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trata sobre las problematicas sociales en la actualidad y como entenderlas
Tipo: Esquemas y mapas conceptuales
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¡No te pierdas las partes importantes!





























































El estado como actor internacional. Concepto. Configuraciones Estatales
Supranacionales. Construcción del Mercosur. Problemas y desafíos de las crisis
económicas. Robotización e informática.
Poder político. Factores de Poder.
Problemas emergentes: Educación. Rol del docente, la escuela y la comunidad. La
integración social. Nuevas dinámicas de inclusión-exclusión (marginación-
analfabetismo). Transformación educativa y Educación permanente. La sociedad post-
moderna: Marco filosófico, social y ético. La sociedad de consumo. Los nuevos
movimientos sociales: Fundamentalismo, Xenofobismo.
a) El estado Nacional.
b) Un poco de historia: el estado desde la antigüedad, hasta la actualidad.
c) El nuevo rol del estado: la reforma en el Estado Argentino.
d) La nueva organización política del mundo.
a) Conceptos.
b) Las presiones sobre el poder.
c) Factores de poder.
d) Conclusión.
a) ¿Cómo y para qué surgen?
b) El Mercosur.
c) Conclusión.
a) El estado nacional.
Antes de desarrollar el tema: Estado como protagonista internacional, intentemos
recordar qué se entiende por Estado Nacional.
El Estado es “la nación jurídicamente organizada”, y sus habitantes están unidos
por un sentimiento común y por sus propias voluntades de formar parte de esa nación.
Ese sentimiento común surge, porque sus habitantes comparten tres elementos
fundamentales:
El territorio, con límites más o menos precisos.
Una historia, con hechos pasados significativos, fundantes, como por ejemplo el
establecimiento del primer gobierno patrio, la Declaración la Independencia, etc.
Una misma lengua, utilizada por todos.
Los habitantes de un mismo territorio, que cuentan con un pasado en común y que
hablan una misma lengua, tienen una identidad social y están organizados de cierta
manera: gobierno, leyes, instituciones.
Por lo tanto, Estado, es la comunidad de personas que posee un territorio común
definido, una identidad cultural con un pasado con momentos fundantes, una lengua
común, una identidad cultural y además están organizados jurídicamente.
Sin embargo, algunas investigaciones de las ciencias sociales, parecen contradecir
la eficacia de la definición anterior. El vínculo entre territorio, nación y Estado es
problemático y basta con recurrir a ejemplos:
“Entre 1865 y 1880, la Argentina participó en la guerra contra el Paraguay como
aliada con Brasil y Uruguay, Los conflictos que el Estado Argentino debió enfrentar
durante esta guerra son ejemplos de esta falta de correspondencia absoluta entre
territorio, Estado y nación.
En el momento en que estalló la guerra, el gobierno nacional, presidido por
Bartolomé Mitre, vio en ella una herramienta para impulsar la unificación nacional,
azotada por conflictos entre las autoridades nacionales y los poderes provinciales, así
como entre los grupos dirigentes de las provincias. Sin embargo, la guerra resultó
impopular y en algunas provincias –sobre todo en las mesopotámicas- hubo
resistencias al reclutamiento de soldados y se produjeron deserciones e intentos de
deserción masivos.
parte, como consecuencia de haber vivido un proceso histórico común, pero también
gracias a la intervención del Estado en la difusión de esa idea. La actividad del
Estado en la difusión de la idea de pertenencia a una nación puede ser más fuerte o
más atenuada, de acuerdo con una serie de condiciones.
Si comparamos dos Estados europeos, Gran Bretaña y Francia, por ejemplo,
veremos que la idea de nación y su compatibilidad con el Estado es muy fuerte en el
caso de Francia. En Gran Bretaña, por el contrario, encontramos un Estado que no ha
sofocado las diferencias culturales que algunos llaman “nacionalidades espontáneas”.
Los habitantes de Gran Bretaña se sienten ciudadanos de ese Estado, pero no
necesariamente lo perciben o lo sienten como su “patria”. Su patria es, en todo caso,
Inglaterra, Gales o Escocia.
