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Proyecto de investigación Benjamín
Tipo: Apuntes
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Benjamín Oltra Martín de los Santos Catedrático de Sociología. Universidad de Alicante
En este artículo se hace un recorrido en clave evolutiva por las Ciencias Sociales, y especialmente a través de la Sociología como una disciplina decisivamente impulsora de numerosas líneas de desarrollo y pensamiento de otras disciplinas sociales, haciéndose especial mención a tres de estas líneas: la humanística, la científica y la ideológica. Se recorre igualmente el escenario multidisciplinar que rodea a la Sociología, con una referencia sistémica a los círculos de pensadores, ideólogos, científicos y narradores de las disciplinas sociales a través de los siglos XVIII y XX, así como a la evolución más amplia, a lo largo de la Historia, de los sistemas sociales en tres estadios: Culturas, civilizaciones y sociedades.
Lo recuerdo, como si fuera ahora mismo. La lectura del libro de Peter Berger, Invitation to Sociology: A Humanistic Perspective (1963), fue uno de esos momentos de petit bonheur intelectual que te son dados de vez en cuando. Es una obra de referencia fundamental, en la tradición de las teorías básicas esenciales de la Sociología, cuya perspectiva y estilo científicos vale la pena continuar. Berger dibujaba con maestría la conjunción compleja entre la persona y la sociedad como cuestión central de la Sociología. Esa es la razón de ser del presente escrito.
Estas páginas, no obstante, se inspiran en otras fuentes. En la tesis de las funciones latentes y manifiestas de Merton, combinada con la imagen nuclear de Goffman, tomada de Shakespeare, de la sociedad como escenario. La estructura parte de Merton; el proceso, susceptible de narración, de Goffman. Es decir: la sociedad es un escenario continuo, o discontinuo, en el que ocurren ciertos acontecimientos y hechos. Hay que establecer su secuencia. El análisis implica establecer las relaciones entre los hechos y sus claves profundas. La síntesis y la teoría se “precipitan” cuando sigue la máxima de Montesquieu de establecer las leyes, es decir, las pautas o relaciones necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas. La perspectiva general es la Sociología humanista de Peter Berger y su estilo penetrante, crítico y literario combinada con el estilo de la Ciencia como instrumento de investigación y de formulación de hipótesis, modelos y teorías que trata de ajustarse, por aproximación, a la verdad natural del mundo real; sin olvidar que, para quien esto escribe, nada de lo humano, ni de lo divino, le es ajeno.
2. LAS TRES SOCIEDADES MODERNAS
Comencemos nuestra historia por dibujar tres magnos escenarios histórico-culturales: el de la sociedad aristocrática en crisis (Monarquía más Aristocracia) que va de finales del Barroco (siglo XVII) hasta el otoño de la Ilustración (siglo XVIII); el de la sociedad burguesa-industrial (propietarios de los medios de producción y financieros), con la nueva clase media comercial, profesional, funcionarial y artesanal, y la clase trabajadora (que transforma con sus manos materia prima en manufactura), con la Ciencia, los ferrocarriles, las nuevas técnicas, la electricidad, la fotografía, el cine de los Lumière, las nuevas ciudades con sus ensanches y nuevos barrios burgueses, comerciales, financieros (las cities ), políticos, intelectuales, culturales, industriales y obreros, a lo largo del siglo
XIX; y el de la sociedad mesocrática (clases medias como resultado de una movilidad intergeneracional ascendente), democrática (establecimiento de una clase política oligárquica, amplia y profesional, cultura política y democracia conservadora, liberal o socialdemócrata del siglo XX) mediocrática (empresas y profesionales de la comunicación) y noocrática (“reinado” de una élite intelectual, científica, ideológica y profesional), del tremendo siglo XX.
Un siglo, en verdad, deslumbrante y desgarrador: con Washington que extiende su influencia por el mundo, transcendiendo territorios; Nueva York, la ciudad “sociológica” por excelencia de la historia; París de la belle époque ; Viena exquisita y decadente; Londres monárquico, burgués y pluriétnico; Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, entrañables escenarios de tragedia y de belleza, con la guerra civil (1936-1939), el Régimen autoritario del general Franco, el desarrollo, la democracia, la europeización, el bienestar, la innovación y la crisis; “teatros” apasionantes de Roma, Atenas, Berlín, Moscú…; sus tremendas dos grandes guerras, su Comunismo, su guerra fría, sus terrorismos, pero también con la sociedad nueva del bienestar, la Unión Europea, la gran clase media, la Ciencia, la Cultura, la Cultura política y los nuevos poderes (élites, oligarquías, instituciones y Estados) que forman la “cosmópolis”. Transformaciones en cascada y en cadena en los grandes subsistemas de clases, elites, grupos, instituciones, culturas, estilos, personalidad, ocio (recuérdese al bueno de Veblen y su lúcida Theory of the Leisure Class (1899).
