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Asignatura: psicologia de los grupos, Profesor: Ana María Ullán (social), Carrera: Psicología, Universidad: USAL
Tipo: Exámenes
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Tema 4: Autoconcepto e identidad.
El enaltecimiento es el impulso que tienen las personas de autoconvencerse de una imagen positiva de ellos mismos. Esta necesidad se pone de manifiesto mediante el efecto por encima de la media, la ilusión de control y el optimismo no realista.
El efecto por encima de la media es la tendencia a considerar que somos mejores que los demás, debido a que consideramos más característico y descriptivo de nosotros mismos los aspectos positivos y no los negativos. Las personas que no piensan de esta manera tienen un estado de ánimo negativo o depresivo.
La ilusión de control es la sensación de que podemos controlar lo que nos está pasando y es más observable que la anterior.
El optimismo no realista es la sensación de que todo nos va a ir bien, incluso mejor que en el pasado y es característico de las personas psicológicamente estables.
Un desarrollo intelectual óptimo está relacionado con los tres efectos debido a que el optimismo es una parte muy importante del bienestar de las personas.
La desindividuación es el proceso mediante el cual la autoconciencia de una persona disminuye, resultado de las situaciones en las que las personas pierden la conciencia de sí mismos relegándolas en un grupo. La persona se convertiría en un seguidor del grupo de manera que el centro de atención deja de ser uno mismo para que lo sea el grupo y las normas individuales pierden fuerza y la ganan las normas grupales. Este proceso se produce debido a que las personas sienten temor a sentirse diferentes de los demás.
Otro factor que implica una disminución del nivel de autoconciencia son los estados de flujo. A diferencia de la desindividuación que es un estado psicológico negativo, los estados de flujo constituyen un estado psicológico positivo en el que la persona disfruta tanto de la actividad que está realizando que se olvidaban de sí mismas, perdían la autoconciencia. Esto es debido a que esa actividad era muy gratificante para esas personas.
La autoconciencia objetiva es el hecho de centrarnos en nosotros mismos al igual que podríamos centrarnos en cosas externas, no se trata de un proceso constante si no que a veces se es consciente de uno mismo y otras veces no. Es posible aumentar la autoconciencia objetiva, por ejemplo al ponernos delante de un espejo, aunque en general es una experiencia con consecuencias negativas porque tendemos a pensar que podemos estar o ser mejores. Esto se debe a que comparamos la información que
tenemos de nosotros mismos con la que querríamos ser y nos provoca una sensación de incomodidad.
Existen dos experimentos que explican este fenómeno.
Unos alumnos debían realizar un test importante, en una clase se colocaron espejos aumentando la autoconciencia y en otra no. Se estudió la tasa de alumnos que copiaron en cada una de las salas y los resultados fueron los siguientes: en el caso normal, el 70% de los estudiantes copiaron mientras que en la sala con espejos el porcentaje de alumnos que copiaron fue de 7 %. Los investigadores lo asociaron al aumento de la autoconciencia de los estudiantes.
En una fiesta de Halloween se colocó un cuenco con caramelos y se dijo a los niños que cogieran solo un caramelo. En uno de los caso se colocó un espejo y en el grupo control no. La tasa de niños que cogían más de un caramelo disminuía considerablemente cuando estos estaban frente al espejo.
El estudio de la Paradoja del bronce se realizó en las olimpiadas de Barcelona de 1992, dónde se evaluó cómo se sentían 60 personas que habían ganado medallas y se compararon las emociones de los ganadores de la medalla de plata y de los ganadores de la medalla de bronce. Los que quedaron en tercer lugar parecían más contentos que los que quedaron en segundo lugar. La explicación que se dio a esta situación fue que los que quedaron en tercer lugar compararon su autoconcepto con los que quedaron en cuarto lugar haciendo una comparación descendente mientras que los que quedaron en segundo lugar lo compararon con los que quedaron en primer lugar haciendo una comparación ascendente.
Los roles, los identificadores sociales, las comparaciones, nuestros éxitos y fracasos, los juicios de otras personas o la cultura de la formamos parte condicionan nuestro autoconcepto.