Para algunos historiadores, la explicación de estas diferencias reside en la
insularidad de Gran Bretaña –en los tiempos del surgimiento del Estado moderno era
una isla fácilmente defendible con una flota- que le permitió conservar una estructura
estatal flexible. Los países del continente, como Francia –permanentemente expuestos a
invasiones de sus vecinos -, debieron imponer, en cambio, una forma centralizada del
poder a través de la administración, la escuela del Estado, los institutos de
reclutamiento, etc.
En suma, la forma de organización de la sociedad del Estado moderno requiere del
consenso de sus habitantes, que cada uno se identifique como parte de ese grupo social
sometido a la soberanía de ese Estado. La idea de nación es la que posibilita ese
consenso. En algunos casos surge casi sin conflictos, por la preexistencia de elementos
comunes de índole cultural, y el Estado se encarga –a través de sus instituciones y de
sus símbolos- de mantener y reavivar esa identidad. En otros, cuando dentro del mismo
territorio conviven grupos culturales diferentes, el Estado, interviene de manera
coercitiva para borrar esas diferencias o, por lo contrario, encuentra la forma de
recurrir a una identidad más amplia que contemple las diferencias en tanto
manifestaciones culturales regionales que se integran en una totalidad cultural mayor:
la nación.” (1)
RASNOSKI-RUBINICH-PUJATO-TADEI: Educación Cívica II. Pág.27.
En la actualidad con los procesos de transnacionalización y globalización, la idea
de Estado-Nación, no ha adquirido otros puntos de vista, nuevas dimensiones. Leeremos
el siguiente texto para encontrar una explicación al nuevo rol del Estado como actor
internacional, en el nuevo contexto mundial.
“La forma de organización política y jurídica de las sociedades característica de
la época moderna es el Estado-nación. El Estado, tal como se entiende en la
actualidad, es una organización centralizada, de tipo impersonal, que ejerce su poder
sobre un conjunto de individuos que viven en un mismo territorio. El Estado ejerce su
soberanía sobre este territorio y sobre los que habitan en él.
La soberanía de un Estado es la capacidad que éste dispone para imponer reglas.
De este modo, garantiza la paz en el territorio y protege las fronteras mediante
diferentes instituciones. La soberanía implica, además – con distinta intensidad, según
los gobiernos –, el aliento de determinados valores, considerados propios o preferidos
por esa nación: la preservación de la lengua nacional, el relato de la historia del país a
través del sistema educativo, la promoción de bienes culturales que tengan relación con
la identidad – en un sentido flexible y amplio – de ese grupo social que habita dentro de
las fronteras del Estado-nación.
En los últimos años, y con más fuerza a medida que se acerca el fin de siglo,
algunos elementos que conformaban esta idea de Estado-nación parecen haber entrado
en crisis. Cambios en distintos niveles alteran la tradicional idea de las fronteras
nacionales. Estos cambios suponen, entre otras cosas, una visión de la soberanía
menos acotada y más flexible que en su forma clásica.
La comunicación y la relación jurídica entre las naciones cambiaron a mitad del
siglo XX, con respecto al siglo XIX. L
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Sin lugar a dudas, supuso un intento de encontrar un marco jurídico
internacional e implicó una posibilidad más racional de resolver conflictos y de
construir proyectos de cooperación internacional. La ONU no es una organización que
posea poderes propios: tiene características confederales, es decir que participa de ella
una cantidad de Estados que conservan su soberanía plena. En esta forma de
organización, la idea tradicional de Estado-nación se mantiene sin modificaciones.
Actualmente se están produciendo procesos que alteran este estado de las cosas.
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han modificado las formas de producción
económica y también 1as formas de producción, distribución y consumo de los bienes
culturales. Los grandes grupos económicos no tienen en estos tiempos identidades
nacionales demasiado definidas y, aún en el caso de que las tuvieran, su contexto de
acción es cada vez más internacional y el proceso mismo de producción suele
desarrollarse en un contexto que trasciende las fronteras nacionales.
Tres o cuatro décadas atrás un auto se fabricaba casi íntegramente dentro de las
fronteras de un Estado nacional, más allá del origen de las empresas productora. En la
actualidad, es probable que algunas piezas se fabriquen en Brasil, otras, en Francia y
el armado definitivo se realice en la Argentina. Esta realidad plantea la existencia de
posibles dificultades legales en el ordenamiento jurídico de cada nación.
