






































































Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Compilado de autores que aportan conceptos basicos de la Psicologia Insitucional.
Tipo: Resúmenes
1 / 78
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!







































































El institucionalismo es un movimiento y no una disciplina, por lo que no es una ciencia ni un saber instituido, sino un conjunto de saberes y de modos de intervenir inter, trans y extradisciplinarmente.
Este movimiento, en su génesis histórico-social, incluye el auto-reconocimiento a las iniciativas históricas, sociales, colectivas, en las que el núcleo de personas y grupos han intentado regirse por sí mismos, dando su propia definición de los problemas (auto-análisis), gerenciando y realizando sus propias soluciones (auto- gestión)
La génesis conceptual de este movimiento se nutre de: psicoanálisis, sociología científica, antropología científica, lingüística, semiótica, biología molecular, saber político, pensamiento filosófico y mítico, corrientes artísticas, adoptando estos recursos y aplicándolos sin reformulación o crítica.
El institucionalismo es un movimiento en constante transformación, estando compuesto por muchas corrientes y escuelas que presentan un rasgo en común.
ORIGINARIAS CONTEMPORÁNEAS Psicoterapias institucionales y psicopedagogías o pedagogías institucionales
PSICOLOGÍA SOCIAL (P. Riviere) *una teoría de la subjetividad social. *Grupo operativo: instrumento de análisis, operación e intervención. *Su teoría puede considerarse una de las más importantes corrientes del institucionalismo actual.
*movimiento fundante de esta corriente. Comienza con una observación hecha por operadores de un hospital psiquiátrico. *Se comprobó que los internos de una institución psiquiátrica producían espontáneamente una serie de medidas de auto-organización, generaban una cultura de resistencia, autónoma e independiente de aquella implantada por el psiquiátrico, la cual resultó más terapéutica que cualquier otra parafernalia de la institución hospitalaria.
PSICOLOGÍA INSTITUCIONAL (E. Jacques) *con gran influencia kleiniana y bioniana. *En Arg. Ha influido las teorizaciones de Bleger y Ulloa. SOCIO-PSICOANALISIS (G. Mendel) *combina una concepción marxista de las organizaciones con una concepción freudiana de la subjetividad en las clases institucionales.
A partir de este momento hubo 2 grandes ensayos, uno en Inglaterra, “Corriente de Psicoterapia Institucional Comunitaria Inglesa” y otro en Francia, “Psicoterapia Institucional”
ANALISIS INSTITUCIONAL (F. Guattari) *Continuadores: Lapassade, Lourau (autor de Análisis institucional): tentativa de comprender las org. Y el psiquismo en ellas y de generar intervenciones que generen una tendencia auto-analítica colectiva permanente y autogestiva entre los integrantes de las mismas. *Contratransferencia: la reformulan como una implicación más amplia, polideterminada y colectiva. ESQUIZOANALISIS (G. Deleuze; F. Guattari) *Abandonan el análisis institucional para construir esta nueva disciplina. *Piensa la posibilidad de producir una corriente de análisis mutua y compartida en todos los colectivos de modo que lleve a la auto-organización, auto-decisión, autogestión de la vida social. *PROPUESTA: poder detectar la existencia de transversalidad y propiciar su devenir y su desarrollo en todo y cualquier espacio de la vida social, técnica y natural.
En la tentativa de entender este fenómeno, el psicoanálisis participa partiendo de las formulaciones de Freud en Psicología de las masas y análisis del yo.
Allí explica que una masa, multitud o grupo se forma porque los sujetos que la integran proyectan sobre el líder del movimiento su ideal del yo, y se conducen de manera tal que el líder, puesto en dicho lugar, ame a todos por igual. Esto establece una composición en la estructura libidinal que hace que cada sujeto identificado con su líder-ideal del yo, establezca una identificación horizontal que va desde un individuo a otro dentro del grupo.
