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Asignatura: Prehistoria, Profesor: Francisco Javier Morales Hervás, Carrera: Historia, Universidad: UCLM
Tipo: Apuntes
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Prehistoria y prehistoriadores Historiografía: orígenes y desarrollo de la práctica y el conocimiento de la prehistoria. Concepto y contexto disciplinar de la prehistoria.
Fue usado por 1ª vez por Wilson en 1851 en su obra “Anuales de Arqueología y Prehistoria de Escocia”. El término fue aceptado sobre todo tras la publicación del libro de Lubbock “Tiempos Prehistóricos”, 1865. Años después este término fue empleado por otros autores como Taylor en su obra “Cultura Primitiva, 1871 o en una publicación como el “Times” 1868 y en la revista “Nature” 1902. Etimológicamente prehistoria significa antes de la historia, cosas equívocas pues no puede existir un tiempo pasado en el que el nombre careciese de historia. Cuando Wilson acuñó este término pretendía designar a la parte de la historia para la que no contamos con textos escritos. Podemos entender y emplear el concepto en doble sentido, uno con época histórica, o dos como disciplina científica. En el primer caso lo definimos como “periodo de tiempo que comprende desde el origen del hombre hasta la aparición de los primeros documentos escritos”. Variable de unas zonas a otras del planeta. Se enmarca entre las ciencias históricas, por lo tanto es una ciencia social cuyo objeto de estudio es la vida del hombre, la reconstrucción histórica del devenir humano en su época más remota. La prehistoria comparte con el resto de épocas históricas su interés por el pasado del hambre actual y la única separación real que podemos establecer entre la prehistoria y el resto de la historia es de carácter metodológico, es decir, empleamos métodos y fuentes. La fuente básica de la que se nutre la prehistoria es la arqueología, disciplina que nos permite conocer el pasado humano a partir de análisis de su cultura natural y del contexto en el que aparece hasta bien entrado el s. XIX, la imagen del arqueólogo estaba impregnada de cierto romanticismo y visión aventurera, considerándose en muchos casos que su valor se reducía a la búsqueda de tesoros. Pero la aceptación metodológica de arqueólogos como Pitt River hizo que esta visión empezase a cambiar hasta valorarse su verdadero papel es la recuperación, estudio e interpretación y divulgación de todo tipo de restos materiales que las culturas han dejado a lo largo de la historia. Evidentemente existe una relación entre prehistoria y arqueología, pero debemos precisar sus diferencias. Algunos autores conciben la arqueología como una mera disciplina auxiliar de la historia. Mientras que otros entienden el concepto de arqueología en un sentido más amplio, según Vicent, prehistoria y arqueología comparten un mismo objeto formal: los restos materiales de los grupos humanos del pasado tienen un objeto teórico distinto, es decir, mientras que la arqueología se encarga de la recuperación del análisis y los restos materiales, la prehistoria procede a la interpretación y síntesis. En el mundo anglosajón predomina el término de arqueología sobre el de prehistoria, al vincularse la primera no sólo las actividades de recuperación de datos sino también la de análisis e interpretación. La prehistoria también guarda relación desde sus orígenes como disciplina con la antropología cultural que estudia la tecnología, las pautas y el comportamiento, la organización social y las creencias de los grupos romanos con el fin de poder establecer regularidades en el comportamiento humano. Deben aportar a la prehistoria una información fundamental para interpretar los restos materiales del pasado estableciendo unas analogías entre primitivos actuales y grupos humanos prehistóricos.
También la prehistoria establece relaciones con otras disciplinas como la geología, la paleontología o la biología con el fin de obtener una visión más completa y global de las
circunstancias en las que se desarrolla el pasado más remoto de la humanidad.
Una vez seleccionada la zona de trabajo el primer paso a la hora de plantear la labor de prospección es familiarizarnos con ella, para ello contamos con una amplia gama de soportes cartográficos, por un lado podemos manejar los mapas topográficos, bien los editados por el Servicio Geográfico del Ejército o por el Instituto Geográfico Nacional. Los mapas pueden aparecer en una escala de 1:50000 ó 1:25000. estos mapas de sencillo manejo deberían complementarse con planos de escala 1:10000 y 1:500, que pueden consultarse en el catastro y en muchos fondos municipales. De forma paralela al análisis topográfico se debe realizar un estudio de otro tipo de cartografía, los mapas geomorfológicos que aportan interesantes datos sobre los lugares más favorables para el asentamiento humano, para la conservación de restos arqueológicos, además de ofrecer pautas sobre efectos posdeposicionales. Los mapas edafológicos permiten analizar las posibilidades de explotación económica de un territorio, especialmente la potencialidad agropecuaria. Dentro de los materiales cartográficos podemos incluir la teledetección, es decir, las tomas aéreas, realizadas desde aviones o incluso desde satélites. Analizando estas tomas aparecen contrastes y variaciones significativas en el terreno causadas por sombras, diferente grado de humedad, distinto desarrollo de la vegetación, etc., podemos llegar a detectar lugares de interés geográfico. El estudio cartográfico se complementa con el análisis de fuentes documentales tanto orales como escritas. Es conveniente acudir a los fondos que muchos museos poseen sobre informes acerca de trabajos de prospección anteriores. Es conveniente consultar archivos locales y provinciales donde se puede recoger noticias recogidas a hallazgos arqueológicos. El análisis detenido de la bibliografía arqueológica también es básico con el fin de orientar las labores de prospección en el sentido más idóneo. La información obtenida a partir de las fuentes orales era hasta no hace mucho la base de las prospecciones, en la actualidad sigue siendo un componente importante pero no debe ser determinante. Los datos que se recogen son el resultado de encuestas abiertas o cerradas, que deben ser contrastados y tamizados ya que es frecuente que los informantes intercalen datos reales con consideraciones personales o complementos legendarios. Finalmente debemos realizar una revisión de la toponimia de la zona a prospectar, pues en muchos casos podemos encontrar topónimos que sugieren la posible incidencia de un yacimiento arqueológico.
La prehistoria y la arqueología de campo. Tipología, formación y alteración de los yacimientos arqueológicos. La prospección arqueológica. La excavación arqueológica.