Del mismo modo, las nuevas formas que adquirieron los medios de
comunicación de masas a causa del satélite, por ejemplo hacen que las ideas
tradicionales acerca de las fronteras culturales se vean cuestionadas de hecho. En la
actualidad, cada vez más personas pueden ver en su casa emisiones de televisión de
lugares diversos del planeta y en distintos idiomas. Este fenómeno presenta aspectos
democratizadores, pero también riesgos, en tanto hay países que no poseen, por
ejemplo, una infraestructura que le permita producir sus propios productos. La
libertad de elección que implica la presencia de más opciones, se ve restringida por que
no todos los países tienen las mismas posibilidades de producción. Esta circunstancia
plantea algunas cuestiones al concepto tradicional de soberanía. ¿Tiene el Estado
nacional el derecho, por algún motivo, de restringir la circulación de algunos
productos, como las ondas de TV? Si la comunidad acuerda que, efectivamente, en
algunos casos lo tiene, ¿tendría capacidad real para hacerlo? ¿Existen las condiciones
políticas y jurídicas que le permitan en estos casos ejercer su poder soberano?
los accionistas de General Motors - la mayoría de los cuales son norteamericanos,
aunque hay un número creciente de extranjeros -.” (1)
a) El nuevo rol del estado: en que consiste la Reforma del Estado Argentino.
Según Fernando Suani en su obra Maestría en administración Pública, afirma lo
que a continuación se expresa:
“El Estado argentino, a lo largo de su historia, fue sumando un conjunto de
funciones (sociales, políticas, económicas y culturales) que le permitieron constituirse
en el principal protagonista del desarrollo del país. El fenómeno de concentración de
funciones se dio claramente a partir de 1930. Desde este momento el Estado se
convirtió en el principal promotor y productor de bienes y servicios. Esto supuso
además un gran esfuerzo en inversión, la que permitió la generación de empleo.
A partir de finales de la década del setenta y principios de los ochenta, el país
comenzó una etapa de crisis económica. [...]
Ante la crisis, los diferentes gobiernos fueron implementando, distintas medidas
para aplacarla. Pero, sin duda, las medidas tomadas por el gobierno desde 1989 son
las de mayor envergadura.
La ley de Reforma del Estado tiene como objetivo reducir las funciones del
Estado para hacerlo más eficiente, entendiendo que de este modo se superará la crisis.
La ley consiste básicamente en la privatización de empresas públicas, la menor
intervención del Estado en asuntos económicos (desregulación) y la transferencia de
servicios a las provincias. En consecuencia se produce una menor presencia del Estado
nacional en la vida del país, lo que se traduce en menos empleados públicos, menos
gastos sociales y menos inversión en obras publicas. Pero, ¿qué consecuencias sociales
tendría este achicamiento del Estado?, ¿asegura un mejor nivel de vida para todos?,
¿quiénes se ocuparán de hacer las cosas que el Estado deja de hacer?”. (2)
RUBINICH-PUJATO-TADEI: Educación Cívica II. Pág.
(2) CICOLELLA-FERNANDEZ-CASO- Geografía Argentina.Pág.
En 1990 la Empresa Nacional de
Telecomunicaciones (ENTEL), pasó a
manos de empresas privadas de capital
mayoritariamente extranjero.
En la página 222 del texto Geografía Argentina de Cicolella, Fernández Casa,
etc., los autores expresan, en qué consiste el proceso de descentralización y
transferencia de algunas de sus funciones a las provincias, o a la actividad privada.
Afirman lo siguiente:
“El Estado, como principal impulsor de los proyectos políticos y económicos que
involucran a la población y al territorio, tuvo un rol importante en el proceso de
desconcentración territorial. Por ejemplo, con la promoción de industrias en
determinadas provincias (vía beneficios impositivos) o con el incentivo a la expansión
agrícola en algunas áreas extrapampeanas (a través de créditos, apoyo tecnológico).
La transferencia significa entonces un nuevo papel para los Estados provinciales,
ya que éstos comienzan a tener mayor presencia en las decisiones que afectan a sus
provincias. Si bien esta circunstancia podría considerarse positiva, hay que tener en
cuenta que las provincias, al hacerse cargo de aquellos servicios, deben disponer de
recursos propios, tanto financieros como humanos, para ejercer las nuevas funciones.
En relación a esto último, existen grandes diferencias en las posibilidades
económicas con que cuenta cada provincia para afrontar sus gastos administrativos,
sociales o de inversión en infraestructura pública.
