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VALORACION DE LA PUBERTAD EN PEDIATRIA Y SUS VARIANTES
Tipo: Monografías, Ensayos
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La pubertad es el periodo de transición entre la infancia y la vida adulta en el que se producen diversos cambios cognitivos, psicosociales y biológicos de forma progresiva. Entre ellos destacan la maduración de la función gonadal, el desarrollo de caracteres sexuales secundarios, la adquisición de masa ósea y el crecimiento completo de órganos y tejidos. FISIOLOGÍA Existe variación en el comienzo y ritmo de la pubertad en función del sexo y de cada individuo. Este inicio y progresión hasta alcanzar la maduración completa depende de múltiples factores neuroendocrinos, hormonales, genéticos y ambientales. Tales factores actúan regulando la producción de la Hormona liberadora de gonadotrofinas hipotalámica ( GnRH ), que se produce en el núcleo arcuato y eminencia media hipotálamica, desde donde es segregada de forma pulsátil. A través del sistema portal hipofisario se transporta hasta la adenohipófisis, estimulando la secreción de Hormona Folículo Estimulante ( FSH ) y Hormona Luteinizante (LH), encargadas de la esteroidogénesis gonadal y la gametogénesis. Las neuronas hipotalámicas secretoras de GnRH están reguladas por neuronas aferentes distintas que utilizan varios transmisores (noradrenalina, GABA, glutamato, dopamina, etc.). La Kisspeptina , péptido procedente de neuronas del núcleo arcuato , parece ser un importante activador de la liberación de GnRH, sobre el que actúan inhibitoriamente el estrés, la hipoglucemia y el lipopolisacárido. También la leptina ejerce un control positivo en la secreción hipotalámica de GnRH y puede constituir un factor permisivo en el inicio y mantenimiento del desarrollo puberal. Por el contrario, GnIH ( gonadotropin- inhibitory hormone) inhibe su secreción mientras que la melatonina actúa directamente inhibiendo la secreción hipofisaria de FSH y LH en ratas. Por último, inhibina y activina desempeñan un papel regulador importante en la regulación de la concentración de receptores para GnRH en las células gonadotropas hipofisarias. Al final, la interacción de todos estos factores, junto con la retroalimentación negativa de andrógenos y estrógenos,
Figura 17.2.
determinan el tamaño y frecuencia de los pulsos de GnRH: la baja frecuencia de sus pulsos conduce a la liberación de FSH, mientras que la alta frecuencia estimula la liberación de LH. De este modo, a lo largo de la vida se diferencian fundamentalmente las siguientes etapas de secreción de gonadotropinas ( Fig. 17.2. 2 ):
Se define pubertad de inicio normal normal en el varón a aquella que se produce entre los 9 y 14 años , con una media de 11.5 años de vida. El primer signo de desarrollo puberal en el varón es el aumento del tamaño testicular (4 cc, medible mediante el denominado orquidómetro de Prader), acompañado de cierto crecimiento escrotal. Este signo se corresponde, aproximadamente, con una edad ósea de 13 años. El vello pubiano puede aparecer de forma simultánea o posteriormente. El crecimiento máximo de talla suele ser de 25- 30 cm aproximadamente, deteniéndose a una edad media de 21 años ( Fig. 17.2.5 ). La aparición de esperma en la orina y el inicio de las emisiones espermáticas nocturnas ocurren poco después de alcanzar el pico de máxima velocidad de crecimiento. Muchos autores consideran estos eventos como el equivalente masculino de la menarquia. Figura 17.2. Figura 17.2.