Como en cualquier disciplina científica debemos partir siempre de la hipótesis de trabajo, es preciso preguntarnos que vamos a buscar, nuestro objetivo es encontrar lugares en los que se documenta una concentración de materiales arqueológicos que representan restos de actividad humana en el pasado. Para valorar la fiabilidad de una prospección es preciso conocer la intensidad con la que se ha efectuado ese trabajo, podemos diferenciar entre:
Prospección extensiva: salidas aisladas tradicionales realizadas de forma individual sin una clara metodología y planificación. Prospección intensiva: corresponde a trabajos coordinados y realizados por equipos especializados, pueden ser: Cobertura total: cuando la zona definida es pequeña y pude ser inspeccionada completamente Realizar a partir de muestreos manejando concepciones probabilísticas en las que la estadística juega un papel destacado. Los muestreos se llevan a cabo cuando la zona es muy amplia y en ese caso se selecciona una fraccionación de nuestro porcentaje de la superficie a prospectar sobre el total que debe ser fiable. Se pueden adoptar diversas formas: QUADRATS: forma cuadrada.
o sólo el área a excavar. De este proceso se obtienen unas unidades de excavación cuya forma y tamaño concreto dependan del tipo de yacimiento a excavar. Este método de cuadriculación basado en el establecimiento de coordenadas cartesianas fue establecido hace décadas y en la actualidad es el más comúnmente empleado. Entre cada cuadrícula se suele dejar un testigo de ancho variables que oscila entre 1 ó 0.5 metros y cuya finalidad es doble, por un lado constituyen necesarias zonas de paso y por otro lado permiten llevar un control estratificado al quedar reflejados en los perfiles la sucesión de niveles arqueológicos representados por diferentes tipos de estratos. Cuando determinadas arquitecturas arqueológicas como muros, calles, hornos quedan separadas por testigos, en ese caso se puede plantear desmontar total o parcialmente los testigos para obtener una visión de conjunto de la estructura. El proceso concreto de excavación se efectúa mediante un desmonte horizontal por capas cuyo grosor variará según las circunstancias. Estas capas suelen seguir niveles artificiales cuando se desconoce la estratigrafía del yacimiento, pero cuando esta es conocida es oportuno adecuar las capas a los niveles arqueológicos. Todos los hallazgos que se realizan deben ser referenciados a través de dibujos y fotografías antes de ser extraídos. La cuadriculación nos permitirá reconstruir el proceso de excavación con dibujos realizados a escala 1:10 ó 1:20 en papel milimetrado donde se localiza cada hallazgo a partir de 3 puntos (x, y, z), las referencias bidimensionales se realizan en planos y las tridimensionales a través de alzados. Es importante señalar que para indicar a la profundidad que aparecen los restos, se toma en cada yacimiento como referencia un punto determinado, un punto muy significativo que se encuentra en el lugar más elevado que recibe la denominación de “punto 0” a partir del cual se toman las cotas a la que aparecen los distintos hallazgos.
Punto 0
Si existe un vértice geodésico próximo al yacimiento al tratarse de un elemento permanente ofrecen una altitud real. Los puntos geodésicos son puntos que indican la altitud a la que se encuentra un punto. Están repartidos por toda España. Además de los dibujos se deben realizar fotografías en las que es conveniente acompañar la escala y que se indique la orientación. También se emplea la escala como sistema de registro, además resulta de gran importancia la utilización de un diario en las que se expresan las incidencias de cada día en la excavación, se exponen valoraciones a las que llega el arqueólogo tras un análisis inicial de los restos y estructuras documentadas, que posteriormente cuando se analice con profundidad los restos encontrados. Estos comentarios realizados a pie de obra deben ser acompañados de un croquis que aporte una información visual, aunque en muchos casos las valoraciones expuestas tienen un notable comportamiento subjetivo, resultan de gran valor a la hora de intentar reproducir en el laboratorio la realidad del proceso de excavación. El material recuperado en las excavaciones deber ser recogido en bolsas o cajas acompañadas de etiquetas en las que por medio de siglas se especifique su procedencia: yacimiento, campaña, cuadrícula, nivel. Un objeto por único que sea, fuera de contexto aporta una información reducida.
Etiqueta identificativa AL03 / 11 / S 23 JULIO 2003
Los restos arqueológicos sobre todo de tipo cerámico, lítico y óseo deber ser lavado para apreciar mejor sus características, posteriormente se debe proceder a su dibujo mediante fichas que son procesadas informáticamente. Actualmente la cantidad de información que se puede obtener de una excavación si se recogen las muestras adecuadas para realizar estudios de Carbono 14, termoluminiscencia... que posibilita una
mayor aproximación a la cronología y al contexto medioambiental.
La prehistoria y las técnicas de análisis de los repertorios arqueológicos. Los objetos arqueológicos. Los restos paleo antropológicos. El contenido no “artefactual” de los sedimentos arqueológicos. Los procedimientos de atribución cronológica.
- Métodos de datación relativa
Estratigráfico: en la mayor parte de los yacimientos se pueden diferenciar distintos niveles o estratos que se han ido formando a lo largo del tiempo superponiéndose unos a otros. Con este método no podemos conocer la fecha exacta de los objetos encontrados en un determinado estrato, pero si podemos comparar su antigüedad con respecto a los estratos documentados a partir de 3 principios:
Continuidad
Superposición
Identidad
Tipológico: a partir de la aplicación de los denominados “fósiles guía” podemos conocer con cierta aproximación la adscripción cronológica de un yacimiento o de un nivel en concreto. Depósitos cerrados: cuando se produce el hallazgo de diversos objetos en un mismo contexto debemos en principio pensar que se trata de elementos contemporáneos. Pero no hay que descartar posibles pervivencias. Cronología cerrada: cuando en un estrato encontramos objetos pertenecientes a diferentes culturas, podemos decir que se trata de culturas contemporáneas, aunque es preciso tener en cuenta la posibilidad de pervivencias que distorsiones la datación.
Métodos de datación absoluta: para datar de una forma más exacta.
Varvas Glaciares: tras la última glaciación (WÜRM ), el deshielo anual de los glaciares nórdicos deposita arena y arcilla en los lagos escandinavos cada año. Primero de textura gruesa y clara, y después fina y oscura. Los estratos que se forman se denominan VARVAS, y su grosor depende de la intensidad del deshielo producido. A partir de 1878 el geólogo DE GEER, estudió estos estratos y llegó a elaborar una secuencia de unos 12.000 años. Si aparece algún resto arqueológico en estas varvas se puede datar contándolas. Este método presenta el problema de su reducida área de aplicación, y de los escasos restos arqueológicos que en estas zonas. Aunque ha permitido comprobar la fiabilidad de otros métodos como la dendrocronología y el radio carbono.