Los roles son los papeles que adoptamos, no nos damos cuenta de los hasta que se produce un cambio de roles, que más tarde acaban convirtiéndose en parte del concepto de uno mismo. Un ejemplo de cómo los roles condicionan el comportamiento es la simulación de una prisión en la que alumnos de la universidad tomaron el papel de presos y carceleros durante dos semanas con la única regla de no utilizar la violencia. El resultado fue que ya en los primeros días los carceleros comenzaron a desarrollar comportamientos agresivos hacia los presos y el experimento se tuvo que suspender.
Los identificadores sociales son el grupo social al que uno se siente vinculado por ejemplo los españoles, los pijos, los pobres…etc.
Las comparaciones con los demás sirven para valorar lo que tenemos en términos relativos, no absolutos, nos comparamos con una situación equivalente de otra persona
El efecto Pigmalión explica el efecto de las profecías autocumplidas, predicciones, que incluso si al principio son completamente falsas o fantasiosas pueden cambiar el comportamiento del individuo, de modo que la profecía se cumple. Las expectativas que nos formamos sobre los demás tienen mucho que ver con las atribuciones que hacemos sobre ellos.
Una de las investigaciones que lo han tratado en el contexto educativo fue llevada a cabo por Rosenthal en una escuela de primaria. Rosenthal planteó la hipótesis de que el éxito escolar de los alumnos dependía, entre otros factores, de las expectativas de los docentes. Si un profesor no creía en el éxito de sus alumnos desfavorecidos y no hacía otra cosa que cambiar de escuela, podíamos pensar que los alumnos se sentían poco dignos de ser educados e incapaces de obtener bueno resultados.
Las condiciones experimentales fueron las siguientes. Se recogió un muestra de 370 escolares provenientes de un medio pobre e inmigrante y realizaron un test de inteligencia clásico. Se les hizo creer a los docentes que se trataba de un nuevo test que detectaba a los alumnos que iban a progresar. El test supuestamente detectó que el 20% de alumnos había tenido un puntaje excepcional aunque en realidad los nombres de esos alumnos se habían elegido al azar. Al final del año escolar los investigadores regresaron a la escuela para conocer los resultados. Casi todos los alumnos designados por los investigadores como dotados tuvieron una evolución notable a lo largo del año.
Un patrón de conducta que favorece a miembros del endogrupo al que pertenece una persona por sobre miembros del exogrupo. Esto se puede manifestar en la evaluación de otros, la asignación de recursos y muchas otras formas.
Los esquemas de conocimiento son guiones típicos que condensan una determinada información de tipo social. Son un heurístico que ayuda a extraer conclusiones de forma automática.
Los heurísticos son atajos que ponemos en marcha para extraer conclusiones de forma automática. Solo nos damos cuenta de que los usamos cuando fallan.
El heurístico de disponibilidad consiste en realizar juicios rápidos en función de lo que está en nuestra memoria, el heurístico de anclaje y ajuste explica que hacemos interpretaciones en función de lo que vemos primero y el heurístico de representatividad consiste en tratar los acontecimientos como ejemplos representativos de algo que ya conocemos.
La ceguera a las circunstancias es la tendencia a pensar que el comportamiento de los demás se debe a cómo esas personas son, es decir, somos muy poco sensibles a pensar que se ha debido a las circunstancias.
El fenómeno de la ceguera a las circunstancias se relaciona con el sesgo del error de atribución fundamental. Este sesgo se refiere a la tendencia humana general a sobrestimas la importancia de los actores de personalidad y disposición relativos a las influencias contextuales o ambientales cuando se describen o explican las causas de la conducta social. Esto nos puede llevar a pensar que en el mundo existe más coherencia entre motivo y conducta de la que realmente hay.
El orden en que recibimos la información es un factor significativo que influye notablemente en la imagen que nos formamos de una persona. Esto se explica mediante el efecto de primacía o de orden que afirma que la imagen que nos formamos de una persona depende de la información positiva o negativa que obtenemos primero. Si lo primero que sabemos de una persona es positivo, tenemos expectativas positivas; mientras que si lo primero que sabemos de una persona es negativo tendremos expectativas negativas.
