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Este documento recoge el contexto histórico de las pruebas nucleares francesas en el pacífico sur y la controversia que generó entre francia, australia y nueva zelanda. Se detalla la postura de cada país, las demandas presentadas ante la corte internacional de justicia y las declaraciones oficiales de francia sobre el tema.
Tipo: Apuntes
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Antecedentes: Durante varios años y hasta 1972, la República Francesa realizó pruebas y ensayos nucleares en al atmósfera en los territorios marítimos situados en el Pacífico Sur, especialmente en el atolón de Mururoa. Mientras se realizaban los ensayos nucleares. Francia estableció unas «zonas prohibidas» a la navegación aérea y «zonas peligrosas», que alcanzaban también a la navegación marítima, para evitar la aproximación de naves y aeronaves a las zonas de los experimentos. Australia y Nueva Zelanda, a pesar de la distancia de sus territorios, consideraron que la presencia de materias radiactivas en sus respectivos países eran debidos a las pruebas nucleares francesas. Francia negó que tales elementos radiactivos fueran peligrosos por ser inapreciables. En 1973, Australia y Nueva Zelanda presentaron dos demandas contra Francia ante la Corte Internacional de Justicia, al considerar que los ensayos nucleares franceses eran contrarios al Derecho Internacional. Francia no compareció ante la Corte, que dictó dos sentencias en 20 de diciembre de 1974. Los párrafos reproducidos corresponden a la sentencia recaída en el litigio entre Australia y Francia.
«17. En el presente caso, el Gobierno Francés, antes de la presentación de la demanda, había realizado ensayos atmosféricos de armas nucleares en su centro de experimentación del Pacífico, en el territorio de la Polinesia francesa, en los años 1966, 1967, 1968, 1970, 1971, 1972. El lugar utilizado para las explosiones fue el atolón de Mururoa, situado a unos 6.000 kilómetros al este del continente australiano. El gobierno francés estableció «zonas prohibidas» para las aeronaves y «zonas peligrosas» para la navegación aérea y marítima, con el fin de impedir que los aviones y buques se acercasen a la zona de experimentos; estas zonas se establecieron cada uno de los años en los que tuvieron lugar las pruebas, y durante el tiempo que duraron las mismas.
relativas a las intenciones de éste, respecto a sus futuros experimentos nucleares en el océano Pacífico Sur. El alcance de estas declaraciones y su incidencia en el presente procedimiento serán examinadas con detalle más adelante en esta sentencia. (...)
«Es en base a estas notas, del 3 de enero y 7 de febrero, que la Corte está respetuosamente invitada a examinar con mayor atención, puesto que es a través de ellas que salen a la luz naturaleza y dimensión de la controversia que opone a las partes de forma tan lamentable. El gobierno australiano sostiene que la continuación de los ensayos por parte de Francia era ilegal y solicitaba su cese inmediato. El gobierno francés afirmaba la legalidad de su comportamiento y no dejaba entrever el cese de los ensayos» (pár. 15). (...)
«El Diario Oficial de 8 de junio de 1974 publica la orden por la que entran en vigor las medidas de seguridad de la zona de experimentación nuclear del Pacífico Sur. La Presidencia de la República precisa que, en atención al progreso alcanzado en la ejecución de su programa de defensa en medios nucleares, Francia podrá pasar a la fase de pruebas subterráneas tan pronto como haya concluido la serie de experimentos prevista para este verano.»
Una copia del comunicado fue transmitida al Departamento de Asuntos Extranjeros de Australia, mediante nota de 11 de junio de 1974 de la Embajada de Francia en Camberra y, tal como se ha indicado, el texto del comunicado ha sido puesto a disposición de la Corte durante la fase del procedimiento oral.
«Como sucede generalmente en el Derecho Internacional, que insiste especialmente en la intención de las partes, cuando la ley no prescribe de forma concreta, las partes son libres de elegir la que prefieran, siempre que su intención quede clara.» (CIJ Recueil, 1962, p. 31).
La Corte añadió en el mismo asunto: «la única cuestión pertinente es la de saber si la redacción empleada en una determinada declaración revela claramente la intención...» (Ibid., p. 32).