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Prisa apuntes, Apuntes de Periodismo

Asignatura: Empresa periodística, Profesor: Francisco Fernández, Carrera: Periodismo, Universidad: URJC

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 21/06/2014

jorurjc
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TEMA 5: LA PARTICIPACIÓN DE LOS PERIODISTAS EN LOS MEDIOS DE
COMUNICACIÓN: CASO LE MONDE-EL MUNDO.
1.- INTRODUCCIÓN
La participación de los periodistas en las empresas periodísticas no sólo consiste en la
propiedad total del medio, sino que, además de ésta, también puede haber fórmulas de
participación en su gobierno y en su gestión, y en los beneficios. El que los
periodistas puedan participar en un medio de comunicación ha creado dos posturas la
de los que encuentran argumentos a favor y la de que ven objeciones a dicha
participación.1
1.1. Argumentos favorables:
Las empresas tienen una gran cantidad de responsabilidades y posibilidades de
gestión, ello implica que, a la mayoría de los trabajadores esa toma de decisiones no
les sea indiferente. Igualmente que muchas de esas decisiones recaigan sobre ellos.
Esto hace que el trabajador se sienta parte de esa empresa, porque entiende que el
futuro de la empresa es su futuro. El periodista de una empresa periodística no es un
simple especialista, sino un trabajador intelectual. Y en la mayoría de los casos nadie
mejor que el periodista sabe lo que conviene a la empresa.
En la empresa periodística, el derecho de propiedad no debe equivaler al único
y exclusivo derecho de gobierno, gestión y disfrute de la empresa. Porque la empresa
tiene además de todo eso una dimensión social. Una responsabilidad y una función
social de servicio a la sociedad, de colaborar con el mejoramiento de sus estructuras,
y de ayudar a que se vayan imprimiendo ideales de justicia, solidaridad, democracia
y libertad.
Por otro lado, la continua tecnificación de las empresas periodísticas ha
originado que el poder se vaya descentralizando y se deleguen un mayor número de
funciones en los informadores, lo que ha hecho que su decisión este presente en el
proceso de producción
1.2. Argumentos en contra:
No consideran oportuno que el periodista sea propietario del medio, pues
perdería su independencia como informador, al estar dominado por el ánimo de lucro.
De todas maneras, en caso de que el periodista quiera ser propietario del medio, que
lo haga como lo hacen todos los trabajadores, por la compra de acciones o de
participaciones de la empresa. Pero no por formas de participación “utópicas” y
“atípicas”. El que los informadores tomen parte en las decisiones de la empresa pone
en peligro “la unidad de acción” tan necesaria para conseguir las metas empresariales
y la coherencia editorial.
Y la última crítica es la carencia de formación empresarial de los periodistas,
que les incapacita para la gestión del medio.
De todos los casos que han existido en la realidad empresarial, creo que los
más significativos han sido internacionalmente el caso Le Monde y, dentro de
nuestras fronteras, El Mundo en la prensa de tirada nacional.
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¡Descarga Prisa apuntes y más Apuntes en PDF de Periodismo solo en Docsity!

TEMA 5: LA PARTICIPACIÓN DE LOS PERIODISTAS EN LOS MEDIOS DE

COMUNICACIÓN: CASO LE MONDE-EL MUNDO.

1.- INTRODUCCIÓN

La participación de los periodistas en las empresas periodísticas no sólo consiste en la propiedad total del medio, sino que, además de ésta, también puede haber fórmulas de participación en su gobierno y en su gestión, y en los beneficios. El que los periodistas puedan participar en un medio de comunicación ha creado dos posturas la de los que encuentran argumentos a favor y la de que ven objeciones a dicha participación.^1