Hay, obsérvese la historia de las ideas (vid. Cuadro 1 ) cuatro tradiciones que “argumentan” u ordenan a las Ciencias Sociales: la del Pensamiento , la de la Ciencia acompañada de la Matemática, y la de la Ideología y Utopía. Puede añadirse la presencia extraordinaria, “mágica” y real, de la Literatura que nos ofrece a las Ciencias Sociales cosas admirables como tipos humanos, escenarios, ciudades, campos, paisajes, historias reales transmutadas en Literatura, imágenes de la humanidad, acontecimientos, personajes truculentos, tiernos y heroicos, crímenes de todo tipo, ángulos oscuros e incluso negros. Y, lo que me parece más extraordinario, la Literatura se nos da como recreación artística, estética, de la vida y como recreación artística de la lengua, la escritura, el estilo.
La Literatura es, desde Homero y, sobre todo desde Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes, recreación dramática, cómica, tragicómica, commedia dell’arte renacentista en Venecia, de la vida, de la humanidad, de la condición humana y de la sociedad. La Literatura es la novela-río, la narración, el relato de la gran novela y el cuento (el argumento de la intriga y el suspense es la intriga y el suspense del argumento) y, sin duda alguna, la Literatura es recreación de la vida en forma de épocas, escenarios, personajes, situaciones, relaciones, diálogos, emociones…. Sófocles, Séneca, Dante, Cervantes, Shakespeare, Dickens, Sthendal, Poe, Balzac, Dumas, George Eliot, Tolstoi, Chejov, Stevenson, Melville, Conan Doyle, Agatha Christie, Joyce, Kafka, Mann, Broch, Musil… valgan estas figures cuyas obras forman la “carne” de la Literatura, de la sabiduría y de la comunicación literarias.
Tenemos la línea del gran pensamiento. El pensamiento es saber y sentido. Su fuente brota de los sabios, filósofos y pensadores de las civilizaciones clásicas (Hélade y Roma); se desarrolla en la civilización cristiana medieval occidental, con la presencia ocasional y activa de pensadores y sabios de las civilizaciones hebrea e islámica; recibe un extraordinario impulso con el humanismo en la época de la civilización cristiana y secular del Renacimiento temprano; y fluye, a través del río de los siglos del Renacimiento, el Barroco, la Ilustración, el Romanticismo y el Clasicismo, en el siglo de la industrialización, para llegar a la sociedad mesocrática.
Luego está la línea de la Ciencia. La Ciencia es conocimiento e investigación. Integra las tres grandes versiones de la Ciencia, desde la época de la civilización clásica en la Hélade ateniense, la teórica, con la Matemática como nervio esencial, la empírica, y la experimental. Llega, formando el frondoso árbol de las Ciencias de la Naturaleza y del ser humano, hasta el siglo XXI. Podemos identificar esta línea de las Ciencias Sociales y de la Sociología, en particular, como la corriente científica. En efecto ya en el Barroco y, sobre todo en la época de la Ilustración, pueden hallarse las huellas y los primeros ensayos sobre asuntos morales, económicos, políticos y sociales utilizando el método de la Matemática y de las Ciencias de la Naturaleza. La Matemática es utilizada por los precursores de la Sociología y de la Economía como Teoría de los números, como Estadística y como Teoría lógica de los símbolos y de las estructuras.
La tercera línea con “personalidad propia” es la corriente ideológica. La ideología es política y utopía. Se inspira en el pensamiento, fuente antigua de la que pretende extraer su legitimidad, pero su objetivo no es el conocimiento, el saber o la verdad. Su meta es una cierta relación con el poder, el campo de la acción política, la propaganda, la utopía, y, ya en el siglo XX, el de la “ingeniería social”. Suelen citar los investigadores del pensamiento a Antoine Louis Claude, Conde Desttut de Tracy (París, 1754-1836) y su obra Eléments d’Idéologie (integrada por los estudios: Idéologie , 1801, Grammaire générale , 1803, Logique , 1805, Taité sur la volonté , 1815, y Commentaire sur l'Esprit des Lois , 1815), como la primera construcción del concepto de “ideología”. Mas la intención de Desttut era, como puede verse en las obras citadas, la de crear una “Ciencia de las ideas”.
Es, sin embargo, Karl Marx, en su obra de juventud Die deutsche Ideologie (1846), escrita en colaboración con Engels, el que forja la primera teoría de la “ideología” en clave dialéctica, crítica y materialista, estableciendo que las ideologías son “inversiones” especulares, intelectuales, edulcoradas,
simbólicas, etc., de la realidad de los intereses políticos, económicos y de clase; y, en ocasiones, simples manipulaciones de los hechos con fines propagandísticos. El problema es que el propio Marx no aplicó a su obra y a la de sus correligionarios su crítica de la ideología.