Se forma así una especie de organismo psíquico, una especie de sujeto ampliado que tiene características propias como cualquier sujeto aislado y otras extraordinarias que no se pueden encontrar en un sujeto individual. Se crea así una especie de triangulación sujeto/líder/Otro.
Se dan 2 tipos de potencialidades: Positivas: La identidad común adquirida dará un
La propuesta consiste en poder detectar la existencia de la transversalidad y poder propiciar su devenir y desarrollo en todo y cualquier espacio de la vida social, natural o técnica.
Concepción de deseo en Deleuze y Guattari : El deseo no es el deseo clásico del psicoanálisis. No es conservador, no intenta restituir ningún narcisismo ni ningún estado arcaico. Para estos autores, el deseo tiene objeto. El deseo es sinónimo de producción. La producción es deseo. Ambos son flujos generadores que propician encuentros creadores. Deseo : devenir productivo en acto. Transversalidad : red molecular de flujos deseantes y productivos que atraviesan un panorama social, una formación político-social, libidinal, formándose singularidades deseantes productivas que entran en conexión entre sí para producir lo novedoso. Es el fluir del deseo y de la producción, a través de un campo social, que es incesantemente desterritorializado por aquel.
Concepción de sujeto : No existe un mecanismo universal de estructuración del sujeto. Existen múltiples formulas, históricas, de producción de subjetividad y modos de subjetivación. Pero están en general dominadas por el modo edípico de producción de la subjetividad.
¿Cómo se constituiría un deseo a no ser por lo negativo, por la falta? Es una idea que continúa una larga tradición empezada por Sócrates y Platón, mientras otras líneas filosóficas que comienzan en Oriente y Occidente afirman que el ser es pura positividad. Al ser no le falta nada. La falta es un modo de ser tan producido como los otros.
Prologo. Por Fernando Ulloa.
La expresión “dice que dice” ejemplifica la riqueza de una manera de transmisión que no queda reducida a la mera repetición de lo ya dicho cuando, con valor de inexorabilidad metonímica, es capaz de opacar la vigencia del presente y la metáfora de su literalidad de transporte que transmite.
El autor de dicho prologo propone que la historia hace relatos, como válida repetición de los hechos registrados. En tanto que la narración hace historia, la impulsa.
Se hace un esfuerzo por perfeccionar el intento de estar psicoanalista en el campo de la “numerosidad social”, y en relación a la “salud mental”.
Estar psicoanalista no es lo mismo que ser psicoanalista. Es un estar que sólo es posible en relación a la pertinencia que hace clínicamente legítimo el hacer o no hacer según demanda y la estructura del campo sobre el que operar como psicoanalista. Estar psicoanalista alude a las distintas maneras con que es posible calificar estas prácticas: psicoanálisis aplicado en extensión o en intención son los más habituales.
La intención de operar psicoanalíticamente en esa tensión entre sujeto y cultura o entre individuo y sociedad, supone atender los procesos de subjetividad donde habrá de darse el productivo y freudiano malestar de la cultura. Un malestar que deja de ser productivo para resultar coercitivo, cuando se trata de malestar hecho cultura. Esta es una figura de la psicopatología social a que suelo denominar “cultura de la mortificación”.
La salud mental no es un repertorio psicopatológico, sino la puesta en juego de los recursos que tiene un sujeto, un grupo familiar, un grupo de trabajo, una institución, una comunidad, una nación, en fin. El mundo globalizado, con oficinas glo- ovales, para enfrentar los múltiples infortunios cotidianos, las múltiples caras y metáforas de la enfermedad, y la inevitable mediata o inmediata muerte.
De las definiciones:
La sociología, el psicoanálisis, la antropología, la psicología social, y la psicología con distintas corrientes teóricas y con distintas prácticas se han ocupado en definir qué es una institución.
Encontraremos diferentes definiciones acerca de qué es una institución, según la teoría y el campo desde donde esta teoría hable. Las definiciones son un claro reflejo de estas diferentes teorías y todas muestran las incumbencias del estudio de las instituciones. Tanto por lo que dicen como por lo que no dicen. Y una institución es cada una de estas definiciones y algo más que implica necesariamente su producción particular.
