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En este texto, alasdair macintyre critica el liberalismo en el contexto de la universidad, considerándolo la causa de la incoherencia moral y el individualismo político que llevan a la separación de los saberes y la falta de unidad en la educación superior. El autor propone que la inclusión del principio 'sapiencial' en la universidad nos salva de la deriva intelectual causada por la excesiva especialización y profesionalización. Además, macintyre examina el papel de las universidades católicas en este contexto y la necesidad de recuperar una concepción de la investigación racional integradora.
Tipo: Ejercicios
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La formación universitaria es vista por MacIntyre como algo esencial para la evolución y el desarrollo, por lo tanto es el centro de su interés y de su estudio.
El autor evalúa los problemas que se incluyen en la formación de los estudiantes en un entorno liberal. Lo que él llama “universidad liberal” es la universidad imbuida del liberalismo, corriente a la cual critica al conducir a la incoherencia moral y a un individualismo político ajeno al bien común, en pocas palabras, el autor considera al liberalismo como “la unidad perdida”.
“En la vida económica somos consumidores o perseguimos aumentar el máximo de riqueza; en la vida política gobernamos o somos gobernados siguiendo intereses de partido; en la familia nos comportamos como pare, hijo o esposa ; en la escuela, como alumno o profesor. Tanto las virtudes como los roles se entienden de modo muy distinto en los diferentes contextos. Así, en el ejercicio del poder político, podríamos tener el deber de realizar, por razones de seguridad del Estado, determinadas acciones que podrían ser consideradas viciosas –e incluso prohibidas-si alguien las realiza como profesor.De modo semejante podemos ser aplaudidos como empresarios al actuar de modo que se considera escandaloso si lo hiciéramos como padres”.
Diagnóstico de la universidad en Alasdair MacIntyre (208-209)
A continuación nos centraremos en la visión de MacIntyre frente a la universidad desde el modelo actual de educación.
La universidad está asentada en el liberalismo y en el proyecto ilustrado que tanto critica. Precisamente, defiende todo lo contrario, en vez de dar un sentido individualista a la vida de cada uno de los estudiantes, pretende “darles la unidad requerida”. Este liberalismo tiene consecuencias nefastas tanto para el actuar moral como para la formación de una racionalidad que pueda ejercerse adecuadamente.
Respecto a la acción moral y a la enseñanza,el autor considera que debemos optar por la vía unitaria.
El liberalismo pretende ser una justificación de actuación dependiendo de la situación. Sin considerar los efectos externos que puedes producir con tus acciones llegando a un conjunto de situaciones disgregadas sin normas sociales.
La intelegibilidad de la acción debe primar sobre su materialidad.
Esto es una condición necesaria para la moralidad del individuo y así formar parte de un ámbito cooperativo en contraposición con el ámbito individualista señalado anteriormente.
El problema de la formación universitaria actual, es que está disgregada, carente de teleología y que no puede resolver las cuestiones que influyen e importan existencialmente a los individuos y a la sociedad en general.
Se deben encontrar unos principios morales, imparciales y universales con los que pudiera estar de acuerdo toda persona racional y poder así unificar el conocimiento.
No debemos olvidar, que para el filósofo, el objetivo principal de la educación es lograr que las personas piensen por sí mismas.
El proyecto ilustrado del liberalismo ha fracasado “estrepitosamente” según señala el autor, y el resultado de esto es un individualismo normativo contemporáneo que ha repercutido en la práctica moral provocando desorden social.
La universidad, en cierto sentido, es responsable de esto, ya que pretende ser la fuente de educación de la sociedad y debe transmitir unos valores que conduzcan a la mejora y a la guía de la moral en beneficio de la sociedad global y no del individuo particular.
Esto se ha podido observar al ver que los ámbitos filosóficos-morales y socio-políticos no se relacionan actualmente ya que defienden bienes y normas contrapuestas.
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Para el filósofo, la universidad que incluya el principio “sapiencial” como base del conocimiento nos salva de la deriva intelectual a la que nos lleva la excesiva especialización y profesionalización liberal.
Analizando esto último, podemos darnos cuenta que la universidad liberal rechaza la teleología aristotélica dejando la filosofía moral en manos de especialistas exclusivamente.
