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El papel del color en la percepción del sabor: un experimento psicológico - Prof. León, Ejercicios de Psicología

Una investigación psicológica sobre cómo la percepción visual previa influye en la discriminación del sabor. El texto explica cómo el color es un factor clave en la experiencia de comer, ya que nos ofrece información sobre el producto y puede influir en nuestra percepción del sabor. El experimento consiste en tapar los ojos de los participantes y hacerles probar yogures de sabores diferentes, para ver si pueden identificar correctamente el sabor. Se espera que los resultados muestren que la visión juega un papel importante en la identificación del sabor.

Tipo: Ejercicios

2012/2013

Subido el 27/12/2013

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Introducción:
El color siempre ha constituido la parte central de nuestra experiencia visual del
alimento ya que nos proporciona pistas sobre si el alimento es comestible o no. El color
juega un papel fundamental en la venta de los productos, ya que es el primer factor que
el consumidor tiene en cuenta para tomar su decisión de aceptar o rechazar el producto.
En el caso de alimentos envasados, el envase constituye la primera y única información
que el consumidor percibe inicialmente del producto. Además, entre los diferentes
atributos asociados al aspecto, como la forma, el tamaño o el color, éste último es el que
destaca por encima de los otros ya que nos ofrece información clave sobre el producto
influyendo incluso en el sabor.
El primer juicio que uno hace de un alimento es a partir de la vista, y el sabor se
verá fuertemente condicionado por la experiencia visual previa. Por ejemplo, decide
probar un nuevo restaurante en la plaza de su pueblo y se pide un puré de calabacín. Al
servirle el camarero el plato, reparas en que dicho puré tiene un color marrón, similar a
un conglomerado de excrementos hechos puré. El puré puede estar exquisito, digno de
dioses, pero esa primera impresión influirá en el sabor de forma significativa y ya no
será el mismo puré de calabacín.
Nuestra percepción del sabor es el resultado de la integración de la información
proporcionada por las distintas categorías sensoriales: el olfato, el gusto, el oído, la
vista, el tacto, la temperatura y algunas veces incluso irritación o dolor. Esta experiencia
sensorial integrada por múltiples facetas sensoriales es el fundamento del sabor que
percibimos, aunque ciertamente algunas sensaciones contribuyen más que otras, como
el color de los productos. Dicha experiencia sensorial es variable en cada individuo, a
parte de la primera impresión que causa el producto, también se tiene en cuenta otros
factores, la memoria. Un individuo pudo probar un yogur con un color rojo y saberle a
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Introducción: El color siempre ha constituido la parte central de nuestra experiencia visual del alimento ya que nos proporciona pistas sobre si el alimento es comestible o no. El color juega un papel fundamental en la venta de los productos, ya que es el primer factor que el consumidor tiene en cuenta para tomar su decisión de aceptar o rechazar el producto. En el caso de alimentos envasados, el envase constituye la primera y única información que el consumidor percibe inicialmente del producto. Además, entre los diferentes atributos asociados al aspecto, como la forma, el tamaño o el color, éste último es el que destaca por encima de los otros ya que nos ofrece información clave sobre el producto influyendo incluso en el sabor.

El primer juicio que uno hace de un alimento es a partir de la vista, y el sabor se verá fuertemente condicionado por la experiencia visual previa. Por ejemplo, decide probar un nuevo restaurante en la plaza de su pueblo y se pide un puré de calabacín. Al servirle el camarero el plato, reparas en que dicho puré tiene un color marrón, similar a un conglomerado de excrementos hechos puré. El puré puede estar exquisito, digno de dioses, pero esa primera impresión influirá en el sabor de forma significativa y ya no será el mismo puré de calabacín.

Nuestra percepción del sabor es el resultado de la integración de la información proporcionada por las distintas categorías sensoriales: el olfato, el gusto, el oído, la vista, el tacto, la temperatura y algunas veces incluso irritación o dolor. Esta experiencia sensorial integrada por múltiples facetas sensoriales es el fundamento del sabor que percibimos, aunque ciertamente algunas sensaciones contribuyen más que otras, como el color de los productos. Dicha experiencia sensorial es variable en cada individuo, a parte de la primera impresión que causa el producto, también se tiene en cuenta otros factores, la memoria. Un individuo pudo probar un yogur con un color rojo y saberle a

vómito con sangre coagulada; al probar un yogur con el mismo aspecto lo asociará a dicho sabor nauseabundo.

Decidimos comprobar si es cierto que la percepción visual previa antes de la introducción del alimento a la boca, influye en la percepción o, más bien, en la discriminación del sabor. La idea de realizar este experimento viene de un grupo de estudiantes del segundo año de psicología que ya lo realizaron y tuvo un éxito aparente.

Consideramos más apropiado realizar este experimento con yogures, debido a que podríamos jugar con la variedad de colores y sabores. Como se decía antes, la memoria juega un papel importante en la discriminación del sabor, por lo que a la hora de realizar el experimentar puede considerarse como una variable extraña. Cada individuo ha experimentado diferentes experiencias con el sabor de los alimentos, y la asociación del color con el sabor varía en cada uno. Lo que pretendemos hacer, es comprobar que si con una percepción visual nula del producto, los participantes son capaces de discriminar correctamente el sabor del producto. Se les taparán los ojos con cualquier vestimenta opaca que tengan disponible, por ejemplo una bufanda. El lector se preguntará que resulta fácil diferenciar un yogur de fresa con un natural, y aun con los ojos tapados la discriminación va al margen de una percepción visual previa. Es cierto, un yogur de fresa sabe , evidentemente, a fresa, aunque al individuo se le haya privado de vista. Tuvimos en cuenta dicho matiz, que podría tirar por la borda toda nuestra investigación, por lo que decidimos congelar los yogures para que la discriminación resultara un tanto más complicada. Para dicha investigación se formaron 3 grupos, dos de ellos ingerirían dos yogures de sabores diferentes y el otro un natural azucarado. Evidentemente, los miembros de los 3 grupos fueron asignados aleatoriamente para repartir la influencia de las infinitas variables extrañas.