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pregunta sobre atenas, Apuntes de Historia de la Teoría Política

pregunta de la asignatura teoría y practicas de la democracias

Tipo: Apuntes

2018/2019

Subido el 07/09/2019

sergio01996
sergio01996 🇪🇸

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Tema 1. LA DEMOCRACIA ATENIENSE.
1. Señale las principales reformas políco-administravas de los legisladores
Solón, Clístenes y Pericles, y sus consecuencias en el desarrollo de la
democracia en Atenas.
Alrededor del 590 antes de nuestra era el legislador Solón se embarcó en una reforma
crucial. Su objevo parece haber sido lograr la estabilidad para Atenas, evitar el
surgimiento de ranías. Algunas de sus reformas están en el origen del desarrollo hacia
la “isonomía”: protegió a los atenienses de la esclavitud por deudas, promovió el
derecho de apelación ante el pueblo contra decisiones de los arcontes (magistrados,
polícos), rompió el monopolio aristocráco de elegibilidad para cargos públicos,
dividió el cuerpo de ciudadanos en 4 clases de acuerdo con criterios meramente
económicos y usó esa disnción como base de elegibilidad etc.
Esta reforma procuró una noción de constución o autoidendad de la “polis” puesto
que aspiraba a establecer el orden apropiado para la misma (“eunomia”).
Por otro lado, hizo posible igualmente un equilibrio de derechos y deberes ciudadanos
entre disntas capas de población y un compromiso de las disntas clases respecto de
esa distribución. Aunque en muchos aspectos las leyes “descubiertas” por Solón eran
duras y severas, su acvidad de legislador puso en marcha la creencia en la juscia
(“dike”) y la conectó con la capacidad humana para la reexión y la acción,
La políca expansionista de Atenas y el establecimiento de intereses comerciales en
ultramar crearon a todo un grupo de hombres aventureros y duros, cuyas energías no
estaban circunscritas ni por los límites tradicionales de una sociedad agraria ni por
autoridad políca centralizada alguna. Esto generó un mecanismo de diferenciación
social y de difusión del poder tanto interno a la polis como externo en el mundo de
ciudades Estado griegas. Estos procesos obligaron a dedicar gran candad de reexión
y de acción políca a los nuevos problemas, así como a inventar nuevas fórmulas para
el establecimiento de la organización cívica apropiada en las colonias.
Este conjunto de procesos desarrolló en un primer momento un lenguaje común entre
los ciudadanos, que paulanamente eran más y más conscientes de los intereses que
comparan, y desarrollaban una solidaridad cívica en el nuevo espacio público denido
más igualitariamente. La aliación de la polis fue ganando la parda a otros pos de
aliación (familiar, social…)
La reforma de Clístenes (508/7) hizo posible el divorcio entre el orden social y el
políco, haciendo a este úlmo autónomo respecto del primero. Tuvo una importancia
crucial en el establecimiento de la “isonomia” y la democracia.
Clístenes dividió a los ciudadanos del Áca en nuevas circunscripciones a las que dotó
de ciertas nuevas funciones políco-administravas. Dividió a los ciudadanos en tribus
(“phylai”), y a éstas, a su vez, en tríadas que agrupaban disntos “demoi”. Los “demoi”
así reunidos no tenían en común otro rasgo (ni aristocráco, ni clientelar, ni tribal…)
que su pertenencia a la citada tríada administrava. Cada ciudadano se denominaba
por su nombre, el nombre de su padre y el de su “demo”. El jefe del “demo” cumplía
funciones similares a las de un alcalde, era elegido por sus conciudadanos, elaborada
las listas electorales…
Una función parcularmente importante de los demoi” era enviar un cierto número
de representantes (proporcional al número de habitantes) al Consejo de los
Quinientos, también reestructurado por Clístenes a parr del Consejo de los
Cuatrocientos de Solón.
Posiblemente la importancia de esta reforma administrava fue que los habitantes de
las tríadas y, en parcular, de cada tribu no tenían entre sí nada en común excepto la
ciudadanía, que se conviró de este modo en la única fuente de solidaridad cívica.
Aunque es claro que la inuencia de ricos, aristócratas… reaparecía en la Asamblea o
en el Consejo de los Quinientos; las acciones debían necesariamente hacer referencia
a esa igualdad esencial de los miembros de los “demoi” y “phylai” y no a
consideraciones de carácter aristocráco. Así, la vieja estructura social se debilitó y
esto supuso con toda seguridad un incremento del poder de los ciudadanos ordinarios.
El término “isonomia” empezó a ulizarse por amplios sectores de la ciudadanía como
reivindicación para ampliar su parcipación en la gesón de los asuntos públicos. Dado
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Tema 1. LA DEMOCRACIA ATENIENSE.

