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PRODUCTO FORMATIVO ¿ DIOS EXISTE ?, Monografías, Ensayos de Psicología

¿DIOS EXISTE? - 2023 Filosofía

Tipo: Monografías, Ensayos

2023/2024

Subido el 08/05/2026

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UNIVERSIDAD PRIVADA SAN JUAN BAUTISTA
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
Escuela Profesional De Psicología
PRODUCTO FORMATIVO
¿DIOS EXISTE?
AUTOR:
Flores Duran, Carmen
ASIGNATURA:
Lógica y Filosofía
DOCENTE:
MG. Gonzales Castilla, Maritza Margarita
Chincha Perú
18 de septiembre del 2023
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UNIVERSIDAD PRIVADA SAN JUAN BAUTISTA

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

Escuela Profesional De Psicología

PRODUCTO FORMATIVO

¿DIOS EXISTE?

AUTOR:

Flores Duran, Carmen ASIGNATURA: Lógica y Filosofía DOCENTE: MG. Gonzales Castilla, Maritza Margarita

Chincha – Perú

18 de septiembre del 2023

INTRODUCCIÓN

La existencia de Dios es un tema profundamente debatido y filosófico, ya que ha sido discutido durante siglos. La existencia de Dios o la falta de ella es una cuestión de fe, espiritualidad y perspectiva personal, ya que no existe una respuesta definitiva y científica sobre la existencia de Dios, porque es un alcance que va más allá del ámbito de la ciencia y se encuentra en el dominio de la religión, la filosofía y la espiritualidad. Hay diferentes puntos de vista y creencias en todo el mundo, hay algunas personas que creen firmemente en la existencia de un ser supremo o una deidad, mientras que otras son incrédulas y sostienen que no se puede saber con certeza si Dios existe o no. Además, hay quienes son ateos y no creen en la existencia de ningún Dios. ¿Dios existe o no?, pues la respuesta a esta pregunta depende en gran medida de las creencias y experiencias individuales de cada persona, ya que la búsqueda de respuestas sobre la existencia de Dios es un tema personal y profundamente subjetivo ya que cada persona puede llegar a sus propias conclusiones basadas en sus creencias, experiencias y reflexiones personales.

Las cinco vías

  1. El movimiento: Todo lo que se mueve ha sido movido por algo previamente. Por ejemplo, una hoja se mueve porque la ha movido el aire. El aire se mueve porque alguien ha soplado y en esta cadena de causa-efecto tiene que haber por fuerza algo que haya producido el primer movimiento. Ese algo es Dios.
  2. Las causas eficientes: En la naturaleza nada es causa de sí mismo y, por lo tanto, todo tiene una causa. Entonces tiene que existir una causa primera que explique todo lo posterior. Esa causa también es Dios. Aquí se refiere a todas las causas como, por ejemplo, cuando decimos que los padres son la causa de los hijos.
  3. Contingencia y necesidad: Todo en la naturaleza es contingente, es decir, existe, pero podría no existir o ser de otro modo. Estamos, pero podríamos no estar y no pasaría nada. Por lo que hace falta un ser necesario que haga que lo contingente exista en vez de no existir.
  4. La causa final: En la naturaleza todo está ordenado hacia un fin. Todo sigue un orden. Es necesario pues que haya una inteligencia suprema que lo haya ordenado así.
  5. Los grados de perfección: En la naturaleza hay cosas más imperfectas y cosas más perfectas. Que sean más o menos perfectas dependen del grado de cercanía a la perfección máxima que, por lo tanto, debe de existir. Toda la filosofía antigua se había preocupado por entender por qué la realidad es como es: buscaba la esencia de cada cosa, su auténtico ser. Nadie se había preocupado del problema de la existencia. ¿Por qué existe una silla o una mariposa? Su existencia no es necesaria, podría no existir como un unicornio. La existencia tiene que ser explicada: todos los seres existen

