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Orientación Universidad
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primera cruzada, Apuntes de Historia de la Edad Media

Asignatura: Història Medieval Universal II, Profesor: Francisco Javier Faci, Carrera: Història, Universidad: URV

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 22/05/2015

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Anna Villó Martí Historia Medieval Universitat Rovira i Virgili
RECENSIÓN SOBRE LA PRIMERA CRUZADA:
La siguiente recensión trata sobre el libro Historia de las cruzadas de Hans
Eberhard Mayer. El tema elegido se basa en el capitulo tres de este libro,
contando la historia de la primera cruzada llevada a cabo entre 1096 y 1099.
Antes de empezar la primera cruzada, el papa Urbano llevó a cabo una
propaganda para encontrar a los participantes de su cruzada. Esta
propagandística iba enfocada a caballeros que quisiesen estar bajo las
direcciones de la Iglesia. Al excluir a los monarcas europeos de dicha
selección, la Iglesia se consideraba la única institución superior que pudiese
dirigir la cruzada.
Urbano, nombró a Ademaro de Le Puy como jefe de la cruzada, que tenía
funciones tanto religiosas como políticas, y a Raimundo IV de Tolosa como
director militar de la cruzada.
Todos los caballeros voluntarios eran recibidos en sus filas. Llevaban como
símbolo unas cruces de tela, que fue el distintivo de los cruzados. Esta era
signo de protección divina, pero también era un símbolo que garantizaba una
serie de privilegios seculares. Se trataba de mantener el patrimonio de los
cruzados al margen del poder civil y libre de cargas mientras estuviesen fuera
de sus hogares. También se les daba una moratoria de deudas, ya que el viaje
generaba muchos gastos. A quien rompía el voto de tomar la cruz, se le
excomulgaba. La marcha de la primera cruzada fue fijada el 15 de agosto de
1096 y se tenía la intención de que todos los contingentes se reunieran en
Constantinopla.
La propaganda y difusión de esta cruzada tras el Concilio de Clermont, fue
llevada a cabo por el propio papa Urbano, los monasterios cluniacenses, los
obispos reunidos en el concilio y los predicadores populares. Esta predicación
se extendió por Anges, Tours y Limes, el Loira y Normandía; fue débil en las
zonas de Alemania, Italia e Inglaterra. Uno de los predicadores más famosos
fue Roberto de Arbrissel. Se formaron leyendas entorno a él convirtiéndolo en
un protagonista en la realización de las cruzadas. Este predicó en Francia y se
fue moviendo hacia oriente mientras se le iba uniendo una masa de gentes del
pueblo bajo. Estos no servían para el combate, pero la iglesia no les negó su
marcha. Aquí se observa el vínculo creado por Urbano entre peregrinación,
guerra contra el fiel y recompensa espiritual.
El primer grupo, con Gualterio Sin Haber de líder, fue el primero en llegar a
Constantinopla. Pedro el Ermitaño llegó unas semanas más tarde, con algunas
pérdidas ocasionadas por los mercenarios pechenegos. Muchos de los otros
grupos ni siquiera llegaron a Bizancio por la mala organización de sus líderes o
porque fueron masacrados en Hungría. La mayoría de éstos cruzados se
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RECENSIÓN SOBRE LA PRIMERA CRUZADA:

La siguiente recensión trata sobre el libro Historia de las cruzadas de Hans Eberhard Mayer. El tema elegido se basa en el capitulo tres de este libro, contando la historia de la primera cruzada llevada a cabo entre 1096 y 1099.

Antes de empezar la primera cruzada, el papa Urbano llevó a cabo una propaganda para encontrar a los participantes de su cruzada. Esta propagandística iba enfocada a caballeros que quisiesen estar bajo las direcciones de la Iglesia. Al excluir a los monarcas europeos de dicha selección, la Iglesia se consideraba la única institución superior que pudiese dirigir la cruzada.

Urbano, nombró a Ademaro de Le Puy como jefe de la cruzada, que tenía funciones tanto religiosas como políticas, y a Raimundo IV de Tolosa como director militar de la cruzada.

Todos los caballeros voluntarios eran recibidos en sus filas. Llevaban como símbolo unas cruces de tela, que fue el distintivo de los cruzados. Esta era signo de protección divina, pero también era un símbolo que garantizaba una serie de privilegios seculares. Se trataba de mantener el patrimonio de los cruzados al margen del poder civil y libre de cargas mientras estuviesen fuera de sus hogares. También se les daba una moratoria de deudas, ya que el viaje generaba muchos gastos. A quien rompía el voto de tomar la cruz, se le excomulgaba. La marcha de la primera cruzada fue fijada el 15 de agosto de 1096 y se tenía la intención de que todos los contingentes se reunieran en Constantinopla.