Se distinguen 5 estadios del desarrollo masculino (Tanner; Fig. 17.2. 6 ):
El proceso de ovulación requiere una secreción pulsátil y coordinada de gonadotropinas, siendo el ciclo menstrual el resultado de una interacción entre el hipotálamo, la hipófisis, los ovarios y el tracto genital. Este ciclo se compone de dos fases diferenciadas, la folicular (10-16 días) y la lútea (14 días) ( Fig. 17.2.7 ): Fase Folicular : En los últimos días del ciclo anterior, la secreción hipofisaria de FSH comienza a aumentar progresivamente al mismo tiempo que los valores de estradiol y progesterona comienzan a disminuir a consecuencia de la atrofia del cuerpo lúteo. La biodisponibilidad de FSH produce una disminución en los valores de inhibinas A y B junto con el crecimiento de los folículos que a su vez sintetizan estradiol. El estradiol en el útero condiciona la proliferación de su mucosa de forma progresiva. Cuando los valores de estradiol en sangre periférica son óptimos se inhibe la secreción de FSH por retrocontrol negativo y se estimula la liberación de LH produciéndose un importante pico secretor de LH. La secreción de LH es constante durante la fase folicular; sin embargo, el numero de pulsos (uno cada 60-90 minutos) y su amplitud aumentan a medida que nos acercamos a la ovulación. En el ovario el incremento en la biodisponibilidad de LH induce un aumento en los valores de AMPc, estimulando la progresión y completando la división meiótica del oocito al mismo tiempo que se produce la luteinizacion de las células de la granulosa, se inicia la sintesis de progesterona y se sintetizan enzimas tipo colagenasas e hidrolasas que intervienen en la expulsión del oocito. Fase Lútea : Tras la expulsión del oocito, el folículo se convierte en cuerpo lúteo productor de progesterona y mantiene su actividad por acción de la LH. Los valores plasmáticos de progesterona aumentan significativamente y su biodisponibilidad uterina transforma en secretor el endometrio proliferativo de la fase folicular con objeto de permitir la anidación del óvulo fecundado. El cuerpo lúteo tiene una vida de unos 14 días, se atrofia y desaparece su actividad hormonal al final de este periodo. La disminución brusca de la secreción de progesterona condiciona el final de esta fase marcada por el inicio de la descamación menstrual. La tasa de secreción de estradiol y sus valores en plasma alcanzan el dintel mínimo necesario para estimular nuevamente la producción de FSH e iniciar un nuevo ciclo estimulando la fase final madurativa de otro folículo. Con todo esto, la duración normal del ciclo menstrual oscila entre 21 y 35 días con un promedio de 28 días en los cuales el sangrado aparece entre 2 y 7 días. De los 300.000 ovocitos que llegan al inicio de la pubertad, solamente unos 400 completaran la fase madurativa y ovularán durante toda la vida fértil de la mujer. Durante los primeros años que siguen a la menarquía los ciclos menstruales no se establecen regularmente y muchos son anovulatorios. En los ciclos anovulatorios la descamación de la mucosa endometrial no es secundaria a la deprivación hormonal de progesterona, ya que ésta no ha sido sintetizada, sino que es secundaria al incremento progresivo de la línea endometrial proliferativa producida por los estrógenos. Este hecho condiciona que, a partir de un cierto espesor, la mucosa uterina comience a descamarse espontáneamente por acción de su propio peso. Por esta razón, la duración de los ciclos anovulatorios generalmente siempre es muy superior a la de los ciclos ovulatorios. A los 5-6 años postmenarquia, se considera que la mayoría de ciclos menstruales son ovulatorios y ya se han establecido con regularidad. De cualquier forma, hasta un 20 % de la mujeres adultas pueden presentar algún tipo de irregularidad menstrual. Figura 17.2.