MacIntyre propone una educación que se centre en la participación dentro de criterios de racionalidad homogéneos. Esto llevará al bien individual a la vez que comunitario.
(225-228)
Esta despreocupación por la educación que se ocupa de los fundamentos existenciales en general (filosofía y teología) ha llevado a la pérdida de una concepción del mundo que dificulta la búsqueda de unos principios universales y el rechazo a la tradición como emisor de racionalidad.
“ Merece la pena, por tanto, preguntar si la ilustración no habrá contribuido de un segundo modo a nuestra condición presente; no solo por lo que sus logros al propagar sus doctrinas distintivas hayan efectuado, sino también por lo que ha conseguido ocultar de nuestra vida”
MacIntyre, Justicia y racionalidad p.
“Aquelllo en que la ilustración nos ha cegado en gran parte, y que ahora tenemos que recuperar es , a mi juicio, una concepción de la investigación racional tal como se incorpora en una tradición (…)”
Ibíd,p.
La consecuencia de esta aplicación del liberalismo en las universidades ha dado como resultado un amplio mosaico de materias autónomas y especializadas.
Esto se traduce en una crisis epistemológica sin poder dar respuesta a los conceptos más fundamentales como los de la existencia. Para nuestro autor, esta crisis impide la visión de una concepción unitaria del mundo, siendo la filosofía la única que puede proporcionar una racionalidad para poder interpretar las distintas disciplicas.
Por lo tanto, si un fundamento filosófico unitario, los resultados que se descubren a través de las investigaciones se contradicen entre sí. De esta manera, el conocimiento en vez de abrir puertas, las cierra. Esta es la razón por la que la universidad tiene una importancia decisiva
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en la sociedad ya que, para MacIntyre, la universidad liberal no es una institución educativa en sentido pleno y además carece de moralidad.
(228-233)
Para nuestro autor, todo conocimiento adquiere su justificación si ayuda a obtener una vida buena a las personas. Teniendo en cuenta esto, con el liberalismo se ha contribuido a despojar los criterios racionales del verdadero progreso y se ha olvidado la razón a la que va destinada la educación.
De esta manera, MacIntyre, relaciona la pérdida del concepto de investigación universal a la pérdida de criterios para determinar la vida buena del ser humano.
Al haberse perdido el sentido de “vida buena” , se ha perdido a la vez el sentido real de un descubrimiento o invención.
El resultado de esta pérdida de consciencia en cuanto a lo educativo ha llevado a la división de la comunidad universitaria en dos ámbitos que se alejan cada vez más entre sí : el ámbito humanista y el ámbito científico-experimental.
En esta separación, debido a la especialización, los desacuerdos han seguido creciendo y se ha tenido que dividir más los saberes en “subdisciplinas” y “subespecialidades” que abarcan campos de conocimiento reducidos, concentrados y limitados.
Es necesario, para el filósofo , que se eduque en una comunidad tradicional, de esto no ser así , se diluye el conocimiento y la posibilidad de una comprensión general del mundo. Conseguir esta comprensión, es la verdadera función de la universidad.
Al cerrarse, la universidad, en las disciplinas limitadas y concentradas del saber, esta se muestra como una simple institución para formar profesionales especialistas para adaptarse al mundo mercantilista carente de sentido filosófico y de moral, que no son ni siquiera capaces de comprender al mundo que les rodea.
Para suplir esta carencia de sentido vital, el filósofo británico da cierta importancia a la filosofía y a la teología.
En síntesis, la pérdida de una visión unitaria del saber y de la tradición, y el desinterés por buscar la vida buena para el ser humano ha contribuido a que la universidad pierda su razón de ser.
(233-236)
La filosofía analítica está fundamentada en un acuerdo formal y no en un compromiso vital con las tesis que defienden. Es decir, se enseña y se investiga sobre aspectos concretos pero no se educa para vivir la verdad que es la verdadera razón de ser de la filosofía.
La filosofía se ha convertido en un fin en sí misma, ha renunciado a buscar el ejemplo de la vida buena para saber cómo se debe vivir bien.