Potasio – Argón: es un método adecuado para fechas muy antiguas superiores a los 100.000 años. La muestra analizada sólo puede ser de origen volcánico donde se genera el potasio cuyo isótopo radioactivo Ka 40 se transforma en argón a una velocidad constante. El argón se presenta en estado gaseoso por lo cual el que aparece en las rocas sólo puede proceder de la descomposición del Ka
Uranio – Torio: desintegración del uranio y su conservación en torio. El alcance de este método oscila entre los 50.000 y 500.000 años. Se aplica a carbonatos cálcicos, huesos y conchas. Cuando se forma un carbón este contiene uranio pero no-torio, por lo cual el torio que aparezca habrá aparecido tras la formación del carbono. Arqueomagnetismo: se basa en las variaciones del campo magnético en el pasado, tanto en dirección como en intensidad. Se han elaborado tablas o curvas con los cambios producidos que en algunas zonas llegan hasta 10.000 años a. C. con un alcance máximo de 1.500 km. Para datar por la dirección es preciso que la muestra no se halla movido. La arcilla contiene óxidos férricos como la magnetita, los cuales en el proceso de cocción por encima de los 650 - 750 grados centígrados se liberan del magnetismo anterior y adoptan el campo magnético terrestre en ese instante. Para medir la intensidad de la muestra se pude mover pues sólo es preciso conocer la intensidad magnética y compararla con las series elaboradas para las variaciones de la intensidad magnética. Es un método importante para la calibración del radiocarbono. Paleomagnetismo: este método fue desarrollado por RUNCORN y se basa en 2 principios: El campo magnético terrestre ha variado a lo largo del tiempo habiéndose producido épocas de polaridad inversa. En el momento de formación de las rocas sus partículas magnéticas se alinean según el campo magnético existente en ese momento, se han podido establecer diferentes épocas de polaridad. Que en los 5.000.000 últimos de años han sido:
GILBERT: 4,9 a 3,3 millones de años GAUSS: 3,3 a 2,4 millones de años MATUYAMA: 2,4 a 0,7 millones de años BRUÑES: 0,7 millones de años a la actualidad
La cronología paleomagnética es mucho más compleja, pues en cada época se han documentado fases cortas denominados episodios de cambio de polaridad. Actualmente se dispone de una escala que alcanza más de 80.000.000 de años con más de 170 episodios.
II. LA GÉNESIS DEL SER HUMANO Y LAS MÁS ANTIGUAS INDUSTRIAS DE LA HUMANIDAD: LA HOMINIZACIÓN Y LAS CULTURAS DEL PALEOLÍTICO
El paisaje de los primeros grupos humanos. El Plioceno y el Cuaternario: definición y periodización. El Pleistoceno: cambios climáticos y alteraciones medioambientales.
El Cuaternario es la era geológica en al que nos encontramos. Si la comparamos con la antigüedad de la tierra su duración es corta, algo menos de 2 millones de años. Pero su importancia es evidente, pues ha sido en esta era cuando se han producido los hitos más transcendentales en el proceso evolutivo humano. En los últimos tiempos se han realizado diferentes propuestas para definir el Cuaternario, a través de distintos criterios como las alteraciones periódicas del clima o la aparición del género Homo. En la actualidad tanto la aparición de los primeros Homos como las
primeras manifestaciones glaciares se producieron a finales del Terciario, en el Plioceno. Por lo cual estos hechos no nos sirven para fijar el inicio del Cuaternario. En las últimas décadas se han realizado esfuerzos para conservar el límite que permita unificar la cartografía geológica a escala internacional. El Congreso de la Asociación Internacional para el estudio del Cuaternario ( INQUA) celebrado en 1973 acordó adoptar un límite convencional para lo que se buscó un acontecimiento de validez mundial, el comienzo del momento de polaridad positiva en el campo magnético terrestre en el episodio OLDOWAY , datado hace 1,82 millones de años. Más recientemente a mediados de los años 80, el INQUA, decidió fijar el inicio del Cuaternario hace 1,62 millones de años, basándose en cronologías obtenidas a partir del análisis de microfauna (foraminíferos) que reflejan con mayor exactitud los cambios climáticos a escala mundial. En cualquier caso hay que tener presente que la delimitación del Cuaternario es un puro convencionalismo adoptado por cuestiones metodológicas en el campo de la geología, pero que se contradice con el carácter evolutivo que tienen los procesos naturales como los cambios en la flora y la fauna. El Cuaternario se divide en 2 periodos: Pleistoceno y Holoceno, que no son equivalentes en duración, pues el Pleistoceno comprende desde el inicio del Cuaternario hasta el final de la última glaciación 12.000 – 10.000 años, y el Holoceno engloba los últimos 12.000 años. Aunque ya hemos señalado que el glaciarismo no es un fenómeno exclusivo de esta era, se emplea con alternancia de periodos glaciares con otros interglaciares para realizar la periodización de la era. El Pleistoceno se divide en 3 etapas: Pleistoceno Inferior: desde 1,62 millones de años hasta 730.000 años Pleistoceno Medio: 730.000 años hasta 127.000 años Pleistoceno Superior: 127.000 años hasta 12.000 – 10.000 años, inicio del Holoceno
El glaciarismo Cuaternario se manifiesta en la aparición de extensas superficies de hielo denominadas Inlandsis que cubren de forma continua gran parte de la superficie de los continentes. Este fenómeno se conoce en Europa y Norteamérica y se considera que estas oscilaciones climáticas se corresponderían en zonas más meridionales del planeta, con la alternancia de periodos pluviales e interpluviales. A principios del siglo XX PENCK y BRUCKNER identificaron en los Alpes en el curso del alto Danubio la existencia de niveles de aluviones dejados por las aguas en al menos 4 grandes glaciaciones a las que dieron los nombres de los valles donde fueron estudiadas. Hacia 1930 se definió una glaciación anterior (DONAU ) y posteriormente otra más antigua ( BIBER). Las glaciaciones están separadas por periodos más cálidos denominados interglaciares. Dentro de cada glaciación se diferencian momentos muy fríos o máximos glaciares llamados estadios , separados por fases de un frío menos intenso llamados interestadios. Como las glaciaciones no han sido manifestaciones climáticas común a todo el planeta, en la actualidad para estudiar los cambios climáticos se tiende a utilizar las curvas marinas de paleotemperaturas que se obtienen investigando los depósitos sedimentarios acumulados en los fondos oceánicos que reflejan de forma más fiable los cambios globales de temperatura. La escala más empleada es la establecida a partir del oxígeno encontrado en los caparazones de los foraminíferos acumulados en los fondos marinos. El oxígeno se presenta en forma de 2 isótopos diferentes el 16 y el 18. El primero más abundante en épocas cálidas y el segundo en épocas frías. Como el oxígeno pasa a formar parte de los caparazones de los foraminíferos, mientras estos están vivos la temperatura se queda “grabada” en su cuerpo y esa información se deposita lentamente en el fondo del mar cuando mueren. A partir del registro climático de los fondos marinos se ha elaborado una curva de paleotemperaturas bastante amplia y precisa que distingue fases cálidas y frías desde el uno hacia atrás. Las fases impares corresponden a momentos cálidos y las pares a los fríos.
