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Este documento analiza la situación actual de la gestión de residuos en alicante, una ciudad que ha tenido problemas con la limpieza y la satisfacción de sus ciudadanos. Se examina el historial de la contratación de la empresa ute alicante, los problemas laborales y la baja satisfacción de los ciudadanos. Además, se presenta el plan integral de tratamiento y valorización de los residuos producidos en alicante y la necesidad de involucrar a los productores de residuos en la solución.
Tipo: Ejercicios
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En 2015 un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) situó a la capital de la provincia de Alicante en el puesto 58 entre 60 municipios como la ciudad más sucia de España. El 30% de las ciudades objeto de estudio suspenden la gestión de la limpieza de su ayuntamiento. Estos datos se recogen en la revista OCU – Compra Maestra del mes de mayo de 2015. Esta organización recurrió a fuentes primarias consultando a los ayuntamientos de todas las capitales de provincia y de algunas grandes ciudades sobre el presupuesto, la gestión y los medios que se destinan a la limpieza de la ciudad, preguntas a las que el ayuntamiento de Alicante se negó a responder; también se interesó por la valoración de los ciudadanos sobre este tema. Alicante se sitúa como la ciudad peor valorada por sus vecinos en lo que a la limpieza se refiere. La puntuación que recibe la limpieza por parte de los ciudadanos encuestados es de 36 puntos sobre cien, un suspenso en toda regla que sitúa a la capital muy por debajo de la media nacional de satisfacción que está en 54 puntos. Alicante se encuentra en el puesto 58 de los 60 municipios valorados, el tercero por la cola, siguiéndole en la lista Madrid y Alcalá de Henares, como bien se puede ver en el Ranking de satisfacción con la limpieza urbana. A juicio de la OCU, los recortes sufridos en los presupuestos de muchos ayuntamientos han influido en la caída de la satisfacción de los ciudadanos respecto a la limpieza de la ciudad. El presupuesto anual de Alicante para la limpieza es de unos 34 millones de euros. Se trata de un importe inferior al de otros municipios de tamaño similar, aunque también los hay con un rendimiento muy superior. En 20 01 se contrató a la empresa Inusa, encargada de la limpieza y la recogida y tratamiento de residuos de Alicante, la misma empresa, esta misma empresa lleva años siendo contratada por el ayuntamiento, la única modificación es que pasó de
llamarse Inusa a UTE Alicante. El contrato de las basuras fue el último que el ayuntamiento formalizó en 2013 y resultó el más caro de la historia de la ciudad (425 millones de euros en 12 años). En ese mismo año, desde que la empresa anunció la rescisión del convenio colectivo y los trabajadores empezaron a amenazar con ir a huelga, se produjeron varias reuniones y se llegaron a tres preacuerdos, ninguno de los cuales acabó cristalizando. Los dos primeros no se sometieron al refrendo de la asamblea, trámite necesario para que la negociación tenga validez, ya que el voto de cada uno de los trabajadores es indelegable. Finalmente, el comité de empresa alcanzó pactar tras la mediación de la entonces alcaldesa, Sonia Castedo. Se acordó prorrogar durante un mes el convenio y desconvocar la huelga para negociar con más calma, lo que hubiese evitado por el momento esta huelga, la primera del servicio en los últimos 30 años. Sin embargo, se hizo evidente el distanciamiento entre los sindicatos y la plantilla, que planteó votar en referéndum. Una vez ya iniciada la huelga, durante la primera jornada, los trabajadores acudieron a las urnas según sus turnos y decidieron por mayoría rechazarlo. Fueron 252 votos a favor y 161 en contra, de un total de 513 empleados. A partir de ese momento se ha sucedido otros encuentros entre comité de empresa y representantes de la UTE, sin que se haya llegado a una solución que contente a las dos partes. A fecha de este año, la nueva generación UTE Alicante planteó al comité de empresa la firma de un acuerdo por el que la plantilla quedaría comprometida necesariamente a cumplir con la obligación que se da por sobreentendida: acudir a sus correspondientes puestos de trabajo y desempeñar sus funciones. Este acuerdo se plantea debido al informe presentado con la tasa de absentismo laboral durante 2014, donde se perdieron 15.084 días efectivos de trabajo. Sin embargo, el concejal de Limpieza y Medio Ambiente, Víctor Domínguez, explicó que dicho informe no aporta ninguna funcionalidad para los intereses municipales. Ya que el ayuntamiento no tiene competencias para sancionar a la empresa por sus índices de absentismo al tratarse de una cuestión de ámbito interno. No obstante, el ayuntamiento solo puede considerar un incumplimiento del contrato susceptible de sanción o de una hipotética rescisión por el hecho de que, efectivamente, no se ocupen los puestos de trabajo comprometidos para que haya una correcta prestación del servicio y la concesionaria siempre pueda cubrir esas ausencias y bajas con personal temporal (asumiendo su coste). Se destaca que el nivel de satisfacción ha bajado considerablemente respecto al último estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios de 2011. Los ciudadanos se quejan del estado de los jardines, de las calles y aceras, de las pintadas y los carteles de las fachadas, de los excrementos de mascotas en la vía pública, de la suciedad del entorno de los contenedores y la basura acumulada. Los colectivos vecinales reclaman una solución, menos politiqueo y más responsabilidad ante un problema de salubilidad que espanta a los turistas y les transmite un mensaje negativo de esta turística ciudad costera. Y no solamente son los ciudadanos