Las definiciones sociológicas de principios de 1900 piensan las instituciones como fijas y estables y no se incluye la vida específica de los procesos institucionales. Se las clasifica según su función, en culturales, comerciales, recreativas, de control social, sanitarias, de comunicación, y por su funcionamiento instituido: el tipo de organización pública o semipública, cuerpo directivo, fin autorizado, qué control social ejerce y a qué necesidades satisfacen.
Tienden a pensarlas como sólidas, imperturbables e inmodificables.
Durkheim decía que la institución es al orden social lo que en el orden biológico es la función y así como la ciencia de la vida es la ciencia de las funciones vitales.
Una clasificación hecha por Burgess menciona 4 tipos fundamentales de instituciones:
Instituciones culturales básicas (familia, iglesia, escuela).
reconocido y autorizado. A esta categoría corresponden unidades tales como asilos, universidades, orfelinatos, etc.
Toma esa definición para definir el campo de la psicología institucional. Según él abarca al conjunto de organismos de existencia física concreta, que tienen un cierto grado de permanencia en algún campo o sector específico de la actividad o la vida humana, para estudiar en ellos todos los fenómenos humanos que se dan en relación con la estructura, la dinámica, funciones y objetivos de la institución.
Fernando Ulloa dice que la institución puede designar una regularidad de conducta, como una organización social, un organismo, como una geografía y una ordenación del tiempo y de las responsabilidades, con objetivos para alcanzar y medios adecuados a tal fin, todo regulado con un código y normas explícitas e implícitas. La designación más adecuada parece ser entonces la de organizaciones institucionales.
Instituciones que se ocupan del hombre enfermo o disminuido. El individuo está en una situación regresiva. La figura o modalidad patológica más común es el predominio de la supresión sobre la elaboración de la enfermedad. Instituciones que se ocupan del hombre aprendiendo. El individuo está en una situación progresiva. La figura o modalidad patológica más común en estas instituciones es el predominio del hábito sobre el aprendizaje. Instituciones que se ocupan del hombre trabajando. Su figura o modalidad patológica más común es la alienación en el sentido sociológico del término, o sea, el drenaje y empobrecimiento de la condición humana y la trasvasación de esta condición al producto manufacturado. Instituciones de tiempo libre: posibilitan en el hombre la situación de placer y de reflexión intelectual.
Para Ricardo Malfé la práctica institucional psicoanalítica consiste en una intervención esencialmente discursiva en ámbitos psicosociales de la vida cotidiana.
Desde otra línea teórica de pensamiento Gregorio Kaminsky define las instituciones como espacios que condensan entrecruzamientos de relaciones y problemáticas en donde se manifiesta lo psicosocial. Son anudamientos o coagulaciones problemáticas de horizontes variados interconectadas de una cierta forma.
Las instituciones son el lugar privilegiado de ese guión individuo-sociedad. Lo institucional tanto transita en su dimensión concreta como en su dimensión imaginaria. No sólo es lo que es sino lo que cree que es. Las instituciones se mueven en la contradicción. El analista institucional aborda una metodología de carácter inmanente. Instituido/instituyente, lo obvio, analizadores, lo hablante institucional, la circulación del poder, el análisis de la implicación, son algunos de los conceptos que pone en juego para definir la dimensión institucional.
Dice Kaminsky: “toda institución es, constitutivamente, un dispositivo de violencia psicosocial. El abordaje de estudio y análisis de las instituciones lo hacemos desde una perspectiva inmanente. La inmanencia sugiere la lectura de lo institucional no como conjunto o cosa sino como dispositivo. El dispositivo es una red de
atravesamientos microsociales y micropolíticos que adquieren una configuración específica, una cristalización jurídica y muchas veces una coagulación profesional.
Por su parte Lapassade las define como grupos sociales oficiales, empresas, escuelas, sindicatos con un sistema complejo de normativas que determinan la vida de estos grupos. La institución existe también en el nivel del inconsciente del grupo. Con esto alude a que cuando nos dirigimos a una institución no sólo encontramos un espacio físico, geográfico, arquitectónico, sino también la fantasmática inconsciente que circula en y entre los grupos que la habitan, que dan cuenta de situaciones específicas de estos grupos y de situaciones institucionales que encuentran este canal de expresión.
