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Practica personality, Ejercicios de Psicología de la Personalidad

Asignatura: Psicología de la Personalidad, Profesor: José Antonio Jiménez Rodríguez, Carrera: Psicología, Universidad: UMA

Tipo: Ejercicios

2016/2017

Subido el 30/10/2017

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EZEQUIEL ANDER -EGG

Diccionario de Psicología

PRÓLOGO

Ser invitado a prologar un libro es una responsabilidad, ya que

todo libro es, en buena medida, algo inédito, una creación origi-

nal. Entonces, presentar una obra, requiere precisión y reconocer

las perspectivas de su gestor. Más aún en un caso como este,

cuando el autor del texto que se prologa es un investigador con-

sumado y referente de diversas disciplinas.

Antes de referirnos a la obra que nos atañe, el Diccionario de

Psicología , vamos a detenernos en la trayectoria del profesional

que le dio origen. Ezequiel Ander Egg es pedagogo, sociólogo,

ecologista, animador socio-cultural y ensayista argentino con re-

nombre internacional. Ha realizado, además, valiosos aportes en

el campo del trabajo social. No es habitual encontrar demasiados

autores que en su haber cuenten con la escritura de ciento setenta

libros, como es el caso de Ander Egg.

Con estas obras ha vendido el número nada modesto de cuatro

millones de ejemplares y ha logrado que la fecundidad de sus co-

nocimientos llegara a múltiples ámbitos académicos de las más

prestigiosas Universidades y organizaciones internacionales. El

autor ha realizado su labor docente como visitante de ciento

ochenta y cinco universidades de América Latina y Europa. La

prolífica carrera de Ander Egg incluye su desempeño como Con-

sultor de las Naciones Unidas, UNESCO y UNICEF.

La figura que se delinea en sus antecedentes y sus obras es la de

un humanista, que confía en el mejoramiento del ser humano.

Nos encontramos ante un pacifista en sus convicciones más pro-

fundas y un vitalista, por cuanto cree visceralmente en el valor de

la vida, en especial de la vida humana.

EZEQUIEL ANDER EGG

Pese a que se trata de un estudioso de ley, metódico y curioso in-

saciable, quien descuella en ámbitos académicos, Ander-Egg no

se encierra en una teoría particular, sino que se lanza pertinaz-

mente sobre los distintos conocimientos, formándose y asimilan-

do los que se conjugan y son dignos de incorporarse a su pensa-

mientos, a partir de los cuales ha realizado aportes a los campos

del trabajo social, la educación y la animación sociocultural.

Con un espíritu de “pensamiento y acción”, el autor no pierde pi-

sada a los hechos de la realidad, tal que, uno de sus intereses

principales es que las teorías sirvan para enfrentarse práctica-

mente con la realidad social. Intuyo que el autor disolvería al

instante una teoría o un concepto que no se ajuste a los hechos,

por la soberana importancia que le reconoce a las teorías y a los

conceptos que describen y se aplican en la realidad.

Que el autor sea antidogmático y su orientación marche en el

sentido del diálogo, no significa que descuide el rigor conceptual

y la importancia de los conceptos. Claro está, toda ciencia requie-

re de conceptos precisos, toda disciplina precisa de ese terreno de

lo común, donde las palabras refieren para muchos las mismas

cosas, donde las palabras representan una porción de lo real. En-

tonces, un diccionario, sin la pretensión de encerrar “la realidad

toda” en la sucesión de ciertas palabras, es un terreno necesario,

donde las palabras son nuestros conceptos y constituyen nuestra

moneda de inter-cambio para comunicarnos y saber.

Hay en esta obra una selección oportuna de definiciones clave pa-

ra conceptualizar los hechos y referirnos a la realidad; y las defi-

niciones sobre las palabras con valor psicológico tienen un valor

fundamental.