1.1. Argumentos favorables:

Las empresas tienen una gran cantidad de responsabilidades y posibilidades de gestión, ello implica que, a la mayoría de los trabajadores esa toma de decisiones no les sea indiferente. Igualmente que muchas de esas decisiones recaigan sobre ellos. Esto hace que el trabajador se sienta parte de esa empresa, porque entiende que el futuro de la empresa es su futuro. El periodista de una empresa periodística no es un simple especialista, sino un trabajador intelectual. Y en la mayoría de los casos nadie mejor que el periodista sabe lo que conviene a la empresa. En la empresa periodística, el derecho de propiedad no debe equivaler al único y exclusivo derecho de gobierno, gestión y disfrute de la empresa. Porque la empresa tiene además de todo eso una dimensión social. Una responsabilidad y una función social de servicio a la sociedad, de colaborar con el mejoramiento de sus estructuras, y de ayudar a que se vayan imprimiendo ideales de justicia, solidaridad, democracia y libertad. Por otro lado, la continua tecnificación de las empresas periodísticas ha originado que el poder se vaya descentralizando y se deleguen un mayor número de funciones en los informadores, lo que ha hecho que su decisión este presente en el proceso de producción

1.2. Argumentos en contra:

No consideran oportuno que el periodista sea propietario del medio, pues perdería su independencia como informador, al estar dominado por el ánimo de lucro. De todas maneras, en caso de que el periodista quiera ser propietario del medio, que lo haga como lo hacen todos los trabajadores, por la compra de acciones o de participaciones de la empresa. Pero no por formas de participación “utópicas” y “atípicas”. El que los informadores tomen parte en las decisiones de la empresa pone en peligro “la unidad de acción” tan necesaria para conseguir las metas empresariales y la coherencia editorial. Y la última crítica es la carencia de formación empresarial de los periodistas, que les incapacita para la gestión del medio. De todos los casos que han existido en la realidad empresarial, creo que los más significativos han sido internacionalmente el caso Le Monde y, dentro de nuestras fronteras, El Mundo en la prensa de tirada nacional.

2.- EL CASO DEL DIARIO LE MONDE

El antecedente histórico más directo en que los trabajadores de las empresas periodísticas han tenido un papel importante en la gestión empresarial ha sido el caso Le Monde, donde nace la “sociedad de redactores” como órgano representativo de los trabajadores. La sociedad de redactores es, por tanto, una fórmula de explotación empresarial en la que los redactores tienen el uso y disfrute de la edición de periódicos una mayor autonomía y capacidad de decisión de la redacción en los temas empresariales. El periódico Le Monde nace el 18 de diciembre de 1944, auspiciado por Charles De Gaulle, Presidente de la República Francesa, que concede la facultad de edición de periódicos a los periodistas que durante la guerra mantuvieron una actitud favorable a la Resistencia. Es, por tanto, una represalia para aquellas empresas periodísticas que no estuvieron al lado de De Gaulle durante la II Guerra Mundial. En este contexto histórico surge” la sociedad de redactores” pues, a partir de este hecho histórico, nace este tipo de sociedad. En estos primeros momentos, hay intentos que no dan resultado, como el caso de los periódicos “France Soir” y “Sud Ouest”. Pero el año 1951 el Diario “Le Monde” sufre una profunda crisis, debido a la dimisión de su emblemático director Humbert Beuve-Méry, al negarse a que los artículos de política internacional fueran censurados por un Comité de dirección arbitrado por los accionistas de la sociedad propietaria del medio. Los trabajadores de “Le Monde” se unen ante esta intromisión del poder empresarial y agrupados por Schwoebel - redactor convertido en líder- lucharán hasta conseguir la vuelta de su director, contando con el apoyo de los lectores. En ese mismo año la Junta General de Accionistas acepta las reivindicaciones de los trabajadores, y Beuve Méry vuelve como director a Le “Monde”. Todo este proceso no se puede comprender si no se analiza la figura de Beuve Méry, un hombre nacido en París en 1902, con una infancia muy difícil ya que su padre abandonó a su madre a los dos días del nacimiento de Hubert y tuvieron que subsistir gracias a la ayuda de la Iglesia. Durante su juventud demostró ya una vocación periodística y militó en la extrema derecha nacional católica francesa. Como periodista tuvo una conducta comprometida cuando “Le Matin” le mandó como corresponsal a Praga en 1928, y fue asesinado el Presidente francés Doumer, por un demente llamado Gorguloff. El propietario de “Le Matin”, ligado a intereses armamentistas, quiso imponer su versión personal según cual el asesino era un comunista. Beuve Méry como corresponsal recibió la orden de escribirlo, pero sus investigaciones le llevaron a la conclusión de que el asesino era simplemente un demente. Por supuesto, fue despedido además de conseguir fama de procomunista. Siguió en Praga trabajando para “Le Journal” y para “Le Politique” en la que sus crónicas revelaron y desmontaron las maniobras nazis para penetrar en Europa Central. Ello le valió la corresponsalía de “Le Temp”, de donde dimitió en 1938 al coincidir los intereses del periódico con los de Hitler. A las pocas semanas estaba luchando con la resistencia. Una vez casi finalizada la Guerra, De Gaulle decide que hay que tener un periódico de gran influencia internacional, con un periodista con pasado en la Resistencia y cuya honradez y competencia estén fuera de duda. Piensa que hay que rehacer “Le Temp”, pero debido a las” leyes represalias” que él mismo había dictado esto no fue posible hasta que Beuve Méry aceptó el cargo de Director con la condición de que se cambiara el nombre por el de Le Monde. A partir de ahí, se funda una sociedad con 200.000 francos puestos por Funk Brentano (protestante), Cardán (el gaullista), y Beuve Méry (el católico). El Gobierno, basándose en las leyes de Prensa de la Liberación, se incautó del material y los locales de la sede del Le Temp.