Como hemos visto en los capítulos anteriores, existen profundas desigualdades
sociales y económicas entre las provincias – algunas son más ricas y otras más pobres-
por lo que no sólo las necesidades de su población son diferentes, sino también es
distinta la disponibilidad de recursos con los que cuentan para garantizar a sus
habitantes los servicios sociales básicos (salud, educación y vivienda). Hasta hace
poco estas desigualdades se trataban de compensar con la acción del Estado Nacional,
mediante POLÍTICAS SOCIALES y la transferencia de recursos a las provincias más
necesitadas.
Si bien las actuales tendencias a la desconcentración territorial pueden
considerarse como los primeros indicios de un nuevo modelo de organización
territorial, no significan una desconcentración del poder económico o una distribución
más equitativa de los ingresos de la población.
Calcule el porcentaje de reducción total de trabajadores estatales. ¿Cuáles son
los organismos donde se registran las mayores reducciones? ¿Y las menores?
a) La nueva organización política del mundo
Los temas tratados anteriormente que hacen al nuevo rol del Estado, no solo en
nuestro país, sino en todos los países del mundo, responden a la nueva organización
política que se plantea a nivel mundial.
A continuación leeremos documentos, que revelan el nuevo orden internacional.
“Nuevo orden internacional: Nueva etapa de organización del mundo, que se
materializa a partir de la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas (URSS) en 1991. Sus características relevantes son: la explosión
demográfica, el desigual aprovechamiento de los recursos naturales, el creciente
deterioro ambiental, las marcadas disparidades entre los países ricos y los países
pobres, la formación de bloques de países y la pertenencia a la “aldea global”.
Globalización: Proceso que surge con el Nuevo Orden Internacional de fines del
siglo XX; global significa “todo” y, por analogía, se aplica a las transformaciones
profundas que vivimos en la actualidad. Si bien este proceso tuvo sus inicios en el
ámbito de las finanzas internacionales, se proyectó luego a la protección del medio
ambiente, el armamentismo, la cultura y la educación, entre otros aspectos. Entre los
rasgos claves de este proceso se identifican los cambios en la economía y,
particularmente, en las formas y las relaciones de producción industrial; por ejemplo
un automóvil de marca europea está construido con partes procedentes de distintos
puntos del planeta.
Aldea global: O también llamada “aldea planetaria”, indica que aquello que
sucede en un lugar del mundo afecta inmediatamente al resto. El término aldea se
utiliza por analogía; en los tiempos antiguos una aldea era un pequeño asentamiento
donde sus pocos habitantes se conocían entre sí y sabían todo lo que sucedía en el
lugar. Se puede sintetizar diciendo: “el mundo es cada día más pequeño”.
A fines del siglo XX asistimos a uno de los períodos de mayores cambios en la
organización política mundial. En consecuencia surge un Nuevo Orden Internacional.
Las transformaciones tienen un ritmo vertiginoso; los hechos, que se producen en un
lugar determinado, están estrechamente relacionados con los que ocurren en otros
puntos del planeta. Por ejemplo la crisis económica de México, a fines de 1994, no
afectó sólo a su población, también repercutió en las economías de varios países, entre
ellos el nuestro. Ese acontecimiento se hizo popular con el nombre de “efecto tequila”.
Vivimos en una aldea global afectada por continuos cambios. ¿Cuáles son los
más importantes?.
El aumento de las relaciones económicas entre los países del mundo, o sea la
globalización de la economía mundial; todo lo que sucede en una región del
planeta no afecta sólo a ese lugar, sino al mundo entero.
La caída del muro de Berlín en 1989, que dio lugar a la unificación de las “dos
Alemanias”.
En 1991, la caída del comunismo con la desintegración de la URSS y la apertura de
los países de Europa del Este (Rumania, Polonia, etc.)
Los conflictos políticos, raciales y religiosos, guerras en la ex Yugoslavia, en
Chechenia, entre Israel y Palestina, en Irlanda del Norte, etc.
El surgimiento de los países de nueva economía industrial, como Corea, Hong
Kong, Taiwán y Singapur en la cuenca del Pacífico.
La importancia creciente de la denominada “región Asia-Pacífico”.
Estos grandes cambios modificaron a un mundo que creíamos dividido
políticamente en forma casi definitiva. Pero los límites entre los Estados no son
estables: por ejemplo, una guerra, un conflicto por un recurso natural compartido, o
problemas religiosos, entre otros, pueden modificar en poco tiempo esos límites que
creíamos estables. El mapa político cambia, la cartografía cambia, los problemas
geográficos son otros.
a) Concepto:
La Constitución Nacional, posee una parte orgánica denominada “derecho
constitucional del poder”, que ordena al poder del Estado, estructura y compone sus
órganos y funciones, y organiza el aparato orgánico-funcional, que llamamos gobierno.