porque algo o alguien les ha dado la existencia, menos Dios que es el único ser que su esencia coincide con su existencia, cuyo ser consiste en existir necesariamente. Otros filósofos argumentan que la existencia de una base moral objetiva en el mundo requiere la existencia de Dios como fundamento de esa moralidad, y han argumentado que las experiencias religiosas personales y la sensación de lo divino son evidencia de la existencia de Dios. En contra de la existencia de Dios Los filósofos ateos han presentado el problema del mal como una razón para dudar de la existencia de un Dios, ya que cuestionan cómo podría existir el mal en un mundo creado por un Dios todo poderoso y amoroso. También argumentan que no hay evidencia empírica concluyente que demuestre la existencia de Dios, y que, por lo tanto, no hay razón para creer en su existencia. Algunos filósofos sugieren que la ciencia ha proporcionado explicaciones naturales para muchos fenómenos que antes se atribuían a la intervención divina, lo que disminuye la necesidad de postular la existencia de Dios.

LOS CIENTÍFICOS SOBRE LA EXISTENCIA DE DIOS

La ciencia es la rama del conocimiento que se basa en la observación y se enfoca en el estudio del mundo natural y en la obtención de conocimientos empíricos basados en evidencia observacional y experimental. En ese sentido, la ciencia no se pronuncia sobre la existencia o no de Dios, ya que Dios es un concepto que trasciende el ámbito de lo natural y no es directamente verificable mediante el método científico. Sin embargo, la opinión de los científicos sobre la existencia de Dios varía ampliamente debido a sus creencias personales y filosofías de vida. Algunos científicos, que no creen en la existencia de ningún dios o ser sobrenatural basan su escepticismo en la falta de evidencia empírica o pruebas concretas de la existencia de Dios; también encontramos a los científicos que no afirman ni niegan que Dios existe y consideran que Dios está fuera del alcance de la ciencia. Aunque también hay científicos que son religiosos y encuentran unión y armonía entre su fe y su trabajo científico; ya que ven a la ciencia como una forma de comprender el mundo, pero a la vez mantienen su fe en la creencia de una espiritualidad, lo que se diría que Dios existe; pero buscan el significado y propósito de la vida y la conexión con la naturaleza La ciencia en sí no puede proporcionar una respuesta exacta sobre la existencia de Dios, ya que se enfoca en aspectos naturales, verificables y experimentales del mundo. La creencia en Dios o la falta de ella ve depender de las convicciones personales, las experiencias y las filosofías de vida década científico de forma individual; ya que la variedad de opiniones sobre el tema de Dios en la comunidad científica refleja que hay muchas opiniones y creencias porque tenemos una gran diversidad humana y diversas opiniones en todo el mundo porque cada uno lo va ver desde su perspectiva y creencias.

DIOS Y LA EVOLUCIÓN

Algunas personas se han llegado a preguntar: ¿Puedo creer en Dios y la evolución? Esta pregunta es a menudo provocada por una más específica, pero más compleja: "¿Se puede creer en la creación y en la evolución?" Cuando esta pregunta se propone de esta manera, pareciese que estuviésemos obligados a elegir entre una concepción del mundo evolutivo, aparentemente ateo o un creacionismo científico e ingenuo. Lamentablemente, gran parte de la población ha aceptado este modelo, Dios o ciencia. Según una encuesta internacional realizada recientemente por el Consejo Británico e Ipsos MORI, el 27% de los adultos estadounidenses creen que es imposible "creer en un dios y también mantienen la opinión de que la vida en la tierra, incluyendo la vida humana, ha evolucionado con el tiempo como resultado de la selección natural. " Otro 19% manifestó su incertidumbre sobre la cuestión. Sin embargo, según una encuesta realizada en 1997 por Edward J. Larson y Larry Witham, aproximadamente el 40% de los científicos estadounidenses son creyentes y evolucionistas. Una encuesta de 2009 por el Centro Pew de Investigaciones confirmó este hallazgo, la mitad de los científicos que respondieron se identifican como pertenecientes a una religión y sólo el 2% de ellos rechazaron la idea de la evolución. De hecho, la dicotomía "creación o evolución" es falsa e innecesaria, basada en un error de categorización. Por ejemplo, si tuviese una naranja y preguntase: "¿esta fruta es naranja o esférica?", La pregunta no tendría sentido, porque "amarillo" y "esférico" no son contradictorios, son cualidades complementarias en el concepto descriptivo de la fruta. La pregunta "¿Cree usted en creación o en evolución?" presenta la misma problemática. Como color y forma, la "creación" y la "evolución" no son excluyentes, sino que son maneras complementarias de mirar el universo. "Creación" es un concepto filosófico: es la creencia de que el universo depende para su existencia de algo o algún ser o fuerza fuera de sí. Como un término filosófico, "creación" es una creencia empírica, no comprobable que no hace