Si las definiciones dicen acerca de términos psicológicos, servi-

rán para comprender la realidad psicológica. Sabiendo que una

principalísima intención de Ander-Egg es que las ciencias socia-

les tengan aplicación práctica, entiendo que el Diccionario de

Psicología, no da puntada sin hilo, ni pierde pisada a la realidad

psicológica, en el sentido de que cada definición ha sido contras-

A M ODO DE PRÓLOGO

Las circunstancias que me llevaron a elaborar este Diccionario.

Hace más de medio siglo —a comienzos de la década de los sesenta—,

una parte de mis actividades las desarrollaba en tres ámbitos profesio-

nales que exigían un trabajo que se suele denominar “estar en la línea

de fuego”. Quienes pusieron en circulación esta expresión, querían se-

ñalar que se trata de una labor, un trabajo que se realiza en trato directo

con los destinatarios, como es el caso de la educación, el trabajo social

y la animación sociocultural.

En todos estos campos profesionales, es fundamental la práctica profe-

sional. Pero no sólo se aprende a través de la acción. Las acciones

prácticas siempre surgen de las concepciones, valoraciones o creencias

conscientes o no que cada sujeto posea y aunque en muchas ocasiones

aparezcan como procedentes del “sentido común” la antropología, la

filosofía o las neurociencias nos han demostrado que esas valoraciones

o creencias actúan como un referente teórico no explicitado.

La teoría no solo nos posibilita formular conceptos, sino que ilumina la

realidad en la que vamos a actuar. Todo encuadre teórico, como nos en-

seña Bunge, sirve para “ordenar la lectura de la masa de los hechos”,

pero no nos dice qué hacer y cómo hacer —ello corresponde a los mé-

todos de intervención social—. Una formación teórica no es una forma-

ción libresca: es una estructura lumínica o iluminante que nos posibilita

comprender y organizar toda referencia empírica.

¿Cuáles son las disciplinas que pueden iluminar esos tres ámbitos de

acción profesional? En un primer momento, cuando comenzaba a tener

experiencias de trabajo de campo, pensé que esa apoyatura técnica po-

dría encontrarla en la psicología, la sociología y la antropología.

Estaba en esa búsqueda y en los tanteos iniciales, cuando un marginado

de la sociología académica de Estados Unidos, poco antes de su muerte

en 1962, Charles Wright Mills, a través de su formulación sobre la

D ICCIONARIO DE P SICOLOGÍA

no excluyente de otras ciencias. Sin embargo, desde hace más de dos

años —y de manera creciente— me he ido convenciendo de que, mien-

tras no conozcamos el funcionamiento del cerebro, gracias a los aportes

que nos proporciona la neurociencia y la nanotecnología, limitamos a la

psicología. Las ideas que el neurocientífico Antonio Damasco explicitó

sobre la base cerebral de las emociones, posibilitaron encontrar razones

más profundas y un fundamento científico más contundente para afir-

mar que un mayor conocimiento del cerebro enriquecerá a la psicología

y permitirá una mayor comprensión de los seres humanos.

Dos advertencias que me parecen pertinentes: No soy psicólogo. El he-

cho de que tenga dos hijos y una nuera que lo son, está muy lejos de ga-

rantizar que haya adquirido suficientes conocimientos sobre esta cien-

cia, aunque haya aprendido de los tres: Javier, Guillermo y Miriam.

Tampoco respalda por sí misma la lectura que, desde hace años, he rea-

lizado de Erich Fromm, Viktor Frankl, Abraham Maslow, Carl Rogers

y de manera parcial Sigmund Freud y Carl Jung. La revista del Colegio

de Psicólogos de España me ha permitido conocer algunos temas que

preocupaban a la profesión. Al terminar la redacción de este trabajo,

cotejé mis definiciones con las de otros seis Diccionarios de Piscología

y el Diccionario de Medicina, publicado por la Universidad de Navarra.

Casi todos los términos que contiene este Diccionario, ya habían sido

definidos en los otros tres Diccionarios que ya había publicado: de Tra-

bajo Social, de Educación y, en menor medida, en el Diccionario de

Política. Ahora he mejorado todos estos términos, al profundizar mis

conocimientos de Psicología.