Una tradición, ya digo, a tener muy en cuenta para convertir la comunicación en una dimensión esencial del trabajo científico e intelectual, en un elemento óptimo y de calidad para la difusión del mismo es la tradición literaria. Sobre este particular no abundaremos por ahora. Baste subrayar, por el momento, la capacidad y eficacia comunicativa de la narración en la Literatura de gran estilo, a la que puede unirse la literatura de intriga, suspense y misterio con su aportación que atrapa al lector: el argumento de intriga y la intriga del argumento.
4. LA SOCIOLOGÍA COMO IMPULSORA DE LAS CIENCIAS SOCIALES
Las Ciencias Sociales y la Sociología nacen de una conjunción singular, afinidad electiva, diálogo o tensión crítica, entre la gran transformación de la realidad de la historia moderna y las grandes aportaciones creativas en los campos o conjuntos del pensamiento, la ciencia natural y la matemática, la ideología y la literatura. El proceso ocurre en el escenario-tiempo de Occidente, en la larga cadena del ser cultural.
Aparece dibujada por una serie de precursores creadores extraordinarios en el escenario donde se representa el drama del fin de la sociedad aristocrática, en el siglo XVIII. La gran transformación se produce en la economía (el libre comercio, luego la industrialización y las finanzas), la política (Inglaterra y el Parlamento, la democracia en Norteamérica, la Revolución francesa), la población, las condiciones sociales, las clases (fin del gobierno de la aristocracia, consolidación de la burguesía, actividad de los intelectuales políticos, aparición de una clase media y del proletariado) la ciencia, la técnica, la secularización de la cultura, los nuevos estilos de vida, el sentido de la libertad y de la persona introducido por la civilización grecorromana y cristiana, las ciudades como red de la civilización, los Estados y sus cambios en las formas políticas tradicionales.
Las grandes fuentes creativas fueron la Filosofía, el Pensamiento, la gran Literatura (recuérdese el Teatro helénico, romano, eurorrenacentista y barroco), la Ciencia natural, la Matemática, y la Ideología, es decir el pensamiento político, moral y social que defiende netos intereses de grupo o clase con fines políticos, utópicos, revolucionarios, conservadores, etc.
Estas fuentes creativas, tradiciones o líneas de conocimiento y comunicación, han creado tres líneas de la Sociología y las Ciencias Sociales con personalidad propia: la humanista, la científica y la ideológica. No se trata de tipos o conjuntos separados o disjuntos, sino de conjuntos secantes, tangentes, de influencia básicas (epistemológicas) de flujos de información y de estilo, pero siempre conservando lo genuino de una tradición.
Es posible reagrupar esas líneas en torno a cuatro grandes núcleos de conocimientos (Cuadro 2) Es recomendable establecer el denominador común de tradiciones tan marcadas, como la humanista, la científica y la ideológica, con sus ramificaciones, cruces, críticas, contradicciones y exclusivismos “excluyentes” en torno a cuatro grandes conjuntos heurísticos, de datos, de información empírica y descripciones de lo que acontece en la escena, y de análisis de la estructura y de la cultura “profundas” que están detrás de la escena de la sociedad y de la vida.
Gráfico 1 Un argumento sobre la evolución de los sistemas sociales en tres grandes estadios en el tiempo: Culturas, civilizaciones y sociedades
Fuente: Profs. Benjamín Oltra & Rafael Mora, Theory Group. Dpt. de Sociología I. Universidad de Alicante.
Notas del Gráfico: (1) Koiné: Nombre helénico. Comunidad de lengua, expresión de la comunidad de parentesco, núcleo fundacional de los sistemas sociales. (2) Polis: Nombre helénico. Ciudad en la época madura de la civilización helénica clásica. Sus derivados son politéia (política), polités (ciudadano); y conectado a esos nombres demokratía (democracia). Equivale a un tipo maduro de asociación o sociedad. (3) Sistemas sociales/Tiempo: Sistemas de conjunto altamente complejos y adaptativos que representan e integran todas las formas, actores, espacios y subconjuntos sociales, comunitarios y societarios, de convivencia: poblaciones, sexos, grupos de edad, clases sociales, familia, ciudades, campo, economías, trabajo, política, culturas, desarrollo urbano. (4) Culturas: Reténgase aquí el sentido étnico, antropológico y comunitario en la forma de pequeñas comunidades/ poblados dan escenario a los grupos sociales culturalmente maduros y activos. (5) Civilizaciones: Sistema histórico de las ciudades con las culturas más antiguas. Forma unidades coherentes en la koiné (lengua), en la cultura profunda (arquetipos), y en las formas aquí esbozadas de cultura creadora, social, personal y material. (6) Sociedades: Estadio óptimo de los sistemas sociales, integrador para todos sus ciudadanos, de economía de mercado, bienestar y libertad política y cultural, si se toma como ejemplo empírico el desarrollo de la civilización cristiana y secular occidental, a partir del siglo XIX, y el de la civilización del Japón a partir del siglo XX.