el registro fósil y las observaciones de la física estelar. Estas afirmaciones están claramente en contradicción con los datos registrados en áreas como la paleontología, la cosmología, la geología y la biogeografía. Por otro lado, el aspecto teológico del creacionismo de una tierra reciente y las afirmaciones acerca de la naturaleza de Dios, y las razones que Dios tuvo para crear el universo y permitirle que se desarrolle de una manera particular-no pueden ser abordadas por la ciencia. Por su naturaleza, dichas declaraciones sólo pueden ser-y han sido abordados por filósofos y teólogos. La ciencia de la evolución no hace declaraciones sobre la existencia o no-existencia de Dios, como no lo hace ninguna otra teoría científica como la gravitación, la estructura atómica, o la tectónica de placas. Al igual que la gravedad, la teoría de la evolución es compatible con el teísmo, el ateísmo y el agnosticismo. ¿Alguien puede aceptar la evolución como la explicación más convincente para la diversidad biológica, y también aceptar la idea de que Dios trabaja a través de la evolución? Muchas personas religiosas así lo hacen sin menoscabo a sus creencias.

¿Y SI DIOS EXISTE?

Juan E. Blanch en su libro nos dice que la observación repetida de los antropólogos que, históricamente, el hombre ha sido un religioso incorregible. El por qué es un misterio. Desde tiempos antiguos el hombre ha buscado algo para adorar, ya sea el sol, la luna, las estrellas o la tierra misma. Los mayas adoraron un pájaro, los romanos llamaron a los césares dioses, los africanos y otros adoraron imágenes de piedra, madera u otros materiales. Los japoneses adoraron a sus antepasados, los judíos adoraron a un dios invisible, los hindúes tienen centenares de dioses. Los árabes adoran a un solo dios, los cristianos adoran a un Dios que es uno y a la vez tres. Enseñan que se mostró en forma humana en la persona de Jesús, que murió y volvió a vivir. Otros adoran algo que se llama "Madre tierra". Incluso algunos creen en una fuerza invisible e indefinible que se llama "Mother Nature", o sea, la naturaleza. Bajo la influencia de Darwin, Marx, Freud y otros, el mundo occidental y regiones de Asia desecharon la idea de un Dios creador. Concluyeron que habían comprobado científica y filosóficamente que el universo no tiene propósito ni significado. Simplemente apareció, se organizó y se ha ido transformando como un ser inteligentísimo. El punto de vista vigente en el mundo científico del occidente es que lo que ahora existe en la tierra es resultado de formas de vida en constante evolución, guiadas por una fuerza inexplicable que los lleva a mejorarse. Pero, a la vez, una fuerza que no es capaz de controlar el medio en que se desarrolla. Por su parte el universo está constantemente ampliándose, dispersándose y enfriándose al punto teórico de ganar la batalla contra la vida. El resultado final sería un universo disperso, frío y muerto. ¿Es el ser humano tan religioso porque emocionalmente no es capaz de vivir su vida sin propósito ni significado? ¿Es tan débil que tiene que agarrase a una muleta psicológica para poder vivir? ¿Tiene que engañarse a sí mismo para creer una mentira porque la verdad le duele