alianzas transitorias y los desacuerdos entre las distintas partes. Dimitido Lesourne, se buscó un sucesor en la figura de Guiu, responsable de los asuntos financieros, quien estableció unas condiciones para gestionar el periódico. Pero éstas no fueron aceptadas por la redacción, por lo que no fue nombrado director. Se consideraba que el sistema actual de propiedad del periódico lo hace imposible de manejar y pronto podría convertirlo en un negocio inviable.

La necesidad de una nueva ampliación de capital hizo que la composición del accionariado quedase dividida en dos tipos de accionistas: los pertenecientes al periódico y los de fuera del periódico.

Accionistas pertenecientes al periódico: Asociación Hubert-Beauve Méry........................................14,41% Sociedad civil de redactores................................................36,21% Sociedad civil de ejecutivos.................................................3,56% Sociedad civil de empleados...............................................2,88% Jean -Marie Colombani.......................................................0,06%

Accionistas fuera del periódico: Sociedad de lectores............................................................11,64% Sociedad Le Monde Enterprises...........................................11,64% Le Monde inversores............................................................8,81% Le Monde Prensa...................................................................5,31% Iéna Prensa............................................................................5,48%

Pero la progresiva necesidad de capital hizo que en el año 95 2 “La Stampa” tomara una participación del 1,7% de Le Monde, a través de la Sociedad Le Monde Prensa, lo que supuso un desembolso por parte de periódico turinés de 375 millones de pesetas.

La situación en agosto del 96 no era muy esperanzadora Las 3 perdidas eran de 1.300 millones, aunque hay que destacar que los resultados del 95 fueron mejores que los del año anterior, y que la difusión creció un 7,1%. Su revista mensual Le Monde Diplomatique aumentó su difusión un 5,7%.

El caso Le Monde no sólo es un ejemplo de propiedad por parte de los periodistas del medio para conseguir la independencia de una línea editorial, como lo ha demostrado con su línea frente a problemas como el colonialismo francés o en referencia al caso español se atrevió a decir en un editorial que González era 4 “una

apuesta peligrosa para Europa”. Esto nos demuestra que, a pesar del continuo baile de capital, su independencia ha sido algo más que una utopía. Le Monde también ha sido un ejemplo de solidaridad entre los periodistas -algo tan poco frecuente en nuestra profesión, en la actualidad- en las adversidades empresariales. Supo igualmente marcar un estilo de dirección por su director, dejando un vacío de poder que difícilmente ningún otro Director podrá cubrir. 3.- EL CASO DEL DIARIO EL MUNDO

Al igual que Le Monde, el nacimiento de El Mundo tiene como protagonista a un director de un medio impreso, en este caso Pedro J. Ramírez. Que fue destituido de su cargo de Director del Diario 16, el 8 de marzo de 1989 por su postura ante el GAL y el modelo de periódico que su editor Tomás de Salas quería.^ Ante esta injerencia en el estilo de dirigir Diario 16, P.J. Ramírez decidió crear un periódico en el que no pudieran existir las injerencias del accionariado en la línea editorial.

