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practicas del primer cuatri, Apuntes de Antropología Filosófica

analisis del texto de colon gfdhrbrsgesr

Tipo: Apuntes

2018/2019

Subido el 15/11/2019

laurapcm
laurapcm 🇪🇸

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48 documentos

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COLÓN_DIARIOS DE ABORDO
Al pasar gran multitud de aves, dedujeron que habría tierra y decidieron
cambiar el rumbo de la Niña hacia Guesudueste durante dos días (28 leguas)
La gente se quejaba del largo viaje, pero el Almirante les dio esperanzas ,
siempre contando con la ayuda de Nuestro Señor
Los de la Pinta y los de la Niña vieron señales de tierra (caña, palo, hierro)
Como la Pinta era más velera, iba la primera, y encontró tierra Rodrigo de
Triana (vigía que avisto el Nuevo Mundo)
El Almirante pormetió al primero que viese tierra un jubón de seda y los reyes
diez mil maravedíes de juro
Llegaron a la isla de los Lucayos, llamada Guanahaní, donde se paseaban
desnudos y sacaron la bandera de la cruz verde
En tierra, vieron árboles muy verdes, aguas y frutas variadas
El Almirante llamó a los dos capitanes y a los que saltaron en tierra para que
diesen por fe y testimonio posesión de la isla por el rey y por la reina
“Yo, porque nos tuviesen mucha amistad, porque conocí que era gente que se convertiría a
nuestra Santa Fe con amor que no por fuerza, les di cosas de poco valor y quedaron tanto
nuestros que era maravilla. Los cuales venían a las barcas nadando, y nos traían papagayos y
algodón , y nos las trocaban por otras cosas que nos les dábamos. Todo tomaban y daban de
aquello que tenían de buena voluntad. Mas me pareció que era gente muy pobre de todo.
Ellos andan desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vide más
de una Farto moza. Y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vide de edad
más de 30 años: muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y buenas caras: los cabellos
gruesos cuasi como sedas de cola de caballos, e cortos: los cabellos traen por encima de las
cejas, salvo unos pocos de tras que traen largos, que jamás cortan. Algunos se pintan de
negro, y ellos son del color de los canarios, ni negros ni blancos, y otros se pintan de blanco,
otros de colorado, algunos solo la cara, otros todo el cuerpo, etc. Ellos no traen armas ni las
conocen, porque les amostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban con ignorancia.
No tienen algún hierro: sus azagayas son unas varas sin hierro, y algunas de ellas tienen al
cabo un diente de pez. Ellos todos son de buena estatura de grandeza y buenos gestos, bien
hechos. Yo vide algunos que tenían señales de heridas en sus cuerpos, y les hice señas qué era
aquello, y ellos me amostraron cómo allí venían gente de otras islas cercanas y les querían
tomar y se defendían. Ellos deben de ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que
muy presto dicen todo lo que les decía, y creo que ligeramente se harían cristianos: que me
pareció que ninguna secta tenían. Yo, placiendo a Nuestro Señor, llevaré de aquí al tiempo
de mi partida seis a Vuestra Alteza para que aprendan a hablar. Ninguna bestia de ninguna
manera vide, salvo papagayos en esta isla”.
“Luego que amaneció vinieron a la playa muchos destos hombres, todos mancebos, como
dicho tengo. Y todos de buena estatura, gente muy fermosa, los cabellos no crespos, salvo
corredíos y gruesos, y todos de la frente y cabeça muy ancha. Y los ojos muy fermosos y
no pequeños, y ellos ninguno prieto, salvo de la color de los canarios. Ni se deve esperar otra
cosa, pues está Lestegüeste con la isla del Fierro, en Canaria, so una línea. Las piernas muy
derechas, todos a una mano, y no barriga, salvo muy bien hecha. Ellos vinieron a la nao con
almadías, que son hechas del pie de un árbol, como un barco luengo, y todo de un pedaço y
labrado muy a maravilla según la tierra, y grandes en que en algunos venían cuarenta y
cuarenta y cinco hombres, y otras más pequeñas, fasta aver de ellas en que venía un solo
hombre. Remavan con una pala como de fornero, y anda a maravilla y, si se le trastorna, luego
se echan todos a nadar y la endereçan y vazían con calabaças que traen ellos. Traían ovillos
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COLÓN_DIARIOS DE ABORDO