El poder del Estado es un poder sobre hombres, un mando de uno o pocos sobre
muchos individuos, distingue al grupo gobernante del gobierno, al mando de la
obediencia. El poder es una capacidad o competencia que denota energía y fuerza
política. En el Estado hay un poder para cumplir un fin, ese poder es político; el Estado
puede hacer todo lo que tiende a su fin: realizar el valor justicia (para la buena
convivencia humana) o alcanzar el bien común (versión clásica).
El poder es dinámico, y el Estado es una realidad en devenir o en proceso y tiene
el carácter de una obra de cultura humana. El Estado lo identificamos con el régimen
político, y a éste con la constitución material, en cuanto al modelo de ser y de estar
organizado el Estado equivale al modo de estar constituido y todo ello es una realidad
jurídico-política en dinamismo.
El poder como capacidad o energía no se mueve solo. Los hombres lo impelen. En
la esencia del poder, encontramos una naturaleza orgánica-funcional, o complejo de
órganos que ponen en ejercicio las funciones del poder. Ante esta realidad, a los tres
elementos de Estado (territorio, población y poder) se viene agregando el del gobierno,
porque sin el conjunto de órganos, que constituye la estructura gubernativa y desarrolla
las funciones, el poder carecería de actualización, de funcionamiento y de ejercicio.
El Estado Moderno es una forma particular de asociación política. Existen grandes
dificultades para definirlo solamente como “la nación jurídicamente organizada”.
Definir al Estado a partir de las funciones que cumple también sería problemático,
ya que, como todas las asociaciones políticas ha desempeñado y desempeña funciones
diversas.
Max Weber, sociólogo clásico, define al Estado desde el punto de vista de la
coacción física, o empleo de la fuerza para obligar a alguien a hacer o decir algo. El
Estado, a través de sus instituciones, detecta el monopolio de la fuerza legítima, es
decir, que es la única autoridad para ejercer la fuerza.
En los Estados Modernos, esta fuerza es ejercida mediante la aceptación de la
comunidad de un cuerpo legal que regula las acciones de los individuos. Cada
ciudadano de un Estado moderno acepta cumplir con determinados deberes, de acuerdo
con un conjunto de reglas organizadas:
La constitución nacional.
El derecho penal.
El derecho civil, etc.
Por medio de sus instituciones el Estado contempla el cumplimiento de estas reglas
y prevé castigos ante su incumplimiento. Ninguna asociación o persona individual, a
menos que el Estado lo permita, puede hacer uso de esta fuerza, ya que es su monopolio
exclusivo.
Por supuesto que la coacción física, no es en modo alguno el medio normal o
único del Estado, pero sí su medio específico.
El Estado es aquella comunidad humana, que en un determinado territorio,
reclama para sí y con éxito el monopolio de la coacción física legítima. Lo especifico
de la actualidad, es que a las demás asociaciones o personas individuales, sólo se le
concede el derecho de la coacción física en la que a medida en que el Estado la permite,
ya que es fuente única del derecho de coacción.
El Estado es la relación de dominio de hombres sobre hombres, basada en la
coacción legitima. Para que subsista es menester que los hombres dominados se
sometan en cada caso.
Órganos de gobierno: El poder del Estado se ejerce por hombres, al conjunto de
ellos que asumen esta tarea componen órganos, y el conjunto de éstos forman el
gobierno.
Individuales: Una o varias personas físicas que realizan la
función o actividad del poder.
Órganos de
Gobierno
Institucionales: Reparticiones con una esfera de competencia
determinada. Ejemplo: congreso, poder ejecutivo, judicial, etc.
Los órganos del poder no son personas jurídicas, la persona jurídica con
“personalidad” es el Estado.
Competencia del gobierno: conjunto de atribuciones y facultades sobre un área,
que desempeña un órgano-institución.
El uso del poder fuera de la competencia provoca abuso o
exceso de poder
Competencia de
los órganos
El uso del poder dentro de la competencia, pero con un fin
distinto, provoca la desviación del poder.
Presidente: acumula y concentra la jefatura de estado
y la de gobierno. Ejerce el Poder Ejecutivo y no
necesita de la confianza del Parlamento.