La sociedad formada para el lanzamiento del nuevo periódico fue UNIDAD EDITORIAL. El capital inicial fue de 500 millones y, debido al interés que mostraron los distintos socios, se aumentó a la cantidad de 1.500 millones de pesetas. Para evitar la injerencia del accionariado decidió que en sus Estatutos ningún socio pudiera tener un techo superior al 10%, punto del Estatuto que hizo que socios potenciales como El Grupo Z de Antonio Asensio no desembarcara en el Diario El Mundo.

Pero el punto más importante de los estatutos es quizá el que obligó a los primeros accionistas a destinar un 25% de su inversión a pagar las acciones no liberadas que debían de tener los profesionales para garantizar la independencia del medio y evitar los posibles “miedos” de P.J. Ramírez. A pesar de las continuas ampliaciones de capital que ha tenido El Mundo, en la actualidad los profesionales ocupan ocho puestos del Consejo de Administración de la sociedad, algo inusual en los periódicos españoles. Por otro lado los propios trabajadores han ido comprando acciones con dinero de su bolsillo^5 (además de esos primeros 1.500 millones de

acciones, los profesionales, casi en exclusiva, suscribieron 200 millones de obligaciones convertibles).

En 1991 tuvo lugar una ampliación de capital de otros 2.000 millones en la que los profesionales participaron de una manera importante, llegando a ostentar una participación sobre el capital social de la compañía superior al 10%. Para suscribir acciones de esta ampliación, muchos profesionales tuvieron que endeudarse con préstamos bancarios.

Pero la participación de los periodistas en El Mundo no solo es en el accionariado. Ya que al margen de existir un Estatuto de la Redacción, aceptado por todos los periodistas, en el que se contienen los principios ideológicos del periódico, también existe un Consejo de Redacción, cuyos miembros son elegidos por todos los periodistas, y que conoce sobre todos los aspectos relativos a la orientación del producto y de los principios que lo inspiran.

CONCLUSIONES

El caso de Le Monde es un mito dentro de la participación de los periodistas en las empresas informativas. Pero desgraciadamente irrepetible ya que se dio en unas circunstancias que no se volverán a repetir en Francia y que son impensables en España. Por lo que los periodistas debemos tender a fórmulas menos utópica y atípicas en la propiedad de los medios. Ejemplo de esa tendencia es el caso del periódico español El Mundo en el que los periodistas forman parte de su accionariado de una forma muy real.

Respecto a los argumentos en contra de la participación de los profesionales en los medios baste señalar que los beneficios de Unidad Editorial han ido aumentando desde el año 1992 -50 millones- hasta los más de2.000 millones de pesetas del año. También es importante fomentar la participación de los profesionales en la creación de empresas periodísticas, ya que nuestra profesión es una de las que más paro registra.

2.- HISTORIA DEL DIARIO LE MONDE

Estas partes no se pueden ceder sin el acuerdo de los otros fundadores propietarios de acciones para proteger Le Monde, por lo menos, en este lado.

2.2. Primeras dificultades

Desde el principio, Beuve-Méry es él que manda. Funck-Brentano no viene a la redacción y Courtin solo viene por la mañana y se encarga únicamente de las páginas económicas. Pesimista activo según Jeanneney y su Histoire des médias , Beuve-Mery es muy marcado por la obsesión del poder corruptor del dinero y eso por su formación y su experiencia propias. Enseña un gran espíritu de economía a sus periodistas, más o menos apreciado por ellos, pero al final, les gusta tener este honor, este orgullo de participar en la aventura de Le Monde y de quedar fieles al periódico que coge más y más peso.