• Al pasar gran multitud de aves , dedujeron que habría tierra y decidieron

cambiar el rumbo de la Niña hacia Guesudueste durante dos días (28 leguas)

• La gente se quejaba del largo viaje, pero el Almirante les dio esperanzas ,

siempre contando con la ayuda de Nuestro Señor

• Los de la Pinta y los de la Niña vieron señales de tierra (caña, palo, hierro)

• Como la Pinta era más velera, iba la primera, y encontró tierra Rodrigo de

Triana (vigía que avisto el Nuevo Mundo )

• El Almirante pormetió al primero que viese tierra un jubón de seda y los reyes

diez mil maravedíes de juro

• Llegaron a la isla de los Lucayos, llamada Guanahaní, donde se paseaban

desnudos y sacaron la bandera de la cruz verde

• En tierra, vieron árboles muy verdes, aguas y frutas variadas

• El Almirante llamó a los dos capitanes y a los que saltaron en tierra para que

diesen por fe y testimonio posesión de la isla por el rey y por la reina

• “Yo, porque nos tuviesen mucha amistad , porque conocí que era gente que se convertiría a

nuestra Santa Fe con amor que no por fuerza, les di cosas de poco valor y quedaron tanto nuestros que era maravilla. Los cuales venían a las barcas nadando, y nos traían papagayos y algodón , y nos las trocaban por otras cosas que nos les dábamos. Todo tomaban y daban de aquello que tenían de buena voluntad. Mas me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vide más de una Farto moza. Y todos los que yo vi eran todos mancebos , que ninguno vide de edad más de 30 años: muy bien hechos , de muy hermosos cuerpos y buenas caras : los cabellos gruesos cuasi como sedas de cola de caballos, e cortos: los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos de tras que traen largos, que jamás cortan. Algunos se pintan de negro, y ellos son del color de los canarios, ni negros ni blancos, y otros se pintan de blanco, otros de colorado, algunos solo la cara, otros todo el cuerpo, etc. Ellos no traen armas ni las conocen, porque les amostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban con ignorancia. No tienen algún hierro : sus azagayas son unas varas sin hierro, y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pez. Ellos todos son de buena estatura de grandeza y buenos gestos , bien hechos. Yo vide algunos que tenían señales de heridas en sus cuerpos, y les hice señas qué era aquello, y ellos me amostraron cómo allí venían gente de otras islas cercanas y les querían tomar y se defendían. Ellos deben de ser buenos servidores y de buen ingenio , que veo que muy presto dicen todo lo que les decía, y creo que ligeramente se harían cristianos : que me pareció que ninguna secta tenían. Yo, placiendo a Nuestro Señor , llevaré de aquí al tiempo de mi partida seis a Vuestra Alteza para que aprendan a hablar. Ninguna bestia de ninguna manera vide, salvo papagayos en esta isla”.

• “Luego que amaneció vinieron a la playa muchos destos hombres, todos mancebo s, como

dicho tengo. Y todos de buena estatura, gente muy fermosa , los cabellos no crespos, salvo corredíos y grueso s, y todos de la frente y cabeça muy ancha. Y los ojos muy fermosos y no pequeños, y ellos ninguno prieto, salvo de la color de los canarios. Ni se deve esperar otra cosa, pues está Lestegüeste con la isla del Fierro, en Canaria, so una línea. Las piernas muy derechas , todos a una mano, y no barriga, salvo muy bien hecha. Ellos vinieron a la nao con almadía s, que son hechas del pie de un árbol, como un barco luengo, y todo de un pedaço y labrado muy a maravilla según la tierra, y grandes en que en algunos venían cuarenta y cuarenta y cinco hombres, y otras más pequeñas, fasta aver de ellas en que venía un solo hombre. Remavan con una pala como de fornero, y anda a maravilla y, si se le trastorna, luego se echan todos a nadar y la endereçan y vazían con calabaças que traen ellos. Traían ovillos