El problema principal recae en que la especialización que ha aportado el liberalismo, se ha excluido al público ordinario del debate filosófico, es decir, la filosofía ha pasado de ser “filosofía de gentes” a ser “filosofía de profesionales”. Con esto hay una perjudicación mutua: la sociedad ha perdido su guía, y la filosofía ha dejado de influir en la vida social de las personas
“ Un filósofo puede estar en dos tipos muy diferentes de relación con la sociedad más amplia de la que es parte. En ciertos tipos de situación social puede ser un activo participante en los foros de debate público y, criticar en ocasiones los criterios de racionalidad establecidos y socialmente compartidos, pero apelando incluso en esas ocasiones a los criterios compartidos por un público generalmente educado, o que, al menos, le son accesibles a dicho público. Y éste puede ser el caso aun cuando el filósofo suma el papel de crítico radical, como hizo Platón. Pero cuando el profesionalizado filósofo académico hace de la discusión racional de cuestiones de importancia fundamental la prerrogativa de una élite, los ecluidos son propensos a responder rechazando la racionalidad de los filósofos. En los foros de la vida popular la eficacia retórica en la persuasión y en la manipulación prevalece frente a la argumentación racional”.
MacIntyre,A.,Tres versiones rivales…,p.
(237-240)
carácter.
La formación liberal lleva implícita el abandono de los fines reales y virales de la educación hacia la sabiduría y el carácter.
La sociedad liberal está perjudicada por las discrepancias de opiniones y por un fuerte “emotivismo” que atrasa y obstaculiza el pensamiento racional y los planteamientos vitales generales.
En el ámbito de la educación, las ciencias sociales y las disciplinas éticas se han superpuesto a las otras disciplinas al caracterizarse de “más eficaces” (así como la economía) y consecuentemente, dejando en el olvido a otras como la filosofía y la teología ya que han perdido su razón de ser.
En la sociedad, donde antes se imperaba la razón en las decisiones políticas y los criterios morales en el gobierno de los hombres, ahora impera la organización de mercado. Dicha organización ha contribuido a limitar la moral al ámbito privado y personal.
Todo esto tiene un efecto oculto y perverso en el individuo ya que en vez de contribuir a que este piense por sí mismo (que era el principio considerado en la universidad liberal en sus orígenes) ha eliminado esta capacidad en él debido a los cambios de criterio. En el liberalismo la moral, al ser tan personalizada se encuentra de manera perspectivista, y la educación que ofrece este sistema es incapaz de dar respuesta a los problemas esenciales de la vida.
La formación liberal se centra sobre todo en la educación “de mercado” que pretende enseñar a obtener los bienes con menor coste y con el máximo beneficio.
El filósofo denomina a este fenómeno “cualidades de eficiencia”.
Estos criterios son de corte “utilitarista”, todo se disfraza con la enseñanza de cursos de ética aplicada, que para el autor, no es más que “propaganda inservible”.
Para este, el verdadero principio de la universidad liberal es la llamada “pleonexia”, es decir, una simple “avaricia”, el actuar solo por tener más.
(241-143)
“ La universidad liberal no escapa a esta dinámica circular que caracteriza a las tradiciones. Si la universidad goza hoy de prestigio en algunos sectores de la sociedad, no es por su capacidad de enriquecer a sus alumnos ni a la sociedad misma. Como se ha intentado dejar claro a lo largo de este diagnóstico, la universidad liberal, supuestamente neutral por sus principios ilustrados así como por su misión institucional de búsqueda
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Para el autor, es relevante la importancia de mantener la tradición de una comunidad para poder medirse racionalmente con otras tradiciones “rivales” y salir exitosos de tal enfrentamiento.
En su opinión, el cambio económico hacia un mercado global, daña la lealtad y las virtudes de los ciudadanos involucrados en negocios y profesiones trasladadas a nuevas esferas de actividad económica y social. A fin de esto, el crecimiento económico favorece a la presencia de nuevas clases sociales con establecimiento de la burocracia que impondrá sus objetivos a la educación.
Debemos recordar que para MacIntyre, la comunidad educativa debe incorporar unos principios comunes y un entendimiento teleológico de las funciones sociales de las personas y del orden social en sí mismo.
En caso de destructuración por falta de unidad, este proceso formativo no podría preparar a los ciudadanos para cumplir con éxito sus funciones.
