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Asignatura: Psicología de la Personalidad, Profesor: José Antonio Jiménez Rodríguez, Carrera: Psicología, Universidad: UMA
Tipo: Ejercicios
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ABATIMIENTO. Estado de ánimo acompañado de desaliento y desen- canto, caracterizado por la melanco- lía y una cierta inhibición psicomo- triz; cuando el abatimiento es perma- nente, constituye uno de los rasgos de la depresión.
ABULIA. Carencia o disminución de la voluntad, incapacidad, para tomar decisiones y para ejecutar un acto voluntario. El abúlico da la sensación de estar siempre cansado o fatigado. No es una perturbación motora, sino una alteración patológica de la vo- luntad que lo incapacita para tomar decisiones propias. En algunos casos, puede ser síntoma de la depresión; en otros, uno de los síntomas de la es- quizofrenia, de la histeria o de la psi- castenia. También aparece en proce- sos orgánicos cerebrales, que suelen estar localizados en el lóbulo frontal.
ACATISIA. Incapacidad de estar sen- tado o de pie sin moverse. Se caracte- riza por el hecho de que la persona se mueve constantemente de un lado a otro. Necesidad imperiosa de mover las manos o los pies, cuando está sentado.
ACOMODACIÓN. Concepto introduci- do por Jean Piaget en el ámbito de la psicología. En la perspectiva piage- tiana, se refiere al proceso mediante
el cual el sujeto modifica sus esque- mas o estructuras cognitivas con el propósito de poder incorporar nueva información. Este proceso puede lo- grarse a partir de la creación de un nuevo esquema o modificar el es- quema ya existente para que el nuevo estímulo pueda integrarse en él. Por ello se considera este mecanismo re- sulta básico para explicar el desarro- llo intelectual. A partir de estos pro- cedimientos denominados funciones cognitivas se establece el proceso de adaptación y equilibrio cognitivo en- tre esquema mental y medio en el que sujeto se desenvuelve. Desde el punto de vista sociológico y antropológico, puede ser tanto un es- tado como un proceso. Como estado, hace referencia a un “modus vivendi” de individuos y grupos, que recono- cen y aceptan una posición relativa existente dentro de las condiciones sociales generales o dentro de los re- querimientos específicos de un am- biente particular. Como proceso, ex- presa la forma en virtud de la cual individuos y grupos van adquiriendo un modo de reducir, impedir y elimi- nar conflictos, mediante el ajuste y adaptación de unos a otros; en algu- nos casos, es una manera consciente y deliberada de encontrar soluciones satisfactorias entre las partes en con- flicto o con intereses contrapuestos.
afirmar, sin embargo existen múltiples investigaciones sobre la verdad incluida en los actos fallidos.
ADAPTACIÓN. Concepto similar a los de acomodación y ajuste. En general, el término designa la capacidad de la persona para adecuar su conducta a las características del medio en el que vive. En principio fue utilizado por la biología para designar el proceso por el que un organismo transforma su estructura como consecuencia de las variaciones del entorno o ambiente. En sociología y antropología, el tér- mino se usa para referirse al modo por el cual en un individuo, grupo o comunidad se producen modificacio- nes para adecuarse al medio en que vive. Esta adaptación puede tratarse del ambiente físico o del ambiente sociocultural. En este último caso, consiste en la aceptación de las nor- mas, valores, ideas, instituciones y estructuras de una determinada reali- dad social. El término también se usa para designar el intercambio armóni- co y duradero entre el sujeto y el me- dio; con este alcance tiene un signifi- cado cercano al de integración. Al igual que el concepto de acomoda- ción, y todos aquellos con los que existe una cierta sinonimia, la adap- tación puede ser tanto un estado co- mo un proceso.
Para algunos, la adaptación adquiere diferentes modalidades: acomoda- ción, ajuste, asimilación e integra- ción. Para otros, existen dos modali- dades principales de la adaptación: la acomodación y el ajuste; de ahí que sea frecuente utilizar estas tres pala- bras con significados y alcances se- mejantes, en sociología, antropología y trabajo social.