Realiza una buena mezcla entre el antiguo equipo de Le Temps y los jóvenes redactores que contrata: la generación de los Jean Planchais, André Fontaine, Jacques Fauvet, Pierre Drouin. Otra buena idea es dividir el tamaño de Le Temps en dos para obtener lo que hoy es el tamaño de referencia para los profesionales. Al fin de 1945, al primer año de existencia, Le Monde tiene 170 000 lectores, 3 veces mas que Le Temps antes de la guerra.

Llegan las amenazas y los ataques de izquierda tanto como de derecha. El Partido Comunista le acusa de ser el heredero demasiado parecido de Le Temps , periódico de la burguesía según Jaures. De hecho, el diario ha recuperado esta audiencia y por eso aparecen las amenazas de la derecha y de los “ vichystas flojos” que denuncian una expropiación con motivo de interés privado. Sigue una serie de juicios que desemboca en una indemnización de Le Temps.

Otro problema es la coyuntura política: Los fundadores creían que el MRP quedara como el gran partido del Gaullismo; pero rompe con De Gaulle. En el mismo tiempo, primavera 1947, el PC, preparando la guerra fría, deja el gobierno, haciendo nacer la Tercera Fuerza. Le Monde tiene que definirse respecto a este equilibrio poco previsible de la IV Republica. Por un lado, el RPF de 1947, maquina de guerra gaullista contra el régimen, por el otro lado el MRP del cual Beuve-Méry era considerado como cercano, base de la Tercera Fuerza.

A pesar de esta situación delicada, Le Monde toma posiciones nada ortodoxas. No se alía al RPF por no fiarse de los aspectos autoritarios del proyecto del General y tampoco lo hace con el MRP cuyo papel es central en la Guerra de Indochina_. Le Monde_ condena una “guerra sucia” con mas violencia que lo hará para la guerra de Argelia. Le Monde se declara en contra del “atlantismo” del gobierno con artículos de Beuve-Méry, del poeta antiamericano Pierre Emmanuel, del joven profesor de derecho de la facultad de Bordeaux Maurice Duverger, del profesor de historia del Colegio de Francia, Etienne Gilson. Defiende la idea de una tercera vía entre Soviéticos y Americanos, preocupante para el Quai d’Orsay. Los gobiernos sucesivos, con el peso de la personalidad de Robert Schuman, padre de la Comunidad Europea del Carbon y del Acero, se preocupan porque los gobiernos extranjeros Siguen pensando que Le Monde tiene una autoridad oficiosa, lo que ya no es el caso. Por eso, se desarrollan ofensivas internas y externas.

Ofensiva interna con la acción de René Courtin, en favor del liberalismo económico y la amistad americana, factor de posible disolución. Ya, en 1945, había discutido con Beuve-Méry, habían encontrado un acuerdo, Beuve-Méry siendo el jefe

y Courtin limitándose a las páginas económicas. En 1949-1950, los ataques de Le Monde en contra de los EEUU son insoportables para Courtin que protesta, apoyado por un cierto número de personalidades francesas moderadas. Durante estos disturbios, el MRP esta atento esperando para entrar en Le Monde y hacer de él su periódico.

Al fin de julio1951, sucede un evento inesperado: Beuve-Méry, cansado, dimite sin hablar con nadie. Sus trabajadores mas fieles, tomando el poder, no entienden esta decisión como Jacques Fauvet, jefe del servicio político o André Fontaine, jefe del servicio extranjero. Los redactores, temiendo perder un diario que también es obra suya y viéndose vendidos con los muebles, deciden una revolución. Maurice Duverger y otros crean en las ciudades universitarias movimientos de apoyo a Beuve-Méry. Se anuncia la creación de una sociedad de lectores que al final no existirá. Beuve-Méry acepta, sin mucho entusiasmo, volver. Al fin del año el MRP renuncia cuando Funck-Brentano apoya a Beuve-Méry, De Gaulle prefiriéndole también a un MRP traidor según el General. A Beuve-Méry, no le gustaba mucho que le recuerdan que era De Gaulle él que le había salvado el puesto por su apoyo in extremis. Además si había podido volver, era ante todo gracias a la movilización de los jóvenes periodistas y de varias amistades que le defendieron en el nombre de una cierta idea de la independencia de un periódico respecto con todos los poderes.