Por último, Lourau afirma que toda forma social posee una unidad, un carácter específico que es producido por la finalidad para la cual dicha institución es creada. Esta finalidad recibe el nombre de función. Las grandes funciones sociales son:
La producción de bienes de consumo. La educación. La asistencia, el control, la protección.
Toda institución estará organizada por lo tanto de una manera específica de acuerdo a cuál sea su función privilegiada. Excluirá algunas otras funciones, que no por eso dejarán de actuar y pasarán a ser funciones informales o latentes.
Además estará atravesada por las diferentes funciones que remiten al sistema social, histórico y político en que dicha institución habite.
La vida de las instituciones se expresa a través de los múltiples grupos formales e informales que la conforman, la constituyen generando movimientos peculiares e inéditos. Existe una dialéctica entre los grupos y la institución y es en ese “entre” donde se manifiestan tanto las burocratizaciones de los movimientos instituidos como la creatividad de los movimientos instituyentes.
Historia:
El autor habla de las sociedades disciplinares del siglo XVIII y XIX como las describe Foucault y procede grandes espacios de encierro
El individuo no deja de pasar de un espacio cerrado al otro, cada uno con sus leyes: la familia, la escuela, el cuartel, la fabrica y de vez en cuando el hospital y a veces la prisión (lugar de encierro por excelencia)
Foucault analiza el proyecto ideal de los lugares de encierro: concentrar, repartir el espacio, ordenar el tiempo, componer en el espacio-tiempo una fuerza productiva cuyo efecto debe ser superior a la suma de fuerzas elementales. Pero lo
disciplinares son reglamentadas por consignas. El lenguaje numérico del control está hecho de cifras, que marcan el acceso a la información, o el rechazo.
Ya no nos encontramos ante el par masa-individuo; los individuos se han convertido en “ dividuos ” y las masas en muestras, datos, mercados, bancos. Tal vez sea el dinero lo que mejor expresa la diferencia entre las dos sociedades.
Se da una evolución tecnológica, una mutación del capitalismo. El del siglo XIX es de concentración para la producción y de propiedad, donde el capitalista es el dueño de los medios de producción y propietario de otros lugares por analogía. El mercado es conquistado por especialización o colonización, por baja de los costos de producción.
Pero hoy el capitalismo ya no se basa en la producción, sino que es de superproducción : compra productos terminados y monta piezas, vende servicios, compra acciones, es capitalismo para la venta y el mercado.
El marketing es ahora instrumento de control social. Este es a corto plazo y de rotación rápida, continuo e ilimitado; mientras que la disciplina era de larga duración, infinita, discontinua. El hombre ya no es un hombre encerrado sino un hombre endeudado. (Falta la sensación de que uno es libre y puede elegir)
Programa:
El estudio socio-técnico de los mecanismos de control debería ser categorial y describir lo que esta instalándose en vez de los espacios de encierro disciplinarios, cuyas crisis todos anuncian.
Se entiende entonces que crisis de las instituciones está referida a la instalación progresiva y dispersa de un nuevo régimen de dominación.
La historia de las ciencias está llena de préstamos y traslados de conceptos elaborados primeramente en un campo y llevado luego a otro. Sin ir más lejos Pávlov introduce el concepto de analizador por las puertas de la neurofisiología y de la teoría de las neurosis, junto con la química y la física, encontrando allí un modelo: el analizador que descompone la realidad de sus elementos, la descomposición es exactamente la definición del análisis.
Pero el análisis es cosa del hombre, es el trabajo del pensamiento; en cambio el analizador es un dispositivo experimental, un intermediario entre el investigador y la realidad.
El conocimiento no es inmediato, pasa por la intervención de dispositivos analizadores. Pávlov dirá que el conocimiento sensible no es inmediato: también el ojo
y el cerebro funcionan como herramientas casi experimentales, como analizadores. El ojo piensa.
La operación del analizador produce una descomposición de la realidad material e elementos sin intervención de un pensamiento conciente. El análisis se efectúa en el analizador y a través de él, que es, así, una máquina de descomponer, ya natural, ya construida con fines de experimentación.