de algodón filado y papagayos y azagayas y otras cositas que sería tedio de escrevir, y todo davan por cualquier cosa que se les diese. Y yo estava atento y trabajava de saber si avía oro , y vide que algunos de ellos traían un pedaçuelo colgado en un agujero que tienen a la nariz. Y por señas pude entender que yendo al Sur o bolviendo la isla por el Sur, que estava allí un rey que tenía grandes vasos de ello, y tenía muy mucho. Trabajé que fuesen allá y después vide que no entendían en la ida. Determiné de aguardar fasta mañana en la tarde y después partir para el Subdueste que, según muchos de ellos me enseñaron, dezían que avía tierra al Sur y al Sudueste y al Norueste, y que estas del Norueste les venían a combatir muchas vezes, y así ir al Sudueste a buscar el oro y piedras preziosas. Esta isla es bien grande y muy llana y de árboles muy verdes y muchas aguas y una laguna en medio muy grande, sin ninguna montaña y toda ella verde, que es plazer mirarla. Y esta gente farto mansa y por la gana de aver de nuestras cosas y teniendo que no se les ha de dar sin que den algo y no lo tienen, toman lo que pueden y se echan luego a nadar. Mas todo lo que tienen lo dan por cualquiera cosa que les den…”

• «En amaneciendo mandé adereçar el batel de la nao y las barcas de las caravelas, y fue al

luengo de la isla, en el camino del Nornordeste, para ver para ver las poblaciones y vide luego dos o tres y la gente que venían todos a la playa llamándonos y dando gracias a Dios. Los unos nos traían agua , otros otras cosas de comer , otros, cuando veían que yo no curava de ir a tierra, se echavan a la mar nadando y venían, y entendíamos que nos preguntavan si éramos venidos del cielo. Y vino uno viejo en el batel dentro y otros a bozes grandes llamavan todos hombres y mugeres: ‘Venid a ver los hombres que vinieron del cielo , traedles de comer y bever’. Vinieron muchos y muchas mugeres, cada uno con algo, dando gracias a Dios, echándose al suelo, y levantavan las manos alcielo y después a bozes nos llamavan que fuésemos a tierra.”

• “(…) A la cual puse nombre la isla de Santa María de la Concepción. Y cuasi al poner del

sol sorgí acerca del dicho cabo por saber si avía allí oro , porque estos que yo avía hecho tomar en la isla de San Salvador me dezían que aí traían manillas de oro muy grandes a las piernas y a los braços. Yo bien creí que todo lo que dezían era burla para se fugir. Y sorgí e estuve hasta oy martes, que en amaneciendo fue a tierra con las barcas armadas y salí. Y ellos, que eran muchos, así desnudos y de la misma condición de la otra isla de San Salvador, nos dexaron ir por la isla y nos davan lo que les pedía.

• “Y todos los otros se llegaron a él y tenía a gran maravilla, bien le pareció que éramos buena

gente y que el otro se avía fugido nos avía hecho algún daño y que por esto lo llevávamos. Y a esta razón usé esto con él de le mandar alargar y le di las dichas cosas por que nos tuviesen en esta estima , por que otra vez cuando vuestras altezas aquí tornen a embiar, no hagan mala compañía; y todo lo que yo le di no valía cuatro maravedís.

• “(…) Yo le hize entrar, que así lo demandava él, y le hize poner su almadía en la nao y

guardar todo lo que él traía, y le mandé dar de comer pan y miel y de bever. Y así le pasaré a la Fernandina y le daré todo lo suyo , porque dé buenas nuevas de nos por a Nuestro Señor aplaziendo, cuando vuestras altezas embíen acá, que aquellos que vinieren recivan honra y nos den de todo lo que oviere ».

• “(…) vine a una población, adonde yo surgí e adonde avía venido aquel hombre que yo hallé

ayer en aquella almadía a medio golfo, el cual avía dado tantas buenas nuevas de nos que toda esta noche no faltó almadías a bordo de la nao, que nos traían agua y de lo que tenían. Yo a cada uno le mandava dar algo , es a saber, algunas contezillas, diez o doze de ellas de vidro en un filo, y algunas sonajas de latón destas que valen en Castilla un maravedí cada una, y algunas agujetas , de que todo tenían en grandíssima excelencia , y también los mandava dar para que comiesen, cuando venían en la nao, miel de açúcar. Y después, a oras de tercia, embié el batel de la nao en tierra por agua, y ellos de muy buena gana le enseñavan a mi gente adónde estava el agua, y ellos mesmos traían los barriles llenos al batel y se folgavan mucho de nos hazer plazer.

• “Esta gente es semejante a aquellas de las dichas islas, y una fabla y unas costumbres, salvo

que estos ya me parecen algún tanto más doméstica gente y de trato y más sotiles, porque veo que han traído algodón aquí a la nao y otras cositas que saben mejor refetar el pagamento que no hazían los otros. Y aun en esta isla vide paños de algodón fechos como