Adrenarquia precoz idiopática (o prematura) Es la aparición del vello pubiano (pubarquia) y/o axilar (axilarquia) antes de los 8 años en la niña y de los 9 años en el niño. Se debe a una activación precoz de la corteza suprarrenal que eleva precozmente, pero de forma sutil, la producción de andrógenos. Puede ser un signo aislado o ir acompañado de olor apocrino corporal o acné, así como de aceleración de la velocidad de crecimiento con aumento de la maduración ósea. La mayoría de los casos son benignos y autolimitados, seguidos de una pubertad normal. Es muy frecuente en niñas de raza negra, en obesos y en sujetos con insulinorresistencias. Puede requerir estudio para descartar entidades como la hiperplasia suprarrenal congénita forma no clásica o tumores virilizantes. En la adrenarquia prematura los niveles de Dehidroepiandrosterona sulfato (S-DHEA) son apropiados para el estadio del vello púbico, y los niveles de 17-hidroxiprogesterona y testosterona se encuentran en el rango de la normalidad. Para más detalles véase Cap. 29. Hiperandrogenismo. Telarquia precoz idiopática (o prematura) Se define como el inicio de desarrollo mamario antes de los 8 años en niñas. La telarquia puede ser uni o bilateral sin asociar otros caracteres sexuales secundarios ni alteraciones en la maduración ósea o velocidad de crecimiento. En recién nacidos puede existir desarrollo mamario secundario al influjo de estrógenos placentarios, pero puede mantenerse o aparecer durante los dos primeros años de edad ( minipubertad ), no requiriendo estudio ni tratamiento alguno. Para los casos que aparecen posteriormente, el mecanismo de producción no queda aclarado, aunque se barajan diversas hipótesis como el aumento de la sensibilidad mamaria a estrógenos, producción transitoria de estradiol por quistes ováricos o por precursores suprarrenales, o influencias exógenas (dieta con contaminación de alimentos, fórmulas con soja, uso de aceite de lavanda, productos cosméticos con extracto de placenta), entre otras. Se debe descartar inicio de pubertad precoz ( véase Cap. 23. Sospecha de pubertad precoz). Los niveles de estradiol son normales o ligeramente elevados sin alcanzar rango puberal y la ecografía pélvica muestra órganos internos prepuberales sin otras alteraciones. Se debe tranquilizar a familiares, dado que es un cuadro autolimitado y benigno. Aspectos clave para hablar de telarquia prematura son: telarquia aislada + ausencia de otros caracteres sexuales secundarios + crecimiento normal + edad ósea acorde a edad cronológica. Menarquia precoz idiopática (o prematura) Se define como la aparición de sangrado vaginal periódico en niñas entre 1 y 9 años de edad sin otros signos de pubertad. Parece deberse a una activación parcial y transitoria del eje hipotálamo-hipofisario con liberación pulsátil de FSH y LH cuya causa es desconocida. Se han podido detectar pulsos de LH de baja amplitud durante el sueño, pero en la prueba de estímulo de GnRH los niveles de gonadotrofinas son prepuberales. Se trata de un diagnóstico de exclusión que requiere se descarten otras causas de menarquia precoz (pubertad precoz periférica, exposición a estrógenos exógenos y causas locales, entre otros). Véase Cap. 25.1. Menarquia precoz. Pubertad Adelantada Se trata del inicio puberal entre los 8 y 9 años en las niñas, y entre los 9 y 10 años en los niños; abarca al extremo poblacional de la curva de distribución normal. La evolución puberal es la misma que en pubertad normal (incluida la respuesta hormonal y maduración ósea acelerada). No requiere tratamiento con análogos de GnRH salvo repercusión psicosocial; no hay mejoría del pronóstico de talla con dicho tratamiento. Ginecomastia Puberal Se define como el crecimiento glandular mamario en el varón puberal, uni o bilateral. Su tamaño es inferior a 4 cm y suele acontecer en los estadíos III y IV de Tanner. Se debe a una conversión periférica de andrógenos plasmáticos en estrógenos mediante aromatización. No es preciso el tratamiento dado que regresan hasta un 90% de los casos. Se recomiendan revisiones semestrales para comprobar tal constatación, aunque algunos casos precisan de estudio y tratamiento. Veáse Cap. 19. Ginecomastia. BIBLIOGRAFIA