Asch realizó una investigación para contrastar esta hipótesis. Describió a una persona de dos formas distintas: inteligente y terco o terco y por último inteligente. Los resultados de la valoración de esa persona fueron diferentes.
A nivel interpersonal pueden aparecer el sesgo del error de atribución fundamental y el sesgo actor observador.
La credibilidad de la fuente depende de la competencia y de la sinceridad.
En cuanto a la c ompetencia no importa cuál sea el nivel de competencia de la fuente si no como es percibido por los receptores. Está determinada por la educación, la ocupación, la experiencia, la fluidez de la transmisión del mensaje, la cita de otras fuentes con autoridad o prestigio y la posición defendida, especialmente si esta rompe las expectativas que la gente tiene sobre el emisor, o si va en contra de sus propios intereses. El efecto positivo de la competencia puede disminuir por otros factores, como el contacto directo con el objeto.
En cuanto a la s inceridad, la percepción de la sinceridad depende de la ausencia de afán de lucro, de la falta de intención persuasiva, del atractivo, de hablar en contra de los propios intereses…
No siempre ocurre que ante una fuente más creíble más cambio de actitud; la credibilidad de la fuente va a depender del grado de implicación de receptor: si una persona está muy implicada en un tema la credibilidad de la fuente no tiene importancia, mientras que si la persona no está tan implicada la credibilidad de la fuente sí que influye. Cuando un tema me importa lo procesaré por ruta central: me concentro en el mensaje, no en quien lo dice; mientras que si no me importa el tema lo procesaremos por ruta periférica centrándonos en quien lo dice en vez del contenido. La credibilidad es importante si el receptor sabe quién es la fuente antes de recibir el mensaje.
La disonancia cognitiva es un estado emocional negativo que trata de reducir las condiciones que lo provocan a través de cuatro modos distintos. Cuando las personas mantienen cogniciones disonantes entran en un estado de incomodidad que les motiva a reducir la disonancia de manera que se eliminan las condiciones disonantes, se añaden nuevas condiciones consonantes, se resta importancia a las condiciones disonantes y se aumenta la importancia de las condiciones consonantes. Un ejemplo de paradigma de investigación sobre disonancia cognitiva es el paradigma de la elección libre que tiene que ver con lo que sucede después de que las personas tomen decisiones importantes. Los aspectos positivos de la decisión tomada se ven reforzados, reafirmando la decisión pero los aspectos positivos de la otra opción se pierden y producen disonancia. Tras tomar una decisión, las personas valoran más la decisión tomada para evitar la disonancia.
No, depende de las características de la persona. Un estudio realizado por Boyanoswky y Allen el apoyo de una persona blanca o negra servía para reducir el conformismo cuando las cuestiones eran de opinión general. Cuando se trataba de cuestiones autorreferentes, los sujetos que tenían prejuicios se conformaron más con el apoyo social negro que con el blanco. Este efecto aumentaba cuando la mayoría que estaba en contra era de raza blanca.
Sí, ambas son formas de influencia social pero se diferencian en muchos aspectos. La presión a conformarse es ejercida de manera típica y por otra parte que disfrutan del mismo estatus que el sujeto, mientras que la presión de obedecer es ejercida por una autoridad de elevado estatus. La obediencia presupone que la autoridad desee ejercer una influencia y vigile la sumisión del subordinado a sus órdenes. Por el contrario, la conformidad puede producirse sin que el grupo desee ejercer una influencia o vigilar al individuo, basta con que la persona conoce la posición del grupo y desee estar de acuerdo con ella.
El punto clave para que una minoría ejerza una influencia efectiva es el planteamiento de un conflicto frente a la mayoría capaz de reducir la confianza que ésta tiene en su propia posición para motivarla a que preste interés a las proposiciones minoritarias. Un primer factor que puede crear conflicto es la consistencia con la que la minoría avanza su respuesta. La consistencia permite que la minoría sea percibida como una verdadera alternativa en el modo de entender el objeto. La influencia es mayor cuando la respuesta de la minoría puede atribuirse a aspectos intrínsecos al objeto
La minoría consistente es capaz de lograr un cambio en las respuestas, aunque cuantitativamente y a nivel de comportamiento no parece significativo: la clave del cambio está en que este puede ser producido a nivel latente, en la forma de pensar, de sentir, en respuestas interiorizadas. La mayoría produce cambios de comportamiento a nivel público mientras que las minorías producen cambios de ideas o de actitud a nivel privado.