  1. Señale las principales reformas polí�co-administra�vas de los legisladores Solón, Clístenes y Pericles, y sus consecuencias en el desarrollo de la democracia en Atenas. Alrededor del 590 antes de nuestra era el legislador Solón se embarcó en una reforma crucial. Su obje�vo parece haber sido lograr la estabilidad para Atenas, evitar el surgimiento de �ranías. Algunas de sus reformas están en el origen del desarrollo hacia la “isonomía”: protegió a los atenienses de la esclavitud por deudas, promovió el derecho de apelación ante el pueblo contra decisiones de los arcontes (magistrados, polí�cos), rompió el monopolio aristocrá�co de elegibilidad para cargos públicos, dividió el cuerpo de ciudadanos en 4 clases de acuerdo con criterios meramente económicos y usó esa dis�nción como base de elegibilidad etc. Esta reforma procuró una noción de cons�tución o autoiden�dad de la “polis” puesto que aspiraba a establecer el orden apropiado para la misma (“eunomia”). Por otro lado, hizo posible igualmente un equilibrio de derechos y deberes ciudadanos entre dis�ntas capas de población y un compromiso de las dis�ntas clases respecto de esa distribución. Aunque en muchos aspectos las leyes “descubiertas” por Solón eran duras y severas, su ac�vidad de legislador puso en marcha la creencia en la jus�cia (“dike”) y la conectó con la capacidad humana para la reflexión y la acción, La polí�ca expansionista de Atenas y el establecimiento de intereses comerciales en ultramar crearon a todo un grupo de hombres aventureros y duros, cuyas energías no estaban circunscritas ni por los límites tradicionales de una sociedad agraria ni por autoridad polí�ca centralizada alguna. Esto generó un mecanismo de diferenciación social y de difusión del poder tanto interno a la polis como externo en el mundo de ciudades Estado griegas. Estos procesos obligaron a dedicar gran can�dad de reflexión y de acción polí�ca a los nuevos problemas, así como a inventar nuevas fórmulas para el establecimiento de la organización cívica apropiada en las colonias. Este conjunto de procesos desarrolló en un primer momento un lenguaje común entre los ciudadanos, que paula�namente eran más y más conscientes de los intereses que compar�an, y desarrollaban una solidaridad cívica en el nuevo espacio público definido más igualitariamente. La afiliación de la polis fue ganando la par�da a otros �pos de afiliación (familiar, social…) La reforma de Clístenes (508/7) hizo posible el divorcio entre el orden social y el polí�co, haciendo a este úl�mo autónomo respecto del primero. Tuvo una importancia crucial en el establecimiento de la “isonomia” y la democracia. Clístenes dividió a los ciudadanos del Á�ca en nuevas circunscripciones a las que dotó de ciertas nuevas funciones polí�co-administra�vas. Dividió a los ciudadanos en tribus (“phylai”), y a éstas, a su vez, en tríadas que agrupaban dis�ntos “demoi”. Los “demoi” así reunidos no tenían en común otro rasgo (ni aristocrá�co, ni clientelar, ni tribal…) que su pertenencia a la citada tríada administra�va. Cada ciudadano se denominaba por su nombre, el nombre de su padre y el de su “demo”. El jefe del “demo” cumplía funciones similares a las de un alcalde, era elegido por sus conciudadanos, elaborada las listas electorales… Una función par�cularmente importante de los “demoi” era enviar un cierto número de representantes (proporcional al número de habitantes) al Consejo de los Quinientos, también reestructurado por Clístenes a par�r del Consejo de los Cuatrocientos de Solón. Posiblemente la importancia de esta reforma administra�va fue que los habitantes de las tríadas y, en par�cular, de cada tribu no tenían entre sí nada en común excepto la ciudadanía, que se convir�ó de este modo en la única fuente de solidaridad cívica. Aunque es claro que la influencia de ricos, aristócratas… reaparecía en la Asamblea o en el Consejo de los Quinientos; las acciones debían necesariamente hacer referencia a esa igualdad esencial de los miembros de los “demoi” y “phylai” y no a consideraciones de carácter aristocrá�co. Así, la vieja estructura social se debilitó y esto supuso con toda seguridad un incremento del poder de los ciudadanos ordinarios. El término “isonomia” empezó a u�lizarse por amplios sectores de la ciudadanía como reivindicación para ampliar su par�cipación en la ges�ón de los asuntos públicos. Dado