En cuanto a la polisemia del término, tanto en la práctica institucional como en la teoría que la acompaña, se empleará como analizador natural (el loco, en un determinado momento, en la clínica psiquiátrica) y analizador construido (la reja que distribuye las actividades del personal que atiende el hospital)
La escuela de psicoterapia institucional hacia 1948 se establecía en una clara oposición entre Pávlov y Freud. Pero el analizador adquiere un sentido puramente freudiano.
El termino que pasa, con Freud, al lenguaje corriente es analista , abreviatura de la palabra psicoanalista. El analista es aquel cuya actividad consiste en descomponer un material para encontrar su sentido oculto. El material lo integran los relatos de sueños y las asociaciones libres. ¿Pero cómo se ha producido ese material para el análisis? Freud enseña que ese material lo produce el dispositivo psicoanalítico. En el lenguaje freudiano, éste es, antes que nada, el ceremonial de la cura.
El ceremonial es a la vez el diván y el sillón, la regla de “decirlo todo” a la que Freud presenta como regla fundamental , y las instituciones de la relación analítica: horarios, distribución de las sesiones y honorarios pagados al analista. Ubicado en esa situación, el analizado (Lacan diría el analizando ) hace una experiencia cuya verbalización es el objeto del análisis.
La relación que se establece con el analista es una relación de transferencia. El analista es el sustituto simbólico de personajes que interviene en la formación del inconciente. Se produce una neurosis de transferencia que simula y reproduce la neurosis. El tratamiento, aquí y ahora, de la nueva neurosis es el medio indirecto de tratar la otra, la que provocó primeramente la demanda de atención.
Como objeto de transferencia y por el hecho de responder con la contratransferencia, el analista es al mismo tiempo analizador. Son dos funciones muy diferentes. En su condición de analista, decodifica mensajes simbólicos, los interpreta dentro del marco de un sistema teórico articulado. Pero, en su condición de analizador, el psicoanalista es un provocador de lo imaginario. Deberíamos mencionar que la dinámica esencial de la cura se basa en la transferencia así como en el manejo de las instituciones de la cura.
En otros términos, el cambio obtenido por la intervención psicoanalítica se vincula antes que nada, no a la interpretación analítica, sino a todo aquello que tanto en la cura como en el ceremonial y la transferencia tiene función de analizador.
5. Si el estado se ha desmoronado, los pacientes no son los mismos. El estado que se ha desmoronado no es sólo el estado de los pacientes. Es también el estado de los analistas. Es ante todo el estado que permitía la existencia de las teorías de los analistas acerca de sus pacientes y, más aún, el que permitía la operatoria básica del dispositivo analítico. El análisis sin estado no es el de las organizaciones psíquicas de los pacientes que han perdido un referente sino, ante todo, el de la teoría y la práctica clínica que han perdido un puntal impensado – impensado por haberlo supuesto-.
6. El estado se retira llevándose consigo la ley trascendente. Hay dos sin tres. El analista está sólo sin un tercero trascendente que lo ponga al abrigo del dos sin ley. Hay dos sin tres. ¿Hay dos sin tres? ¿Es imprescindible esa terceridad? La humanidad del tres es la humanidad ciudadana del lazo moderno. ¿Hay otras humanidades posibles?
7. El ciudadano y su analista comparten un punto ciego que no es de estructura sino de historia. La alteración de la subjetividad instituida afecta al analista en tanto que analista y no sólo porque se hayan modificado los padecimientos de sus pacientes. La alteración de la subjetividad instituida afecta al analista porque lo toca en el punto teórico esencial, que lo constituye como tal. Desolación y perplejidad por desvanecimiento del parámetro, ese tercero que tornaba simbólico el encuentro entre dos. El encuentro ya no es entre uno y un tercero sino entre uno y uno.
8. Se impone una prescripción. Devenir otro con otros. Ese devenir del analista con otros que son pacientes exige una subjetivación en pensamiento de la subjetividad instituida. El punto nodal de la subjetividad instituida es el tres trascendente. El devenir a partir de la caída del supuesto que organizaba la subjetividad instituida es impredecible pero obligatorio. El imperativo psicoanalítico es breve: intervención crítica sobre los puntos que las situaciones sociales producen como síntoma.
