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Asignatura: Psicología Social, Profesor: Ana María Ullán (social), Carrera: Psicología, Universidad: USAL
Tipo: Apuntes
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A menudo no podemos entender el comportamiento de las personas si no tenemos en cuenta la dimensión grupal de ese comportamiento.
Las relaciones intergrupales son aquellas que se establecen entre individuos o grupos en función de sus pertenencias e identificación con esos grupos.
La Teoría del Conflicto Realista , propuesta por Sherif y Sherif en 1979, expone que el comportamiento intergrupal es un resultado de las relaciones funcionales entre los grupos.
Las relaciones funcionales se ven afectadas por las metas e intereses recíprocos de los grupos (amenaza real o imaginada, intereses económicos, ventaja política, prestigio, etc.)
El conflicto intergrupal se produce por la existencia de metas incompatibles (competición) y genera hostilidad y discriminación intergrupal.
Esta teoría nos aporta algunas pistas sobre los elementos que entran en juego en el conflicto de teoría.
Se configuró después de que el señor Muzafer Sherif desarrollara una serie de experimentos en forma de campamentos de verano con preadolescentes. Lo primero que llevó a cabo fue seleccionar cuidadosamente a los participantes para que fueran no hubiera diferencias entre ellos (de clase social, por ejemplo) ni características psicológicas de anormales (niños con tendencias neuróticas, inestables o con traumas anteriores).
Los campamentos de organizaron de modo que los niños pasaran por cuatro etapas:
En esta etapa, los niños pudieran relacionarse con quien quisieron y, como es habitual, muy pronto se fueron creando diferentes amistades entre ellos. Al cabo de unos días fueron separados en edificios diferentes, de manera que la mayor parte de los amigos quedara en otro edificio. Curiosamente, a partir de aquel momento, las amistades las empezaron a elegir entre los miembros de “su grupo” (aunque podían continuar relacionándose con todo el campamento, aunque no a todas horas).
Conclusión: la elección de las amistades no se debe tanto a factores de atracción interpersonal espontánea, es decir, de preferencias personales libres, sino que está mediatizada por la pertenencia al grupo.
A medida que pasaban los días, los grupos fueron realizando actividades separadas. Así se generó una serie de funciones y jerarquías dentro de cada grupo. Los grupos se consolidaron bastante, y en
diferentes juegos pudo verse cómo sus miembros sobrevaloraban los resultados obtenidos por los miembros con más estatus.
A partir de esta etapa se propuso una serie de actividades competitivas entre los grupos. Estas actividades enseguida provocaron una escalada en el conflicto. Los grupos se empezaron a insultar y a pelear. Mientras que la relación intergrupal se deterioraba, en el interior de los grupos la cosa la cosa iba bien. Se generó más solidaridad hacia los miembros del propio grupo, más cooperación e incluso más democracia. También hubo modificaciones en las funciones y jerarquías en los grupos en los grupos. Aquellas personas consideradas más agresivas con anterioridad mejoraron su estatus y un líder poco proclive al conflicto se sustituyó por un líder más “capaz” para aquella situación.
Hipótesis: las metas excluyentes (deseadas por los dos grupos pero que solo uno puede lograr) generan una actitud competitiva que:
En un momento dado quiso reducirse conflicto y se probaron diferentes hipótesis:
a) incrementar el contacto entre los grupos, realizando actividades conjuntas, por …………… ejemplo. La hostilidad entre grupos aumentó todavía más.
b) mejorar la información sobre el otro grupo. Tampoco funcionó, pues se tiende a ……………….ignorar la información favorable sobre los adversarios y, en cambio, se sobreestima ……………….la información negativa.
c) señalar los valores morales como el amor fraterno, el perdón y la cooperación. ……………….Tampoco resultaron útiles ya que se entendían como “sermones”
d) realizar competiciones deportivas individuales. Está demostrado que si algo hacen ……………….es incrementar la competitividad.