ADICCIÓN. Tendencia compulsiva hacia algo con la cual el individuo pierde su capacidad de dominio, ya se trate del alcohol, del tabaco, o de ciertas drogas o productos farmaco- lógicos. En la actualidad, el término también se utiliza para hacer referen- cia a la dependencia del uso de obje- tos como la televisión, los videojue- gos, la Internet, los teléfonos móvi- les, y otras que han invadido la vida cotidiana de millones de personas. Se trata de un nuevo tipo de adicciones que algunos denominan “ciberadic- ciones” y otros adicciones “virtuales” o “cibernéticas”. Éstas se producen cuando la persona dedica más de tres horas diarias para utilizarlas, pierde horas de sueño y deteriora la capaci- dad de comunicación interpersonal y la convivencia familiar. ADOLESCENCIA. Período de la vida que se desarrolla entre la infancia y la edad adulta. Es una fase de creci- miento que, la misma etimología de
Es una fase de transición en la que el sujeto ya no es niño (ha dejado de serlo), ni es todavía adulto. Esta circunstancia (pérdida de la infancia y búsqueda de un estado adulto) es lo que caracteriza, en lo más profundo, el proceso psíquico que atravie- sa todo adolescente. Durante esta fase de crecimiento y transición, se producen cambios fisiológicos y psicoafectivos, apa- recen el pensamiento abstracto y el razo- namiento experimental. Y la pulsión se- xual se hace cada vez más evidente con
sus aspectos psicofisiológicos y psicoafec- tivos.
En el plano afectivo, es un tránsito de la dependencia a la autonomía. El adolescente afirma su propia perso- nalidad, y comienza a descubrir su propia identidad y el deseo de singu- larizarse asumiendo un comporta- miento social independiente, en su modo de vestir, de divertirse, de pei- narse y en el modo de adornarse. Al- gunos psicólogos la han denominado como una “crisis de originalidad ju- venil”.
AFASIA. Defecto, trastorno o pérdida de capacidad de la expresión hablada, escrita o mímica, y de entender o usar las palabras, como consecuencia de lesiones en áreas cerebrales llamadas áreas del lenguaje; como el área de Broca que afecta la expresión, o el área de Wernicke que es la que afecta lo receptivo o sensorial.
AFECTIVIDAD. Conjunto de emocio- nes y sentimientos que da tonalidad a las relaciones interpersonales que tie- ne una persona ante experiencias vi- venciales agradables, de amor. As- pecto energético del comportamiento humano que se expresa a través de sentimientos, pasiones y emociones, como un modo de manifestar el cari- ño y el amor.
AFECTO. Estado emocional de parti- cular intensidad por el que se expresa amor, interés, cariño y amistad hacia una persona.
AFIRMACIÓN DEL YO. Proceso por el cual un sujeto se presenta como per- sonalidad independiente. Es una ma- nifestación que suele darse en la adolescencia, expresada por medio de conductas de oposición.
Este fenómeno debe ser tomado por los educadores como algo normal dentro del proceso evolutivo de la persona. AGRESIVIDAD. Tendencia a atacar la integridad física o psicológica de un ser vivo, evidenciada en un compor- tamiento hostil, destructivo y ofensi- vo. Este acometimiento contra otro u otros puede adoptar diferentes for- mas, desde la acción violenta a la ironía, puede ser verbal o gestual, ac- tiva o pasiva, manifiesta o disfrazada. En cuanto al origen de la agresividad, existen en psicología diferentes ex- plicaciones: La de Donald y Müller, conocida como la hipótesis frustracional- agresiva: a mayor frustración, ma- yor agresividad. El psicoanálisis relaciona la agre- sividad con las pulsiones destructi- vas del impulso de muerte. Lorenz y otros etólogos la atribu- yen al desfaseentre la evolución de la inteligencia humana y el relativo atavismo de los instintos, de modo similar a la explicación psicoanalí- tica. La teoría de Bandura y Walter en- tiende que la mayoría de las con- ductas agresivas suelen ser objeto de aprendizaje y condicionamiento. AISLAMIENTO. Alteración de la conducta de un individuo que deja de relacionarse con el entorno en el cual desarrollaba su vida cotidiana. Se considera también un mecanismo de defensa que tiene el indi- viduo cuando enfrenta conflictos emo- cionales, separando las ideas de los sen- timientos originales asociados a ellas. El
cundaria se origina por situaciones traumáticas en períodos críticos del desarrollo de la infancia, por traumas masivos en la edad adulta.
ALIENACIÓN. Proviene del latín alienus , que significa “lo ajeno”, “lo extraño a uno”, “lo otro”, “lo que no es uno”. Pro- ceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición. En me- dicina y psicología, se refiere a un tras- torno intelectual, tanto temporal o acci- dental como permanente, o bien a un es- tado mental caracterizado por una pérdida del sentimiento de la propia identidad.
Cabe advertir que el empleo del tér- mino “alienación” se suele relacionar con otros problemas sociológicos, psicológicos y psiquiátricos; con el problema de la identidad, la inauten- ticidad, la anomia, la explotación, la mutilación, lo esquizoide, el extra- ñamiento, la reificación, la privación, la contradicción, la marginación, la falta de conciencia de clase y la falsa conciencia. Esta pluralidad de senti- dos que se da al término sirve para designar una pluralidad de situacio- nes que expresan realidades más pro- fundas de patología social e indivi- dual.