9. El estado era el tercero secreto que distinguía entre los dos espacios estatales, público y privado. El estado se ha desvanecido. Y con él ha caído la obligación de llamar público a lo meramente estatal. 10. La humanidad ya no resiste, la humanidad que resiste ya no es humanidad. La humanidad que sí resiste es la humanidad ciudadana – estructural- en sus estados nacionales. La humanidad que se inventa es la humanidad. Devenir otro con otros es inventarse otro en otro lazo con otros. Lo que se llama pensamiento en inmanencia. El analista de esa humanidad que se inventa en cada situación se inventa en cada situación con esa humanidad. 11. Los psicoanalistas han interpretado a sus pacientes de modos diversos, pero de lo que se trata es de, mutuamente, transformarse.
Introducción:
La institución es un concepto polisémico. Se utiliza este concepto para nombrar diferentes cosas. Muchas veces la palabra institución va asociada a lo instituido, la organización y sus leyes y normas; también a su materialidad, es decir a su estructura espacial, dimensión arquitectónica y geográfica. O como una norma universal ya se trate por ejemplo de la institución del matrimonio, de la educación, de la medicina, del régimen del salario, etc., formas sociales visibles dotadas de una organización jurídica y/ o material.
Tengo un trabajo, un salario y una familia, normas universales propias de cada sociedad.
A cada una de estas normas universales se le ligan otras normas y valores determinados, si tengo un salario, cual es mi oficio, el sindicato, los aportes, las obras sociales, huelga, y otros valores de equidad o inequidad en la distribución de las ganancias.
El concepto de institución va teniendo diferentes contenidos en cada caso; un análisis dialectico nos ayuda a ver sus tres momentos.
a) Universalidad : unidad positiva del concepto. Momento en que el concepto es plenamente verdadero. El salario y la familia son normas universales de la sociedad, hechos sociales plenamente abstractos.
b) Particularidad : es el contrario, la negación de la universalidad. Un individuo puede ser asalariado y soltero sin ser por eso susceptible de sanción social. Toda verdad general deja de serlo cuando se encarna, se aplica a condiciones particulares, circunstanciales y determinadas. No hay que confundir universalidad con totalidad : aquella lleva en sí misma su contradicción. La sociedad funciona porque las normas universales no se encarnan en los individuos.
c) Singularidad : momento de la unidad negativa. Es el resultante de la acción de negativa sobre la unidad positiva de la norma universal. No es lo mismo que particular, porque lo singular opera en forma de marca propia. Entre las normas impuestas y las no acotadas nunca, se da lo singular.
Dotadas de una organización administrativa, de una organización material, o de ambas a la vez, toda forma social se define negativamente con respecto a las otras formas sociales y con respecto al conjunto del sistema social. Todo ordenamiento instituye una ruptura entre lo que se puede y lo que no se puede hacer dentro de la forma social considerada.
El Objeto del Análisis Institucional no es respondido por los datos de la clínica sociológica, la observación sobre terreno, la encuesta profundizada, etc. Porque trabajan sobre datos positivos, sobre hechos perfectamente exteriores al observador.
El trabajo de lo negativo, entre los tres momentos del concepto y entre los momentos y la totalidad, indican que no existe un dato positivo en estado puro , ya que la unidad positiva es solo un momento (universalidad).
Tomada entre la negatividad formal (antítesis) y la negatividad absoluta (síntesis), la organización no puede ser considerada como un hecho social puramente objetivo: una intervención que compromete al observador supone un análisis de este compromiso.
¿A que apunta el saber del análisis institucional?
No pretende producir un super-saber clandestino y misterioso, más completo y verdadero que los otros saberes fragmentarios. Solo aspira a producir una nueva relación con el saber, una conciencia del no-saber que determine nuestra acción.
El psicoanálisis permite captar la importancia del concepto del no-saber, como regla universal de la acción, y por consiguiente, como base de toda empresa del conocimiento. El no-saber sobre el deseo y el no-saber sobre aquello que funda la sociedad pueden tener un origen común, esta es la hipótesis pos-freudiana. El irreductible deseo de saber, es, después de la insistencia en el no-saber, el segundo aporte del psicoanálisis a la teoría institucional.
Capitulo 5: Crisis en el concepto de institución.
El institucionalismo durkheimiano sigue siendo el marco de referencia de los
sistemas que intentan renovarlo o superarlo. En la historia de sus variaciones se
mezclan todas las ideologías, todos los sistemas de referencia filosóficos y políticos.