Hago estas consideraciones, por una elemental

honestidad intelectual, poniendo de manifiesto

mis limitaciones.

Por otro lado, como en la redacción de los otros Diccionarios, en este

también soy consciente que, conforme cambian los tiempos, las cien-

cias, la realidad, los problemas que se tratan en ellos, y los métodos,

técnicas y procedimientos de actuación o de tratamiento de los proble-

mas, los Diccionarios envejecen y corren el riesgo de “sufrir una obso-

lescencia” que los hace poco útiles. Esto hace que cada uno de nosotros

esté situado en una dinámica de la provisoriedad y nada cuanto escri-

bimos garantiza tener un valor permanente, pero que puede ser refe-

rente de lo que se pensaba en un momento determinado. Lo que contie-

ne este trabajo responde a una determinada etapa histórica, por lo que

discurre la vida y la evolución de las ciencias y de los problemas y de lo

que en diferentes momentos podrían ser los términos más significativos

EZEQUIEL ANDER EGG

para la educación, el trabajo social y todo aquello que concierne a la

animación sociocultural.

En esta versión del Diccionario, recibí la valio-

sa colaboración de la Prof. Marilí Cedrato. No

solo revisó la totalidad del texto, sino que me hi-

zo muchas y valiosas sugerencias para una re-

dacción con una mayor precisión desde el punto

de vista del significado y alcance científico de

algunos de los términos.

Ezequiel Ander-Egg

Martinez, marzo de 2015

A

ABATIMIENTO. Estado de ánimo acompañado de desaliento y desen- canto, caracterizado por la melanco- lía y una cierta inhibición psicomo- triz; cuando el abatimiento es perma- nente, constituye uno de los rasgos de la depresión.

ABULIA. Carencia o disminución de la voluntad, incapacidad, para tomar decisiones y para ejecutar un acto voluntario. El abúlico da la sensación de estar siempre cansado o fatigado. No es una perturbación motora, sino una alteración patológica de la vo- luntad que lo incapacita para tomar decisiones propias. En algunos casos, puede ser síntoma de la depresión; en otros, uno de los síntomas de la es- quizofrenia, de la histeria o de la psi- castenia. También aparece en proce- sos orgánicos cerebrales, que suelen estar localizados en el lóbulo frontal.

ACATISIA. Incapacidad de estar sen- tado o de pie sin moverse. Se caracte- riza por el hecho de que la persona se mueve constantemente de un lado a otro. Necesidad imperiosa de mover las manos o los pies, cuando está sentado.

ACOMODACIÓN. Concepto introduci- do por Jean Piaget en el ámbito de la psicología. En la perspectiva piage- tiana, se refiere al proceso mediante

el cual el sujeto modifica sus esque- mas o estructuras cognitivas con el propósito de poder incorporar nueva información. Este proceso puede lo- grarse a partir de la creación de un nuevo esquema o modificar el es- quema ya existente para que el nuevo estímulo pueda integrarse en él. Por ello se considera este mecanismo re- sulta básico para explicar el desarro- llo intelectual. A partir de estos pro- cedimientos denominados funciones cognitivas se establece el proceso de adaptación y equilibrio cognitivo en- tre esquema mental y medio en el que sujeto se desenvuelve. Desde el punto de vista sociológico y antropológico, puede ser tanto un es- tado como un proceso. Como estado, hace referencia a un “modus vivendi” de individuos y grupos, que recono- cen y aceptan una posición relativa existente dentro de las condiciones sociales generales o dentro de los re- querimientos específicos de un am- biente particular. Como proceso, ex- presa la forma en virtud de la cual individuos y grupos van adquiriendo un modo de reducir, impedir y elimi- nar conflictos, mediante el ajuste y adaptación de unos a otros; en algu- nos casos, es una manera consciente y deliberada de encontrar soluciones satisfactorias entre las partes en con- flicto o con intereses contrapuestos.