Pleistoceno: cambios climáticos y alteraciones medioambientales
Una de las cuestiones más interesantes a la hora de abordar el estudio de los cambios climáticos
El Pleistoceno Medio se inicia con el recalentamiento Günz – Mindel, que permite la reinstalación de bosques desaparecidos durante Günz, pero hace 650.000 años se inicia un nuevo enfriamiento con la glaciación Mindel , que provoca la desaparición de especies animales pliocenas que son reemplazadas por otras como renos, uros, linces, panteras, glotones y zorros árticos. El cambio faunístico que se produce en esta etapa es el más importante de todo el Cuaternario. Hace 300.000 años se produce una nueva elevación de la temperatura con el interglaciar Mindel – Riss, que favorece el florecimiento de bosques. Con el inicio de Riss hace 250.000 años, se conocen periodos más fríos aún que en Mindel por lo que los ecosistemas predominantes serán la tundra y la estepa loéssica. El Pleistoceno Superior se inicia con una etapa de gran recalentamiento hace 70.000 años correspondientes al interglaciar Riss – Würm, que favorece el crecimiento de vegetación arbórea y la expansión de panteras, gamos, elephas anticus, rinoceronte merki. Con el inicio de Würm que duró 70.000 años el clima empeora notablemente y los bosques dejan paso a las estepas y empieza a predominar una fauna adaptada al frío como el mamut, el reno, el rinoceronte lanudo, que se mantiene hasta el Holoceno.
. Los ancestros del ser humano. El proceso de hominización y la filogenia humana. Australopitecos, parántropos y homos. Las culturas del Paleolítico inferior.
El origen del hombre debe estar enmarcado en un proceso evolutivo muy amplio en el que hay que tener presente el lugar que ocupa nuestra especie dentro del reino animal. El hombre pertenece al orden de los primates que aparecieron en la tierra hace unos 70 millones de años siendo el representante más antiguo conocido el denominado PURGATORIUS , criatura de unos 7 cm de longitud que vivió en los bosques de Montana a finales del Cretácico. Actualmente la mayoría de los científicos coincide en dividir el orden de los primates en 3 subórdenes: Tarsioideos , Prosimios y Antropoides o Simios. Estos últimos aparecieron hace 40 millones de años y se caracterizan por un aumento del tamaño y el avance de las órbitas oculares al frente de la cara, lo que nos llevó una mejora en la visión.
Los simios se dividen en 2 infraórdenes: Platirrinos y Catarrinos. Los Platirrinos o monos del nuevo mundo que tiene la nariz achatada, orificios nasales laterales, 3 premolares, tabique internasal ancho y cola. Los Catarrinos tienen orificios nasales hacia abajo, tabique internasal delgado, 2 premolares y no siempre tiene cola. Los Catarrinos hace ya 30 millones de años presentaban una estructura dental con 32 dientes en la misma disposición aunque con diferentes características.
Los Catarrinos se dividen en 2 superfamilias: Cercopitécidos (mandril) y Hominoideos. Los Hominoideos y los Hilobatidos (gibones), Póngidos (orangutanes), Pánidos (gorilas) y Homínidos.
Dentro del infraorden de los Catarrinos lo más nos interesa es definir la relación existente entre Póngidos, Pánidos y Homínidos, y poder delimitar el momento de la separación de sus líneas evolutivas. Para autores como SIMONS y PILBEAM hay que partir de hace unos 15 millones de años cuando aparece en las selvas de África oriental el DRYOPITHECUS que según estos investigadores sería un antepasado común de los actuales Póngidos, Pánidos y del hombre. Otros autores consideran que el DRYOPITHECUS representa una línea paralela a la de Póngios, Pánidos y Homínidos. El esqueleto del DRYOPITHECUS más completo que se conoce se descubrió entre 1991 y 1992 en Can Llobateres (Sabadell), por un equipo dirigido por SALVADOR MOYÁ. Vivió hace 9,5 millones de años, media 1 ó 1,10 metros, pesaba unos 35 kilos, se alimentaba básicamente de frutos y presentaba los cambios necesarios para adoptar la postura erecta, aunque aún se desplazaba a 4
patas. Hace unos 10 millones de años aparecen nuevas especies de fósiles que amplían y complican el panorama de la dudosa filogenia humana. El GIGANTOPITHECUS : el primer resto de esta especie de Póngido fósil fue encontrado pro VON DOENISWALD en una farmacia china, donde se vendían sus dientes a los que se atribuían propiedades terapéuticas. Era de grandes dimensiones, tenía mandíbulas poderosas y estaba adaptado a la vida en espacios abiertos. El OREOPITHECUS : podía alcanzar 1,20 metros de altura y unos 400 cm cúbicos de capacidad craneal. Su dentadura presenta características parecidas a las del hombre. Autores como VALLOIS opinan que pertenecía a la familia de los Homínidos, pero otros como LEAKY lo incluyen en los Póngidos. Salvador Moyá ha demostrado que se trata del primate bípedo más antiguo que se conoce, y que la estructura de su mano era parecida a la del hombre. Quedó aislado en una isla del Mediterráneo, que se separó del continente hace 9 millones de años. Allí sin la amenaza de los depredadores bajó de los árboles y empezó a andar sobre dos piernas. Pero hace 6 millones de años el nivel del Mediterráneo descendió (a causa de una glaciación) y la isla quedó unida al continente extinguiéndose el OREOPITHECUS por la acción de los depredadores. Moyá construyó una línea evolutiva endémica que no tuvo descendencia. El RAMAPITHECUS : el primer resto se descubrió en 1934, en la India. Estaba adaptado a ambiente de sabana. Los restos conservados son numerosos pero muy fragmentarios, por lo cual ocupa una posición dudosa entre Póngidos y Homíndos. Para Leaky su cara corta, la mandíbula poco desarrollada en altura y el espesor del esmalte dental le situarían entre los Hominidos. Otros autores basándose en la forma del arco dental, el paladar y la forma de los dientes lo incluyen entre los Póngidos. Estos representantes de los Póngidos o de los Homínidos fósiles desaparecieron hace unos 6 – 7 millones de años, y los primeros Homínidos claramente definidos aparecieron hace unos 4, millones de años, fecha que podría llevarse a 6 millones de años si se acepta la inclusión entre los Homínidos del ORRORIN TUGENENSIS (Ancestro del milenio) o incluso a los 7 millones de años en el caso del SAHELANTHROPUS TCHADENSIS ( TOUMAI ). Tal y como ha demostrado la biología molecular este lapso temporal es fundamental par alcanzar una visión correcta del origen del hombre, y para ello habrá que contar con nuevos hallazgos que representen los eslabones perdidos de la evolución humana que según LE GROSS CLARK se caracterizan por: Crecimiento de la capacidad craneal. Pérdida de la cresta sagital. Desaparición de los arcos supraorbitales. Cambio en la dentición (pasar de los 36 a 32 dientes) Cambio en la forma del paladar. Disminución del ángulo facial. Incremento en la altura. La posición erecta que supone un cambio en la morfología de los pies, la pelvis, las vértebras y la posición del orificio occipital.