que los ciudadanos empezaban a verse como iguales (homoioi) podían reclamar una proporción más igualitaria (isonomia) en la ges�ón de los asuntos de la “polis”. Mencionar también la introducción por parte de Clístenes de la ins�tución del ostracismo, exilio por 10 años de aquellos ciudadanos de los que se temía que pudieran conver�rse en �ranos. Es de resaltar que esta ins�tución rebajó considerablemente la tendencia a eliminar �sicamente al adversario polí�co y que, además, era respetuosa con las propiedades y bienes del exiliado, así como permi�a la residencia en la “polis” de su familia y allegados. Sigue con las reformas de Efialtes (asesinado en el 461), que, junto con su entonces más joven amigos, Pericles, promueven cambios en el papel del Aerópago (transfieren sus poderes de control sobre los magistrados a la Asamblea, al Consejo de los Quinientos y a los tribunales populares), aumentan la responsabilidad de magistrados, ex�enden la “isonomia” a los procedimientos judiciales (con lo que el “nomos” empieza a verse como plasmación de convenciones y valores ciudadanos), abren los mecanismos de elegibilidad a los ciudadanos más pobres, ins�tuyen los “mysthoi” (indemnizaciones por los jornales perdidos por asis�r a la Asamblea, a los tribunales o al Consejo de los Quinientos)… Da comienzo así la edad de oro de la democracia ateniense.

  1. Resuma brevemente el contenido y explique el significado de El mito de Protágoras. El mito de Protágoras personifica excepcionalmente bien el tema de la igualdad esencial de juicio polí�co entre los hombres. Se trata de un mito de creación y origen de la raza humana. Zeus manda a sus emisarios y entrega a hombres y animales todo �po de capacidades (fuerza, rapidez, inteligencia…) aunque de forma desigual. Entonces, Hermes pregunta a Zeus a quiénes de entre los hombres debía repar�r el sen�do de la moral y de la jus�cia (fundamentos de la competencia polí�ca): “A todos, y que todos sean par�cipes. Pues no habría ciudades, si sólo algunos de ellos par�ciparan. Además, impón una ley de mi parte: que al incapaz de par�cipar del honor y la jus�cia lo eliminen como a una enfermedad de la ciudad.” Protágoras cuenta una historia cuyo obje�vo es iluminar las mo�vaciones polí�cas de sus contemporáneos. Pero donde los liberales contemplan el estado de naturaleza como un estadio prepolí�co en el que los seres humanos pactan la creación de la sociedad y la polí�ca en provecho propio y en tanto que individuos racionales. En el texto de Protágoras hay un tratamiento de la igualdad de juicio polí�co entre todos los hombres. Esto es, igual competencia polí�ca e igual posibilidad de par�cipación en los asuntos públicos y una vinculación de esa par�cipación con el honor y la jus�cia. La idea del hombre como medida de todas las cosas de Protágoras no es más que el resultado de todo ello. Las leyes de la ciudad son descubrimientos y creaciones humanas. Y para un hombre hacer lo justo y lo adecuado significa hacer lo que es justo para él en el lugar (“la polis”) y el �empo en los que vive. Las discusiones son “batallas verbales” en las cuales uno es el vencedor y otro el vencido.
  2. Explique la influencia de las aportaciones y enseñanzas de los sofistas en el desarrollo de la democracia en Atenas. El sofista supone que el sen�do moral y de la jus�cia y la competencia polí�ca que les subyace no son creaciones de individuos solitarios, sino que sólo surgen de la “polis”. Es en la “polis” la que crea seres humanos, no los seres humanos los que crean “la polis”. En línea con ideas de democracia par�cipa�va, Protágoras cree que la integridad del orden sociopolí�co y la de los individuos son interdependientes y se hallan estrechamente relacionadas a través de la par�cipación polí�ca de todos en lo que les es común. Es decir, la sociedad polí�ca no es un instrumento para el bienestar de los individuos, sino que es cons�tu�va de los mismos individuos en tanto que seres humanos capaces de hablar y acción. En defini�va, para Platón o Aristóteles el problema no es la competencia polí�ca, sino la “excelencia”, y de ahí derivan importantes diferencias con los sofistas y con la prác�ca democrá�ca en Atenas.