D ICCIONARIO DE P SICOLOGÍA

afirmar, sin embargo existen múltiples investigaciones sobre la verdad incluida en los actos fallidos.

ADAPTACIÓN. Concepto similar a los de acomodación y ajuste. En general, el término designa la capacidad de la persona para adecuar su conducta a las características del medio en el que vive. En principio fue utilizado por la biología para designar el proceso por el que un organismo transforma su estructura como consecuencia de las variaciones del entorno o ambiente. En sociología y antropología, el tér- mino se usa para referirse al modo por el cual en un individuo, grupo o comunidad se producen modificacio- nes para adecuarse al medio en que vive. Esta adaptación puede tratarse del ambiente físico o del ambiente sociocultural. En este último caso, consiste en la aceptación de las nor- mas, valores, ideas, instituciones y estructuras de una determinada reali- dad social. El término también se usa para designar el intercambio armóni- co y duradero entre el sujeto y el me- dio; con este alcance tiene un signifi- cado cercano al de integración. Al igual que el concepto de acomoda- ción, y todos aquellos con los que existe una cierta sinonimia, la adap- tación puede ser tanto un estado co- mo un proceso.

Para algunos, la adaptación adquiere diferentes modalidades: acomoda- ción, ajuste, asimilación e integra- ción. Para otros, existen dos modali- dades principales de la adaptación: la acomodación y el ajuste; de ahí que sea frecuente utilizar estas tres pala- bras con significados y alcances se- mejantes, en sociología, antropología y trabajo social.

ADICCIÓN. Tendencia compulsiva hacia algo con la cual el individuo pierde su capacidad de dominio, ya se trate del alcohol, del tabaco, o de ciertas drogas o productos farmaco- lógicos. En la actualidad, el término también se utiliza para hacer referen- cia a la dependencia del uso de obje- tos como la televisión, los videojue- gos, la Internet, los teléfonos móvi- les, y otras que han invadido la vida cotidiana de millones de personas. Se trata de un nuevo tipo de adicciones que algunos denominan “ciberadic- ciones” y otros adicciones “virtuales” o “cibernéticas”. Éstas se producen cuando la persona dedica más de tres horas diarias para utilizarlas, pierde horas de sueño y deteriora la capaci- dad de comunicación interpersonal y la convivencia familiar. ADOLESCENCIA. Período de la vida que se desarrolla entre la infancia y la edad adulta. Es una fase de creci- miento que, la misma etimología de

la palabra lo indica: adolescere sig-

nifica “crecer”. Se inicia con la

pubertad (diez a doce años) y

termina en torno a los diecinueve

años, aunque varía en cada indi-

viduo.

Es una fase de transición en la que el sujeto ya no es niño (ha dejado de serlo), ni es todavía adulto. Esta circunstancia (pérdida de la infancia y búsqueda de un estado adulto) es lo que caracteriza, en lo más profundo, el proceso psíquico que atravie- sa todo adolescente. Durante esta fase de crecimiento y transición, se producen cambios fisiológicos y psicoafectivos, apa- recen el pensamiento abstracto y el razo- namiento experimental. Y la pulsión se- xual se hace cada vez más evidente con

EZEQUIEL ANDER EGG

sus aspectos psicofisiológicos y psicoafec- tivos.

En el plano afectivo, es un tránsito de la dependencia a la autonomía. El adolescente afirma su propia perso- nalidad, y comienza a descubrir su propia identidad y el deseo de singu- larizarse asumiendo un comporta- miento social independiente, en su modo de vestir, de divertirse, de pei- narse y en el modo de adornarse. Al- gunos psicólogos la han denominado como una “crisis de originalidad ju- venil”.

AFASIA. Defecto, trastorno o pérdida de capacidad de la expresión hablada, escrita o mímica, y de entender o usar las palabras, como consecuencia de lesiones en áreas cerebrales llamadas áreas del lenguaje; como el área de Broca que afecta la expresión, o el área de Wernicke que es la que afecta lo receptivo o sensorial.