Australopithecus, Parántropos y Homos
África es la cuna de la humanidad. Los fósiles de los primeros Homínidos se han encontrado en África occidental, fundamentalmente en yacimientos situados a lo largo del RIFT VALLEY , una enorme fractura de la corteza terrestre que se extiende desde Mozambique hasta el Mar Muerto. La formación de esta fractura aún en expansión, que fue acompañada de fenómenos volcánicos que ocasionaron la formación de estratos de cenizas y lavas que hoy pueden ser fechadas con bastante precisión, gracias a métodos de datación como el potasio – argón y el paleomagnetismo. Los chimpancés son los hominoideos más parecidos a nosotros, de hecho compartimos con ellos el 98% del material genético. Según los estudios de los biólogos moleculares nuestra línea evolutiva se separó de los chimpancés hace 6 – 7 millones de años. Esta fecha se ha obtenido a partir de los “relojes moleculares” cuyo fundamento consiste en que la diferencia genética de 2 especies está en
en África oriental desde hace 3,9 millones de años hasta hace 2,8 millones de años. Eran bípedos con una estatura de 1,05 – 1,35 metros, un cerebro de unos 400 cm cúbicos y una alimentación de base vegetal con cierta tendencia omnívora. Presentaban un fuerte dimorfismo sexual. La relación entre las extremidades superiores y las inferiores sería similar a la del hombre actual. Caminaría con las piernas algo encorvadas y los huesos ligeramente curvados de los pies sugieren que aún pasaría cierto tiempo en los árboles. El bipedismo de los Afarensis quedó probado definitivamente tras el hallazgo de MARY LEAKY de huellas fosilizadas en Laetoli, con una antigüedad de 3, millones de años que demostraban que se trataba de un modo de caminar muy similar al nuestro. Durante algunos años se le consideró como antepasado directo del linaje humano, pero en la actualidad esta afiliación es considerada dudosa por muchos investigadores, incluso algunos proponen que podría pertenecer a una rama paralela que daría lugar a los Parántropos. Hasta hace pocos años se consideraba que la especie AUSTRALOPITHECUS AFRICANUS no tenía una antigüedad superior a 3 millones de años, pero los hallazgos producidos en la cueva de STERKFONTEIN en Sudáfrica desde 1997 permiten elevar su datación hasta hace 3,5 millones de años. La definición de esta especie se produjo tras el descubrimiento en 1924 del NIÑO DE TAUNG por DART. Dart contaba con la dificultad de definir una especie a partir de un fósil perteneciente a una criatura infantil, pero tras muchos años se ha podido completar su descripción. El cráneo se asemeja más al de los humanos, pero posee un cuerpo primitivo caracterizado por poseer brazos largos y piernas cortas. El hallazgo a finales de los años 90 en Sterkfontein de un esqueleto casi completo de esta especie, permite asegurar que medirían 1,20 metros. Investigadores como COPPENS opinan que los Africanus derivan de los Afarensis, cuando estos se desplazan desde África oriental hacia África meridional hace unos 3,5 millones de años, produciéndose una evolución paralela del Australopithecus en estas zonas. Las últimas dataciones dadas a los Aficanus parecen descartar esta teoría y hacen pensar que sería más lógico que ambos derivarían de un antepasado común. En el Norte de África se ha documentado otra forma de Australopithecus que ha sido datada entre 3,5 y 3 millones de años, se trata del AUSTRALOPITHECUS BARELGHAZALI definido a partir de los restos encontrados por el equipo de MICHELLE en el Chad. Parece constituir una variación del Afarensis, aunque tan solo se conoce una parte del cráneo, pero sugiere una temprana expansión de los Australopithecus hacia el oeste, dando lugar a variaciones regionales. El panorama en el registro fósil de hace unos 3,5 millones de años, sector complejo tras el descubrimiento dado a conocer por MEAVE y LOUISE LEAKY, en marzo del 2001. Según esos investigadores los fósiles que ha recuperado en Kenia pertenecen a una nueva especie denominada KENYANTHROPUS PLATYOPS que vivió hace unos 3,6 millones de años y se presenta una combinación de rasgos que no aparecen en ninguna otra especie de homínidos primitivos. Consideran a este espécimen como crucial en la evolución humana, insinuando que podría desplazar a los Australopithecus de su posición privilegiada. Su aceptación no es unánime, sobre todo al considerar muchos investigadores que su definición está basada en restos mal conservados y con un cráneo muy destrozado. Hace unos 2,8 millones de años se inicia un cambio climático a escala mundial, que en el continente africano se manifiesta en la expansión de las praderas herbáceas a zonas más arboladas. Numerosos investigadores estiman que este cambio ecológico debe ser puesto en relación con la desaparición de especies como el Australopithecus Afarensis y la aparición de otras mejor adaptadas a medios abiertos como los Parántropos y los Homos, que se originaron en la misma época y que llegaron a convivir cerca de 1,5 millones de años. Los homínidos ofrecieron 2 respuestas diferentes a este cambio medioambiental. Por n lado se produjo una especialización protagonizada por los parántropos que se acomodaron a una clase de alimentación de las superficies herbáceas y por otro lado se dio una respuesta generalizada que residieron y se alimentaron en cualquier hábitat propicio para la supervivencia.