La herencia principal de la crisis de 1951 es una importante reforma de los estatutos. Para permitir el regreso de Beuve-Méry, han inventado un sistema dando 40 % de las acciones de la SARL a una “Sociedad de redactores” constituida para este fin y en la que participan todos los periodistas del diario. Cuando la crisis ha terminado, sigue existiendo el poder de los redactores con que habrá que contar mas tarde en el momento de las sucesivas crisis de sucesión.

Beuve-Méry es entonces más fuerte para resistir a los ataques de fuera. Robert Bollack, un hombre de prensa, le propone una gran cantidad de dinero para que deje el periódico. Calcula con orgullo que se trata de su peso en oro...En Mayo de 1952, funciona la trampa. Le Monde publica un documento supuestamente secreto del almirantazgo americano. Es el famoso informe Flechter, del nombre del almirante de la Armada americana. Este informe pretende que la guerra es inevitable con la URSS antes de 1960, que de Europa occidental, no hay nada que esperar por su debilidad diplomática y militar, que hay que privilegiar la alianza árabe contra la URSS. Es posible que hayan circulado algunas reflexiones de este tipo en el ejercito americano pero el informe Flechter es una falsificación del periodista Jacques Bloch-Morhange ( Lo explica en su libro La grenouille et le scorpion ). Beuve-Méry da un mentis pero el prestigio del diario es ya atacado y hay que dar excusas a los lectores y a los americanos.

La última ofensiva grave en contra de Le Monde es la creación de un periódico rival Le Temps de Paris por varios hombres de negocios en desacuerdo con la expropiación de 1944 y las posiciones tomadas por Le Monde en política internacional. Nace el nuevo periódico con la protección de Antoine Pinay y el apoyo financiero de Robert André, ex presidente de Esso France, de Michelin Clermont- Ferrand, de la empresa Worms que había acogido colaboradores de Vichy en 1944, del periódico Le Petit Parisien y de la familia Dupuy.

Preocupado en un primer tiempo, Le Monde descubre con alivio el nuevo producto, victima de un error estratégico. Le Temps de Paris no ha elegido entre una rivalidad con Le Monde y una competencia con France-Soir. El grupo fundador ha

artículo titulado: “Le Bateau Ivre” muy crítico a propósito de La Sorbonne mientras hasta entonces el diario había apoyado el movimiento estudiantil.

2.4. Ventajas y debilidades

Beuve-Méry designa a su sucesor al fin de 1969: Es el redactor jefe Jacques Fauvet, especialista en política interiora. Es el único caso en la historia de Le Monde de sucesión sin debate. Los redactores aceptan la elección de Beuve-Méry. Este último conservara cierta influencia en el nuevo director del diario.

La prosperidad del diario es bastante frágil. Los 500 000 ejemplares son alcanzados en 1973. Le Monde se acerca a los 600 000 con un fuerte aumento de la publicidad, y también con gastos generales. Los salarios de los periodistas aumentan. El coherente Jacques Sauvageot hace numerosas inversiones, particularmente con la elección de una nueva impresora en Saint-Denis, la de Le Temps ya no podía funcionar.

El diario añade páginas mientras que Beuve-Méry siempre le había mantenido con 16 a 20 páginas. La lectura total es la de un libro de pequeño tamaño diario. Por otra parte, se nota una evolución política. Según Jean Lacouture en su libro Un sang d’encre , Le Monde antes ejercía una función de critico, en los 70, su papel es la oposición. De manera más general, apoya al Partido Socialista. Fauvet contrata a periodistas que no han conocido la Resistencia o la Liberación, con la influencia del espíritu post-Mayo 68, atentos a lo nuevo que el diario Liberation trae en el estilo y en el tono. Llegan las críticas. Le Monde es criticado para sus posiciones sobre el Cambodge, sobre China y sus supuestas posiciones a favor del Tercer Mundo.