Según Znaniecki, el concepto de institución ofrece al filósofo la posibilidad de
operar una síntesis de las ciencias sociales, tarea que se hace más difícil porque el
concepto de sociedad ya no puede servir como centro a cuyo alrededor se pueda
efectuar la integración conceptual de las instituciones. Dicho de otra manera, la
sociedad , en su carácter de organismo o cuerpo , que servía como sistema de
referencia al objetivismo y al organicismo, ya no es considerado objeto de ciencia.
El nuevo sistema de referencia del concepto de institución tiende a ser el
grupo. La mutación aquí señalada acompaña entonces al desarrollo de la psicología
colectiva o social, entendiendo por ello tanto la microsociología (sociología de los
pequeños grupos) como la psicología de las masas. Freud y Moreno , fundan un
socioanálisis o psicoanálisis aplicado al campo social; y una terapéutica y una teoría social del pequeño grupo, todo en la época en que psicólogos y sociólogos reciben una
fuerte demanda social que los insta a encontrar una terapéutica nueva, destinada a
curar las nuevas disfunciones del sistema industrial.
La psicología social explota una tierra desconocida o, al menos, poco estudiada
por los institucionalistas: lo informal, la vida subterránea de los grupos tras la fachada
de las instituciones, las normas no institucionales que completan y combaten las normas institucionales en la institución más fértil del capitalismo: la empresa
industrial.
El término grupo es incorrecto -señala Merton - porque se aplica no sólo a
grupos, sino también a individuos y a categorías. Se aplica a grupos permanentes,
morfológicamente observables, y también a criterios de pertenencia social, carentes
de respaldo morfológico.
Pertenecer a un club deportivo y al Ministerio de Educación no significa
pertenecer a dos grupos cualesquiera: en el primer caso hay efectivamente un
agrupamiento estable, permanente o periódico, de individuos que practican uno o
varios tipos de actividades deportivas, mientras que en el segundo caso, la pertenencia
socio-profesional es sumamente vaga, o bien no se refiere a un grupo coherente.
En cuanto al grupo de referencia, designa entidades aún más vagas que el
grupo de pertenencia. El concepto de institución se renueva, corriendo el riesgo de
desaparecer en esta renovación, a partir del momento en que se impone el concepto
de grupo. La institución de la familia es una respuesta a una necesidad social que
cumple una función en la estructura de un sistema social determinado.
La mayoría de las instituciones cuya función es producir, regular y dominar, poseen un sustrato material importante y se apropian de grandes partes del espacio o
de los medios de producción (máquinas); por eso en las actuales crisis institucionales
se observa el desarrollo de una forma de lucha que es la ocupación de los
emplazamientos institucionales (oficinas, sedes de asociaciones, centros decisorios,
lugares de trabajo).
Lo que pone de relieve el análisis de estas crisis es un elemento privilegiado por
el análisis cultural de Malinowski : el sustrato material de toda institución y el carácter
simbólico asignado a ese material por el hecho de ser material institucional.
El autor destaca otro elemento en lo que denomina la estructura de la
institución : la carta, contenido ideológico de la institución, la idea que los miembros
tienen de su institución, y la definición que la comunidad da de esta, y por ultimo un
sistema de normas y un sistema de roles.
El concepto de institución es criticado tanto en su extensión como en su
comprensión. Se lo ha utilizado cada vez con mayor frecuencia para designar lo que,
siguiendo a otros autores, el autor llama lo instituido , la cosa establecida, las normas
vigentes, el estado de hecho confundido con el estado de derecho. Por el contrario, se
ha ocultado cada vez más lo instituyente , conductas efervescentes , revolucionarias.
Aquí aparece con claridad la connotación política de las teorías sociológicas. A fuerza de vaciar el concepto de institución de una de sus instancias primitivas (instituir
en el sentido de fundar, crear, romper con un orden antiguo y crear uno nuevo), la
sociología terminó por identificar la institución con el orden establecido. No es casual
que, en el momento en que ese orden aparece ante capas sociales instituyentes como
únicamente represivo, la palabra institución parezca designar solo a lo instituido.