Las atribuciones son buscar el por qué de un determinado comportamiento. Las realizamos para tener un control cognitivo, es decir, tener un cierto control sobre lo que ha pasado para predecir lo que puede suceder después. Además, buscar explicaciones de los hechos que nos afectan influye sobre la autoestima. Son, por lo general, distintas las atribuciones si el resultado es positivo o negativo para uno. Las atribuciones buscan, en este sentido, proteger la autoestima. Por último, a través de atribuciones damos una imagen de nosotros mismos que queremos que otros tengan, las atribuciones son la explicación de nuestras razones, una autopresentación.
66% de estimaciones correctas. No siempre nos conformamos a la presión de la autoridad o del grupo. Algunas variables relevantes que influyen son el tamaño de la mayoría, aunque llega un punto en el que se estabiliza, el grado de unanimidad de la misma, al pasar de un sujeto aislado a un sujeto acompañado, el número de errores tiende a disminuir ya que en vez de reinterpretar la realidad, se cree que es posible otro punto de vista distinto y alivia el miedo al rechazo.
Por el mero hecho de ser una minoría, la mayoría ni siquiera presta atención a la opinión de la minoría. Para poder tener influencia, una minoría debe plantear un conflicto frente a la mayoría y mantenerse de forma consistente en ese comportamiento. Hay, asimismo, otro obstáculo que afecta a las minorías: la psicologización. Es el hecho de explicar una respuesta mediante los aspectos psicológicos de la minoría. Esto disminuye su efecto de influencia.
Uno de los primeros estudios experimentales sobre influencia de las minorías fue el paradigma azul verde. Cuatro sujetos experimentales y dos colaboradores se someten a un experimento de percepción del color: se pasan unas diapositivas azules y se pregunta a los componentes del grupo de qué color eran. Los colaboradores decían que el color era verde, representando una minoría que da una respuesta minoritaria. Si esa minoría era consistente, el 8% de respuestas de los sujetos cambiaba a verde. Si la minoría no era consistente solo el 1,5% cambiaba. En el grupo de control el cambio de respuesta no llega al 1%. La minoría consistente es capaz de lograr un cambio en las respuestas, aunque cuantitativamente y a nivel de comportamiento no parece significativo: la clave del cambio está en que este puede ser producido a nivel latente, en la forma de pensar, de sentir, en respuestas interiorizadas. Para contrastar esto se estudió también cuál era el umbral de percepción azul verde. Los resultados mostraron que los participantes del experimento habían cambiado al final s umbral del verde, debido a que la influencia minoritaria producía un desplazamiento del mismo.
Entre los factores que influyen en la formación de impresiones destacan el carácter de la información que recibimos y el orden en el que la recibimos.
En cuanto al primero, no toda la información tiene la misma importancia a la hora de formar impresiones, unos rasgos prevalecen sobre otros, es el caso de los rasgos centrales sobre los periféricos. Los rasgos centrales nos ayudan a sacar mucha información de la poca que recibimos.
En cuanto al orden, se producen dos efectos. El efecto de primacía describe que la impresión depende del tipo de información (positiva o negativa) que obtenemos primero. Si lo primero que recibimos de una persona es positivo, tendremos expectativas positivas; mientras que si lo primero que obtenemos de una persona es negativo, tendremos expectativas negativas. El efecto de halo es el peso que tiene un tipo de información sobre otro tipo que venga después. Unos adjetivos condicionan a otros, es un sesgo general en el que una impresión general de una persona favorable o desfavorable influye en las deducciones y expectativas futuras acerca de la misma.
Los procesos de atribución se pueden explicar, según Hewstone, desde cuatro perspectivas.