superan en talla y masa corporal a los Australopithecos, pero su apariencia es completamente diferente. Desarrollan un impresionante aparato masticador con grandes muelas para procesar elementos vegetales muy energéticos y duros, que precisaban ser preparados en la boca antes de ser digeridos. La mandíbula y los huesos de la cara experimentaron una expansión que culminó con la expansión de la cresta sagital, ante el aumento de los músculos temporales, básicos en el proceso de masticación. Actualmente se acepta la existencia de 3 especies dentro del género PARANTHROPUS.
El más antiguo sería el PARANTHROPUS AETHOPICUS , que habitó en la zona de África oriental hace unos 2,7 millones de años, mostrando un estado evolutivo intermedio entre el Australopithecus Afarensis y el PARANTHROPUS BOISEI , el cual aparecería hace 2,3 millones de años coincidiendo con la desaparición del Aethopicus. El ejemplar más conocido del Boisei es precisamente el primero que se descubrió en 1959 cuando LOUISE y MARY LEAKY hallaron unos llamativos fósiles en OLDOWAY , que recogieron bajo la denominación de ZINJATHROPUS BOISEI (casca nueces). Los restos más modernos de esta especie tienen una antigüedad en torno a 1 millón de años. La tercera especie es el PARANTHROPUS ROBUSTUS que fue el primero en ser definido por R. BROOM. El Paranthropus Robustus derivaría probablemente del Australopithecus Africanus, y se desarrollarían entre 2 – 1 millones de años.
El género Homo apareció hace unos 2,5 millones de años en el área del Rift Valley, en África oriental y meridional. Durante muchos años los primeros fósiles de Homo fueron catalogados como HOMO HÁBILIS , a partir de los restos hallados en Oldoway, por Louise y Mary Leaky, estimándose que su antigüedad no se podría remontar más allá de 2 millones de años. En la última década se han dado a conocer fósiles de homo de unos 2,3 – 1,5 millones de años, concretamente una mandíbula procedente de Malawi (África), un fragmento de cráneo del Lago Baringo (Kenia) y un maxilar superior en Hadad (Etiopía). Este último apareció junto a una veintena de útiles lítico que representan el caso más antiguo de asociación de industria lítica y restos de homo. Recientemente a partir de los estudios realizados por BERNARD WOOD se ha planteado la posibilidad de la existencia de un homo contemporáneo al Hábilis, se trata del HOMO RUDOLFENSIS , definido principalmente a partir de los restos encontrados cerca del LAGO TURKANA. Esta especie poseía una cara larga y ancha, con arcos superciliares menos prominentes que el Hábilis. Un aparato masticador desarrollado y una cavidad craneal más grande y redondeada. La especie Rudolfensis no es unánimemente aceptada, algunos opinan que podría seguir estando incluido entre los Hábilis, explicando las diferentes anatomías a partir del dimorfismo sexual. Recientemente a partir de la definición del Kenyanthropus platyops, Meave leaky ha sugerido la posibilidad de que el Homo Rudolfensis se tratase en realidad de un KENYANTHROPUS RUDOLFENSIS , descendiente del Platyops. Por otro lado todavía se discute si el Hábilis debe ser clasificado en el género Homo o si realmente se trata de un tipo avanzado de Australopithecus. El último aspecto replanteado en torno a las formas más primitivas, ha sido hasta hace poco su indudable relación con la primera fabricación de útiles. Hasta el punto de haber empleado la capacidad de crear herramientas, como criterio para caracterizar a nuestro género. A principios de 1999, TIM WHITE, dio a conocer una nueva especie el AUSTRALOPITHECUS GHARI , que hubiera vivido en la actual Etiopía hace 2,5 millones de años. En el dialecto de los Afar, Ghari significa “sorpresa”, y realmente su hallazgo resulta sorprendente al haberse encontrado junto a él herramientas de piedra. Este descubrimiento obliga a plantearnos ciertas ideas que se creían establecidas, por un lado supone la definición de una nueva especie de Australopithecus, que puede sustituir al Afarensis y Africanus como candidato a ancestro del género Homo. Por otro lado, exige demostrar el principio que atribuía la fabricación de útiles, únicamente al género Homo, en ese sentido, se puede optar al menos en dos posibilidades:
Que el Australopithecus fabricara herramientas de piedra, hecho que estaría ratificado, si
millones de años. Los poseedores de este nuevo avance técnico irían desplazando a los que no lo poseían, hasta obligarlos a emigrar fuera de África, con su tecnología más arcaica. De hecho el Achelense no aparecerá en Europa y en Asia hasta hace algo menos de un millón de años.