La década de los 80 es la de la incertidumbre. Con un doble reto. Externo: Los socialistas han llegado al poder. ¿Que posición elegir? Las primeras críticas llegan con el asunto del Rainbow Warrior. Interno: Con la crisis abierta para la sucesión de Fauvet; tiene la misma edad que Beuve-Méry en 1969... Claude Julien, director de Le Monde Diplomatique , antiamericano en favor del tercer Mundo es durante un pequeño tiempo el gerente. André Laurens no logra imponerse y deja el puesto a André Fontaine. Este ultimo disminuye la plantilla y los sueldos, da mas poder a la administración, vendiendo el piso de la Rue des Italiens para mover el diario Rue falguière. Apoya la creación de una Sociedad de lectores de Le Monde cuyo presidente es Alain Minc y de una Sociedad de inversores cuyo presidente es Roger Fauroux, presidente de Saint-Gobain, que trae dinero considerado o esperado como no comprometedor.

Los últimos años contienen muchas incertidumbres, con el economista Jacques Lesourne, con una crisis de la publicidad y una baja del electorado. Jean-Marie Colombani llega en 1994 e intenta con una plantilla mas joven y con éxito reorganizar el diario.

3.- EL AHORRO DE LOS ASALARIADOS AL SERVICIO DE LA INDEPENDENCIA

Desde su nacimiento en 1944, Le Monde apareció como el proyecto de un hombre, Hubert Beuve-Méry y de una plantilla de periodistas unidos por una misma concepción exigente de la prensa, por una misma voluntad de defender la independencia de Le Monde con respecto a todos los poderes. Esta singularidad se ha

traducido, desde 1951, por la creación de la Sociedad de Redactores de Le Monde , detentora de la minoría esté en el capital de la empresa; Luego en 1968, por la creación de una Sociedad de Cuadros y de una Sociedad de empleados.

Dos crisis financieras, en 1984 y sobre todo en 1994, han impuesto un importante esfuerzo de recapitalizacion de la empresa y la entrada en el capital de inversores exteriores en un 47,7%, repartido en siete sociedades de accionarios. Si han permitido una mejora rápida de la empresa, estos acontecimientos han quitado fuerza al control de la SA Le Monde por los accionarios internos y la minoría de la Sociedad de Redactores.

Por eso, en 1996, el conjunto de las sociedades de asalariados (redactores, empleados, cuadros) han decidido consolidar su situación: Se trata de apoyar a su accionariado “histórico” (actualmente mas del 39% del capital) con un accionariado mas clásico, fundado en el ahorro salarial y la capacidad de aceptar, en el futuro, aumentos de capital. Este nuevo cambio en el capital permite traer a la empresa fondos propios para apoyar sus medios de desarrollo.

Este nuevo accionariado salarial ha nacido con cuatro etapas.

En diciembre de 1996, las bases jurídicas del dispositivo aparecen con la creación de la Société des personnels du Monde. Esta nueva sociedad procedente de las sociedades de redactores, de cuadros y de empleados, pero sin sustituirlas, dispone de una sede en el consejo de control de Le Monde SA, aumentando la representación de los asalariados (5 puestos por los 14 existentes).

En Junio de 1997, se elabora el dispositivo destinado a transformar los asalariados en un accionariado activo en el plano financiero: Con la Société des personnels , la direccion de la empresa ha negociado con los sindicatos un acuerdo de participación en los beneficios para una duración de tres años. La empresa concede para la participación en los beneficios una parte significativa de su resultado de explotación (entre 20% y 8% según el nivel del resultado. Este acuerdo se inscribe en un plan de ahorro de la empresa que hace mas precisas las condiciones de abundamiento del ahorro salarial. El ahorro del asalariado o la concesión de la participación en beneficios son el fruto de compromisos voluntarios y no de obligaciones.