La propaganda y difusión de esta cruzada tras el Concilio de Clermont, fue llevada a cabo por el propio papa Urbano, los monasterios cluniacenses, los obispos reunidos en el concilio y los predicadores populares. Esta predicación se extendió por Anges, Tours y Limes, el Loira y Normandía; fue débil en las zonas de Alemania, Italia e Inglaterra. Uno de los predicadores más famosos fue Roberto de Arbrissel. Se formaron leyendas entorno a él convirtiéndolo en un protagonista en la realización de las cruzadas. Este predicó en Francia y se fue moviendo hacia oriente mientras se le iba uniendo una masa de gentes del pueblo bajo. Estos no servían para el combate, pero la iglesia no les negó su marcha. Aquí se observa el vínculo creado por Urbano entre peregrinación, guerra contra el fiel y recompensa espiritual.

El primer grupo, con Gualterio Sin Haber de líder, fue el primero en llegar a Constantinopla. Pedro el Ermitaño llegó unas semanas más tarde, con algunas pérdidas ocasionadas por los mercenarios pechenegos. Muchos de los otros grupos ni siquiera llegaron a Bizancio por la mala organización de sus líderes o porque fueron masacrados en Hungría. La mayoría de éstos cruzados se

habían dado al robo y al pillaje a lo largo del Rin, sobre todo contra los judíos. El pretexto fue que los judíos eran enemigos de Cristo y merecían un castigo.

Los cruzados, asentados en Constantinopla, empezaron a saquear alos suburbios. Alejo Comneno les dijo de cruzar el Bósforo y seguir su marcha hacia Asia Menor. De esta forma, el 6 de agosto de 1096 marcharon de Constantinopla y se instalaron en la frontera con los turcos. El 21 de octubre del mismo año, muchos de estos cruzados fueron aniquilados por los turcos y se retiraron de vuelta a la capital bizantina. La cruzada del pueblo llegó así a su fin, resultando una autentica catástrofe. La colaboración entre los cruzados y bizantinos estuvo marcada después de este hecho con una desconfianza mutua.

Después del fracaso de la cruzada del pueblo, solo se podía esperar el éxito de las tropas de caballeros. En 1096, Godofredo de Bouillon abandonó el país con un numeroso grupo de seguidores. Se cree que, al ser recientemente nombrado conde, vio la cruzada como una oportunidad para obtener más renombre. Godofredo también fue el primero en gobernar Jerusalén, cosa que lo convirtió en el modelo de cruzado ideal. Sus tropas llegaron a Constantinopla el 23 de diciembre de 1096, donde se encontró al conde Hugo de Vermandois, que había llegado por mar.

Otro de los capitanes de la cruzada fue Bohemundo de Tarento, este proveniente de Italia. Se le conoce como el más ambicioso y falto de escrúpulos de todos los capitanes cruzados. Sus tropas no eran tan grandes como las de Godofredo, pero supo utilizar el ideal religioso para sus fines. Bohemundo cuido mucho la disciplina, ya que quería causar una buena impresión en Bizancio, donde la guerra entre normandos y bizantinos no se había olvidado.

El mayor contingente fue el conde Raimundo de Tolosa. Procedente del sur de Francia, sus seguidores eran provenzanos y borgoñeses. Con él se encontraba el líder religioso de la cruzada, Ademaro de Le Puy. Raimundo destaca por ser el que no tomo la cruz por motivos ambiciosos. Éste llegó a la capital el 27 de abril de 1097, donde se encontró con Roberto II de Flandes.

Con Roberto de Flandes partieron, también el duque Roberto de Normandía y el conde Esteban de Blois. Sus tropas, marcharon en octubre y se reunieron en Lucca con Urbano II después de atravesar los Alpes. En el sur de la península, Roberto se separó de los otros dos y llegó a Bizancio en mayo de 1097.