Los educadores, deberían establecer ese cambio dedicando sus energías a pensar cómo constituir nuevas comunidades que a su vez sean auténticas portadoras de valores y capacidad de pensar para hacer un óptimo programa de estudio y una formación donde prime la unidad del saber.
La formación educativa debe proporcionar a los alumnos una capacidad de pensamiento crítico para poder dialogar racionalmente con completa libertad.
La complejidad de este aspecto viene dado a que el profesor de ciencias humanas se ha convertido en un experto profesional de un saber muy fraccionado.
Lo que puede salvar a la universidad de esta parálisis es la filosofía moral, disciplina que ha evolucionado hacia el lado erróneo con el advenimiento de la modernidad ilustrada.
Muchos filósofos morales de la actualidad se hacen preguntas que no son las adecuadas para la formación de la comunidad en la que viven, y solo se pueden contestar por otros especialistas.
Por lo tanto no puede contribuir a instruir a la comunidad mediante un dialogo racional. Por otra parte, estos especialistas se encaminan a establecer un grupo cerrado, restringido y aislado de profesionales especializados en contraste con los maestros que deberían ser para ayudar a la gente a pensar de manera racional y actuar correctamente
“ Pensar se ha convertido en responsabilidad ocupacional de aquellos que se liberan de ciertos roles sociales: los científicos profesionales, por ejemplo. Pero aquellos asuntos, pensar sobre los cuales es de interés general, como pensar acerca de los bienes y del bien, acerca de la relación de la justicia con la eficacia, o el lugar de los bienes estéticos en la vida humana, acerca de lo trágico, lo cómico, lo ridículo no solo en la literatura sino también en la política y en la economía, o se encomiendan a ciertos especialistas disciplinados, aunque limitados por su profesionalización, o se abordan en foros en los que los premios de un cambio disciplinado son casi enteramente nulos (…)”
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MacIntyre,A., “La idea de…”p.
De esta manera, el filósofo anuncia que “ la comunidad ilustrada había sido reemplazada por un heterogéneo conjunto de especialistas”. Es decir, las materias (en concreto la filosofía moral) se han convertido en materias técnicas destinadas a un público académico muy separado de la vida real de la gente de una comunidad:
“ Y quizá cuando la filosofía moral perdió su función social de articulación de presuposiciones de debate y desafíos con grupos sociales específicos, entonces nada le quedó ya por hacer. Pero la filosofía moral académica así concebida, en términos de pretendida abstracción conceptual de todo tiempo específico y lugar, tiene, por cierto, muy poco que contribuir a la rehabilitación de una comunidad ilustrada (…)”
Ibíd.,p.
(245-254)
La filosofía de MacIntyre es polémica y provocativa. En palabras de Llano, MacIntyre “ ve que el rey está desnudo” y se atreve a expresar su pensamiento y gritar la verdad.
Además, se muestra de acuerdo con MacIntyre en que la ética no puede seguir siendo una disciplina aislada que debe acoplarse a los demás saberes humanistas y sociales.
Ante el fracaso de la filosofía moral, el único camino viable es el tomismo.
La crítica central de MacIntyre a la universidad contemporánea es debido a que esta se centra en una investigación académica especializada, quitando importancia a la verdad moral y teológica, dejando estas para un ámbito privado. Esto conlleva a afirmar que la universidad ha abandonado su verdadera misión.
“ No solo aconteció que la investigación académica se hizo cada vez más profesionalizada y especializada, sino que, en su mayor parte y de manera creciente, dejó de reconocerse que la verdad moral y la verdad teológica fueran los objetos de la investigación sustantiva y , en vez de ello, se relegaron al ámbito de la creencia privada.”
MacIntyre,A.,Tres versiones rivales…,p.
La propuesta de MacIntyre no se limita únicamente a cambiar la ordenación en los planes de estudio, si no también pretende cambiar los aspectos morales comprometidos
MacIntyre se pregunta: ¿para qué sirven las universidades?,¿ a qué bienes particulares sirven las universidades?.
“ Cuando a una comunidad universitaria se le pide que se justifique a sí misma especificando cuál es su función peculiar y esencial, esa función que, en caso de que esa comunidad no existiera, no podría desempeñar ninguna otra institución, la respuesta de dicha comunidad tiene que ser que las universidades son sitios en los
“ Saber cómo leer de modo antagónico sin que ni uno mismo ni su oponente quede frustrado por no aprender del encuentro, es una habilidad sin la cual no puede florecer tradición alguna”.