En relación con esa teoría, debemos tener presente que resulta significativo que según los hallazgos de Dmanisi, los primeros humanos que salieron de África tenían un cerebro muy pequeño, y aparecieron asociados a industrias primitivas. En África, Asia y Europa se han encontrado numerosos restos, que tradicionalmente estarían atribuidos de forma genérica al Homo Erectus, pero en muchos casos presentan importantes diferencia anatómicas, que eran explicadas por adaptaciones geográficas o modificaciones en el tiempo, pues en este grupo Erectus, se incluían fósiles desde hace 1,9 millones de años hasta hace 300.000 años. Actualmente se piensa que en realidad se trata de especies diferentes: Ergaster Erectus Antecesor Heidelbergensis
El pionero, Ergaster saldría de África llegando hasta las puertas de Europa (yacimiento de Dmanisi), y desplazándose hacia Asia, donde daría lugar al Erectus. El primer resto de un hallazgo atribuido a Erectus se produjo en la Isla de Java, en 1892 por DUVOIS. A comienzos del siglo XX se documentaron nuevos restos de Erectus en el yacimiento de CHU-KU-TIEN, con una cronología compleja, abundantes fósiles, actualmente desaparecidos y con posibles muestras de dominio del fuego, que hoy día son puestas en entre dicho. Los trabajos llevados a cabo en los últimos años, en importantes yacimientos asiáticos, han llevado a sus responsables a defender la presencia del Erectus en esta zona. Desde época muy temprana, así en LONGGUPO se han hallado unos dientes atribuidos a Erectus, fechados en 1,8 millones de años, y en la zona de SANGIRAN , se han datado estratos de sedimentos que contienen fósiles humanos en una fecha de 1,6 millones de años. Estas dataciones deber ser tomadas con precaución, al no existir absoluta seguridad de que las muestras utilizadas para la datación, correspondan a los mismos niveles en que aparecieron fósiles humanos. Hace 1,3 millones de años, se produjo una nueva salida de Homos de África, en esta ocasión protagonizada por el HOMO ANTECESOR , que este caso se dirigiría a Europa. El occidente europeo cuenta con restos significativos de actividad humana de más de 1 millón de años. En MONTO POGGIOLO, apareció a principios de los años 90 un conjunto de útiles líticos de algo más de 1 millón de años. En la SIERRA DE ATAPUERCA , en el yacimiento de la SIMA DEL ELEFANTE, hay muestra de ocupación humana de similar antigüedad, concretamente ene el verano del 2003 se han encontrado 5 lascas de 1,3 millones de anos de antigüedad. Con algo menos de 1 millón de años hay otros yacimientos en Europa occidental como LE VALLONET en la costa francesa, FUENTE NUEVA TRES y LA GRAN DOLINA , donde se han documentado fósiles de Homo Antecesor que se han datado en unos 800.000 años de edad. El Homo Antecesor tendría una estatura como la de los hombres actuales, con una capacidad craneal en torno a 1000 cm cúbicos, una cara moderna sin arcos supraorbitales no muy marcados y sin mentón. Según el equipo de Atapuerca, el Homo Antecesor evolucionaría en África hacia los PRESAPIENS, y en Europa hacia el HOMO HEIDELBERGENSIS , especie que está muy bien representadas en la SIMA DE LOS HUESOS (Atapuerca), con más de 1300 restos pertenecientes al menos a 32 individuos de ambos sexos, con edades comprendidas entre los 13 y 30 años. El Homo Heidelbergensis que evolucionaría hacia el hombre de Nearderthal, hace entre 300.000 – 400.000 años logró importantes progresos en la evolución humana, como el dominio del fuego, la preservación de los cadáveres, la aparición de un leguaje y un arte básico, la ornamentación de elementos para vestir y la producción de lanzas ya estaban prefiguradas hace unos 300.000 años, y algunas fueron alcanzados de forma casi paralela por los Erectus en Asia, los Presapiens en África y los Heidelbergensis en Europa.
Al Ergaster y sus continuadores se atribuye la industria Achelense (modo2) , cuyos restos más antiguos proceden de Oldoway con 1,6 millones de años. Caracterizada por la presencia de Bifaces, es decir, útiles sobre núcleo tallado total o parcialmente por las dos caras, hasta obtener una forma entre triangular o amigdaloide. Los primeros bifaces eran muy gruesos, pero poco a poco se fueron fabricando bifaces más delgados con la introducción del percutor blando. Junto a los bifaces aparecen los primeros objetos retocados sobre lascas, con raederas y hendedores, que coexistieron con los cantos trabajados más arcaicos. Los útiles achelenses muestran cierta standartaridad y requieren una prolongada secuencia de gestos. A partir del Achelense Medio , se incorpora la técnica de LEVALLOIS , que mediante la preparación del núcleo, permite obtener útiles con una forma previamente determinada. En el Achelense Superior se han definido en Europa diversas industrias locales que no presentan utillaje bifacial:
CLACTONIENSE TAYACIENSE EVENOISIENSE PREMUSTERIENSE
Todos parientes, todos diferentes: el origen del hombre y la mujer modernos. Los primeros sapiens en el viejo mundo y el problema de los Neandertales. El ser humano moderno. Las culturas del Paleolítico Medio y Superior. El nacimiento del arte occidenal. La colonizació n y el poblamiento de América y Oceanía. Al abordar la aparición de los Sapiens en Europa nos encontramos con otras de las cuestiones controvertid as de la Paleontropología. Si aceptamos la propuesta del equipo de Atapuerca, el Homo Antecesor una vez que pobló Europa continuó evolucionando durante miles de años en unas condiciones de cierto aislamiento geográfico, hasta dar lugar al Homo Heidelbergis hace unos 350. años, el cual es considerado una forma primitiva de los Nearderthales que aparecerían en Europa hace unos 130.000 años. El hombre de NEANDERTHAL es sin duda uno de los tipos prehistóricos más populares. Los primeros restos fueron hallados en ENGIS , en 1830, en 1848 se halló otro cráneo en GIBRALTAR , y en 1856 nuevos restos en el valle alemán de NEANDER , de donde deriva su nombre. Como por esas fechas aún no se aceptaba una gran antigüedad para el origen del hombre, los restos de Neander recibieron múltiples interpretaciones. Se le consideró un enfermo de raquitismo, otros que podía ser un idiota recluido en una cueva, incluso se llegó a decir que se trataba de un cosaco mongol muerto durante las guerras napoleónicas. Desde entonces han aparecido numerosos restos por buena parte de Europa, Próximo Oriente y Norte de África, destacando yacimientos como LA CHAPELLE AUX SAINTS (Francia) y SHANIDAR (Irak). Entre sus características físicas podemos destacar una altura entre 1,50 – 1,70 metros, capacidad craneal entre 1500 – 1700 cm cúbicos, potente musculatura, cráneo