Vínculo que los atenienses establecían entre sorteo y democracia, hemos de abordar primero

una característica clave de la cultura democrática griega: el principio de rotación en el cargo.

Los demócratas no sólo reconocían la existencia de una diferencia de papeles entre gobernantes

y gobernados, ambas funciones no podían ser ejercidas por los mismo individuos al mismo

tiempo. El principio cardinal de la democracia no era que el pueblo deba gobernar y ser

gobernado, sino que todos los ciudadanos fuesen capaces de alternarse en ocupar ambas

posiciones. En otras palabras, la libertad democrática no consiste sólo en obedecerse a sí mismo

sino en obedecer a alguien cuyo puesto se llegará a ocupar algún día.

La rotación en los cargos, confería al mando una base de legitimidad. Lo que daba derecho a

gobernar era el hecho de haber estado algún día en la posición contraria.

Alternar mando y obediencia era también un mecanismo para conseguir un buen gobierno.

Dado que aquellos dan órdenes algún día habrían tenido que obedecerlas, era posible que

tuvieran en consideración en sus decisiones las opiniones de los afectados por las mismas.

La asamblea era identificada con el pueblo no porque acudieran todos los ciudadanos, sino

porque todos podían acudir y por variar constantemente su composición. En cuanto a los

tribunales, hay claras pruebas arqueológicas de los dikastai variaban sobremanera.

En los tribunales, el uso del sorteo para seleccionar jueces y la ausencia absoluta de

profesionales estaba destinado a garantizar que las voces de los expertos no pesasen más que las

de los ciudadanos corrientes.

Los demócratas atenienses percibían un conflicto entre democracia y profesionalidad en

cuestiones políticas. La democracia consistía en dejar los poderes decisivos en manos de

aficionados, el pueblo que los atenienses llamaban hoy idiotai. Los magistrados, llegado el

momento de rendir cuentas, alegaban a menudo su falta de experiencia para excusar sus errores.

El sorteo también estaba asociado al principio igualitario, pero este lazo es de más difícil

interpretación.

Parece entonces que la selección por sorteo era considerada como un procedimiento

particularmente igualitario. El problema radica en saber con cuáles de las distintas versiones de

la compleja noción de igualdad estaba vinculada.

Surgen dos conclusiones principales. Primera, en el ejemplo primero de democracia “directa” el

pueblo reunido en asamblea no ejercía todos los poderes. Poderes substanciales, a veces más

grandes que los de la asamblea, eran asignados a órganos diferentes y más pequeños. No

obstante, sus miembros eran designados principalmente por sorteo. El hecho de que los

gobiernos representativos nunca hayan empleado el sorteo para asignar poderes políticos

muestras que la diferencia entre el sistema representativo y los sistemas “directos” tiene más

que ver con el método de selección que con el número limitado de los seleccionados. Lo que

hace representativo a un sistema no es el hecho de que unos pocos gobiernen en lugar del

pueblo, sino que únicamente son seleccionados mediante la elección.