Juan E. Blanch cree que esta idea concede al hombre dignidad y responsabilidad, él dice que recordemos los años de la dictadura en España, las personas normales arriesgaban su vida buscando la libertad de expresión y cuando tienen libertad de expresión, es posible que no aprecie lo que tiene. Pero si le falta, llega a ser de suma importancia. El concepto del libre albedrio juega un papel importante en cómo vemos a Dios, es difícil imaginar a un Dios que no permitiera el buen uso de las facultades. Otro punto de vista de vista que impide una consideración imparcial sobre la existencia de Dios es la filosofía de que el hombre, por necesidad psicológica, ha creado un dios que no existe. Es evidente que muchos hombres y muchas culturas han creado sus propios dioses; los césares romanos se hicieron dioses aparte de los dioses míticos que adoraban. ¿Es esto un argumento suficiente para negar la existencia de un Dios universal? Hay muchas películas sobre extraterrestres, sus productores crean monstruos del espacio para entretenernos o espantarnos. ¿Es esto prueba de que no hay vida fuera de la tierra? De ninguna manera. ¿Es evidencia de que existen? Tampoco. Juan E. Blanch plantea que la imaginación del ser humano puede ser un obstáculo a la investigación, y que se debe ser sagaz para diferenciar entre los dioses imaginarios y el Dios verdadero, si existe. Creerse todo es una gran equivocación. No creer nada es también una equivocación. Nuestra vida no termina con la muerte. Tenemos características permanentes, eternas, que se relacionan con la vida de Dios. Si estuviéramos seguros de esto tomaríamos decisiones diferentes a diario y estaríamos más animados con las posibilidades de hoy, de mañana y de la eternidad. (Juan E. Blanch)

¿QUIÉN ES DIOS PARA EL HOMBRE?

Estos pasan por cuatro tiempos o estados claramente diferenciados, los cuales son:

  1. El dios de los antiguos y de la Grecia clásica. Para los antiguos existe la PHYSIS y fuera de la PHYSIS no hay nada. Con Aristóteles se considera a dios como la materia primera, el primer motor inmóvil.
  2. Con la llegada del cristianismo la referencia a Dios sufre una transformación radical, Dios es el creador de todo el universo, animales y hombres. Dios es un ser racional, trascendente promesa de vida eterna para los humanos que crean en él y que ha creado el universo de una forma continua.
  3. El Dios moderno de los siglos XVI y XVII. Los grandes científicos de estos dos siglos Copérnico, Kepler, Galileo y Newton creen en un Dios creador del universo al que ha dado autonomía y funciona gracias a leyes dadas por Él. En los dos siglos posteriores XVIII y XIX surgirán los primeros ateísmos de grandes filósofos basados en causas ajenas a la ciencia o cosmología.
  4. La época actual. En el siglo XX aparece un ateísmo que podemos llamar militante porque busca el proselitismo y el particularmente agresivo con el credo cristiano. Asegura que Dios no existe, pero son incapaces de explicar cómo fue la creación, cómo es posible el orden actual si hubo un desorden inicial y otras muchas teorías para las que la ciencia actual no tiene respuestas y algunas de ellas parecen inalcanzables para la mente humana. Frente a ellos los creyentes y en particular los creyentes católicos al igual que otros muchos científicos, separan los campos de actuación de la ciencia y la religión. No obstante, aceptando que la existencia de dios no es algo a explicar racionalmente.

interpretación del jefe o el Hechicero, como después estuvo a criterio de Papas, obispos o talibanes, que todo viene a ser lo mismo). Todas estas cosas que antes se hacían para agradar a Dios, se hacían de una forma especial y colectiva: como levantar grandes piedras (menhires o dólmenes), hacer monumentos, reservar ciertos territorios sagrados, hacer sacrificios de animales, etc. Y por supuesto, hacer que sus jefes fuesen respetados. Y si era preciso, sus enemigos (que tenían otros dioses diferentes) debían ser aniquilados o reducidos (aunque esto tenía como base última la lucha por el territorio). ¿A que todo esto viene a ser como un preámbulo de lo que iba a ser toda la posterior historia de la Humanidad? Por eso Dios fue creado por el hombre primitivo: para sentirse protegido, para tener la convicción de que alguien desde el cielo o desde un lugar superior se preocupaba por él, y así había alguien al que se le podían pedir favores si las cosas iban mal, que le iba a ayudar en sus luchas con los enemigos vecinos, contra las inclemencias del tiempo, contra las enfermedades. Era una forma de no sentirse solo en un mundo duro y difícil. Era una ayuda y protección divina, porque había un convenio entre su pueblo o su tribu con un ser que tenía mucho poder. Era una suerte para ellos haber logrado este contacto y protección. Había que mantenerlo. Por supuesto, si en aquel momento alguno de los miembros de la tribu pusiese en duda la existencia de ese Dios, puede que la actitud de los dirigentes fuese la que se ha repetido a través de los siglos:

  • Pues si te opones a él y niegas su existencia te castigaremos y te utilizaremos como sacrificio para que ese Dios no se enfurezca con tus manifestaciones. Y estas afirmaciones e imposiciones de la doctrina oficial se han seguido produciendo a lo largo de los siglos hasta la actualidad. Todos podemos reconocer como (más o menos evolucionadas o más o menos impuestas) las rígidas normas religiosas que las autoridades

eclesiásticas (y civiles casi siempre asociadas) han continuado hasta nuestros días, y de ello tenemos amplia constancia e información. Incluso hoy día no nos puede sorprender el gran poder de los intérpretes de los deseos de Dios: la Iglesia, incluyendo en ella al Papa, a los obispos y a los curas, pero también a millones de creyentes y a una parte del poder político que interesadamente también está con Dios. No debe extrañarnos ver en monedas y billetes frases como “En Dios confiamos” Ya que en los pueblos en los que predominan los creyentes, el poder político se refuerza con estas frases. Sin tener en cuenta el gran poder de opinión que los representantes de las Iglesias tienen y que también son utilizados por esos poderes políticos.

teorema ni tampoco como lo hace la causa de una aceleración. Nada de eso. Su modo de ser es cuestión ulterior (la metafísica contemporánea, desde el Ereignis de Heidegger, sabe que el ser es algo muy secundario, una actualización secundaria de lo real, como pensaría Zubiri) que sólo podrá esclarecerse si primero se atiene a su realidad. Haciendo una analogía con el caso del hombre: con independencia de las teorías antropológicas, el hombre no nos aparece ni como una palabra ni como una piedra. Así como las teorías antropológicas deben basarse en el aparecer del hombre, y no ser las teorías antropológicas quienes nos digan cómo el hombre debe aparecer, así lo mismo las teologías respecto de Dios. Es a los modos de aparecer de las cosas a lo que hemos de atender para, luego, elaborar teorías, y no a la inversa. Las teologías deben estar al servicio de Dios y no Dios a su servicio. Así, la ciencia, como cualquier otra teoría, tiene sus propios métodos que, en cuanto que atienden a cosas aparecidas de cierto modo, no son transportables gratuitamente, pues su eficacia es eficaz sólo para ciertos modos de realidad. Actuar sin una filosofía primera que atienda a los modos de aparecer de lo real nos llevará en una u otra forma a recibir «gato por liebre»; irremediablemente se tratarán cosas que aparecen de cierto modo como si fueran cosas que deberían aparecer de otro; es decir: nos llevará a ideologías. Por ejemplo, la ideología cientificista considera que los métodos de la ciencia (empírica) son el único garante de conocimiento, tratando indistintamente la totalidad de lo real como objetos existentes isomorfos a objetos consistentes pues todo en la realidad debe aparecer como existente. Ciertamente la ciencia, la teología y demás saberes son en verdad indisolubles en la medida en que todas tratan de cosas que nos aparecen como realidades, pero es que ello no significa bajo ningún respecto que éstas no sean distinguibles. Así entonces, para concluir, creo, pues, que el querer demostrarlo todo, como si la demostración fuera algo más que la mostración, la patentización, la visión, la ratificación, la

escucha, la seguridad, la vivencia, etc., es errar el modo de acercamiento a una realidad que distingue modos de aparecer e incluso es tergiversar y dañar la demostración misma.