y la subida de los precios de objetos de compraventa. Consta de 3 fases: la inicial que se da en la primera mitad del siglo XVI cuando los precios suben; la siguiente en la segunda mitad del siglo XVI hasta el XVII, donde se llega al máximo de la subida y la 3ª fase que se produce en la primera mitad del siglo XVII, cuando se estanca el movimiento de precios, pero no baja del nivel de finales del XVI. Pierre Vilar, historiador francés, creía en que había errores en la serie de precios que había efectuado Hamilton. Además, afirmaba que no se podía hablar de un mercado unificado ni en Castilla ni en ningún lugar de España, porque se trataba de pequeños mercados que sufrían variaciones según fueran. Según J.Nadal, la cronología no era correcta, y el hecho de que hubiera precios altos no tenía una relación directa con un mayor número de metales.
Nadal establece una diferencia entre una mayor cantidad de plata que se introduce en la economía española en la primera mitad del siglo XVI que en la segunda del mismo siglo. Lo que él quiere decir es que no cree que la subida de precios tenga solo relación con que hubiera un incremento de dinero circulando sino a una mayor escasez de metales preciosos y a la salida masiva de capital del país. Por un lado, una gran parte de las piedras preciosas no entraban en nuestra economía e iban a parar a manos extranjeras. Asimismo, se produjeron envíos de dinero que iban acrecentándose cada vez más destinados a los créditos de la Monarquía y al sustento del aparato bélico. Otro de los factores eran los envíos de dinero a Roma y el uso de barcos extranjeros y los correspondientes fletes que debían abonarse. Antes de 1551, la prohibición de exportación de dinero numerario (dinero efectivo) y la contención de metales preciosos en el país estaba en vigor. Fue en 1551 cuando Carlos V concedió “licencia de saca” a un grupo de genoveses, por lo que se exportaron grandes cantidades de oro y plata a cambio de cantidades de dinero equivalentes. Felipe II, siguió con esta práctica. Lo que sucedió es que la salida de metales preciosos fue más rápida que la entrada del equivalente por lo que en la segunda mitad del siglo XVI, los precios tuvieron que bajar porque no había tanto dinero como en la primera mitad.
Los factores que conllevaron la inflación y la subida de precios continuada durante el siglo XVI fueron exteriores e interiores. Por un lado, por la propia estructura de la producción agrícola y por los modelos de relación en ella, así como el usufructo de la tierra se produjo un incremento del coste de la producción que no dio tantos alimentos como se esperaba, por esa razón los precios de los alimentos subieron. Por otro lado, con la industria pasó algo similar y no pudo igualar el ritmo de producción al ritmo de circulación del capital, con lo cual España en cuanto a industria manufacturera dejó de ser un país competidor en el mercado internacional. Esto conllevó que no se pudiera hacer frente a la demanda interior, motivada además por el importante incremento de la demografía; ni a la exterior, la cual pedía materias primas ni a la demanda americana que pedía los productos que la metrópoli siempre había enviado y que se encontraba en un momento de mayor dependencia. Los precios siguieron subiendo, pero no de la forma tan acentuada como en la primera mitad.
El texto que se analiza trata de exponer la problemática de la inflación que se produjo en la segunda mitad del siglo XVI, así como las causas que se atribuyeron por parte de los contemporáneos al asunto, olvidando la principal según el autor: (la entrada de metales preciosos a España). Se trata de un texto historiográfico de naturaleza socioeconómica, por tanto, nos encontramos ante una fuente secundaria que elaborada mediante otras primarias y secundarias. El autor es Earl J. Hamilton, un historiador estadounidense, hispanista y una de las personas más importantes en la historia económica, ya que fue uno de sus fundadores. Además, este trabajo constituye uno de los más importantes de su vida en el que realizó un exhaustivo estudio sobre la revolución de los precios en época moderna de España. Creo saber que la finalidad del texto es instructiva, alumbrando al lector sobre cómo se vivió el fenómeno inflacionista entre los siglos XVI y XVII y qué causas atribuyeron los coetáneos a la coyuntura. Nos situamos en la segunda mitad del siglo XVI y principios del XVII, España está sufriendo una crisis de inflación y de subsistencia ya que no hay productos de primera necesidad para todos. Esto se debió a la creciente demanda de productos por parte de la población que, además, experimentó un relevante crecimiento demográfico especialmente en la primera parte del siglo XVI. El autor tiene muy claro que durante toda esta mitad de siglo se pusieron de relieve causas, que no eran los principales motores de la subida
de precios. Por ello, narra que la Corona era conocedora de la relevancia que tenía la relación entre el incremento de los costes y la circulación del capital. La idea del autor durante todo el texto es llevarnos a la respuesta que él ha encontrado a la subida de los precios en el estudio que ha realizado: la entrada y acumulación de piedras preciosas en España son el motivo del incremento de los precios que encuentran su auge en la segunda mitad del siglo XVI. Por ello, nombra al historiador eclesiástico Francisco López de Gomara, uno de los primero en plantearse esta posibilidad y, además, nos dice que este no elaboró su tesis porque no concordaba con el pensamiento del momento y porque culpar a lo que tantas cosas buenas había traído no le parecía coherente. No hay que olvidarse de que el proceso de inflación en la economía española también contó con factores externos e internos durante la primera mitad del siglo XVI, tiempos en los que Jordi Nadal, historiador y economista, -a partir de su estudio sobre la revolución de los precios-, cree que se produjo el mayor incremento de los costos y, que utilizó para rebatir la postura de Hamilton. Estos factores pudieron ser: la demanda de productos de América; sumada a la demanda extranjera; teniendo en cuenta también, los problemas que hubo en la producción agrícola o en la industria, que no pudieron producir al ritmo que exigía la circunstancia de alimentar a un país entero y contribuir de forma competente al mercado internacional. También, cabe resaltar que una buena parte de las grandes cantidades de oro que entraron en la Península Ibérica no se insertaron en la economía española porque fueron, paulatinamente, saliendo hacia el extranjero. Por supuesto, como factor interno, no debemos pasar por alto, la gestión de la Monarquía en la economía, pues tanto Carlos V, como Felipe II dieron permisos para la importación en grandes cantidades de piedras preciosas a cambio de un equivalente, que llegó con más tardanza de la prevista y que hizo por tanto que los precios en la segunda mitad, a pesar de ser altos, tuvieran que bajar y no constituyera la segunda mitad del siglo XVI el momento de mayor inflación de la economía. En conclusión, creo que el autor intenta ser objetivo, aunque nos arrastra finalmente, hacia la idea que él tiene y que ha estudiado sobre la consecuencia directa de la inflación. Además, su trabajo fue criticado y puesto en debate, con el esclarecimiento posterior que dio el trabajo de Jordi Nadal. Por otro lado, creo que la expresión del autor y el tema del texto es de gran importancia para la historia moderna del país.