La alienación, entonces, es lo que ha- ce que el hombre no pueda ser en verdad él mismo, que no sea lo que es, porque no hace lo que le es propio o no hace por sí mismo, pues su ha- cer es forzoso e impuesto desde fuera de sí mismo. Lo que caracteriza a la alienación es un doble hecho:
a) por una parte, es un no realizarse en la esencia humana, es un hacer del hombre que lo convierte en ex- tranjero de sí mismo, al no experi-
mentarse a sí mismo como factor activo de la captación del mundo; b)por otro lado, es no pertenecerse a sí mismo, sino a otros, por un hacer forzoso que le viene impuesto des- de fuera y que le impide realizar sus posibilidades humanas. La alienación es, pues, antítesis de realización humana —en cuanto es renuncia al proyecto humano—, y antítesis de libertad —constreñi- miento exterior que impide el propio hacer—. En uno y otro caso, es una abdicación a ser persona, en cuanto subjetiva y objetivamente no se hace ningún esfuerzo para salir de esa si- tuación, ya que, como dice Fromm, el hombre “no es lo que debiera ser y debe ser lo que podría ser”. ALTRUISMO. Con este término se alude a las actitudes y las formas de comportamiento caracterizadas por el sentimiento o tendencia a ayudar a otras personas, buscando el beneficio de los demás. Estado de disposición o solicitud afectiva hacia los otros; cui- dado desinteresado del bien ajeno, sin esperar nada a cambio. Se diferencia de la caridad cristiana en que ésta se basa en motivos sobrenaturales, mientras el altruismo se fundamenta en una moral natural o como una forma de virtud social. ALZHEIMER. Se trata de una enfer- medad neurodegenerativa de carácter progresivo e irreversible, que aparece a partir de los 55 años, aunque es más frecuente a edades avanzadas. Al ha- berse producido un aumento de la vida media desde hace alrededor de medio siglo, esta enfermedad se ha hecho más evidente. Puede afirmarse que aproximadamente un 10% de las personas de 70 años padecen esta en-
fermedad, mientras que el porcentaje asciende al 28% en la población de 75 años y a un 40% a partir de los 80 años.
En noviembre de 1906, Alois Al- zheimer dio una conferencia caracte- rizando una forma de demencia senil. Su nombre se transformó en el epó- nimo (persona que da el nombre a algo) para hacer alusivo a esta enfer- medad.
Este mal suele comenzar a manifes- tarse en forma de un deterioro inte- lectual progresivo y global. Es una atrofia cerebral difusa, una enferme- dad neurodegenerativa. En lo clínico, su comienzo es lento, insidioso, pro- gresivo. La enfermedad tiene una cierta evolución típica; los especia- listas la han dividido en fases y esta- dos, pero advirtiendo que evoluciona de manera diferente en cada enfermo, y que esta evolución puede ser de tres a veinte años, aunque la esperanza de vida suele ser de siete a diez años, después de que este mal fue diagnos- ticado.
En un comienzo, lo más frecuente en un enfermo de Alzheimer es quejarse por su pérdida de memoria, olvidar donde deja las cosas y no recordar nombres de personas conocidas. El problema se agudiza, según los espe- cialistas, cuando se detectan ciertos problemas que se pueden constatar de manera objetiva:
perderse o desorientarse cuando desconoce lugares no habituales;
disminución del rendimiento labo- ral de manera ostensible;
dificultades para dar con nombres y palabras apropiadas;
no recuerda lo que ha leído re- cientemente, ni los nombres de personas que ha conocido en los últimos meses; olvida donde ha dejado algún ob- jeto que necesita;
tiene “lagunas” acerca de aconte- cimientos de su vida; disminuye la capacidad de despla- zarse de manera autónoma y ma- nejar su economía personal. Cuando la enfermedad se agudiza, las manifestaciones de su deterioro son más ostensibles: olvidar el nombre de su pareja y de las personas cercanas; no recordar acontecimientos re- cientes en su vida;
solo puede referirse a su pasado de manera fragmentada e incoherente; se siente extraño en el lugar donde vive; comportamiento delirante, sínto- mas delirantes, conducta agresiva. Y, en los síntomas propios de un en- fermo terminal, incluye:
incapacidad de vestirse, ayuda para alimentarse y actos de higiene; perdida de las habilidades psico- motrices; mutismo generalizado, cuando ha- bla dice cosas incomprensibles; abulia generalizada. A pesar de los esfuerzos para encon- trar formas de prevención y de trata- miento, se sabe que los signos y sín- tomas neurológicos corticales son