Alejo intentó sorprender a todos los príncipes y poderosos que habían llegado a la ciudad colmándoles de regalos y enseñando las maravillas de Constantinopla. El emperador llegó a un acuerdo con Hugo de Vermandois, en que los territorios, antes bizantinos y ahora musulmanes, regresarían a manos de Bizancio. Cuando Godofredo se enteró negó firmar tal pacto y no quiso

del ejército y uniéndolo para acabar con el bloqueo de Kerboga. El liderazgo lo llevo otra vez Bohemundo, quien el 28 de junio salió de la ciudad atacando a las tropas de Kerboga y saliendo airoso, otra vez. Los trucos huyeron y la ciudadela se rindió.

Durante el verano empezaron las epidemias, donde murió Ademaro de Le Puy. Los capitanes enviaron una carta al papa para que fuese a Antioquía y se pusiese el frente de la cruzada. Era una acción para perder el tiempo y terminar de decidir quien se quedaba con la ciudad. El 5 de noviembre se decidió que la ciudad sería para Bohemundo, pero sólo si iba hasta Jerusalén con los otros.

Raimundo fue quien llevó el liderazgo hasta Jerusalén y el 13 de enero salieron desde el sudeste de Antioquía. Bohemundo por su parte, falto a su palabra y se quedó en la ciudad. Conquistaron la costa de Tripoli y siguieron por Beirut, Tiro, Sidon, Akkon y Haifa, hacia el interior. El 6 de junio ocuparon Belén y el 7 de junio vieron por fin su meta: Jerusalén.

La ciudad era difícil de conquistar, ya que el gobernador fatimí tomó medidas para resistir a los cruzados. El 13 de junio los cristianos intentaron entrar en la ciudad, pero no pudieron tomarla por falta de escaleras y maquinas de asedio. Afortunadamente llegaron seis barcos cristianos a Jaffa con los materiales para construirlas el 17 de junio. Los peregrinos iniciaron una serie de procesiones que rodearon la ciudad y llegaron hasta el monte de los olivos, hecho que sorprendió a los musulmanes de la ciudad.

El ataque final se inició el 14 de julio y el 15 consiguieron irrumpir en las murallas. Se abrieron las puertas y se tomó la mezquita de al-Aqsa. El gobernador fatimí se retiro a la Torre de David. Finalmente, éste y su sequito fueron los únicos musulmanes que salieron con vida de la ciudad. El frenesí de la victoria llevó a los cruzados a matar a todo el mundo, sin tener en cuenta raza o religión.

La tumba del Señor volvió a estar en manos cristianas. Los cruzados se enteraron de que el ejército egipcio estaba de camino a la ciudad. Los cruzados, por su parte, se dieron cuenta de que no habían planeado que hacer con la ciudad una vez tomada. Lo primero fue crear cargos religiosos y civiles para afianzar lo conquistado. Raimundo rechazó la corona, Godofredo lo imitó, pero aceptó la potestad que le ofrecían y se hizo con la Torre de David para él. Raimundo marchó enojado con sus seguidores a peregrinar a Jericó y el Jordán.

Aún así, Raimundo acudió en su ayuda cuando el ejército egipcio llegó a la ciudad de Jerusalén. La batalla tuvo lugar el 12 de agosto de 1099, donde los egipcios fueron sorprendidos por los cruzados y totalmente aniquilados. El 13 de agosto volvieron a Jerusalén, con el éxito de la cruzada asegurado y con la reconquista de Tierra Santa.

Finalmente, creo que los cruzados no se organizaron demasiado bien. Por ejemplo, la llamada cruzada del pueblo fue totalmente inútil, principalmente porque fueron los primeros en marchar y ni siquiera eran guerreros. El fallo de la cruzada de los caballeros, fue que no tenían planeado que hacer con los territorios conquistados, cosa que se hubiese tenido que pensar antes de marchar a oriente a conquistarlos. Por otra parte, se sabe que en todas las guerras se cometen barbaridades, pero siendo esta una “guerra santa”, tendrían que haber evitado algunos actos inmorales (como el canibalismo) ya que representaban al papa y a Dios, dando mal ejemplo en los territorios conquistados. También se ve que no tenían calculado el tiempo que tardarían en conquistar el territorio, ya que según el texto, siempre se quedaban sin comida ni agua mientras estaban, o bien viajando, o bien en medio de un asedio. Finalmente, creo que Bizancio estuvo muy pasivo en la cruzada. Si esta quería los territorios antes bizantinos, hubiese tenido que participar más y estar presente en las conquistas, de esta forma, los cruzados hubiesen tenido que darle las ciudades y no quedárselas para ellos, como el caso de Bohemundo, simplemente porque Alejo no los reclamó.