Destaquemos aquí la importancia de la Teoría de la evolución, de Darwin a Ernst Mayr. La evolución es más que una teoría, un marco altamente estimulante y significativo, paradigma de hallazgos incesantes.
6. SISTEMA Y ESTRUCTURA. EL SISTEMA DÁ UNIDAD. LA ESTRUCTURA HACE QUE LAS INSTITUCIONES Y LA VIDA SOCIAL SE MANTENGAN
El segundo núcleo o conjunto de conocimientos y hallazgos está inscrito en la extraordinaria noción de Sistema que introdujo la Ciencia moderna (utilizada por los astrónomos, Newton, Saint Simon, Teoría de los Sistemas, Parsons). El concepto de Sistema forma un conjunto mayor que sirve para ordenar las realidades o unidades sociológicas como subsistemas, grupos (recuérdese a Galois), estructuras (tradición estructuralista), élites (Pareto), clases, estatus y roles (Smith, Marx, Veblen, Weber, Parsons y Merton, Lensky, nuevas perspectivas), Oligarquías (Michels), comunidades y organizaciones (Tönnies), acción (Weber), situación (Thomas), etc. El Cuadro 3 recoge en buena medida los hallazgos que las diversas Ciencias Sociales, con la Sociología, la Economía, la Politología, la Antropología y la Psicología, como impulsoras, han ido investigando y documentando sobre el sistema social y su estructura.
Cuadro 3 Elementos estructurales y dinámicos de un sistema social evolucionado
Elemento Función Desarrollo (^) emergentesProblemas Objetivos deseables
Reproducción ^ DesequilibrioPresión^ ^ EnfermedadesTensión sexos^ ^ SaludEquilibrio
Regulación Socialización primaria
Alienación (primaria) ^ Rutinización^
Racionalización sistemas familiares
Vida Nutrición Nicho ecológico Organización espacio (rural/urbano)
Explotación (agotamiento)
Destrucción Derroche Polución Agresión
Equilibrio Adaptación
División del trabajo Definición necesidades Producción Satisfacción necesidades Mercado
Explotación (plusvalía) Desigualdad (clases sociales) Externalidades
Crisis económica Pobreza Hambre Centro/periferia
Bienestar Calidad de vida
Organización Institucionalización Racionalidad
Dominación (clases sociales) Poder (Estado) De la polis a la cosmópolis
Crisis de racionalidad Crisis de legitimidad Imperialismo/ dependencia Centro/periferia Violencia/guerra
Seguridad Libertad Igualdad
Conocimiento Autocontrol Sistemas de criterios (cosmologías) Identidad Socialización secundaria Educación Innovación
Alienación Sistemas ideológicos
Crisis ideológica Crisis de motivaciones Analfabetismo Marginación Discriminación Rutinización
Relación Conocimiento/ acción Autoconfianza Arte de vivir Calidad de vida Creatividad
Organización del espacio (acción social) Organización espacial de la vida social
De la polis a la megalópolis Habitabilidad
Marginación Alienación Deterioro
Equilibrio Calidad de vida
Fuente: Benjamín Oltra y María Teresa Algado, Sociología. Modelos. Universidad de Alicante: Dpto. de Sociología I y Teoría de la Educación, 1990, 2008 (varias reediciones).
El tercer núcleo o conjunto de conocimientos y hallazgos va a marcar los últimos escenarios de la modernidad, aunque existe la dilatada corriente subterránea del pensamiento y los humanismos diversos, en los que ocupa un papel prominente el humanismo cristiano, la Sociología, la Psicología social, el Psicoanálisis registran, desde sus “observatorios”, el papel de los seres humanos de carne y hueso, las personas, los actores sociales de la sociedad civil no encuadrados en los poderes establecidos (Mead, Weber), las emociones, el subconsciente y sus patologías (Freud), la creatividad, la personalidad (Berger), etc. A ellos deben de unirse los hallazgos de la Psicología evolutiva, de la Genética en sus distintas líneas, de la Paleoantropología, así como nuevas reflexiones sobre la naturaleza humana, la condición humana, los estudios más rigurosos sobre hombres y mujeres, sexos, géneros, etc. Añadamos en este apartado los descubrimientos de la neurociencia en el terreno del