AFECTIVIDAD. Conjunto de emocio- nes y sentimientos que da tonalidad a las relaciones interpersonales que tie- ne una persona ante experiencias vi- venciales agradables, de amor. As- pecto energético del comportamiento humano que se expresa a través de sentimientos, pasiones y emociones, como un modo de manifestar el cari- ño y el amor.

AFECTO. Estado emocional de parti- cular intensidad por el que se expresa amor, interés, cariño y amistad hacia una persona.

AFIRMACIÓN DEL YO. Proceso por el cual un sujeto se presenta como per- sonalidad independiente. Es una ma- nifestación que suele darse en la adolescencia, expresada por medio de conductas de oposición.

Este fenómeno debe ser tomado por los educadores como algo normal dentro del proceso evolutivo de la persona. AGRESIVIDAD. Tendencia a atacar la integridad física o psicológica de un ser vivo, evidenciada en un compor- tamiento hostil, destructivo y ofensi- vo. Este acometimiento contra otro u otros puede adoptar diferentes for- mas, desde la acción violenta a la ironía, puede ser verbal o gestual, ac- tiva o pasiva, manifiesta o disfrazada. En cuanto al origen de la agresividad, existen en psicología diferentes ex- plicaciones:  La de Donald y Müller, conocida como la hipótesis frustracional- agresiva: a mayor frustración, ma- yor agresividad.  El psicoanálisis relaciona la agre- sividad con las pulsiones destructi- vas del impulso de muerte.  Lorenz y otros etólogos la atribu- yen al desfaseentre la evolución de la inteligencia humana y el relativo atavismo de los instintos, de modo similar a la explicación psicoanalí- tica.  La teoría de Bandura y Walter en- tiende que la mayoría de las con- ductas agresivas suelen ser objeto de aprendizaje y condicionamiento. AISLAMIENTO. Alteración de la conducta de un individuo que deja de relacionarse con el entorno en el cual desarrollaba su vida cotidiana. Se considera también un mecanismo de defensa que tiene el indi- viduo cuando enfrenta conflictos emo- cionales, separando las ideas de los sen- timientos originales asociados a ellas. El

EZEQUIEL ANDER EGG

cundaria se origina por situaciones traumáticas en períodos críticos del desarrollo de la infancia, por traumas masivos en la edad adulta.

ALIENACIÓN. Proviene del latín alienus , que significa “lo ajeno”, “lo extraño a uno”, “lo otro”, “lo que no es uno”. Pro- ceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición. En me- dicina y psicología, se refiere a un tras- torno intelectual, tanto temporal o acci- dental como permanente, o bien a un es- tado mental caracterizado por una pérdida del sentimiento de la propia identidad.

Cabe advertir que el empleo del tér- mino “alienación” se suele relacionar con otros problemas sociológicos, psicológicos y psiquiátricos; con el problema de la identidad, la inauten- ticidad, la anomia, la explotación, la mutilación, lo esquizoide, el extra- ñamiento, la reificación, la privación, la contradicción, la marginación, la falta de conciencia de clase y la falsa conciencia. Esta pluralidad de senti- dos que se da al término sirve para designar una pluralidad de situacio- nes que expresan realidades más pro- fundas de patología social e indivi- dual.

La alienación, entonces, es lo que ha- ce que el hombre no pueda ser en verdad él mismo, que no sea lo que es, porque no hace lo que le es propio o no hace por sí mismo, pues su ha- cer es forzoso e impuesto desde fuera de sí mismo. Lo que caracteriza a la alienación es un doble hecho:

a) por una parte, es un no realizarse en la esencia humana, es un hacer del hombre que lo convierte en ex- tranjero de sí mismo, al no experi-