Segunda, la selección por sorteo (en contra de lo que todavía se afirma) no era una institución

periférica en la democracia ateniense. Daba expresión a una serie de valores democráticos

fundamentales: encajaba sin problemas con el imperativo de la rotación en los cargos; reflejaba

la profunda desconfianza de los demócratas hacia el profesionalismo político; y, sobre todo,

producía un efecto similar al hablar en la asamblea. Esto daba a quien lo deseaba una porción

igual del poder ejercido por el pueblo en asamblea. El sorteo garantizaba que cualquiera que

buscase un cargo tuviera la oportunidad de ejercer una función que desarrollaba un pequeño

número de ciudadanos. Incluso sin poder explicar por qué, los demócratas tenían la intuición de

que las elecciones no garantizaban la misma igualdad.

  1. Explique el funcionamiento de la democracia ateniense a par�r de los siguientes términos: Isonomia , Ekklesia , Boulé , ho boulomenos , kleros , archai , heliastai , dikastai , nomothetai , eisangeliai , a�mia , dokimasia , y euthynai.

La democracia ateniense confiaba a ciudadanos seleccionados por sorteo la mayor parte de las

funciones no desarrolladas por la asamblea popular (ekklesia). Ese principio se aplicaba sobre

todo a las magistraturas (archai), De los aproximadamente 700 cargos de magistrado que

formaban la administración ateniense, unos 600 eran cubiertos por sorteo. Las magistraturas

asignadas por sorteo (kleros) eran habitualmente colegiadas. El mandato en el cargo era de un

año. No se permitía que los ciudadanos ocupasen una magistratura más de una vez, y aunque,

podían ser nombrados para una serie de magistraturas diferentes a lo largo de su vida, el

calendario para rendir cuentas suponía que, en la práctica, ninguna persona podía ejercer de

magistrado por dos años consecutivos. Todos los ciudadanos con 30 años cumplidos y que no

estuviesen bajo la pena de atimia (privación de derechos civiles) podían acceder a una

magistratura. Aquellos cuyos nombres habían sido extraídos por sorteo debían someterse a una

investigación (dokimasia) antes de poder ocupar el cargo. En la prueba se axaminaba si estaban

legalmente cualificados para ser magistrados; y también se comprobaba que el comportamiento

con sus padres había sido satisfactorio, si había pagado sus impuestos y si habían realizado el

servicio militar.

El sistema ateniense sí que ofrecía ciertas salvaguardias contra los magistrados a los que

juzgaba el pueblo como malos o incompetentes. En primer lugar, los magistrados estaban

sometidos al constante control de la asamblea y de los tribunales. No sólo debían rendir cuentas

(euthynai) al dejar el cargo, sino que en cualquier momento de su mandato, cualquier ciudadano

podía presentar acusaciones en su contra y demandar su suspensión. En las asambleas

principales (ekklesia kyriai), las votaciones sobre los magistrados eran puntos obligatorios del

orden del día. Cualquier ciudadano podía entonces proponer un voto de censura contra un

magistrado (fueses elegido por sorteo o elección). Si el magistrado perdía la votación, era

suspendido inmediatamente y su caso remitido a los tribunales, sobre los que recaía entonces la

responsabilidad de absolverlo (tras lo cual retomaba sus funciones) o de condenarlo.

Sin embargo, sólo eran introducidos en la máquina de la lotería, los nombres de los que

deseaban ser tenidos en cuenta. El sorteo no se efectuaba entre todos los ciudadanos de 30 años

o más, sino solamente entre los que se habían ofrecido como candidatos.

