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Prueba trimestral de bachillerato de lengua castellana y literatura de primero de bachillerato : comprensión lectora, control lectura y reflexión de la lengua
Tipo: Exámenes
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Apellidos …………………………………………….. Nombre…………………. Lea el siguiente texto y responda a las cuestiones que se plantean a continuación. Recuerdo muy bien la primera vez que me asomé al escaparate de Antigüedades Estoril. Mi madre me había acompañado un par de tardes a la academia para asegurarse de que me aprendía el camino y luego me había dicho que ya tenía edad para ir sola a los sitios. Aquel día fue también el primero en que, con mi bolsa de ballet al hombro, pude moverme con libertad por Madrid. Era todavía verano, creo que mediados de septiembre, y bajé del autobús varias paradas antes de lo que debía, de modo que, para llegar a la academia, tenía que cruzar dos o tres calles, una de ellas Génova. Recuerdo muy bien que aquella primera vez no me atrevía a acercarme demasiado y que iba de un lado para otro por la acera de enfrente, tratando con disimulo de escudriñar el interior del local. Desde aquella distancia y a través del cristal de la puerta creí distinguir cuatro o cinco figuras. ¿Podía ser que una de ellas fuera la de la tía Amalia y otra la de Alfonso? No estaba segura. Llegó una pareja con una niña más o menos de mi edad, que entró un momento y luego salió a esperar a sus padres. Crucé la calle. Me pareció que con tanta gente podía por fin decidirme a pasar por delante y echar un vistazo sin correr el riesgo de ser descubierta. Anduve despacio por la acera y me paré justo antes de llegar al escaparate. Aquella niña estaba jugando a las bolas locas, que ese año estaban de moda, dos bolas del tamaño de dos canicas grandes, unidas por un cordel, que sostenían entre el pulgar y el índice y había que entrechocar con fuerza: tacatá, tacatá. Tragué saliva. La niña me miró. Di uno, dos, tres pasos y me planté delante del escaparate. Miré. Una cómoda, un atril con un libro antiguo, una lámpara de pie, un busto de mármol. Ahora solo me faltaba dar un paso más y asomarme a la puerta, a través de la cual podría sin duda ver a la tía Amalia, pero ese último paso no me iba a resultar sencillo porque yo sabía que, si finalmente lo daba, estaría traicionando a mi madre. Lo di, por supuesto. Di ese paso y, en efecto, ahí estaba la tía Amalia, enseñando un elefante de marfil a la pareja recién llegada, y a su espalda estaba Alfonso, cada vez más parecido al padre de Marisol en Un rayo de luz , charlando con dos señoras y señalando unos retratos, y, aunque mi intención había sido la de seguir mi camino sin detenerme, lo cierto es que me había quedado como clavada en el sitio y que cualquiera de los dos podría verme con solo volver la mirada hacia la puerta. La otra niña, mientras tanto, seguía con su tacatá, tacatá. Fue ella la que me hizo regresar a la realidad. ¿A ti qué te pasa?, ¿estás tonta?, me preguntó, dejando por un instante de hacer ruido, y yo abracé con fuerza mi bolsa del ballet y eché a correr hasta la esquina siguiente. A partir de aquel día me acostumbré a hacer siempre lo mismo. Las tardes que tenía clase en la academia bajaba del autobús, me metía por Génova y pasaba por delante de la tienda echando un vistazo furtivo a su interior. ¿Quería o no quería ser descubierta? Yo creo que, cuando alguien se expone con excesiva frecuencia a un riesgo o una tentación, es que en realidad está deseando ceder, caer hasta el fondo del pozo, y al final acabó ocurriendo lo que tenía que ocurrir. Una de esas tardes, en el momento en que pasaba por delante de la tienda, se abrió de golpe la puerta y la tía Amalia me sonrió y me dijo: ¿También hoy vas a echar a correr? Ignacio MARTíNEz DE PISÓN. María bonita. Barcelona: Anagrama, 2000, pp. 80-
1.2. **Conteste las tres cuestiones siguientes sobreCrónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez. Utilice para ello no más de treinta palabras en lel último apartado. [1,5 puntos en total]
2.3 Elija opción A o B A) Escriba una secuencia gramatical de no más de veinte palabras que contenga, al menos, los cuatro elementos siguientes: un adverbio demostrativo, un verbo modal, un adverbio de foco y un complemento agente. Tenga en cuenta que la secuencia debe contener al menos esos elementos (en el orden que se considere oportuno), pero puede haber más, siempre que no se supere el límite de palabras. La secuencia puede contener oraciones subordinadas, pero no coordinadas ni yuxtapuestas. Secuencia: Una vez escrita la secuencia, indique qué palabras (o grupos de palabras) de esta se corresponden con cada uno de los elementos listados en el párrafo anterior. Utilice para ello la tabla que aparece a continuación: [1 punto] Adverbio grado Verbo pretérito imperfecto de indicativo Un pronombre demostrativo Nombre común en cuanto al género
B) Señala cúal corresponde con cuatro elementos en un análisis inverso a partir de la siguiente oración: Tres mujeres que parecen mayores hablan de su salud con el actual médico Singularia tantum, cuantificador, adjetivo adverbial, pronombre relativo Singularia tantum, verbo transitivo, adjetivo calificativo, pronombre relativo Pluralia tantum, cuantificador, adjetivo calificativo, pronombre personal Pluralia tantum, preposición, cuantificador, pronombre relativo