¿No es mejor admitir que la institución pertenece a lo instituido y a lo
instituyente a la vez? Ambas faces del concepto de institución recuerdan en algo las
dos fases del signo de acuerdo con Saussure: significante y significado. Al igual que el
signo, la institución no es unívoca, salvo en determinadas circunstancias en las que
aparece como únicamente permisiva o como únicamente represiva.
Además, la institución casi nunca se ofrece de manera inmediata a la
observación, o al estudio inductivo. El análisis institucional debe captar la acción social
en su dinamismo y, sin prejuzgar acerca del sistema institucional existente, tratar de
poner en evidencia dónde está la institución existente, las relaciones entre la
racionalidad establecida (reglas, formas sociales, códigos) y los acontecimientos,
desarrollos, movimientos sociales que se apoyan implícita o explícitamente en la
racionalidad establecida y/o la cuestionan.
Intervenciones institucionales son las prácticas, del psicoanálisis
individual o de grupo, de la psicosociología de grupo, de la psicoterapia o de la
pedagogía, que tienen como rasgo común no sólo desarrollarse en un marco
institucional preciso, aunque a menudo ocultado, sino también trabajar (una vez más
de manera empírica y espontánea, salvo en cuanto a la terapia y la pedagogía institucionales) con un material que no es sino la relación que los individuos
mantienen con las instituciones. El tipo de intervención que se da por objeto analizar
este material ocultado o desfigurado por los demás tipos de intervención, se llamará
socioanálisis.
Capitulo 7: Hacia la intervención socioanalítica
La situación analítica
La intervención socioanalítica es la aplicación del análisis institucional en la práctica de los grupos, colectividades y organizaciones. No se justificaría reducir el análisis institucional a un método de terapia y/o pedagogía; tampoco debe identificarse el modo de intervención socioanalítica con modos de intervención anteriores. Superar esas teorías implica trabajar con el concepto de organización.
Por condiciones prácticas entendemos todo aquello que determina el lugar del analista (individual o colectivo) en la situación de intervención, el estudio del puesto de trabajo analítico y la técnica de investigación, la aplicación concreta de los datos teóricos contenidos en el método.
El análisis institucional engloba por ahora un método de conocimiento inductivo, que se sitúa junto al análisis funcional, estructural y estructural-funcional, etc. y también un modo de análisis en situación más cercano a la terapia psicoanalítica. En el primer caso se trata de un análisis de gabinete, inspirado en intervenciones o investigaciones de campo. El segundo caso es una investigación institucional analizada como tal. Sólo la intervención en una situación permite un verdadero socioanálisis.
El sistema de referencia del análisis institucional está determinado estrictamente por la presencia física de los analistas en cuanto son actores sociales en una situación social, y por la presencia material de todo el contexto institucional.
¿Qué es lo que permite construir una situación analítica? Por un lado, una hipótesis por la cual, mediante análisis en situación, es posible descifrar las relaciones que los grupos y los individuos mantienen con las instituciones. Más allá de las racionalizaciones ideológicas, jurídicas, sociológicas, económicas o políticas, la dilucidación de estas relaciones pone de relieve que el vínculo social es, ante todo, un acondicionamiento del no saber de los actores respecto de la organización social. En segundo lugar los instrumentos de análisis residen en un conjunto de conceptos articulados como sistema de referencia del análisis institucional. He aquí el conjunto de conceptos que componen el campo de análisis:
Segmentaridad : es la unidad positiva de todo agrupamiento social que se apoya en una regla exterior al grupo, o en ambos a la vez. Esta unidad positiva del agrupamiento funciona como ideología. Pero la acentuación de las particularidades de los individuos que componen dicho agrupamiento produce la negación, a veces absoluta, de la idea de comunidad. La segmentaridad es entonces el carácter singular de los agrupamientos detectados por la intervención socioanalítica.
Transversalidad : el autor habla de dos tipos de grupo-objeto. Por un lado los que rechazan todo lo que amenace sus normas de existencia y somete al adversario (banda, secta) y por otro los que no tienen ningún tipo de existencia efectiva por fuera de la que le confiere la institución y se somete a las instancias superiores (agrupamientos definidos por el lugar que ocupan en la división de trabajo, en las jerarquías de poder). Ambos casos niegan la transversalidad constitutiva de todo