Lo que funcionó fue lo siguiente:
Se fueron introduciendo actividades que necesitaban a los dos grupos para llevarse a cabo y obligaban a que estos se coordinaran para alcanzarlas (buscar una fuga de agua, tirar del camión que llevaba comida para todos, etc.); es decir, actividades que contenían metas supraordenadas , que reemplazaban las propias metas anteriores de cada grupo y que estaban por encima de los intereses específicos de cada uno.
Poco a poco, con estas actividades fue cambiando el clima del campamento y fue cesando la hostilidad. De nuevo los niños volvieron a elegir como amigos a miembros del otro grupo que, de hecho, ya no era “el otro grupo”.
Es importante notar que una sola de estas actividades no es suficiente, sino que es conveniente mantenerlas, ya que de lo que se trata es de mantener el “nuevo grupo”. De la misma forma, los objetivos particulares deben quedar sobrepasados por los nuevos objetivos.
Resultados
Los resultados obtenidos indicaron la importancia del favoritismo endogrupal (MGE y DM) frente a obtener la máxima ganancia conjunta (MCG). Esta última estrategia no juega un papel decisivo en la adjudicación de recompensas. Los niños generalmente optaron por maximizar la diferencia entre los beneficios de los dos grupos en favor de su grupo propio (DM).
Para aclarar si es la similitud o la categorización el origen de estos comportamientos, se llevó a cabo otra investigación (Billig y Tajfel, 1973) con cuatro condiciones experimentales:
1) Categorización y similitud : cada sujeto remunera a sujetos anónimos pertenecientes a su propio grupo o al otro, estando basadas las pertenencias grupales en preferencias estéticas (Klee- Kandinsky).
2) Categorización sin similitud: cada sujeto remunera a miembros anónimos de su propio grupo y del otro grupo; la pertenecia grupal no se basa en preferencias estéticas sino que es una distribución aleatoria.
3) Similitud sin categorización: cada individuo remunera a sujetos anónimos cuyas preferencias estéticas conoce (y que pueden coincidir o no con las suyas) sin aludir a la noción de grupo.
4) Sin categorización y sin similitud: cada individuo remunera a sujetos anónimos cuyas preferencias estéticas desconoce y sin que se dé entrada a la noción de grupo.
Resultados
Los resultados muestran que los sujetos favorecen marcadamente a los miembros de endogrupo en la condición 1 (categorización y similitud) y, aunque con menor intensidad, en la condición 2 (categorización sin similitud). En la condición 3 (similitud sin categorización) los sujetos muestran solo una débil tendencia a favorecer a individuos con preferencias similares (no se puede descartar una categorización implícita).
Tajfel y Turner propusieron que la gente tiene tendencia innata a categorizarse a sí misma en grupos (endogrupos), construyendo una parte de su identidad sobre la base de su pertenencia a ese grupo y forzando fronteras excluyentes con otros grupos ajenos a los suyos (exogrupos).
La Teoría de la Identidad Social sugiere que la gente se identifica con grupos con el fin de “maximizar su distinción positiva”, ofreciéndole los grupos tanto identidad cultural (nos dicen quiénes somos) y autoestima (nos hacen sentir bien con nosotros mismos).
Si la identidad social deriva de la pertenencia a un grupo, es imprescindible que ese grupo se diferencie del resto positivamente, es decir, que su distinción con respecto a otros grupos se base en su superioridad. El deseo de poseer esta identidad social positiva puede llevar a los miembros del grupo a involucrarse en un proceso de competición social que se diferencia de la mera competición instrumental. Mientras que la competición instrumental supone únicamente un conflicto de intereses intergrupales, la competición social tiene como objetivo intentar mantener diferencias positivas con respecto a otros grupos. Este proceso de competición es capaz de generar comportamientos de favoritismo endogrupal y discriminación exogrupal, aunque Turner matizaba que esto sólo ocurriría cuando no se dispusieran de otras formas de conseguir una distinción positiva.
Otra idea importante que aporta TIS es que cuanto más perciban las personas una situación social como intergrupal en lugar de interpersonal, más fuerte será la tendencia de los miembros del endogrupo a tratar a los del exogrupo como ítems indiferenciados de una categoría social unificada, prescindiendo de las diferencias individuales entre ellos.