Cualquiera que aprovechase la oportunidad se exponía al juicio prácticamente constante de los

demás, pero el juicio sólo se efectuaba a posteriori, después de que el candidato ya hubieses

empezado a actuar en su cargo. Aparte del azar, lo único que determinaba el acceso al cargo era

la evaluación que cada candidato efectuase de sí mismo y de sus capacidades. En el caso de las

magistraturas electivas, era el juicio de los otros lo que abría el camino al cargo público. Ese

también desempeñaba importantes funciones militares, siendo responsable de la marina y su

administración. Finalmente, tenía su papel en la supervisión de la administración pública,

incluyendo las muy importantes finanzas; con lo que ejercía un grado de control sobre las otras

magistraturas. Por consiguiente, la boule, que era nombrada por sorteo, ocupaba una posición

central en el gobierno de Atenas.

Debemos abordar otro órgano: los heliastai. Cada año, 6000 personas eran seleccionadas por

sorteo entre un grupo de voluntarios de mayores de 30 años. Los ciudadanos cuyos nombres

había salido en el sorteo prestaban el juramento heliástico, prometiendo votar de acuerdo con las

leyes y decretos de la asamblea y del consejo, para decidir de acuerdo con su propia conciencia

sobre casos no cubiertos por la ley, y prestar imparcial atención a la defensa y a la acusación. A

partir de ese momento y por espacio de un año, esos ciudadanos formaban el órgano de los

heliastai.

Era entre los heliastai donde se reclutaba a los miembros de los tribunales populares (dikasteria)

y, en el siglo IV, los nomothetai.

Los jueces y jurados (dikastai) precisos para la jornada eran nombrados por sorteo entre los

presentes. Nótese otra vez la naturaleza voluntaria de la participación. Otra lotería determinaba

(al menos en el siglo IV) en qué tribunal tenía que actuar cada uno de los jueces. Dependiendo

de la gravedad de las cuestiones a tratar, los tribunales podían estar compuestos de 501, 1001,

1501 o más dikastai. Los dikastai recibían dietas por valor de tres óbolos (que equivalía a medio

jornal) La mayoría de los tribunales estaban formados por pobres y ancianos.

Los tribunales desarrollaban importantes funciones políticas. A menudo se dirimían mediante

arbitraje, entrando sólo en juego los tribunales si las partes apelaban la decisión. Muchos casos

penales también eran tratados fuera de los tribunales populares (los asesinos, por ejemplo eran

juzgados por el aerópago). Eran, por tanto, los juicios políticos la principal actividad de los

tribunales populares que constituían un importante elemento de gobierno diario.

Ese era sobre todo el caso en las acciones penales por ilegalidad (graphe paranomon) Cualquier

ciudadano podía presentar una acción por ilegalidad en contra de una propuesta presentada ante

la asamblea. La acusación se presentaba contra una persona nombrada: el particular que había

presentado la propuesta ofensiva. Sólo el iniciador era objeto de enjuiciamiento; los ciudadanos

no podían ser procesados por los votos emitidos. Y lo que es más importante, nótese que aún se

podía presentar demanda de ilegalidad contra el proponente de un decreto o de una ley ya

aprobada por la asamblea, aunque lo hubiese sido por unanimidad. La acción por ilegalidad

tenía, consiguientemente, el efecto de supeditar las decisiones de la asamblea al control de los

tribunales: toda medida aprobada por la ekklesia podía ser reexaminada por los tribunales con la

posibilidad de su derogación si así era solicitado por alguien. Eso significaba que cualquier

propuesta podía ser recurrida por la mera razón de ser perjudicial para el interés público.

Cuando una propuesta ya presentada ante la asamblea era reexaminada por los tribunales por

una acción por ilegalidad, el segundo examen presentaba ciertas características específicas que

lo diferenciaban del anterior, lo que explica su mayor autoridad. Para comenzar, había menos

diskastai que miembros de la asamblea. Eran mayores y habían prestado juramento. Pero,

además de eso, el procedimiento seguido por los tribunales se diferenciaba del de la asamblea.

Se dedicaba un día entero a examinar las decisiones que habían sido recurridas por ilegalidad,

mientras que durante una sesión de la ekklesia (media jornada) era costumbre tomar una serie de

decisiones. El procedimiento de los tirbunales era necesariamente de careo, teniendo que

defender la propuesta quien la había presentado y atacarla la acusación. Además, ambas partes

tenían que tener tiempo para preparar sus casos. La asamblea, por otro lado, podía tomar la

decisión sin debate y de inmediato, siempre y cuando nadie objetase la propuesta en cuestión.