La perspectiva intrapersonal indica cuáles son los procesos cognitivos que llevan a una persona a hacer algo. En él intervienen diferentes heurísticos y esquemas de conocimiento que ayudan a elaborar y procesar la información.
La perspectiva interpersonal describe las relaciones entre las personas. El tipo de relación afecta a las atribuciones y viceversa. En él intervienen dos sesgos: el sesgo actor observador y el sesgo del error fundamental de atribución.
La perspectiva intergrupal explica las diferencias de pertenecer a un grupo u otro y la perspectiva ideológica explican las diferencias de seguir una u otra ideología.
Este comportamiento se produce porque ponemos en marcha un heurístico. Un heurístico es un atajo que ponemos en marcha para extraer conclusiones de forma automática. Solo nos damos cuenta de que los usamos cuando fallan. Se dividen en heurísticos de disponibilidad, (realizar juicios rápidos en función de lo que está en nuestra memoria), de anclaje y ajuste (interpretaciones en función de lo que vemos primero) y de representatividad (asignar a las categorías conceptuales más representativas).
En un estudio de Festinger y Carlsmith unos sujetos pasaron mucho tiempo haciendo tareas aburridas y monótonas. Después se les pagó para que dijesen a otros que el experimento era divertido, pero a un grupo se les pagó 20 dólares, a otro 1 dólar y a otro nada. Más tarde se les pidió que valoraran la experiencia y quienes habían cobrado 20 dólares calificaron las tareas como ligeramente más placenteras que los que no habían cobrado nada, pero los que habían cobrado 1 dólar las calificaron como muy placenteras. Esto se debe al paradigma de obediencia inducida que explica que si las personas tienen que hacer algo que va en contra de sus creencias es probable que se dé un cambio en la forma de pensar. La mentira acerca de la naturaleza de las tareas creó disonancia cognitiva. El hecho de que se les pagara 20 dólares por mentir parecía justificación suficiente para explicar a los sujetos por qué estaban haciendo algo tan extraño. Pero los sujetos que solo recibieron 1 dólar por mentir estaban haciendo algo que no coincidía con su propia imagen de honradez. Se encontraron en un estado de disonancia así que la redujeron llegando a la conclusión de que en realidad las tareas les habían resultado bastante entretenidas.
Es mejor utilizar mensajes positivos porque aumentan la probabilidad de que el receptor dé la respuesta deseada si se encuentra en una situación similar y de que permanezca más tiempo en dicha situación; mientras que los mensajes que apelan al miedo solo son efectivos si se proporcionan argumentos sólidos sobre la posibilidad de que al receptor le suceda lo que está viendo, se indica que esas consecuencias son muy
probables en caso de que no se tomen las medidas argumentadas y se asegure que su aplicación prevendrá dichas consecuencias.
Las actitudes son fundamentalmente aprendidas a través de procesos de aprendizaje: condicionamiento clásico, operante y modelado. Otra forma de aprender las actitudes es el simple hecho de que algo sea familiar y es algo que se aprovecha tanto para propaganda política como comercial. La mera exposición a un estímulo puede influir en la formación de actitudes.
Los aspectos no motivacionales que pueden condicionar el impacto persuasivo son principalmente el género, la edad, la inteligencia, la personalidad y la compañía.
Las mujeres según las investigaciones son más fáciles de persuadir.
Algunos experimentos confirman que los jóvenes son más persuasibles que los adultos, especialmente los niños pequeños. Se debe a una disminución gradual de la susceptibilidad con la edad o a una resistencia que aparece como un cambio abrupto en adultos y jóvenes o a una relación curvilínea entre edad y susceptibilidad.
Las personas inteligentes son más fáciles de persuadir si los factores de recepción del mensaje son importantes, al mismo tiempo que tienen más capacidad para defender sus puntos de vista y tener más resistencia a la persuasión.
En cuanto a la personalidad, cada uno acepta mejor los mensajes que se corresponden con su personalidad aunque hay excepciones.
Por último las personas son más fáciles de persuadir si están solas.
Los factores motivacionales que pueden condicionar el impacto persuasivo son el conocimiento, la consistencia, l autoestima y la aprobación social.