(245-264)
A continuación, analizaremos algunos escritos de MacIntyre recientes sobre la educación universitaria en el siglo XXI.
En estos textos se puede observar la decadencia de la educación contemporánea sobre todo por la formación humanística en la actualidad.
El autor José Manuel Giménez Amaya establece la analogía de la vida universitaria como la “atalaya” para ver y fraguar nuestro futuro.
MacIntyre se va a plantear la cuestión de si existe una verdadera universidad cuando esta acoge la fragmentación de saber.
En el artículo “The End of Education.The fragmentation of the American University” analiza el problema de esta fragmentación del saber en la universidad contemporánea.
En esta obra, la primera parte trata de las tareas investigadoras en lo que entendemos por universidad católica; la segunda versa sobre los dos caminos que podrían tomar las universidades católicas y la tercera expone el problema de la educación para elegir entre diferentes posibilidades, y por último, analiza muy brevemente quién debe tomar decisiones.
El filósofo británico hace especial referencia dos textos: los discursos de John Henry Newman pronunciados en 1852, y el documento de Juan Pablo II e corde ecclesiae del 15 de agosto de 1990.
Para Newman, el fin último de la educación universitaria es la apertura de mente, pero esto no puede darse si tan solo se potencia un conocmiento de una sola disciplina. Como él dice:
“Solo es extensión de la mente la capacidad de ver muchas cosas a la vez como una totalidad, de referirlas a su lugar apropiado en el sistema universal del saber, de entender su respectivo valor, y de determinar su dependencia recíproca(…) Impregnada de esta verdadera iluminación, la mente nunca contempla un aspecto del saber sin tener en cuenta que es solo una parte, y sin las asociaciones que surgen del hecho. Hace que cada cosa lleve de algún modo a todas las demás, y comunica la imagen de la totalidad a las pociones separadas, hasta que el todo deviene en la imaginación como un espíritu que invade y penetra en las partes del conjunto y les confiere un sentido preciso”
Newman,J.H.,Discursos sobre el… p,
Para este filósofo (Newman) la capacidad de juicio no puede obtenerse simplemente con el estudio detallado de disciplinas especializadas.
Ahora, MacIntyre procede a analizar las ideas de Juan Pablo II en la Constitución apostólica Ex corde ecclesiae.
En este texto las universidades católicas encarnan el papel de “lugares dónde los estudios examinan a fondo la realidad con los métodos propios de cada disciplina académica, contribuyendo así al enriquecimiento del saber humano, y donde los estudios universitarios se esforzarán constantemente en determinar el lugar correspondiente y el sentido de cada una de las diversas disciplinas en el marco de una visión de la persona humana y del mundo”
Para las universidades católicas, la tarea integradora anteriormente expuesta incluye necesariamente un aspecto teológico.
Para MacIntyre, nosotros, debemos entender de mejor forma la finalidad de esta tarea integradora, esencial para que la universidad pueda ofrecer una formación óptima, y para ello, lo primero que ha de hacer es transformar la mente del estudiante,o mejor dicho, trabajar con el estudiante hacia una “autotransformación” para que él mismo pueda llegar al nivel más alto de comprensión y de juicio.
Ahora, el autor se pregunta sobre las características esenciales de una mente educada de esta manera. Así mismo su respuesta consiste en el reconocimiento de lo que entienden y lo que no.
“Los estudiantes y profesores deben aprender a sorprenderse y admirarse con la formación que reciben o imparten”
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Además de estos, falta un último elemento que se considera como un instrumento para estos tres: adquisición de habilidades de lectura e imaginación,razonamiento cuantitativo y deductivo, de observación y de experimentación, completado con un fondo de saber bíblico, histórico y de ciencias naturales. Todo esto debería ser proporcionado por las instituciones educativas antes de iniciar los estudios universitarios.
El problema que viene a señalar MacIntyre, es que la cultura actual no está regido por este orden.
“La amenaza a la concepción católica de la educación superior es el enfrentamiento de esta visión con otras rivales sobre el orden de las cosas, sobre Dios y sobre la naturaleza creada por él”.