Finalmente, las votaciones en la asamblea eran a mano alzada en todos los casos, salvo algunas

excepciones. No se efectuaba un recuento exacto: con una media de 6000 asistentes, el recuento

hubiese exigido mucho tiempo. En los tribunales, en cambio, la regla era la votación secreta

(para así limitar las posibilidades de sobornos y la corrupción) y los votos eran contados con

exactitud. Así pues, los tribunales, aunque ejercían un papel político propiamente dicho, eran

unos órganos que diferían sustancialmente de la asamblea en cuanto a tamaño, composición y

métodos de procedimiento.

Al concluir un recurso por ilegalidad, si los dikastai emitían veredicto en favor de la acusación,

la decisión de la asamblea era anulada y multado el asambleario que la había iniciado. En

algunos casos la multa era mínima, pero podía alcanzar sumas considerables, llegando a

endeudar a alguien con la ciudad para el resto de sus días y privándolo de sus derechos civiles

(atimia). La posibilidad de incurrir en esa pena tenía una importante consecuencia: mientras,

como hemos visto, cualquiera (ho boulomenos) podía presentar una propuesta en la asamblea,

todos los miembros eran conscientes de que, al hacerlo, corrían un riesgo considerable.

Los tribunales también examinaban denuncias (eisangeliai). Las había de varios tipos. Podían

dirigirse contra magistrados acusados de mala administración, en cuyo caso eran interpuestas

ante el consejo antes de ser tratadas por los tribunales o contra cualquier ciudadano por delitos

políticos. En el segundo caso, la denuncia se presentaba primero ante la asamblea. La noción de

delito político cubría sobre todo tres tipos de actos: traición, corrupción (aceptar dinero para

“mal aconsejar al pueblo de Atenas”) e intentos de derrocamiento del gobierno. La eisangeliai

eis ton demon se empleaba, ante todo, contra generales. Varios generales fueron denunciados

por haber perdido batallas.

Los tribunales populares, cuyos miembros eran seleccionados por sorteo, constituían una

verdadera autoridad política. En el siglo IV, otro órgano nombrado por sorteo tuvo particular

importancia en el gobierno de Atenas, son los nomothetai. Cuando la democracia fue restaurada

tras las revoluciones oligárquicas del 411 y del 404, se decidió que a partir de entonces la

asamblea ya no aprobaría leyes, sino sólo decretos y que las decisiones legislativas se atribuían

a los nomothetai. Fue entonces cuando se elaboró en detalle la distinción entre leyes (nomoi) y

decretos (psephismata). Ley significaba norma escrita, que gozaba de mayor validez que un

decreto y era aplicable a todos los atenienses (mientras que un decreto podía ser aplicado a un

solo individuo). Esas características fueron afirmadas explícitamente en una ley definitoria de

leyes, adoptada en el 403/02. Ley: validez durante un período indefinido, siendo reservado el

término “decreto” para las normas de duración limitada, las que agotan su contenido una vez

logrado su propósito. En el 403/2 las leyes fueron codificadas y, los nomothetai debían decidir

cualquier cambio en el código de leyes.

Por consiguientes, la actividad legislativa adquirió las siguientes formas. Al comenzar cada año,

el código de las leyes existentes era presentado a la asamblea para su aprobación. Si la asamblea

rechazada alguna de las leyes en vigor, cualquiera podía proponer una nueva para que ocupase

su lugar. Luego, la asamblea nombraba a 5 ciudadanos para defender la ley existente, y ambas

partes exponían sus respectivos argumentos ante los nomothetai. Por añadidura, en cualquier

momento del año, los ciudadanos podían proponer la abolición de una ley y su sustitución por

otra. Si lograban el respaldo de la asamblea, el procedimiento era el mismo que en el primer

caso. Se encargaba a 6 magistrados (los thesmothetai) mantener bajo constante observación las

leyes. Si encontraban alguna ley inválida o que otras entraban en conflicto entre sí, llevaban el