mentarse a sí mismo como factor activo de la captación del mundo; b)por otro lado, es no pertenecerse a sí mismo, sino a otros, por un hacer forzoso que le viene impuesto des- de fuera y que le impide realizar sus posibilidades humanas. La alienación es, pues, antítesis de realización humana —en cuanto es renuncia al proyecto humano—, y antítesis de libertad —constreñi- miento exterior que impide el propio hacer—. En uno y otro caso, es una abdicación a ser persona, en cuanto subjetiva y objetivamente no se hace ningún esfuerzo para salir de esa si- tuación, ya que, como dice Fromm, el hombre “no es lo que debiera ser y debe ser lo que podría ser”. ALTRUISMO. Con este término se alude a las actitudes y las formas de comportamiento caracterizadas por el sentimiento o tendencia a ayudar a otras personas, buscando el beneficio de los demás. Estado de disposición o solicitud afectiva hacia los otros; cui- dado desinteresado del bien ajeno, sin esperar nada a cambio. Se diferencia de la caridad cristiana en que ésta se basa en motivos sobrenaturales, mientras el altruismo se fundamenta en una moral natural o como una forma de virtud social. ALZHEIMER. Se trata de una enfer- medad neurodegenerativa de carácter progresivo e irreversible, que aparece a partir de los 55 años, aunque es más frecuente a edades avanzadas. Al ha- berse producido un aumento de la vida media desde hace alrededor de medio siglo, esta enfermedad se ha hecho más evidente. Puede afirmarse que aproximadamente un 10% de las personas de 70 años padecen esta en-

D ICCIONARIO DE P SICOLOGÍA

fermedad, mientras que el porcentaje asciende al 28% en la población de 75 años y a un 40% a partir de los 80 años.

En noviembre de 1906, Alois Al- zheimer dio una conferencia caracte- rizando una forma de demencia senil. Su nombre se transformó en el epó- nimo (persona que da el nombre a algo) para hacer alusivo a esta enfer- medad.

Este mal suele comenzar a manifes- tarse en forma de un deterioro inte- lectual progresivo y global. Es una atrofia cerebral difusa, una enferme- dad neurodegenerativa. En lo clínico, su comienzo es lento, insidioso, pro- gresivo. La enfermedad tiene una cierta evolución típica; los especia- listas la han dividido en fases y esta- dos, pero advirtiendo que evoluciona de manera diferente en cada enfermo, y que esta evolución puede ser de tres a veinte años, aunque la esperanza de vida suele ser de siete a diez años, después de que este mal fue diagnos- ticado.

En un comienzo, lo más frecuente en un enfermo de Alzheimer es quejarse por su pérdida de memoria, olvidar donde deja las cosas y no recordar nombres de personas conocidas. El problema se agudiza, según los espe- cialistas, cuando se detectan ciertos problemas que se pueden constatar de manera objetiva:

 perderse o desorientarse cuando desconoce lugares no habituales;

 disminución del rendimiento labo- ral de manera ostensible;

 dificultades para dar con nombres y palabras apropiadas;

 no recuerda lo que ha leído re- cientemente, ni los nombres de personas que ha conocido en los últimos meses;  olvida donde ha dejado algún ob- jeto que necesita;

 tiene “lagunas” acerca de aconte- cimientos de su vida;  disminuye la capacidad de despla- zarse de manera autónoma y ma- nejar su economía personal. Cuando la enfermedad se agudiza, las manifestaciones de su deterioro son más ostensibles:  olvidar el nombre de su pareja y de las personas cercanas;  no recordar acontecimientos re- cientes en su vida;

 solo puede referirse a su pasado de manera fragmentada e incoherente;  se siente extraño en el lugar donde vive;  comportamiento delirante, sínto- mas delirantes, conducta agresiva. Y, en los síntomas propios de un en- fermo terminal, incluye:

 incapacidad de vestirse, ayuda para alimentarse y actos de higiene;  perdida de las habilidades psico- motrices;  mutismo generalizado, cuando ha- bla dice cosas incomprensibles;  abulia generalizada. A pesar de los esfuerzos para encon- trar formas de prevención y de trata- miento, se sabe que los signos y sín- tomas neurológicos corticales son