Diagnóstico de la universidad en Alasdair MacIntyre.
Estas visiones rivales podrían ser por ejemplo, la islámica, la budista, la del materialismo de la Ilustración, los idealismos hegelianos, el marxismo…
Estas diferentes visiones,no solo pretenden inculcar sus propias convicciones, sino que además trata de manifestar la idea de que la fe católica contiene errores y “fabulaciones”.
El desastre se encuentra en que la enseñanza superior se ha convertido en un cúmulo de búsquedas especializadas y heterogéneas del conocimiento dentro de un conjunto de aspectos del saber también dispersos y fragmentados.
La formación y educación universitaria (supuestamente básica) se ha convertido en un entrenamiento para profundizar en los estudios especializados de posgrado. Por esta razón, la educación superior se caracteriza por una gran “estrechez mental” que es inculcada en nuestra sociedad contemporánea como la mejor condición de éxito.
Para solventar el problema, la filosofía debe recuperar el puesto y la importancia que tenía en los planes de estudio anteriores, apartando la visión reducida de la investigación particular.
Para indicarlo, toma prestadas las palabras de Juan Pablo II en su Encíclica “Fides et ratio”:
“… que la filosofía encuentre de nuevo su dimensión sapiencial de búsqueda del sentido último y global de la vida. Esta primera exigencia, pensándolo bien, es para la filosofía un estímulo utilísimo para adecuarse a su misma naturaleza. En efecto, haciéndolo así, la filosofía no solo será la instancia crítica decisiva que señala a las diversas ramas del saber científico su fundaento y su límite, sino que se pondrá
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también como última instancia de unificación del saber y del obrar humano, impulsándolos a avanzar hacia un objeto y un sentido definitivos”
Juan Pablo II, Encíclica “Fides et Ratio” 14 de septiembre de 1998,n18.
El problema actual de la filosofía académica, es que se ha convertido en una simple disciplina especializada más y esto la ha incapacitado de llevar a cabo su original tarea integradora. Ha ido perdiendo cada vez más rápido el lugar privilegiado que antes tenía en la formación superior.
La teología también necesita una reconversión similar.
Para el autor, la “ciencia teológica” se ha convertido en una “ colección de investigaciones carentes de unidad en muchos casos, perdiendo su función integradora”.
Esta función integradora es la que la teología debería desempeñar en la universidad.
Para el autor, la teología debe responder en primer lugar a la falta de una visión completa y a las limitaciones de la perspectiva filosófica sobre el orden de las cosas y el mundo en general. Pero, MacIntyre añade que los teólogos solo serán capaces de llevar a cabo esa función si han sido formaos también como filósofos.
Debemos conducir la formación hacia una dirección que antiguamente se daba por supuesta: que toda la formación filosófica era parte integral de toda formación teológica.
De la misma manera, los filósofos deberían verse a si mismos y a la investigación de su disciplina a la luz de la Revelación si quieren llevar a cabo una tarea adecuada en la universidad católica.
Este cambio no solo incumbe a los filósofos, los alumnos también deben dejar de percibir la teología como algo poco relevante para su formación.
Lo que el filósofo anglosajón intenta transmitir es que la física, la historia o la economía quedan incompletas mientras no sea iluminada por la búsqueda filosófica; y la educación (incluyendo la filosófica), está incompleta mientras no se ilumine con una visión teológica.
Así lo demuestra afirmando que “ la filosofía y la teología deberían tener un papel culminativo e integrador del saber, y no meramente introductorio.
Aunque estas disciplinas sean importantes para introducir y contextualizar el aprendizaje del resto de saberes, reducirlas a meras iniciadoras en la formación de los estudiantes impide su plena función integradora.
secular de la universidad, en cuanto universidad, es algo compartido con los no católicos y con los eruditos no católicos, que pueden respetar y a menudo respetan esa llamada con más integridad que los mismos católicos”
Ibíd.,p.
Otro punto clave referido a la defensa de la universidad católica se refiere a la atención que deberían dar dichas universidades a la obra de Tomás de Aquino.
Para la segunda opción, este sería una figura más en la historia del pensamiento aunque se la catalogue como muy importante.
