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Exploración Arqueológica: Ambrona y Torralba, Yacimientos Prehistóricos - Prof. Torres Ort, Apuntes de Prehistoria

Una descripción detallada de los yacimientos prehistóricos de ambrona y torralba, localizados en el sistema central de españa. Se abordan aspectos como el clima y paisaje, la vegetación, los grupos humanos, la fauna y las herramientas encontradas en estos sitios. Se incluyen referencias a la evolución humana y las estrategias de supervivencia de los grupos prehistóricos.

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 22/01/2016

alejandrogonzo
alejandrogonzo 🇪🇸

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Salida de Campo Prehistoria I
Yacimientos de Ambrona y Torralba:
Clima y Paisaje: Los yacimientos de Ambrona y Torralba se
encuentran en el extremo oriental del Sistema Central, cerca de la
cuenca terciaria de Almazán, en un paisaje conformado por una gran
depresión de origen cárstico, en cuyas laderas y fondo se reconocen
distintas supercies escalonadas del Terciario y terrazas rocosas
cuaternarias de origen uvial.
Los análisis polínicos realizados en las secuencias sedimentarias de
Ambrona y Torralba han permitido llevar a cabo una reconstrucción del
paisaje, pudiéndose deducir, a partir de este estudio, también las
características del clima.
La vegetación estuvo constituida por pinos, enebros/sabinas, gramíneas,
sauces, olmos, etc... El clima que se daba más suave que en la
actualidad, templado y relativamente húmedo, con importantes masas
forestales y zonas abiertas de pradera, lagunas y zonas encharcadas.
Los grupos humanos: En los yacimientos del Paleolítico Antiguo
situados al aire libre no suelen aparecer más que muy
esporádicamente restos humanos y, hasta la fecha, no se han hallado
en Ambrona y Torralba. La presencia de grupos humanos queda
demostrada, sin embargo, por el hallazgo de utensilios y marcas y
fracturas sobre los huesos producidas al descuartizar los cadáveres
de los animales.
La cronología del yacimiento y la tipología de los útiles nos sitúan en la
época del Homo Heidelbergensis cuya evolución con el tiempo dará lugar
al Homo Neanderthalensis. Por los datos de Ambrona y Torralba y otros
yacimientos como el de Atapuerca, sabemos que el Heidelbergensis
empleó tres estrategias para su supervivencia: caza, carroñeo y
recolección. La elevada cohesión social de estos grupos humanos y su
facilidad para la comunicación verbal permite denirlos como grupos
complejos, con un grado considerable de estructura social.
Fueron grupos nómadas en función de la movilidad de los animales que
les sirvieron de dieta y las variaciones estacionales. Sus pequeños
campamentos al aire libre se situaron buscando la proximidad del agua
dulce y condiciones favorables para la caza y la recolección, así como
cierta seguridad.
Fauna: Hace 400.000 años, manadas de grandes herbívoros
gobernaban el paisaje de las praderas arboladas, que se extendía por
el interior de las tierras de la Península Ibérica. En los bordes de la
Meseta, algunos valles constituían caminos naturales por los que
circulaban, en los cambios estacionales, miles de herbívoros en busca
de buenos pastos. Siguiendo sus huellas también se desplazaban los
cazadores paleolíticos y otros depredadores.
Entre la fauna se podría destacar: toros primitivos, ciervos, corzos,
gamos, caballos, elefantes, rinocerontes, hipopótamos, zorros, leones o
hienas.
Alejandro Pérez de Gracia Díaz
21 de enero de 2016
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Salida de Campo Prehistoria I

Yacimientos de Ambrona y Torralba:

  • Clima y Paisaje: Los yacimientos de Ambrona y Torralba se encuentran en el extremo oriental del Sistema Central, cerca de la cuenca terciaria de Almazán, en un paisaje conformado por una gran depresión de origen cárstico, en cuyas laderas y fondo se reconocen distintas superficies escalonadas del Terciario y terrazas rocosas cuaternarias de origen fluvial. Los análisis polínicos realizados en las secuencias sedimentarias de Ambrona y Torralba han permitido llevar a cabo una reconstrucción del paisaje, pudiéndose deducir, a partir de este estudio, también las características del clima. La vegetación estuvo constituida por pinos, enebros/sabinas, gramíneas, sauces, olmos, etc... El clima que se daba más suave que en la actualidad, templado y relativamente húmedo, con importantes masas forestales y zonas abiertas de pradera, lagunas y zonas encharcadas.
  • Los grupos humanos: En los yacimientos del Paleolítico Antiguo situados al aire libre no suelen aparecer más que muy esporádicamente restos humanos y, hasta la fecha, no se han hallado en Ambrona y Torralba. La presencia de grupos humanos queda demostrada, sin embargo, por el hallazgo de utensilios y marcas y fracturas sobre los huesos producidas al descuartizar los cadáveres de los animales. La cronología del yacimiento y la tipología de los útiles nos sitúan en la época del Homo Heidelbergensis cuya evolución con el tiempo dará lugar al Homo Neanderthalensis. Por los datos de Ambrona y Torralba y otros yacimientos como el de Atapuerca, sabemos que el Heidelbergensis empleó tres estrategias para su supervivencia: caza, carroñeo y recolección. La elevada cohesión social de estos grupos humanos y su facilidad para la comunicación verbal permite definirlos como grupos complejos, con un grado considerable de estructura social. Fueron grupos nómadas en función de la movilidad de los animales que les sirvieron de dieta y las variaciones estacionales. Sus pequeños campamentos al aire libre se situaron buscando la proximidad del agua dulce y condiciones favorables para la caza y la recolección, así como cierta seguridad.
  • Fauna: Hace 400.000 años, manadas de grandes herbívoros gobernaban el paisaje de las praderas arboladas, que se extendía por el interior de las tierras de la Península Ibérica. En los bordes de la Meseta, algunos valles constituían caminos naturales por los que circulaban, en los cambios estacionales, miles de herbívoros en busca de buenos pastos. Siguiendo sus huellas también se desplazaban los cazadores paleolíticos y otros depredadores. Entre la fauna se podría destacar: toros primitivos, ciervos, corzos, gamos, caballos, elefantes, rinocerontes, hipopótamos, zorros, leones o hienas.

21 de enero de 2016

Yacimiento de Valonsadero:

Según los estudios hasta la fecha, las pinturas rupestres que se encuentran en Valonsadero datan entre el año 3.000 y 2.000 Antes de Cristo (Calcolítico-Edad de Bronce) y fueron realizadas por pueblos nómadas que narraban en las paredes hechos cotidianos mezclados con deidades simples. Se trata de dibujos esquemáticos, muy lineales y pictográficos que representan figuras humanas, animales y plantas. Encontramos escenas de pastoreo, caza, labores agrícolas, rituales, etc.

Yacimiento de Numancia:

Esta ciudad estaba en un terreno elevado por lo que era bastante fácil defenderla de ataques enemigos. El principal enemigo que asediaba esta ciudad eran los romanos, que ataque tras ataque, no consiguieron nada hasta el año 133 a.C. cuando Publio Cornelio, con consentimiento del Senado Romano, decide rodear y destruir la ciudad. Los numantinos aguantaron todo el tiempo que pudieron pero, al verse rodeados y al verse escasos de víveres, muchos de ellos decidieron optar por una muerte digna de guerreros y se suicidaron; los que no se suicidaron, cuando la ciudad fue tomada y destruida, acabaron como esclavos.

En el yacimiento donde se encuentran los restos de esta ciudad destacan cuatro edificaciones importantes:

  • La casa de las columnas: Esta casa constituye un buen ejemplo de las residencias del barrio sur, en las que se incorporan elementos arquitectónicos al gusto romano, aunque solamente podemos apreciar los restos de su patio porticado. Se trata de un espacio de forma rectangular, situado delante de las casas, de forma rectangular, con un pequeño pórtico, en forma de “L”, apoyado en columnas (sólo quedan dos), para protegerse del sol, y una zona descubierta de forma rectangular, para aprovechar el sol. Desde este patio se accedía a la vivienda (situada detrás y más elevada), por las escaleras de piedra situadas al fondo. El tejado de estas casas era de tipo romano, realizado con grandes tejas planas rectangulares (tegulae), cuya unión se cubría por otra teja curva (imbrex).
  • La casa romana: Era más grande que la celtibérica, siendo su fachada exterior toda de piedra, mientras que las compartimentaciones internas tienen la base de piedra y el recrecido de adobe, estando recubiertas con un manteado de cal. No obstante, mantienen elementos constructivos anteriores como la cubierta vegetal, y las piedras poco trabajadas. A la casa se accede por un patio abierto con aljibe y horno de pan, la puerta, de madera (incluida la cerradura) da acceso a un pequeño vestíbulo (con los molinos de mano y el telar) que facilita la entrada a la cocina (con la boca del horno, el hogar, la mesa con el banco corrido y el utillaje) y a las habitaciones (con la cama y el arcón). La última estancia está destinada a granero y

21 de enero de 2016

  • 21 de enero de