En el fin de 1997, con la iniciativa de la nueva Société des personnels , se crea el Fondo de inversiones del personal de Le Monde para adquirir acciones de la empresa hasta los dos tercios del ahorro conseguido, el ultimo tercio invertido en “liquidez”. El fondo ha recibido el acuerdo de la Comisión de Operaciones en Bolsa en Noviembre. Ha sido abierto en diciembre y su gestión ha sido confiada al Crédit Mutuel. Al mismo tiempo, los asalariados han elegido sus nueve representantes (para doce puestos) en el Consejo de Control del fondo; Todas las categorías del personal- periodistas, cuadros, empleados y obreros- están representados. Durante la reunión constitutiva de este consejo, Alain Fourment ha sido elegido presidente. También es presidente de la Société des personnels du Monde. Luego esta en el Consejo de Control de la SA Le Monde.

La última etapa es la de enero de 1998 con la apertura a una ampliación del capital de 20 millones de francos únicamente para los asalariados. Estas 85 nuevas acciones permitirán al fondo de inversiones del personal tener 4,23% del capital de Le Monde SA en 1999. Desde la apertura del fondo, de hecho, la mitad de los 800

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31.01.2008 12:57 utc ECONOMIA

Prisa por control de "Le Monde " junto Lagardère pero con derechos a redacción

París, 31 ene (EFE).- El consejero delegado del grupo español Prisa, Juan Luis Cebrián, es favorable a conseguir el control del capital de la editora del diario francés Le Monde junto al grupo Lagardère aunque con el reconocimiento de derechos a los redactores, entre los cuales figura el de veto para la designación del director. En una entrevista que hoy publica el semanario L'Express, Cebrián recuerda que Prisa y Lagardère están unidos por un pacto de accionistas y que ambos proponen la compra inmediata de obligaciones convertibles de Le Monde que vencen en 2012 hasta un desembolso de unos 35 millones de euros en cada caso. En ese plan los empresarios dejarían a la sociedad de redactores del vespertino la posibilidad de ejercer su derecho de veto en la elección de director del diario, pero no en la del principal ejecutivo del grupo editorial de Le Monde. Según L'Express, Cebrián admite que los redactores del diario son críticos con la presencia del grupo Lagardère debido a la amistad personal de su presidente, Arnaud Lagardère, con el jefe del Estado francés, Nicolas Sarkozy, ante el riesgo de una eventual influencia en la línea de la publicación. Por eso el consejero delegado de Prisa propone la creación en Le Monde de un comité editorial presidido por su grupo y en el que Lagardère sería minoritario y que se encargaría de vigilar la calidad del diario y su posición. Respecto a la posibilidad de que Prisa se hiciera en solitario con el control del capital de Le Monde, Cebrián dice que si el caso se planteara en el futuro "reflexionaríamos", pero con la condición de que los accionistas y la redacción "lo desearan". Le Monde atraviesa desde hace tiempo una crisis económica y la semana pasada su director, Eric Fottorino, fue elegido presidente del grupo. Lagardère (diecisiete por ciento del capital) y Prisa (quince) figuran entre los accionistas de Le Monde, cuyo control está actualmente en manos de las distintas sociedades del personal, que controlan más del cincuenta por ciento. EFE jgb/mdo

jgb/mdo:Firma París:Origen 339:NumPalabras R:Prioridad FC4167:Clave (exg eut):Destinos (SOC:SOCIEDAD-SALUD,COMUNICACION):Tesauro (01026000):Iptcsrc

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© EFE Data. Agencia EFE SA

(^1) NOTAS.

1 José Tallón: Lecciones de empresa informativa. Ediciones Ciencias Sociales, Madrid, 1992. (^2) Ver El Mundo. Madrid. Edición del día 22 de Febrero de 1995. (^3) Ver El Mundo. Madrid. Edición del día 17 de Agosto de 1996. (^4) Ver El Mundo. Madrid. Edición del día 25 de Junio de 1995.Plaza Pública. Justino Sinova. “Le Monde”. (^5) Fuente: La gerencia de El Mundo.