Parlamento: órgano separado e inconexo con el
presidente. Tienen relaciones recíprocas y ciertos
tipos de control, pero no debe dar cuenta de sus
funciones.
En el presidencialismo puro no hay ministerios, en el
intermedio, sí. Ej: el primer caso es el de EE.UU. de
Norteamérica, el segundo caso es el de Argentina.
Presidencialismo El Presidente es agente, gobierna, administra y
ejecuta libremente.
Al presidencialismo se lo cataloga entre los sistemas
de separación de poderes.
Dualista (dos hombres- un hombre y un grupo).
Gobierno
Colegiado Colegiado o directorial (más de dos hombres)
Ejemplos: Suiza, Uruguay (s/constitución de 1952)
b) Las Presiones sobre el poder
El tema de los factores de poder lo desarrollamos teniendo en cuenta no como
perspectiva del derecho general, sino que el enfoque se haría sobre nuestro derecho
constitucional.
La Constitución establece con claridad quién ocupa el poder, pero ignora las
presiones que sobre él ejercen; aún en silencio, no puede descartarse su influencia, ni
ignorar su funcionamiento.
Cualquiera sean los factores de presión y su fuerza, el gobierno que ejerce las
funciones del poder, siempre queda en su emplazamiento formalmente señalado por la
Constitución. No aceptamos la existencia de un gobierno oculto, paralelo, etc., frente al
gobierno oficial; lo que ocurre es que por la influencia de las presiones, contrapoderes o
factores de presión y poder, la energía que el poder estatal dispone, puede variar ya sea
en fortalecimiento o debilitamiento.
Las presiones no están institucionalizadas en la Constitución formal, pero existen
en la realidad, y los sujetos de presión pueden o no estar previstos en la Constitución
formal (no como sujetos de presión, sino en otra calidad), pero existen en lo material.
Un ejemplo pueden ser los partidos políticos, sindicatos, órganos estatales, etc.
c) Factores de poder
Mientras que los factores de presión no van más allá de la búsqueda de un interés
concreto, sectorial y parcial, los factores de poder, se pueden caracterizar como una
fuerza política que en forma continua y latente está presente, en acto o en potencia, en la
generalidad de las decisiones que adopta el poder político, a través de una visión o
posición política de conjunto.
El factor de poder posee su propia política global como proyecto o doctrina
aplicables a la generalidad de las decisiones oficiales, y hace presencia en el poder con
tal magnitud, que el poder debe tomar en cuenta su presión para adoptar aquellas
decisiones, tanto cuando coinciden, como cuando discrepan.
Un factor de poder se sitúa en actitud de consenso como de disenso.
Los factores de poder están asociados al poder estatal (favor-contra), como
factores de preponderancia, ya que por su gravitación condicionan las decisiones del
poder.
Algunos factores de poder se asocian al poder estatal no por decisión propia, sino
porque el mismo poder estatal los arrima, para sustentarse en ellos (por ej.: partido
oficialista gobernante, partido único de régimen totalitario, central obrera, esposa del
presidente, etc.).
d) Conclusión
Los factores de presión, como los de poder están dentro de la que se denomina
constitución material. En esta existen conductas y normas no escritas referentes al
fenómeno y pertenecen al “derecho espontáneo”.
Si bien el origen de las presiones y factores de poder se radica en particulares
dentro de la sociedad gobernada, tales conductas se proyectan sobre el poder, y los
gobernantes son receptores del proceso en la medida que la reciben, soportan, la tienen
que tener en cuenta, por lo tanto la presión y factor de poder iniciado en la sociedad
cruza el centro el poder.
Los factores de presión y poder no siempre son los mismos, varían de acuerdo a
las circunstancias, pero demuestran y comprueban que siempre ejercen presión y que
hay sujetos que los protagonizan.
Ej.: Existen partidos políticos: cuáles y cuántos son dependen del momento. Ayer
fueron unos, hoy los mismos u otros, mañana subsisten, desaparecen o se reemplazan.
Lo importante es que existen con continuidad y tienen presencia.
Los factores de presión y poder pueden ser los partidos políticos, sindicatos,
iglesia, fuerzas armadas, grupos de poder económico, entidades empresariales, etc.
Todo grupo tiene un interés propio, incide en el poder para satisfacer sus intereses,
pueden llegar a ser factor de poder si su presencia permanente se aúna a un proyecto
político de conjunto. Según las modificaciones, su actualización y pretensiones en la
comunidad gobernada, irán subiendo o bajando de escena.