A) MIUSTERIENSE DE TRADICIÓN ACHELENSE Facies B Bifaces menos que en el anterior Aumento de cuchillos de dorso Aumento de denticulados a) Con técnica Levallois b) Sin técnica Levallois B) MUSTERIENSE DE DENTICULADOS Más del 80% de denticulados a) Levallois b) No Levallois
Se han propuesto diversas razones para interpretar estas variaciones del Musteriense. BORDES, veía en ello diferencias culturales entre los grupos de poblaciones Neanderthales nómadas. BINFORD, considera que son debidas a una distinta funcionalidad. MELLARS propone que se deben a diferencias cronológicas. ROLLAND las explica por causas extraculturales, como la disponibilidad de materia prima, el tipo de hábitat, etc. FREEMAN, indica que no existen tales facies. Los Neanderthales se extinguieron hace unos 25.000 años, y su desaparición aún encierra bastantes interrogaciones. Tradicionalmente se veía que habían sido sustituidos en un proceso sorprendentemente rápido por los Sapiens, debido a la superioridad biológica y cultural de estos últimos, los cuales desarrollarían las industrias líticas características del Paleolítico Superior. En la actualidad esta teoría está descartada. Recientes investigaciones han demostrado que en algunas zonas de Europa, concretamente en el sur de España (Zafarraya), los Neanderthales pudieron convivir unos 15.000 años con los CROMAGNONES. En Próximo Oriente los datos son aún más llamativos, la revisión de las cronologías de los principales yacimientos del Paleolítico Medio ha puesto de relieve que los Neanderthales convivieran con seres humanos de morfología moderna, al menos durante 80.000 años, periodo en el cual ambas poblaciones desarrollaron las mismas industrias líticas, cazaron las mismas especies, y compartieron una cultura similar. Aunque tradicionalmente se pensaba que los Neanderthales no fueron capaces de fabricar útiles con una tecnología propia del Paleolítico Superior, el hallazgo en la cueva de SAINT CÉSAIRE de un esqueleto de Neanderthal asociado a una tecnología CHATELPERRONENSE. Es considerado el complejo industrial más antiguo del Paleolítico Superior, parece demostrar que el hombre de Neanderthal era capaz de fabricar los mismos útiles que los Sapiens. Este tipo de hallazgos hace necesario replantearse las relaciones filogenéticas entre los Neanderhales y el hombre moderno. Para autores como STRINGER el Neanderthal se encuentra muy alejado genéticamente del Sapiens. La antropóloga TILLER considera a los Neanderthales y los hombres modernos como dos subespecies que habrían derivado de un HOMO SAPIENS ARCAICO , y que incluso se podrían haber unido genéticamente. No se pueden descartar posibles cruces puntuales entre ambas especies, pero en ningún caso fueron lo suficientemente amplio como para dejar su huella en la información genética. En cualquier caso el final de los Neanderthales sigue sin estar aclarado, aunque se han propuesto diferentes posibilidades como extinción natural por alguna enfermedad, otra el mestizaje con los Sapiens, el genocidio ocasionado por el hombre moderno. En los últimos años aparece como explicación más probable su condicionamiento a zonas cada vez menos propicias, ante la expansión de los Sapiens, lo que ocasionaría un
descenso en los recursos, una deficiencia alimentaria que conllevaría una mayor exposición a las enfermedades y un descenso en la fertilidad. ¿Qué pudo originar o favorecer la expansión de los Sapiens frente a los Neanderthales? Para unos la explicación hay que buscarla en las innovaciones técnicas alcanzadas por los Sapiens, para otros es la mejor capacidad de los Sapiens para desarrollar un pensamiento abstracto y un lenguaje avanzado que favorecería una organización social más compleja y eficaz. La aparición del hombre moderno ha sido explicada a partir de una visión eurocéntrica, según la cual el Homo Sapiens habría aparecido en el continente europeo hace unos 40.000 años. El modelo adaptado para su definición anatómica determinó a partir de los fósiles encontrados en 1868 en el abrigo de CRO – MAGNON en la Dordoña Francesa que aparecían asociados a industria lítica Auriniaciense. El término ha sido empleado frecuentemente como sinónimo de Sapiens, cuando en realidad se trata de una de las variables europeas, siendo la otra la CHANCELADE. Parece que ce 1,5 millones de años los Homos comenzaron a adoptar unos rasgos ligeramente más modernos y a desarrollar una versión arcaica de nuestra especie, eran más robustos, con caras más grandes, barbillas menos pronunciadas y arcos supraciliares sobre los ojos. Uno de los problemas con los que nos enfrentamos para analizar la aparición de los Sapiens es la escasez de fósiles existentes en África, en el intervalo que va desde hace 500.000 – 200.000 años. Uno de los mejores ejemplares que se enmarcan en este periodo es el HOMO RODECIENSIS , que presenta una capacidad craneal de 1.300 cm. cúbicos y una altura de 1,80 m. Otros restos de Pre – Sapiens, con una antigüedad entre 400.000 y 250. años proceden de NDUTU (Tanzania), BODO (Etiopía) y el Lago Turkana en Kenia. A parte de algunos encontrados en el área de Sudáfrica como un enorme fémur recuperado en Namibia, que pudo pertenecer a un hombre de casi 2 m. De altura. Las áridas condiciones que padeció África hace 190.000 años pudieron empujar a los humanos hacia zonas aisladas con suficientes zonas para subsistir, y en este cambio climático se pudieron observar diversas modificaciones culturales y anatómicas que cristalizaron al Homo Sapiens. Los avances en los métodos de datación y excavación, el hallazgo de nuevos fósiles y las aportaciones de la genética han alejado el origen moderno del hombre en Europa, a la vez que presentan a África como candidata más firme para localizar su aparición entre hace 100.000 y 200.000 años. En varios yacimientos africanos se ha documentado fósiles humanos anatómicamente modernos con fechas antiguas. De la cuenca del río OMO (Etiopía) procede un cráneo datado en 130.000 años y en la desembocadura del río KLASIES hay fósiles de Sapiens con una antigüedad de 100.000 años, aunque sin duda los restos más sorprendentes proceden de la Laguna LANGEBAAN, donde se han documentado 3 huellas de Sapiens con una antigüedad de 117.000 años. En el año 2.003 se han dado a conocer 3 cráneos procedentes del yacimiento de HERTO, datados en 160.000 años, que a pesar de presentar pequeñas diferencias con nuestra actual morfología craneal corresponden a Sapiens con una capacidad de 1.400 cm. cúbicos. En la actualidad existen varias teorías que intentan explicar el origen del hombre moderno.
TEORÍA DE STRINGER Y ANDREWS
La primera fue propuesta por STRINGER, ANDREWS que en 1981 la teoría de OUT OF AFRICA , también conocido como Modelo del Arca de Noé o Jardín del Edén, que concibe la aparición del hombre moderno, como un acontecimiento único, sucedió entre