Para la primera visión sobre la universidad carólica, la consideración del gran teólogo medieval esta reflejada en la consideración de Juan Pablo II y de papas anteriorres:
“ Un puesto singular en este largo camino corresponde a santo Tomás, no solo por el contenido de su doctrina, sino también por la relación diagonal que supo establecer con el pensamiento árabe y hebreo de su tiempo. En una época en la que los pensadores cistianos descubrieron los tesoros de la filosofía antigua, y más concretamente aristotélica, tuvo el gran mérito de destacar la armonía que existe entre la razón y la fe. Argumentaba que la luz de la razón y la luz de la fe proceden ambas de Dios; por tanto, no pueden contradecirse entre sí.
Juan Pablo II encíclica “Fides et ratio”,n.
Como dijo Juan pablo,:
”Más radicalmente, Tomás reconoce que la naturaleza, objeto propio de la filosofía, puede contribuir a la comprensión de la revelación divina. La fe , por tanto, no teme la razón, sino que busca y confía en ella. Como la gracia supone la naturaleza y la perfeccióna, así la fe supone y perfecciona la razón. Esta última iluminada por la fe, es liberada de la fragilidad y de los límites que derivan de la desobediencia del pecado (…)”.
Juan Pablo II , encíclica, “Fides et ratio”n.
En la universidad se requiérela presencia de pensadores tomistas para los diálogos aunque también lo son el dialogo con otras tradiciones filosóficas y teológicas.
Para la función integradora de la filosofía y de la teología es necesario un propósito, deliberado, y constante, de los profesores y de la organización universitaria. Si este falta, lo común es que la eduación vaya dirigiéndose en la dirección contraria, porque es la orientación según la cual la sociedad se desarrolla.
Es imprescindible una firma decisión de encaminarse activamente en sentido contrario, resistiendo a la tendencia liberal.
(278-282)
En un primer momento, la obra de MacIntyre se ha centrado en señalar que el primer peligro para las universidades católicas es el profesorado. Pero el segundo gran peligro son los estudiantes.
La educación en la universidad debe tener un papel distintivo y debe ser valorada por ella misma y no por los beneficios prácticos que da aunque estos, de forma secundaria, se generen también.
La educación conjunta de lo que el denomina “artes liberales” y ciencias naturales conduce a la liberación de las mentes de los estudiantes de prejuicios proyectados por la cultura que domina en una comunidad.
“ De esta manera, las artes liberales y las ciencias (naturales no solamente nos introducen en nuevas experiencias y actividades, enseñándonos el valor que tienen por ellas mismas; nos preparan también para hacer elecciones inteligentes. Hasta que los estudiantes no hayan entendido lo que las artes liberales y las ciencias tienen que enseñar, no poseen los suficientes resortes para reconocer de entre distintos tipos de situaciones que se planten, cuáes se deben elegir entre las diferentes alternativas, qué bienes están en juego cuando eligen una alternativa en vez de otra, qué relación tiene con ellos mismos el hecho de realizar elecciones buenas o malas, y qué significado tienen sus elecciones en el ordenamiento general de las cosas. Sin este conocimiento , nuestra libertad de elección es, en parte, una ilusión. Seremos las víctimas de influencias que no llegamos a comprender adecuadamente.
MacIntyre,A., “Catholic Universities…” p.
Para el filósofo, el problema clave se encuentran los alumnos es la “compartamentalización del saber” que es un rasgo básico de la educación liberal.
Esta colectividad compartamentalizada tiene dos características esenciales.
Por una parte, la fractura en las normas y actitudes de los individuos en su vida ordinaria. (trabajo,familia…). Esto es la característica general de la sociedad liberal y contemporánea. Por tanto, en el actuar se le acusa a la sociedad como una “falta de unidad”, esto repercute en a enseñanza creando un círculo vicioso del cual es difícil salir.
El segundo rasgo, consiste en que en las sociedades ya no existe una “invitación a examinar sus vidas de manera global”, es decir, analizar las virtudes y los vicios.
Una de las funciones del catolicismo rea hacer posible un distanciamiento que permitiera una visión integradora de la orden natural, humana y sobre natural para alcanzar una perspectiva suficiente para poder identificar y criticar las carencias tanto informativas como vitales del entorno.
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